Hola!
Lo sé, lo sé, me he tardado mucho…pero me he ahogado en un mar de estudios ¡es k acaso los maestros no saben k tenemos cosas k hacer más k millones y millones de tareas!...bueno, en fin…que se les va a hacer son maestros después de todo.
Espero k la conti les guste y haya valido la pena xD
Cambiare el destino.
¿Aceptas?
-Y… ¿Qué dices?-pregunto Minato.
-Es increíble… -murmuro asombrado.
-Kakashi… sé que esto es difícil, tomara mucho tiempo y serán horas de entrenamiento… creo que lo mejor sería que lo pensaras y cuando lo hayas pensado bien vengas a hablar conmigo-propuso Minato. Lo que iban a hacer era algo difícil y más para alguien tan joven como Kakashi pero, no les había quedado de otra; de entre las personas que conocía y más confianza tenía Kakashi era el único a quien podía pedirle eso, era el único capaz de lograrlo.
-está bien, lo pensare-
Kakashi salió del lugar dejando a un muy cansado Minato sentado detrás de su escritorio, un suspiro salió de los labios de Minato.
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Caminaba por las calles de Konoha pensando en lo sucedido hace segundos, solo una pregunta rondaba su cabeza y era… ¿Qué debía hacer? En esos momentos se encontraba en un gran dilema, alzo la vista, tan fugaz como un rayo apareció la imagen de Obito cuando era niño, con esa sonrisa tan suya que expresaba su alegría por vivir, la forma en que la voluntad de fuego ardía en él.
-no tengo nada que pensar… -murmuro.
Era verdad, no tenía nada que pensar, su maestro, el hombre que le había salvado la vida en incontables ocasiones se lo estaba pidiendo, sin contar con que era el Hokage y no solo eso, también podía llamarlo amigo, si él fuera Obito siquiera lo habría dudado.
Iba a hacerlo, ayudaría a su sensei, no tenía que pensarlo.
Paro el paso y de un salto llego a lo alto de un techo, corrió a gran velocidad con un único destino… la oficina del Hokage.
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- ¡Fugaku! – grito Mikoto para llamar la atención del pelinegro.
Este al escucharla se dejó caer al suelo para aterrizar impecablemente sobre este, miro a Mikoto que lo veía con una sonrisa, alzo una ceja y se acercó hasta donde estaba ella.
- ¿Sucede algo? – inquirió.
- Nada en especial. Es solo que llevas todo el día entrenando apenas y paraste para comer, creo que deberías descansar. Vamos a dormir – Mikoto tomo la mano de Fugaku y lo miro suplicante, este solo asintió.
Estaba cansado, había entrenado todo el día perfeccionando la técnica que Minato le había encargado a él, era difícil, no solo debía hacer lo que Minato le pidió, también debía hallar la manera de hacer de ese jutsu uno más efectivo, más fuerte, más rápido, debía hacerlo como si no le costase nada, lo cual era difícil ya que dicho jutsu gastaba la mayor parte de su chacra, ciertamente la tarea que a él le había tocado era una tarea difícil y era precisamente por eso que Minato se la había confiado a él y era a causa de eso que Fugaku se esforzaba en hacerlo lo mejor que podía, no defraudaría a su amigo.
- ¿Dónde está Itachi? - pregunto mientras pasaban por los pasillos de la mansión Uchiha, estaba ya todo en silencio lo que indicaba que ya todos debían estar dormidos.
- Ya se durmió – contesto Mikoto.
- Te sucede algo – dijo Fugaku de manera perspicaz.
Mikoto lo miro de manera sorprendida para después sonreír, ese era su cónyuge, siempre tan perspicaz captando hasta la más mínima pisca de preocupación en ella. Si algo raro ocurría con ella estaba segura de que Fugaku sería el primero en saberlo.
Asintió mientras cerraba la puerta de la habitación y un suspiro salía de sus labios – Estoy inquieta, quiero saber qué es lo que dirá Kakashi? –
Fugaku solo negó – no deberías – Mikoto frunció el ceño al ver la seguridad con la que había hablado.
