Les traigo un nuevo cap ¡Espero les guste!
Tiene contenido mágico, es Universo Alternativo, Contiene Slash (ChicoxChico).
Advierto aquellos que no les gusta el Slash que no lea y todos felices.
Ahhh ya saben, los personajes no son míos bla bla, pero le agradecemos a su creadora por ellos XD Eso sí.
Bueno, aquí les traigo algo de acción, drama y angustia.
¡Le dedicare el siguiente capítulo al primer comentario!
Publicaré el siguiente cap cuando exista ese comentario XD
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Capítulo X
Veneno
En las cercanías del río escarlata…
Llevaban varios días de marcha, ese día el sol se alzaba en el cielo y el calor era casi insoportable, a penas una suave brisa casi inexistente les brindaba consuelo, el cuarteto iba caminando en silencio, el cual fue roto por una voz de campana.
-¡Mire amo un manantial de agua fresca!- Exclamo Luna entusiasmada a su compañero.
Los ojos verdes brillaron con exaltación -¿Dónde?- pregunto interesado.
La de ojos violetas respondió -Oculto entre esos arbustos y entre aquellas piedras- las pequeñas manos señalaban una zona rodeada por grandes piedras y espesos setos que hacían difícil de ver al pequeño manantial que formaba una poza ideal para refrescarse.
El moreno asintió con una sonrisa en sus labios -Sí lo veo, ahí me podría bañar- murmuro esperanzado de descansar un poco de aquel calor.
En tanto la peliplata y el pelinegro, contemplaban alegres la idea de un baño en aquel lugar, Draconis y Sol conversaban un poco más adelante.
-¿Amo?- Sol llama la atención del inmortal con una inquietud en su pecho.
El aludido le dirige una mirada sin detenerse –Dime Sol-
-Algo me…- Comenzó a decir pero fue interrumpida por Harry que se ubico frente a ellos con su pixy de compañía revoloteando a su alrededor.
-Maestro…- Les interrumpe con sus ojos verdes brillando.
Los ojos grises contemplan con curiosidad disfrazada por su acostumbrada seriedad que rayaba en la indiferencia, la alegría del joven -¿Qué quieres Harry?-
El joven trato de no dejarse intimidar por aquellos ojos tormentosos -¿Nos podemos detener un rato?- solicito lo más respetuosamente posible.
El aludido detuvo la marcha y cuestiono con seriedad -¿Para qué?-
-Es que…- El moreno dudo un poco ante la circunspecta mirada gris.
-Di lo que tengas que decir sin tantos titubeos- Pidió conteniéndose de rodar los ojos ante su vivaz aprendiz.
Harry señalo entre rocas y arbustos, la poza de agua -Quiero darme un baño en aquel manantial- vio el entendimiento en la mirada de su maestro al ubicar el lugar.
-¿Qué?- El peliplata emitió un suspiro -Estamos cerca, si continuamos llegaremos en dos horas, debemos ir al río Escarlata-
-¡Por favor!- Pide con expresión de suplica en su rostro y con una diminuta sonrisa esperanzada en sus labios.
Sol acude en la ayuda del elegido -¿Por qué no se lo permite amo?-
Draconis exclama contrariado ante su compañera pixy -¡Sol!-
-Por favor- Luna se une a la petición con sus pequeñas manos juntas en suplica y ojitos tiernos.
Draconis pone una mano sobre su cabeza en expresión de fastidio -Se ponen de acuerdo para colmarme la paciencia-
-Amo, yo también me quiero bañar en ese manantial- Insiste la peliazul con su voz cantarina.
-¡Yo también!- Exclama Luna casi revotando ante la idea.
-Hemos viajado varios días sin descanso- Razona Sol ante su compañero.
-¿Siiii?- Solicita Luna como una niña ante un juguete nuevo.
-No nos tardaremos mucho, lo prometo- Los ojos verdes del elegido brillaban como esmeraldas en esos momentos a la espera de una afirmación.
