Capitulo 10: Nuevos lazos.

Disclamer:

Todos los personajes y hechizos presentados en este Fic son propiedad de Jk Rowling, yo solo los utilizo para crear esta pequeña historia.

Primero que todo ¡FELIZ AÑO NUEVO! ¿Pueden creer que ha pasado mas de un año desde la ultima actualización de este fic? Pues yo no...

Ahora... a las que escriben Fics ¿Les ha pasado que saben el final de la historia pero no como llegar hasta ahí? eso es lo que me sucede a mi con esto, se que quiero y se adonde quiero llegar, pero no se bien como hacerlo, pero espero encontrar la manera correcta.

no tengo excusas para haberme tardado tanto, solo espero que lo disfruten y bueno, me dejen sus comentarios... besos

¡A LEER!


Su cuerpo se sentía pesado, pesado y adolorido.

La cama estaba caliente o quizás se trataba de su propia piel, no lo sabía, opto por cubrirse los ojos de la claridad que la ventaba, abierta de par en par, dejaba entrar, directamente a su rostro.

Pero no pudo.

Cuando su mano, olvidada en un lado de la cama, fue a cubrir sus ojos se vio impedido, otro intento, el mismo final, el ruido de metal chocando con mas metal fue lo que lo alerto, con mas esfuerzo del que pensaba necesitar, hizo que su cuello girara hacia su brazo, que era apresado por un pesado brazalete de metal, que lamia su ardiente piel, de el salía una gruesa cadena que se perdía en el borde de la cama.

Movió sus otros cuatro miembros, como lo esperaba cada uno estaba atado de la misma forma… ¿Como, pero sobre todo porque estaba atado? ¿Que los había llevado a atarlo de esa manera?

Iba a llamar, gritarle a Hermione que subiera y por favor retirara aquellas restricciones pues empezaban a hacerle daño en las muñecas y tobillos, iba a mencionar ese nombre, llamar a la chica, cuando lo recordó.

Como una película de terror, los acontecimientos de la noche anterior llegaron a su mente, en medio de la desesperación sus ojos miraron la piel de sus brazos y piernas, efectivamente ahí aun se veían las marcas de la cuerda mágica con las que Hermione lo había atado... Cuando estaba a punto de asesinarla.

-¡HERMIONE! ¡HERMIONE! - su voz se cuarteaba y fallaba mientras trataba de gritar, de hacerse escuchar desde aquel olvidado desván - ¡HARRY! Maldita sea… ¡HARRY! ¡HERMIONE!

Entre gritos y gritos fue capaz de escuchar como unos pasos subían apresuradamente las escaleras hacia él, solo por eso se detuvo, a la persona le tomo algunos segundos llegar hasta su cuarto, la puerta se abrió de par en par, por un segundo la absurda esperanza de que fuese la castaña quien acudiese a su llamado sobrevivió en su interior, pero por supuesto, era imposible.

Los ojos grises y alarmados de Sirius Black escrutaron el lugar, a Lupin no le sorprendió que entrara a la habitación con su varita alzada, preparado para aturdirlo, en el mejor de los casos. Pero Remus se encontraba retorcido en la cama, con las manos a punto de sangrar por presionar la piel en el frio metal y con su cuerpo semidesnudos tratando de liberarse.

- Vamos Lunático, cálmate - Sin bajar del todo su varita, Sirius se acerco a la cama, probamente estudiando las posibilidades de que el licántropo intentara saltar a su garganta - Remus, por amor a Merlín, te harás daño.

- ¿Hermione? - Fue lo único que dijo, su corazón se estrujo al ver la cara de Sirius, algo le decía que no iba a gustarle la respuesta - ¿yo… la… la he ma…

- Esta en su habitación, dormida - Sirius guardo la varita en el bolsillo interno de su chaqueta, parecía que llevaba toda la noche despierto pues su ropa estaba arrugada, su cabello revuelto y sus ojos tenían ese matiz cansado que Lupin tanto conocía- Poppy ha estado cuidándola.

