Llegan a Nueva York por la mañana, recogen su equipaje y salen del aeropuerto. Rick nota como Kate se tensa con solo respirar el aire de N.Y. La toma de la mano y la aprieta suavemente en señal de que él está allí con ella.

-Todo está bien, Kate. Nada cambio desde Paris.

-Lo sé. Solo que… ¿será tan simple estar juntos aquí como allá?

-Lo haremos simple. Y si se vuelve difícil nos mudamos a Paris.

Ella se sonríe.

-Que fácil lo haces. Me encantaría poder tener tu mirada de la vida. La mía es tan complicada… tan estructurada, metódica, entrecruzada.

-Kate… mírame a los ojos…

Él le toma el rostro con ambos manos.

-…Nos complementamos bien. Haremos que funcione. Yo te ayudare a relajarte un poco más, pero no está mal que alguien tenga los pies sobre la tierra en esta relación. Y ese jamás podría ser yo.

Él le besa la frente. Ella lo toma por el cuello y lo besa en los labios.

-Te amo, Rick.

El se ríe.

-¿Qué fue tan gracioso?

-Antes no podías decírmelo, y ahora es lo único que me dices.

-Lo sé… es que me encanta decírtelo.

-Me encanta que te encante. Te amo, Kate.

Rick detiene un taxi.

-Vamos. Te dejare en tu apartamento, y luego seguiré al mío.

Rick otra vez nota la tensión en el rostro de ella.

-¿Qué sucede, Kate?

-No es nada.

-Vamos, dime.

-Solo caí en la realidad de que ahora tendremos que separarnos. Es decir, cada cual a su casa.

-¿Quieres venir conmigo? Sabes que puedes hacerlo.

-No, no es eso. Sé que sería así. Solo la idea de repente me sentó mal.

El conductor del taxi ayuda a Rick a colocar las maletas en el baúl y luego entran en el coche.

-Kate… ¿Qué te parece si en el día cada cual hace lo que tiene que hacer y en la noche cenamos juntos?

Ella recuesta su cabeza sobre el hombre de él.

-Me parece perfecto.

-Iré a tu apartamento y cocinare pastas.

Ella se sonríe.

-Gracias, Rick.

-¿Por cocinarte pastas?

-También por eso. Pero gracias por ser como eres. Apenas pusimos un pie en Nueva York, y yo ya estoy complicando las cosas.

-Kate… con todas las cosas que tú has tenido que soportar de mi desde que nos conocemos… yo debería agradecerte a ti.

-Entonces quedamos mano a mano.

Instantes después, Kate desciende del taxi en su apartamento con su equipaje, y se despide de Rick con un beso y un –Hasta esta noche-.

Kate entra en su apartamento. Deja su maleta a un costado, ya se ocupara de desarmarla más tarde. Toma de su bolso de mano el sobre con las fotos del viaje que revelaron en Paris mientras aguardaban el vuelo, y se tira en su sofá a mirarlas. Todas las emociones juntas la invaden. Ríe, llora, ríe y vuelve a llorar. De repente un golpe en su puerta la saca de la nube parisina en la que estaba.

Se levanta del sofá, echa un vistazo a través de la mirilla. Es Lanie. Abre la puerta.

Lanie no le da tiempo de reacción. Le da un abrazo a su amiga y luego la ingresa de nuevo al apartamento empujándola suavemente hasta el sofá.

-Quiero saberlo todo.

-¿Cómo sabias que ya había vuelto?

-Un pajarito me conto.

Kate se sonríe.

-Castle.

-¿Esas son las fotos?

Kate le da el sobre a Lanie. Ella comienza a mirarlas.

-¡Que hermosura, Kate! ¡Se ven tan lindos los dos! Vamos, cuéntame algo.

-Todo fue maravilloso, Lanie. Fue la semana más asombrosa de toda mi vida.

-Se te nota en la cara, amiga. Nunca te vi tan feliz. Me alegro mucho.