- ¿Cómo estas tan seguro? ¿Sabes algo que yo no? -
Fugaku volvió a negar – solo lo sé. Kakashi fue el alumno de Minato, es por eso que lo sé. Además es Minato quien le está pidiendo ese favor a Kakashi, sabes cómo es el Hatake, no creo que abandone a su sensei, y no es solo por eso, si Minato le explico todo entonces el Hatake sabe lo que está en riesgo. Claro eso sin contar con que es el Hokage quien se lo está pidiendo- contesto mientras se despojaba de su ropa, necesitaba un baño urgentemente.
-Espero que tengas razón… -murmuro Mikoto mientras se metía a la cama y veía a Fugaku entrar en el baño.
Después de mirar al Uchiha por efímeros segundos Mikoto sonrió, Fugaku tenía razón, se preocupaba demasiado.
Debía confiar…
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-entonces ¿aceptas?-pregunto Minato una vez más.
-hai, sensei… acepto… yo lo ayudare-hablo Kakashi seguro de sí mismo.
Minato asintió, aun se preguntaba que le había pasado al peliplateado para que llegara diciendo que aceptaba. Minato había estado preguntando si entendía bien lo que le estaba pidiendo, que si estaba dispuesto a arriesgarse pero al parecer Kakashi estaba más que decidido. No sabía si sentirse orgulloso de su alumno o culpable por lo que le pedía.
-bien—Minato tomo un respiro antes de continuar-empezaremos mañana-
-hai-
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- ¿Todavía no llega Minato? – pregunto Hana mirando hacia todas partes preguntándose después de dos horas de estar con Kushina por el paradero del rubio.
-No aún no. No me gusta que tenga que estar tanto tiempo atendiendo asuntos de la aldea – refunfuño Kushina lo último, no le gustaba en nada el pasar tanto tiempo sin SU Minato, era de ella, quería que estuviera con ella y aún más si estaba embarazada.
-Entonces eso quiere decir que aún está hablando con Kakashi ¿No?-
-Supongo – contesto Kushina algo insegura, siendo sincera no sabía si eso era lo que hacía.
- ¿Qué crees que diga el Hatake? – cuestiono Hana distraídamente más que nada para ella mientras miraba lo que Kushina hacía.
- No lo sé, solo espero que acepte – dijo mientras agregaba otra flor al florero – listo – dijo alejándose del florero para contemplarlo mejor, Hana se acercó hasta donde estaba Kushina teniendo una vista estupenda de este.
-Te quedo genial – alabó Hana el trabajo de su amiga.
Kushina asintió – lo sé – dijo arrogantemente.
Hana negó al ver la poca modestia de Kushina, volvió su vista al florero. Unas flores amarillas y rojas, una combinación bonita, alegre y perfecta… curiosamente le recordaban a Minato y Kushina, una pareja bonita, alegre y perfecta, sonrió ante ese hecho porque si, era un hecho que Minato y Kushina eran una pareja perfecta.
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-Tsunade-sama no debería de estar preparándose-regaño Shizune a la rubia que tenía ya tres botellas de sake esparcidos por la mesa y una en sus labios mientras bebía su líquido preferido, negó con la cabeza al ver el estado de su maestra, acercándose a ella.
-déjame… -chillo Tsunade con sus mejillas sonrojadas debido al alcohol en su sangre-eshtoy dishfrutando- balbuceo Tsunade, Shizune apenas y había entendido.
-Tsunade-sama… ¿Cuántas veces le he dicho que no debe tomar tanto? No es bueno para su salud-comenzó Shizune con el regaño a la rubia que la veía con fastidio-debería de estar trabajando, el sake no es bueno-esas y más palabras de regaño salían de la boca de Shizune mientras Tsunade la veía con falsa felicidad plasmada en el rostro, producto del alcohol.
1…
2…
3…
Tres segundos y Shizune volvió a negar con la cabeza al ver que el feliz rostro de su maestra había caído de lleno a la mesa. Otra vez, otra vez se había dormido en medio de uno de sus regaños, a veces pensaba que Tsunade creía que sus regaños eran canciones de cuna que la hacían dormir, una gota cayo de su nuca.
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Un nuevo día para la aldea de Konoha, si, un nuevo día y una mareada Kushina devolvía todo.
- Ya estas mejor – pregunto Minato desde la puerta del baño.
- Hai – contesto Kushina después de terminar de lavarse los dientes.
