Hola a todos!
Mil perdones, ya que esto debí de serguirlo desde hace tiempo, y se que no tengo más excusas, pero bueno.
Espero que se la hayan pasado muy bien en estas fiestas con su familia y amigos.
Sin más que decir, el capítulo.
La terrible verdad
.
.
"¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto. En lo que a mi me concierne es ver que es lo que dice tu voz interior."- Mahatma Gandhi.
.
.
Ahora
Yamena, Chad
Hiccup a penas tuvo tiempo para coincidir con la comida de Astrid, ya que tuvo que atender la supuesta emergencia que le había dicho Snoloutl al medio día. La cual fue ayudar a la señora Lucinda en los campos de cultivo de su propiedad, debido a que el suministro de agua había sido cortado desde la semana pasada y la producción de cebada y trigo se vio afectada gracias a que estas a penas habían empezado a brotar de su semillas.
- Tu sabes lo impredecible que se ha vuelto el carácter de esa chica, y más si a ella no le ponen un pero sus padres.- Se quejó por tercera vez consecutiva en los únicos diez minutos que llevaban comiendo un estofado de carnero medio seco.
- Si. Pero entonces, ¿por que no te diste la vuelta y ya?.- Suspiró por lo cansado que estaba.
- Es más dificil de lo que crees.- Se talló el cuello con pesadez.
- ¿Por qué?.-
- Creo que son más las experiencias personales lo que logró sacarme de mis casillas.-
- ¿Las que me contaste el otro día?.-
- Exacto, y no puedo dejar que Amanda influya en mis decisiones, y menos en mi estilo de vida.-
Hiccup se había quedado pensando. Si bien, su compañera no le había explicado a grandes detalles su propósito de quedarse durante más de tres años en ese orfanato, sabía que era una gran persona por haberse enfrentado a Amanda y sus desvariaciones que esta tenía dentro de su mundo de fantasía. Él con un poco más de pena y verguenza, a penas había empezado a abrirse hacia ella, y no había revelado nada profundamente personal que pudieran usar en su contra. Era demasiado cauteloso y desconfiado desde hace más de una década, debido a un asunto bastante traumático con su madre.
- Me alegra que hayas hecho es, m´lady.- Le apremió su novio con una media sonrisa y un guiño. Acto seguido se acercó a su oreja y le dio un pequeño susurro a penas audible para ella.- Creo que se lo tenía más que merecido, y me hubiera gustado verte como lo hacias.- Astrid se ruborizó un poco, por lo que trató de calmar sus nervios un poco.
Siguieron degustando las pocas verduras que todavía poseia su tazón. Era un milagro comer papas y zanahoria en esta temporada, ya que la sequía se había alargado más de lo esperado, y las guerrillas que se estaban librando fuera del país contra el gobierno opresor de Drago, no permitían que los alimentos necesarios para sobrevivir fueran enviados a todos los mercados del país. Sin embargo, entre los sobornos de su ahora patrón y los contáctos que este poseía con el nuevo gobierno, les permitían que unas pocas hotalizas llegaran cada mañana a su puerta.
El estómago del castaño rugió un poco. La gran cantidad de calorías que había gastado en el día, no podrían ser nuevamente retribuidas por las pocas raciones que se les hera dada a la servidumbre. Además, pretendía dejar un poco para su nueva mascota, Toothless. A veces se preguntaba como es que ese animal podía sobrevivir ante las tempestades del ambiente de ese lugar y las pocas sobras que quedaban en los basureros de los restaurantes.
- ¿Vas a ir de nuevo a la bodega?.- Se sobresaltó por la pregunta de la rubia.
- ¿Qué?.- Trató de hacerse el desentendido. Pero la cara de Astrid hizo que se diera cuenta que no iba a servir de nada en tratar de inventarse una buena mentira.- ¿Cómo rayos te diste cuenta?.-
- Pues a veces te sueles saltar algunas que otras instrucciones para estar cerca de las 11:00 p.m por esa parte de la casa.- Trató de no reírse de la expresión de Hiccup.- Así que decidí seguirte una noche, pero te perdí la pista rápidamente por que me encontraron divagando por ahí, por lo que me mandaron de nuevo a mi la alcoba.- Hizo un mohín para representar su decepción.- Sin embargo, fue mas que suficiente que algo estás ocultando Hiccup Haddock. Así que me lo dirás o te lo tendré que sacar por mis ya conocidos métodos.- Alzó una ceja en señal de querer una respuesta rápida.
