SIN CONTROL
Capítulo 10
Le abrazó de vuelta, estrechándole entre sus brazos, mientras Draco lloraba contra su cuello.
.–Tranquilo, pequeño… ya… –le consoló–. Era lo que él quería… lo sabes¿verdad?
.–Sí… lo sé… Pero… le voy a echar tanto de menos… –sollozó.
El otro chico le abrazó con más fuerza y le sacó de la habitación despacio, con la única pretensión de que él estuviera bien y sabiendo que no lo estaría si se quedaba allí por más tiempo, viendo el cuerpo inerte de su padre.
.–Vamos, pequeño. Te llevaré a casa –susurró cinco minutos después, metiéndole en el coche. Sirius estaba con Narcisa, así que no tenía que temer por la reacción de la enamorada mujer.
Cuando entraron en el apartamento y Harry le ayudó a acostarse en la cama, el rubio se acurrucó y se abrazó a la almohada, destrozado. En cuanto el moreno se sentó a su lado le abrazó con fuerza, enterrando la cara en su regazo, llorando sin control.
.–Yo… yo lo maté, Harry… Yo lo desconecté de esas máquinas… es culpa mía…
Harry le obligó a alzar el rostro y mirarle a los ojos.
.–Tú no le mataste¿entiendes? Hiciste bien en desconectarlo, él quería morir¿te queda claro? –le dijo con reproche.
Draco asintió avergonzado pero, sin embargo, no dejó de llorar.
Narcisa se levantó del sofá y le tendió la mano a su primo.
.–Vamos, Sirius, vamos a ver a Lucius –dijo suavemente. El hombre moreno asintió y se levantó despacio.
.–Adelante –le dijo cediéndole el paso. Colocó una mano, efímeramente, en su cintura, siguiéndola.
Subieron las escaleras hasta llegar al segundo piso, y frente a la puerta de la habitación donde se encontraba Lucius, se pararon. Del interior de la habitación provenía un insoportable y constante pitido, un pitido que no auguraba nada bueno.
.–Cissa… –susurró Sirius mirando a la mujer, que estaba más pálida de lo normal.
La rubia abrió la puerta con brusquedad y, corriendo, entró en la habitación. Se acercó veloz a la cama en la que descansaba su esposo y soltó un grito desgarrador.
.–¡LUCIUS! –gritó con voz aguda. Se puso la mano en el pecho, a la altura del corazón, y apretó con fuerza, desgarrándose de dolor–. Lucius, no…
Y cayó al suelo, inerte. Sirius avanzó rápidamente hacia ella y, tomándola en brazos, la llevó a su habitación y la tumbó en la cama. Volvió de nuevo a la habitación en que Lucius había muerto y, cerrando suavemente los ojos de aquél que había hecho feliz a su prima, hizo las pertinentes llamadas y volvió junto a Narcisa.
Se colocó junto a él, con el cabecero de la cama pegado a la nuca, y colocó la rubia cabeza sobre su pecho, acariciando los lacios mechones con dulzura.
Draco se había dormido hacía no mucho, agotado debido a las lágrimas que había derramado desde que Lucius había muerto. El joven rubio se removió levemente y se dio la vuelta, de modo que quedó tumbado bocabajo, con la cabeza y una de las manos sobre el pecho de su amigo.
Le besó en el pelo y, notando cómo se formaba una sonrisa en los labios de su amigo, se acomodó mejor en la cama, dispuesto a dormirse; algo que no tardó mucho en hacer.
Despertó con el sonido de una puerta al abrirse, y supuso que era su esposo, pero no fue así. Sirius entró con una bandeja en las manos y, cerrando la puerta tras él con un empuje de su pie, la colocó sobre sus rodillas, sonriendo tristemente y acariciando luego su cabello. Narcisa se preguntó por qué se comportaba así.
.–Buenos días, Cissa –dijo–. ¿Qué tal dormiste?
La mujer sonrió alegre y se llevó el vaso de zumo a los labios para beber un sorbo.
.–Mejor que nunca –respondió luego–. Pero dime¿sabes dónde se ha metido Lucius?
.–Narcisa… Lucius murió ayer… tú misma lo viste –dijo abatido. Ella rió.
.–¡Qué gracioso! Se hizo el muerto para asustarnos, pero luego, por la noche, vino a dormir conmigo –miró hacia la puerta y dijo–¡Buenos días, cariño¿Descansaste bien? Me alegro.
Sirius siguió su mirada pero, cuando llegó a la puerta, ésta estaba cerrada y no había nadie, aparte de ellos dos, en la habitación. Aun así, su prima continuó hablando.
.–¿Has visto, Sirius? Consiguió engañarte¿eh? Pero a mí no –sonrió feliz–, yo le conozco demasiado bien.
El hombre moreno cada vez estaba más asustado, y en ese momento temía seriamente por la salud mental de su querida prima.
.–Narcisa, pequeña –dijo, acercándose a ella e intentando hacerla entrar en razón, algo que veía francamente difícil–, ahí no hay nadie, solo estamos tú y yo aquí dentro.
