Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia a mí.
Capítulo 10: Pelea, reconciliación y sufrimiento
BPOV
Estábamos a viernes, la semana pasaba volando a su lado.
Solo tuvimos una estúpida discusión que duró de martes a miércoles (si lo sé, es que soy tan tozuda...) pero que acabó con una gran reconciliación.
- Bella...- me dijo Edward por enésima vez en los últimos treinta segundos.
- Ni Bella ni Bellu- le dije antipática.- No pretendas que el viernes te diga "Adiós, que te lo pases bien" "Ah por supuesto no me pongas los cuernos con cualquiera fulana que pase a tu lado"- le dije al fin.
- ¿Es por eso que te has puesto como si yo fuera un monstruo por quedar con mis compañeros de equipo un viernes por la noche?- me dijo conteniendo un poco la risa.
- Pues a mi no me hace gracia Edward, puedes hacer lo que te de la gana, al fin y al cabo esa es tu vida no yo- le dije.- Si quieres salir de copas ¡Pues sal!- al final me encendí y me salió el mal genio que nunca había tenido con nadie.
- ¡Isabella Marie Swan! No te atrevas a decir esas cosas- me dijo alzándome la voz.- Tú eres mi vida, yo no puedo vivir sin ti. Si no quieres que vaya a la fiesta dímelo y no iré, pero no me montes una escena y comiences a decir estupideces- me dijo enojado.
- Pues si digo estupideces es que soy una estúpida así que, ¡aléjate de mí!- le grité y cerré la puerta de nuestra habitación con pestillo para que no entrara en toda la noche.
A la mañana siguiente no me hablaba, no me extraña, me había pasado mucho, pero es que tuve claramente un ataque de celos en toda regla.
Cuando llegué de la universidad él ya estaba en casa, cosa rara.
- ¿Qué haces aquí?- le pregunté, pero sonó fatal.
- Ya sabes, he venido para tirarme a una mientras tu estabas en la universidad- me dijo cortante y prestando la atención otra vez en la tele.
Definitivamente le sentó mal lo que le dije la pasada noche.
- ¿Has comido?- le dije en plan amable.
- Si- me respondió.
Me preparé la comida y me pasé estudiando toda la tarde.
Después por la noche la cosa no mejoró y se durmió en el sofá en la hora de cenar, así que no le hice la cena.
Me fui a dormir temprano.
A las doce y media me levanté porque tenía sed, así que me dirigí a la cocina, pero cuando abrí la puerta me tropecé con algo grande en la entrada de la habitación. Me caí al suelo, pero me choqué con algo blando.
Alcancé a abrir la luz del pasillo.
- Edward ¿Qué haces durmiendo en la puerta de la habitación?- le dije sorprendida.
- Es que estaba demasiado lejos tuyo y te añoraba, así que decidí dormir lo más cerca posible- me dijo sincero.
Y con esas palabras no pude más y toda mi tozudería se fue abajo.
De mis ojos se escaparon lágrimas de tristeza por haber provocado esto.
- Bella- comenzó él siempre muy caballeroso- ¿podría obtener tu perdón? Ya se que no debí gritarte al final ni enojarme tanto, pero tu también tuviste parte de culpa...- dijo mirando a otro lado.
- Lo siento mucho, pero es que me puse muy celosa- le dije escondiendo mi cabeza en su pecho- me puse celosa de que te fueras de copas y que bailaras con chicas o que te fijaras en chicas... ¡debo estar estresada por los exámenes, nunca me había pasado estos cambios de humor!- comencé y el me calló con un beso, un apasionado beso, debo aclarar.
- Si nunca me he fijado en una chica cuando estaba solo, porque solo te amaba a ti en secreto, ¿cómo piensas que me voy a fijar en una, si ahora estoy a lado de la persona que más amo y que me hace feliz?- me dijo y la verdad es que lo creí, sus palabras parecían sinceras.
