Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro. No yaoi.
Capitulo 10: Nada en mi camino.
Ikki y Seiya
El caminar por aquellas calles cenizas y ásperas de Rodorio era una costumbre que había adoptado con el paso del tiempo. Y más en esta era. Estaba vivo y de vez en cuando se tocaba el pecho para sentir la cicatriz que la última batalla había dejado en su cuerpo. Todo parecía tranquilo, el tiempo había pasado más rápido de lo que su mente asimilaba y tal parecía que ahora podía decir con toda seguridad que tenía todo aquello por lo que peleó durante su pasado.
Tenia a sus amigos que habían despertado junto con él de aquel largo sueño de muerte, a su hermana y maestra a su lado, su familia y amigos, el mundo en calma absoluta y una paz infinita que llenaba su pecho. En teoría lo tenia todo ó lo que siempre quiso, mas sus prioridades habían cambiado,"ella" no estaba entre su tranquilidad.
Nadie le había podido dar respuesta de donde estaba ella, pero sabia con seguridad que todos lo sabían y se habían negado a darle respuesta porque ella así mismo lo había pedido, por la simple excusa del daño que su manía de tenerle a lado le había provocado a Pegaso.
Y lo único que le quedaba ahora era el retomar su incompleta vida segundo a segundo .Sus amigos poco a poco fueron abandonándolo, Hyoga estuvo unos días a lado de su maestro, mas partió a Japón junto con Shun ya que a ambos les esperaban personas en aquel lugar, y ni que decir de Shiryu que corrió hasta China en busca de esa mujer que tantas lagrimas derramo en su nombre y de Ikki, bueno, él jamás había sido bueno para dar explicaciones.
Y aunque él creía que estaba en el lugar correcto, aquel donde su hermana y maestra estaban, no podía dejar de pensar en Saory, en su ausencia del Santuario.
¿Y si estaba en Japón, en cualquier parte del mundo ó quizá...en un mundo no terrenal?
No por supuesto que no, la sentía tan viva cada que mencionaba su nombre, a pesar de la distancia y de no verle, su corazón latía apresurado con el simple cerrar de sus ojos haciéndole convencerse de que ella respiraba a su igual en un lugar apartado.
Y era por ello y por las preocupaciones que podía causar en los demás que prefería alejarse y encerrarse en su dolor, caminando en silencio por todo el Santuario y perdiéndose en sus pensamientos, pasado y preocupaciones.
Y aquel día no era diferente, Seiya había desayunado en la pequeña cabaña de Rodorio donde se había instalado con su hermana, ella que a veces le sugería partir de aquel lugar para que el recuerdo de la diosa le invadiera, mas el prefería quedarse por si algún día volvía, y tras ello, había tomado su chaqueta y salió a recorrer el Santuario.
El aire se percibía diferente, era una mezcla de soledad y melancolía a cada paso que se alejaba de la cabaña, o quizá, era la manera en que solo él lo sentía. Pronto se internó por las montañas que delimitaban aquel misterioso lugar y subió hasta donde pudiese tener la vista perfecta de tal zona.
No tardo en encontrar un pequeño sitio en las alturas donde solo el aire era el compañero perfecto. Al alzar su mirada se encontró con un arbusto tan solitario como él y se poso a su lado para observar el lugar y al cabo de los segundos se fue perdiendo en sus recuerdos observando a detalle cada rincón del esplendido Santuario.
— ¡Hey tu!—menciono una voz a espaldas del Pegaso.
El santo giró su rostro con su mirada ausente y volvió a echar un vistazo a la nada, regalando una sonrisa triste e irónica ante la presencia. Lentamente y sin mucho escrutinio, el santo del fénix descansó a lado de su compañero de armas y se posicionó a observar.
—Este es un buen lugar para pensar. —esbozó tras unos segundos de silencio el moreno escuchando el murmullo de las hojas del arbusto que habían caído a sus pies, elevarse con el aire.
—Así es. —respondió secamente el otro.
— ¿Qué sucede contigo?—el castaño chasqueo la lengua con un dejo de ironía porque en el fondo se preguntaba ¿acaso Ikki estaba interesado en su semblante?
—Nada. —contesto rotundamente el otro.
— ¿Por qué mientes?—dijo el fénix mirando a la nada haciendo que el castaño sonriera por ser descubierto.
— ¿Nadie te dijo que eres pésimo para mentir? Tus ojos reflejan tu propio dolor, se podría ver a cientos de metros. —bromeó el santo mayor, observando de reojo a su igual.
—Para mi es solo otro día en mi camino, sólo eso.
— Yo también hubiera preferido no regresar solo para ser observador de esta realidad. —el castaño escucho al reflexivo santo—Así hubiera tenido la oportunidad para volver a estar con "ella". —Seiya supo claramente que hablaba de la joven rubia que poco mencionaba Ikki, Esmeralda—Pero entendí que aun hay cosas por las que debo estar aquí como Shun y quizá, solo quizá para fastidiar a idiotas como tu, Shiryu ó Hyoga.
—Ahora entiendo lo que haces aquí. —respondió bromista el otro. — ¿Porqué no estas con Shun en Japón?
—De pronto me harte de tanta cursilería entre él y la amazona esa. — ironizó —Y decidí pasar a este miserable lugar unos días. Y ya he hablado más de lo que se esperaría, así que dime, ¿aun la esperas?
—Tienes razón la lengua se te iba a comenzar a secar pronto con tanta palabrería y no, no espero a nadie, solo aguardo unos días antes de ir a Japón con Miho y los muchachos.
—No te quieres, no te quedar ir, ¿mala fortuna no?—mencionó el otro divertido.
—Bueno, me voy...—esbozo de lo más neutral Ikki y en un movimiento, se alzó del arbusto. —Pero...—mencionó el santo a tan solo unos pasos de Seiya.
—Seiya, el mundo entero te podrá decir que olvides y que no debes esperarla más, pero serias más idiota de lo que ya eres si decides no hacerlo. —el castaño le miró intrigado— Seguramente "ella" debe estar pasándola también mal, igual de patética que tú.
Al instante, Ikki comenzó a caminar de regreso a su camino, sin embargo, algo sucedió .El moreno al caminar, coloco la mano sobre el hombro de una presencia que había llegado hasta ellos y le sonrió amable, alejándose lentamente del santo y la figura.
Seiya rió sin girar su mirada. —Para ser un alma solitaria estas pasando un buen momento conmigo, ¿no?—el moreno continuó su paso, perdiéndose en el viento. —Gracias Ikki.
Y si, ¿quién mejor que Ikki para saber que era realmente lo que sentía?, al fénix se le había dicho que olvidara su pasado, que formara una nueva vida sin"ella" .Y ahora entendía porque ese hombre prefería permanecer solo, así nadie le diría que hacer.
Sonriente por aquel encuentro, el castaño se levantó del arbusto pues creyó que era momento de volver con Seika, sin embargo, cuando lo hizo los ojos que le aguardaban a su espalda le hicieron congelar hasta al ultima ápice de aliento.
—Saory...
Continuara...
Lindos lectorcitos, una vez mas hago mi aparición después de meses atrás ,y con una mala noticia de la mano, este es el penúltimo capitulo de este fic que me regalo tantas alegrías y me llevo a conocer a nuevos amigos en el camino. Si bien ya han aparecido en cada capitulo cada uno de los personajes relevantes del Saint Seiya clásico, llego el momento de concluir.
Espero darles una gran sorpresa el ultimo capitulo, debo platicar con mis caballeritos e ideas para lograr un gran final como siempre les he ofrecido.
