Hola! bueno creo que me tarde un poco en actualizar, pero ya esta aquí el capitulo; espero y les guste! Ya saben los personajes no son míos yo solo juego con ellos :)

Disfruten la historia.


Edward POV.

-¡Edward! –Grito Jacob a mis espaldas antes de que entrara a la habitación de Emmett.

Me gire para encararme con el.

-¿Qué pasa?

-¿harás algo esta noche? –me pregunto con una ancha sonrisa.

-Estoy libre –le conteste.

-¿Cenamos en algún lugar?

-Perfecto –dije-. Tienes mi número, me llamas y me dices en donde y a qué hora…

-Claro.

Le sonreí antes de meterme a la habitación de Emmett.

El tiempo había pasado, las cosas con Jacob mejoraron mucho pero la situación con Emmett no avanzaba. El seguía inmóvil. No respondía a nada, era como si estuviera muerto en esa cama. Y yo junto con él, repitiendo día con día la rutina. Llegar, besarlo, sentarme, leer, platicar con él un momento, besarlo nuevamente e irme. Eso era de todos los días. Y no me cansaba, podría estar haciéndolo toda mi vida. Pero quería una respuesta, una sola respuesta de Emmett. Necesitaba que me hablara. Lo necesitaba a él.

Sin más que hacer, tome el libro en mis manos, pase todos los capítulos que ya había leído y comencé a leer nuevamente.

-"Cuando llegaron a The Bonjourn, tomados de la mano, lo primero que recibieron fue el abrazo de la madre de Robert.

-Tienen que hablar conmigo –dijo la señora Katherine con una amplia sonrisa mientras veía a su hijo feliz tomado de la mano de aquel joven apuesto….

Emmett POV.

Caminamos hacia la oficina de Katherine, mi nueva suegra. Eso era muy raro. Robert era mi… novio. Era un término extraño. Pero eso era… y algo más. Era mi todo.

-Bueno mamá… -comenzó a decir Robert. Estábamos sentados en el sofá de piel que adornaba la oficina y la señora Katherine estaba frente a nosotros, mirándonos con una expresión de felicidad en su rostro joven y adulto al mismo tiempo-. Fue… extraño… -Robert sujeto firmemente mi mano.

-Señora… Katherine –corregí cuando con su mirada me lo indico-. Yo amo a Robert, es una gran suerte que lo pudiera encontrar. Estar con él es como estar conmigo mismo. Soy yo. Es lo que siempre busque y lo que siempre querré… lo amo con todo mí ser y no tiene nada de qué preocuparse….

-No me preocupo por nada –me corrigió mientras sonreía más ampliamente-. Desde el principio me di cuenta de cómo eres, Kellan. Te puse con Robert porque sabía, por sus miradas, que sentía algo hacia ti. Todo lo planee así… sabia que ese viaje traería cosas buenas, a la empresa pero sobre todo a mi familia. Eres parte de la familia, Kellan. Bienvenido seas…

-Muchas gracias, Katherine –le dije-. Lo único que quiero es estar con Robert…

-Y yo, mama. Por primera vez siento algo así con alguien. Y no estoy dispuesto a separarme de él jamás.

-Entonces, adelante chicos… -Katherine se puso de pie y nosotros después de ella.

-Gracias mamá –dijo Robert.

-No tienes nada que agradecerme, hijo. No hice nada.

Asintió con su cabeza. Salimos de la oficina tomados de la mano.

-Estar contigo hace las cosas más fáciles –susurro Robert mientras caminábamos por el pasillo lleno de gente.

Me detuve y lo bese lentamente en los labios. Maravillándome nuevamente con su sabor y su textura.

El sonrió después de besarnos y seguimos caminando.

Sentí las miradas de las personas clavadas en nosotros.

Entramos en nuestra oficina.

-Sabes algo, en cierta forma me detesto –Robert camino hacia adelante, hasta llegar a la pared frente a nosotros. Que más bien era un vidrio del tamaño de la pared que dejaba ver la enorme ciudad.