- He sido una estúpida, ya se que no debo pensar así, pero es la naturaleza humana y el miedo a perderte- le dije y esta vez fui yo la que se inclinó para besarle.
Estaba encima suyo, así, que, acomodé mis piernas a cada lado de sus caderas y nos besamos, mis besos después fueron a su cuello, donde lo besaba y mordisqueaba.
Él emitió un gemido, y mi mente se nubló en busca del placer.
Mis manos fueron debajo de su camiseta y acaricié sus abdominales, él con maestría, de un solo movimiento me quitó mi parte de arriba del pijama.
Por suerte, tuve un momento de lucidez, ¡estábamos en el suelo!
Edward cogería un resfriado si se quedaba desnudo en el suelo, aunque no estaba helado porque teníamos parquet, pero le dolería la espalda.
Me levanté y Edward se levantó de inmediato.
Cuando nos quedamos los dos a la misma altura, nuestros labios se volvieron a juntar como si fueran dos imanes o uno dependiera del otro.
Le quité su camiseta y la dejé esparcida por el suelo, junto a la mía.
Después, mis manos fueron hasta el elástico de sus pantalones, los tiré hacia abajo y el acabó con el trabajo con sus pies.
Me recargó contra la puerta de la habitación y me quitó mis pantalones de dormir.
Nuestros cuerpos cada vez estaban más juntos, la ropa interior desapareció y fue esparcida por el suelo.
Pude notar que su miembro me rozó el ombligo.
Ante ese contacto jadeé involuntariamente, ya estaba más que preparado para mí, y yo... bueno, yo estaba muy excitada.
Edward me cogió de un muslo y lo alzó a su cintura, mientras lo acariciaba.
Aproveché y salté encima de él, con las dos piernas en su cintura.
Él, poco a poco se fue dirigiendo a la cama conmigo en brazos.
Noté como me ponía delicadamente en la cama.
Pero antes que nada, se paro y nos miramos a los ojos.
Su mano se fue a mi cara y acaricio mis pómulos, mis labios, como si fuera una imagen que se fuera a desvanecer, como si estuviera asombrado por algo.
- Eres la persona más hermosa que he visto nunca- me confesó.- Te amo- me dijo antes de penetrarme por completo de una sola vez.
Los dos gemimos muy fuerte por la acción, nunca me acostumbraría a esas sensaciones, porque cada vez que hacíamos el amor, era diferente, cada vez lo amaba más y apreciaba más.
Los movimientos fueron lentos, el me estaba penetrando lentamente encima mío.
Pero quise tomar la iniciativa y me moví para quedarme arriba.
Me acuerdo que la última vez que lo hicimos estando yo arriba fue cuando estábamos borrachos, y, pienso a mi pesar, que lo traté un poco mal, me aproveché de la situación.
Así ahora le iba a dar placer, quería que el tuviera placer por mi causa.
Comencé a hacer movimientos lentos para alargarlo, pero fuertes y profundos.
Los dos estábamos locos por las sensaciones que provocaban esos movimientos.
Después, me incliné para llegar hasta sus labios, y así descubrí otro ángulo, cuando esto pasó, los gemidos aumentaron.
Conseguí llegar a sus labios y los besé, cogiéndole el labio inferior ligeramente y mordiéndolo.
Me fui hasta sus oreja y le mordisqueé el lóbulo de ésta.
- Te amo- le dije en el oído muy bajito, como un susurro.
Los dos llegamos a un orgasmo... explosivo, a nuestro pesar, puesto que queríamos que durara mucho más, pero lo placentero no dura siempre...
Después casi me desplomé encima de él, y no me separé, lo tenía aún dentro de mí.
Puse mi cabeza escondida en su cuello, mientras que las manos las ponía en cada costado de él para aguantarme, él me envolvió con sus perfectos brazos.
- ¿Quieres cenar?- le dije riéndome y escuchando su estómago.
Así que ahora viernes, estaba mirando como Edward cogía las llaves para irse a la "fiesta" que había preparado sus compañeros de equipo.
