PORQUE DEL ODIO AL AMOR SOLO HAY UN PASO

Congeniando con el enemigo

Otra tarde, sí, eso era para todos menos para el Kurosaki peli naranja quien ahora se encontraba en la habitación de Kuchiki Rukia sentado sobre la alfombra de color morado pastel y tecleando en la laptop de la chica para terminar los detalles mínimos del festival que tendría lugar en dos semanas.

-Toc toc, voy a entrar –se anuncia una voz femenina muy conocida para los chicos y antes de que sea invitada ingresa al cuarto.

(Ichigo)

Miramos a Matsumoto entrar con una bandeja con aperitivos que muy probablemente solo compro.

-Gracias Rangiku – dice Rukia, quien se levanta de la cama para recibir la charola y depositarla frente a mí, devuelvo la mirada a la pc frente a mí pero aun así siento la mirada que me dedica de la mujer de grandes atributos, me remuevo incomodo ante esto.

-Pues, supongo que ya me voy–añade y puedo ver a través del reflejo del monito como le giña un ojo a la enana y esta niega antes de cerrar la puerta.

-¿Quieres algo? –me ofrece la enana y toma asiento frente a mí y come una de las galletas de chocolate, la miro y no sé porque me parece adorable esa cara de niña al comer, niego mientras bajo la vista para ocultar el sonrojo que estoy seguro tengo. Intento perderme en el trabajo aunque para ser sincero solo tengo a esa chica en la mente. –Hey, Ichigo –escucho y regreso a la realidad para voltearla a ver y es entonces que caigo en cuenta en que ella ya se encuentra junto a mí y lleva una galleta en la boca. –Te has equivocado aquí –señala y entonces caigo en cuenta en que eh escrito cosas incoherentes entonces niego y borro todo antes de que ella tenga oportunidad de leer.

-Perdona –digo y comienzo a escribir lo que se supone debe haber en aquellos párrafos.

-¿Sabes? Te agradezco que lleves dos días ayudándome con esto –dice para levantarse e ir a sentarse en su antiguo lugar.

-No tienes que agradecer ese es mi trabajo ¿no? –digo y la veo retomar su lugar en la cama y seguir con su labor en una libreta, rindiendo las nuevas y ultimas cuentas para el festival escolar. -Este lugar es enorme –digo sin saber cómo evitar el incómodo silencio.

-La familia Kuchiki es muy adinerada –dice sin despegar la vista de la libreta.

-Desde hace mucho ¿no? –digo y creo que esto se torna muy incómodo.

-Si -¡maldición! ¿No puede agregar algo más? –Tu familia también tengo entendido –dice.

-No diría eso –digo y tecleo más rápido. –La familia Kurosaki, es decir la de mi madre lo es pero hace años que no tenemos contacto con ellos por ciertas razones. –le digo y no puedo evitar sorprenderme por haberle dicho eso a ella.

-¿Eres Kurosaki por tu madre? ¿Entonces tu padre? –pregunta y quisiera darme una maldita bofetada.

-Mi padre… cuando mis padres se casaron papa decidió dejar de ser un Shiba por razones que solo ellos entendieron –digo e intento no pensar en el hecho de que le digo esto a mi peor o bueno la que era mi peor enemiga.

-Ya –dice y sé que es consciente de la importancia de las empresas Shiba en el mundo. El silencio se apodera de la habitación y no sé qué piensa esa chica y extrañamente me da miedo. –Yo no soy una Kuchiki realmente –Revela impresionándome.

-¿Perdón? –digo dejando de lado la pc.

-Pertenezco a la familia Kuchiki ya que cuando yo aún era bebe mi hermana se casó con Kuchiki Byakuya, y así fue como mi hermana y yo pasamos a formar parte de la familia, al principio esto molesto mucho a los jefes de la familia Kuchiki e incluso a Ginrei-sama, pero al paso de algunos años lo aceptaron, hace aproximadamente seis años mi hermana Hisana murió dejándonos a nii-sama y a mi solos en esta casa –revela y no sé cómo es que ahora me encuentro sentado frente a ella en la cama y ella ha dejado de lado el cuaderno.