-¿Po-Poppy? - ¿Que tan malo podía estar todo esto como para que Minerva dejara que su sanadora y su profesor de Defensa contra las artes oscuras abandonaran el colegio para hacerse cargo? -

- La traje conmigo en cuanto Harry me aviso, ella ha curado a Hermione y ahora está revisando su sangre para saber que tan infectada…

-¡¿La Mordí?! - Se había ahogado al decir la frase, Merlín sabía que no podía arruinarle la vida a alguien de esa forma, jamás se lo perdonaría y mucho menos si ese alguien era Hermione -

- No, no realmente, vamos Remus, cálmate - Sirius suspiro, atrajo una silla olvidada y se sentó frente a él, las cosas eran graves de otra forma Black estaría haciendo bromas al respecto - Las heridas de Hermione son difíciles de curar, pero tu ayudaste bastante con eso.

- ¿Que yo hice qué? - ¿Cómo era eso posible? ¿Qué lo había tenido de morderla, destrozarla, asesinarla? Era conocido que los hombres lobos perdían cualquier tipo de humanidad en cuanto la luna llena se alzaba en el cielo ¿Qué había sido diferente esa vez? El no había logrado tomar su poción, no tenía sentido, su cerebro palpitaba mientras intentaba entender todo lo que Sirius le decía, no podía alzar la cabeza, su cuello dolía como el infierno al igual que su palpitante cabeza.

- Cuando tus zarpazos abrieron la piel de su espalda - Sirius noto como él arrugaba su rostro, podía asegurar que le dolía mas escuchar lo que había hecho que todo su cuerpo herido- Lo siento… bien, cuando ella cayo, tu… bueno, no tu, no eras tú.

- Era yo, yo soy el lobo Sirius, soy yo - su voz era baja y casi tranquila, no quería que su amigo quitara el peso de sus hombros, el se lo merecía.

- Lunati… - se detuvo, Remus negaba lentamente con su cabeza apoyada en el colchón - Bien… Moony parece que, bien, lamio sus heridas, como curándolas, Poppy dice que eso y unas cuantas dosis de díctamo ha ayudado a que Hermione cicatrice de buena forma estas últimas doce horas.

Quiso preguntar cuánto tiempo tenia durmiendo, pero ahora que se fijaba su cabeza revotaba de cierta manera conocida, suponía que habían puesto alguna opción para dormir en su boca y así mantenerlo fuera del juego... Muy listo, nadie necesitaba al maldito lobo para arruinar todo un poco más.

- Ahora Poppy quiere saber si su sangre... Bien, si se ha infectado con la licantropía, aunque no lo cree, solo desea descartarlo.

Remus cerró los ojos, no sabía cómo asimilar esas palabras, no sabía como podría vivir si el doctamente de Madame Pomfrey era diferente, si había infectado a Hermione con la maldición de la licantropía, ella no se merecía esto.

- Ella está dormida ahora, pero hace un rato pregunto por ti… - Sirius lo miraba fijamente, midiendo su reacción imaginaba- está preocupada Lunático.

Por supuesto, era Hermione, ella podría estar muriendo pero se preocuparía por el bastardo que la condujo a eso.


POV/Hermione.

- "No, no lo sé, no he visto nada como esto…"

Deseaba abrir los ojos, la claridad chocaba contra sus parpados, la bruma de su cerebro estaba empezando a despejarse, pero ella era incapaz de darle órdenes a su cuerpo, parecía que su cabeza estaba en huelga y se negaba a conectarse con el resto de su anatomía. Si estuviera de pie, probablemente habría acabo de boca en el suelo.

Tampoco podía entender que sucedía a su alrededor, escuchaba voces, de forma precaria hilaba palabra tras palabra, intentando conformar una conversación, pero la verdad era que no lograba entender más que un poco, palabras y oraciones en el aire que juntas no tenían mucho sentido.

- "Necesito espacio chico… si, sé que es tu amiga… sal de la habitación."

Como odiaba no entender lo que sucedía, en medio de su semi inconsciencia la voz parecía conocida, pero no podía darle un rostro y mucho menos cuando los tonos de esta iban y venían, a veces gritaban y a veces murmuraban cosas sin sentido alguno, otro hombre preguntaba cosas constantemente, con parsimonia y lentitud, Merlín sabía que no entendía nada.

De verdad quería abrir los ojos, moverse, cualquier cosa… un gruñido de frustración nació en su mente y creció en su garganta, saliendo como un sonido lastimero por sus labios. Las voces a su alrededor callaron. La poca conciencia que tenia se esfumo en segundos, la claridad murió y ella se hundió en la oscuridad de un sueño.

