Capítulo 10: Ya el Sol estaba ocultándose en los últimos rincones de la ciudad, dejando lugar a la noche que llegaba con la Primavera y en donde aquella estación, donde florecían las flores, también surgía con fuerza una gran gama de sentimientos por las personas que uno siente y desea compartir su vida con ellas.
Y eso sucedía con Eddy y Akeno, ellos se habían encontrado en aquel puente, donde estaban observando el Sol ocultarse, mientras que sus manos habían jugado por un momento pequeño a estar juntas, apretadas suavemente, cosa que eso llamó la atención a ambos protagonistas, quienes se sonrojaron por lo sucedido.
- Oye. Le llamó Eddy.
Akeno se dio la vuelta para mirar al extranjero, quien tenía la mirada baja, ¿por qué sería? ¿Qué le estaba pasando?, eso pronto lo iba a averiguar.
- Dime, pero antes, ¿por qué estás con la cabeza mirando hacia abajo? Preguntó, por su parte Akeno, cosa que Eddy no podía dejar sin responder a la pregunta de la chica.
- Bueno, es que, bueno...Yo. Decía tartamudeando.
Dentro suyo, sus emociones trataban de animarlo para que confesara.
- "Vamos, Eddy, dilo, no seas tonto, esta es tu oportunidad" Le animó una de sus emociones, la cual encendió la luz de la esperanza.
Finalmente, el extranjero habló a ella.
- Bueno, es que para empezar, nunca había estado con una chica tan bonita como tú, para empezar. Alegó el muchacho, elogiando la belleza de Akeno, quien se quedó sonrojada y reía por lo dicho del chico.
- Owww, nadie me había dicho algo tan bonito, ven a mis brazos. Le agradeció la peli negra y lo abrazó, apoyando la cabeza de Eddy sobre sus grandes pechos, los cuales, ruborizaban al extranjero.
- "Lo hiciste bien, Eddy, lo hiciste bien" Se felicitó para sus adentros, sintiéndose el Rey del Mundo.
Por su parte, en la Academia Kuoh, Doble D y Ed habían estado terminando de recorrer el lugar, ya que el primero tuvo que firmar los papeles de ingreso y de ahí, fue aceptado, con una enorme fiesta que se iba a desarrollar, pero algo les faltaba, mejor dicho alguien no estaba presente.
Ed llegó al cuarto de ellos dos, quien había ido a buscar a Eddy, pero no lo encontró por ninguna parte.
- No lo pude encontrar, Doble D. Le dijo el hermano mayor de Sarah.
- ¿Adónde se habrá ido? Justo ahora. Se manifestó molesto el intelectual, al ver que su amigo había desaparecido sin dejar rastro.
- ¿Lo vuelvo a buscar? Preguntó Ed.
- No, no, ya lo buscamos por todas partes, dejémoslo así, ya vendrá, él sabe dónde encontrarnos. Respondió Doble D, quien salió de la habitación, vistiendo todo un conjunto negro y elegante, ya que él daría su discurso de ingreso en la Academia Kuoh.
Ambos dejaron la habitación, yendo hacia el salón principal, donde se estaba desarrollando esa reunión, una reunión de bienvenida para un extranjero que tanto tiempo había ansiado estar en tierras extranjeras.
- Doble D, enserio, Eddy pudo haberse perdido. Le pidió Ed de hacer una nueva búsqueda.
- Ed, déjalo, Eddy estará bien, él sabe lo que hace. Respondió su amigo y ambos entraron en el salón.
Ya la noche llegó, la oscuridad y la Luna, venían de la mano, una ocultando toda la luz que el Sol había dado en el día, mientras que la energía eléctrica, artificial, creada por el Hombre, se encendía y reemplazaba por esas horas al Sol; la Luna, por su parte, daba una sensación extraña en las parejas que salían afuera en sus citas.
Y eso podía sentirse en Eddy y Akeno, aunque esto era temprano, una unión empezaba a nacer dentro de ellos dos, algo que nunca había sentido el chico de Peach Creek, tantos años tratando de conquistar a Nazz, pero ella había escogido a Kevin.
- "Wow, esta chica es increíble, es muy simpática, dulce y hasta amable" Pensó el chico, quien estaba sintiendo, en ese momento, el contacto con las manos de Akeno.
Ambos se miraron, se sonrojaron una vez más, parecía extraño, pero ellos tenían algo en común. Pero justo cuando estaban por pasar más tiempo juntos, el celular de Eddy marcó un mensaje importante que tenía.
- ¡Dios! Me había olvidado de la ceremonia del cabeza de calcentín de Doblé D. Dijo, molesto, quien no deseaba estar ahí, ya que le parecía aburrido.
- Espera -Le detuvo Akeno, tomándole de la mano- ¿Y si no vas? Es muy aburrido, a veces, esas reuniones, no sirven para nada. Le contó ella, mientras que él entraba en razón.