Los ojos grises reflejaron su rendición ante las palabras de las féminas y por un par de ojos esmeraldas brillantes como nunca los había visto -Esta bien, pero dense prisa- accede soltando un suspiro.
Tras un par de gritos exaltados de agradecimiento, Harry y Luna se dirigen al lugar señalado.
Sol avanzo para alcanzarles, pero se detuvo, observando a su amo -¿Por qué no se baña después de nosotros? Esa agua lo relajara, tenemos muchas preocupaciones, eso le ayudara-
-Tal vez lo haga- Respondió optando por buscar un lugar donde meditar un poco.
-Bueno- la pequeña peliazul se marcha no muy convencida ante la respuesta de su amo.
Momentos después…
En tanto Draconis permanecía sentado meditando bajo un frondoso árbol a una distancia considerable del lugar, para darles privacidad, las pixys y el ojiverde, se bañaron y jugaron en el manantial, luego de un rato salieron…
Tras secarse, refrescado, Harry se vistió y cuando fue a tomar su espada de donde la había dejado debajo de sus ropas, sus ojos se abrieron por el susto -¡No está!-
Las dos pequeñas criaturas aladas se acercan preocupadas al elegido.
-¿Qué no está?- Pregunta Sol preocupada.
-¿Amo?- Llama Luna sacándolo de su sorpresa.
-¡Mi espada! La deje aquí bajo mi ropa y ya no esta- Explico el ojiverde señalando el lugar contrariado.
La de ojos violetas alzo su mano señalando hacia un bosque cercano –Amo, siento que está alejándose en aquella dirección-
-Debemos ir a buscarla- Harry se dispuso a marchar en la dirección señalada.
Sol les dice -¿Pero cómo esta allí?-
-Eso no importa ahora- Contraria el elegido preocupado por la desaparición de su espada.
-Alguien la tiene que haber robado- La peliazul niega, con la sensación que había sentido antes retornando a su pecho.
-¿Quién lo haría?- Pregunto Luna preocupándose -No se ve que haya personas por este lugar- pensando en posibles ladrones siendo la espada un tesoro por su belleza y los materiales de los que estaba elaborada.
EL elegido niega con la cabeza -No importa, debemos buscarla, guíame Luna- Ordena con seriedad.
-Sí… siento que esta por ahí- señala y comienza a volar hacia el lugar.
-Anda, yo te sigo- Instruye Harry sintiendo la necesidad de tener de nuevo la espada de los leones en sus manos.
-¡Espera!- Pide Sol para que se detengan un poco conociendo los peligros del bosque que Luna señalaba.
Los ojos verdes le dirigen una última mirada mientras comienza a seguir a su compañera -Tengo que buscarla-
-Espera un momento llamare a mi amo- La urgencia en la voz de Sol detiene un poco al pelinegro, la pequeña vuela rápidamente en busca de su amo.
-¡Apresúrate!- Le grita Harry para que no se tarde.
-Siento que se aleja mucho, estará lejos de mi alcance para poder rastrearla- Explica Luna tras lo que se muerde las uñas sintiendo el llamado de la espada cada vez más lejos.
El moreno saltaba en sus propios pies urgido -¡Vamos!-
-Pero…- Trata de ser razonable Luna ante la petición de su amiga pixy.
-¡Rápido!- la impulsa el elegido sin consiente del aire caliente que empuja a su alrededor –Antes de que sea tarde-
Luna se asombra ante lo que hace su amo con sus poderes sin siquiera notarlo -¡Sígueme!- volando apresurada para guiar al pelinegro.
En tanto los rayos del sol se colaban traviesos entre las hojas del árbol bajo el cual Draconis estaba meditando, Sol se acerca presurosa hacia él.
-¡Amo!- Llama la peliazul.
El peliplata abre un ojo con fastidio -¿Ahora qué?-
-¡Ha desaparecido la espada de Harry!- Explica jalándolo de una manga de sus ropas blancas.
-¡¿QUÉ HA DESAPARECIDO QUÉ?!- Se pone en pie de un salto ante las malas nuevas.