La segunda vez que despertó, sintió como alguien cogía su mano y acariciaba su piel… solo un nombre resonó en su mente, la preocupación la invadió, era importante que despertara.

- Remus…

Su voz fue suave pero la persona a su lado la escucho, porque dejo de acariciarla, aun con sus ojos cafés cerrados, podía sentir como había acercado su rostro para escucharla mejor.

- ¿Remus? – repitió, por fin fue capaz de abrir sus ojos, otras orbes esmeralda la miraron con preocupación contenida, algo no andaba bien - ¿Remus?

- Señora Pomfrey, Señora Pomfrey, ha despertado, Venga aqui Señora Pomfrey – la voz del azabache le aseguro que debía temer, Harry no se aparto de su lado ni soltó su mano, pero sus ojos dejaron de mirarla a la cara, para observar algo más abajo.

Tardo un poco en lograr percibir el resto de su cuerpo, pero cuando lo hizo, la fría brisa del ocaso golpeo su piel desnuda, estaba sobre su pecho y no llevaba nada encima, quería sentir vergüenza porque su mejor amigo la viera de esa forma, pero en cuanto movió un poco su cuerpo un dolor lacerante la recorrió, desde sus hombros hasta el borde inferior de su espalda, justo sobre la línea del trasero.

No evito los gemidos de dolor.

- No, no te muevas – Harry parecía realmente preocupado, el seño en su frente se juntaba mas y mas - Madame Pomfrey te pondrá algo y estarás mejor, pero no te muevas.

Por supuesto ella era una chica lista y siguió el consejo de Harry, no se movió ni un poco, ni siquiera cuando la sanadora llego a su lado y meneó su varita o cuando la hizo tomar una poción que relajo sus huesos inmediatamente después.

La oscuridad se la llevo otra vez…

"- No lo sé, Albus, no he visto nada como esto…

- ¿Crees que se haya infectado?

- No tiene síntomas, no hay fiebre ni sudoración y tampoco tiene rasgos de gangrena en la herida, lo que es típico de esta clase de infección… pero no puedo asegurarlo, ha tenido un poco de escalofríos las últimas horas.

- Entonces tendremos que esperar…

- Tendremos que esperar…"

¿Infección? ¿Sudoración, fiebre y gangrena? ¿Qué demonios había sucedió con ella?

Cuando abrió sus ojos por tercera vez, la luna llena brillaba en medio del cielo y el lastimero aullido de un lobo perforo sus tímpanos… Remus había entrado en fase y se encontraba justo sobre su cabeza.

No necesito mucho tiempo para recordar todo y el miedo se apodero de su cuerpo, esta vez no dolio tanto, aunque sentía que ardía como el infierno, movió su mano derecha hasta dejar caer el vaso de la mesa a su lado, madame Pomfrey corrió a su encuentro.

- No te muevas, podrías lastimarte.

- Harry, necesito a Harry…

El muchacho que sobrevivió cruzo el umbral como si estuviera esperando que ella lo llamara para acudir a su encuentro.

- Merlín Hermione, hemos estado tan preocupados.

- ¿Dónde está Remus? ¿Qué han hecho con él? – no quería ser grosera pero no había tiempo para la educación, conocía a Harry y peor aun conocía a Ron, sabía que por cuidarla, podían perder el norte y hacer algo terrible – Harry no es su culpa, no pudo evitarlo él jamás me lastimaría, yo…

- Lo sé Hermione, lo sé – El chico se dejo caer en la silla frente a ella, parecía que tenia días sin dormir y por lo que sabía, quizás era así, ella no sabía cuánto tiempo había estado bajo el poder de los sedantes de Poppy -es solo que la imagen que encontramos no fue muy linda y tu… tú estabas casi muerta, si tu patronus no hubiese llegado a mí, no quiero ni pensarlo.

- ¿Cómo, como esta el? –

- Ahora mismo, adolorido, nadie podía hacer la poción a tiempo así que sufrirá su transformación los próximos días…

Sus ojos empezaban a quemar, no era justo que pasara por todo aquello, no solo cargaba con el peso de la culpa sino que debía sufrir el lacerante dolor de la transformación, aunque seguro su mente era el peor castigo, porque Hermione lo conocía, sabía que Remus debía estar purgando la culpa de haberla herido, aun cuando realmente no era su culpa, el no tenia conciencia alguna cuando lo hizo, era imposible que pudiera evitarlo… los hombres lobo solo responden al llamado de los suyos.