-No digas eso –camine hasta ponerme detrás de él. Estaba dándome la espalda, mirando hacia el infinito, perdido entre todos esos edificios enormes que nos rodeaban.

Acaricie su cabello con mi mano derecha mientras mi izquierda se postraba en su hombro.

El giro su cabeza y beso mi mano tiernamente.

-Me detesto por haber perdido tanto tiempo. Me detesto por mi actitud hacia ti. Me detesto porque era tan grosero contigo…

-No digas eso –le dije nuevamente poniéndome frente a él. Sujetando su rostro entre mis manos y obligándolo a verme. La luz de la luna hacia su piel relucir en un blanco perfecto y sus ojos grises profundos me envolvían en aquella burbuja que desaparecía todo lo que me rodeaba-. Eso fue lo que hizo que me enamorara más y más de ti…

Su sonrisa me tomo desprevenido. Una sonrisa angelical y hermosa, con un hoyuelo en su mejilla.

Me acerque lentamente hasta sus labios y respire su aliento fresco.

Sus labios carnosos se movían entre los míos.

Sentí que algo vibro en los pantalones de Robert.

Se separo de mí y saco su teléfono. Después de un momento me dijo:

-Es mi madre, que se tiene que ir –me dijo mientras guardaba su celular-. Tenemos que cerrar la empresa otra vez –dijo él.

-Por mí no hay problema –conteste acercándome a él lentamente y besándolo-. Así que… estamos solos en la empresa… -le dije entre besos.

-Efectivamente –contesto él.

-Eso me agrada…

Comencé a besarlo con pasión.

Sus manos se aferraron a mi cabello sujetándolo con fuerza

Sujete su cintura con mis manos apretándolo con fuerza hacia mí. Caminamos, sin separarnos, hasta uno de los sofás que había en la gran oficina y nos tiramos en el.

Su cuerpo quedo arriba de mi mientras el continuaba besándome.

Rápidamente desabrocho mi camisa y la quito de mi cuerpo arrojándola hacia el suelo.

Comenzó a besar mi pecho con dulzura. Me gire con fuerza y ambos caímos del sofá.

-Te amo –susurre.

-Te amo –me dijo y comencé a besarlo nuevamente, ahora el debajo de mi cuerpo. Con mis manos quite ágilmente su camisa sin despegar nuestros labios.

Sentir su piel cálida chocando con la mía era la sensación mas esquicita que yo pudiera sentir.

Desabroche su pantalón dejando al descubierto un poco de su ropa interior.

Rápidamente el imito mi acción desabrochando mi pantalón y postrando sus manos en mi cintura, apretándome hacia su cuerpo.

El se giro hasta ponerse arriba de mí. Beso mis labios y después mi pecho.

Después de besarme con dulzura, se recostó a un lado de mí.

-La noche es perfecta –me dijo mientras miraba hacia afuera por la ventana.

No dije nada, solo bese su frente con dulzura.

Nos quedamos recostados en el suelo, la mitad del cuerpo de Robert estaba abrazada a mi torso y su cabeza descansaba en mi hombro.

-Estoy muy cansado –dijo mientras cerraba los ojos.

Le di un suave beso en los labios.

-Duerme, mi Robert. –le dije y comencé acariciar su cabello sedoso.

Minutos después comencé a sentir el cansancio en mis ojos y los cerré también.

La respiración de Robert era tranquila y pacífica y me arrullaba sumergiéndome en la inconsciencia.

Edward POV.

Cerré el libro sin ganas de leer.

Mire el rostro de Emmett, sin expresión, sin emociones. Su boca cerrada, sus ojos sellados. Su respiración como único movimiento de su cuerpo.

-Señor Cullen –Me hablo una enfermera entrando en la habitación-. Lo buscan en la recepción.

-Sí, gracias –le dije mientras me ponía de pie.

Salí de la habitación de Emmett y me dirigí a la recepción, supuse que eran los padres de Emmett, si fuera mi padre hubiera entrado en la habitación sin mandar llamarme, o tal vez era Jacob…

Entre en la sala de espera de la recepción. Ahí estaban los padres de Emmett y mi padre.