-Mi madre murió cuando tenía ocho años, mis hermanas tan solo tenían cuatro y después de eso… las mudanzas comenzaron, en total nos hemos mudado alrededor de nueve veces en estos siete años –digo y ella asiente.

-Durante los tres años siguientes después de la muerte de mi hermana no tuve más que un amigo y ese fue Renji –dice entre una pequeña risita.

-Casi nunca los veo conversar –Digo siendo sincero.

-Pues… cuando paso el tiempo las chicas comenzaron a ser más amigables y no dude en hablarles, supongo que eso me quito gran parte del tiempo que le dedicaba a Renji –dice y siento pequeñas señales de lo que muchos llamarían celos… maldición espero no sea eso. La conversación siguió hasta que note la hora en el reloj de alado, ocho de la noche, maldición no había notado lo noche que se había hecho hasta ahora.

-¡Maldición! –digo levantándome apresuradamente y creo que ella nota lo mismo que yo ya que se sorprende de igual manera al ver la hora.

-Lamento quitarte tanto tiempo –dice poniéndose de pie y ayudándome a recoger mis cosas de la mesa. – ¿Mañana te veo a la misma hora? –pregunta.

-¿Mañana? Pero si es sábado –digo extrañado por la propuesta.

El rojo se extiende por sus mejillas –L-lo lamento yo… solo –

Al verla en apuro decido intervenir –Aunque no estaría mal, quiero decir podemos mañana terminar los últimos detalles –digo y ella asiente.

-Entonces… -salimos de la habitación y caminamos hasta la salida. -¿Mañana nos vemos? –dice y yo asiento.

-Hasta mañana –y de esa forma parto a casa, no sé cómo rayos es que llegue aquí pero bueno creo que no esta tan mal. Mo fue tan malo platicar con ella, es más creo que a fin conozco alguien que me comprende, alguien que ha pasado por situaciones similares, alguien con quien congeniar.

(Yuzu)

Miro nuevamente hacia la ventana y no puedo evitar sonreír… ok lo admito es estúpido pero por primare vez puedo decir con mucha seguridad que estoy enamorada de Yukio, y realmente no me importa decirlo y creerlo porque es cierto, aunque creo que jamás sería capaz de decírselo a él en algo que no pudiera ser una posible actuación.

Los recuerdos de mi cita doble con Karin, Hitsugaya-kun y Yukio vienen inmediatamente mí sin que pueda evitarlo, es más creo que ni lo voy a intentar ya que realmente me gusta que esto suceda.

Me vi por decimoquinta vez en el espejo, tenía que reconocer que esa falda rosa combinaba a la perfección con mi blusa blanca y los tacones color coral que había seleccionado cuidadosamente, mi cabello esta suelto y acomodado meticulosamente.

Escuche el timbre y no tarde en bajar casi corriendo, suspire una última vez antes de abrir la puerta, me encontré con Yukio, quien llevaba unos jeans negros, botas estilo militar, una playera negra con la imagen de un videojuego y unos audífonos grandes; y Hitsugaya-kun, quien a diferencia del rubio llevaba unos pantalones azules, camisa negra con las mangas recogidas hasta llegarle sobre los codos y por fuera del pantalón y a juego una corbata blanca que lo hacía ver casual pero elegante, claro jamás se comparara a Yukio, o eso creo yo.

-Kurosaki –me saludo Hitsugaya-kun y asentí con una cordial sonrisa.

-Hitsugaya-kun –Miro a Yukio y le ofrecí una sonrisa aún más cálida. –Yuki-kun –dije y el me extendió un presente.

-Toma –dijo desinteresado y yo no puede evitar asombrarme.

-No tenías que… -mi argumento se vio interrumpido cuando escuchamos pasos en la escalera, todos miramos en esa dirección y vimos a Karin con una falda negra, una playera sin mangas de color rojo y tenis de suelo negros, el cabello recogido por una peineta sin adornos y una leve capa de maquillaje.

