Holoo, esta vez traté de no publicar tan tarde ._./ además no tengo nada más que hacer xD ya leí el manga de esta semana, ya vi el nuevo episodio de Danganronpa, debo esperar para ver el de Shingeki No Kyojin xD. Aunque debería publicar en las páginas de Fairy Tail que administro ._.

N/A: En este fic altero los lugares y personajes, además de las personalidades de éstos (? Posible Lime


Disclaimer: Fairy Tail pertenece al gran Hiro Mashima-sensei. Este fic es una adaptación de una novela que pertenece a Sarah Holland.


Confession


Al día siguiente, Lucy de nuevo tenía ojeras. Natsu estaba en el salón desayunando con Jude y ambos levantaron la mirada cuando ella entró.

-Buenos días, querida-dijo el Heartfilia mayor y colocó la mejilla para recibir un beso. -¿No dormiste bien?-

Lucy sintió que la sangre subía a su rostro, besó a su padre y respondió con voz ronca: -No… supongo que fue la luna-.

-¡Tonterías femeninas!- Exclamó él. Tenía el periódico en las manos. –Es solo una superstición, Lucy. La luna no tiene efecto sobre nuestras vidas y cualquier persona que crea otra cosa, necesita una lobotomía-.

Natsu rió, mientras sus ojos se movían para apartarse de las páginas del periódico. Lucy se sentó y sirvió huevos revueltos en su plato. –El otro día leí un artículo que decía que la luna tiene un efecto muy fuere…- comenzó la rubia y su progenitor la interrumpió.

-Sin duda, lo leíste en una revista femenina-.

Lucy decidió dejar en paz ese tema en particular. Luego de un momento, su padre frunció el ceño y señaló: -Natsu tampoco durmió muy bien-.

Lucy levantó la mirada, al igual que Natsu, y ambas se encontraron. Hubo un silencio, corto y tenso. El tenedor de Lucy quedó suspendido sobre el plato, mientras ella intentaba pensar en algo para cubrir las sospechas de su padre.

-Permanecimos despiertos- dijo él con vos fría, -después que tú te fuiste a la cama- dijo la vista en la joven. -¿No es así, querida?-.

Jude la observó con detenimiento y la chica se sonrojó. –Bueno, no por mucho tiempo…-

El rubio mayor soltó una carcajada y se relajó. -¡Gracias al cielo por eso! pensé que habían tenido una pelea o algo parecido- comentó.

-¿Por qué?- preguntó el pelirosa y se relajó en la silla. Colocó las manos detrás de la cabeza.

-Bueno- respondió Jude y frunció el ceño, -no pasan mucho tiempo juntos. Supongo que es por el trabajo, por supuesto… perdóname, Natsu-. El observó a Lucy y ella reflexionó. Su padre no era tonto. Muy pronto descubriría que no era probable que ese fuera un matrimonio feliz y eso lo mataría.


-Tenemos que hacer algo- le dijo Dragneel a la rubia, después del desayuno, cuando la seguía por el vestíbulo. –Si el adivina lo que en realidad sucede, sufrirá una recaída. Él tiene todas sus esperanzas cifradas en este matrimonio, Lucy-.

-Podría ayudar el que tú no fueras a visitar a Michelle todas las noches-sugirió con voz ronca.

Los ojos jade se entrecerraron. -¿Estas dispuesta a tomar su lugar?- preguntó.

-¡No!-

-Entonces, no me pidas que la deje- dijo cas en un susurro. Estaban en el vestíbulo y los dos hablaban en voz baja.

-Comprendo- respondió Lucy después de un momento. Sentía un nudo en la garganta por la pena. –Ese es tu precio, ¿no es así?-

Natsu la estudió con frialdad. –Tómalo o déjalo-

La amargura se reflejó en los ojos marrones de la joven. -¡Sabes muy bien que no puedo aceptarlo!-

-No, no lo sé. Lo único que sé es que te niegas-.

La boca de Lucy tembló levemente. Apartó la mirada, inhaló profundamente y dijo con voz temblorosa: -Natsu, no puedo irme a la cama contigo. Tú no me amas. Yo…-

-Oh, no metas el amor en esto-manifestó. -Es aburridamente irrelevante-.

La rubia lo observó; el odio se reflejaba en sus ojos. Con enfado, pasó junto a él. Natsu la detuvo por un brazo. –Lo siento. Mira… no tenemos tiempo para discutir esto en este momento. Debemos encontrar una manera para convencer a tu padre de…-

-¿De qué estamos enamorados?-

Natsu tuvo la gracia de enrojecer. -Si- respondió y le soltó el brazo.

