Cap. 10: De planes y secretos
El clima fresco ya se podía sentir aquella mañana en Lima, habían transcurrido un mes luego de aquella declaración por parte de Quinn, un mes en los que sufrió en silencio pero que estuvo acompañada y distraída gracias a la presencia de Sam en su vida, no eran novios pero estaban juntos como si fueran una pareja, incluso a veces se besaban o se tomaban de la mano, el Mckinley daba por hecho que eran de esas nuevas parejas donde predominaba la amistad por sobretodo, eran en definición por parte de Jacob que llevaba el blog del cotilleo del instituto: 'Amigos con derecho'
La rubia no le importó los comentarios de los alumnos, seguía siendo la líder de las porristas y seguía imponiéndose como la reina del Mckinley, todo estaba como siempre exceptuando aquellos días donde debía de compartir clases con la cantante, era imposible evitarla porque el club Glee las unía, así como las clases de español y arte. Aquellos días la rubia anhelaba ser tragada por la tierra y desaparecer, no tenía ganas de compartir el mismo espacio con Rachel, deseaba odiarla pero aquellos sentimientos que había dejado al descubierto no desaparecieron a pesar de no ser correspondida.
La morena seguía su relación con Finn, nada era diferente en su vida, cada mañana había un slushie de cereza esperándola o incluso un nuevo apodo por parte de Santana. Todo seguía siendo lo mismo excepto para su novio, él había perdido el puesto de capitán del equipo de futbol, la nueva entrenadora del instituto lo eligió a Sam Evans que estaba de pareja con la líder de la porristas y entonces la morena vio como la historia se volvía a repetir pero ahora Finn sufría las consecuencias de estar en pareja con la perdedora del instituto porque a él también lo esperaba un slushie cada mañana al entrar al edificio.
Aquella mañana, luego de tanto tiempo Quinn escucho la voz de Rachel, la escucho dirigirse a ella, ella junto a sus dos amigas fueron citadas al salón de coro pero la morena no sonaba de aquella manera dulce y llena de energía sino mas bien incomoda.
Sin dudarlo la rubia acepto la invitación, llego al salón que estaba ocupado solo por aquella persona que todavía lograba hacerla temblar, entro tratando de no hacer ruido alguno viendo como la cantante sentada en una de las sillas naranjas escribía en su libreta rosa.
Quinn se sentó en el banco del piano y todos los recuerdos de aquel día entre Rachel y ella en aquel salón llegaron sin avisar, sonrió por instinto al recordar que la morena cantaba aquella canción en sus prácticas pero se detuvo al verse observada por la mirada chocolate. Tenía tantas ganas de hablarle, de saludarla pero el silencio era su mejor compañero, luego de que la morena saliera corriendo de su declaración de amor lo mejor era seguir siendo desconocidas la una para la otra.
-Bien, Berry espero que sea importante-llego Santana rompiendo el enfrentamiento de miradas
-¿Qué ocurre? ¿Decidiste darme tus solos?-cuestiono Brittany con suma confianza mientras Mercedes y Tina negaban con sus cabezas
-No, no es nada de eso Brittany-respondió rápidamente-Gracias por venir-dijo sin mirar a la rubia que se unía a las chicas que estaban frente a la morena
-Solo ve al grano Berry, no quiero desperdiciar tiempo de mi vida escuchándote-espeto la latina y la rubia no pudo evitar sentir enojo, cerro sus puños tratando de serenarse, no podía defender a Rachel frente a las chicas del club Glee, ni siquiera frente a Santana porque entonces su status se vería afectado y le molesto recordar que por más que quisiera ser feliz, por más que quisiera ser ella siempre el tema de la popularidad estaba acechándola.
-Muy bien Santana-contesto algo dolida-Quiero hablar sobre el acoso que está sufriendo Kurt por parte de Karofsky.
-¿Esto es en serio?-bufo molesta la latina recibiendo un golpe por parte de Brittany
-Continua Rachel-le indico la rubia de ojos azules
-Bueno como ya saben, Kurt ha dejado de participar en el club Glee, ya ni siquiera compite por los solos, está perdiendo peso y se encuentra muy decaído.