Titubeó no se esperaba que le diera un ultimátum, y gracias al mucho tiempo que habían compartido en estos casi tres años, comprendió lo que le pasaría si se negaba a decir la verdad.
- A veces quisiera poder ocultarte más cosas.- Astrid rió al comentario, siempre funcionaba.
- Gané.-
- Está bien, te mostraré lo que "hago" ésta noche. Pero por favor que cuidadosa y no dejes que nadie te vea, es en verdad muy importante.-
- Tranquilo, no pasará nada.- Alzó su mano derecha e hizo un ademán en señal de su nueva promesa.
Siguieron comiendo lo poco que les quedaba en el plato y dejaron los utensilios que utilizaron en una de las charolas que se habían puesto a la disposición de la servidumbre.
Astrid tuvo que volver a atender a Amanda por el resto de la tarde, sin embargo ni siquiera le prestó mucha atención a sus muestras de la gran déspota que era. Es más se había vuelto a aburrir conforme fue pasando el tiempo, a tal grado de que la aclamada chica cayera en lo mismo y la dejara irse antes de lo que ella hubiera planeado.
Gracias a eso, la rubia fue a hacer una visita un tanto fugaz a los chicos que se hospedaban en una de las casas que estaban cerca de la mansión. Por ello, decidió salir por una de los accesos de los empleados que daban a los caminos de los sembradíos. La casa en su momento fue construida para que la madre del esposo de Lucinda pudiera habitarla en sus tiempos de vejez, sin el temor de no poder ser atendida cuando lo necesitará. Pero, hacia ya algunos años, la vieja había muerto por un aparente contagio de fiebre escarlata, por lo que Lucinda al pasar como parte administradora de la casa y fiel a las enseñanzas de su esposo, convenció a este para que fuera utilizada de una buena manera esa gran construcción, que, a pesar de no ser más grande que la atracción principal de ese complejo de casas, si poseía una gran capacidad de habitaciones para hospedar a más de 20 personas por cada una de las recámaras. Sin embargo, debido a la gran cantidad de niños que estaba con anterioridad en el orfanato, tuvieron que poner literas o en algunos casos, que tres niños tuvieran que compartir una propia habitación para así tolerar la sobre población que había. Aunque eso no hizo que los chicos se enojarán, sino que la mayoría de ellos se entusiasmaron por poder estar con sus amigos dentro de un mismo lugar, cosa que vio divertida por parte de los niños.
Caminó alrededor de una media hora gracias a que lo hizo lentamente, disfrutando el paisaje semi seco que podía ofrecerle Chad. Las puestas de solo eran grandiosas y prefería salirse a esta hora de sus labores, ya que generalmente se la pasaba todo el tiempo atendiendo las necesidades de la casa. Las nubes se arremolinaban y creaban algunas esculturas semejantes a los agallones de azúcar que una vez vio preparar Tuffnut para los niños.
Comienzo de flashback
Hace 1 año
Habían sido días muy difíciles para todos. El año nuevo se estaba acercando, y se había anunciado en el periódico desde hace más de una semana que el incremento del azúcar iba a ascender gracias a que el dólar había aumentado, provocando que la moneda nacional de cambio fuera bastante inferior a lo anteriormente establecido. Y, aunque los pagos que los habían hecho al fijar una estadía dentro del orfanato hubieran ayudado a solventar algunos gastos, estos ya no eran del todo suficientes para satisfacer cosas no tan necesarias como los azúcares o las frutas que fueran de temporada y necesitaban de exportaciones.