-¿Qué pasa? –les pregunte mientras entraba poniéndome frente a ellos.

Mi padre esbozo una sonrisa y después sentí unas manos frágiles y pequeñas tapando mis ojos.

-Adivina quién soy –Una voz femenina y de campanilla hablo a mis espaldas.

-¡Alice! –Grite y ella me soltó, al instante me gire para abrazarla.

Sus delgados brazos pasaban por mi cuello y su frágil cuerpo se acoplo al mío.

-Edward –murmuro ella en un tono de alivio.

Me solté del abrazo de Alice y ella se puso a mi lado. Ahí estaba también Jasper.

-Hola Jasper –lo salude.

-Edward –me salude él con una sonrisa.

Se acerco, estrechamos las manos y después de dio un tímido abrazo.

-¿Qué hacen aquí? –Les pregunte con una sonrisa, por fin sentía alegría dentro de mí, aunque fuera un poco, pero lo sentía. Alice se acomodo a un lado mío, y pase mi brazo alrededor de su cintura.

-Bueno –dijo ella con esa voz tan dulce que tanto extrañaba-. Jasper termino todos los trámites para salirse de esa organización… -Notamos como dudo al casi pronunciar "La CIA"-. Y por supuesto que queríamos estar aquí.

Sus pequeños brazos se apretaron a mi cintura.

-Nos da mucho gusto que estén aquí –Dijo mi padre mientras apretaba con su mano el hombro de Jasper.

-¿Cómo… esta la situación? –Pregunto Alice. A todos se nos borro la sonrisa de los labios.

-No… responde a los tratamientos –dijo mi padre.

Nadie dijo nada.

-Lo único que queda es esperar… Que Emmett reaccione…

-Yo se que lo hará –Dijo Alice. Si hay algo que admiro de ella es que a pesar de todo, siempre conserva una sonrisa y un optimismo increíble.

-Vamos chicos –Hablo mi padre-. Hay que instalarse en el departamento –Después de sonreírle a Alice todos caminamos hacia la salida del hospital.

-¿Cómo estas, Edward? –Me pregunto Alice una vez que entramos al auto.

-Pues estoy aquí –le conteste sin ánimos. Los padres de Emmett venían en su auto, Alice y Jasper venían conmigo.

-Tienes que confiar más en Emmett, Edward.

-Confió en el, Alice –le dije, yo confiaba en el… mas no en mi, se que Emmett despertara, algún día, pero no sé si ese día yo esté ahí, no sé si voy aguantar, su ausencia me come lenta y profundamente. Me duele cada momento que pasa, como si el tiempo se empeñara en pasar tan estúpidamente lento.

El tono de mi voz le hizo saber a Alice que no estaba de muy buen humor. Eso no era bueno, había pasado tanto tiempo desde que la vi por última vez, como para que ahora lo arruinara con mis problemas. El estado de Emmett nos afectaba a todos, pero al menos los demás lo llevaban adelante, yo me había quedado en eso, encerrado en mi mal humor y mi tristeza.

-Perdón –les dije viéndolos por el retrovisor. Alice iba recargada en el hombro de Jasper.

-Te comprendo Edward –Me dijo Alice-. Esto nos afecta a todos y creo entender un poco como te sientes…

Alice tomo la mano de Jasper con fuerza.

-Vamos, Edward –hablo Jasper-. Hombre estas demacrado ¿Hace cuanto que no te preocupas por ti? Pareces muerto… más bien un zombi –Sonrió ampliamente-. Te hace falta dormir mucho, también tienes que preocuparte por ti, necesitas una buena afeitada y un corte de cabello…

-Creo que juntarte con Alice te volvió más femenino –le dije riéndome con fuerzas, como hace mucho que no lo hacía.

-¡Edward! –Se quejo Alice dándome un golpe en el hombro y riendo conmigo-. Jasper tiene razón, estas fatal…

-Bueno, digamos que no eh tenido tiempo para mi…

-No has tenido tiempo para nada –replico Alice, de pronto su sonrisa se ensancho.