Lucy le dirigió una mirada fría y hostil. -Eres el hombre de las ideas- señaló ella. –Tú eres e chico maravilloso, piensa en algo-.

-Muy bien, lo haré- miró su reloj. –Trabajaré hasta las dos. Iremos a ver a mi madre por la tarde. Puedes pasear o algo… cualquier cosa, mientras Jude crea que vamos a pasar una extasiada tarde juntos-.

-Oh, eso lo convencerá- concordó la joven, -cuando vuelvas a desaparecer otra vez a la medianoche-.

Los ojos del pelirosa casi echaban chispas. –Deja de destruir todo este…- se interrumpió cuando la puerta del comedor se abrió. En el momento siguiente depositó en los labios de Lucy un beso ardiente que la hizo aferrarse a sus hombres y gemir.

Ella escuchó que su padre llegaba al vestíbulo. Jude los vio besándose con pasión, rió suavemente y desapareció en el salón. De inmediato, Natsu se apartó. La rubia se balanceó, sorprendida por el beso, y tuvo que esforzarse para demostrar una actitud de desagrado.

-Yo… eso fue pensar con rapidez- dijo la oji-chocolate. –Natsu, estoy segura de que eso lo tranquilizó- no lo miró al hablar, mantenía la mirada oculta por su flequillo.

El pasó una mano temblorosa por su cabello -Si- accedió. Colocó la chaqueta sobre su hombro y apartó la mirada. Tenía el rostro sonrojado. –Te veré a las dos-.

Lucy lo vio encaminarse hacia la puerta principal. Sus ojos estudiaban cada detalle, la forma en que erguía la cabeza al caminar, el ancho de sus hombros, las piernas delgadas y largas, la manera como su cabello rosado se movía con el aire de la mañana.


¿Cuánto tiempo más podría guardar el secreto? Lucy pasó la mañana con su padre y la enfermera, Yukino Aguria, quien lo mantenía ocupado todo el tiempo. La enfermera era coqueta y encantadora. Lucy se divirtiendo observándolos jugar ajedrez y noto las miradas rápidas que Yukino le dirigía a su padre y las sonrisas con las que este respondía.

¿Su padre flirteaba? No lo había visto hacerlo durante años, excepto con ella. Abrió como platos los ojos y miró la cabeza rubia casi blanca de su progenitor… él siempre coqueteó con ella. ¿Cómo pudo creer que no la amaba? (N/A no piensen mal, está escrito en el buen sentido).

A la hora del almuerzo, un coche se detuvo enfrente de la puerta principal y Lucy corrió hacia esta, pensando que tal vez el Dragneel llegaba temprano. -¡Hola, querida!- saludó el tío Jean. La chica lo miró sorprendida y vio la cabeza rubia de Claire detrás de él, seguida de la de Michelle… sintió unos celos tan grandes que casi cayó de espalda. -¿Esta levantado Jude? Le trajimos flores y chocolates… espero no molestar…-

La joven Heartfilia dio un paso hacia tras, muy controlada. –Por supuesto que no-respondió con cortesía. Sintió mucha ira al encontrarse con la mirada de su prima. –Pasen, estoy segura de que le encantará verlos-

Muy tensa, los condujo al salón y al entrar dijo: -Papá, mira quienes vinieron a visitarte-.

Jude levantó la mirada del tablero de ajedrez. -¡Jean! ¡Que gusto verte! ¿Cómo estás?-.

La oji-chocolate no pudo soportar sentarse con ellos. El ver a Michelle era como si le enterraran un cuchillo en el corazón. Tenía fija la imagen de Natsu y Michelle juntos, como amantes… ¿Estaban enamorados? Al pasar ese pensamiento por su mente, su vida se convirtió en cenizas. Pidió que Natsu no estuviera enamorado de su prima.

-Supongo que querrán almorzar, ¿no es así?- preguntó la señora Spetto con irritación, cuando Lucy le mencionó quienes había llegado.

-Creo que esa es la idea- respondió y mordió una zanahoria. Se sentó en un taburete en la cocina.

Por suerte, soy una cocinera con imaginación- comento la señora y sonrió. –Si me preguntas, recibí la noticia con muy poco tiempo. ¡Mira qué hora es! ¡Ya es cerca de la una!-.

-Algo ligero estará bien-.

-Sí, y mantequilla extra para el plato de la señorita Michelle- dijo el ama de llaves.

