Capítulo IX

Pesadillas Diurnas.

Existen miles de misterios que envuelven el mundo o todos los mundos, porque cada criatura por más pequeña que fuese o si se tratara de una inmensamente grande tiene un mundo distinto al tuyo y al mío, y quizás talvez esa diferencia de ver y vivir al mundo era lo que atraía a Tom, puesto que él estaba seguro que su mundo no podía compararse con aquel de dónde provenía Hermione.

Desde uno de los cientos de barcones que existían en el castillo, Tom observaba a la más hermosa creación que había presenciado nacer, allí descasa luchando contra el fuerte viento estaba ella, de pie sin hacer nada, solo dejando que el viento jugara con sus largos cabellos y sus pies desnudos seguro podían sentir la tierra estremecerse por el cambio climático, podía contemplar las nubes grises que comenzaba a cubrir los cielos, sus ojos se desviaron un poco a la izquierda y noto a Henry Potter hablando con una mujer unos pocos metros de distancia de ella. Hermione siempre estaba donde el estuviera, lo perseguía por todo el catillo como un cachorro perdido sedienta de afecto. Podía notar como ella se moría por complacer al mago, sin tan solo demostrara esa devoción por el… gimió frustrado, hacía más de un mes que ella estaba en los terrenos del magnífico colegio y no había logrado llegar tan cerca cómo para saludarla. Tom cerro sus ojos y resoplo un poco molesto, sentándose en el barandal del barcón, estaba algo alto pero él no le temía al peligro, le atraía, dominar el miedo era una ventaja para el futuro. Sintió el viento frio sacudir su capa, el perfume de la tierra mojada lo sacudió un poco, la lluvia se acercaba.

Y todo se silenció, el viento fue opacado por una suave sonreirá, sus ojos se abrieron ante la impresión de escuchar su nombre y su eminente caída al vacío. Estaba seguro que estaba bien apoyado, ¿entonces por qué estaba cayendo cuando escucho su nombre resonar por todo el lugar? Busco su barita rápidamente entre los bolsillos de su capa para amortiguar la caída, pero el suelo estaba muy cerca y sus movimientos no eran lo suficientemente coordinados para encontrarla. Con astucia invocó su magia pero la misma no acudió, no podía sentirla recorriendo su cuerpo ansioso de manifestarse. Y entonces el grito aterrado, ante el eminente golpe el cual estremeció todo su cuerpo envolviendo todo su mundo en oscuridad y terror.

Hermione sonrió suavemente, con sus ojos brillantes como los de un felino en medio de la noche, lista para cazar su presa. Sus ojos estaban fijo en el castillo, la lluvia había comenzado a caer y su sonrisa se hizo más grande…

Henry corrió hasta donde estaba Hermione y la cubrió con su capa, la pequeña criatura se aferró a él olfateando su cuello sin dejar de sonreír.

-Harry.- susurro sin perder la alegría, caminando con pasos presurosos hacia el catillo.

Un estruendoso trueno resonó, Hermione se detuvo y descubrió su cabeza para mirar hacia el cielo con el ceño fruncido. Giro todo su cuerpo hacia el bosque, a una distancia impresionante pudo ver los ojos del Dragón que la había cargado en su interior mirándola fijamente. Henry se estremeció ante el potente rugido que penetro cada rincón de aquel glorifico castillo. Apretó protectoramente a su pequeña aprendiz entre sus brazos, sintiendo como se estremeció su cuerpo antes de gemir lastimeramente.

Una bruja a unos pasos de ellos, contemplo toda la escena, dio un paso atrás aterrada, pudo incluso a su distancia escuchar el gruñido lastimero de Hermione, que aún permanecía en los brazos de su esposo. Con una valentía impropia de la bruja dio un paso hacia al frente y cubrió de nuevo la cabeza de Hermione protegiéndola de la lluvia. Y tomo el brazo libre de su esposo.

-¿Qué sucede Eleonor? – pregunto el mago algo impresionado por las acciones de su esposa, que rara vez se acercaba a la criatura por temor.