.–No, Sirius¿sabes lo que pasa? Que Lucius no quiere que lo veas –sentenció la mujer–. Dice que tiene el pelo hecho un asco y que te vas a reír de él.
Sirius no lo soportó más y, sin poder evitarlo, se acercó aún más a ella, casi pegando sus narices, la agarró de los brazos y la zarandeó.
.–¡Lucius ya no está, Narcisa¡Mentalízate de una vez¡Murió anoche, maldita sea! Ya deja de atormentarte¿quieres? Lo único que quiero es que lo aceptes y lo superes, ya no hay nada más que podamos hacer. ¿No te das cuenta de lo que haces? Te estás dañando a ti misma.
Ella había comenzado a sollozar, y negaba vigorosamente con la cabeza, sin querer aceptar lo que su primo le decía.
.–¡NO! –gritó–. ¡ME ESTÁS MINTIENDO¡LUCIUS NOS ENGAÑÓ¡ÉL ESTÁ VIVO¡LO SÉ¡No puede estar muerto! –su tono de voz fue bajando paulatinamente, de modo que terminó susurrando–: Él… no me dejaría… no pudo dejarme…
Y comenzó a llorar aún más desesperada. Lucius, su Lucius, no podía haberla abandonado. Si eso pasaba ella moriría, seguro que sí. Su esposo era su vida, sin él, ya nada tendría sentido.
Sirius la abrazó, tratando de confortarla. Quería a esa mujer como en la vida no había querido a nadie, excepto a Remus, y odiaba verla sufrir.
.–Vamos, pequeña… todo saldrá bien… ya lo verás –confortó.
Despertó con un terrible dolor de cabeza y tirantez en las mejillas, y no pudo evitar que un rictus de dolor se formara en su rostro al recordar el por qué de su estado. Había matado a su padre¿cómo podía ser una persona tan horrible? Su padre, el hombre que le había dado la vida y le había visto crecer, había muerto por su culpa, y no podía evitar sentirse tremendamente arrepentido de lo que había hecho.
Sin embargo, notó un movimiento bajo él y recordó que Harry le había llevado a casa y había velado por su sueño. No obstante, aún estaba enfadado con él, así que se levantó y, después de una ducha rápida y de vestirse con lo primero que pilló en el armario, salió del apartamento. Iría a ver a Luca.
Llamó a la puerta y, apenas segundos después, su moreno amante abrió ansiosamente, abrazándole con arrojo después de dos semanas sin verle. Draco le abrazó de vuelta y le dirigió al interior del apartamento, besándole luego suavemente.
El hombre moreno le correspondió al beso con dulzura, igual de suavemente que en su adolescencia. Cuando se separaron, los ojos verdes se fundieron con los grises, con tanto amor que el rubio se estremeció. No había llegado a amarlo como amaba a Harry, pero aun así le quería con locura; más de lo que había querido a ninguna de sus anteriores amantes, todas ellas mujeres falsas que estaban con el joven Malfoy únicamente por su fortuna.
.-¿Por qué tardaste tanto en volver? –preguntó el moreno-. Te extrañé.
Draco le acarició el pelo con cariño, apartando los largos mechones de ese rostro tan hermoso.
.-Lo siento. Tenía algunos problemas familiares –y al ver la muda pregunta en los ojos de Luca agregó-: No quiero hablar de eso ahora.
Luca le miró por unos segundos y luego sonrió pícaramente, ignorante al sufrimiento del rubio.
.-Entonces… ¿por qué no vamos a mi dormitorio y nos dedicamos a cosas más placenteras? –preguntó travieso. Y Draco no pudo evitar sonreír, aunque fuera tristemente. De la inocencia de antaño, ya no quedaba casi nada.
.-No, Sirius… no puede haber muerto… no puede haberme dejado sola… no él. Ya Norah me abandonó cuando era niña… ¿por qué Lucius también me dejó?
.-No lo sé, cariño… no lo sé… -susurró sin dejar de abrazarla-. Pero sé que todo saldrá bien…
.-¡No¡Nada saldrá bien! –Narcisa se separó de él bruscamente y le miró con ojos desorbitados-. ¿No te das cuenta? Si Lucius no está conmigo nunca nada saldrá bien. ¡Nada!
El hombre moreno la volvió a abrazar, inmovilizándole los brazos, aterrorizado. Su prima estaba sufriendo lo indecible, y a él le dolía terriblemente verla así.
.-Tranquila, cariño… -susurró acariciando su cabello, dejando que ella llorase compulsivamente en su pecho.
Luca estaba acostado sobre su pecho, dormido, y él acariciaba el largo y sedoso pelo negro. Era tan suave…
Pensaba en todo lo que había ocurrido en esos meses. En las veces que se había acostado con Harry, en las sensaciones de cuando esto ocurría y en sus sentimientos por su amigo. Le amaba, le amaba con locura, pero parecía que Harry solo le quería para el sexo o, en su defecto, como amigo; estaba seguro de que no estaba interesado en él de otro modo.