-No me gusta esa sonrisa –le dije riéndome entre dientes.

-A mi me encanta –murmuro Jasper-. ¿Qué tienes en mente, Alice?

-No debí dejar que me convencieras de esto –Le dije una vez que salimos de la estética.

-Vamos, te queda perfecto.

-Te ves más joven –dijo Jasper.

Habíamos pasado toda la tarde recorriendo la ciudad, conociendo un poco de los Ángeles.

Y ahora, después de comer, Alice me convenció de meterme a una estética, cortarme el cabello y que me afeitaran el rostro.

-Parezco un tonto que no sabe afeitarse en su casa…

-Exactamente –dijeron los dos al mismo tiempo y ambos rieron.

-Vamos Edward, tienes que desastre de tu rutina diaria… -Alice se puso frente a mí y camino de espaldas mirándome a los ojos.

-¿Mi rutina diaria?

-Así es, estuve conversando con tu madre, tienes una vida, Edward…

-Mi vida es Emmett…

-Lo sé, lo sé. Pero a Emmett no le hubiera gustado que estuvieras así, Edward; Mírate, pareces un muerto, ni siquiera te has dado cuenta que estoy embarazada…

Por un segundo sentí como mi corazón se detenía, abrí mi boca instantáneamente y me quede mirando a Alice, mis ojos se dirigieron a su vientre casi por acto reflejo.

-¡Dios mío! –Grite deteniéndome en seco.

-Vale es una broma –dijo Alice riéndose ruidosamente.

-¡Maldición Alice! –Grite, Jasper también se rio-. Con eso no se juega, duende.

-Lo sé, lo sé. Pero es que, te hubieras visto, parecía que tenías…

-Vida –Agrego Jasper y me gire para verlo.

-Así es –lo apoyo Alice-. Por dos segundos sentí que eras el mismo Edward de antes.

-Soy –repuse-. El mismo de antes.

-No, no lo eres.

-Alice, no puedo ser como antes, mira a Emmett. Ya pasaron tres meses desde el accidente y el no reacciona ¿Cómo quieres que me sienta?

-Con vida, Edward. Existen muchas esperanzas para Emmett. Vamos, tienes que volver a ser tú.

Alice se detuvo frente a mí y me tomo de las manos.

-Vamos a intentarlo ¿vale? –Me dijo con esa voz tan convincente de siempre.

-Lo intentare –Le dije y sonreí.

-Genial –dijo ella. Después de unos segundos su delgada figura se estampo con la mía dándome un gran abrazo.

Después de eso, Jasper nos llevo hasta el hospital en su auto.

-Buenos días –saludamos a la recepcionista.

-Buenos días ¿en qué puedo ayudarlos? –nos contesto.

Alice venia tomada de la mano de Jasper y yo a un lado de ellos.

-La habitación del paciente McCarty –le dije con amabilidad.

-Claro… haber… -comenzó a hojear una libreta-. Aquí esta… muy bien, pueden pasar. –Nos dijo y sonrió.

-Gracias –contestamos los tres.

-Perdón –dijo ella llamando nuestra atención-. No pueden entrar más de dos a la habitación… son ordenes medicas… -Nos dijo algo avergonzada.

-No se preocupe, yo me quedo. –dijo Jasper soltando la mano de Alice.

-No no –intervine yo-. Entren ustedes, yo entro después…

-No, de verdad –insistió Jasper.

-Es enserio –le dije-. Quiero quedarme a solas con Emmett, si no les importa –sonreí amablemente.

-Bueno, está bien –acepto Jasper y tomo la mano de Alice. Ambos caminaron por el pasillo hasta la habitación donde estaba Emmett.

Me senté en uno de los sofás que había en la sala de espera y saque mi teléfono celular.

-Hola –me saludo alguien sentándose a mi lado.

-Hola –conteste confundido. Era un doctor, joven pero se veía un poco mayor que yo.

-Eres el hijo del doctor Cullen ¿cierto? –me pregunto.

