Capítulo 10: Heroico.

Conducíamos en medio de la noche por la autopista, estábamos completamente sudados mientras yo mantenía la vista en el cielo con los binoculares y Simón manejaba lo más rápido posible que los límites de velocidad de la carretera le permitían.

La radio ponía a Creep de Radiohead mientras el viento se metía en mis oídos y empezaba a dolerme la cabeza. De verdad no sabíamos lo que estábamos haciendo y estábamos empezando a actuar erráticamente mientras la vagoneta donde íbamos se alejaba de la ciudad hacia aquella cosa que sabíamos que significaba que estábamos a punto de encontrar a Rainbow Dash.

Comencé a pensar sobre qué pasaría si alguien la encuentra primero antes que nosotros, le grité a Simón que acelerara más. Alzaba la voz más y más conforme nos íbamos acercando, era nuestra guerra interna, una guerra privada que apenas podíamos ganar.

Avanzamos más dentro de la autopista, que a estas horas solamente transitaban autobuses dentro y fuera de la ciudad, seguía mirando el firmamento mientras notaba como muchos de los conductores intentaban no distraerse con aquella nube que daba la impresión de ser una enorme y hermosa aurora boreal.

Mientras Simón seguía conduciendo, busqué en la parte trasera de la vagoneta algo para defendernos o atacar en caso de ser necesario. Inmediatamente encontré una caja con un gato hidráulico dentro, lo que necesitaba estaba justo ahí, el tubo que otorgaba presión hidráulica al gato.

Apenas lo logramos, la nube aún no se había dispersado cuando llegamos a la frontera que divide al estado de México de Hidalgo de la vía México-Pachuca, paramos deprisa en el camino de tierra destinado a los automóviles que se quedaban sin frenos para poder detener su marcha. Salí rápidamente de la vagoneta mirando hacia el cielo, la nube apenas lograba mantenerse estable mientras aquellos anillos que se formaron en el cielo se iban alejando de su epicentro por muchos metros de diferencia.

Simón bajó del vehículo y se acercó a mi, ya tenía listo el tubo en mi mano.

—Oye, más vale que empecemos a buscar, como tienes los binoculares puedes buscar por la parte de los cerros cercanos, yo buscaré por los campos de cultivo — Asentí mientras comencé a caminar por mi derecha.

Buscaba lentamente por el cielo la estela que seguro me indicaría el camino que siguió Dash, no tardé mucho antes de encontrar que aquella estela de polvo de color se dirigía dentro de lo que quedaba de una construcción abandonada de casas dentro de un poblado pequeño a unos cuantos metros de la autopista.

Le hice una señal a Simón de que viniera, muy calmadamente se acercó a mi esperando a que le diera indicaciones, me acerqué a su oído.

—En la construcción, cerca de esa granja y las otras casas.

Después de hablar, se limitó a seguirme, se nota que él no es de los que estén listos para actuar en algo que no sea su especialidad, aunque valoro mucho su ayuda.

Caminamos un buen rato en la oscuridad, con la intención de no llamar la atención de nadie, pues es bien sabido que nunca debes de meterte en las tierras de alguien, nos tomó unos cuantos minutos llegar hasta aquella obra sin terminar, brincamos una verja que se encontraba rodeando lo que parecía ser la construcción de una casa de varios pisos y debido a la falta de una luz que nos permita ver, nos adentramos a ciegas a aquella obra negra debido a la urgencia que teníamos de encontrar a Dash.

Apenas comenzamos a caminar dentro de la casa sin terminar, a Simón se le ocurre susurrar el nombre de Rainbow Dash, me repetí a mi mismo que era una idea estúpida, pero no tuve remedio que seguirlo y susurrar también.

Conforme pasaron un par de minutos, notamos el ruido de unos pasos en el piso de arriba, maldiciendo mi suerte noté que estos no eran sonido de cascos, puesto que Rainbow Dash no acostumbra caminar, sabía que no era una buena señal y preparé mis manos para balancear el tubo y subimos.

Simón, en un arrebato estúpido decidió correr hacia la fuente del sonido, cuando noté la imprudencia de mi compañero una silueta que inmediatamente noté que era femenina por el cabello, se abalanzó sobre él. Lo increíble fue ver que ella derribó con suma facilidad a Simón y lo tenía bien sujeto del cabello en el suelo.

—Muy bien ¿Creyeron que me iban a atrapar? ¡Puercos!

La voz que pronunció aquellas palabras estaba a punto de quebrarse y llorar, noté que aquella mujer estaba desesperada, al mismo tiempo en el que ella comenzó a mirarme viendo el arma que traía en la mano.

—M...más te vale que me dejes ir, tengo a tu compañero y n….no dudaré en… — Antes de que terminara, la interrumpí.

—No venimos a hacerte daño, venimos buscando a una chica para llevarla a salvo a casa.

—No soy a quien quieres, por favor vete — Incrédula comienza a gritar desesperada sollozos inentendibles.