- El dragón está molesto porque su pequeña hija está bajo la incesante llovizna. No es conveniente molestar a esa criatura. Vamos de prisa a las habitaciones.

Tom abrió sus ojos ante el torrente de agua que lo estaba golpeando, saltando de susto cuando escucho el rugido del dragón, trato desesperado de respirar, sentía que se estaba ahogando, desesperadamente toco todo su cuerpo y miro a sus alrededores, notando que aún seguía sentado en el barcón. Que su supuesta caída había sido solo una pesadilla. Suspiro aliviado cuando escucho algunos gritos, busco la procedencia de los mismos, y contempló perturbado como Hermione estaba huyendo de los brazos de Sr. Potter hacia el bosque prohibido.

Otro trueno resonó con fuerza, eran similares a los de aquel día, cuando el cielo se agrieto y el gran dragón se abrió paso entre la grieta. Tom se puso de pie, una enorme sonrisa se abrió paso en su inexpresable rostro y se giró, él también se uniría a la búsqueda de la pequeña y traviesa Hermione.

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Williams parecía enloquecido dando órdenes en todas direcciones. Dumbledore, había cambiado su túnica roja carmesí de seda por una más sencilla y de color verde fosforescente cubriéndose del espantoso clima con una capa pesada negra. Escuchaba atento las intrusiones del hombre, algunos alumnos de séptimo años se unirían a la búsqueda al igual que los profesores y el guarda bosques.

Henry Potter, también se había internado en bosque detrás de Hermione hacía más de una hora, Armando Dippet había enviado una carta al Ministerio de Magia, en contra la voluntad de Dumbledore, solicitando ayuda con algunos aurores. Después de todo un Potter también se había perdido aparentemente. La señora Eleonor Potter había llamado a su cuñado, el patriarca de la familia notificándole de la terrible noticia.

Algo terrible estaba ocurriendo. Charlus Potter se abrió paso con imponencia entre el grupo de personas, seguido de muy de cerca por siete aurores ataviados de capas pesadas para iniciar la búsqueda.

-¡¿Dumbledore que está ocurriendo?! – exigió Charlus deteniéndose frente al mago, dándole una mirada a su cuñada mortalmente pálida.

-No conozco los detalles y los motivos, solo un hecho terrible amigo mío, la señorita Hermione ha entrado en el bosque y me temo que su hermano ha ido en busca de ella. Ahora no sabemos dónde están y si están bien. – hablo el mago muy preocupado.

-¿Que estás diciendo profesor? – grito alarmada Eleonor. – Esa cosa se llevó a mi esposo, quizás algo horrible le ocurrió, ese dragón estaba rugiendo algo… ella puede hablar con esa criatura… ¿qué ocurre si le hacen daño a mi esposo? Tráigalo… mi señor Charlus, por favor trae a mi esposo. – suplico tomando con mano temblorosa la de su cuñado que la miro con pesar, asintiendo ante su petición.

Unos minutos más tarde un grito resonó sobre todo el campo. -¡Ya es hora… marchen todos! –ordeno Williams. - No olviden mantenerse unidos. –aconsejo.

Tom se mantuvo en silenció oculto bajo su capa, se había hecho pasar por un estudiante de séptimo año, esperanzado de que ningún profesor reparara en él. Se unió al grupo de Charlotte, la aprendiz de los cuidadores de dragón, quien vestía su tradición uniforme de cuero y una capa pesada color marrón, un auror llamado Cipriano, de cabello negro como las plumas de un cuervo y ojos verdes oscuros como el musgo viejo, alto y corpulento quien caminaba con pasos seguros y Charlus Potter, quien observaba todo a su alrededor con aburrimiento, como si quien estaba dentro aquel bosque luchando contra las adversidades no era su hermano o conocido alguno, la indiferencia le causo curiosidad a Tom.

