¡Hola a todos y disculpen la tardanza D:! ¡Aquí tienen el siguiente capítulo, espero que les guste =D!
Disclaimer: Naruto es propiedad de Kishimoto…
Capítulo 8: Siguiendo las pistas.
Tenían ya dos semanas de viaje.
El plan del Hokage para infiltrarse en la isla del Oso requería que ellos pretendieran ser civiles, y por lo tanto debían utilizar los medios de transportes tradicionales para llegar a su destino.
Primero tuvieron que entrar infiltrados en la capital del País del fuego para encontrarse con un contacto que les facilitaría documentos que los avalaría como ciudadanos de la capital.
Lo segundo que debieron hacer fue disfrazarse, pues con sus apariencias actuales llamarían demasiado la atención, y usar un jutsu de transformación requería de un flujo constante de chakra que ninguno de ellos, especialmente el niño, podía mantener por largos períodos de tiempo. Así que se vio obligada a usar una peluca negra con cabellos largos y ondulados, para no tener que teñir su corto cabello rosado, y usar unos lentes de contacto marrones.
A Sasuke le tocó, para su obvio disgusto y para entrenamiento de ella, utilizar un gel que mantuviera su cabello domado y relamido, y usar unos lentes normales de lectura.
A mini-Naruto, apodo que le había dado Kakashi al niño, le pusieron una peluca negra con cabello cortos y alborotado, más unos lentes de contactos negros.
Sólo entonces pudieron asumir sus nuevas identidades, que para su humillación, consistía de una pareja de jóvenes casados y su hijo de cinco años. Kakashi debía estar muerto de la risa en su escritorio por la pequeña broma que les estaba gastando.
No es que le molestara pretender estar casada con Sasuke, si le hubieran ofrecido esa oportunidad hace muchos años, estaba segura que habría saltado de alegría. Pero las cosas eran diferentes ahora, la distancia entre ambos era demasiado grande, sin mencionar las diferencias que los hacía discutir todo el tiempo.
Como lo había sido la acomodación de mini-Naruto. No se habían podido poner de acuerdo, ambos querían que el niño se quedara con ellos. Al final, la única forma en que lograron hacer las paces fue con la amenaza de Kakashi de asignarle la custodia de mini-Naruto a otro, como Iruka.
No tenía nada en contra de Iruka, pero esta era su misión. Por cincos años se sintió culpable de no haber podido evitar que Naruto desapareciera junto con la explosión. Si tan sólo él hubiera estado en mejor estado, si tan sólo lo hubiera curado antes de que se le ocurriera lanzar esa técnica en contra de Madara, si tan sólo no hubiera estado tan ocupada curando a Sasuke. Demasiados cosas que podría haber hecho diferente para cambiar el resultado de la batalla final. Pero ahora era demasiado tarde.
Y si debía pretender ser la esposa de Sasuke, lo haría sin quejarse. Si con eso estaba un paso más cerca de encontrar a Naruto.
Y así fue cómo entraron en el papel de Hana, su esposo Ren Nanami, y su hijo de cinco años Tomohisa. Residentes de la capital que eran religiosos devotos y deseaban visitar la Isla de Dios para rendir homenaje al Sumo Sacedorte. Porque tampoco podían crear identidades de la nada, ya que para entrar debían ser seguidores de la religión y haberse anotado antes en una lista que el predicador enviaba a la isla para que fuera aprobado.
Por eso eligieron precisamente a esa pareja, además del parecido, porque ya se habían anotado en la lista y tenían la aprobación de los Sacerdotes para entrar. Y pronto, junto a los demás viajeros, se montaron en un tren con destino al País del Té para recoger a los seguidores que viajarían desde ese lugar antes de tomar el barco que los llevaría finalmente a la isla de Dios.
Y todo eso tomó dos semanas.
Ahora finalmente habían llegado a la Isla de Dios, y estaban siendo sometidos a un chequeo exhaustivo, verificando sus papeles, sus apariencias, su equipaje, entre otras cosas.
Era simplemente ridículo lo que estaban haciendo. Ese escrutinio levantaba demasiadas sospechas, pues sólo si tuvieran algo muy grande que ocultar tendrían tanto miedo de que alguien ajeno a su religión entrara en la Isla. Aunque su excusa de que los ninjas eran demonios engañosos y debían proteger la santidad de la isla impidiendo su entrada parecía ser suficiente para apaciguar a la ola de creyentes que venían semanalmente.
Durante el chequeo se mostró relajada, actuando el papel que le correspondía. Por suerte mini-Naruto estaba dormido, porque su falta de expresividad podría haber sido un problema. Aún no lograban descubrir a qué se debía eso, así como su mutismo. Sabía que era capaz de mostrar emociones, como lo hizo en Ichiraku aquella vez.
Al pensar en Ichiraku su rostro se ensombreció ligeramente. De no haberlo llevado ahí, mini-Naruto no habría sido secuestrado ni Touma herido. Pero también, si no lo hubiera llevado ahí, estarían ignorantes del peligro que les acechaba, y quizás no habrían podido descubrir tanto sobre el niño tampoco, ni llegado tan lejos.
