Capitulo 10: volverte a ver
El sol aparecía de entre las montañas y un nuevo día se alzaba con la promesa de que todo puede pasar.
Las personas rápidamente se dirigían a sus destinos. Trabajo, colegio, reuniones, compras, etc. nada detenía el andar de ese día, nada detenía el diario vivir de esas personas.
Ella había deseado muchas veces ser como ellas: ser alguien importante, ser alguien ocupada, para así dejar de pensar en el pasado, dejar de pensar en su casa, dejar de pensar en su hija.
Su hija.
Hace ya mucho tiempo que no la veía, dos años y dos meses para ser exacta. ¿Cuanto habrá crecido? ¿Donde estará? ¿Que estará haciendo? ¿Habrá cambiado su forma de ser? ¿Madurado tal vez? ¿La extrañaría tanto como ella? Y sobre todo, ¿Vendría pronto a casa, a su verdadero hogar o se abra olvidado de todo y todos?
Dudas, muchas dudas asaltaban su cabeza ya no solo en las noches, sino a toda hora y en todo lugar. Sus pensamientos solo los abarcaba la menor de sus hijas, su extraviada y al mismo tiempo especial hija.
¿Donde estarás ahora pequeña? se preguntaba una madre mirando el amanecer mientras una lágrima rebelde resbalaba por su mejilla.
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Un quejido poco disimulado salio de sus labios.
Como odiaba viajar, mas o menos… pero como odiaba viajar en buses, micros, metro y demases. Tanta conmoción, tanto ajetreo, tanta gente era lo que realmente no soportaba.
Y es que estar viajando de país en país donde todos sus maestros vivían lejos de las ciudades, a las afueras de estas en equilibrio y armonía con la naturaleza, rodeada de paz y silencio, la habían condicionado a tener un ambiente similar de paz en cada viaje que hacia. Y verse nuevamente enfrascada en situaciones de estrés, donde lo único que importa es el destino, no el viaje, la saturaba de sobre manera.
Más aun la saturaba el hecho de tener todas esas miradas atónitas, curiosas, posadas sobre ella, o mejor dicho sobre su vestimenta. Yun, solo con su maleta y un bolso, seguía vistiendo las túnicas amarillas y naranjas entregadas por los monjes en el Tibet.
Ha pesar de haberlas modificado para hacerse un traje de maestra aire con toques algo modernos, la gente aun así no paraba de verla como un bicho raro.
Queda poco para llegar Yun, solo una hora mas en este bus y llegaras a tu hogar, solo un poco mas se obligada a pensar vislumbrando su destino, su hogar.
Dando un suspiro se dedico a ver el paisaje que la ventana de aquel asiento de bus le ofrecía perdiéndose en sus pensamientos, en sus recuerdos. ¿Cuanto habrán cambiado todos?
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Caminando por las calles, ahora vacías por lo temprano de ese día, Yun dejo atrás el estrés para dar paso a los nervios. Aquellos nervios que traicionaban su juicio y su accionar al no saber como reaccionaria su familia al verle. ¿Me recordaran cierto? O quizás salieron y no hay nadie en casa… o quizás… eran los cuestionamientos que los nervios la obligaban a pensar haciéndola caminar cada vez mas lento para retrasar su llegada.
Sin embargo no se puede retrasar lo inevitable.
Parada frente a su casa saca sus llaves de entre sus túnicas, mirándolas fijamente… tal vez demasiado, y haciendo cada movimiento como si de un arte delicado se tratase, solo para atrasar lo que mas pudiera el entrar a su casa.
Ya con la llave en la cerradura comienza a girarla lo mas lento posible y cuando se hoyo un "clic" por parte de la puerta, una vocecita en su cabeza se dejo escuchar: no seas cobarde, ¡solo hazlo y ya! Y con el empuje de su subconsciente, habré la puerta de un solo empuje.