Los grupos de cuatro comenzaron a marchar en diferentes direcciones, todos capaces y con vastos conocimientos en defensa, el bosque lucia aterrador. Y no era para menos, la lluvia no paraba al igual que los truenos que tenían un concierto terrorífico, la oscuridad comenzaba abrazar todo el lugar, al igual que la temperatura bajaba constátenme y la niebla comenzaba a cubrir sus pies. Uno que otro grito se escuchaba a los lejos, al igual que algunas luces brillantes se podían vislumbrar producto de los hechizos de defensa utilizados contra aquellas criatura que atacaban a los magos en un intento de proteger su territorio de caza.

Tom paso por un lugar donde había rastro de lucha, todos seguían al auror Cipriano, quien los guiaba como si conociera aquel terreno mejor que Tom, pero el muchacho no dijo nada, ni opino nada, era mejor mantener un perfil bajo en aquel momento, igual estaba un poco frustrado con Charlotte, que se mantenía muy cerca de él invadiendo su espacio, tratando de discutir cosas sin sentidos.

Charlus Potter, suspiró y se sentó en un tronco caído cubierto de una espesa capa de musgo, cruzo sus piernas y cerro sus ojos por unos minutos.

-¿Qué haces? Tenemos que continuar. –Hablo entre dientes Cipriano indignado por el comportamiento del mago. – Si no deseaba participar en la búsqueda se hubiera quedado en el castillo señor Potter. – escupió.

-Estamos dando vueltas en círculo. – respondió el mago. - es lamentable que usted amigo mío no tenga sentido de la orientación, está es la tercera vez que paso por este mismo lugar y la verdad es que no dispongo del tiempo necesario para gastarlo de esta forma infructífera. – abrió sus ojos avellana y continuo. - mi hermano no se encuentra en esta dirección. –aseguro. -Debemos marchar al Este. –termino poniéndose de pie, reajustando su capa y sacando de uno de sus bolsillo unos pequeños huesos blancos.

-¿Eso son huesos de dragón? - pregunto Charlotte dando un paso atrás. Era bien sabido que los magos oscuros utilizaban esos huesos para realizar magia oscura muy potente.

-¿Algún problema con ello señorita? –pregunto el mago mirándola a los ojos.

-No señor. – respondió con un hilo de voz, dando un paso atrás cubriéndose un poco detrás del cuerpo de Tom.

-Está prohibido usar los huesos de dragón como runas de búsqueda, es magia oscura señor Potter, estoy seguro que debe hacernos una visita por el departamento de Aurores o quizás nosotros debamos hacérsela a usted en su mansión. – hablo con fuerza el auror tratando de infundirle temor al patriarca de la familia Potter.

-Oh Cipriano, no seas idiota, soy un Potter. Cosas como estas no amerita una visita al cuartel y a mi hogar. Y estoy seguro que ninguno de ustedes hará comentario alguno de este método poco común de búsqueda. – sonrió mirando con ojos brillantes a Tom, que no dejaba de ver los cuatro huesos pequeños y blancos con ruñas negras talladas en ellos con codicia.

-No señor. – comento Tom con humildad bajando la cabeza.

-Bien, ahora ¿hacia dónde debemos ir? – pregunto lanzando los huesos hacia el cielo esperando su descenso con las manos abiertas.

Continuara…

N/A:

LO SIENTO… mi internet es horrible en estos días, es el motivo de mi atraso en las publicaciones, ya incluso he escrito tres capítulos más los cuales solo tendrán sus respectivas revisiones al momento de su publicación. Aprovecho el momento para agradecerles por sus comentarios a: herkyo, vaale lagos, DarkinocensDLT, Vanessa love me for ever y kronos Uchiha, he leído todos sus comentarios desde mi celular por cuanto no puedo utilizar el internet de mi PC. Realmente me disculpo por no responder cada uno de ellos, pero la situación ha escapado temporalmente de mis manos. Espero continuar leyendo sus comentarios y en cuanto el internet comience a funcionar bien, responderé a cada uno de ellos. Gracias por el continuo apoyo y sus comentarios. Besos.