—Pueden pasar —les dijo el guardia encargado de revisarlos.
—Muchas gracias y que Dios lo tenga en su gloria —le dijo sonriendo. Sasuke a su lado sólo asintió.
Ambos tomaron su equipaje y se hicieron camino al interior del pueblo buscando un lugar donde quedarse. Mientras caminaban, todo el que los veía pasar les saludaba con mucho entusiasmo, más de una vez se tuvieron que detener para entretener a los pobladores con anécdotas inventadas. Lo peor es que se veían obligados a seguir la corriente, porque si ignoraban a alguno podrían levantar sospechas.
Fue cuando cayó la noche que finalmente pudieron registrarse en una posada. Estaba totalmente exhausta. Actuar, pretender y sonreír todo el tiempo parecía consumir más energía que una pelea con otro ninja. Pero al menos todo había acabado por ese día.
Parecía que nadie podía salir a las calles después de que cayera el Sol, pues creían que sólo las criaturas del mal preferían la oscuridad, aunque pensaba que era ridículo, eso había sido lo que realmente los salvó. Hasta el día siguiente al menos.
—Parece que los guardias sacerdotales vigilan las calles —le informó Sasuke trayendo una bandeja con tres tazones de ramen humeantes y colocándolo encima de la mesa frente a la que ella estaba sentada de rodillas al estilo seiza*. Ya que la posada usaba el estilo tradicional y por tanto no había sillas.
—¿Ramen, a esta hora? —Preguntó incrédula. Honestamente esa obsesión que Sasuke había desarrollado con el ramen era enfermiza, más aún cuando tenía tomate. Estaba bien que extrañara a Naruto y todo, pero eso no significaba que debía estar tomando sus hábitos, principalmente los que podían perjudicar su salud.
—¿Hay algún problema? —Claro que no debía haber problema para él, después de todo también adoptó el hábito de Kakashi de leer Icha Icha. Aunque se defendiera diciendo que ayudaba a que sus enemigos lo subestimaran, estaba segura que en verdad era un pervertido en el fondo.
—Ninguno —no iba a ocasionar una disputa ahora, y menos por comida.
Mini-Naruto, que se había despertado antes de llegar, comenzó a comer tras un silencioso "buen provecho". Había sido extraño, tenerlo dormido en sus brazos, pero reconfortante. Con él ahí, sentía que pronto obtendrían todas las respuestas que necesitaban y finalmente le pondrían fin al misterio.
Imitándolo, ella también comenzó a comer. Parecía casi normal, aunque tuvieran que compartir habitación, las misiones que habían hecho en el pasado juntos la tenían acostumbrada.
La mañana siguiente salieron bien temprano, como era la costumbre de los isleños de salir a las calles tan pronto los primeros rayos del Sol aparecieran en el horizonte.
Aquel día no hubo tanta efusividad con ellos. La multitud se encaminaba al templo del Sumo Sacerdote que estaba en el Norte de la isla, al pie de la Montaña de Dios, para escuchar las palabras de su Dios y comenzar el día.
Como era de esperarse de ellos, siguieron a la multitud mientras observaban sutilmente los alrededores en busca de algo fuera de lugar o algo que les llamara la atención.
No encontraron nada hasta que se detuvieron, junto a todos los pobladores, afuera del templo. El terreno era rocoso, pero el espacio era bastante amplio y eran resguardados del Sol por las montañas que se alzaban a ambos lados de la congregación. Aquí y allá se veían unos osos de gran tamaño, durmiendo u observando a la multitud perezoso. Por esta especie especial de osos gigantes, es que la isla recibía su nombre.
El templo era enorme y magnífico, debía poseer una extensión de kilómetros, con la forma regular de los templos del Continente. Con dos estatuas con la forma de osos parados y en posición amenazante al frente, que supuestamente protegían la entrada del mal.
No faltó mucho para que la persona que asumía fuera el Sumo Sacerdote apareciera en un balcón en la parte más alta del templo vestido de una toga blanca que lo cubría hasta los pies y de mangas largas. Desde su posición podía ver que era un hombre de cabellos rubios pálidos y muy cortos, y que debía estar a finales de sus cincuenta.
Con sólo un movimiento de su mano, la masa emocionada de personas se calmó, y todos se pusieron a escuchar atentamente.
—Mis amados hermanos, Dios nos ha agraciado con otro día más en la Tierra —su voz era potente, y parecía ser acarreada sin dificultad ante todos los presentes—. Pronto nuestras preocupaciones serán levantadas, ya no tendremos por qué seguir temiendo que esos demonios ninjas nos sigan tratando como basura y destruyendo nuestras vidas con el caos de su existencia. Cinco años atrás, todos los ninjas se aliaron, y era obvio que su objetivo éramos nosotros, civiles indefensos que no tendríamos oportunidad contra sus artes demoníacas. Ya no seremos subyugados, ni temeremos más. Pronto, muy pronto, Dios lanzará su castigo…
¿Acaso el Sumo Sacerdote comenzaba su discurso todas las mañanas de esa manera, avivando las llamas del odio en los pobladores de esa isla? ¿No se suponía que una religión debía predicar sobre la paz, la compasión, el perdón y esas cosas?