Se acercó a mí y me besó con mucho amor.
- Hasta dentro de un rato, te amo, pórtate bien en mi ausencia y por favor no hagas nada imprudente- me dijo.- Ah, y si te sientes cansada y yo no he venido vete a dormir, no hace falta que me esperes- me advirtió.
- Sí señor- le dije en broma.- Pero me parece que te esperaré en la puerta con rulos en la cabeza y con una bata rosa larga, con cara de sospecha y con los brazos cruzados- le dije y se rió.
Me dio un último beso y se fue.
Eran las nueve de la noche y supongo que él vendría hacia las cuatro o las cinco, así que decidí llamar a Alice.
- ¿Diga?- preguntó Alice.
- Hola- le dije animada.
- ¡Bella!- chilló eufórica, ya me la imaginaba dando saltitos allí donde estuviera.
- Hola Alice ¿qué haces?- le pregunté.
- Comprando ropa- me respondió. Claro, vaya pregunta había hecho más absurda, ¿dónde compraba ropa a las nueve de la noche?- ¿Y tu?
- Aburrida en casa- le contesté.
- ¿Edward no te divierte? ¿No cumple con su parte de novio?- me preguntó y noté como me ponía colorada. Claro que cumplía y me divertía, demasiado, pienso yo.
- No es eso- le dije bajito.- Es que se ha ido con sus compañeros de quipo y me aburro y he pensado en hablar con mi mejor amiga- le respondí.
Nos pasamos como una hora hablando, es que cuando Alice se pone a hablar lo hace a conciencia.
Después ya eran las diez de la noche, así que cené y me puse a ver cualquier película que dieran por la televisión.
De repente noté como unos brazos me alzaban.
No veía nada, todo estaba en negro. ¡Claro tenía los ojos cerrados! Me había quedado dormida.
Olí su olor, olía tan bien... ¿no había bebido?
Lo abracé muy fuerte.
- Veo que te he despertado- me dijo en voz baja.- Lo siento, pero creo que debías de estar incómoda en el sofá.
- Gracias- le dije.
Abrí los ojos y vi como me sonreía.
Le besé con mucha pasión, como si hiciera días que no nos viésemos...
Me dejó en la cama y el se cambió y se puso en pijama.
Se estiró en la cama y yo me fui a sus brazos, él me envolvió en ellos.
- ¿Cómo te lo has pasado?- le pregunté cerrando los ojos y disfrutando de su compañía.
- Bueno, un poco aburrido por que no estabas tú y solo podía pensar en ti- me dijo.- Por eso me he escabullido y he venido a casa- me dijo besándome mi cabeza.
- ¿Qué hora es?- le pregunté.
- Las doce y media- me respondió.
- Mmm... buenas noches- le dije.
A la mañana siguiente, Edward estaba muy nervioso, hoy tenía partido y lo iba a ver, además hoy se jugaban poder jugar en la Super Bowl dentro de tres semanas, que se producirá en la sede: university of phoenix Stadium. Obviamente, toda la familia ya tenía buenos asientos reservados para ir, por si acaso el equipo de Edward tiene esta oportunidad.
- Vamos Edward... - le dije dándole un masaje en la espalda mientras desayunaba.- No te preocupes, lo harás muy bien, sé que vencerás, y no hay opción, porque en mi mente siempre serás el ganador- le dije y se giró para encararme.
- No sé que haría sin ti- me dijo subiéndome la camiseta para acariciar mi vientre con sus labios.
Se que pretendía ir más allá, por eso le paré cariñosamente.
- Vamos, que debes ir con tu equipo para ganar- le dije y rodó los ojos.
Al cabo de dos horas se dispuso a ir, iría en comitiva con todos los miembros de su equipo, yo iría con Emmett dentro de una hora.
- Tú puedes campeón- le dije en la puerta de casa y le di un beso muy intenso.
A la hora de irse, Emmett me recogió y nos fuimos de camino.
