Declaimer: Los personajes de Haikyuu! no son propiedad mía sino de Haruichi Furudate

Advertencias: Creo que ninguna, por ahora

Parejas: TsukkiHina y KageHina Leve

*Este capítulo es narrado por Hinata (letra norma) y Tsukishima (letra itálica) espero no se les dificulte la lectura.

Notas al final


Es sólo una taza: Nacimiento

Tsukishima está desayunado en la cocina.

Hoy tenemos como invitado a Kunimi, ayer se quedó después de una larga e intensa sesión de estudio, no creí conveniente dejarlo volver a la universidad tan tarde. En realidad no habría necesidad de ello para alguien como Tsukishima, el tipo es en realidad muy listo, sin embargo el profesor le tomó manía desde que Tsukishima se puso sarcástico en una de sus clase, bueno nadie lo manda a tener el ego y la boca grande. Ahora debe realizar sus pruebas de una manera más que perfecta si quiere tener una nota rozando a lo decente, por ello le está dedicando un montón de horas con Kunimi, quien está aprovechando al máximo la situación.

Pico un poco más de vegetales para poder hacer unos almuerzos para que los dos, no es para mi ninguna molestia hacernos, ya que es de lo poco que puedo hacer en el estado en el el que estoy, cocinar. Además de que me es mi manera de apoyarlo, siempre ha sido una lata tener que hacer fila en la cafetería de la universidad, una pérdida de tiempo y dinero. Sin contar que para mi es un hábito hacer esto, en la preparatoria me encargaba de preparar el mío y cuando tenía tiempo, el de mi hermana Natsu; cuando entré en la universidad lo hacía para Tobio y para mi, él tenía una clase de debilidad por mi comida aunque se empeñaba en negarlo.

-Tsukishima, el café ya está listo.-le digo cuando escucho el sonido de la cafetera.

Al momento de verter el líquido oscuro me percato de un pequeño detalle, hay dos tazas pero una es la que provoca que mis entrañas se remuevan.

-¿Dónde la tomaste?-le pregunto con un hostilidad, no dudo y le quito la taza antes de que la use.

Me mira con su típica mira inquisidora, busca una explicación por mis acciones sin embargo no me importa en lo más mínimo, sólo quiero irme a mi cuarto y encerrarme.

Es sólo una taza, no entiendo por qué está reaccionado así.

-Cuando limpié tu habitación estaba ahí, asumí que estaba sucia ¿qué te pasa?-respondo.

Lo veo acercar el objeto a su pecho y estrecharlo con una posesividad que me da una señal de lo que está pasando.

-Es su taza, la taza de Kageyama.-murmura agachando su cabeza.-no vuelvas a tomarla.-la sentencia hace que me ponga de malas.

-Es sólo una taza.-mis pensamientos hablan, de una manera tan fría e indiferente.

¿Cómo puede decir eso? tan frío, como si se tratara de cualquier objeto, como si no fuese consciente de la importancia que ella tiene para mi. Es la taza de Tobio, mi Tobio, el papá de mi bebé, mi gran amor.

-¿Quieres que te deje solo?-lo cuestiono.

-Sí.-no, no quiero que me dejes solo, pero tampoco quiero que veas mi destrozada persona que sigue aferrándose a un recuerdo.

Escucho como se marcha del lugar, y le avisa a Kunimi que irá por sus cosas por lo que debe apurarse a acabar su desayuno.

Vuelvo a la tarea de terminar los almuerzos, sólo queda empacarlos, siento que los ojos me arden por aguantar romper en llanto.

-Gracias por el desayuno y por dejar que me quedara a dormir.-me dice Kunimi.

Aprovecho que él se ha puesto a fregar sus platos para limpiar las pequeñas lágrimas que lograron salir. Contesto que no ha sido nada y le doy lo que les preparé. Espero que no haya escuchado nuestra discusión.

-Cuando acabes puedes darle la caja a Tsukishima, no es necesario que la limpies, toma esto como un agradecimiento por venir hasta aquí y soportar a Amarguishima.

No responde, solo me mira, con la expresión de estar debatiendo si decir más algo o no.

Aunque la mayor parte del tiempo parece que nada más que mantenerse al margen de las situaciones molestas, Kunimi es la clase de persona que te estudia meticulosamente, en el juego como en la vida diaria lo sé después de tantas concentraciones juntos.