-Vamos- Comienza a volar sabiendo sería seguida por su compañero -Harry quería entrar al bosque Bermellón solo con Luna a buscarla-
-Pero ¿Qué? Ese bosque es peligroso Sol- Dice corriendo tras la pixy con preocupación en su voz y mirada.
La aludida asiente varias veces con la cabeza -Lo sé, por eso les dije que esperaran-
Pero cuando llegaron al lugar donde Sol las había dejado no estaban.
-¿Dónde están?- Cuestiona el inmortal con un mal presentimiento ante la repentina desaparición de la espada.
-Han de haber entrado al bosque- Explica la pixy dirigiéndose al lugar.
-¡Sigámosles!- Urge comenzando a correr sintiendo la energías del elegido y su pixy alejarse.
Sol simplemente asiente con la cabeza y vuela con rapidez a la par de la carrera de su maestro.
-Esa era la espada de Destino- Murmura el maestro inmortal todavía con muchas dudas sin resolver -Aún no entiendo porqué se la dieron a él-
La peliazul se muerde el labio inferior sintiendo ansiedad ante la importancia del arma antigua –Además de eso es un arma muy importante, que se le ha asignado a lo largo de los siglos a pocos magos, debemos encontrarla-
-Lo es, una de las llamadas legendarias armas inmortales- afirmo el peliplata decidido a encontrarla.
-Seguramente deberá usarla para vencer a Voldemort- Concluyo dudosa la de ojos bicolores.
Los ojos grises la contemplaron concordando en el fondo con su pixy de compañía, después de todo, esa espada casi había vencido a Voldemort en una ocasión. Tras correr un corto trayecto alcanzaron a Harry y a Luna, quienes estaban tras una roca observando a algunos monstruos con alas de murciélago y miradas sangrientas que sostenían entre sus garras a la espada.
-¿Están bien?- Murmura Sol su pregunta con preocupación por sus amigos.
-No pudimos esperarte más, pues la espada se alejaba de mi alcance para poder detectarla- Luna le responde con una sonrisa de disculpa –Estamos bien-
-Aquella criaturas la tomaron- Señala el elegido a los seres oscuros –Como no se movieron, decidimos esperarlos a ustedes sin perderles de vista-
-Debiste esperarnos donde te dijo Sol, Harry esté bosque es muy peligroso para que un novato entre solo en el- Regaña el maestro a su alumno.
-Perdóneme maestro- Se disculpa con una mirada de arrepentimiento el aludido.
Draconis se encoge de hombros –Lo hecho, hecho está- el moreno le dirige una sonrisa agradecida.
-¿Por qué la robarían?- Interrumpe con urgencia Sol.
-Escuche que alguien llamada Bellatrix los envió a robarla- Explico la pequeña Luna.
Sol no pregunta más -Entiendo- dice, al ver la mueca en el rostro de Harry por escuchar el nombre de la asesina de su familia.
De improvisto el inmortal salto sobre la roca ya fastidiado de esperar y sin sentir un gran nivel de energía proveniente de las criaturas -¡La recuperare!-
-¡Espere!- Llamo ante el arrebato de su maestro.
Draconis se dirigió a las criaturas -¡Devuélvanme esa espada!- Ordeno empuñando su espada con voz retumbante.
Al verse descubiertas las criaturas emitieron chillidos y trataron de huir, pero Draconis no les dio oportunidad -¡Les destruiré!- y con una estocada el haz de luz dorado de su arma los aniquilo en el acto.
Con miradas asombradas Harry, Sol y Luna salieron de detrás de la roca.
-Amo, eso fue bastante rápido- Alaba Sol a su compañero mago, notando la urgencia de este de querer seguir rápidamente con su viaje.
Draconis recoge la espada del suelo, se la entrega a Harry y dice -Toma. No la vuelvas a perder-
Harry se muerde la lengua para no contestarle a su maestro que no fue su culpa, pues se la habían robado -Sí y gracias-
El aludido le resta importancia con un gesto de su mano y mientras envaina su espada comanda -Debemos continuar nuestro camino- Justo en el momento cuando se dispone a salir de allí seguido por sus acompañantes, un estruendo se escucha en el bosque.
