Disclaimer: Los personajes originales le pertenecen a Arthur Conan Doyle, esta versión le pertenece a Steven Moffatt y Mark Gatiss.


NdT: ¡Gracias por el beteo Runa!


Capítulo 10: Mami Holmes


Por extraño que parezca, fue la Sra. Holmes quien juntó a los padres de Greg. Habían pasado dos meses desde la discusión y Greg había estado ignorando cada llamada de parte de su familia. Mycroft trató de hablarle del tema, pero Greg fue firme en que no les hablaría nuevamente hasta que se disculparan y aceptaran su relación con Mycroft.

—¿Cómo pueden disculparse si no les hablas? —preguntó Mycroft cuando salieron del ascensor. Había pasado toda la tarde juntos en el restaurante favorito de Greg, y ambos estaban ansiosos de tener sexo.

—No pedí tu opinión —resopló Greg, diciendo lo que usualmente decía cuando estaba equivocado.

Mycroft sonrió e introdujo su llave dentro de la puerta.

—Sherlock —gimió cuando vio la alta figura que estaba de pie en la sala de estar.

—No culpes a Sherlock, él sólo me prestó su equipo para abrir cerraduras —dijo la mujer.

—¿Te das cuenta que está en contra de la ley entrar así? —bufó Mycroft.

—¿Vas a presentar cargos? —preguntó.

Mycroft le frunció el ceño antes de decir:

—No.

Greg se puso al lado de Mycroft y miró a la mujer. Era alta, probablemente tenía la misma altura que Greg. Su cabello era rojo oscuro, como el óxido, y sus ojos eran afilados y grises con azul.

Ella le sonrió.

—¿No nos vas a presentar, Mycroft?

Con un pequeño gruñido, Mycroft dijo:

—Este es Gregory Lestrade, mi novio. Gregory, esta es mi madre, Temperance Holmes.

Temperance sonrió y dio un paso hacia adelante para estrecharle la mano al D.I.

—Encantada de conocerte, Gregory.

—Ah, sí, igualmente —fue entonces cuando Greg notó a las dos personas sentadas en el sofá—. ¿Mamá? ¿Papá?

Mycroft dirigió la mirada hacia ellos también y su madre dijo:

—Invité al Sr. y a la Sra. Lestrade por un café. Espero que esté bien.

—No, por supuesto que está bien —Mycroft echaba humo—. ¿Por qué estaría mal irrumpir en mi apartamento a las diez de la noche para servir café?

Temperance chasqueó la lengua.

—Irrumpí a tu apartamento a las ocho de la noche, Mycroft.

—¡Eso no es nada mejor! —gritó prácticamente Mycroft.

—Realmente, Mycroft —le regañó su madre—. Tú y Sherlock son tan propensos a la teatralidad.

Mycroft maldijo y entró a la cocina para coger una de las cervezas de Greg. Se la tomó toda y miró con fijeza a su madre.

—Invité a los Lestrade para que arreglen el pequeño argumento que tienen con su hijo —dijo Temperance, sonriéndole a Greg.

—¿Cómo es que sabes? —exigió Mycroft.

—Tengo mis maneras —sonrió Temperance y Greg de repente supo de donde Mycroft había sacado todo su encanto. Era una pena que Sherlock no hubiera recibido nada de eso. No, olvida eso. Un muy encantador Sherlock Holmes sería un desastre—. Ahora, sentémonos todos en la sala de estar como adultos y discutamos esto.

Mantuvo un brazo hacia afuera y Greg suspiró. Se dejó caer sobre la silla que estaba frente de sus padres. Mycroft lo siguió y, frunciéndole el ceño a su madre, le pasó a Greg una cerveza y se sentó en el brazo de su silla.

—Ahora, esto está mejor —dijo Temperance, sentándose en el último asiento disponible—. Parece que debemos discutir cómo es que ustedes dos terminaron juntos —dijo mirando a la pareja—. No sabía que mi hijo era gay.

—No lo era —gruñó—. Al menos no creo que lo fuera hasta… hasta que conocí a Gregory.

—Oh, que dulce —dijo Temperance. Mary y Pierre la miraron—. Vamos, no pueden realmente estar en contra de esto —les dijo a los Lestrade—. Miren que felices que son.

—Es sólo que… no es natural —dijo Mary y Greg suspiró.

