EL QUE A COLMILLO MATA
BJ Bolton (nacido Snow, como todos los bastardos del norte) no quería a nadie ni a nada. Pero en cambio, sí que le tenía cierto algo (que alguien que no le conociera podía llamar aprecio) a sus juguetes. Estaban los dos Hediondos, fuente inagotable de miedo y sumisión, y estaba Mio, la hija del perrero, buena moza en la que hincarse hasta el fondo y entusiasta compañera de sus cacerías. Quizás por eso le atraía, porque era despiadada y olía a perro. Y él era el macho alfa, el líder de la manada. Sus perros, pura extensión de sus desquiciadas manos, juguetes para perseguir muchachas por los campos cuando el aburrimiento le asfixiaba, armas para usar en combate, más letales que cualquier caballero con espada.
Solo tenía que dejarlos sin comer una semana…