La chica le dirigió una mirada aguda. -¡Señora Spetto!- exclamó y rió. Noto el brillo en los ojos de la mujer mayor. -¡Eso que dijo no fue algo bueno!-

La cocinera rió. -¡Muy malo!-exclamó y levantó las cejas al mirar a la rubia. -¿Le pongo seis trocitos de mantequilla… o siete?-

Lucy rió con ganas y salió de la cocina con mejor humor. Se preparó para soportar el almuerzo al lado de sus parientes, lo cual no resultaba una tarea fácil.


-… me dio mucho gusto escuchar lo de Natsu y Lucy- decía Jean, más tarde, mientras comían el salmón con ensalada, en el comedor. –Una pareja perfecta…-

Michelle observó a su prima que estaba al otro lado de la mesa. Lucy sintió como si esos ojos azules fueran cuchillos. Tenía que luchar para ocultar sus celos y le habló con cortesía a Michelle. Su rostro era como una máscara impenetrable.

Después del almuerzo, Lucy se disculpó y salió del salón para subir a cambiarse para salir con Natsu. Ya en su habitación, se desnudó y tomó una ducha rápida. Se puso un pantalón ajustado a la pantorrilla, una chaqueta y con un prendedor ató su rubio cabello. Colocó el sombrero de montar sobre su cabeza y con amargura observó su imagen en el espejo. Al verla, nadie adivinaría que no era una novia radiante; solo el color rojo en sus ojos indicaba su verdadero estado emocional.


Llamaron a la puerta y Lucy dio un pequeño salto. -Adelante- dijo con voz temblorosa, esperando a ver a Natsu.

Era Michelle. La Heartfilia la miró con franco asombro. -¡Vaya! ¿Qué te trae por aquí?-. Michelle cerró la puerta; en sus ojos verdes se reflejaban los celos.

-En realidad piensas que eres algo, ¿no es así?- la furia se notaba en su voz. Lucy se horrorizó ante el prospecto de esa confrontación y hablo con cortesía.

-No sé a qué te refieres, Michel…-

-Sí, lo sabes- la interrumpió, -maldita consentida- habló con fiereza y Lucy la observó, pálida. –Siempre lo has tenido todo, ¿no es así? Desde el momento en que naciste, siempre fuiste la favorita. Lucy debe tener estoy Lucy debe tener aquello… y lo tenías, ¿no es verdad?-.

La oji-chocolate comenzó a reír, asustada. No podía creer lo que escuchaba. Su risa era producto de los nervios, no de la diversión.

Con voz temblorosa, Michelle continuó: -¡No te burles de mí! ¡Has tomado todo! ¡Cuando te fuiste, pensé que yo tendría Heartfilia's! Creí que Natsu se casaría conmigo, que tú te mantendrías alejada y que yo tendría….-

-¡No me hables de Natsu!- siseó de pronto. Los celos se reflejaban en sus ojos al enfrentar a su prima. -¡Él va a ser mi marido! ¡No quiero saber nada acerca de tu sórdida aventura con él!-.

Michelle enrojeció demasiado. -¿Qué aventura?- preguntó con amargura. –Tú pusiste fin a eso, ¿no es así? ¡Solo necesitaste unas cuantas semanas! ¡Llegaste y te apoderaste de él, enfrene de mi nariz!-.

La rubia de apellido Heartfilia la observó, silenciosa de pronto por sus palabras y la ira con que fueron pronunciadas. Preguntó muy lento: -¿Qué quieres decir con que puse fin a eso? ¿Cuándo termino?-

Michelle parecía confundida. –Tú sabes cuándo…. Estabas presente…-

Lucy sintió la boca seca. -¿En el almuerzo? ¿El domingo?-.

-Si…- respondió lentamente y frunció el ceño.

-¿Quieres decir?...- el corazón de Lucy volvía a la vida. Con voz ronca añadió: -¿Quieres decir que no has visto a Natsu desde entonces?-.

La Lobster la miró, perpleja. Las dos escucharon pisadas. ¡Natsu! El corazón de Lucy dio un vuelco al colocar cada pieza en su lugar y ver que todas encajaban. Comprendió que la ira, el deseo y el enfado de Natsu solo podían significar una cosa… él la amaba (N/A que amor tan raro xD)

Sin pensar, Lucy gritó: -¡Natsu!- corrió, pasó junto a su prima y atravesó el pasillo al escuchar que Natsu bajaba por la escalera.

Lo siguió, con el corazón palpitando con fuerza. Se dejó llevar por el instinto. Él la amaba… no había razón para dudar. Lucy gritó nuevamente: -Natsu, espera- in aliento, salió de la casa. La tormenta azotaba Heartfilia's. Natsu abrió la puerta del coche y su cabello rosado la cubrió la cara ocultando su mirada. –No te vayas… no de esta manera-.