Kushina camino hasta la concina con Minato tras ella - ¿Qué dijo Kakashi? Anoche te vi demasiado cansado, pensé que sería mejor que te durmieras y por eso no te pregunte –
-¡Ha! Kakashi, bueno él, dijo que aceptaba – los ojos de Kushina se iluminaron al escucharlo.
-kyyyhhhhhaaaa – grito lanzándose a Minato, con la noticia que le había dado se le había olvidado que se había sentido mal - ¡¿es enserio?! – pregunto aun emocionada.
Minato asintió con una sonrisa al ver la reacción de Kushina. Él también estaba feliz, pero no por eso menos preocupado.
- Empezaremos hoy – informo Minato.
- Quiero ir –
- Está bien, será dentro de un rato – Kushina asintió gustosa, sabía que si se quedaba se aburriría sin Minato.
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- Sensei… esto es… muy difícil… usted se mueve… muy rápido – hablo un jadeante Kakashi.
- Lo sé Kakashi, pero debes intentar alcanzarme – Minato sonrió al peliplateado que mantenía su cabeza gacha, intentando coger aire. No le gustaba ser así con Kakashi, no mientras el diera lo mejor de sí por ayudarlos pero, lamentablemente no había otra forma, debía tratar a Kakashi como si fuera de nuevo sus sensei, ese era un entrenamiento y él debía ser duro, no podía ser blando por más que quisiera.
El sol brillaba y todos estaban en un campo de entrenamiento, no había nadie, habían sido sumamente discretos y los Hyuuga (Hana y Hiashi) vigilaban que nadie estuviera cerca.
-No es justo ´ttebane – chillo Kushina con sus brazos cruzados mientras se hallaba junto a Hana y Mikoto sentada bajo la sombra de un frondoso árbol.
- Cálmate Kushina a mí me parece bien – intento tranquilizar Mikoto a la pelirroja pero esta solo volteo el rostro indignada.
- No es justo y lo sabes Mikoto – dijo entrecerrando la mirada sobre ella, la pelinegra desvió la mirada de la reprobatoria de Kushina – No es justo que no nos dejen venir más – casi grito para que los demás la oyeran pero todos los hombres que habían en ese lugar (Hiashi, Fugaku, Jiraiya, Minato y Kakashi) la ignoraron olímpicamente y continuaron con lo suyo haciendo que esta gruñera molesta.
-Kushina, sabes que sería muy sospechoso si todos venimos a este lugar, ellos ya tendrán suficiente intentando que nadie se dé cuenta –dijo Hana intentado hacer comprender a Kushina.
La pelirroja solo gruño y se cruzó de brazos.
- Kushina, nosotras no nos quedaremos con los brazos cruzados – hablo Tsunade llamando la atención de las tres – ¿Acaso creían que se quedarían sin hacer nada? – Kushina sonrió al escucharla, esa era Tsunade, ella sí que la entendía – Nosotras también entrenaremos. Además, Kushina y Mikoto, no porque estén embarazadas significa que no harán nada – al escucharla las dos aludidas se sonrojaron, no tenía por qué decirlo de esa manera –,si no están enfermas –
- ¿Y nosotras que haremos exactamente? – se aventuró a preguntar Mikoto.
- Ya verán - dijo Tsunade con una mirada divertida, estas solo alzaron una ceja dudosas.
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-¡Me niego!- exclamo Mikoto, estaba espantada, nunca había hecho algo así. A ella ya se lo habían hecho una vez y se lo iban a volver a hacer pero… de ahí a hacerlo ella, no, ella no, no podía.
-Pues tendrás que hacerlo, Kushina no podrá sola- volvió a repetir Tsunade haciendo que un aura obscura cubriera el cuerpo de Mikoto, ahora estaba deprimida, sabía que cuando Tsunade hablaba así era porque estaba dispuesta a obligarla… costase lo que costase. No tenía de otra, tenía que hacerlo.
Miro a Kushina, la pelirroja estaba sonrojada, tenía el ceño fruncido pero en sus ojos se podía hallar un claro signo de vergüenza, suspiro pesadamente, lo haría, por su amiga.