-¡Tengan cuidado!- Alerta el de ojos verdes.
Sol se une a su hermana pixy -¡Vienen más monstruos!-
De improvisto y guiado por algo dentro de él, Harry toma la espada, la desenfunda, la separa en dos y exclama cruzando las armas entre sí -¡Remolinos de Fuego!- Lo que ocasiona que el enjambre de criaturas aladas sea destruido por dos remolinos de fuego, antes de darles alcance.
A pesar de saber que el moreno tenía habilidades con las espadas, los ojos grises del maestro inmortal contemplan por primera vez al elegido con asombro, debido al dominio que había mostrado sobre la espada, como si siempre la hubiera usado. Draconis sacude la cabeza empujando al elegido por la espalda con suavidad e impulsando a las pixys para marcharse, seguramente que esas criaturas no estarían solas -¡Vamos! debemos buscar un lugar seguro-.
Los ojos verdes del elegido que había sentido la urgencia de mirar hacia atrás se abren en asombro y temor -¡Cuidado atrás!-
Draconis voltea empujando a Harry fuera de la dirección del ataque y es alzando por una pinza que lo golpea empujándolo contra un árbol, mientras un ser que puede ser reconocido como una quimera, debido a que tanto la cabeza como el tronco eran un centauro y el cuerpo de escorpión, la cual se agitaba en búsqueda de su objetivo principal -¡El elegido! ¡Debo destruir al elegido!- La voz estridente de la bestia hace eco en el bosque.
Luna se asusta ante la amenaza que se cierne sobre su compañero mago -¡Amo tenga cuidado!-
La pequeña Sol se acerca a su amo -¿Está bien?- Le pregunta con preocupación. Como respuesta Draconis se levanta y ataca a la bestia, pero a penas logra hacerle un rasguño y es arrojado nuevamente contra el suelo del bosque, levantando tierra en el proceso. Tomando valor en medio de la dificultad, con decisión reflejada en sus ojos, Harry ataca a la criatura con sus espadas, logrando cortarle una de las dos grandes y amenazantes pinzas, tras un espantoso grito de dolor la bestia le quita las espadas con su otra pinza de un golpe, para lazarlas hacia un árbol donde se clavan y unen de nuevo, ante la mirada consternada del elegido, las pixys y Draconis.
La pixy de ojos violetas se acerca presurosa al elegido, llamándolo para que se aleje de la bestia -¡Amo!-
Rápidamente Draconis se vuelve a poner en pie y ordena a su compañera -¡Sol aleja a Harry de aquí!- atravesándose en el camino entre el mencionado y la criatura monstruosa.
El aludido intenta alegar contrariado -Pero…-
-¡Hazlo!- Manda sin titubeos el inmortal.
Sol asiente con la cabeza, indecisa entre dejar sólo a su maestro y alejar al elegido del lugar, en tanto Draconis ataca a la criatura -¡Eclipse! ¡Fulgor Dual!- Lanzando con potencia a la bestia sobre los arboles del bosque, la criatura cayó sobre ellos, pero se levanto nuevamente a pesar de la potencia de los ataques, ante la sorpresa del ojigris por la resistencia que tenía contra ellos.
Sol se acerca a Harry urgiéndola a irse -¡Vámonos Harry!-
El ojiverde niega con la cabeza -No podemos dejar sólo al maestro- Dice con voz entrecortada.
-El dijo que lo hiciéramos así- Le explico Sol empujándolo para que hiciera caso, ella misma sintiéndose en contra de dejarlo allí.
Luna jala a su amo de la manga marrón de sus ropajes -Hagamos caso- insiste angustiada.
Así mientras las pixys se unen urgidas por sacar a su amigo del lugar, habiendo logrado alejarlo un poco, Harry observa como la bestia se prepara para atacar a Draconis con su espantoso aguijón del que gotea un espeso líquido negro, deteniéndose sintiendo un mal presentimiento –Esperen. ¡Sol! ¿Qué es eso que gotea de su aguijón?- Señalando el objeto de su preocupación.