Algo anda mal fue lo primero que pensó al oír el chirrido de la puerta de su jardín. Sin pensarlo más sale del patio trasero para dirigirse al interior de la casa, a la cocina en particular, para ver que o quien había entrado sin permiso a su propiedad.
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Fría, congelada como una estatua, sin que su cerebro pudiese hilar idea o pensamiento coherente para que su cuerpo pudiese hacer algún movimiento. Solo se quedo parada en la puerta de su patio sin poder creer lo que sus ojos veían.
Yun automáticamente, dejando sus maletas en el suelo, dibujo una sonrisa en su rostro al ver que su madre ahí casi frente de ella, mientras veía que esta no reaccionaba a su llegada, y que tampoco lo haría. Lentamente comienza a caminar hacia ella para poder abrazarla y demostrarle que ella estaba ahí, había llegado, que era real.
- Estoy en casa madre- dijo en un susurro abrazándola todo lo que sus brazos la dejaban, mientras lagrimas amenazaban con salir de sus ojos color cielo.
Ante tal abrazo, su madre solo pudo comenzar a llorar desconsoladamente, soltando uno que otro gritito entre pena y alegría, mientras correspondía el abrazo de su hija.
- Mi niña, mi dulce y pequeña hija- decía mientras la voz se le quebraba por el llanto.
Yun solo podía abrazarla con más fuerzas mientras daba rienda suelta a sus oprimidas lágrimas.
Cuantas noches sin saber la una de la otra, extrañándose. Su madre por un lado preguntándose todos los días de esos dos largos años si su hija estaría bien, si le faltaba algo y si esas personas de confianza para Iroh, mas no para ella, la tratarían bien. Mientras que Yun ciertos días, no daba más de pena y angustia al no estar con los que quería El enviar mail's, regalos y fotos era una manera de mantener el contacto, sin embargo las noches eran largas y solitarias, y el querer estar en casa con su familia, no tenia precio alguno.
Estuvieron abrazadas durante algunos minutos, su madre llorando y diciendo cuanto la extrañaba y Yun limitándose a solo corresponder el abrazo.
- Oooh, no sabes cuanto te he echado de menos pequeña- decía su madre mientras se apartaba un poco para tomarle el rostro entre sus manos- veo en tus ojos que también me has extrañado… ya no llores pequeña, ya estas aquí con tu madre- dijo sonriéndole mientras con su pulgar limpiaba sus lagrimas, a lo que Yun simplemente reaccionaba llorando con mas ganas aforrándose a ella como si la vida se le fuese en eso -veo que has madurado, se ve en tus ojos… el peso del viaje, el entrenamiento y la sabiduría que hay en tu mirada son notorias, sin contar el cambio físico que has tenido- dijo mientras observaba de pies a cabeza a su hija- ahora eres toda una jovencita- termino diciendo mientras le sonreía.
Ante este ultimo comentario de su madre, Yun soltó una risita algo tonta. Si, su madre no había cambiado… y eso la alegraba.
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Tras dos horas de extensa conversa, preparando el desayuno y colocándose al día con sus vidas, con todo lo que había pasado en esos dos años, Yun nuevamente se sentía en casa, como si el tiempo nunca hubiese pasado, como si nunca se hubiese marchado.
Luego de aquel encantador desayuno, ya era hora de tomar un baño, mas que nada el viajar desde el Tibet, el dormir en aeropuertos y esperar autobuses que la ayudaron a llegar a su hogar, la habían dejado totalmente destrozada y para que decir, desaliñada.
Su madre mientras tanto, se mantenía ocupadísima lavando la ropa guardada en las maletas, cocinando mil y un recetas que eran las favoritas de su hija y sobre todo llamando a todo el mundo para que supiera el regreso de su Yun.
- Mamá, me alegra que me cocines mis platillos favoritos y todo, pero no es necesario, de veras- decía Yun con un banquete continental ante su mesa, mientras apenas y podía comer bocado. Con el duro entrenamiento ya se había acostumbrado a una ración medida de comida, lo justo y necesario para entregar energías para entrenar, ni mas ni menos.
