Capítulo 10

Aquella noche, las manos de Finn se paseaban por mi cintura apretándome contra él, deshaciéndose de mi ropa y tirándola al suelo, besando mi cuello, donde dejaba marcas notables de sus dientes y su boca. Pegaba su cadera contra la mía, haciendo que soltara un jadeo.

Finn bajaba su boca por mi vientre, mordiéndolo, mientras él se metía bajo las sábanas. Sentí cómo la lengua de Finn me tentaba, y eché la cabeza hacia atrás soltando un gemido, agarrando la cabeza de él, mordiéndome el labio inferior.

De pronto, la puerta se abre, y ví a Kurt en la puerta apoyado en el marco. Me incorporé poniéndome las manos con la sábana en el pecho, mientras Kurt me miraba.

-Rachel, Santana me pregunta que dónde tienes la plancha del pelo. -Dijo mirándome. Tenía los pies apoyados en la cama, haciendo que mis rodillas se flexionaran y mantuvieran la sábana en alto sin que viera el cuerpo de Finn. Él paró un poco su lengua al escuchar a Kurt, pero al ver que no se había dado cuenta siguió lamiendo, haciendo que soltara un leve jadeo. -¿Estás bien? -Dijo Kurt, preocupado.

-Sí... Están en.. El cajón del baño.. -Kurt asintió con media sonrisa.

-Gracias Rachel. -Cerró la puerta suavemente mientras eché la cabeza hacia atrás, Finn no paraba de separarme las piernas sin dejar que su lengua mediera un descanso, y volví a agarrar su cabeza. Finn subió de nuevo, besándome y poniendo las manos cada una a un lado de mi cabeza pegando su cadera a la mía haciendo fricción.

-No paraste. -Dije jadeando contra su boca. Él retorció su lengua contra la mía, iniciando un juego que no preveía parar. Pasé mi mano por su espalda, y sus músculos se revolvían entre mis manos ante tal movimiento.

Me agarré fuertemente a su espalda y gemí en su oído, notando cómo mi cuerpo se tensaba al sentirlo, mordiéndome el labio mientras los suspiros de Finn golpeaban mi oreja.

Las manos de Finn apretaban mis muñecas contra el colchón, y a tientas, en la oscuridad, buscaba su boca para poder besarle de nuevo, mientras sus caderas se movían con fuerza contra mí.

Mi gemido salió de mi boca intentando que se escuchara en toda la casa, pero Finn me besó haciendo que ahogara el gemido en él, soltando otro fuertemente en mi boca.

A la mañana siguiente, me desperté, viendo a Finn con la cabeza metida bajo la almohada y la espalda desnuda, al igual que su parte inferior. Levanté la sábana un poco, observando su trasero con media sonrisa, mientras Finn revolvía su cabeza bajo la almohada. Acaricié la parte baja de su espalda, dando besos por toda ella, subiendo hasta su nuca, dejando un beso en ella.

Finn no tenía la mayor intención de despertarse aquella mañana en la que la tormenta azotaba Nueva York, y la ventana de mi habitación se movía estrepitosamente.

Salí de la habitación y me senté en la mesa para tomar el desayuno al lado de Kurt, que leía su revista como cada mañana. Me eché los cereales, el zumo de naranja y comencé a comer en silencio.

-¿Has cogido mis cremas, Rachel? -Preguntó Kurt mirándome a la cara.

-No, ¿por qué? -Comí un poco de cereales y bebí zumo.

-Porque tienes un brillo en la cara precioso. -Dijo Kurt entrecerrando los ojos. En ese momento me alarmé, metí la cara en el cuenco y seguí desayunando.

-Mi ritual antes de levantarme. -Bebí un poco más de zumo y Finn apareció estirándose por la puerta bostezando, haciendo que cada uno de sus músculos se marcaran aún más. Iba sin camiseta, sólo con el pantalón del pijama.

-Buenos días. -Dijo con la voz dormida, cansada, revolviéndome el pelo al sentarse a mi lado. Cogió una tostada y la untó de mantequilla, echándole mermelada de arándanos sin grasa, especialmente comprada para él.

-Buenos días. -Respondimos todos. Finn se colocó la venda bien en la ceja, y cogió mi vaso de zumo de naranja, bebiéndoselo de un trago.

-¡Eh! -Le quité el vaso de la mano, y por primera vez aquella mañana lo miré a los ojos.

-Es zumo, Rachel. -Dijo limpiándose la boca con un trapo, sin dejar de comerse su tostada.

