Este capítulo es algo más especial (a mi modo de ver). Está claro que todos los personajes tienen una explicación de su comportamiento, y ya hemos visto los de los principales... excepto el de Killian. Por eso, quise dedicarle parte de este capítulo a él... Explicando el por qué de sus excesos y de su vida. Así que espero que le cojáis algo de cariño hoy... o si no, le comprendáis, jejeje. La canción explica en un sentido más literario -y musical- los sentimientos actuales de Killian y de Regina... como ya leísteis en el anterior capi.
Por lo demás... preparad las maletas, que nos vamos a Madrid. Os recuerdo que estamos a dos semanas de las Fiestas de Storybrooke (la última semana de Diciembre) así que se nos avecinan fechas especiales en todos los sentidos.
Por último, daros las gracias por los reviews, favs, y todas esas cosis. Y si queréis cualquier cosa (una mansión en el Caribe, por ejemplo), no dudéis en pedírmelo por PM o por Review o venid a acosarme a mi casica...
Un abrazo enorme y a tope con "Dentro de mí"
CAPÍTULO 9: DENTRO DE MÍ
EMMA: Aparentemente somos fuertes… y lo que nadie ve es nuestra fragilidad, nuestra vulnerabilidad… Llega un momento en la vida en el que te preguntas: ¿quién soy? ¿Qué hago aquí? Y cuando no encuentras las respuestas, no puedes evitar derrumbarte… Te sientes perdido, te sientes sólo y no soportas hacer lo que hacías… sólo deseas encerrarte en tu cuarto, tumbarte en la cama y… llorar. Llorar como si no hubiera mañana…
[PLAY] watch?v=Bw3tYiAFVfg (Superman – Boyce Avenue)
La directora encendió la radio mientras hacía el equipaje. Escuchó los primeros acordes de una guitarra y se extrañó. Aquel no era el programa habitual.
JEFFERSON: I can't stand to fly…
REGINA: ¿Jefferson?
JEFFERSON: I'm not that naive… I'm just out to find the better part of me. I'm more than a bird, I'm more than a plane, I'm more than some pretty face beside a train. It's not easy to be me… I wish that i could cry, fall upon my knees, find a way to lie 'bout a home i'll never see. It may sound absurd, but don't be naive… Even heroes have the right to bleed… I may be disturbed but won't you concede… Even heroes have the right to dream… It's not easy to be me…
Aquella letra estaba escrita exclusivamente para ella. ¿Cuántas veces se había sentado sola en la terraza de su mansión a preguntarse quién era ella? Nunca encontraba la respuesta… Hizo un leve recorrido por su vida y sólo encontraba una vida llena de orden y monotonía. Una vida llena de sueños que jamás se había propuesto realizar.
Siempre había tratado de hacer su trabajo correctamente y nunca se había permitido el lujo de sentir, de fallar. Suspiró y se propuso hacer algo distinto en Madrid, pero aún no tenía claro el qué. Las cosas tenían que cambiar, y ese viaje iba a ser el primer cambio de todos.
Iba a encontrarse consigo misma, iba a buscar lo verdaderamente esencial en su vida aparte de su hijo. Estaba decidida. Ya estaba armada de valor. Sólo faltaba emprender el camino hacia lo diferente. Y, en el fondo de su alma, sabía que las cosas iban a tomar un rumbo distinto. Lo presentía.
JEFFERSON: Looking for special things inside of me, inside of me, inside of me…
Regina cerró la maleta y sonrió ampliamente, sentándose en la cama.
JEFFERSON: It's not easy to be me…
Al terminar de escuchar la canción, Jones no pudo evitar sentirse más mísero de lo que ya era. Estaba teniendo un pequeño momento de lucidez y aquello no avecinaba nada nuevo. Se acurrucó en la cama, abrazándose a la almohada como cuando era un niño pequeño y no pudo evitar que se le empañaran los ojos.
¿A qué estaba destinado? Cuando terminara todo aquello, ¿qué iba a hacer? Su juventud no iba a durar para siempre y estaba desperdiciando su vida de una forma bastante drástica. Pensó en su mujer y se preguntó por qué soportaba todo aquello. Si las cosas hubieran sido al revés… ¿él podría haberla soportado? ¿Hubiera soportado que cada noche calentara otras camas? ¿Hubiera soportado que el dinero desapareciera de las cuentas por arte de magia para sus caprichos –nada saludables-? ¿Hubiera aguantado sus continuos reproches por las deudas, sus malos tonos, su egocentrismo y egoísmo?
El reportero comenzó a llorar. Se sentía sólo, pero era demasiado tarde como para remediar todo el daño hecho. Además, aunque lo remediara, ¿podría volver a ser el Killian Jones tímido, introvertido, inteligente y cuyos intereses sólo eran la historia y el fútbol con los amigos? No. Aquel chico se había ido en el momento que su padre se marchó.
