Hola! Quería agradecerles a Gladys, Gabriela Cruz, Anggie, Mel, Micaela, Mariana, Koty, imhereforcolfer y a todos los que se toman un ratito de su tiempo para leer. Espero que disfruten el capítulo :)
Capítulo diez: Come what may
Narra Kurt:
El reloj de la cocina marcó las diez de la mañana y ya había preparado todo lo necesario para el cumpleaños de Finn, que todavía no despertaba. La torta que había ido a reservar con Blaine el día anterior yacía en la mesada, junto con el resto de la comida; los regalos, en un cajón; y ya había recibido la llamada de Rachel diciendo que llegarían en menos de una hora. Ya estaba todo listo, y aún faltaban cuatro horas.
Salí al patio a esperar a que lleguen los chicos, con mi celular en un bolsillo, por las dudas, y un libro. El lo que parecieron minutos, escuché que un coche estacionaba en la entrada del hotel. No estaba seguro de si eran ellos, así que me quedé sentado en el pasto, y volví mi atención al libro, hasta que reconocí la inconfundible voz de Santana.
-"Genial, lady Hummel se equivocó al darnos la dirección"- gritó la morocha.
Me levanté rápidamente y corrí hacia la entrada. Los alcancé, y los dirigí adentro. Finn seguía sin despertarse, pero aún faltaban un poco más de dos horas para que Blaine llegue. Ayudé a Mercedes, Rachel, Santana, y Puck a acomodar sus cosas.
Las horas pasaron rápido en su compañía, y cuando me dí cuenta, ya faltaban quince minutos para que llegue Blaine, y Finn ya se había despertado. Toda la comida ya estaba ubicada en una larga mesa en una esquina del comedor, y habíamos movido los muebles de modo que quedemos sentados en un gran círculo en el centro de este.
Tocaron el timbre. Blaine había llegado.
Intenté ignorar las burlas de Santana y los comentarios de Rachel y Mercedes mientras iba a abrir la puerta, todo ante la mirada confundida de Finn, que aunque no decía nada, sabía todo lo que pasaba, y bueno, yo les había contado a las chicas el año anterior, y hace unos días cuando lo había vuelto a ver. Ellas sabían mejor que nadie por todo lo que había pasado, y las tres habían coincidido en que querían lo mejor para mí.
Abrí la puerta y un sonriente Blaine me saludó, seguido por un beso en la mejilla. Una vez más, ante el contacto de sus labios contra mi piel sentí un escalofrío recorrerme todo el cuerpo. Llevaba sus rulos libres de gel, cosa que nunca había visto antes en él, y tenía que admitir que no solo le daba un aspecto adorable, sino que maduro, y bueno…sexy.
Una vez que entró, saludó a Finn y le presenté uno por uno a mis amigos. Parecían llevarse bien, hablaban como si se conociesen, reían, todo estaba excelente.
Luego de unas horas, todo rastro de comida había desaparecido. Rachel me llevo arrastrándome del brazo a la cocina, con la excusa de preparar más comida, ahora si tenía miedo.
-¡Me podés explicar qué te pasa con Blaine!- gritó descaradamente la castaña.
-Baja la voz, Rachel- dije, conteniendo mis ganas de matarla, mientras buscaba lo necesario para hacer más comida.
-Lo siento. Pero ¿qué es lo que pasa? estuvieron más de tres horas dedicándose miradas, sonrisas, no pretendas que no pasa nada, te conozco, Kurt.
-Me gusta, Rachel, me gusta.- confesé.
-Lo sabía- dijo, volviendo a levantar la voz- ¿No se lo dijiste, no?
-No- susurré.- No creo que sienta lo mismo… me dijo que me había buscado el año pasado, pero no sé si es verdad o si lo dijo por compromiso cuando yo le confesé que lo había buscado. ¿Por qué le gustaría? Soy uno más del montón, nadie se fijaría en mí, y menos Blaine.
-Deja de decir eso, Kurt. Vi como te miraba, créeme que es mutuo
-Creo que va a ser mejor que volvamos.- dije una vez que había terminado de hacer más comida e intentando escapar del interrogatorio de Rachel.
Una vez de nuevo en la ronda, sucedió lo que temía. "Hora de jugar verdad-consecuencia" grito Puck. Ante la cara de desconcierto de Blaine, aclaró "es una especie de tradición en nuestras fiestas, va en sentido de reloj, cada uno elige si quiere verdad o consecuencia, y la persona que esté a la izquierda elige la pregunta o reto". La expresión de Blaine se aflojó y sonrió. Yo no podía hacerlo, Santana estaba a mi izquierda, y sabía que no iba a tener precisamente lo que se dice piedad con su pregunta.
