Capítulo 10. Encuentros y desencuentros

Los exámenes no tardaron en llegar. Fueron varios días muy intensos, en los que los estudiantes pasaban la mayor parte de las horas estudiando en la biblioteca o en los pasillos.

Todos los estudiantes se aplicaban en lo posible en sus asignaturas, hasta el punto de que por todos los rincones había monstruos estudiando y repasando sin parar. No había prácticamente tiempo de hacer otra cosa

- Preferiría que no tuviésemos semanas como esta – dijo Clawdeen –. No tengo tiempo ni de reponerme de los exámenes

- Vamos, que no será para tanto – dijo Draculaura –. Todavía nos queda el de biolobología, y aun no entiendo este tema

- Pues yo ya estoy hasta los tornillos de estudiar – dijo Frankie –. Menos mal que este es el último examen

- Quizá deber pensar en frío – dijo Abbey –. Eso hacer que memorizar más eficazmente

Durante ese tiempo, Clawdeen estaba tan ocupada que no tuvo apenas tiempo de dilucidar entre los dos monstruos que ocupaban su corazón. Sin duda, era un asunto al que había que dedicar su debido tiempo.

Tiempo después los exámenes llegaron a su fin. Los alumnos se agolpaban en tropel junto a los tablones de anuncios en los que se publicaban las notas

- ¡Genial! – dijo Andy – ¡He aprobado!

- ¡Yo también! – dijo Kipling – ¡He sacado un notable en dragonometría!

Wydowna fue la que se acercó con más inquietud a los tablones de notas

- ¡Bien! – dijo mientras miraba sus notas de ciencias – ¡Un sobresaliente! ¡Lo conseguí!

Fue ilusionada a hablar con la directora. Estaba segura de que podría ir a ese viaje.

Mientras, Cleo miró sus notas

- ¡Otra vez! – dijo refunfuñando – ¡No hay manera de que el señor Podrido me ponga un sobresaliente!

- Ni a ti ni a nadie – le dijo Draculaura –. Ninguna nota ha superado el notable. Fíjate

- Bah, no merece la pena esforzarse – dijo Cleo –. Menos mal que el resto de mis notas han sido excelentes

Mientras, Frankie veía sus resultados de ciencia. Como no, un sobresaliente. Sonrió satisfecha, había logrado aprobar. El destacar en esa asignatura le venía de familia.

En general habían sido unos exámenes difíciles, pero los estudiantes habían sabido aplicarse. El final del periodo de exámenes dio paso a los preparativos para el viaje a Cumbres Borrascosas. Muchos alumnos estaban ilusionados, deseando que la fecha señalada llegara.

El día señalado, Gil se encontraba en su casa, una casa submarina metálica con forma de pez que se hallaba en el fondo de un río. El monstruo de agua dulce estaba terminando de guardar su equipaje en la maleta, cuando de pronto escuchó a sus espaldas unos sonidos casi ininteligibles. Gil se dio la vuelta y vio dos gigantescos tentáculos, uno azul y otro violeta.

- Hola, papá – dijo –. Hola, mamá. Estoy terminando de preparar mis cosas

Seguidamente, los tentáculos desaparecieron, y por la compuerta que daba al exterior emergieron dos figuras antropomorfas. Una era del mismo tono de piel que Gil. Era un monstruo masculino con escamas y una escasa mata de pelo de un tono de azul un poco más oscuro, al igual que la barba que llevaba. La otra figura era femenina, casi de la misma altura, y con una larga melena de cabello violeta en un tono más oscuro que su piel.

Ambos monstruos tenían idénticas expresiones de desagrado

- Otra vez vas a ir con esa monstruita de agua salada, ¿verdad? – preguntó el monstruo masculino

- Papá, por una vez me gustaría que la llamarais por su nombre, Lagoona – dijo Gil en tono desafiante –. No sé por qué a pesar de todo, seguís sin aceptarla

- Hijo, ya te hemos dicho que los monstruos de agua salada no son de fiar – dijo ella

- Y yo os he dicho que esos principios están demasiado anticuados, mamá – dijo Gil –. Lagoona es diferente a todo eso

- Los monstruos de agua salada siempre serán monstruos de agua salada – dijo su padre –. Todos son iguales

- ¿Acaso no entiendes que puede estar fingiendo? – preguntó su madre

- ¿Fingir? – dijo Gil – ¡Pero si me salvó la vida!

- Sí, te salvo, pero cuando tú te expusiste al peligro por ella – dijo su padre

Gil ya estaba acostumbrado a discusiones de este tipo. Fueron las que hicieron que le hubieran sacado de Monster High, pero él logró convencerlos para que le hicieran volver

- No perderé el tiempo con esta discusión – dijo Gil mientras cerraba su maleta –. Me voy. Espero que algún día os deis cuenta del error que estáis cometiendo al juzgar a los monstruos de agua salada sin conocerlos

Gil cogió la maleta y se encaminó hacia la compuerta de salida, mientras sus padres seguían mirándole

- Ah, y por si no lo habéis notado, estoy enamorado de ella – dijo –. Lo que siento por ella es algo que no va a cambiar, os parezca lo que os parezca. Adiós, nos veremos a la vuelta de mi viaje

Gil se sumergió con su maleta, mientras sus padres seguían mirándole con la misma expresión de malestar con que al principio.