No agrega nada y yo tampoco.

.

.

Cuando ambos se van a la universidad me pongo a realizar los deberes que me corresponden, lo mejor es mantener mi mente ocupada para evitar caer en la inhóspita sensación de soledad. Primero me ocupo de tender las camas de nuestros dormitorios, al menos del mío porque Tsukishima siempre deja la suya en excelente estado. Después el desastre del desayuno, los restos van a la basura y los trastes los dejo relucientes.

Por desgracia mis tareas no ocupan el tiempo que quisiera, si soy minucioso una hora y ya todo queda hecho.

Me fijo en la barra de la cocina, y veo el motivo de mi discusión.

Con cuidado tomo la taza, con mi dedo índice delineo la superficie de ella. El recuerdo de nosotros comprando ese objeto vienen a mi mente. En realidad en aquella taza sólo se sirvió café una única vez, porque el líquido resultó ser demasiado amargo por Tobio, al final bebía leche o té en el objeto para no ser un desperdicio.

¿Cuántas veces los labios de él se posaron es este objeto?

-¡Arg!-siento un terrible golpe en mi vientre.

Es mucho más fuerte de los que he tenido hasta ahora, un segundo golpe se hace presente, de la misma manera pero con mayor intensidad. La sensación es tan abrumadora que hace que suelte la taza.

-¡No!-grito horrorizado de escuchar cómo se golpea con el piso aquella pieza de porcelana fina.

No puedo levantarla con tanto dolor, apenas y puedo estar erguido pero los incesantes golpes me lo dificultan. El pánico comienza, no quiero que nada le pase a mi nene.

Y mis pantalones se mojan, no es cierto, creo que estoy entrando en labor.

Inmediatamente saco mi teléfono del bolsillo y abro mis contactos, no me atrevo a llamar a mi primer contacto.

-¿Shoyo?-por suerte me contesta inmediatamente.

-Kenma-san, el bebé ya viene.

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-Ha terminado rápido joven Tsukishima, espero que pueda deleitarme con respuesta a la altura de las enseñanzas que dice el profesor cuando entrego mi examen.

No necesito decir que soy el primero, ni que estoy más que seguro que esta prueba merece una nota perfecta, que no se me dará porque este sujeto solo tiene mierda en el cerebro. Por supuesto que mis respuestas no están a su altura, las mías si tienen un fundamento.

Para suerte de él, Kunimi nos interrumpe y evita que le responda como sé.

-Te salvé de una.-me dice mientras revisa sus redes sociales en su télefono.-tienes un terrible problema para hacer que los demás te odien.

-Más que un problema, pienso que es un don.-no le debo nada.-hablando de problemas, seguir lo que hace tu ex es uno muy grave.

Inmediatamente bloquea el teléfono y lo guarda, quiere parecer estoico ante mis palabras pero sus orejas levemente sonrojadas lo delatan.

-Yo no…

-¡Tsukki!-nos interrumpe Kuro, quien es completamente ajeno a nuestra facultad pero que disfruta de ir a molestarnos en nuestros almuerzos.-No pensé que estarías por aquí ahora.

-Tengo clases ¿dónde más estaría?.-no entiendo bien a que se refiere.

-Con pulgarcito, Kenma me dijo que estaba en labor en el hospital.-responde con naturalidad.-de hecho pasaba por aquí porque es más rápido llegar con mi bro y darle la buena nueva.

¿Hinata estaba en labor? Busqué si tenía alguna llamada perdida o un mensaje en el teléfono, lo había apagado por la prueba así que si el chico llamó no lo escuché, sin embargo la bandeja estaba vacía.

-Estoy algo preocupado, tuvo que ir solo al hospital porque Kenma estaba atorado en el tren y no podía llegar a su departamento.

¿Por qué Hinata Había llamado a Kenma en vez de a mi? sabía que estaba en examen, pero ni siquiera había un intento registrado en mi teléfono, tener el movil apagado no era algo que el enano supiera.

Me sentí ofendido, más que cuando le dijo a Nishinoya que lo llevara a buscar un hospital, porque yo había estado junto con él durante todo este tiempo soportando sus antojos extraños, asquerosos vómitos por las mañanas, insufribles cambios de estado y dolorosos pies hinchados y al final me había dejado de lado. Tal vez realmente él no me quiere ahí, porque no me explico una razón para lo que está pasando.