-Pensé que tardarían más –dijo pasando de largo a los dos chicos y saliendo de casa en automático, vi el rostro de asombro de Hitsugaya-kun al igual que de Yukio y los celos me invadieron ante la reacción de este último, no se supone que es MI novio, falso pero mi novio después de todo.

-¿Nos vamos? –dijo Hitsugaya cuando este se dio la vuelta.

Yukio y yo asentimos y caminamos, al cruzar la calle Yukio y yo terminamos yendo frente a Hitsugaya-kun y Karin-chan. El silencio era sepulcral entre nosotros pero al menos me reconfortaba el hecho de que nuestras manos estaban entrelazadas. -¿Cómo estuvo tu día? –me sentí estúpida en cuanto termine de escuchar mi propia pregunta. –Yo no… -intente decir pero él rio levemente.

-Tomando en cuenta que tendré que aguantar al idiota de Toshiro y a la sarcástica de tu hermana pues dime tú –lo note de mejor humor.

-Supongo que estarás más que feliz –le dije en broma.

Llegamos a una cafetería cercana, debo admitir que este vecindario tiene muchos lindos lugares y este es uno de mis favoritos, nos sentamos cerca de la ventana, de un lado Hitsugaya-kun y Karin-chan y de otro lado Yuki-kun y yo, nuestras manos continuaron entrelazadas aun después de tomar asiento y estas se posicionaron sobre la mesa.

-Linda pareja la que hacen –comento Hitsugaya-kun con tono de ¿malicia?

-Claro, que esperabas esta chica es muy linda –dijo apretando aún más mi mano y yo solo pude atinar a sonreír, incluso puedo jurar que mi mejillas se sonrosaron un poco.

-No es una odiosa como tú –agrego Karin-chan.

-Claro a pesar de ser una Kurosaki –vi a Karin hacer una mueca y una ademan de querer golpearlo y yo claramente molesta le di un punta pie bajo la mesa, el me miro molesto pero de inmediato se suavizo su sonrisa.

-¿Quieren algo? –pregunto una camarera y todos ordenamos.

La plática de ahí en adelante fu muy amena, tras estar ahí fuimos al parque de diversiones, debo decir que nunca falto el momento para que Hitsugaya-kun y Yukio probaran quien era el mejor, un juego para medir la fuerza, Hitsugaya-kun fue el ganador, tiro al blanco, Yuki-kun, quien por cierto termino ganando un oso de felpa, juego de "meter gol" Hitsugaya-kun el ganador, juego en una grúa de juguetes, Yukio fue el único que pudo sacar un peluche de ahí, ahora gracias a él tengo dos lindos peluches, un oso pardo y un perro.

-Yuzu deja de pensar en el idiota o terminaras quemando la cocina –dice Karin-chan a mis espaldas sacándome de mi ensimismamiento, lleva una sonrisa algo poco común y más tomando en cuenta que habla de Yukio, de hecho ahora que lo pienso porque no le he dicho a Karin que mi supuesta relación con Yukio no es más que un juego o no sé cómo llamarlo.

-Karin no digas eso de Yukio-kun, además te tengo que recordar que es mi novio –las mariposas en el estómago no tardan en aparecer al decir esa palabra.

-Lo que digas, aunque te advierto que si te hace algo le romperé la cara con el maldito balón en un partido –bromea y rio junto a ella.

-Él es un buen chico –digo y ella ríe –además mañana iré a cenar con su familia –digo con una sonrisa boba.

-¿Mañana? –dice sorprendida. – ¿Y qué crees que diga ichi-nii sobre eso? –la veo sorber del vaso de chocolate caliente, ahora que lo noto Karin suele tener esa costumbre para no hacer notar su interés en el asunto.

-Papá me ha dejado –digo bajando la vista.

-El viejo es tan irresponsable –dice restándole importancia. –Le avisare al viejo y a Ichi-nii que la cena esta lista –dice yendo escaleras arriba.

Asiento, mi mente regresa a los pensamientos de antes, los suspiros se me escapan, ¡por dios quiero que ya sea mañana! Estoy ansiosa de conocer a la familia de Yuki-kun. No sé porque pero esta cita me ayudo a enamorarme más de él y lo digo sin temor.