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Varios autobuses se reunieron a la entrada de Monster High. Algunos de ellos llevaban el escudo del colegio, pero también había otros que tenían un emblema consistente en una pluma escribiendo en un libro abierto, junto a los cuales había un sombrero como los de graduación de universitarios. Otros autobuses tenían un emblema consistente en una luna en cuarto creciente.

Frankie y sus amigas estaban reunidas junto a los autobuses. Frankie echó a correr al ver a un rostro conocido. Abrazó con entusiasmo a una normie con la piel ligeramente pálida y los ojos amarillos, alrededor de los cuales tenía una sombra de ojos negra, y que tenía el pelo negro y corto, e iba vestida con una sudadera negra con el dibujo de una calavera y unas tibias cruzadas, y unos pantalones vaqueros cortos, debajo de los cuales llevaba unas medias a rayas y unas botas rojas

- ¡Clair! – dijo Frankie mientras la abrazaba – ¡Qué ganas de volver a verte!

- Yo también me alegro de volver a verte – dijo Frankie –. Pero por favor, déjate de tanto sentimentalismo. Me estás haciendo quedar en ridículo

Frankie la soltó enseguida. Clair era una chica poco sentimental, pero aun así de buen corazón.

- Espero que me hayas echado de menos a mi también – dijo otra voz

Frankie vio a un chico algo más alto que Clair, que tenía el pelo castaño y los ojos claros, y que iba vestido con una camisa verde y unos pantalones vaqueros

- ¡Claro que te he echado de menos, Chad! – dijo Frankie abrazándole –. Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos

- Sí, nos dijiste que estabais ocupados con vuestros exámenes – dijo Clair –. Nosotros también hemos tenido. Espero que vuestros profesores no hayan sido tan rollistas como los nuestros

- No sabríamos que responderos – intervino Draculaura –. Aunque no conozco el estilo de los profesores normies

- Cuando quieras puedes venir a verlos – dijo Chad –. A veces parece que están hablando en un idioma ininteligible

Ghoulia gimió

- ¿Eh? ¿qué? – preguntó Chad

Ghoulia sacó su traductor

- En este instituto eso es algo habitual – dijo una voz electrónica

- ¿Y Lilith? – preguntó Cleo – ¿Qué ha sido de ella?

- Oh, por allí viene – dijo Clair

Cleo entonces la vio. Era una chica rubia con los ojos azules y un lunar cerca de los labios, y que iba vestida con un chaquetón de tigre, unos pantalones ocres y unas altas botas marrones. Parecía muy contenta

Cleo sin más fue corriendo a abrazarla. Ambas se abrazaron afectuosamente, como dos hermanas que no se han visto en un largo tiempo

- ¡Sabía que vendrías! – dijo Cleo –. No sabes como he echado de menos alguien que piense como yo en este instituto

- Yo también te he echado de menos, Cleo – dijo Lilith –. Se han hecho muy aburridos estos días

- Pero, ¿por qué tardaste tanto en confirmar que venías? – preguntó Cleo

Lilith bajó la cabeza

- Cosas de familia – dijo –, ya sabes...

Cleo no tardó en recordar la familia de la que venía Lilith

- Pero bueno, he logrado convencerlos – dijo Lilith sonriendo –. Además, sé que aprenderé mucho en este viaje

- Bueno, ¿y aquellos dos grandullones que venían con Lilith? – preguntó Frankie a Clair – ¿también van a venir?

- No, ellos se han ido a un torneo de fútbol – dijo Clair –. No estarán presentes en este viaje

- Es una lástima – dijo Draculaura –. Me hubiera gustado verlos también

- A quien sí veréis es al jefe de policía – dijo Chad señalándoles uno de los autobuses

Todos miraron. El jefe de policía de Nuevo Salem estaba hablando con la directora Decapitada. Era un tipo simpático, que se tomaba muy en serio su deber, pero al mismo tiempo no podía evitar ser cómico en algunas situaciones.

- ¿Acaso va a escoltaros? – preguntó Frankie

- No exactamente – dijo Chad –. Va a ser el conductor de uno de los autobuses

Las monstruitas se sorprendieron

- ¿Qué? – preguntó Draculaura

- Bueno, ha comentado que le hubiera gustado ir también al viaje, pero no puede debido a su trabajo, así que ha insistido en conducir uno de los autobuses, como su forma de colaborar – dijo Clair

- Vaya, increíble – dijo Frankie

- Veo que uno de vuestros autobuses llevará remolque – observó Chad – ¿es para transportar a algún monstruo que no quepa en el autobús?

- En realidad es para llevar a Purasangre – dijo Draculaura

- ¿Quién? – preguntó Chad

- Es el caballo de nuestra directora – dijo Frankie –. Es una bestia muy simpática, y a nuestra directora no quería dejarlo aquí

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Mientras, Gil y Lagoona se estaban dirigiendo a uno de los autobuses.