Los ojos bicolores se abren por el espanto -¡Oh no! Es veneno anti inmortal-
-¡¿Qué?!- Corean estupefactos Harry y Luna.
El aguijón se dirige con precisión mortal al maestro que no se ha dado cuenta del fluido negro pues desde la posición en la que estaba le era difícil verlo, soltándose de las pixys Harry corre decidido a serle de ayuda, rápidamente toma su espada del árbol en que estaba clavada y se dirige hacia Draconis diciendo -Maestro ¡cuidado, ese veneno es anti inmortal!-
-¡¿Qué?!- Exclama el aludido más por ver de vuelta a su aprendiz que por lo que le informan, no estaba sorprendido más bien totalmente seguro de que el monstruo había sido enviado por Voldemort.
El elegido alerta al ver como el apéndice afilado se dirige hacia su objetivo -¡Cuidado!-
Lo que distrae a Draconis más preocupado por alejar al elegido del alcance del ser oscuro -¡Dije que te fueras!- El momento de distracción es aprovechado, pues la quimera ataca a Harry golpeándolo con una de las pinzas que le quedaban, él cae al suelo, se golpea con una roca y queda inconsciente.
-¡Harry!- Llama Draconis preocupado.
-¡Amo! / ¡Harry!- Luna y Sol vuelan presurosas hacia el elegido.
Una risa malvada satisfecha se regodea -¡Lo acabare!- amenaza dirigiéndose a cumplir con su cometido.
El último de los siete inmortales se coloca en frente del elegido con enojo reflejado en sus ojos tormentosos y en su voz -¡No permitiré que lo vuelvas a tocar!-
La bestia ríe burlona, para continuar con la lucha, en tanto Harry despierta algo aturdido tocándose la cabeza con una mano. Luna se acerca asustada hacia su compañero -¡Amo! ¿Se encuentra bien?-
-¿Estás herido?- Cuestiona con apremio Sol, observándolo en búsqueda de heridas.
-No…- Niega con la cabeza ocasionando una mueca de dolor en su rostro -Estoy bien-
-¿Todo bien?- Pregunta Draconis mirando hacia atrás, comprobándolo.
El elegido afirma disimulando su malestar - Sí, nada grave-
Tras un suspiro de alivio el maestro ordena -¡Váyanse!-
-Usted también corre peligro- Alega con terquedad el elegido.
El ojigris niega con la cabeza, pues a buena hora le salía la terquedad a su alumno -No seas tonto ¡Vete!-
-¿Amo?- Llama Luna al pelinegro.
La quimera canturreaba con placer -Me desharé de ti para poder matarlo inmortal Draconis- Escupe con sarcasmo las ultimas palabras.
-No creas que te lo dejare tan fácil- Contraataca el maestro Draconis.
Sol y Luna vuelven a sujetar al elegido cada una por las mangas de su ropa -¡Vamos!- Harry deja que las pixys le lleven fuera del bosque.
-Pero…- murmura sin querer alejarse de su maestro y dejarlo a mercede de la criatura.
La quimera trata de seguirles pero Draconis se interpone desafiante en su camino -¡No pasaras!-
La bestia alza su aguijón esta vez sin esconderlo de la vista del inmortal -¡Morirás!-
-Debemos buscar un lugar seguro- le dice Luna a su amiga peliazul con apremio, la cual asiente en acuerdo. Las pixys y Harry habían recorrido una pequeña distancia, el elegido no puede evitar volver la vista hacia la batalla, para ver a la bestia a punto de atacar con el monstruoso aguijón impregnado de ese líquido negro a un peliplateado que recobraba el aliento con una rodilla en el suelo y apoyándose en su espada por unos segundos, el elegido seguro de que era ese veneno se preocupa por lo que puede hacerle a Draconis sospechando que la quimera proviene de las maquinaciones de Voldemort, así que nuevamente con terquedad cambia su rumbo y corre hacia su maestro.
-¿Qué piensa hacer?- Pregunta aturdida Luna.