Hana miraba a Mikoto y a Kushina, ella tampoco quería hacerlo, de cierta forma le daba algo de asco, pero si Mikoto se negaba a hacerlo entonces ella lo haría. Si Mikoto se negaba no podía dejar a Kushina sola y si aceptaba también lo aria, para ella su decisión ya estaba, era un sí o sí, después de todo Kushina era su amiga.
Mikoto devolvió una mirada a Hana, la pelinegra se volvió a Tsunade que esperaba con los brazos cruzados –Está bien, lo aremos- otro suspiro siguió a sus palabras.
Una sonrisa de satisfacción adorno el rostro de Tsunade al escucharlas.
-..-..-..-.
Cuatro meses después…
-Eres tan lindo, eres tan lindo, eres tan lindo- repetía una y otra vez Kushina mientras restregaba su mejilla contra la de Itachi. El pequeño estaba apresado en los bazos de la pelirroja, su mejilla ya estaba rojiza de tanto que Kushina la había frotado contra la suya, el pequeño Itachi solo podía aspirar a que lo soltase pronto.
-¿Y cuándo cumplirá años? Será pronto ¿no?- pregunto Hana mientras veía a Itachi con una gota tras su cabeza, el pobre en verdad parecía sufrir.
Hana solo esperaba que Kushina no le hiciera eso a su pequeña porque si, estaba embarazada y estaba segura de que sería niña, era por eso que solo deseaba que su niña no sufriera lo mismo que Itachi.
-Ha-Hai- contesto Mikoto llevando su atención a Hana, compadecía a su hijo.
-¡Kawai!- exclamo Kushina -¿Cuántos años cumplirás?- pregunto a Itachi al fin separándose de él.
Itachi respiro antes de contestar –Cinco- después de respondes Kushina volvió a tomarlo entre sus brazos e Itachi solo suspiro.
-Cumplirá el nueve del mes que viene- Hana abrió los ojos impresionada.
-Este que viene- Mikoto asintió – ¡¿Y no le harás nada?!- exclamo incrédula en un gran grito que Mikoto podía jurar que hizo retumbar su oídos. Las hormonas por el embarazo habían cambiado mucho a Hana, ahora era como una versión de Kushina solo que no tan arrebatada como la pelirroja.
-Hai, quería hacerle algo pequeño junto con algunos de sus amigos. No me parece hacerle una fiesta grande. Pensaba invitarlas ¿vendrían?-
-Claro ´ttebane- Hana asintió confirmando lo que Kushina había dicho e Itachi solo suspiro. No era que no quisiera que fueran pero, seguramente Kushina no lo soltaría desde que llegara a la fiesta hasta que se fuera de ella.
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Un mes después…
-Muy bien hecho Kakashi-animaba Minato a un jadeante Kakashi. En esos meses Kakashi había hecho una gran mejora, ya podía alcanzarlo y no quedaba tan exhausto como las primeras veces, estaba seguro de que cuando hiciera la técnica definitiva lo lograría.
-Arigatou sensei- una sonrisa surco la cara del Hatake bajo su máscara, que el Rayo Amarillo de Konoha lo felicitara por su gran avance era algo digno por lo cual enorgullecerse.
Minato paseo su vista encontrándose con que Jiraiya y Fugaku continuaban practicando, ambos con Taijutsu, frunció el ceño extrañado, no se suponía que Fugaku estuviera haciendo eso.
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-¡Kushina, puja!-exclamo Mikoto tomando la mano de Kushina y esta la apretaba mientras Hana y Tsunade se hallaban a los pies de la misma.
Kushina pujo varias veces más, estaba agotada -Ya… no puedo- dijo para después tirarse en el sofá, seguía sin entender para que tenían que hacer eso, comenzaba a creer que Tsunade solo quería burlarse de ellas, aunque para ser sincera ella nunca entendía nada.
-De acuerdo, descansemos- una sonrisa de lado se dibujó en el rostro de Tsunade al verlas. Era tan gracioso, Minato le había dicho que debía mantenerlas ocupadas para que estas no fueran a sus entrenamientos y así no parecer sospechosos, mejor idea para hacerlo no pudo habérsele ocurrido, era demasiado gracioso tener a Kushina pujando como si fuera a dar a luz y a Hana y Mikoto espantadas por lo mismo.