Entonces me siento tentado a no ir, a dejarlo solo en el hospital porque él lo ha decidido y yo debería respetar su decisión. Pienso en tomar mis clases normalmente y al llegar a casa mandar un mensaje preguntando con inocencia en dónde está, para fingir asombro cuando me cuente que ha dado a luz a una niña o un niño.

Pero recuerdo la taza, por mi comportamiento insensible sobre esa cosa y cómo lo afectó. No fue a propósito pero pensé que ya había pasado esa etapa del duelo, pensé que por fin había logrado comenzar a avanzar pero al final, cuando abrazó esa cosa como si fuera lo más preciado para él en el mundo, me di cuenta de que seguía siendo el mismo chico con el corazón roto, él mismo del que le hablé al capitán y que mi estadía no marcaba un cambio.

Maldición, quiero que esto sea diferente.

-Kuro, dime el nombre del hospital

.

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He tenido que llegar yo solo al hospital, ha sido una tortura el viaje en taxi por el mal tránsito. Es bueno que me hayan ingresado sin contratiempos pero estoy solo.

-Vamos Hinata, tu puedes.-me alienta el médico.

Y yo pujo con fuerza pero algo no parece estar funcionando conmigo. He estado un buen rato así, la fuente se rompió y si no doy al niño pronto tendré que ser intervenido quirúrgicamente por el bien de mi bebé .

-Esto no funciona, creo que debo ir a que preparen el quirófano.-avisa a las enfermeras a cargo y a la encargada de recibir el bebé que sigan intentando en ese periódo.

En infinito sentimiento de enojo me asalta ¿Por qué justo en este momento? En el momento del nacimiento de mi precioso bebé, justo cuando debería estar inmensamente feliz. En lugar de eso, y por primera vez desde que murió Tobio, ardo en coraje y rabia. Reclamo en mi mente de lo injusta que es la vida por haber alejado de mi lado a Tobio, él era joven y tenía un montón por dar, tantas ansias por comerse el mundo. Hoy está en un lugar masivamente lejos, donde no ni siquiera puedo verlo y tocarlo.

Cierro los ojos, estúpido y débil yo.

No quiero estar solo en este momento, quisiera que el muy torpe estuviera aquí, diciendo cosas sin sentido y aún así cagadas de amor y dulzura, que me diera el apoyo que necesito para traer al mundo a nuestro hijo.

Levanto mi mano y toco a quien tengo ahora, nada, sólo vacío.

.

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Llego corriendo, el tránsito es una mierda y he tenido que transportarme a pie. Pregunto en la recepción por el área de partos, vuelvo a acelerar mi paso cuando me dice sin siquiera preocuparme por los regaños del guardia. En el piso no hay nadie conocido, sólo algunas enfermeras.

-¿Dónde está Hinata Shoyo?- Le pregunto a la enfermera, con mi respiración agitada.

-Sólo puedo dar información a la familia del paciente.

Y una mierda, tiene que decirme o...

-Él es el papá.-responde una voz atrás de mi, es el médico de Hinata.

Las enfermeras se agilizan y me llevan rápidamente dentro de la sala. Poco me importan mis cosas que terminan aventadas en el sillón de la sala de espera. Como puedo me pongo una bata de algodón azul y entro al cuarto.

En la sala Hinata está rojo, lleno de sudor y con sus orbes fuertemente cerados. Tiene una mano levantada, como queriendo alcanzar algo, no sé que es pero en mi nace la sensación de que se sea mi sea propia mano el objeto que debe llenar sus dedos, que por primera vez se ven espeluznantemente vacíos, me duele que no haya nada ahí.

Atrapo su mano, es tan pequeña comparada con la mía, y aún así parece que nuestras manos están destinadas a encajar perfectamente cuando se entrelazan.

La cálida sensación me hace abrir lo ojos, veo a Tsukishima frente a mí con una expresión que nunca he visto.

-vamos, tú puedes.-creo que mi voz nunca ha sonado tan suave.

El vacío que había sentido hace un momento se llena con sus palabras.

No tengo palabras que decir, mi mente se pone en blanco, sólo puedo ver sus ojos marrones que me miran con mucho asombro.

-Perdón- balbuceo.