Ella no paraba de llorar mientras no permitía que Simón se levantara, sabía que no iba a tranquilizarse a menos que tirara mi arma, así que me agaché y la dejé en el suelo, acto siguiente levanté mis manos.

—Verás, buscamos a una chica de melena de arcoíris, no tenemos nada contra ti.

Inmediatamente esto hizo que ella dejara de aplicar presión a la cabeza de Simón que estaba besando el suelo, se reincorporó y se acercó a mi tomando el tubo que momentos atrás dejé en el piso.

—¿Rainbow Dash? — Preguntó ella, solo asentí con mis manos arriba.

—¿La conoces? Necesitamos encontrarla, está en peligro y necesitamos llevarla con sus amigas— De pronto, tan pronto como pude sentirlo, un impacto en mi tórax sea lo que sea que fuese me derribó, tenía una velocidad asombrosa, por lo que no pude preparar mi caída y quedé derribado por aquel golpe.

Mirando al techo escuché una voz muy familiar, mientras aquella chica se arrodilló, como si hubiese visto algo que le haya hecho pensar que la realidad se había ido al carajo.

—¿Con qué tienen a mis amigas, verdad? —Inmediatamente la mujer comenzó a mascullar y a gimotear, estaba en shock y no pude entender ni una mierda de lo que chillaba a sus adentros.

—Están en un lugar a salvo ¿confiarás en nosotros?

—No confió en los de su raza, mira lo que le hicieron a la hembra.

Incrédulo no supe que contestar, pues apenas lograba discernir las siluetas a oscuras de quienes estábamos presentes.

—¿No sabían, humanos? Los de su clase se dedican a violar, robar y asesinar, ella estaba en apuros, así que no me quedó de otra a exponerme con eso que vieron arriba.

—Precisamente es por eso que tenemos a tus amigas en un lugar donde la maldad de este mundo no pueda alcanzarlas — Dije mientras intentaba levantarme, dos embestidas de las chicas más fuertes de Equestria me habían pasado factura.

—Y como sé que no están mintiendo.

—Pacto de lealtad Rainbow Dash, por eso estamos aquí.

—Así como Applejack, somos honestos y como Fluttershy, hemos estado velando por ustedes desde que supimos lo que pasó con Equestria con toda nuestra paciencia, otorgándoles una segunda oportunidad en nuestra casa.

Dash flotaba con semblante desafiante alrededor mío, analizando lo que había dicho y pensando si realmente valíamos la pena el riesgo, es astuta y con medios para poder buscar a sus amigas por el mundo.

—Digan algo que me haga saber que no es una trampa.

—Cuando conociste a tus amigas en la noche cuando Nightmare Moon atacó apenas las conocías, y una de las ilusiones de Moon te presentó una versión de los Wonderbolts, los Shadowbolts, ellos te ofrecieron fama, dinero, oportunidad de ser la voladora más famosa del reino… y lo rechazaste pues confiaste en unas desconocidas, incluso traicionando tus propios ideales, porque sabias que era lo correcto.

Rainbow Dash se quedó anonadada con lo que dije, mientras que Simón estaba sentado en el piso y aquella chica estaba en una esquina, sollozando por razones que aún no entendía.

—Vale, les creo pero antes quiero que me hagan un favor— Dijo mientras finalmente vi que una figura con forma de pony, melena alborotada y mirada desafiante se ponía enfrente de mi, acercándose a mi oído.

—Me ayudaran con esa chica, cuando llegué unos sujetos estaban desgarrándole la ropa, chillaba demasiado pero al parecer nadie puede oírnos aquí.

Miré a la pobre chica inmediatamente dijo esto, debido a que estaba oscuro no pude darme cuenta si aquella chica no tenía ropa, haciéndole una mueca a Dashie, ella se acercó a la chica y empezó a susurrarle cosas, le ayudé a Simón a reincorporé y me quité la chaqueta, aquella chica era pequeña, pero su voz se escuchaba madura, puedo inferir que medía más de 1.70, ella era casi tan grande como yo y me acerqué lentamente.

—No te vamos a hacer daño, ponte esto, tenemos un auto para escapar de aquí—

Inmediatamente se colocó mi chaqueta que la cubría perfectamente hasta las piernas, mientras que yo le ayudé a ella a levantarse y los 3 nos acercamos a la pegaso.

—Tú vienes con nosotros, Rainbow Dash, creemos que puedes ayudarnos a regresar a Fluttershy y a Applejack a Equestria, de paso a ti.

—Vale, yo los sigo.

Le di indicaciones a Simón de que llevara a Rainbow Dash a la vagoneta mientras yo miraba a los alrededores en busca de que nadie nos observara estando aun en el segundo piso de la obra sin terminar.

—Estás descalza, ¿necesitas que te lleve? —La chica me dijo que sí, tratando de contener el llanto y tiritando levemente en las bocanadas de aire que salían de su boca.

