Opio
Capítulo X.
"Al menos sé que huyo porque amo…"
Pensó Horo un gélido día de invierno, con una sonrisa melancólica en los labios, y el temple levemente rosado por el mismo frío que hacía. Estaba nevando ya.
Iba camino a dejar un paquete marrón a los correos de Hokkaido.
En Japón las cosas seguían iguales… El tiempo pasaba rápido, pero las cosas seguían a paso tan lento, impacientándonos a todos. Cada día que pasaba era más denso en el dojo de Funbari Onsen. Y no porque los dueños de casa fueran desagradables, no por sus huéspedes, no porque el lugar ya era un comercial de aguas termales de renombre en el pueblo.
Era denso porque su ausencia era demasiado notoria…
- Yoh-dono, ha llegado correspondencia de dudosa procedencia… -opinó Amidamaru, mirando por la ventana al cartero que depositaba una cajita en el césped.
- ¿Por qué lo dices, Amidamaru? –sonrió Yoh a su espíritu acompañante.
- Pues… porque jamás recibimos carta.
- Tal vez HoroHoro se volvió considerado de un día a otro… -interrumpió abruptamente Anna, y apagó el televisor para luego cruzarse de brazos.
- ¿Tú crees, Annita?
- ¿Para qué pierdes el tiempo en preguntar, Yoh¡Anda y ve a ver!
- ¡Sí, Annita!
- ¡Y no me llames así!
…
- Ya vine… -dice Yoh muy feliz, con una cajita entre las manos; los kanjis rezaban "Desde Hokkaido, Japón."
- Yoh…
- ¿Sí, Annita?
- ¿Qué esperas para abrirla!
- Aún no está aquí Ren… -murmura con lentitud el joven shaman japonés
- ¡Amidamaru ve a buscar a Ren!
- Pero Anna-san…
- ¡AHORA!
…
- Etto… Bason¿podrías decirle a Ren-kun que la señorita Anna-san lo manda a llamar de parte de Yoh-dono porque ha llegado una carta de Horo-kun… desde Hokkaido…? –pregunta Amidamaru azorado, rascándose la cabeza.
- ¿Qué le diga qué al señorito Ren…?
- No te preocupes Amidamaru, yo sí te escuché… -dice Ren asomándose por la comisura de una pared.
- Amh… de acuerdo Ren-kun. –Amidamaru sonríe al fin y se esfuma despidiéndose con una inclinación ligera.- Eres un pelota, Bason…
- ¡P-pero señorito Ren!
- Cállate pelota. ¿Cómo no entendiste nada?
- ¡Cuánto sabe amo Ren! Realmente no entendí ni—
- ¡QUE TE CALLES!
- U-- ¿… por qué está usted tan irritable, señorito Ren? –osó a preguntar el pobre espíritu de un guerrero chino…
- Como respuesta –o resultado- sólo tuvimos al mismo guerrero chino atravesado con una hoz gigante en forma de media luna.
…
- ¿Qué pasa, Yoh, por qué no has comenzado…?
- P-pero Annita, Ren…
- Está atrás de ti… -se cruza de brazos la rubia, y se sienta para oír. Claro que todo lo observa con cara de aburrimiento, exactamente la misma expresión del Tao.
- Hola, Ren ¿cómo estás?
- Comienza ya, Yoh… -Ren lo ve de soslayo-
- Al fin apareciste de tus recónditos lugares, jijiji…
- Como segunda respuesta del día, tenemos a Yoh con un chichón gigante en la cabeza y una sonrisa idiota-
- Ou… -
- ¡MIERDA YOH COMIENZA YA!
- Tranquil— -y aquí vamos de nuevo, Ren iba a abalanzarse sobre Yoh para quitarle la caja pero Anna lo interrumpe dándole una sonora cachetada-
- No le des órdenes a mi prometido, y tampoco le pegues. –ordenó simplemente ella y las mejillas de Ren respondieron sonrojadas.
Qué día de locos… como Horo hubiese dicho, "no cabe duda que estamos salados…"
- De acuerdo, ya empiezo… -murmuró Yoh secándose las cascaditas que surgían bajo sus enormes ojos marrones. Abrió la caja con cuidado y sacó una hoja de papel muy arrugada y remendada.
- Tenía que ser ese idiota tan poco cuidadoso… -opinó Ren
- Cállate y lee… -irrumpió Anna
- Cálmense todos… -comenzó Yoh
- Aquí vamos de nuevo… -aportó el pobre de Amidamaru antes de que unas cuentas azules se enroscaran en su cuello.
- ¿Qué estás insinuando, Amidamaru!
- Nada, Anna-san… -lloriqueó el pobre espíritu.
- Cálmense ya… -se atrevió Yoh.
- ¡ENTONCES LEE, MISERABLE! –gritó Ren, falto de paciencia. Todos bufaron cansados y miraron a Yoh, quién tomó la susodicha carta lo más rápido que pudo, la estiró un poco y comenzó a leer pausadamente.
Ni una mención de Ren.
Ni una sola.
Miserable.
Estúpido desconsiderado…
¿Nada importaba más que lo que le pasaba allá, verdad?