El doctor tenía el cabello rubio y unos ojos de color azul perfectos.

-Así es –le conteste con amabilidad.

-Bueno, me llamo Sebastián –me tendió su mano y yo lo salude también-. Es un placer conocerte y… me preguntaba… ¿Quisieras salir… conmigo?

-Tengo pareja –le conteste-. Pero es un placer Sebastián, yo soy Edward.

-Bueno, pero… salir, solo como amigos…

-Vale, te voy a dejar en claro algo, soy gay, tengo pareja y le soy fiel, por favor, si no te interesa más que simple amistad, no intentes nada.

¿Acaso todos los hombres eran gay? ¿A caso no se pueden fijar en otro que no sea yo?

¿Qué demonios le pasa a todo el mundo?

-Está bien, no busco otra cosa –me dijo.

-Vale, entonces ¿Te parece bien mañana?

-Me parece perfecto. –sonrió. No lo voy a negar, tenía una sonrisa encantadora.

Viéndolo bien parecía un príncipe de cuento de hadas, cabellera rubia, ojos de color azul, un buen cuerpo, buenas facciones, impecable sonrisa.

-Y bueno ¿Cómo supiste… que yo era homosexual? –Me pregunto de pronto. Bueno, no tenia respuesta a eso, simplemente lo supe.

-Simplemente lo supe, no es muy normal que un hombre te invite a salir, tu sabes… -En realidad fue lo primero que se me ocurrió, pues yo pensaba que cualquier hombre podría invitarte a salir sin ser gay, pero no tenia mejor respuesta.

-¿Puedo preguntarte algo?

-Adelante –conteste.

-Bueno… ¿De verdad no quieres reconsiderar la idea de tener… no sé, una pareja?

-Tengo pareja –Repuso, Sebastián empezaba a caerme mal.

-Lo sé, lo sé. Pero… una pareja que este contigo, tu sabes…

-Va, no arruines esto –Me puse de pie sonriendo ante la situación-. ¿Mañana? –le dije reafirmando.

-Mañana –contesto él con una sonrisa.

-En Twisths a las tres. –le dije antes de retirarme de ese lugar.

Camine paseándome por los pasillos sin dirigirme a un lugar en específico. Varias enfermeras pasaban por un lado mío con todo tipo de objetos en las manos. Estar en un hospital era escalofriante. Pero este hospital se había vuelto mi segunda casa.

-Hola Edward.

-Hola Jacob –reconocí su voz al instante y me gire para verlo.

-¿Cómo estás? –me pregunto poniéndose a un lado mío y caminando en la misma dirección que yo.

-Bien, un poco cansado…

-Si, te comprendo. Tengo trabajo desde ayer y no eh parado, dormí una hora en mi oficina.

Me limite a asentir con la cabeza, no tenia humor para nada.

-Bueno ¿Cómo van las cosas con Emmett?

-No lo sé, tú eres el doctor…

-Bueno, Emmett no es mi paciente… -me recordó.

-Mi padre dice que es cuestión de tiempo… -le dije mirándolo a los ojos-. Lleva diciéndome eso desde que ingreso al hospital y ya casi se cumplen cuatro meses…

-Ya te dije que tienes que tener paciencia, que Emmett esté vivo después de ese accidente es una gran ventaja, siempre hay esperanzas, Edward.

-Lo sé, lo sé –le dije-. No pierdo las esperanzas, es solo que… lo extraño…

-Se cómo te sientes –Jacob se detuvo y me paro junto a él. Coloco su dedo debajo de mi barbilla.

-No, no lo sabes –continúe caminando sin dirección.

-Edward, mírame –me tomo del brazo y me jalo junto a él.

-Suéltame, Jacob –trate de zafarme, no quería ser grosero pero él lo complicaba demasiado.

-Por favor, Edward. Prometí no hacer nada sin que tú me lo pidieras…

-jamás te voy a pedir nada, tengo que irme –me solté de su agarre y camine hacia la sala de espera sin mirar hacia atrás. Jacob era desesperante, era un buen amigo, pero insistía demasiado y yo no quería nada con él, nada que no fuera amistad y al parecer él no lo aceptaba.