¿Por qué me está pidiendo perdón? no puedo imaginar en otra cosa que la discusión que tuvimos en la mañana, y pienso que no tiene porque disculparse por ello cuando yo he sido el tonto.

-Era sólo una taza.-le respondo y él parece que se ha quitado un peso de lo hombros bastante grande.

Él, con su presencia me ha demostrado tantas cosas que digo pero no logro ver.

No puedo vivir del pasado que no va a regresar, mi presente es él, mis amigos, mi familia y por supuesto, mi presente es aquel que debo traer al mundo ahora, no estoy vacío, tengo muchas personas que me aman.

-vamos, Hinata tienes que pujar.-insiste el doctor.

Avanzar no es olvidarte, porque sé que es imposible.

-¿Eres un bloqueados central? Pues demuéstralo ahora.-le reprendo y el se ríe por mis estúpidas palabras del voley.

Deseo transmitirle un poco de valor con mis palabras, valor que le permita seguir hacia adelante.

Creo que es imposible que pueda amar a otra persona de la misma manera que te ame a ti, tal vez tenga que resignarme a encontrar el amor, pero no la felicidad.

Tú puedes ser feliz, pero sólo vas a lograrlo si crees que es posible.

-Estoy viendo la cabeza, un poco más.-el dolor es tanto, mi cuerpo se estremece más que después del entrenamiento más cansador.

-¡arg!-comienzo a perder la sensibilidad de mi mano por la presión de Hinata, pero paso de ello al imaginar que no es nada comparado con lo que está pasando ahora.

A nuestro pequeño milagro le voy a contar sobre ti, tú mal humor y sonrisa amarga, que odiabas que te llamaran rey y de lo que me provocaban tus pases.

-¡Eso es!

Un estruendoso llanto llena la habitación, y entonces siento como una parte de mí se ha ido cuando ese sonido llega a mi oídos. No sé si sea bueno o malo, pero me deja una sensación de tranquilidad que había olvidado.

-¡Es una niña!-anuncia la partera.

Entonces Hinata puede dejarse caer por fin en la cama, agotado de haber traído a luz a su hija.

Inmediatamente le toman los signos básicos, no toma mucho tiempo antes de que la envuelvan en una manta y la pongan en brazos de Hinata que solo en ese momento despega su mano de la mía pero no siento que nos alejemos, de hecho, me siento más cerca de él de lo que me he sentido nunca.

Cuando por fin sostengo a mi hija, no puedo evitar llorar, es tan pequeñita y bella. Su cabello es azul como el de Tobio, aún no sé la tonalidad de sus ojos pero puedo apostar que van a juego con su cabellera.

¿Cómo soy merecedor de algo tan perfecto?

-Dios.-murmuro viendo al bulto.- eres tan wosh que apenas puedo creerlo, no puede ser que una cosita como tú pudiera pegar tan duro.

La abrazo con mucho cuidado, tengo tanto miedo de lastimarla.

Apenas la he conocido y ya no quiero separarme de ella jamás.

Aún toda roja y llena de cosas que no quiero saber, esa niña es hermosa, un mechón de cabello azul se expande en su coronilla y sonrío al pensar que es digna hija del Rey.

-Este idiota quiso decir que eres hermosa, con un poco de práctica vas a lograr entender que quiere decir.-le explico a la pequeña, aunque es obvio que no entiende lo que digo.

-Gracias Tsukishima.

-¿Por?-responde sin despegar los ojos de la beba, parece cautivado por ella.

-Porque siempre estás para salvarme de mi mismo.-le digo.


Holaaa

¿Les gustó? espero que me digan que sí, que les gustó tanto como a mi. A partir de ahora pasaran muchas pero muchas cosas, pero aclararé que aún ninguno está enamorado. Hinata recién empieza a despegar las alas a dejar ir a Kags, poco a poco. Tsukishima por otro lado comienza a aceptar que Sho y él son cercanos, pero como amigos, como quien dice se frienzonea solo. El bebé es fruto de un duo raro ¿qué se puede esperar de ella? diversión y ternura.

El poder de los reviews, follows y favorites me trajo hoy hasta aquí (eso y que realmente estaba emocionada por el capítulo), un regalo para el inicio de semana. Contestaré sus reviews a la brevedad, na más duermo un rato.

Saludos