-Está bien, yo empiezo- dijo Santana, dirigiéndose a Puck, que estaba a su izquierda-elijo reto.
Una vez que Santana terminó, fue turno de Puck, Blaine le dio un reto, y él lo hizo sin problema, y ahora, se complicaba más la cosa. Era el turno de Blaine.
-Oh...elijo verdad.- dijo, notablemente nervioso.
Sin siquiera dudarlo dos veces, como si hubiese practicado la pregunta en su cabeza una y otra vez, largó.-Así que, Blaine, nos contaron que eras músico. ¿Alguna vez dedicaste alguna canción a alguien del que estés muy enamorado?
-Sí. Sí lo hice- dijo, sin siquiera pestañear.- lo miré sorprendido. Por una parte, fascinado con la idea de que era tan romántico, a mí parecer, pero al mismo tiempo envidioso de quien sea que haya sido el afortunado. Lo más probable era que tenga novio, o alguien que le guste, pensé. Creí que había perdido todo tipo de oportunidad, de que no importaba cuánto tiempo iba a pasar con él, todos estos meses que quedaban por delante, nunca iban a alcanzar, nunca iba a ser suficientemente bueno para Blaine, no importa lo que haga, y a simple vista se notaba.
El juego siguió y llegó mi turno. No lo pensé dos veces, teniendo en cuenta que era Santana la que tenía que darme un reto o pregunta, y viniendo de ella, si elegía reto, temía el tipo de cosas que me haría hacer, desgraciadamente, la conocía demasiado.
-Verdad.-arriesgué.
-Así que, lady Hummel, ¿besaste a alguien?- todos los ojos se enfocaron en mi, y sentí como rápidamente el calor me subía por las mejillas.
-No uno que cuente.
-¿Cómo que uno que cuente? Hummel, no juegues.
-No. Déjala en que no.-respondí, visiblemente nervioso. Una sonrisa se asomó en la cara de Blaine, seguramente pensando que era patético. Diecisiete años y el único beso que había recibido había sido el de Karofsky, a la fuerza, y digamos que no es algo que precisamente me agrade recordar. Todavía se me ponía la piel de gallina al pensar en eso, seguido por cada uno de los golpes y los rastros que estos habían dejado, por semanas, y algunos por incluso meses; y a todo esto se le sumaba la realidad de que desde que había pasado eso, estaba desaparecido, nadie había vuelto a saber de él, nadie, era como si la tierra se lo hubiese tragado, y no podía decir que eso no era algo que me entusiasmara. Sólo yo sabía por el infierno por el que había tenido que pasar todos esos años, solamente por su ignorancia.
El juego terminó, y luego de seguir hablando y terminando con el resto de la comida, los chicos empezaron a dispersarse por la casa, preparándose para ir a dormir, aunque todavía no habíamos decidido donde dormiría cada uno, y aparentemente, iban a quedarse con nosotros todo el día siguiente, y a la mañana temprano del día que seguía, volverían a Lima.
-Debería ir yendo- dijo Blaine, acercándose a donde yo me encontraba.
-Puedes quedarte un rato más si quieres.-solté, tratando de no parecer desesperado.
-No, gracias, debería ir yendo, ya son las dos, Kurt.
-¿¡Las dos!?
Blaine rió.- Sí, pasó rápido. Muchísimas gracias por la invitación, la pasé muy bien.
-Gracias a vos por haber venido.- Blaine sonrió.
-Me encanta pasar tiempo contigo, Kurt.-intenté no sonrojarme, pero no creo que haya funcionado.
-A mi también
-Deberíamos pasar más tiempo juntos, si quieres, claro.
-Claro, no hay problema, me encantaría
Blaine me dedicó una sonrisa, no sé cómo hacía, pero una sola era suficiente iluminar todo el lugar.
-Hasta mañana, Kurt.- dijo Blaine, mientras se acercaba para besar mi mejilla.
-Hasta mañana, Blaine.
Esa noche, no me importó nada más, me fui a dormir con una sonrisa en mi rostro, con una real, una de las que hace mucho no tenía, y no deje que nadie ni nada pueda cambiar eso, no podía pedir nada más, nada. No me servía de nada preocuparme y pensar en lo que iba a pasar después, me concentré en que ahora estaba a metros de mí, y que se iba a mantener así por casi tres meses más.
Al día siguiente, pasé la mayor parte de la mañana en el supermercado, y, al volver, sólo Mercedes y Rachel se habían despertado, y fuimos a almorzar.