- Nada de eso! La hija que no veía hace dos años y dos meses no regresa todos los días- argumentaba su madre mientras ponía sus manos en la cadera como jarra- además, también estoy cocinando para adelantar trabajo.
- ¿Adelantar trabajo?
- Vendrá toda la familia y también tus amigos este fin de semana- dijo una muy emocionada madre, ya que hace bastante tiempo no se reunía la familia completa, ya que faltaba una integrante.
- Es decir…
- Así es, todos vendrán mañana.
Yun no se lo podía creer, estaba feliz de poder verlos a todos nuevamente. Sus hermanos, como extrañaba molestarlos y hacer bromas con ellos, como extrañaba a sus amigos y ha Iroh!, como deseaba verlo para contarle todo lo ocurrido en el viaje y entregarle una que otra cosa que sus maestros le habían enviado para él. Pero aun así con todo y las ganas de aquel reencuentro, lo que más añoraba en esos momentos era el poder estar en su casa, tranquila y descansando para acomodarse nuevamente al horario continental y que su cuerpo se diera un merecido descanso de los duros entrenamientos que no habían cesado casi ningún día.
- Pero mamá…yo… este…
- Nada de peros!, a todos ya los he llamado y se mueren por venir a visitarte, saber de tu entrenamiento, los lugares a los que fuiste y sobre todo tus nuevas habilidades.
¿Ha…habilidades? Pensó Yun. ¡¿Como les enseñaría a todos sus habilidades como avatar?! Eso si era algo descabellado siendo conciente de que muy pocos sabían su verdadera identidad como avatar como para que sus vecinos armaran un escándalo al verla dominar los elementos, no gracias, yo paso con eso.
- Su madre al ver lo pensativa que se había puesto de repente su hija, se acerco a ella para darle apoyo- Se que quieres descansar, y lo entiendo, pero ellos te extrañaron tanto como yo y ahora que por fin estas aquí no quieren perderse la oportunidad de verte- dijo acariciando su cabeza como solo ella sabia hacerlo.
- Dando un suspiro resignado, Yun con la mejor de sus sonrisas cansadas le responde- esta bien, que vengan todos, incluyendo a Iroh.
-Por supuesto! A el también lo he llamado. Dijo que esta ansioso de verte.
¿Ansioso? Si claro, lo que quiere es saber es si ya soy una avatar plena, nada mas que eso pensaba Yun mientras seguía sonriendo a su madre. Ha esa mujer era mejor no llevarle la contra, o si no… mejor ni pensarlo en eso.
Mientras Yun seguía ensimismada en sus pensamientos, su madre a través de la conversación y accionar antes demostrados por su hija, podía ver el peso del viaje en todo su cuerpo. Su pequeña hija, su hija adolescente ya tenia 18 años de edad, ya había crecido y madurado para convertirse en una respetable, fuerte y valiente mujer. Podría jurar que se transformaría en una increíble avatar.
Simplemente estaba orgullosa de ella… y siempre lo estaría, no importa que pasara.
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HOLA DE NUEVO! Aquí les traigo el nuevo capitulo de mi historia
Se que mas que un capitulo de acción es uno de transición, ya que no podía comenzar de la nada xD pero pronto se viene lo bueno, lo prometo aunque al estar a finales de mes se me viene todo encima, sobre todo las pruebas :S por lo que me tardare en escribir un poco los nuevos capitulos, necesitare mas que tiempo e inspiración para subirlos u_u pero bueno no me rindo con esta historia ;D
Agradesco un monto a Jrosass, Diana master, Floraa-chan, Ariy Avatarbender 0.o, . De veras gracias por seguir mi historia, espero no decepcionarlas =)
Cualquier comentario, critica, duda, consejo… en fin, reviews, es bien recibido como siempre. Ustedes leen y tienen todo el derecho a decir si algo les gusta o no.
Nos vemoooooos!