- Si, además, ¿qué tengo que hacer ahí? Nada, pasemos tranquilos esta noche. Mencionó él.
- Perfecto, entonces, sígueme, quiero llevarte a mi sitio de tranquilidad. Le pidió ella que Eddy fuera con ella, cruzando por el Puente Goyi, hacia un destino que él no conocía.
No importaría no ir a esa ceremonia, total era pura charla, estar allí afuera con Akeno, era único para el muchacho, nadie los estaba molestando o los detenía, simplemente eran dos espíritus libres en un Mundo totalmente loco, por así decirlo, no había una barrera tampoco que les frenara el paso, sino que ellos se llevaban al Mundo por delante.
- ¿Hacia dónde vamos? Preguntó Eddy, quien vio que se internaron en las afueras de la ciudad, yendo hacia el lado Oeste, donde se encontraba un gran parque.
- Este es mi lugar de tranquilidad. Le respondió Akeno y cruzaron por el arco iluminado y de piedra, el cual daba la entrada al parque, donde habían muy pocas personas.
El gran parque, el cual daba al Centro de la Ciudad de Tokyo y por donde estaba el Mar del Japón, era de una gran extensión, ocupando una zona de 5,37 ha, había un sendero de piedras que llevaba por todo el predio, árboles de diversas especies y hasta unas escaleras en varios puntos, sin olvidar las fuentes. Ese era el sitio perfecto para pasar la noche, la cual se puso un tanto fresca de la nada.
- Wow, nunca había estado en este sitio. Dijo, sorprendido, Eddy, quien no paraba de observar todo ese predio iluminado y bien cuidado.
- Aquí vengo también a entrenar, pero eso muy pronto lo vas a conocer. Le contó Akeno, quien sostuvo de las manos de Eddy, sin soltarlas ni por un segundo.
- Me gustaría tanto sobre ti, somos muy extraños, pero siento que te conocí en alguna parte de mi vida, tal vez en el pasado. Dijo el chico, cuando en ese momento, la sonrisa de Akeno cambió a una expresión neutra.
- ¿Enserio? Le preguntó ella.
- Sí, ¿dije algo malo? Quiso saber Eddy.
- No -Respondió ella tranquila, mientras que su sonrisa volvía a dibujarse en su rostro- Oye, ven conmigo, ¿te gusta la oscuridad? Quiso saber ella.
- Sí. Respondió el chico y la siguió hacia una zona donde los árboles abundaban en mayor cantidad y donde fueron tomados de las manos, adentrándose en la oscuridad del parque.
Ya allí, en aquella zona donde la Luna alumbraba con todo su esplendor, Eddy y Akeno se recostaron en el césped, donde solo la respiración de ellos estaba presente y además, nadie los molestaba para nada. El chico de Peach Creek ansiaba por conocer más de ella, como Akeno de él.
- ¿Sabes? Deberías formar parte del Club. Le contó sobre aquel grupo la chica.
- ¿Qué Club? Quiso saber Eddy.
- Es el Club de la Investigación Oculta. Podrías hacerte amigo de los míos también junto con los tuyos, además mi hermano Alexander te enseñaría una gran cantidad de conocimientos sobre los poderes ocultos. Respondió Akeno.
- ¿Tienes un hermano? No sabía. Dijo Eddy.
- Nacimos separados por la Guerra Fría, ya lo conocerás a fondo todo esto. Alegó Akeno, quien se divertía y mucho tocando los cabellos del chico.
- Me gustaría, solo espero que Ed y Doble D no vayan a enojarse porque no fui. Dijo Eddy, quien temía por el rechazo de sus amigos.
- Jeje, no hará falta, ya estas conmigo y nadie nos puede separar. Agregó Akeno, cuando en ese momento, el muchacho observó los ojos de la bella chica brillar de un intento color violeta, el cual le llamó su atención.
- ¿Estás bien? Preguntó Eddy.
- Tranquilo, solo estoy disfrutando del placer de tenerte a mi lado. Le calmó Akeno los nervios a su nuevo y futuro novio.
Ambos se acurrucaron juntos, mientras que la Luna iba subiendo más y el viento proveniente del mar, se levantaba, refrescando el sitio y alejando cualquier emoción negativa que estuviera influyendo en el ambiente.
Era una extraña presencia que ellos dos estuvieran juntos, sabía Eddy que esto lo podría meter en problemas con la Academia y con sus dos amigos, los cuales esperaban a que regresara para la ceremonia, la cual se había iniciado.
Después de haber estado un tiempo allí, ambos decidieron que era mejor pasar la noche en el parque, ya que si llegaban a ser vistos fuera de horario, rondando por la Academia, serían castigados.
Y así fue como Akeno y Eddy se quedaron esa noche, esperando el Amanecer, en aquel parque de la ciudad de Tokyo.