Cuando llegue a la sala de espera ya estaban Alice y Jasper ahí.

-Voy a pasar con Emmett –les dije.

-Si –me contesto Alice-. Vamos a ir a comprar algo para comer ¿quieres algo?

-no, gracias –le conteste antes de retirarme.

Me metí en la habitación y me senté en la cama junto a Emmett, mirando su rostro inmóvil. Sus labios. Me acerque para darle un beso, un beso del cual el no fue consiente.

Tome el libro en mis manos y lo abrí. No tenía ni la menor idea de cómo continuar con una lectura después de todo lo que había pasado, pero al menos lo intentaría…

Emmett POV.

Poco a poco fui despertando. Sentía mi cuerpo demasiado pesado, como si hubiera dormido demasiado. No abrí los ojos, pero me di cuenta que no había nadie junto a mí.

Me sentía extremadamente cansado y tenía mucho sueño a pesar de tener la sensación de que había dormido durante mucho tiempo.

Abrí los ojos lentamente pero estaban sensibles a la luz y los cerré de golpe apretando un poco para relajarlos.

Me estire un poco y después comencé a abrir los ojos nuevamente y ahí estaba el, parado sobre mí. Su rostro hermoso, su nariz marcada, sus pestañas largas y espesas. Era como despertar y ver un ángel. Con su piel blanca y sus labios rosados. Mi novio, suspire.

Pero había algo que no me quedaba claro, sus ojos, además de estar llorosos y rojos a causa de las lagrimas, no eran del color gris platinado de siempre, eran verdes, lo mire fijamente y si, sus ojos no eran grisáceos, eran verdes.

-… -Trate de hablar pero tenía las mandíbulas algo tensas-. ¿Ro… Robert? –le pregunte al darme cuenta del estado de shock en el que había entrado, y empezó a hablar, pero no logre escuchar nada de lo que él decía.

De pronto vi en donde estaba, era una habitación blanca con mucha luz y parecía un hospital ¿Qué me había pasado?

-¿Robert? –volví a hablar-. ¿En dónde estoy?

Nuevamente sus labios comenzaron a hablar y sus movimientos se hacían algo bruscos mientras buscaba algo o a alguien.

-¡Enfermera! ¡Doctor! –Logre escuchar a lo lejos, esa vos sexy y seductora de siempre-. ¡Dios mío! ¡Emmett!

El rostro de Robert comenzó a hacerse más borroso de lo que ya era y sentí como mis ojos se cerraban sin que yo se los pidiera, después sentí un dolor punzante en el corazón… y otro más… y un último piquete.

Edward POV.

Mientras trataba de leer un poco algo me tomo por sorpresa. Era Emmett, podía jurar que acababa de ver su mano moverse. Me puse de pie un poco confundido y deje el libro en el sofá.

Ahí estaba el, inmóvil como siempre. Debió haber sido mi imaginación.

Entonces antes de sentarme lo vi nuevamente. Su mano se abrió y sus dedos se contrajeron.

-Dios mío –susurre incapaz de decir algo.

Entonces sus ojos se abrieron lentamente y al instante se cerraron. Fue el momento más perfecto que pude haber presenciado. Sentí como mi cuerpo se endurecía y no lograba encontrar mis extremidades, solo veía a Emmett frente a mí.

Entonces sus ojos se abrieron lentamente y se fijaron en mí. Esos ojos azules… me di cuenta que todo este tiempo estuve sin mirar al cielo y ahora lo hacía nuevamente.

Mientras trataba de recordar que tenía que hacer algo y como se hacía, de mis ojos comenzaron a salir lagrimas incontenibles.

-¡Emmett! –Grite al fin-. ¡Dios mío! –Gire mi cabeza para ver si había alguien cerca, pero la puerta estaba cerrada-. ¡Doctor! ¡Enfermera! –Quería salir, quería irme de ahí y traer a alguien, pero mis pies no me respondían-. ¡Oh por Dios! ¡Emmett! ¡Emmett mi amor! ¡Aquí estoy, Emmett!