(Karin)

Tras la cena todos nos dirigimos a nuestra habitación, y claramente yo no fui la excepción, mire la cama y miro aquel koala sobre esta y sonrió, tal vez el idiota no resultara tan fastidioso, es más, debo admitir que me la pase muy bien.

La cita iba muy bien en el parque de diversiones, desde la entrada vi la gran montaña rusa que se hallaba en el centro del parque. – ¡Vamos ahí! –señale con los ojos llenos de felicidad y fue entonces que caí en cuenta en el tono que había usado, mis mejillas enrojecieron al notar la maldita sonrisa ladina en el rostro de Toshiro. –Bueno yo decía… -dije.

-Vamos –dijo él y yo asiento.

-Yuzu ¿Vienes? –pregunte al notar que ella se queda atrás.

-Yo… sabes que no me gustan esas cosas –dice apenada, miro a Yukio y él le sostiene la mano.

-¿Te parece si vamos a otro lugar? –pregunto y se la llevó consigo.

Me encogí de hombros y continúe mi caminar directo a ese juego, la fila no era tan larga ¡qué buena suerte! No sabía que decir, ¿Qué podía decir? El silencio era incómodo y cuando estaba dispuesta a romperlo yo él se aclaró la voz, que alivio, estoy segura de que yo hubiera dicho una estupidez. – ¿No te preocupa dejar a tu hermana con el idiota de Yukio? –Dijo y entonces le dirigí una mirada sorprendida.

-No, Yuzu se sabe defender –dije y él sonrió de medio lado.

-Ya veo –vi atreves de uno de los cristales y lo note morderse el labio, al menos no era la única nerviosa. Nuestro turno llego y debo decir que la experiencia fue genial, tras eso no fue muy difícil encontrarnos con Yukio y Yuzu quienes se encontraban en un tonto juego para medir la fuerza, supongo que ese sujeto no para de fanfarronear, para mi suerte no fui la única en notarlo y Toshiro tomo aquel martillo para darle un fuerte golpe y ganarle a ese imbécil.

-No eres tan débil como pensé –le dije en tono juguetón y él se acomodó la camisa.

-¿Qué esperabas del capitán del equipo? –dijo siguiéndome el juego.

-No te preocupes Yuki-kun –intento animarlo mi melliza.

-tsk… -chasqueo con la lengua y continuamos con nuestro recorrido.

Llegamos a un maldito tiro con escopeta en un blanco. –Me gusta ese –dio Yuzu llamando la atención del rubio.

-¿Crees poder ganarlo? –reto Toshiro.

-¿Con quién crees que hablas? –dice arrogante.

-¿Quieres algo? –pregunto el peliblanco, me sorprende el que haya preguntado pero termino asintiendo, ok, no sé porque lo hice cuando YO podría haberlo ganado sola, pero que más daba.

-Ese –dije señalando un ¿poni rosa? No vuelvo a señalar cosas al azar. Me miro con una ceja arqueada y solo atine a esconder mi sonrojo con mi cabello azabache.

Ambos comenzaron a disparar y como era obvio Yukio lo logro por su habilidad adquirida con los videojuegos.

-Maldición –dijo Toshiro entre dientes.

-Vamos, vamos, no es tan malo –le dije dándole pequeñas palmadas en la espalda. –No es para tanto –sabía que solo estaba mallugando mas su ya de por si herido orgullo. –Podemos intentar ahí –Dije señalando una máquina de esas de las cuales uno saca peluches.

-¡Qué lindo! –escuche a mi melliza gritar y vi que sostenía un oso pardo en las manos que se ve ultra adorable, pero no es mi tipo. -¡Gracias Yuki! –y e agradeció con un beso en la mejilla.

Nosotros en respuesta al evidente sonrojo del amante de los videojuegos solo reímos, nos acercamos a dos máquinas y ellos comenzaron a jugar, nuevamente Toshiro perdió ante el de ojos verdes. – Veo que esto no es tu fuerte –se burló.