Así que en una de las tantas ideas que se le habían ocurrido a los gemelos, fue elaborar uno de los dulces típicos a los que estaban acostumbrados a comer los hermanos en tiempos de crisis, y aunque Camicazi no estaba muy acorde a la idea de desperdiciar azúcar en cosas sin mucho contenido nutrimental, ellos se las arreglaron para poder sacar una gran cantidad de estos polisacáridos y poder emplearlos.
- Pero que tenemos aquí.- Tuffnut había hecho algunos conos con un poco de cartón que había limpiado y hecho una mediana cantidad de esa golosina tan particular.- Espero que cuando vuelva, esto no esté vacío.- Fingió irse de la cocina, para que los niños tomaran un poco más de confianza y se dieran la oportunidad de probarlos. Acto que no pasó desapercibido por algunos infantes que se encontraban cerca de ahí. Con sus manos regordetas, fueron repartiendo el algodón de azúcar para que sus amigos no fueran excluidos de esta gran delicia.
Snoloutl no podía dejar de sonreír ante gran muestra de afecto, y gracias a la forma en como lo tomaron, el no los acusaría cuando Camicazi entrará por esa puerta y les reclamara por tal falta de sensatez de su parte.
Fin del Flashback
Astrid tiró de una de las campanas que se habían puesto como timbre principal de la casa. Había una pequeña cerca que dividía al patio delantero y la fachada de esta misma. Algunos niños estaban jugando con una pelota desinflada, y no se habían percatado de su existencia hasta que tiró varias veces del avisador.
- Astrid!.- Algunos de los chicos detuvieron lo que estaban haciendo en ese momento para ir corriendo a recibirla.
- Hola!. ¿Cómo están?.- Abrazó al primero que se le abalanzó.- Parecer que han estado practicando bastante.- Trató de levantarse para ir a la puesta principal de la casa.- Creo que hasta crecieron más de lo que yo recordaba.-
- ¿Por qué ya no has venido?.- Reclamo uno de ellos, haciendo un puchero, dejando ver los pequeños hoyuelos que se le formaban en una de sus mejillas.
- Si, ha sido un poco aburrido sin ti.- Secundó uno de los pequeñuelos que estaban tratando de agarrarse de sus piernas.
- ¿Sólo un poco?.- Trató de seguirles el juego para no entrar en detalles por la falta de tiempo que había tenido.
- No es para tanto Astrid, mi hermano y yo nos hemos estado haciendo cargo de estos granujas desde ayer.- Ruffnut estaba parada en el marco de la puerta saludándola con sus muy bien recibidos buenos deseos.
- Me alegra escucharlo.- Estaba tratando de hacerse camino ante la multitud de tantos niños tratando de llamar su atención.
Desde que se habían mudado, todos ellos habían tratado de hacer turnos para que ninguno de los infantes sintieran ciertos abandono gracias a los nuevos acuerdos a los que habían llevado a cabo con Lucinda. Pero había sido bastante difícil seguir con todos los planes que habían hecho, ya que eran muy demandantes y la falta de personal que habían seguido con ellos al cambiarse de instalaciones, estaba siendo más que obvia.
- Por cierto, te tocan lavar los inodoros esta semana.- La gemela trató de no decirlo con sorna, pero ver a Astrid limpiar los mingitorios era algo digno de grabar. Lástima que muchas de sus pertenencias fueron destruidas por la incursión del orfanato hace algunos meses.
- Creí que le tocaban a Snoloutl.- Se quejó, ya había tenido suficiente con la mierda que había recibido de Amanda al mediodía.
- Cambio de planes, supongo. Últimamente son menos las veces en las que ha venido para ver como están las cosas por aquí.-
- Su trabajo es tan...-
- Demandante.- Fingió su voz, logrando que una risita saliera de su amiga.