El abrió completamente la puerta del auto. Tenía los nudillos blancos debido a la presión que aplicaba. Miró el volante y no movió un solo musculo.

Temblorosa, la joven caminó hacia él y colocó una mano sobre su brazo. Sin pensarlo, dijo con voz ronca. –Natsu… Natsu…- las palabras murieron en su lengua. De pronto, no se sitió tan segura.

-¿Y bien?- preguntó con voz gruesa. -Adelante- levantó la cabeza; el orgullo se reflejaba en sus ojos oscuros. –Lo escuche, Lucy. Oí lo que ella te dijo-.

El corazón de la chica dejo de latir un instante. –Ella dijo que no fuiste a verla...- murmuró. -¿En dónde estabas entonces, Natsu?-.

El al observó con expresión dura. Como no respondía, volvió a preguntar. -¿En dónde?- una nota de dolor se infiltro e su voz. -¿Con Erza?-.

Natsu juntó las cejas. -¿Erza?-

-Sí, se acerca de ella-

Él la miró como si estuviera loca. –Ella es mi secretaria, Lucy… y créeme, su esposo me mataría si aparezco en su puerta a la medianoche-.

La rubia parpadeó con rapidez. –Entonces, ¿A dónde fuiste?-.

Hubo un largo silencio. Natsu apartó la mirada y cerró con fuerza la puerta del coche. –A ningún sitio. Yo solo… conduje. Algunas veces, detuve el auto y caminé- rió, y añadió: -¿Satisfecha? ¿Ahora, ya tienes todo lo que necesitas?-.

-¿Necesitar? No entiendo…-

Natsu se inclinó hacia ella. –Junta las piezas que faltan, Luce, para que tengas todo el rompecabezas-.

La chica se quedó con la boca abierta. Luego de un momento, Natsu dijo: -No me mires de esa manera. ¡Sabes perfectamente que estoy enamorado de ti! ¡Si no lo descubriste con anterioridad, de seguro lo sabes ahora! En especial, luego de esa reveladora escena con Michelle- se apartó de ella; en su rostro se dibujaban la ira y el orgullo y un leve rubor. -¡Es un alivio haberlo dicho!-.

Lucy no podía respirar como era debido su corazón latía con fuerza. Lo recordaría en ese momento, cuando le confesó que la amaba. Lo recordaría durante el resto de su vida. Los ojos de Natsu eran muy oscuros; su boca, fuerte; la inclinación de la cabeza indicaba que no quería ser dominado por sus emociones, que nunca cedería ante ella, sin importar cuanto la amara.

Al descubrir todo esto, Lucy no pudo contener las lágrimas y dijo con voz temblorosa: -Querido… querido…- lo abrazó y colocó el rostro en el cuello de Natsu. Olió su cabello y su piel, mientras el permanecía muy quiero, sin mover un solo musculo.

-No- dijo el Dragneel entre dientes. Apartó las manos femeninas de su cuello y la alejó. –Esto no cambia las cosas. No quería enamorarme de ti, y no tengo la intención de seguir estando. Es algo temporal, no durará-.

Lucy sonrió y le acarició su rosado cabello. –Natsu, no digas eso… Moriré si dejas de amarme…-

Él la contempló en silencio. Ella añadió de inmediato, con los ojos desmesuradamente abierto: -He estado enamorada de ti durante semanas… creo que desde siempre-.

-¿Enamorada de mí?-

Ella asintió con los labios trémulos. –Con desesperación- confesó.

Natsu la tomó en sus brazos y la oprimió contra su pecho. -¡No puedo creerlo!-

-Yo no lo supe con certeza hasta anoche. Te seguí hasta casa de Michelle…-

-¡¿Qué?!- preguntó impresionado levantando la cabeza. Su mirada era de felicidad. -¿Me seguiste?-.

La joven se sonrojó fuertemente. –Odio admitirlo, pero si… lo hice- confesó ella. –No me atreví a entrar. Permanecí sentada en el auto fuera de Lobster Hall, cerca de las rejas, intentando reunir el valor suficiente. No dejaba de decirme que había ido hasta allí porque el escándalo de que tú tuvieras una aventura con ella será desastroso… -

-Pero estabas celosa- indicó y sonrió, por primera vez, dulcemente. -¡Sabía que estaba celosa… lo sabía!-.

El tono de triunfo de Natsu la hizo sonreír. -¡Que no se te suba a la cabeza!-

El Dragneel rió y la tomó con mayor fuerza entre sus brazos. -Oh, me volviste loco desde la primera vez que te vi en Magnolia, Luce. Hasta sentí celos de ese joven estúpido, Sting. Cuando llegaron, pensé que era tu amante… sentí un gran alivio al escucharte decir que apartara sus manos de ti-.