Su amante se removió en su sueño y, acomodándose mejor en su pecho, susurró:
.-Draco…
Y el aludido no pudo evitar sonreír. El comportamiento de Luca no distaba mucho de cuando era adolescente, pero había madurado. Ya no era el niñito que hacía lo que Draco decía sin protestar, pero le amaba tanto como entonces, o incluso más, y lo demostraba cada día y en cada momento.
Lo besó en la cabeza y se acomodó mejor, dispuesto a dormirse durante al menos un rato.
Apenas cinco minutos después Morfeo se lo llevaba al mundo de los sueños.
Cuando despertó se encontró solo en la enorme cama del rubio. Se levantó y buscó a su amigo por toda la casa, pero no estaba allí; y Harry se enfadó. 'Muy bien, si no quiere verme yo no le obligaré a hacerlo' pensó molesto. 'Seguro que está con su queridísimo Luca' se dijo, irónico.
Profundamente molesto con el rubio se puso su abrigo y se dirigió al recibidor del apartamento, dispuesto a largarse de allí. Sin embargo, no pudo hacerlo, pues la puerta estaba cerrada y él no tenía llaves. Pateó la puerta con furia y luego se dejó caer al suelo, desesperado, dejando que su espalda se deslizase por la madera. ¿Por qué diablos tenía que haberle encerrado?
Enterró la cara entre sus manos y gimió bajito, adolorido. ¿Por qué todo tenía que ser así¿Por qué Draco tenía que ser así?
.-Sirius¿aún estás con Narcisa? –preguntó Remus tranquilamente.
.-Sí, acaba de quedarse dormida, pero no creo que yo vaya hoy, cariño, voy que quedarme con ella –dijo su pareja al otro lado del teléfono. El castaño suspiró con suavidad.
.-Lo entiendo, Paddy –dijo-. Pero… ¿por qué no la traes a dormir a casa? Puede ser incluso mejor para ella¿no crees? Ahora mismo lo más conveniente es que se mantenga alejada de la casa.
.-No lo sé, Moony, pero puede que tengas razón. La despertaré e iremos hacia allí… si no le importa –añadió luego de unos segundos.
.-De acuerdo. Prepararé una habitación para ella. Te quiero –después de una respuesta similar colgó y se dirigió hacia la habitación contigua a la suya; la que había ocupado Harry de pequeño, la que ocuparía Narcisa por una temporada. Al menos hasta que aceptase la muerte de su esposo.
Abrió la puerta con cuidado. A lo mejor Harry aún estaba dormido, y él no quería despertarle. Sin embargo, al abrir la puerta del salón se encontró a su amigo apoyado en la pared de enfrente, con los brazos cruzados y expresión furibunda. En ese momento supo que la había cagado.
.-¿Por qué diablos lo hiciste? –preguntó el moreno, resentido-. ¿Por qué me encerraste¿Te parece normal?
.-Lo siento, Harry, pero tenía que asegurarme de que no te marcharas –dijo-. Tengo que decirte algo.
.-¿Y tú¿Por qué te fuiste¿Es tan importante lo que tienes que decirme para que no puedas hacerlo cuando volvamos a vernos?
El rubio lo miró con los ojos aguados y luego asintió.
.-Lo es. Fui a aclarar unos asuntos que tenía pendientes.
Recordó lo que había hecho y, por un momento, sintió verdadera pena.
Flash back
Cuando había despertado Luca estaba aún sobre su pecho, pero ya no dormía. Simplemente le miraba mientras, en su torso, dibujaba pequeñas formas confusas con sus dedos. Al ver que había despertado, conectó sus ojos con los grises y susurró:
.-¿Qué te ocurre? –el rubio le miró sorprendido, formulando una muda pregunta con sus ojos-. Estuviste… distinto¿qué ha pasado?
Y en ese instante Draco supo que era el momento adecuado. Y comenzó.
.-Luca…
Bueno, qué, os gustó? Siento que sea tan corto pero... apenas tuve tiempo de escribir algo más largo. Aquí tenéis el capítulo 10, y de veras espero que os haya gustado. Lo hice en el portátil de mi padre porque como que estoy en el pueblo (qué asco ¬¬') y no tengo otra cosa. Así que disculpadme si algo está mal (es que este no es como el mío, joe) Y bueno, pues eso, muchas gracias por leer. Mil besazos a todos y pasarlo bien! Muackk
AVISO: En un par de días publicaré un BONUS sobre esta historia. Aviso que se colocará en el interior de la misma, aunque no tendrá ninguna repercusión sobre el futuro, así que los que no quieran leerlo son libres de hacer lo que quieran, yo no voy a obligar a nadie. Besos de nuevo!
Vamos con las contestaciones a los reviews que dejasteis:
Amarissima: Me alegra que te guste, jeje ;) Y me alegra aún más que te gustasen las escenas pervis xD La próxima… ni idea de cuándo entrará, espero que pronto . Mil besos y gracias por leer y escribir! Bye!
Reviews? Los merezco?
·PaddyPau·
Miembro de muchas órdenes.