-¡Por favor detente!- Pide espantada Sol.
Harry les da alcance y se interpone entre la bestia e Draconis -¡Para! ¿Me quieres a mi, no?- Tienta con temor pero con decisión a la vez.
-Así que- La quimera sonríe con anticipación y satisfacción ante la perspectiva de deshacerse del elegido -¿Te entregaras fácilmente?-
-¡Harry!– Draconis algo frustrado, sin saber si estar sorprendido o entusiasmado por la actitud de su aprendiz -¡Aléjate de aquí!-
El joven le dirige una mirada sería al inmortal -¡No pienso abandonarte!-
Los ojos grises muestran asombro y su corazón se caldea ante tal muestra de lealtad -¡Harry!-
La bestia logra golpearlo con una pinza lanzándolo contra el suelo, el ojiverde con mucho arrojo gira sobre la tierra y se levanta nuevamente sin soltar su espada. Al ver otro ataque dirigirse hacia el elegido, Draconis lo empuja a un lado y recibe otro golpe de la bestia, poniéndose en pie velozmente le hace una seña para que se aleje -¡Vete! No seas estúpido Harry-
La quimera no detiene sus ataques, en tanto maestro y alumno discuten…
-Pero maestro…- Replica el ojiverde con terquedad y afán de no dejarlo sólo, debía de servir al menos un poco de ayuda a pesar de ser un novato.
-Vete ¡ahora!- rebate el peliplata empujándolo para que se aleje.
De repente, pareciera que todo pasara en cámara lenta a pesar de la rapidez de los movimientos de los combatientes, la bestia cansada de juegos, ataca a Draconis con su aguijón sonriendo malicioso dispuesto a inyectar al fin la ponzoña, pero en el último segundo Harry se interpone -¡Draconis!- Recibiendo la inyección letal que le causa una herida en el pecho y cae al suelo, ante los gritos espantados de las pixys y la mirada ojigris impotente.
-¡Harry!- Los nudillos que sostienen la espada eclipse del maestro inmortal se ponen blancos en tanto los ojos tormentosos brillan plateados llenos de furia, el metal emite un brillo segador mientras es ondeado hacia la criatura -¡Fulgor Dual!-
La quimera es alcanzada de lleno por el ataque, comenzando a desaparecer en forma de cenizas negras -Igual, él morirá. No al instante como lo hubieras echo tú, pero ¡Morirá!- el viento llevándose su risa siniestra.
Luna se acerca a Harry con lágrimas en sus ojos violetas –Amo, amo ¿Cómo está?-
-Oh Harry… ¿Que hiciste?- La mirada bicolor de Sol estaba bañada en admiración y preocupación.
-Estoy bien…- Murmura sin aliento con una mano sobre la sangrante herida, en la expresión de su rostro se reflejaba el dolor que sentía.
Draconis se acerca para tomarlo en sus brazos -Serás tonto- Niega con la cabeza sintiendo el desasosiego aferrarlo como una garra -Tú eres el elegido... Si mueres no habrá esperanza…-
Las lágrimas brotan de los ojos verdes con la mano morena sobre la herida -Perdóname, es que tuve miedo de quedarme solo otra vez-
Draconis se queda sin palabras al escucharlo decir aquello y pide –Por favor, no llores-
Sol con manos temblorosas entrega a su amo una venda que había sacado de su bolso -Tome amo para que le vende la herida-
El peliplata la toma entre sus manos con un sentido de emergencia que crece a pasos agigantados -Gracias Sol- agradece mientras que envuelve el pecho del elegido con eficacia para detener el sangrado -Te llevare donde Severus, él es experto en hacer antídotos y está cerca de aquí- Explica terminando de hacer el improvisado vendaje -Resiste Harry, te salvaremos- promete y pide a la vez.
Aquellos ojos verdes brillantes ahora opacos, parpadean con debilidad dirigiéndole una mirada que hace que el aliento se atore en la garganta del inmortal -Confió en ti- Susurra para dejarse llevar por la inconsciencia.
