9. Protector
EJ era un hombre al que le gustaba enfrentarse a las cosas, no iba escondiendo la cabeza como las avestruces. Era un ganador. Había sido el niño adorado de los Cullen, cuando los otros niños estaban aprendiendo el alfabeto, EJ leía a Shakespeare. Tenía una habilidad especial para que todos a su alrededor se pusieran a su lado. Había sido el chico popular en el instituto, el vampiro envidiado con lo mejor de los dos mundos.
Había estado en muchos lugares, había conocido a muchas mujeres, disfrutaba de la vida, que para él sería eterna.
Su inconsciencia lo llevó a Brasil donde conoció a una vampira descendiente de un tribu amazónica. Cherisa era alegre, pícara y provocativa... y se divirtieron muchísimo. Sin importar el daño que pudieran causar. Hasta que ella empezó a intentar controlarlo y a enfadarse por cada cosa. EJ no se lo tomó en serio y continuó con lo mismo de siempre. Viviendo la noche... con o sin ella.
Pero Cherisa no soportaba ser dejada de lado e ideó un plan. Recurrió al chaman de su antigua tribu y maldijo a EJ de modo que nunca pudiera saber lo que era la felicidad. Desde ese día, la tristeza atenazó el corazón de EJ quien pudo ver lo poco que realmente le llenaba su vida. Había actuado como un estúpido creyéndose superior y buscando aquello que duraba un segundo y resultaba polvo al siguiente.
Cherisa se había reído de él y a pesar de sus súplicas y sus amenazas no destruyó el maleficio. Con humildad, volvió a su hogar, donde podría sentirse seguro.
Recordaba con claridad el atestado aeropuerto y el alivio que experimentó cuando su familia lo recibió con los brazos abiertos. Su histérica tía Alice que no paraba de insistir en llevarlo de compras y él que se dejó. Ni siquiera le importó lo que ella le compró. Quería estar con ella. Con todos los suyos.
Llegó a la reserva para ayudar a los Black. Y entonces, la vio. Emma lo saludó con su efusividad y él sintió... felicidad.
Cuando Emma lo besó durante la fiesta, él no se hubiera detenido. Ni con una bomba nuclear. Pero sentía que ella era algo demasiado precioso y temía que la verdad pudiera destruir la imagen adorada que ella tenía de él. Sí, el perfecto EJ tenía un defecto.
Era un cobarde.
Nunca más.
Ya no tendría miedo nunca más. Emma se merecía la verdad. Sabía que la quería y no iba a renunciar a ella.
-Oye... me escuchas-Preguntó Jacob-Te digo que no trates así a Emma, ella es mi amiga, la quiero mucho y no voy a aguantar que la hagas llorar.
EJ recordó que Jake le estaba amenazando. En otras circunstancias hubiera puesto los pies en polvorosa, pero como el lobo aún no había llamado a la puerta de la Push, así que no había ningún problema.
-Nunca más la haré llorar, lo juro.-La voz de EJ destilada el profundo sentimiento que había en su interior-Discutiremos y nos enfadaremos, pero siempre podrá contar conmigo, seré su pilar, su amante y su compañero vengan los días que vengan, como sé que ella hará conmigo.
-Pero, pero...
-Con suerte olvidarás este día y no pondrás muchos problemas cuando te pidas que seas el padrino de nuestra boda.-Dijo EJ en voz baja mientras caminaba por detrás de él.
-¿Qué?-Jacob se giró pero EJ ya había desaparecido.
N/A. Este capitulo es un anexo a la novela. Ahora ya conocéis la historia de EJ. Besos.