-Estoy muy feliz.

-¿Cómo fue todo con Castle?

-Fue genial. Realmente él es increíble. Es… el hombre perfecto. Me tiene toda la paciencia del mundo, es bueno, dulce, atento… pude decirle que lo amo, Lanie.

-Era era que se lo dijeras.

-Lo sé. Estando en el jardín de Luxemburgo, mirando el paisaje, se lo dije.

-¡Que romántico! Javi y yo nos dijimos eso en la morgue.

Ambas se ríen.

-¿Y… finalmente tu y Castle…?

Kate se sonríe y se sonroja.

-Sí. No voy a darte detalles, Lanie. Solo te diré que fue increíble… Salvo por un detalle.

-¿Qué sucedió?

-No nos cuidamos. Y fue a conciencia. O al menos en ese momento fue a conciencia. Luego me cayó la ficha.

-¿Tú piensas que tal vez…

-No lo sé. Y sé que si así fuera, sería demasiado pronto para nuestra relación, pero ¿sabes que, amiga? En ese momento lo único que se me paso por la mente es que debía arriesgarme. Que luego el destino se encargaría de que las cosas sean como deben ser.

-Así será, Kate.

De repente el teléfono de Kate comienza a sonar. Ella la toma.

-Es mi papá.

-Atiende tranquila. Sigo mirando las fotografías.

-Bien. Luego toma de aquella bolsa el paquete que dice Lanie. Es algo que te traje.

-Oh, gracias, linda.

Kate atiende a su padre y se va a hablar a su habitación.

-Hola papá…

Por otro lado, Rick se encuentra en su apartamento, sentado en el sofá del living con su madre y Alexis, una de cada lado.

Martha está mirando las fotos. Ya han abierto sus regalos.

-Me alegro mucho que haya sido genial, papi.

-Aunque nos estés dejando varios detalles fuera de la historia, Richard.

El se sonríe.

-Solo algunos, madre.

-Bueno… yo debo irme al colegio. Si no tuviera prueba faltaría y me quedaría contigo, pero…

-No te hagas problema, Alexis. Yo me cambiare de ropa y me iré a la comisaria a darles a los chicos algo que traje para ellos. Y la capitana. Pero no sé cómo me ira con eso… ¿les parece sin almorzamos juntos? Es que a la noche le prometí a Kate…

…me parece genial que almorcemos, papi.

Alexis abraza fuertemente a su padre.

-Alexis, aunque ahora Kate y yo estemos juntos, haremos que funcione, ¿sí? Seremos una familia.

-Te quiero, papi. No debes preocuparte por mí. Quiero que seas feliz.

-Y yo quiero que todos seamos felices.

-Cuanto melodrama, gente. Movilicemos un poco los aires.

Todos ríen.

Una hora más tarde, Rick llega a la comisaria con una bolsa de regalos, y tres cafés. Se acerca a donde Ryan y Esposito están y le da un café a cada uno.

-Ey, Castle. ¡Qué bueno verte nuevamente la cara, hermano!

-Sí, ya pensamos que lo único que te importaba era Beckett de esta comisaria.

Rick se sonríe.

-La próxima me voy a Paris con ustedes, chicos.

-¡Mira que te tomamos la palabra, eh!

-Pero no a Paris, Castle, creo que es demasiado romántico para nuestra relación.

Todos ríen.

-Iré a llevarle algo a la capitana y ahora regreso.

-Suerte con eso.

Castle golpea la puerta de la oficina de Gates. Y luego asoma la cabeza.

-¿Puedo pasar, señor?

-Ya estas casi adentro, Castle. La gracia de golpear la puerta es aguardar afuera a que te permitan entrar.

-Sí, señor. Perdón. Si quiere salgo y…

-Entra de una vez, Castle.

-Permiso. Gracias.

Castle entra y le extiende a Gates un café y un regalo.

-¿Qué es esto, Señor Castle?