Nos sentamos en unas sillas muy bien situadas.
Emmett estaba súper emocionado y yo solo sufría por Edward.
Cuando comenzó todo estuvo bien, Edward estaba de momento en el banquillo, pero sabía que lo sacarían al campo.
Así que en la segunda parte se hizo el cambio y Edward salió a primera línea, ¿no se suponía que era fullback? ( N/A están en la última línea de defensa del equipo , tiene que ser alto y hábil) ¿Por qué lo ponían en la primera línea, que deben llevar el balón y recibir los choques?
Eso me puso muy nerviosa.
Todo empezó bien hasta que vinieron una...una manada de animalotes y Edward quedó tapados por ellos.
Me asusté tanto que casi comienzo a llorar como una cascada, por suerte Emmett me reconfortó apretándome la mano.
Después me puse a reír como una histérica mental porque se vio como la mano de Edward salí entre la masa de mastodontes y cuando se pusieron de pie, salió el e hice el símbolo de victoria, poniendo las manos juntas y removiéndolas.
Después eso pasó una vez más y el siempre se levantaba, movía las piernas como para desentumederselas y volvía a su posición.
Pero la cosa cambió cuando seis mastodontes se le pusieron encima y después no se movió.
Me mordí tanto el labios que me sangró y Emmett también se asustó, después no pude más y me clavé las uñas en mi regazo esperando que se levantara, no me enteraba de mi dolor, me dolía más ver a Edward inconsciente.
Me puse depie y las lágrimas se me derramaban por toda la extensión de mis mejillas, me sentía la persona más amargada y desgraciada del mundo, me entraban ganas de cambiar el tiempo y que se hubieran tirado encima .
¡Levántate! ¡Levántate! ¡Vamos tu puedes! Comencé a gritar dentro de mi cabeza, pero después eso pasó a gritos a pulmón abierto.
- ¡Levántate!- dije innumerables veces- ¡Tu puedes campeón!.
Vi como el equipo médico se lo llevaba.
Miré a Emmett.
- ¡Lo tengo que ver!- le dije totalmente poseída por la desesperación.
- Pero Bella...- comenzó a protestar pero yo comencé a salir del estadio al descubierto.
Llegué a la parte interna del estadio y di mil vueltas hasta que vi una puerta al final de un pasadizo: Privado, no pasar. Equipo asistencial.
Me apoyé en la parte contigua, como si fuera a cumplir un asesinato.
Al final de la puerta había un vigilante.
- ¿Cómo lo vamos a hacer?- me preguntó.
- Tu sígueme el royo- fue lo único que se me ocurrió.
Antes de que comenzara a avanzar me quité la sudadera animando al equipo y le hice quitarse las suya.
Avancé y se nos quedó mirando.
- Disculpe- dije queriendo pasar al otro lado de la puerta.
- ¿Quién es used señorita?- me preguntó el hombro muy serio.
- ¿Qué quién soy yo?- dije en voz amenazante.
Bien, no sabía mentir.
- ¡Bella!- chilló Emmett.- Han chafado a Edward y ahora se ha quedado deformado, y ¡SIN PENE! ¡Se ha quedado estéril de por vida y desmembrado, ya no podrás cabalgarlo más!- dijo en tono histérico.
Eso solo me produció un ataque de ansiedad y repetir las cosas que él había dicho, pero en verdad no había escuchado.
- ¡NO!- dije gritando y haciéndole un placaje al guardia de seguridad- ¡Edward!- dije histéricamente abriendo la puerta de par en par- ¡No tu eres hermoso! ¡No quiero que te quedes sin pene! ¡Necesito que tu pene vuelva a la vida! ¡No, no te puedes quedar estéril ¿qué haré yo entonces?- dije gritando.
Y todo lo que pude ver fue a un médico con vergüenza, a un Edward con los ojos como platos, a un Emmett riéndose y tirado por el suelo, al guardia en el suelo e inconsciente y a mi arroja a los brazos de Edward y llorando.