Hana y Mikoto suspiraron aliviadas, aun no entendían por qué debían hacer eso pero si Tsunade una de los sannin se los estaba pidiendo debía de haber una buena razón para hacerlo.
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Una alegre canción de cumpleaños era cantanda a un sonriente y algo apenado Itachi, el pequeño estaba frente a su gran pastel de chocolate. Sus padres al lado de él también sonreían. Mikoto mantenía una sonrisa mientras cantaba y Fugaku solo observaba, Kushina al lado de su amiga cantaba a todo pulmón sin llegar a desafinarse al igual que Hana, al parecer a la peliazul las hormonas le seguían afectando.
Minato junto a Jiraiya miraban el espectáculo.
Los ojos de Minato divagaban en la escena que presenciaba. Una escena cálida y acogedora que se sentía tan sublime para él, era como si todo fuera en cámara lenta, como si el soplo que Itachi dio a las cinco velas lo hubiese podido ver paso por paso, como si cada molécula y átomo se moviera de manera pausada, como si el vaso con sake de Tsunade fuera de manera lenta hacia la boca de la misma, como si Hana y Kushina hablaran y sus bocas se movieran poco a poco. Él estaba ahí, viendo eso, viendo a la gente que quería y era esa misma gente por la que debía luchar, no se iba a dejar ganar tan fácilmente, su futuro no sería como lo que habían visto. Konoha no terminaría como un cráter en el suelo porque él lo iba a evitar, el junto con sus amigos evitarían que eso pasara. Cambiarían la historia, el futuro que vieron no sería lo que fue, lo que fue no volvería a ser porque ellos serían capaces de cambiar el destino para bien, para el bien de la aldea, de sus amigos, de su familia, de su hijo que venía con vida y se hacía notar de a poco cada vez más, lo lograrían… por el bien de todos.
-¡Minato!-grito Kushina mientras movía sus manos de un lado a otro frente a los ojos de Minato intentando que este despertase.
Parpadeo varias veces sorprendido de lo absorto que se había quedado, sacudió su cabeza y sonrió a Kushina –Te amo- dijo desconcertándola pero no por eso las mejillas de Kushina pudieron evitar el sonrojarse y su corazón latir con fuerza. Sabia eso, Minato no tenía que decírselo porque eso era algo delo que ella ya estaba segura pero, escucharlo decir eso siempre le causaba el mismo efecto y cada vez era mejor.
-También yo- se acercó a él y unieron sus labios en un casto beso. Estaban frente a niños, no podían hacer más que rozar sus labios con delicadeza y ternura… pero aun así para los niños eso era algo… asqueroso de ver.
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Un mes después…
-Mikoto tu puedes vamos solo un poco más-animaba una mujer de cabellos y ojos negros con pálida piel, claramente era una Uchiha, en esos momentos sus manos se hallaban ocupadas manchadas de sangre mientras ayudaba a la matriarca del clan Uchiha a traer al mundo a su segundo hijo.
Al lado de una jadeante y sudorosa Mikoto se hallaba un serio Fugaku, este mantenía apresada la mano de Mikoto con fuerza, odiaba ver a Mikoto así y más porque sentía que era su culpa.
-Un poco más- pidió la mujer al vislumbrar una cabeza a punto de salir, Mikoto pujo un poco más con toda la fuerza que le quedaba.
Una sonrisa por parte de la mujer, un sonido sordo provocado por Mikoto al caer sin fuerzas a la cama, una verdadera y sincera sonrisa fueron las acciones que siguieron a un llanto, el llanto que anunciaba vida, un llanto infantil y hasta bonito, para nada molesto. Los ojos de Mikoto picaron al querer llorar de felicidad, la mujer limpió al pequeño bebe y lo envolvió en cobijitas azules para después entregárselo con una sonrisa a su agotada madre.
Mikoto recibió al pequeño con los brazos abiertos, miro el rostro de su hijo –Es un barón- le confirmo la mujer, Fugaku asintió con la cabeza y esta lo entendió enseguida –Compermiso- dijo haciendo una reverencia para después retirarse de la habitación.
Los ojos de Mikoto estaban clavados en el rostro de su bebe, había dejado de llorar, ahora mantenía los ojos cerrados, sus cabellos eran negros, lacios y pequeños, su piel era de un color rosado. Era un bebe hermoso.