-Cállate –dijo entre dientes Toshiro.

-Oye tal vez este no es tu fuerte pero eso si –dije señalando un juego en donde tenías que tirar una pelota dentro de lo que parecía era una cancha de soccer. –Lo intentaría yo pero esta maldita cosa –dije refiriéndome a la falda. –no deja que haga nada. –el asintió y Yukio tomo el reto.

Ok admito que Yukio pudo ganar en los otros dos pero ¡ja! nadie le gana a mi chico… bueno, bueno saben a lo que me refiero. Al ver que había derrotado al engreído tome el Koala que me ofreció el vendedor y yo me lance a los brazos de Toshiro, claro que no tarde en recobrar la compostura y soltarlo.

-¿N-Nos vamos? –dije avergonzada y el resto asintieron.

De camino a casa dejamos que Yukio y Yuzu fueran delante. –Lamento haberte involucrado en esto –dijo el tras lo que para mí fueron varios minutos sin conversación.

-¿Eh? No, no te preocupes –dije atropelladamente –me… me divertí –dije mientras veía el Koala.

-¿Enserio?-pregunto con duda.

-Sí, ¿tú no? –dije con un poco de duda.

-De hecho creo que si… más de lo que esperaba –dijo esto último más para sí que para que yo lo escuchara.

-Yuzu y yo jamás habíamos salido con amigos –le confesé divertida después de unos minutos.

-¿Así? ¿Por qué? –pregunto curioso.

-Pues… casi siempre nos mudábamos antes de que pudiésemos hacer amigos –le dije y mire el peluche.

-Supongo que tampoco tuviste una infancia normal –dijo él y yo lo mire en busca de que continuara. –Ser hijo único no es fácil, no hablaba con muchos niños cuando era pequeño, después de un tiempo me volví tan antisocial que solo disfrutaba de leer libros, fue ahí cuando mi padre decidió que no estaría mal que fuera a jugar con Yukio y Con Rukia –yo asiento y el prosigue. –Aun así nunca me ha gustado relacionarme con los niños de mi edad. –dijo haciendo una mueca.

-Yo aunque lo hubiera querido nunca tuve oportunidad y las mudanzas no lo facilitaban –dije y el asintió.

-Es la primera vez que me la paso bien con una chica –me dijo.

-Gracias –dije justo cuando llegamos a la puerta de mi casa.

-Te veo el lunes –dijo y yo asentí.

-El lunes –vi como Yuzu se despedía del idiota para después entrar a casa, no estuvo tan mal la cita, supongo que tal vez y solo tal vez podríamos llevarnos bien.

El sonido de mi teléfono me despierta, miro la hora y noto que son las siete y algo, contesto el teléfono sin siquiera mirar quien es. -¿Hola? –digo somnolienta.

-Karin, me alegro de escucharte –dice esa voz que tanto conozco en un tono cansado.

-¿Toshiro? ¿Qué quieres? –digo.

-¿Podrías venir a mi casa? –dice y escucho como algo se rompe del otro lado.

-¿Sucede algo? –pregunto.

-Yo… maldición… -escucho que el teléfono cae y un par de pasos a distancia y después. –Solo ven ¡ahora! –y sin más corta la llamada.

Me pongo de pie rápidamente y busco en mi closet cualquier cosa que me parezca decente, no sé qué necesite Toshiro pero se ve que necesita ayuda ¡y pronto!

Notas de la autora:

1.-Bien, aquí esta esté capitulo, espero les guste y díganme que creen que pase en el siguiente capítulo, las cosas mejoran así que todo puede pasar, y les adelanto algo, ya solo quedan cinco capítulos más para que esta historia termine, quieren segunda parte, díganme que si plisss…

2.- Agradezco a quienes leen y a quienes dejaron reviews como MikeRyder16, Uzumaki Manaka-chan, sayumi, KazeOokami Ichi, Okami Yami-chan y suki, dejen nuevamente reviews por favor, les agradeceré mucho.

3.- Bueno sin más me despido, cuídense, lean, dejen reviews y sayonara.