-Eh… le traje un café. Y un presente del viaje, señor.

Gates, aun manteniendo su rostro estoico, toma lo que Castle le ofrece.

-Gracias, Castle. No debía molestarse.

-No fue molestia, señor. Espero que le agrade. Con su permiso yo…

-… ¡Castle!

-¿Si?

-Gracias de verdad. Por considerarme.

Rick se queda impresionado por lo que Gates le acaba de decir.

- Es lo menos que puedo hacer por permitirme estar aquí trabajando con ustedes… Además yo si la considero, capitana.

-…Eres importante para el equipo, Castle. Y para la detective Beckett. No creas que no se eso. Pero no voy a volver a decirlo en voz alta.

El se sonríe.

-Con una vez es suficiente, señor.

Ella se sonríe.

Castle sale y cierra la puerta.

Regresa a donde están los chicos.

-Y, hermano, ¿Cómo fue? ¿Te ladro mucho?

-No, solo lo necesario.

Castle saca de la bolsa los presentes para los chicos.

-Esto es para ustedes, chicos.

-No debías molestarte, Castle.

-Es de parte de Kate y mía.

Los chicos abren sus regalos. A ambos les han traído lo mismo, licores, whiskys y vinos en miniatura.

-Gracias, hombre.

Ambos palmean a Castle en la espalda.

-¿Y cómo fueron las cosas entre Beckett y tú?

-No voy a decirles mucho porque si no va a matarme, pero todo fue increíble, chicos. De verdad.

-Me alegro, Castle. Se lo merecen.

-Y era tiempo que se den las cosas. Ya me había cansado de ver la novelita diaria.

Castle ríe.

-Bueno, chicos, los dejo. Me voy a almorzar con Alexis y mi madre. Nos vemos pronto.

-Adiós, Castle.

El día transcurre sin grandes sobresaltos. Rick almuerza en el apartamento con su familia. Kate lleva comida china a la comisaria y almuerza con los chicos, Lanie, e increíblemente la capitana se les une también a último momento.

Luego del almuerzo, Rick hace algunos llamados laborales, desarma su equipaje, se ducha y se prepara para la noche. Y Kate visita a su terapeuta para contarle las noticias nuevas, desarma su equipaje también y acomoda su apartamento para la noche. Esta nerviosa porque será la primera vez juntos, desde que están realmente juntos, en Nueva York.

A las siete en punto, Rick golpea a su puerta. Ella se echa un vistazo en el espejo y luego abre.

Se sonríen y luego ella lo besa.

Él le da un ramos de rosas rojas intercalado con jazmines.

Ella se sonríe y lo toma.

-Debo decir que es un extraño bouquet, pero pude conseguir que me lo armaran.

-Es hermoso, Rick. Gracias.

Ella lo coloca en agua, mientras él se adentra en la cocina.

-Traje todo para preparar las pastas.

Pasan casi una hora ensuciando la cocina con harina y huevo amasando las pastas. Pero se divierten haciéndolo. Luego ella abre un vino que trajo de Paris, beben mientras aguardan la comida, y siguen bebiendo mientras cenan.

-¿Sabes que me quede pensando?

Ella lo mira para qué continúe mientras bebe de su copa.

-No hemos discutido si al final Paris es la ciudad de la luz o del amor.

Ella se sonríe.

-¿Tu qué piensas?

-Para mí sin dudas es la ciudad del amor.

Besa a Kate en la mejilla.

-Para mi Paris es las dos cosas. Sin dudas es la ciudad del amor, pero también es la ciudad de la luz. A mí me ha iluminado, Rick.

-Tienes razón. Es ambas. Brindemos por eso.

Chocan sus copas.

Continúan la cena hablando y recordando de Paris, luego se trasladan al sofá y miran juntos las fotografías. Comienzan a besarse y mimarse, y acaban dirigiéndose a la habitación de Kate donde hacen el amor y se quedan dormidos acurrucados entre sí.