10. Beware

La ráfaga de odio que destilaba alejaba a sus subordinados, quienes se apartaban convenientemente de su camino.

No llevaba puesta la armadura, ya que era un profesional.

Regla sagrada: no mezclar el trabajo con lo personal.

—Me encanta cuando está enfadado.

Valentine observaba con deleite la escena de ver a Radamanthys cruzar como una exhalación el Inframundo.

—No juegues con fuego, o terminarás quemándote.

Pharaoh rasgaba las cuerdas de su arpa con delicadeza.

—Pero merece la pena, con tal de verle así.

Las palabras de Arpía fueron pronunciadas con sensualidad.

La Esfinge entreabrió los ojos y suspiró un reproche.