Estando cerca lo único que hizo fue mirarme con ojos llorosos y se acercó con un aura muerta a mi, con sus brazos intentaba alcanzarme hasta que rodeo mi nuca con ellos y comenzó a sollozar, me quedé unos segundos sin reacción alguna, tenía mucho tiempo que nadie me daba una muestra de cariño de ese tipo a pesar de que sabía que no se trataba de cariño, era un abrazo que orilla una emoción tan cruda como lo es el miedo.

Salimos de la construcción, la luz de la luna por fin me permitió mirar bien el rostro de la pobre muchacha mientras en la lejanía se veía a Simón junto con Dash, ambos iban a ritmo normal, como si estuviesen hablando y caminando.

Aquella chica que al fin pude distinguir bien tenía cabello negro, lo suficientemente largo que llegaba a una parte de su espalda y hombros, sus ojos eran de color castaño claro, tenía un par de pecas en la zona de la nariz y pómulos, su piel era blanca, propiamente de una chica que le salen pecas cuando se queda mucho tiempo en el sol.

Tenía una nariz pequeña, totalmente rojiza por haber llorado y secretado algo de moco, pude notar algunos golpes en su cara, no muy graves, sus mejillas iban acorde al tono de su piel, no es tan pálida si sus mejillas no están coloradas, eran pequeñas y poco definidas, un rostro delgado que dibujaba una cara de cansancio y dolor psicológico, con ojos cerrados y algunas lágrimas corriendo por su cara.

La estaba sujetando de las piernas con mis brazos mientras la cargaba y ella buscaba no soltarse de mi cuello, ella era demasiado delgada que no sentía peso alguno, no soy alguien particularmente fuerte, pero pareciese que estuviese levitando en mis brazos.

Inmediatamente caminé a ritmo constante por unos minutos hasta que llegué a la camioneta, Simón estaba esperándome afuera, y abrió la parte trasera del vehículo, donde me introduje con aquella chica en brazos de manera rápida, pues sería algo sospechoso que 2 sujetos en un furgón intentaran llevarse a una jovencita.

Cerrada la puerta puse mi mano sobre las suyas a modo de decirle sin palabras que podía soltarse de mi, sin embargo no lo hizo y comenzó a sollozar más, junto a mi se encontraba Rainbow Dash y Simón dio marcha al motor hacia el siguiente retorno para volver a la ciudad.

Quisiera que las cosas no hayan pasado de ese modo, es decir, con la chica ya teníamos a 3 ponies que nos podrían dar problemas y cambiarían nuestro modo de vivir para siempre y ahora teníamos a una posible víctima de violación que también llevaríamos a mi departamento y se negaba a soltarme.

Sé que hay hombres con una suerte pésima con las mujeres y me incluyo pero esto es ridículo, podía sentirme como en uno de esos Fan-fiction donde el protagonista tiene un harem de chicas y ponies a su disposición, pero esto no era una novela amateur, me encontraba en una vagoneta en medio de la madrugada con un pony y una desconocida que pudieron haber abusado sexualmente, no me hace ni la más mínima gracia.

Definitivamente no sé a quién culpar, mi mundo cada vez se tornaba más oscuro a cada paso que daba, encontrar a las chicas nos daba esperanza pero cosas como esta o cosas como las que le ocurrieron a Applejack nos desmoralizaban mucho.

Me pregunto si alguna vez el mundo fue hecho para nosotros.

Tártarus - 1 semana después de la toma de Equestria.

—Tirek, mi viejo amigo… como has estado después de que por tantos años hayas estado en prisión por culpa de Firefly y la Proscrita de la profecía.

—Viejo, cansado… y molesto contigo, me abandonaste en el frente, Rey negro.

—Sabes que tenía cosas más importantes que hacer, el pozo de lazarus no se iba a crear solo y los habitantes de la mística tribu cebra no iban a ser castigados solos.

—Aún así fallaste, Lauren dio a luz a la tríade de la profecía.

—Eso ya lo resolví, solo necesito que hagas uno de tus habituales viajecitos al universo del que hemos sido creados.

—¿Qué quieres?

—Encuentra al nuevo proscrito y asesinalo.

—¿Ya has encontrado a mi hermano?

—Se lo tragó la tierra hace milenios Tirek…

—Entonces no hay trato, ese hijo de perra me debe un favor que le regresaré con sangre.

—No te necesito, sangre sucia de dios… tengo mis propios métodos…. Ja… Jajajajaja…. ¡Jajajajajajajajaja!

Aquella enorme nube espesa de podredumbre negra destruyó la única puerta de entrada y salida al tartarus, aprisionando por siempre a Tirek.

Mercado sobre ruedas en Manchester – Ahora.

—Tener que robar fruta para sobrevivir… a lo que se debe de rebajar una dama en estos días…

Una manzana y varias naranjas levitan rodeadas por un aura azul, estas terminan introduciéndose por una coladera entreabierta de un callejón, con ayuda de una enorme muchedumbre que compraba víveres en aquel mercado.

—Si tan solo estuvieses aquí… Twilight.

Siria – Frente civil – Ahora.

—أنت هنا

—لقد حان حفظ السلام من غزة