De pronto, sintió como alguien apretaba fuertemente su mano, y su mente volvió a la realidad. El Sumo Sacerdote seguía hablando, pero su atención estaba en el pequeño que tenía tomado de la mano. Mini-Naruto la miraba, con esa expresión siempre vacía que muchas veces hacía que su corazón se contrajera dolorosamente.
Cuando estuvo seguro de que tenía su atención, mini-Naruto volvió a mirar en el templo. No al Sumo Sacerdote, sólo directamente al templo.
Por el rabillo del ojo vio cómo Sasuke los observaba. Estaba convencida de que él también estaba pensando lo mismo que ella.
Naruto debía estar ahí dentro.
No prestó atención al resto del sermón, sólo estudiaba el terreno buscando ventajas que los pudiera beneficiar.
Cuando la masa de personas comenzó a moverse, se dio cuenta que el sermón había terminado y que muchos se dirigían al interior del templo para ser bendecidos personalmente por el Sumo Sacerdote. Así que los siguió, deteniéndose en el interior junto a los demás, pretendiendo entusiasmo para no sobresalir entre las personas reunidas, que eran las mismas personas con las que llegaron en barco el día anterior.
—Que Dios los agracie con su presencia hoy y siempre —les dijo el Sumo Sacerdote deteniéndose frente a ellos.
—Que Dios ilumine nuestro camino —respondieron a coro ella y Sasuke dando una reverencia. Aunque mini-Naruto permaneció callado.
—Parece que su hijo es muy tímido —comentó casualmente el Sumo Sacerdote, resaltando su falta de respuesta.
—Mis disculpas su Excelencia, nuestro hijo sufre de autismo, un trastorno que le impide socializar o hablar adecuadamente con otras personas —contestó, saliendo rápidamente con una excusa.
—Es lamentable escuchar eso —les dijo—, pero es posible que Dios lo pueda ayudar, sólo tiene que quedarse aquí en el templo.
—¿Esa es la única manera su Excelencia? —Preguntó preocupada, eso no estaba dentro de sus planes—. Despedirnos de Tomohisa nos partiría el corazón.
—No hay nada de qué preocuparse, su hijo estará en las manos de Dios —les aseguró amablemente—. Si se mantienen orando, Dios los llenará con su compasión y aliviará su dolor.
Sintió cómo Sasuke le rodeaba los hombros con su brazo para acercarla a su cuerpo, manteniendo las apariencias del esposo preocupado y al mismo tiempo diciéndole que debían dejarlo ir para no llamar demasiado la atención.
Así que tuvo que asentir, muy a su pesar, permitiendo que el Sumo Sacerdote ordenara a uno de los guardias que se llevara al pequeño a una habitación del templo.
—¿Podrían decirme sus nombres? —Les preguntó curioso.
—Mi nombre es Ren Nanami, y esta es mi esposa Hana —contestó Sasuke por ambos, dándole una sonrisa fingida.
Devolviéndoles la sonrisa, el Sumo Sacerdote se alejó de ellos para seguir bendiciendo a los demás visitantes.
—Hay que actuar —murmuró quietamente, de modo que sólo Sasuke pudiera escucharla.
Finalmente encontrarían a Naruto.
Fin del capítulo 8.
Como temí que pasaría, el jueves no sólo llegué de la Universidad con sueño, también con un terrible dolor de cabeza y sin ganas de hacer nada más que dormir. Y si eso no fuera suficiente, me tuve que levantar a las 5AM porque necesitaba estudiar los temas del viernes antes de salir a las 7 para la universidad. ¿Y adivinen a qué hora salí de la universidad? 10PM (esa es sólo la versión resumida, porque eso no fue exactamente lo que pasó, pero no quiero hacer esto largo LOL).
Volviendo a la historia =D, estamos un paso más cerca de revelar los misterios. Y vuelvo a repetir, no soy religiosa y no sé cómo hablan ellos; cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia; la opinión de los personajes no refleja la mía; por último, mis disculpas si ofendo a alguien…
¡Listo! Creo que eso es todo…A menos que se me olvide algo…(Disculpen mi memoria, es que tengo demasiadas cosas en la cabeza…Creo LOL)
Aún les debo decir algo, pero eso lo dejaré para el próximo capítulo…(mañana en la noche).
Y ahora, los agradecimientos…¡Muchísimas gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leer esta pequeña historia, especialmente a los que me han dejado sus comentarios! ¡Me han hecho realmente feliz al saber que les gustó tanto el interludio y el omake =D! (A Judy: muchas gracias por tus buenos deseos, ya me siento mejor después de dormir unas diez horas :3)
¡Hasta la próxima! (Y si tienen alguna duda, no duden en preguntar lol)
1*-Seiza: forma tradicional de sentarse de rodillas.