- Pareces preocupado, ¿has vuelto a discutir con tus padres? – le preguntó Lagoona

- Sí – dijo Gil –. Parece que no se dan cuenta de que se equivocan con esa forma de pensar que tienen. Creí que cuando te llevara a conocerlos la cosa cambiaría, pero me equivoqué

- No es culpa tuya, Gil – le dijo Lagoona –. Ellos tienen su forma de pensar, y hacerles recapacitar no es fácil. Pero estoy segura de que encontraremos el modo de hacer que cambien

Mientras caminaban, algunos de los alumnos del instituto Medianoche saludaban a Gil. Él les devolvía los saludos

- ¿De qué conoces a todos esos alumnos? – preguntó Lagoona

- ¿No recuerdas que mis padres me enviaron a otro instituto? – dijo Gil –. Pues fue precisamente al Instituto Medianoche al que me enviaron. Pasé poco tiempo allí, pero conocí a algunos de los alumnos

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Clawdeen y Draculaura hablaban con Thad, que también había llegado allí

- Me alegra que también vayas a venir a este viaje – dijo Draculaura

- Ya te dije que no iba a perdérmelo por nada – dijo Thad –. Además, será divertido viajar con Clawd, Bram y Romulus

Clawdeen seguía sin decir nada. Draculaura le había insistido en que fueran a ver a Thad antes de que los autobuses salieran. Le dijo que así podría ser posible que despejara alguna de sus dudas sentimentales con respecto al vampiro

- Esto... – dijo Clawdeen finalmente –, estoy viendo alumnos de tu instituto, pero creí que todos eran vampiros

Thad se dirigió a ella por primera vez

- En efecto, el Instituto Medianoche es fundamentalmente de vampiros – dijo –, pero al igual que el vuestro, poco a poco empezamos a acoger monstruos de otras especies. Tengo entendido que algunos de los alumnos de vuestro instituto venían del Instituto Luna Llena, ¿verdad?

- Sí, sí – dijo Clawdeen nerviosamente –. Bueno, me tengo que ir. Tengo que hablar con mi hermana

Clawdeen se marchó a toda prisa, dejando a los dos vampiros solos

- Oye, ¿a tu amiga le pasa algo? – le preguntó Thad a su prima –. No habla mucho y cuando dice algo lo hace muy nerviosamente

- Oh, no te preocupes – dijo Draculaura –. Solo le ocurre que tiene entre manos un dilema muy complicado

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Frankie y sus amigas se fueron subiendo a uno de los autobuses. El viaje hasta el aeropuerto tenían que hacerlo en los autobuses de sus respectivos institutos, por lo que ellas se subieron a uno de los de Monster High, que iba a conducir el señor Cortado.

Las monstruitas fueron buscando sitios donde sentarse en el fondo del autobús, donde vieron con sorpresa que también estaban sentadas Toralei y sus amigas

- Vaya, vaya, pero si es Toralei – dijo Cleo –, ¿qué, como va ese resfriado?

Toralei frunció el ceño

- Tuviste mucha suerte, Cleo – dijo la chica gato –. Pero no olvides que tarde o temprano me vengaré

- Sí, mucha suerte – dijo Cleo, sin hacer caso de las advertencias

Toralei suspiró. Esperaba que ir a aquel viaje le sirviera para algo. Antes de que el autobús saliera, se le ocurrió echar un vistazo por la ventana, por donde vio a algunos alumnos del Instituto Medianoche subirse a uno de sus autobuses. Toralei de pronto abrió los ojos sorprendida y acto seguido desvió la mirada, tapando su cara con una de sus manos. Purrsephone y Meowlody se sorprendieron de esa reacción. Frankie también lo había visto

- Toralei, ¿te pasa algo? – le preguntó

- ¡Nada! – gritó con desagrado la chica gato – ¡No me pasa nada!

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Listo. Por fin empieza el gran momento del viaje. Y por fin han debutado Clair, Chad y Lilith. Ahora la nómina de personajes está completa (por fin).

Aquí he hecho aparecer a los padres de Gil. En la serie ya se habían mostrado en el episodio "La defensa de Lagoona", aunque solo se veían tentáculos. He supuesto que los monstruos de la especie de Gil deben tener la capacidad de transformarse en algún tipo de cefalópodo, aunque estos sean de agua salada.

Una vez más, agradecimientos a:

Laura: gracias por tu review

Camila: gracias también por tu review

Anita01tc: sí, Clawdeen tiene un gran problema entre manos. Y por el momento la cosa va a más

Ralenne: gracias también por tu review. Sí, Clawdeen tendrá que elegir, aunque no será fácil

Aquí termina un nuevo episodio. Es posible que el próximo esté listo antes del final de esta semana. ¿Harán bien el viaje? ¿Logrará Gil convencer a sus padres algún día? ¿Qué pensará Thad de Clawdeen? ¿Qué habrá visto Toralei? Y sobre todo ¿Qué más puedo preguntar?

Nos vemos en el siguiente episodio. Espero vuestras reviews