Ni siquiera fue capaz de preguntar cómo estaba… ¿y a eso se le llama amigos? Se dio el lujo de hasta mandar saludos al enano de Manta.
- Y eso es todo… -dice Yoh, desconcertado.
- ¿Nada más¡Qué imbécil es ese Horo! –murmura Anna y desvía la mirada, impaciente.
- Nada más… -confirma Yoh, dándole la vuelta a la hoja.
- Muy bien. ¿Ahora puedo irme? –dice Ren, tratando de disimular su furia-
- Espera. Aquí hay paquetitos para cada uno… -Yoh le sonríe esperanzado, y saca de la caja algunas cajitas más pequeñas; le da una a Anna, otra a Ren, y la última se la deja a él.- Parece que Horo tiene mucho dinero allá…
- Y eso que las cosas son más caras. Más le vale haberme comprado algo caro… -reclama Anna rompiendo el envoltorio: saca un vestido rojo con una manzana en apliqué en el centro.
- Es muy lindo¿verdad?
- Tuvo que haberlo elegido Pirika… -murmura Anna contrariada, mirándolo de nuevo y sacando algo más de la cajita: un frasquito de colonia de manzanas.
- Qué lindo detalle… -sonríe Yoh mirando a Anna sonriente. La chica desvía la mirada y se sonroja muy ligeramente.
- ¿Qué esperas para abrir el tuyo? –le dice despectiva. Mientras tanto, Ren sólo se quedó mirando la cajita que tenía entre las manos, algo nervioso… no estaba seguro de si quería abrirla… como si fuera una decisión que afectara toda su vida…
- Ahora lo abro, Annita… -sonrió el castaño, pero miró a Ren- ¿Estás bien, Ren?
- S-sí… -contestó apenas el interrogado, sonrojándose.
- ¿Quieres abrirlo tú primero?
- No, Yoh, vamos deja de preguntar y abre el tuyo.
- De acuerdo, no hay apuro, tranquilos… -más de la mirad de los presentes lo fulminan con la mirada. ¿Qué culpa tenía el shaman de ser tan relajado? Tomó la tan bien ponderada cajita y con infinita paciencia le quitó el papel. Vació el contenido, dejando a la vista un frasquito como el de Anna pero con un dibujo de una naranja, una camisa anaranjada y unas artesanías ainus.- ¡Waaa¡miren nada más que bien¡Annita es una camisa! –sonrió muy complacido, más que conforme con su regalo.
- Mh…
- ¡Vamos Ren que esperas! Están muy lindos los regalos, cuando llegue Horo habrá que hacer algo bueno para agradecerle…
- ¿No te basta con el hospedaje que le hemos dado, Yoh? Como mínimo podría mandarnos regalos una vez al mes… -alzó las cejas rubias y se quedó viendo la botellita de Yoh.
- ¿Hay más paquetes? –Yoh se asoma a la caja para ver si había más presentes. Encontró cosas sin envolver, como un pañuelo rosa, un libro con caras sonrientes en la portada, una botella con un gel morado fulminante, un folleto con cosas tecnológicas…
- Parece que Horo-kun los quería mucho, Yoh-dono… -murmura Amidamaru viendo también qué había en la caja.
- Sí… pero eso va más allá de lo que nos pueda regalar, Amida…
- Seguro sus padres lo obligaron a comprar cosas como muestra de educación. Después de todo lo tuvimos más de un año acá… -gruñó Anna.
- ¿Qué te dio a ti, Ren?
- No lo sé, aún no lo he abierto… -dijo él, con la boca fruncida. Estaba enojado.
- ¿Por qué no lo abres¿Creíste que te había olvidado? Horo es muy despistado… -preguntó inocentemente Yoh, dando justo en el punto.
- Es un miserable…
- ¿Estás bien?
- ¿Por qué no iba a estarlo? –lo miró irónico y sonrió maliciosamente.
- ¡ÁBRELO! –lo molestó Yoh, riendo. Ren lo fulminó con la mirada por enésima vez en el día, y de un tirón rompió todo el papel que envolvía su caja. La última caja…
La cara de Ren fue el reflejo del asombro. Sus mejillas enrojecieron en un abrir y cerrar de ojos, sus manos apretaron la caja inconscientemente.
Yoh lo vio dudoso y sonrió algo incómodo. No podía saber si Ren estaba furioso o nervioso.
Anna se levantó de su asiento, alzó las cejas, indiferente, tomó su vestido y caminó a su habitación. Ya era tarde y tenía sueño.
Las cosas seguían lentas, las cosas nos seguían impacientando a todos, sacándonos de quicio. Horo seguía en Hokkaido, sin valor para asomarse, y Ren seguía en las nubes, con cambios oscilantes de ánimo, sin saber qué pensar, si irse o seguir. Si rendirse o perseverar…
Ya casi no era él.
¿El contenido de la caja?
Un dulce de durazno, una banda negra con bordados celestes y una pelotita saltarina.
--o-o-o--
n/A: Lamento ir tan lenta con la trama, pero es necesario que pase al menos un año. No les confiaré más información del fic, pero les pediría que así como leen, me dijeran qué les agradaría que ocurriera, o algo así. Su opinión siempre será agradecida y muy valorada. Gracias por leerme.