Su mirada jamás se aparto de mi rostro.

Sus labios se abrieron y espere escuchar una palabra, pero se cerraron también al instante y después de un momento se volvieron a abrir. No podía creer que lo que estaba viendo era cierto, era Emmett, era él.

-Ro… Robert… -murmuro él. En el estado en que estaba yo no preste atención a sus palabras. Lo único que me importaba eran esos ojos azules que había extrañado tanto y su cuerpo, nuevamente con vida.

-¡Doctor! ¡Doctor! –Comencé a gritar pero al parecer nadie me escuchaba-. ¡Enfermera!

Emmett murmuro unas palabras pero no entendí absolutamente nada. Además que mis gritos no me dejaron escuchar.

-¡Enfermera! –Grite nuevamente-. ¡Doctor! –gire mi cabeza para encararme con Emmett, parecía un sueño, parecía una alucinación el que lo viera moverse de nuevo-. ¡Dios mío! ¡Emmett! –mi voz se entrecorto a causa del nudo en mi garganta.

Escuche como varias personas venían corriendo a la habitación, además de escuchar sus pasos escuchaba sus voces, pero eso no me importaba.

Entonces los ojos de Emmett se cerraron y no me di cuenta cómo o cuando.

-¿Emmett? –pregunte con vos sofocada-. ¡¿Emmett?

De pronto un sonido rítmico que había en el monitor dejo de escucharse y lo sustituyo un sonido chirriante y una luz roja parpadeante. Al instante entraron personas a la habitación pero no me gire para verlos.

-¡Emmett! ¡No! ¡Emmett! –Había escuchado ese sonido antes, era el recuerdo de algo que no quería. Era la muerte-. ¡No!

-¡Apártate! –Grito uno de los doctores que habían entrado.

De pronto toda la habitación estaba llena, doctores y enfermeras y yo solo estaba ahí, todos gritaban y ordenaban cosas y yo solo podía verlos, sin hacer nada.

-¡Edward! –Grito mi padre mientras entraba en la habitación-. ¡¿Qué pasa?

Me tomo del brazo y me llevo hasta la pared, supongo que era un lugar en donde no estorbaba, eso me sentía justo ahora, un estorbo. De pronto todo dejo de tener sentido, no tenía nada, todo este tiempo que había estado esperando y ahora todo había terminado.

Mi padre tomo entre sus manos uno par de aparatos parecidos a una plancha y una de las enfermeras le puso una especie de líquido transparente en ellas y mi padre las froto antes de ponerlas en el cuerpo de Emmett y después de varios segundos este se estremeció ante la corriente eléctrica. Pero el monitor seguía indicando lo mismo.

La habitación estaba llena de ruido, todos hablaban y ordenaban, los aparatos hacían ruidos estaños, en mis oídos había un aturdimiento enorme y entre todo podía reconocer aquel sonido ligero y profundo que indicaba la vida del paciente. No había latidos, no había vida.

Nuevamente el cuerpo de Emmett se contorsiono después del choque eléctrico. Pero nada más paso.

Poco a poco me fui sumergiendo en lo más obscuro de ese lugar, pegado a la pared, en la esquina, justo donde no había nada ni nadie. Donde pertenecía. Mientras los sonidos se alejaban, mientras los doctores trataban de dar vida a un cuerpo que ya no la tenía, mientras todos hacían algo yo me quede ahí, hundiéndome en mi propia agonía, como un hoyo negro que me absorbía mas y mas.

El sonido de aquellas palabras termino por hundirme. Palabras expresadas por mi propio padre.

-No hay más que hacer… -De pronto todos voltearon a verme y un fuerte dolor me traspaso el corazón-. Ah muerto.-finalizo.


Bueno espero que les haya gustado este capitulo, ya saben! Ayúdenme con Reviews! Se aceptan todo tipo de opiniones! Prometo actualizar pronto!