Mikoto levanto la cabeza encontrándose con un absorto Fugaku que no dejaba de mirar a su bebe –Bienvenido… Sasuke-susurro la pelinegra volviendo la mirada al pequeño.
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Tres meses después…
-Kushina hay algo que debo explicarte- Kushina guardo completo silencio para escuchar al Sandaime -Es algo entorno a la fecha de tu parto- se alarmo al escuchar eso ¿Pasaba algo malo? Además de lo que ya sabían -También le paso a Mito-sama, la anterior jinchuriki- el corazón de Kushina dejo de bombear de manera rápida al escuchar el nombre de la vieja Mito, relajándose al hacerlo -Durante el parto el sello del kyubi casi se rompió —Minato que estaba al lado de Kushina apretó la mano de la pelirroja al escuchar, algo se imaginaba que eso podría pasar y ahora el Sandaime se lo confirmaba -Lo siento pero como medida preventiva te diremos en donde será el nacimiento del niño.- Hizo una pausa -En algún lugar de la aldea dentro de una barrera sellada-termino de explicarles.
-Tenemos que pensar en el sello así que te acompañaremos-dijo Minato con una sonrisa a Kushina, a pesar de saber lo que estaba en riesgo y lo que podía pasar no podía evitar sonreír, pronto su hijo nacería, pronto lo terina en sus brazos ¿Qué padre no se emocionaba de antemano al saber eso?
-Minato y Taji dentro de los cazadores especiales anbu, además de mi esposa Biwaku estarán contigo…esto es altamente secreto-agrego el Sandaime
Kushina asintió.
-Naturalmente les voy a asignar a unos guardaespaldas…pero serán cazadores especiales anbu directamente bajo mis órdenes-
Minato tomo la mano de Kushina en muestra de apoyo, Kushina volteo hacia el mirándolo sorprendida la gran sonrisa de Minato.
-Yo voy a prepararlo todo-dijo Minato, Kushina asintió nuevamente, había entendido el doble significado de esas palabras.
Kushina asintió con una sonrisa y una mirada cargada de ilusión
-te llevare ahí-dijo la esposa del hokage, una mujer de cabellera larga de un color castaño pálido, piel de un color aceituna y arrugada.
Minato camino por el comedor y Kushina lo siguió con la mirada distraída, amaba a ese hombre-¡Kushina!-exclamo la esposa del hokage al ver que esta no prestaba atención.
-ha… ¡Oh! si-dijo apenada -se los agradezco- hablo de la manera más sincera que pudo.
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-Debemos irnos pronto- hablo la esposa del Sandaime llamando la atención de una distraída Kushina que caminaba viendo la aldea.
-Hai- contesto, una de las manos de Kushina se hallaba inconscientemente sobre su muy abultado vientre, le había crecido demasiado.
Biwaku pasó al lado de Mikoto, la pelinegra inclino la cabeza en señal de respeto, no podía agacharse para hacer una buena reverencia mientras llevara a ese pequeño bulto entre sus brazos.
-¡ho!- exclamo Kushina al ver a la pelinegra, tenia rato sin ver a Mikoto, desde que había dado a luz Mikoto había estado dedicada al cien por ciento a atender a su bebe, solo sabía de ella gracias a Minato y el rubio solo sabia gracias a Fugaku, al parecer esta vez Mikoto sería una madre sobreprotectora –fue mujer- una sonrisa surco el rostro de Kushina al ver al bebe, era una bebe hermosa, con cabellos negros y lacios y mejillas sonrojadas.
-Es un niño…-la corrigió Mikoto con una sonrisa sin molestarse, después de todo Kushina siempre era muy despistada y distraída como para notar las ropas celestes que traía el pequeño.
-Tan lindo…- continuo Kushina, si no fuera porque estaba dormido, por que Mikoto lo tenía en brazos y porque era muy pequeño hace mucho se hubiera lanzado sobre él. Era igual de lindo que el pequeño Itachi -¿Cuál es su nombre?- pregunto viéndolo, recordaba vagamente que Mikoto se lo había dicho en una ocasión pero naturalmente lo había olvidado.