Después de un minuto intenso de llanto, subí mi cabeza y vi a Edward con mi sonrisa favorita, torcida.
- ¡Pues entonces yo quiero tu vagina y tus óvulos!- me dijo y se río antes de alcanzarme y besarme con suavidad. Después me limpió las lágrimas con besos su boca fue a mi oído.
- Te amo- me dijo y entonces me di cuenta de todo lo que acababa de hacer, me puse muy colorada.
- ¿Qué qué... te has hecho mucho daño?- le pregunté, pero me dirigí al doctor.
- A perdido el sentido durante unos diez minutos, por eso esta noche lo pasará en el hospital y le haremos un tack cerebral entre otras pruebas y...- se paró y me miró directamente a los ojos.- Le tendrá que mimar mucho, porqué se estará una semana enyesado, solo por precaución y para corroborar que asistirá a la Super Bowl- me dijo, me lancé a los brazos de Edward y le di besitos por toda la cara.
- ¿Le vas a mimar a él o a otra cosita?- dijo Emmett y se volvió a partir de risa, yo le gruñí un poco.
Después fuimos al hospital dónde pasaría él la noche, y bueno yo también.
- Bella...- me dijo en tono de reproche- vete a casa, estarás más cómoda- me decía una y otra vez.
- No, yo me quedo a pasar la noche contigo aquí- le dije con convicción y supe que había ganado cuando rodó los ojos.- Además, estás muy sexy con la bata de paciente- le dije acercándome y dándole un tierno beso en los labios.
Después entró un médico y se lo llevó a hacerle pruebas.
Al cabo de una hora, ¡una hora!, llegó otra vez a la habitación con cara de alegría.
Le enyesaron la pierna y se puso en la camilla.
- ¿Te tendré que firmar?- le pregunté riéndome.
Siempre era yo la que me enyesaban la pierna cuando era más pequeña y él siempre me la firmaba el primero.
- Por supuesto- me dijo- ya pedí un permanente- me lo enseñó.- Por una vez que me puedes firmar, comparado con las miles de veces que yo lo he hecho...- dijo y le pegué cariñosamente en el brazo.
Cogí el permanente.
- ¿Qué me ponías?- le pregunté para copiarle un poco.
- Principalmente: que te mejores, de tu mejor amigo, o, espero que sea la última vez que te firme, de tu mejor amigo...- comenzó a decirme.
Le firmé dos veces.
"Qué te mejores, de tu mejor amiga : Bella" " Espero que no sea nada, no podría vivir sin ti, te amo: Bella"
Se las leí y se rió.
- Ven- me dijo poniéndose a un lado de la camilla y haciéndome sitio a su lado.
Yo gustosamente me subí y me acurruqué en su pecho.
Hola chicas!
Lo sé, me tardé un siglo en volver a actualizar T_T
Pero es qe no he tenido tiempo….
Estoy intentando organizarme para volver a actualizar todas las historias, pero es que simplemente no tengo tiempo…. ¬¬
Espero qe me entendais y sigais ahí =)
Respecto a los reviews…
Siento no devolveroslos, pero es qe creo qe preferis que intente actualizar, no?
Es que si tengo qe devolverlos todos me paso como media hora….
Espero qe los de este cap si qe os los pueda devolver =)
Conforme lleguen los devolvere =D
Mil gracias a: nany87, Bertlin, karin cullen, Jos WeasleyC, delitah cullen, triix2402, lexa0612, Evedie, Strangeeers, Mimabells, Tast Cullen, yolabertay, jupy, klaxi, Zoe Hallow.
Una cosa, la frase que dice Bella de:"nada malo podría pasar a su lado" en el cap anterior, se que las cosas pueden cambiar muy rápidamente con tu pareja (lo digo por experiencia), pero se trata de un fic romántico, por eso la frase.
Un review?
Nos leemos
Saludos, bss i abrazos
Laura