- Si bueno, es Snoloutl que podríamos esperar de él.-
- Que Heather le hubiera hecho caso.- Ruffnut sabía que no debió de haber tocado esa fibra sensible, ya que, aunque Astrid y ella hubieran sido muy buenas amigas desde el principio, la peli negra siempre se llevó con la rubia una mejor simpatía. Hasta ella supo primero que Hiccup y Hofferson habían empezado a salir, puesto que entre Snoloutl y ella, habían ideado un plan para crear un ambiente prefecto.- Lo siento, no debí bromear con eso.-
La rubia mostró un poco de melancolía al oír ese nombre. Durante el poco tiempo que había tenido en estos últimos meses, había estado recaudando información del paradero de ella, pero no había encontrado nada que valiera mucho la pena a pesar de los tantos chantajes y el pago de dinero indulgente que había mostrado a mas de uno de los gendarmes con los que había tenido cierto contacto. No planeaba intentar irse de Chad sin antes haberla encontrado y sacarla de la situación que estuviera en ese momento.
- Tranquila, no pasa nada.- La gemela no le creyó nada, pero prefirió olvidar el tema para que no arruinará lo que restaba de la tarde la gran incertidumbre que tenían hacia ella. No había estado en el momento donde escogieron a una de ellas para venderlas, pero tampoco quería una explicación que estuviera llena de detalles.
- ¿Quiénes ya comieron?.- Ahora Astrid se había dirigido al público infantil, quienes respondieron que todavía no lo habían hecho.
.
.
.
Ahora
En algún lugar cerca de la frontera de Chad
A penas empezaba a amanecer, cuando todos fueron llamados a hacer filas. Heather a muy duras penas pudo despertarse un poco antes de la hora para poder adelantarse a vestirse, y que no descubrieran, lo que fue mas que evidente hace más de tres meses. Esta fue una táctica que adoptó como una medida de seguridad, para que le diera suficiente tiempo para poder salir de la pesadilla en la que poco a poco se había ido convirtiendo esa travesía.
- Escuchen todos!.- Replicó el sargento que estaba en turno.- Hoy se ha dado una nueva alerta de bombardeo aéreo y es necesario que cuatro personas de aquí vayan conmigo como bombarderos extras, por si tenemos alguna baja. Por lo tanto, tomaré al azar algunos que no han estado cumpliendo con sus actividades que se les fueron asignando en la semana.- La peligra sudó en frío ya que al necesitar salirse de su habitación a altas horas de la madrugada, no se acordó respetar al pelotón en el que estaba.- Así que el cabo que está a mi lado, elegirá a los afortunados que estén en el frente de batalla.-
Hubo un silencio sepulcral, y Heather pudo ver a su rededor que la mayoría de las personas que estaban reunidas allí lucían igual o peor de nerviosos que ella. No era noticia nueva que la mayoría con horarios tan estrictos y una mala alimentación, no hubieran realizado una que otra actividad. Aunque hubieran empezado a ganar gran territorio en estos últimos dos meses, las provisiones que destinaban a los regimientos en formación podrían considerarse como apenas necesarias, y en algunos casos bastantes deficiente en la distribución de estas.
- Abdel Samad · .- Un chico de no menos de 20 años se aproximó al pequeño podio situado a la mitad de la habitación. Se podía observar severamente cansado y hasta un poco flacucho.
- Casilda Nayar ·· .- Ahora un hombre fornido que estaba en una de las esquinas cercanas al general se mostró al frente, tal vez era un teniente o sub teniente al mando, ya que su condición física era bastante envidiable a comparación de la mayoría de los que estaban ahí reunidos.
- Gedeón Tarud ···.- Un muchacho trató de pasar al frente rápidamente, haciendo que se tropezara varías veces con sus mismos pies. Heather pudo ver lo poco agraciado que era, tanto de físico y reflejos. Dudó mucho que esta persona en particular pudiera volver después de esta actividad.
- Oleguer Akra ···· .- La pelinegra pudo dar un respiro, ya que ella no había sido elegida esta vez. Cada día había una mayor necesidad de nuevos sustitutos, por lo que sus expectativas de salir de ahí, se volvían cada vez mas mínimas a comparación cuando huyo del campo de mujeres en el que encontraba.
El cabo que acompañaba al general en turno no hizo caso omiso a la falta de musculatura que tenían los escogidos, por lo cual aconsejó que eligiera a alguien más por si es que no duraban mucho en el frente de batalla.