¿Entonces porque no la había matado?

De pronto recordó la sensación de su lengua en su espalda, como luego que sus zarpas habían destrozado la cazadora, la camisa y su piel, el intentaba detener la sangre que corría libremente de su cuerpo, intentando salvarla de la inminente muerte. Ahora que recordaba, podía apreciar otros detalles que no vio en el momento, quizás por el terror o por la pérdida de ese preciado liquido rojo, pero casi podía sentir el calor de su cuerpo contra su piel, el martilleo acelerado de su corazón, su respiración superficial, acelerada, angustiosa y como mientras la curaba profería gemidos de dolor, como si él se lastimara cada vez que probaba su sangre.

Como si su dolor lo hiciera sufrir… pero ¿era eso si quiera posible?

- Sirius ha venido y tratara de hablar con el mañana… hoy ha estado dormido durante todo el rato hasta que la luna se alzo del cielo, suponemos que la transformación lo despertó.

No quería escucharlo, no quería pensar, el dolor de su espalda volvía lentamente y los aullidos de profundo sufrimiento proferidos por Remus solo la hacían desear volver a la oscuridad, no quería escucharlo sufrir, no quería hacerlo sufrir más… no a él.

- Me duele… - se quejo, con voz trémula y baja – Ayudame Harry.

Sus peticiones fueron concedidas, minutos luego la poción paso por tu garganta y la oscuridad volvió a ella.


Cinco días después, cuando la luna llena se había ido y Sirius entro al desván otra vez, encontró a Remus con el aspecto de un hombre que lo ha perdido todo.

- ¿Qué demonios estás haciendo? - podía decir que su mejor amigo sabia de sobra que el se dirigía ahí, no lo había sorprendido ni un poco, aun así había tenido los movimientos de sus manos y quedado estático durante un segundo -

- No puedo quedarme aquí, no así.

Remus continuo doblando las pocas prendas que lo rodeaban y las dejaba guardando en la vieja maleta sobre su cama, no miraba al nombre frente a él... Sirius tampoco estaba sorprendido.

- No puedes irte así como así, hemos estado tratando de encontrar la manera de mantener a Hermione en la planta de abajo porque todos los días ha tratado de subir a verte y ¿tú solo quieres irte así como así?

A la mención de la chica, el Licántropo miro al ojigris, había escuchado cierto escándalo durante esos días pero estaba demasiado agotado y adolorido como para intentar escuchar un poco más, aun cuando sus sentidos estaban excitados por la fase.

- ¿Han… han hecho que? ¿Y por qué lo evitan? - el amargo pensamiento de que todos temieran que el volviera a lastimarla la inundo, sabía que tenían razón al temerlo, el era una bestia-

- ¿Para que la rechazaras y la hicieras sentir aun peor? Todo sabemos lo que harás ahora, Lunático, ella vendrá y tú la mandas de vuelta a su habitación alegando que no debe estar cerca de ti, que eres peligroso y que es mejor que se marche.

- Y todo eso es cierto, la herí, Sirius, pude haberla matado, infectado… jamás podre perdonarme esto, es por eso que me voy -

- ¿Y que pasara con Teddy?

Definitivamente era el peor hombre de este mundo, primero hería casi de muerte a la mujer que amaba y como si fuese poco, olvidaba a su hijo, como si de un abrigo se tratara.

- Teddy… yo… no lo sé.

Teddy se merecía algo mejor que él, que un hombre jodido, enfermo, un hombre peligroso, no quería imaginar que podía pasar si llegaba a transformarse con Teddy cerca de él, seria mortal para el niño… ¿pero que podía hacer? No podía simplemente dejarlo, el niño era su vida entera, él y Hermione era todo lo que tenia y ahora la castaña estaba fuera de la ecuación, el mismo la había sacado a punta de zarpazos y heridas, ahora debía asegurarse de que su hijo estuviera sano y feliz.

Pero él no podía asegurar personalmente eso… si tuviera otra opción.

- Creo que Andrómeda tenía razón – las palabras dolieron más que cualquier transformación, que cualquier luna llena y dolían porque estaban cargadas de la más dolorosa y profunda verdad, una verdad que quizás el sabia, pero que no se atrevía a admitir hasta ahora, que su bestia interna había arruinado todo – Soy un monstruo, no puedo criar a un niño, Teddy se merece lo mejor, no a mí.