-Es cierto-respondió Mercedes-¿Cuál es tu idea?
-Bueno, ya que nuestros novios están en el equipo de futbol estaba pensando en que ellos podrían confrontar a Karofsky.
-Vale. Detente-hablo la líder de la porristas que estaba atenta a las palabras de la morena-Primero, Sam no es mi novio-le aclaro viendo como Rachel evitaba mirarla y escucho a sus compañeras murmurar pero sin darle importancia prosiguió-Segundo, creo que tu idea está muy alejada de mejorar la situación ente Kurt y Karofsky.
-¿Por qué?
-Supongo que quieres que tu novio golpee a Karofsky y eso sería combatir violencia con violencia.
-No, yo no he dicho que lo golpeen-le aclaro enfrentándose por primera vez a los ojos color avellana-Solo quiero que los chicos lo cuiden, que sean como sus guardaespaldas ¿entiendes?
-Eso es una locura-espeto la latina-nadie del equipo de futbol va a defender a Kurt, ni siquiera tu novio Berry, eso sería una locura.
-Él lo haría, si yo se lo pidiera.
-Claro, lo que tú digas-murmuro con arrogancia
-Entonces pídeselo, si funciona tal vez alguien del equipo se una-le indico la rubia viendo como sus compañeras acompañaban su idea
-Está bien-contesto la morena convencida de que su novio saldría a defender a Kurt
Aquella noche el otoño se estaba instalando en la ciudad, una semana había transcurrido luego de aquella conversación en el salón de coro, la rubia aun recordaba cada palabra dicha, cada gesto y cada mirada pero lo que más rondaba en su mente era como la morena estaba tan segura de que su novio se enfrentaría a su equipo y al propio Karofsky para defender a su hermanastro.
Nada de eso ocurrió, Finn nunca se enfrento a Karofsky, ni siquiera lo intento por su novia, el chico aun trataba de recuperar el puesto que Sam había obtenido semanas atrás y no podía ponerse en riesgo solo por las burlas de su compañero hacia Kurt.
La semana que había transcurrido fue un tanto incomoda en el club Glee, la morena estaba molesta con su novio y lo hacía notar en cada clase que compartía con él, no quería participar en ningún solo, solo llegaba al salón para sentarse en la última fila y escuchar las ideas del profesor Schuester para la competición futura.
La rubia se sentía culpable por aquellas peleas constantes entre la pareja, había sido su idea lo de enfrentar a Finn contra todo su equipo, pero ella nunca pensó que la morena aceptaría con tanta seguridad y aunque en el fondo sabía que Finn nunca accedería a aquella locura nunca detuvo a Rachel en su plan.
La rubia se encontraba sentada en el primer escalón de la escalera que daba acceso a la entrada de su casa concentrada en las pocas personas que regresaban a sus hogares luego de un día ajetreado en el trabajo y otras que sacaban a sus perros pero desistían al poco tiempo al verse afectados por el frío, sus padres estaban en una cena junto a sus amigos y ella solo quería disfrutar del viento fresco que azotaba aquella noche estrellada, estaba tan concentrada en la melodía proveniente de su reproductor de música que cuando abrió los ojos se encontró con Kurt caminando hacia su posición.
Era un secreto, o al menos pocas personas sabían que Kurt vivía a dos casas de Quinn Fabray, que se conocían desde los siete años y que muchas veces habían compartido charlas y secretos en aquel mismo sitio.
-Kurt-lo saludo despojándose de sus auriculares para poder escuchar al chico
-Hola ¿Me puedo sentar?-cuestiono cabizbajo escondiendo sus manos en los bolsillos de su saco negro
-Claro, siéntate-le pidió haciendo lugar a su lado, era muy extraño volver a ver a Kurt a su lado, volver a hablarle con confianza en el porche de su casa sin sentirse intranquila pero aquella noche nadie los observaba.