Las dos pixys llenas de espanto llaman a su amigo -¡Harry! ¡Harry!- sus llamados angustiosos hacen eco en los oídos del inmortal.
Poniéndose en pie, Draconis toma aliento -Se desmayo… Debemos apresurarnos, no sabemos con cuanto tiempo contamos- Explica a las pixys que asienten en silencio con sus ojos llenos de espanto.
-Ayúdenme a ponerlo en mi espalda, está muy débil- pide el maestro a las pixys que sacuden sus pequeñas cabezas para recobrar un poco la calma y cumplen con lo pedido, así el ojigris comienza a caminar con su preciada carga bien sujeta sobre su espalda, junto con Sol y Luna que como apoyo extra lo sujetan, afirmando sus manos sobre la espalda del elegido.
Tras una hora de viaje presuroso…
Luna se acerca a su amo al escuchar sus gemidos de dolor -Está sufriendo mucho- su voz bajita llena de desesperación.
Sol toca la frente del elegido -Tiene fiebre- informa con ansiedad.
-Así es- Admite con impotencia el inmortal.
Las pestañas del elegido aletean y sus ojos verdes se abren con cansancio -¿Dónde estamos?- Cuestiona aturdido.
-Ya estamos cerca de la casa de Severus- Informa Draconis sintiéndose un poco, sólo un poco más tranquilo al escucharlo hablar.
La pixy de ojos violetas aparta el cabello empapado en sudor de los ojos del joven preguntando con voz pequeña -¿Cómo se encuentra amo?-
-Me siento débil- Apenas si sus tres acompañantes escucharon su voz baja y frágil.
-Resista amo- Pide Luna con suplica en su vocecita.
-Esta agotado por luchar en contra del veneno- Explica Sol recibiendo una mirada violeta llena de lágrimas –Ya casi llegamos- Intento animar no sólo a su amiga pixy, también a sí misma. La respiración de Harry se agita entre jadeos, tocándose la herida sobre las vendas frunciendo las cejas y haciendo una mueca de dolor, emite un quejido que estruja los corazones de sus compañeros de viaje.
Draconis lo baja de su espalda con mucho cuidado con ayuda de las pixys, para llevarlo en brazos al divisar la cabaña del hombre que tenía fe podría salvar a Harry con una de sus pociones que hacían magia, literalmente, contra cualquier tipo de veneno.
-¡Oh amo! ¡Está muy pálido!- Exclama Luna desesperadamente.
-Debo apresurarme- Murmura para si el inmortal acelerando aún más la marcha.
Los ojos bicolores de Sol se abren esperanzados -¡Ya veo el humo de la chimenea!-
-¡Veo la cabaña!- Se une Luna a la exclamación.
-Ustedes adelántense y díganle a Severus que prepare un antídoto para el elegido- Ordena Draconis sujetando con firmeza al joven, al ver a las pixys partir presurosas dejando una estela azul y otra verde a su paso, con cuidado de no lastimarle la herida echa a correr. Los ojos grises llenos de preocupación le dan un vistazo al rostro pálido del moreno, quien tiembla debido al dolor que le ocasionaba la acción del veneno oscuro -Harry, no debiste…-
Harry muy débil y con gran esfuerzo -Perdóname, pero…-
-No te esfuerces- Pide con un tinte de suplica en su tono de voz el maestro.
El pelinegro niega suavemente con la cabeza -Es que tuve miedo de quedarme solo-
Entrando al claro que rodeaba la pequeña cabaña de madera oscura, semioculta entre la vegetación circundante -No importa si yo muero en tanto tú vivas, ¡entiéndelo!- Declara con suma seriedad Draconis.
Harry apoya su cabeza en el pecho de Draconis, le mira fijamente atrapándolo brevemente en sus ojos verdes -Es que… no quiero que me dejes solo- tras lo cual cae dormido nuevamente.
El maestro inmortal no hubiera podido evitar aunque quisiera la expresión de ternura que aparece en su rostro -Harry…-
Continuara… (?)
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¿Y dónde está la gente?
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*Lunática y las musas*