- Esta bien.- Recorrió con la mirada a todos los escuadrones que estaban reunidos. De nuevo Heather trató de evadir cualquier mirada de los comandantes, ya que no quería demostrar su ya gran nerviosismo que hasta ese momento era más que obvio. Pero, al recorrer de nuevo toda la habitación, sus ojos se posaron en el uniforme de ella, dejándola helada por la inevitable realidad que iba a tener. - Tú, el de los ojos verdes, ven hacia aquí y preséntate.-
Creía que este iba a ser el final. Sus manos le sudaban y sus piernas a penas respondieron ante el llamado del general. Si flaqueaba ahora, después lo tacharían como poco apto o inepto para el arte de la guerra, y sus pocas posibilidades de pasar la frontera terminaría en un desastre monumental.
- Sean Alabi, mi general.- Su voz a penas tuvo un pequeño temblor, pero pronto fue sucedido por una señal de aceptación por parte de él.
- Muy bien, eso es todo por hoy. Pueden romper formación.- Declaró por último, y poco a poco la habitación fue dejando a los que había elegido a unos cuantos pasos de él.
A Heather le invadió un gran sentimiento de tristeza y hasta le dieron ganas de llorar. Hoy podría haber sido un buen día para escapar y tal vez no encontraría otro momento apropiado hasta dentro de un mes o dos, claro si es que sobrevivía ese día. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos, que solo siguió al capitán que estaba en turno. Les dijeron que fueran por algunas pertenencias que se les había asignado al entrar al pelotón y que volvieran en 5 minutos al camión 251 que estaría cerca de una de las entradas.
La peligra a penas si se inmutó cuando tuvo que atravesar el cuarto en donde a penas había ganado unos cuantos amigos. Prefirió no verlos a los ojos, no deseaba ver la lástima que significaba cuando eras elegido para una de estas batallas. Había pasado antes con algunos de sus compañeros, y solo uno llegó de nuevo a esas instalaciones, pero no de una forma fácil de envidiar. Es más todavía seguía recuperándose de las contusiones que una mina con metralla fue pisada por accidente, constándole que su oído izquierdo terminara sordo y una parte de la pierna perdiera gran parte de su movilidad.
Preparó un pequeño morral con dos mudas de pantalón y camiseta, además, decidió llevarse algunas vendas que había conseguido de contrabando por algunas raciones de sopa que recibían en la cena. Prefería estar preparada a cualquier contingencia que se le presentara e incluso ser descubierta por algunos de los soldados que estarían mas cerca de ella y con mayor contacto.
Cuando llegó al lugar prometido, a penas habían llegado Casilda y no se notaba nada feliz. Heather puso cara de pocos amigos, para evitar preguntas necesarias que pusieran en juego su identidad. Al cabo de algunos minutos mas, el grupo estaba completo y procedieron a abordar. Y, aunque hubiera estado evitándolo, dio un pequeño vistazo del cielo. La luna se había esfumado y el crepúsculo que se había formado con anterioridad dejó de existir para darle la bienvenida a un nuevo día.
Y tal vez el último para la mayoría de ellos durante un gran tiempo.
.
.
.
Ahora
Yamena, Chad
Ruffnut la había despedido cuatro horas después, ya que dentro de dos días, ella y Hiccup los suplirían por una semana. Ya se imaginaba a esos dos tortolitos cuidando a los niños. Sobre todo Hiccup, por que, si algo había aprendido de ese pescado parlanchín, es que a veces el podría ser un poco regañón con los niños, per al mismo tiempo era una persona muy dulce cuando pasaban cosas de suma delicadeza. Creo que era una de las tantas cosas que le habían agradado a Astrid desde que lo habían conocido ese verano. Se quedó mirando un poco más el camino por donde su amiga se había ido, quería sentir la certeza de que ella iba a llegar con bien y podría verla cuando menos se los imaginara. Hubiera seguido estando en el marco de la puerta principal, pero unas pisadas le hicieron sacarse de su ensoñación.
- ¿Qué estás haciendo hermana?.- El rubio la miró con intención de que se hiciera a un lado y que le dejase un espacio.