- Por dios Remus, no digas tonterías, esa mujer no sabe nada de lo que habla y…

- ¿No tiene ella la razón? ¿no acabo de herir a alguien que amo? ¿Qué impedirá que hiera a Teddy? ¡DILO SIRIUS!

Este se mantuvo en silencio, no porque creyese que Remus estaba en lo cierto, sino porque sabía que era absurdo luchar contra el estando es ese estado. Remus dejo salir el aire contenido en sus pulmones y cogió la maleta entre sus manos, arreglando la bufanda en su cuello.

- Me comunicare pronto…

Dicho esto salió de la habitación con paso decidido, cruzo las escaleras rápidamente, lo que menos quería era encontrarse con alguno de los habitantes de aquella casa, no podría cargar con el peso de sus miradas, sus mudos reclamos… no.

Pero en cuanto dejo atrás la primera planta y se enfilo hacia la puerta de salida, un aroma choco de lleno en su rostro, algo dulce y delicado, pero al mismo tiempo una mezcla entre almizcle y pasto, algo como él, pero también algo dulce… no sabía de dónde venía aquel aroma aunque tenía una extraña e inquietante corazonada.

Quiso huir, pero sabía que no podría hacerlo… estaba casi en la puerta cuando lo encontró.

- ¿Remus? – su voz sonaba dolorosamente anhelante, ojala él hubiese sido más valiente, mas fuerte, o quizás más hijo de puta, ojala porque de esa forma habría salido de la casa sin mirar atrás, sin enfrentarse a aquellos ojos café que aun rodeado de bolsas de cansancio y ojeras oscuras, seguían igual de hermosos – ¿Vas… vas a algún lugar?

- Yo… si…

¿Cómo se le dice a la mujer de tu vida que estas abandonándola porque la amas demasiado? ¿No se supone que la gente se separa porque ya no se aman y no porque se amen más que nada en el mundo? Sus ojos melados cruzaron el rostro de ella, era una chica lista, no necesito mucho tiempo para entender que lo suyo era un viaje de un solo sentido, que era el último adiós.

- Remus debemos hablar… no puedes…

- Claro que puedo y es lo que hare… yo no puedo estar contigo Hermione, no después de todo esto.

Lagrimas silenciosas caían ahora en el rostro de la chica, parecía que deseaba acercarse, pero sabía que una vez diera un paso en su dirección, el cruzaría la puerta y desaparecería.

-¿Qué, que harás con Teddy? ¿Qué pasara con nosotros? Remus, por favor… no me hagas esto.

- Yo… yo hablare con Andrómeda, me encargare.

Hermione boqueo ante sus palabras, el poco color de su piel la abandono y las lagrimas se detuvieron al instante.

- No, no puedes, esa mujer… no puedes, no puedes quitármelo, el me necesita… yo soy… - las palabras se atoraban en su garganta, la desesperación empezaba a formarse en esos ojos que tanto amaba, debía irse ahora – soy su madre, el me necesita.

- No, no lo eres – lo dijo mientras daba la espalda y abría la puerta frente a él, dejando entrar la fría brisa de la calle, el sol apenas brillaba entre los nubarrones, casi podía escuchar el corazón de Hermione romperse ante sus palabras, como si pudiera lastimarla más de lo que ya lo había hecho – Lo lamento…

Un paso, otro más… cuando llego al escalón sabía que era el final.

Giro su rostro solo lo suficiente para ver a la castaña de pie en el mismo sitio, nuevas lagrimas se extendían en su rostro, su cabello se alborotaba contra el viento y sus manos se abrazaban a sí misma, como sosteniéndola contra la marea que prometía derrumbarla de un momento a otro.

Debía irse… lo sabía.

Sus ojos la observaron otra vez y en un silencio mortal, giro su rostro y concentrándose, desapareció.

Ella se mantuvo en el mismo sitio aun cuando su cuerpo estaba a kilómetros del suyo, el frio de afuera se colaba en sus huesos y congelaba su alma… estaba sola.

El no volvería… jamás sabría todo lo que los ataba ahora, cuando mas lo necesitaba junto a ella.

El nunca lo sabría.