-Es Sasuke- a Mikoto le parecía un nombre perfecto para el pequeño, definitivamente Itachi era muy listo.
-¡Ho! Así que fue nombrado como el padre del tercer hokage- menciono algo sorprendida Biwaku acercándose curiosa a ella para ver al pequeño.
-Si, así crecerá siendo un fuerte ninja- tal vez la cuestión de los nombres no marcara el destino de una persona, no porque su hijo se llamara así sería un gran ninja, pero un instinto natural que solo una madre tenía le decía que se convertiría en un ninja muy fuerte y poderoso. El pequeño Sasuke se removió incomodo por tanto alboroto, no le gustaba el ruido y esas mujeres hablaban demasiado, no es como que supiera que significaban todos esos sonidos sin algún sentido para el pero eran molestos.
-¿Tu también darás a luz pronto, verdad Kushina?- quiso confirmar Mikoto, no estaba segura de cuando seria, Fugaku le había dicho algo pero con las prisas de que Minato lo había llamado no había alcanzado a explicarle nada solo había dicho un "quédate aquí" pero estaba muy equivocado si creía que le aria caso –Deberías escoger un nombre por adelantado- pero el que necesitara información no significaba que no pudiera dar sugerencias, además así desviaba un poco la atención.
-Ya lo tengo- Kushina levanto su dedo índice y se acerco a acariciar la cabeza del pequeño Sasuke, si no podía abrazarlo por lo menos podría acariciarlo, Mikoto se sorprendió al escucharla, pensaba que Kushina siendo Kushina olvidaría ese detalle –su nombre será Naruto – Mikoto asintió, pensó que le pondrían otro nombre pero al final escogieron el mismo, bueno después de todo le quedaba –Serán compañeros de clase, Sasuke, y también amigos ¿Si?- hablo Kushina al pequeño que solo abrió sus negros ojos observando a la pelirroja.
Kushina se acerco a Mikoto con una mano tapando su boca para preguntarle solo a ella, líneas azules caían por su frente y un aura negra la envolvía tenía miedo –Por cierto, ¿duele mucho?- tenía miedo, según lo que escucho era algo sumamente doloroso, Mikoto se desconcertó pero después sonrió.
-Así que si hay algo que te da miedo- Mikoto estaba asombrada, desde que conocía a Kushina la pelirroja nunca había mostrado temor hacia algo -¡Me sorprende!-
La castaña tomo del brazo a Kushina y la jalo para continuar caminando, se estaban tardando demasiado -¡Vamos, Kushina!-
-¡Ho!, si- dijo recordando que debían irse.
-Nos vemos- dijo despidiéndose de Mikoto.
Biwaku miro sobre su hombro a Kushina sin dejar de caminar con una mirada reprobatoria desconcertando a la pelirroja ¿Qué había hecho? –Los detalles de tu parto se supone que son ultra secretos. Hasta que nos den nuestra ubicación, tienes que evitar todo contacto, incluso con tus amigas.-
Kushina se llevo una mano a la cabeza claramente avergonzada –Gomen-
-También dejaremos la aldea secretamente- dijo Biwaku cambiando de tema.
-si tus labores de parto comienzan trata de no gritar tanto- Kushina abrió sus ojos con miedo, había dicho…gritar, acaso quería asustarla.
-¡ho! Está bien- no le había entendido muy bien lo que le había querido decir pero le daría la razón.
Continuaron caminando por la aldea, el sol ya se estaba ocultando…pronto les darían su ubicación.
Lo bueno de todo eso además de la ayuda que recibían era…que kakashi ya había aceptado, el los ayudaría.
Si, en el siguiente cap habrá pura acción, espero que este les haya gustado, no es como que haya estado muy emocionante pero como siempre digo…algunos caps son necesarios y solo pido paciencia, se que con este me tare pero lo que paso fue esto. Yo ya lo tenía y casi lo acababa pero como siempre la mensa de mi lo borro, lo sé, lo sé debo tener más cuidado siempre me pasa lo mismo. Ya, ahora, advierto que el que sigue tardara porque como ya dije será pura acción xD
Ahora no contestare comentarios porque no dispongo de mucho tiempo libre, justo ahora debería estar haciendo tarea.
¿Reviwes?