Ella sonrió. -¡Oh!- exclamó. La confesión la había dejado sin aliento y con una sensación repentina de timidez.

El chico la estudió con ternura y murmuró: -Y estabas tan bonita…- le acarició las hebras doradas, -tan increíblemente sensual… no podía creer que fueras la niña a quien había conocido en Heartfilia's años antes. Me impresionaste mucho, Luce. Vi tu rostro y sentí como si una tonelada de ladrillos…-

-si- interrumpió Lucy y lo estudió. Frunció el ceño y añadió: -El primer momento… yo también lo recuerdo… fue tan extraño… como ver algo tan impotente que uno no soporta mirarlo… y vuelve la cabeza…-

Él sonrió. –Y finges no haberlo visto- completó

La Heartfilia lo miró a los ojos y por un momento permanecieron en silencio, estudiándose mutuamente. Ella sintió que sus mentes se comprendían y eso fue tan excitante como un primer beso.

Natsu dijo con voz profunda: -Luce…-colocó una mano en la cintura femenina y la trajo hacia sí. –tenemos mucho que hablar-

La rubia asintió y lo abrazó. –Me da mucho gusto que lo hayamos aclarado todo antes de la boda-.

Natsu sonrió. –Lo sé. El pensar en eso me mataba. No soportaba enfrentarlo. Tu no lo notabas, por supuesto, pero la presión empezaba a ser insoportable-.

-¡Gracias al cielo por Michelle!- declaró con voz suave.

De pronto recordó la increíble charla que sostuvieron y todas las revelaciones que ella nunca sospechó. Michelle siempre estuvo celosa de ella, tanto como Lucy lo estuvo de su prima durante todos esos años. ¡Increíble!

El oji-jade musitó con voz profunda: -Si, gracias a cielo por Michelle…-miró a su rubia y frunció el ceño levemente, en seguida preguntó: -¿Cómo voy a quitarte esos pantalones de montar?-

Un tono escarlata cubrió el níveo rostro de la chica. -¡Natsu!-.

Él sonrió. –Vamos a la cama…-

Lucy le dio un largo beso antes de responder. –Todavía no-.

-Si- murmuró con voz ronca. Inclinó la cabeza y le cubrió la boca con un beso que la dejó sin aliento.

El deseo y el anhelo los envolvieron como una llama; se abrazaban con desesperación, como si corrieran el peligro de ahogarse.

-Oh…- musitó al apartar la cabeza. El corazón de Natsu palpitaba con fuerza debajo de la camisa azul claro. –Esto es demasiado para mí. Tenemos que irnos a la cama con rapidez… o enloqueceré-

La chica lo miró con ojos entrecerrados. -¿Qué sucede cuando enloqueces?- preguntó desafiante

Un musculo se movió en la mejilla del pelirosa. –Mírame de esa manera y lo descubrirás-.

La rubia depositó un beso sobre el pecho de Natsu y murmuró: -Me pregunto qué sucedería si comienzo a desabotonar…-

Natsu gimió con suavidad. –Hazlo, hazlo, ¡halzo!-.

-Natsu… te amo…-

-Pero quieres esperar hasta la boda- dijo él y suspiró, resignado. -¡No me lo digas! ¡No quiero escucharlo!-.

-Lo sé- ella sonrió, -quieres todo de inmediato-.

Con un movimiento impulsivo, Natsu le tomó la mano y susurró: -¡Me gusta reclamar mis premios!-

Lucy se sintió como una adolescente enamorada. –Entonces, reclámalos, querido…- su corazón dio un vuelco al sentir los cálidos labios de Natsu sobre los suyos. La pasión los envolvió como una hoguera.

-¿Voy ganando, Lucy?- preguntó él con voz ronca en tanto oprimía con fuerza las caderas de ella.

-Sí, querido, vas ganando todo…-


El fin? xD tal vez… solo tal vez… no lo sé… podría escribir un capitulo 11, si ustedes quieres y si inspiración-sama me lo permite ._. Para los que en sus reviews decía que Natsu si estaba enamorado de Lucy, ewe pues aquí tienen su respuesta xD

Para Guille: ^^ soy de Santiago del Estero xD vivimos más o menos cerca :D XD


Quiero agradecerles a todos ustedes por sus reviews y por acompañarme durante toda la historia ^^

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Todas estas personitas hermosas me dejaron sus reviews constantemente! X3 lo amoro! Muchas gracias!

Si ustedes quieren puedo intentar otro capítulo más, pero no les aseguro nada ^^ (tal vez podría ser un lemmon ewe (?)

Se despide Roci-chan ._./