- Solo dándome un descanso.- A su hermano no le pareció que ella estuviese del todo bien, últimamente había estado un poco más calmada de lo usual, y eso le generaba cierta incertidumbre.
- Segura.- Ruffnut rió a lo bajo, siempre era algo nuevo verlo preocupado por ella.
- Claro que si, tonto.- Trató de no darle importancia.- Vamos, a puesto que quieres ir a los gallineros por un poco de huevos para la cena.
- Pero si los ve los niños, no van a alcanzar a todos y con eso me refiero a nosotros.-
- Puede ser nuestro secreto.- Le dio un codazo a su consanguíneo.
- Ese es mi segundo nombre hermana querida.- Le dio un abrazo, para después seguirla a una de las habitaciones no tan al alcance de los niños.
- Por cierto, creo que ya hay nuevas gallinas.-
- ¿Enserio?.-
(Un rato después)
- GALLINA!
.
De nuevo en la casa, trató de encontrar a Hiccup, pero todos le dijeron que se encontraba en su habitación descansando. Por lo que decidió hacer una corta visita para ver si su plática seguía en pie. Tocó la puerta varias veces sin obtener una respuesta solida, así que decidió entrar a sus aposentos con un poco de pena.
- Hiccup, creo que tenemos algo pendiente de que hablar.-
Una escena graciosas se mostró ante ella. El peli café estaba semi recargado en una de sus sillas de plástico que se le había proporcionado al inicio de su estadía. Pero lo más interesante, es que se encontraba babeando una de sus hojas de dibujo en la que se encontraba un gato negro semi terminado. Trató de no reírse a su costa y retiró con cuidado el cuaderno de dibujo que había olvidado que tenía. Le pareció maravilloso que por lo menos los hábitos del antiguo Hiccup no hubieran desaparecido del todo.
- Así que ese era el secreto que estabas guardando Haddock.- Murmuró al ver que varias veces había dibujado ese gato, y que el primer retrato databa desde hacía uno o dos meses atrás. Le dio un beso en la mejilla y prefirió no molestarlo con preguntas que sabía que iban a responderlas en su momento. Buscó una almohada y retiró una de las mantas que los gemelos habían hurtado del almacén de las amas de llaves. Se las puso poco a poco, para evitar despertarlo, y decidió irse a dormir.
Mañana ya hablarían de ello, y no le importaría a la hora que fuera.
.
.
.
Ahora
Desconocido
El recorrido fue bastante largo, y lo único que hicieron fue llevarlos a uno de los apartados de las fronteras con Libia. Heather a penas había dormido un poco, gracias a los continuos retenes y el mal estado de las carreteras. Pero, ni sus peores pesadillas de niña la habían preparado para la situación que iba a ser testigo.
No habían ni siquiera pisado suelo libanés, cuando una de las tantas minas terrestres instaladas cerca de las vías, habían tenido falso contacto y estallado en miles de pedacitos. Arrojando a la mayoría de los que iban fuera del camión y una gran nube de polvo, que alertó a los merodeadores que estaban vigilando la entrada y salida de su país.
.
.
.
Continuará...
XD No me maten con ese final.
Algunas curiosidades sobre los nombres o apellidos que podrían resultarles interesantes:
· Samad Significa inmortal o dios, aunque para el budismo y el sijismo es un estado de consciencia en la meditación.
·· Casilda significa cantarina y su origen es árabe al igual que Nayar, el cual significa: Carpintero o serrador.
··· Tarud significa: Que anda de visita, que va de un lado a otro.
···· Oleguer significa preparado para la lucha, por lo tanto un apellido que podía tener una referencia a ellos sería Akra, el cual significa "El que tiene los dientes rotos" XD.
Respondiendo al comentario de:
DragoViking: Lo siento por no haber actualizado desde hace mas de un año. Creo que está de mas dar explicaciones, pero espero que te haya gustado y crees algunas teorías (risa malvada en el fondo).
Y si, ya vi que ha avanzado el Hiccstrid, así como casi mueren todos, pero bueno XD. Así es la vida.
Espero que poco a poco te hayas ido adaptando a la vida de universitaria y que te la estés pasando muy bien :).
Hasta luego!
