Y una vez terminado todo lo que tenía escrito, procedemos a continuar con las distintas preguntas.

Los miserables pertenece a Victor Hugo. Yo solo mancillo su obra con temor a que su fantasma me vaya a perseguir por tal osadía.


Any weekly/fortnightly/monthly/yearly tradition?

La pantalla de la televisión pasó de negro al azul, mostrando el castillo de la Bella Durmiente, característicos de las películas Disney.

A oscuras, Éponine corrió hacia el sofá, aunque por el camino tropezó con la mesa del salón, golpeándose la pierna. A pata coja, terminó de llegar, aunque antes de sentarse, Montparnasse estaba tirando de su mano para sentarla a su lado, poniéndole las piernas sobre su propio regazo.

— Siempre te pasa igual, ¿por qué no apagas la luz desde el sofá? Para algo tenemos un interruptor al lado.

— ¿Y por qué no me lo recuerdas cuando estoy apagando la luz? —Cogió el cojín que tenía a la espalda para abrazarlo. Aquellas palabras le sacaron una risa al otro, que le pasó la mano por la cintura.

— ¿Qué película toca esta vez?

—La Bella y la Bestia. —Respondió mientras la película empezaba, acomodándose un poco más contra el cuerpo de Parnasse.

— ¿No te cansas de ver estas películas? —Su tono de voz bajó, porque la leyenda de la bestia estaba contándose.

—Son bonitas. —Respondió como si aquella fuera una respuesta válida. —Además, ya no las veo tanto… Una al mes…

—Y luego te tengo los tres días que te dura la regla sufriendo por las distintas princesas y cantando las canciones.

—Te encanta escucharme cantar las canciones Disney.

—Anda, que te estás perdiendo la película. —Y Parnasse cambió de tema porque Éponine tenía toda la razón.