—La biblia —murmuró su padre.

—¡Ves, esto no va a funcionar! —gritó Greg poniéndose de pie, casi tirando a Mycroft de su posición.

—Cálmate Gregory —reprendió Temperance—. Realmente, has estado pasando demasiado tiempo junto a Sherlock.

Greg frunció el ceño pero se dejó caer nuevamente en su sitio. Mycroft envolvió un brazo alrededor de él y Mary siguió el movimiento, frunciendo el ceño.

—Mamá, quiero a Mycroft —dijo Greg, tratando de mantener su voz en el mismo nivel—. Que tú estés en contra de esto no va a cambiar nada, ¿está claro?

—¿Cómo sucedió esto? —exigió Pierre.

Greg suspiró y le dio un trago a su cerveza antes de frotarse los ojos.

—Mycroft y yo nos hemos conocido por unos seis años. Fuimos conocidos antes de volvernos amigos. En verdad nos convertimos en mejores amigos. Y entonces, mi matrimonio empezó a irse al infierno y descubrí que Millie me estaba engañando.

Hizo una pausa para darle un trago a su cerveza. Mycroft le apretó el hombro con suavidad y Temperance le sonrió con calidez. Sus padres miraban.

—Empezamos a pelear todo el tiempo y fue Mycroft a quién se lo contaba. Fue el único que estaba dispuesto a escuchar. Una noche Millie y yo peleamos. Pensó que le estaba siendo infiel con Mycroft.

—¿Y lo estabas? —preguntó Mary.

—No… al menos no entonces —dijo Greg y su madre frunció el ceño—. Salí a caminar y Mycroft me encontró. Me dejó quedarme aquí. La noche siguiente nosotros… bebimos un poco y… —se mordió el labio, recordando su cuerpo y el de Mycroft frotándose el uno contra el otro—. Fue una sorpresa para mí, realmente, para ambos. No sabíamos que estábamos atraídos el uno al otro hasta aquella noche. Y entonces, bueno… tuve una aventura.

Terminó su cerveza y colocó la botella en la mesa de café.

—Nunca quise herir a Millie o serle infiel. Pero es que simplemente necesitaba a alguien y Mycroft era… yo lo quería, incluso entonces. Me quedé aquí una semana antes de que Mycroft me recordara que lo que estaba haciendo estaba mal. Me dijo que debía ir hablar con Millie y lo hice. Acordamos un divorcio y vine de vuelta aquí. He estado aquí desde entonces y no tengo planeado ir a otro lado. Quiero a Mycroft y me quedaré con él todo el tiempo que él me quiera.

Greg terminó y se inclinó en su asiento contra el brazo de Mycroft. La calidez de su novio era reconfortante y le ayudaba a mantener la cabeza fría. Quería con tantas ansias que sus padres aceptaran su relación.

Mary y Pierre continuaron mirando a su hijo como si de un alíen se tratase. Temperance les frunció el ceño. Finalmente fue Mycroft quien habló.

—Sr. y Sra. Lestrade. Comprendo que a ustedes no les gusta esto. Son de otra generación que miraba mal la homosexualidad. Pero quiero a su hijo y haría cualquier cosa por él. No hay nadie en este mundo a quien quiera más que él. ¿Realmente importa que ambos seamos hombres? Estoy seguro que algo que nos hace a ambos felices no puede ser tan malo. Y no somos sólo nosotros. Mi hermano y yo jamás hemos sido tan cercanos como ahora, Gregory ha ayudado a reducir la brecha entre nosotros. Y me ha ayudado en muchas maneras también. Ahora duermo mejor con él acá y me alimento mejor. Mi trabajo no me consume tanto como antes. Y en realidad, tengo alguien por quien volver a casa; alguien que me sonríe y me pregunta cómo estuvo mi día. Nunca he estado tan feliz como ahora y simplemente me está matando que a ustedes les desagrade tanto nuestra relación. No tienen porqué aceptarla, pero por favor, no dejen que esto se interponga entre ustedes y su hijo. La familia es importante y odiaría que Greg pierda a sus padres por algo como esto. ¿Por qué debería importar nuestros géneros si ambos nos queremos?

Hubo más silencio, y entonces, Temperance le sonrió a su hijo. Greg sonrió también y se estiró para darle un apretón a la rodilla de Mycroft.