Nunca se perdonó su muerte. Su padre había tenido una depresión cronificada desde que Killian tenía uso de razón y jamás había tenido un solo detalle con él. Su madre lo cuidó hasta el final, ganándose la plena admiración del pequeño pero él nunca pudo evitar tachar a su padre de egoísta. Aunque su madre había dejado de salir de casa y de tener vida social por cuidar a su marido, Killian nunca pudo evitar culpar a su padre del desgaste emocional de su héroe particular.
La cosa empeoró cuando le detectaron problemas de circulación. Le quedaban apenas unos meses de vida y Killian sintió que las cadenas de su madre pronto iban a romperse. Se alegró tanto… y la alegría le duró hasta que su padre se fue. Creyó que nunca iba a sentir nada por él, que se lo agradecería al ángel negro y… cuán equivocado estaba.
Desde entonces, su vida nunca volvió a ser igual. Se metió de lleno en un agujero negro del que difícilmente podía salir. Reconoció que cuando se enamoró de Emma, estuvo apunto de salir pero… todo eso se desvaneció cuando el amor se convirtió en cariño.
Ahora que le había fallado a Emma, una vez más, sintió que tenía que ir a terapia. Le habían dicho que Archie era el mejor psiquiatra del Estado de Maine pero… ¿cuándo dejara la terapia? Estaba seguro que volvería a las andadas…
Lloró como jamás había llorado. Necesitaba a alguien en el que poder hablar seriamente de sus problemas y no tenía a nadie. Esperaba que su mujer volviera a casa pero eso era ridículo. Después de la filtración de la noticia de la vuelta de Jefferson, eso era inconcebible. Y lo peor era darse cuenta de que, por muchos problemas que tuviera, no era justificable su comportamiento ruin y rastrero.
Además, había escuchado que Emma se iba a Madrid con Regina después del acústico en la radio para tratar unos negocios con unos productores españoles. En lo más profundo de su alma, sonrió dulcemente. Le deseaba toda la suerte del mundo. Por fin, la periodista estaba empezando a ser valorada como se merecía.
Tras darle cientos de vueltas, llegó a la conclusión de que tenía que sincerarse con Emma y separarse de ella durante un tiempo. Era lo mejor para ambos. Se prometió volver a tratarla como era debido y volver a ser el Killian de antes, por sus padres.
Se vistió y se dirigió a la consulta de Archie.
ARCHIE: Sabía que este día vendría…
Y volvió a derrumbarse. Por fin iba a poder hablar con alguien de sus problemas sin metáforas ni tapujos.
La directora ya estaba en el aeropuerto con su equipaje mientras repasaba mentalmente todos los archivos que llevaba en el maletín. "¿Vas a la guerra?" le susurró su subordinada divertida por la espalda.
REGINA: Creo que usted es peor que una guerra.
EMMA: (Jugueteando mientras sonreía picaronamente) ¿Va a ser usted capaz de no tutearme durante tres días completos?
REGINA: ¿Qué se apuesta?
EMMA: Si pierde, tendrá que pagarme una cena en el mejor restaurante de Madrid el último día.
REGINA: ¿Y si gano?
EMMA: Usted elige.
Siguieron bromeando durante las dos horas de espera en el aeropuerto hasta que llegó la hora de subir al avión. La directora notaba a su trabajadora bastante nerviosa, quien se apresuró a tomarse una pastilla, la cual Regina no pudo adivinar para qué era. Se sentaron en la última fila y la directora sacó un libro de su bolso mientras que Emma se encontraba fuertemente aferrada a los posabrazos de su asiento. La morena no podía evitar mirar de reojo, ya que su comportamiento no estaba siendo nada normal.
Cuando el aparato arrancó para comenzar a rodar en la pista, la rubia no pudo evitar soltar un grito. Al escucharlo, todos los pasajeros giraron su cabeza para mirar a las dos viajeras de la última fila.
REGINA: ¿Está usted loca? Nos están mirando por su ridículo grito.
EMMA: (Mirándola amenazadamente) Gracias por preocuparte por mí, y esas cosas.
REGINA: (Abriendo los ojos sorprendida) No me puedo creer que la periodista que hizo puenting en directo para la televisión tenga miedo de un avión.
EMMA: Todos tenemos miedo a algo, ¿no?
REGINA: (Irónica) Sin duda. Yo le tengo pánico a usted. Así que duérmase y déjeme concentrarme en mi lectura.
EMMA: (Riéndose) Si me tiene tanto pánico, ¿por qué me eligió para el proyecto?
Y la periodista cayó fulminantemente dormida. Regina sonrió divertida al darse cuenta que aquella pastilla que se había tomado anteriormente era para no percatarse de absolutamente nada de lo que sucediera en el vuelo.