-Es MI zumo. -Enfaticé. Me eché un poco más de zumo y bebí un trago. Él se volvió hacia mí, con media sonrisa teñida de malicia.

-¿Y qué me vas a hacer si te quito el zumo? ¿Uh? -Susurró eso último mirándome a los ojos con profundidad. Me quedé con la boca entreabierta, con ganas de decirle que le haría el amor de nuevo, pero me callé. Todos estaban delante.

-¿Qué querrías que te hiciera, Hudson? -Me acomodé en la silla girándome hacia él, acercándome a su cara.

-Nada, sólo quiero beber zumo. -Cogió de nuevo mi vaso y tomó un gran sorbo, dejando el vaso en la mesa.

-Es mi zumo. -Me acerqué más a él, mientras esbozaba media sonrisa.

-Déjame beberme tu zumo. -Susurró. Era una clara indirecta, mientras se acercaba más a mi cara.

-¿Es que no has probado suficiente? -Le dije, refiriéndome a la noche anterior. Su cara se acercó más a la mía, y Santana nos miró.

-Oh por dios, comeos la boca, así sería más fácil nuestra vida. -Giré la cabeza directamente hacia ella, mientras Dani y Kurt asentían sin levantar la cabeza de su plato.

-Ah, y Finn, deja de mirarle el culo a Rachel cuando vienes a desayunar. -Comentó Kurt sin dejar de mirar su revista.

Rachel y Finn casi son descubiertos.

-0-

Finn miraba por la ventana cómo la nieve caía de forma violenta sobre los edificios y las calles de Nueva York, con las manos en la espalda, mientras Santana, Kurt y yo veíamos la tele.

-Me aburro. -Dijo Finn, dándose la vuelta y andando por el salón.

-Finn siéntate. O juega con el móvil. -Dijo Dani dándose la vuelta para mirarlo. Finn se echó en el suelo mirando al techo.

-No me queréis.. No jugáis conmigo. -Me di la vuelta y lo vi allí, tirado en el suelo, jugando con una pelota de goma de color rojo que echaba hacia arriba y recogía en sus manos. Finn se levantó del suelo y fue a mi habitación, tumbándose en la cama boca abajo.

Me levanté y fui tras él, echándome encima de él en la cama y besando su cuello.

-No te aburras. -Susurré en su oído, mordiendo el lóbulo de su oreja.

-Contigo nunca me aburro. -Giró la cabeza para mirarme. -Hoy no he fumado.

-Bien... Aunque esa imagen tuya fumando en el pasillo, con los pantalones ajustados y la camiseta de tirantes mientras echaba el humo hacia arriba.. Me pone mucho. -Susurré en su oído acariciando su pelo, mordiendo levemente su cuello. Finn soltó un suspiro y yo me acomodé encima de él, acariciando sus brazos.

-Tú a mí me pones siempre. -Susurró echando la cabeza en la almohada, mirándome con media sonrisa.

-¿Ahora también? -Dije enlazando mis manos con las de él.

-Hombre.. Mi ex novia está encima de mí, removiéndose, susurrándome que le pongo al oído y acariciándome... ¿A ti no te pondría un poco cachonda? -Susurró apretando mis manos.

-Sí, me pone. -Susurré en su oreja, metiendo mis manos bajo su jersey.

-Rach.. -Susurró dándose la vuelta, mientras yo seguía besándolo y el me respondía.

-Dime, cielo. -Él esbozó media sonrisa, mientras seguía besándolo acariciando su cara.

-Si notas algo ahí abajo, lo siento.

-Lo estoy notando. -Dije acoplándome a su entrepierna, esbozando una pequeña sonrisa. -El pantalón del pijama no cubre mucho.. ¿uh? -Me moví encima de él, acariciando su abdomen.

-No seas mala.. -Susurró cerrando los ojos.

-No soy mala, Hudson... -Dije inclinándome sobre él para besarle.

-No quería que lo notaras..

-Tarde.

-¿Vas a quitarme el aburrimiento? -Susurró acariciando mi espalda.

-Sí.. -Dije contra sus labios, acariciando su cuello.

-No me hagas chupetones. -Susurró mirando lo que hacía.

-Habló. -Me descubrí los pechos abriendo la camisa y miré hacia abajo. -Siete chupetones. Cuatro en un pecho y tres en otro.

-Me gustan tus tetas. -Dijo mirándolas fijamente. Hice que alzara la cabeza para mirarme.

-Me voy a vengar, Hudson. -Susurre contra sus labios, mordiéndoselos.

-Hazlo.