Una vez de vuelta en el hotel, el resto del grupo ya estaba despierto y aparentemente, ya habían comido. Pasamos la tarde en el patio, desde el cual pude ver en más de una ocasión que las luces del departamento de Blaine estaban apagadas. Sólo pedía que cruce la puerta de entrada de una vez por todas y poder pasar al menos un rato con él. No lo había visto en todo el día, y a decir verdad, se notaba su ausencia, al menos yo la sentía, lo extrañaba, y si, es ridículo, porque lo había visto el día anterior y había pasado casi todo el día con él.
Rachel y Finn estaban en la pileta, junto con Mercedes y Santana, mientras yo hablaba con Puck, aunque no sabía muy bien de qué.
El sol comenzó a caer, ocultándose detrás de los edificios y torres que se destacaban en el paisaje, dándole paso a la noche. Luego de dos horas todos estaban preparados para salir, menos yo, que tenía un terrible dolor de cabeza. Estar bajo del sol por horas y horas no ayudaba.
Estaba preparado para irme a dormir, pero luego de minutos, y minutos en los que no podía parar de dar vueltas en la cama, sin sueño, decidí bajar a mirar alguna película.
Tenía conmigo Moulin Rouge, Grease, algunas de Harry Potter y otras de Disney, como Alicia en el país de las maravillas. Había ido a la cocina a hacer un poco de café, y ya estaba sentado en el sillón preparado para poner play a la película… cuando sonó el timbre.
Abrí la puerta, y ahí estaba. Llegué a pensar que eran los chicos, que por ahí se habían olvidado algo, pero no, era Blaine. Estaba parado en la entrada, recargado contra el marco de la puerta.
-Hola- sonrió, una vez que había abierto la puerta.
-Blaine, hola, ¿estás bien? ¿Qué necesitas? -dije, notando sus ojos visiblemente hinchados.
-Nada, estaba pensando, y la verdad, no tuve un buen día, y quería pasar un rato contigo, ¿te molesto?
-No, para nada, estaba a punto de ver unas películas, pasa.
-Wow, Moulin Rouge- dijo, sorprendido, una vez dentro del apartamento.
-¿La conoces?
-¿Cómo no la voy a conocer? Es mi película favorita, Kurt.- eso si que no lo veía venir.
-¿En serio?
-Sí, no sé cuántas veces la habré visto, nunca me canso. - si antes pensaba que Blaine era único, esto lo confirmaba por completo. Moulin Rouge combinaba dos cosas que me llenaban el alma, la música y el amor.
Entró al departamento y me adentré en la cocina para preparar un bol de palomitas. Nos sentamos en el sillón, uno al lado del otro, pegados, sin incomodidades. Tomé el control remoto y le di play. En más de una ocasión nuestras manos se rozaron al agarrar las palomitas, y ahí estaba una vez más esa descarga eléctrica en mi interior que sólo él provocaba con un roce. La película avanzó, hasta llegar a mi escena favorita, la de Come what may. No sé en qué momento sucedió, pero casi como en un susurro, Blaine la empezó a cantar, por ahí inconscientemente, a solo pocos centímetros de mí. Una sonrisa se me escapó, pero se desvaneció completamente al ver como algunas lágrimas dispersas caían sobre sus mejillas. Le agarré una mano con las mías y la apreté, para que sepa que lo que sea que le estaba pasando, yo iba a estar ahí, para que sepa que podía confiar en mí. Me miró a los ojos y le sonreí tímidamente. Lo que pasó después sí que no lo vi venir. Pasó sus dos brazos por detrás de mi cuello y me abrazó fuertemente. Respondí el abrazo, sorprendido.
Aparentemente, la estaba pasando mal, y no lo podía ver mal, Blaine siempre tenía una sonrisa para ofrecerle a todo el mundo, no importaba hace cuánto tiempo los conocía. Era ese tipo de persona que tendrían que ser constantemente abrazadas, y que no tendrían que tener permitido llorar, o ser lastimadas. Susurré algunas palabras en su oído y sentí como un par de lágrimas caían sobre mi remera, mojándola levemente, lo abracé fuerte, lo más fuerte que pude, para hacerle saber que iba a estar ahí para él, no importaba que casi no lo conocía, por más de una razón podía afirmar que estaba enamorado, muy enamorado de Blaine, y había algo que lo estaba atormentando, y lo quería ayudar, sea lo que sea.
Nos quedamos abrazados por un par de minutos, como si fuese lo más normal del mundo. No quería que ese momento termine, nunca más, nunca, quería que el tiempo se detenga en ese preciso segundo, que el mundo deje de girar. Luego de unos segundos, sentí como se aflojaba y se soltaba del abrazo. Estábamos a centímetros, nuestras narices casi rozándose, agarró ambos costados de mi rostro con sus manos, sentí como se acercaba lentamente, y cerré los ojos ante el contacto. Mi corazón iba a mil por segundo. Sentí su respiración entrecortada a milímetros de mi boca, casi rozándola con la suya, cuando cambió la dirección y depositó su beso en mi frente.