-¿No tienes frío?-cuestiono con una sonrisa
-No, no tanto como tu-bromeo al verlo calentar sus manos con el vapor de su boca
-Es cierto, Quinn Fabray ama el frío-recordó haciendo reír a la rubia, recordando aquella noche de campamento en el patio trasero de su casa, aquella en la que cancelaron la aventura de dormir fuera porque Kurt no dejaba de temblar a pesar de que tenía tres frazadas cubriendo su cuerpo-Hace mucho que no te veo sonreír-espeto el chico trayendo a la rubia al presente, no contesto porque no supo cómo hacerlo, era cierto que ya no sonreía a pesar de que siendo la líder de porristas todo lo que tenía que demostrar era pura seriedad. Pero ni siquiera reía en sus almuerzos junto a sus amigas, ya no recordaba la última vez que había reído hasta sentir un dolor indescriptible en el abdomen y lágrimas en sus mejillas.
-Quinn, a pesar de que no seamos los mejores amigos por culpa de la pirámide estudiantil sabes que podemos charlar lo que sea ¿verdad?
-¿Por qué crees que tengo algo que contarte?-pregunto tratando de serenarse, no quería derrumbarse con sus problemas sobre Kurt, a pesar de que él la entendería mejor que nadie, pero no lo planeaba de aquella manera.
-No es que lo crea, es que lo veo. Eres de esas personas serias pero que saben divertirse y tu no estas cómoda en el instituto, lo veo cuando estamos en el club Glee e incluso en el almuerzo.
-Me tienes un tanto vigilada-le dijo con una sonrisa haciendo que el chico se sonrojara
-Pues alguien tiene que hacerlo, Santana siempre está ocupada con Brittany y Sam parece muy ocupado con el puesto de mariscal de campo.
-Pues yo también te tengo vigilado y sé que las estas pasando mal con Karofsky-le indicó viendo el rostro de molestia en el chico-¿Es por eso que has estado faltando a clases la última semana?
-Tratas de cambiar de tema, como siempre-sonrió con gracia-Vale, si. Mi papá no quiere que asista a clases hasta que no se solucionen los problemas que tengo con David.
-Rachel quiere ayudarte-le comento y se sintió rara al pronunciar el nombre de la morena, para todos los demás la rubia solo la llamaba Berry
-Lo sé, pero de nada sirve. El instituto no se hace cargo del problema y entonces tendré que volver al Mckinley-le comento-Entonces ¿vas a hablarme de lo que te fastidia a ti?
-No es nadie… nada-se corrigió rápidamente viendo como el chico la miraba con una ceja levantada
-¿Quieres que juguemos como cuando teníamos diez años?-le pregunto el chico recordando aquel juego donde ambos debían decir pistas sobre un secreto que guardaban y con el cual la porrista había descubierto la sexualidad de Kurt.
-No es necesario-contesto tratando de serenarse mientras jugaba con sus manos- Es un tanto difícil... Ni siquiera sé como ocurrió, todavía trato de encontrar la fecha exacta donde supe que algo estaba cambiando.
-¿Cambiando?-murmuro algo confuso con las palabras de la rubia
-Me gusta…-se detuvo tratando de relajarse sintiendo como el chico le sonreía dándole el apoyo que necesitaba-No, creo estar enamorada-le aclaro
-De Sam, eso ya lo sabía, se comenta en los pasillos del Mckinley-le comento rápidamente
-No, no estoy enamorada de él-le aclaro con suma seguridad
-No te estoy siguiendo, no me digas que has vuelto con Finn porque entonces a Rachel le agarraría un ataque y…
-NO-lo detuvo antes de que siguiera imaginando cosas absurdas
-¿Entonces? No es Sam, ni Finn ¿Quién es el chico que te ha conquistado?
La rubia suspiro nerviosa, acariciando sus brazos mientras evitaba la mirada del chico-No es un chico, no se trata de ningún chico… se trata… se trata de Rachel.
-¿QUÉ?-contesto con sorpresa viendo como la rubia trataba de no mostrar su lado sensible, tratando de ocultar aquella angustia que arremetía contra ella desde meses atrás y que le había confiado a Kurt.
-No le digas a nadie-le pidió para sentir como el chico la abrazaba con fuerza y todas aquellas lágrimas que tanto había evitado durante meses se derramaban en el saco negro del chico.
NI GLEE NI LOS PERSONAJES ME PERTENECEN