Mary se aclaró la garganta después de tomarse la mitad del café que Temperance le había hecho.

—¿Es todo eso verdad, Gregory?

—Sí —dijo Greg firmemente—. Nunca he estado tan feliz como ahora. Era feliz con Millie al principio, pero hacia el final simplemente no estábamos hechos el uno para el otro. Mycroft… es diferente, es mejor. Tienen que creerme cuando les digo que esta relación es lo mejor que me ha pasado. Mycroft ha sido tan maravilloso. No puedo imaginar mi vida sin él.

—¿Realmente te hace tan feliz? —preguntó Pierre y su hijo asintió. El Lestrade mayor colocó su taza en la mesa—. Supongo que… con el tiempo… podría aceptar esta relación —alzó la mirada hacia su hijo, cuya boca estaba cayendo abierta—. Todavía me resulta muy difícil de aceptar, Gregory, pero Mycroft claramente te hace feliz. Estoy dispuesto a trabajar en esto.

Greg tragó saliva y asintió.

—Gracias, papá —dirigió la mirada hacia su madre.

Ella suspiró.

—No me gusta, Gregory. Pero no te quiero perder —se mordió el labio y lo miró—. Lo voy a intentar, Greg, de verdad. Quizá si conocemos mejor a Mycroft…

—Todo lo que estoy pidiendo es que trates de entender, mamá.

—Lo haré —respondió.

Temperance sonrió.

—Excelente —dijo—. Creo que mi trabajo aquí ya está hecho —se puso de pie rápidamente y le dio un beso en la mejilla su hijo—. Mycroft, trata de llamarme más a menudo. Odio tener que irrumpir a Londres de esta forma. Honestamente, si Sherlock no me mantiene al tanto nunca sabría lo que sucede en tu vida.

—Mamá, ya soy un hombre hecho y derecho —suspiró Mycroft.

—Tut, tut —sonrió—. Aún eres mi hijo —se volvió hacia Greg—. Fue encantador conocerte, Gregory, puedo ver que eres bueno para mi hijo. Trata de alimentarlo más; está muy delgado. Y ve despacio con los cigarrillos, querido, te van a matar. Y duerme más seguido; ambos trabajan mucho.

Alcanzó su bolso y abrigo antes de despedirse de los Lestrade e irse.

—Ehm... creo que nosotros también deberíamos irnos —dijo Pierre, poniéndose de pie. Greg acompañó a sus padres hacia la puerta y Pierre se media vuelta para darle una palmada en la espalda a su hijo—. Almorzaremos juntos pronto, ¿sí?

—Sí —dijo Greg, dándole un breve beso en la mejilla a su madre—. Gracias.

Pierre asintió y tomó el brazo de Mary cuando Greg cerró la puerta. Suspiró y se frotó los ojos.

—Pido disculpas por lo de mi madre —dijo Mycroft, envolviendo sus brazos alrededor de su novio.

—No te preocupes —dijo Greg.

—Me alegra que tus padres estén dispuestos a intentar.

—A mi también —se quedaron de pie quietos por un par de minutos, simplemente disfrutando la calidez—. ¿Sherlock mantiene a tu madre al tanto?

Mycroft rió.

—Ella detesta lo reservado que soy. Y Sherlock sabe que la única persona que me fastidia más que él es nuestra madre. La llama siempre que se siente particularmente vengativo hacia mí.

Greg sonrió y se volvió para poder besarlo.

—Al parecer, ambos tenemos familias extrañas —murmuró contra los labios de Mycroft.

—Eso parece —dijo Mycroft, echándose hacia atrás—. Creo que es hora de dormir. Ha sido un largo día.

—Sí —dijo Greg bostezando, súbitamente exhausto. Siguió a Mycroft al dormitorio y ambos se cambiaron, lavaron los dientes y subieron a la cama—. ¿Myc?

—¿Sí, amor?

—Gracias por decir todas esas cosas.

—Sólo dije la verdad, Gregory —dijo Mycroft, inclinándose para besarlo.

Greg sonrió.

—Aun así, gracias.

—De nada —dijo Mycroft, entrelazando sus dedos con los de Greg. El D.I. suspiró y bostezó, quedándose dormido en el cálido abrazo del hombre que amaba.