-Ya sé que casi no nos conocemos, pero te quiero, Kurt.- susurró en mi oído.
-Yo también te quiero, Blaine.
Luego de eso, nos dimos cuenta que la película había terminado y reímos. Le pregunté qué película quería ver y se decidió por Harry Potter y el cáliz de fuego. Una vez que empezó, me abrazó por la cintura, acercándome a él, apoyé mi cabeza en su hombro, y nos cubrí con una manta.
Estuvimos en esa posición por horas y horas, mirando película tras película, sin cansarnos de estar en compañía del otro. Cuando miré el reloj ya eran las seis de la mañana, y los chicos todavía no habían vuelto, aunque era normal viniendo de ellos.
Luego de terminar con nuestra maratón de películas, simplemente nos quedamos abrazados, sin decir nada, disfrutando la presencia del otro.
Sin soltarme de su agarré, comencé a hablar.
-Así que, Blaine Anderson, cuéntame algo sobre ti.
-No hay mucho que decir… pero, a ver. Bueno, tengo diecisiete años, vivo en Westerville, Ohio, con mi hermano y mi sobrina, la historia con mis padres, bueno…-suspiró- es larga, y no es importante, dejémosla en que no tengo una buena relación con ellos. Voy a la academia Dalton, estoy en los Warblers, que es el grupo de coro, y bueno, soy el líder, toco la guitarra y el piano, y… creo que nada más. -sonrió- tu turno.
-También tengo diecisiete, soy de Lima, Ohio. Cuando tenía ocho años mi madre murió y viví sólo con mi padre hasta hace dos años, que se casó con Carole, que es como mi segunda madre y vino a vivir con nosotros junto con su hijo, Finn. Voy a la secundaria McKinley, y estoy en el Glee club. La música siempre fue mi pasión, junto con el diseño y ese tipo de cosas, y creo que eso es todo.
Estuvimos por horas y horas hablando de música, películas, musicales, o simplemente de nosotros. Era increíble la cantidad de cosas que teníamos en común, y lo bien que se sentía. Por primera vez en mi vida sentí una conexión "real" con una persona, sin falsedades, con confianza, y era lindo conocerlo mejor.
No sé en qué momento fue, pero nos quedamos dormidos, aún abrazados. Era una de las mejores sensaciones que había vivido, era inexplicable.
De pronto se abrió la puerta, eran los chicos. Me hice el dormido, pero me había despertado por la risa escandalosa de Santana. Al abrir la puerta de entrada, se pasaba directamente al comedor, donde nos encontrábamos nosotros. Los demás simplemente rieron y subieron a sus habitaciones.
Una vez que escuché que se cerraban las puertas de las respectivas habitaciones, me quedé mirándolo mientras dormía. Todos sus rasgos estaban relajados, e incluso tenía una pequeña sonrisa, al mismo tiempo que un par de rulos caían sobre su frente. No había rasgo de lo que lo tenía mal. No me había contado qué era, pero lo entendía; sabía que era muy pronto, y no los conocíamos lo suficiente, estaba seguro de que algún día, si estaba seguro me lo contaría, y eso era más que suficiente. Incluso dormido me transmitía una paz interior y un montón de emociones que pensé que era imposible sentir por alguien; era, sin duda, la persona más hermosa que había visto, no sólo por fuera, y si, se que suena tonto, pero era así, y sólo con intercambiar un par de palabras, o una mirada con él, ya te dabas cuenta.
Nada más importaba, nada. Nada se comparaba con ese momento, era increíble lo que me hacía sentir. Acomodé mi cabeza en su pecho, todavía sin soltarme de su abrazo, y dormí, una vez más, sin ningún tipo de preocupación, sabiendo que todo iba a estar bien, porque después de todo, estaba ahí, conmigo.
Hola :) Espero que les haya gustado el capítulo, y si es así, les pido por favor que me dejen una review en la cajita de abajo. En el próximo capítulo ya se van a ir solucionando muchas cosas que quedaron medio inconclusas en los anteriores, en serio espero que les guste lo que se viene. Muchísimas gracias, de nuevo, a todos los que se toman un tiempo para leer, dejar reviews, seguir la historia o la pusieron como favorita. Significa muchísimo para mí y en serio motiva a la hora de escribir. No creo que suba capítulo nuevo antes de las fiestas, así que muy feliz navidad y año nuevo a todos, y bueno, nos leemos :) Saludos!
