Hola a todas en esta seccion :DDD
Espero que la hayan pasado bien en estas fiestas pasadas, todas son super y se lo merecen un monton DD
Lamento tanto la tardanza, tenia planeado actualizar una semana despues, pero tuve tantos problemas con la coneccion . pero lo bueno es que, aparentemente, ya estan resueltos ^^
No quiero alargrme demasiado, asi que aquí esta el capi, espero que les guste, me ha quedado un poco mas largo que los otros, ojala y no se aburran xD
Y, bueno, algo mas, quiero agradecerle a Ayiw-KuN-88, my-sixteen-panics y a kaoryciel94 por sus reviews, muchas gracias y que bueno que disfrutaran del capi pasado.
Bueno, ahora sí a leer :D
Tan solo unas cuantas cuadras los separaban de su destino. El auto avanzaba con total parsimonia, tratándose de un área tan tranquila en los suburbios de aquel pequeño condado, el ambiente que se inspiraba era por mucho menos estresante que el de la gran ciudad de donde provenían.
Finalmente, el vehículo se detuvo frente a la dirección indicada, una modesta, pero bella vivienda, de madera pintada de un brillante color blanco, con un hermoso jardín al frente, rebosante de flores coloridas y arbustos frondosos.
Los chicos arribaron al fin a la casa, y aunque los tres parecían felices de haber llegado, fue Matt quien salió presuroso del auto para inmediatamente dirigirse hasta la puerta y hacer sonar la melodía del timbre. Esta se escucho por apenas unos segundos hasta que la puerta fue abierta rápidamente dejando a la vista una joven mujer, de brillante cabellera pelirroja, sonreía ampliamente y sus bellos ojos color esmeralda brillaban de alegría. Al ver al chico lo recibió con gran emoción.
-¡Matty!- le saludo animosa para después abrazarlo efusivamente -¿Cómo has estado pequeño? Solo mírate has crecido tanto desde la última vez que te vi- comenzó a decir, aun estrechando al menor entre sus brazos, este hizo un inútil intento por zafarse.
-Solo han pasado unos meses no es para tanto- intento decir, con su rostro en el hombro de la mujer, sintió como poco a poco comenzaba a soltarle y seguidamente paso a caminar unos pasos detrás de él. Matt se giro para ver a Beyond a pocos metros de ellos.
-Beyond, que bien que viniste- y de nueva cuenta repitió el agarre esta vez atrapando al ojirrojo, a quien estrujo con aun más fuerza.
-Que bien, más abrazos- dijo con tono cansado, rodando los ojos, pero igualmente correspondiendo el gesto –Supongo que es de familia- agrego mirando con gracia al pelirrojo. Con Beyond el abrazo se prolongo por unos segundos más.
-De acuerdo, no quiero fastidiarte con tanto afecto, además ya eres un niño grande- contraria a sus palabras, la mujer le hablo con suma ternura, dándole unas palmaditas en la cabeza, provocando en Beyond un ligero sonrojo de molestia –Bien, ¿y en donde esta mi otro bello sobrino?- indago con curiosidad, viendo por sobre el hombro del azabache para después notar la presencia del otro chico de oscuros cabellos siendo seguido por Watari. Ryuzaki sonrió con cálida timidez y se detuvo, un poco nervioso.
-Hola- susurro casi imperceptible, tragando después, aun con los nervios invadiéndole –y-yo espero que no te moleste que también haya venido- hablo nuevamente, levantando un poco su voz. Ante esto tan solo recibió una sonrisa por parte de la pelirroja.
-Claro que no Ryu, sabes que también es tu casa y siempre eres bienvenido- envolvió al chico con sus brazos en el momento y Ryuzaki le correspondió con timidez –En serio me alegre mucho cuando tu abuelo me llamo para decirme que los tres vendrían, ya era tiempo de que así fuera- deshizo el abrazo para después despeinar juguetonamente los negros cabellos del chico.
-Sí, yo también me alegro de estar aquí tía Sara-
-Muchas gracias por recibir a los chicos Sara, espero no sean una molestia- hablo Watari acercándose a ellos y posándose a un lado.
-Claro que no es un gusto tenerlos aquí- declaro por demás sonriente.
-Bien, pues espero que puedas soportarlos por el fin de semana- hablo también con una ligera sonrisa en su rostro.
-¿No vas a quedarte con nosotros?- añadió Ryuzaki, mirándole con curiosidad.
-Me temo que no Ryuzaki, tal vez pueda pasar un rato el domingo, pero hoy y mañana estarán solo ustedes, así que espero que puedan comportarse con su tía y no le causen problemas- al decir esto último miro muy fijamente al azabache ojirojo, quien nerviosamente desvió la mirada.
-¡¿Qué?¿Por qué me miras a mi?- cuestiono Beyond muy molesto.
-vigílalo bien- le susurro el mayor a Ryuzaki, quien tan solo asintió, sonriendo grandemente –Como sea el lunes por la tarde vendré por ustedes, obviamente no dejare que vuelvan solos a casa-
-De acuerdo, nos veremos hasta entonces, y no te preocupes que nos portaremos bien, ¿cierto?- respondió el azabache, girándose para ver a sus hermanos, Matt le respondió asintiendo sonriente en tanto que Beyond solo frunció su ceño. El mayor se despidió de los niños y de la mujer y regreso al taxi que esperaba frente a la casa. Los chicos por su parte ingresaron en el hogar de su tía.
-Bien niños, porque no acomodan sus cosas mientras yo termino de preparar la comida, estuve preparando lo que más les gusta- hablo la pelirroja dirigiéndose a la cocina.
-De acuerdo tía- respondió Ryuzaki comenzando a caminar, pero casi enseguida detuvo sus pasos –ah... ¿en donde exactamente nos quedaremos?- cuestiono dubitativo.
-En mi antigua habitación- respondió Matt rápidamente -¿verdad?-
-Claro, podrán acomodarse bien en la litera, aunque uno tendrá que dormir en el sofá-
-Yo quiero la de arriba- se apresuro a decir Beyond quien comenzó a subir a prisa las escaleras.
-No es justo, ya te toco el año pasado- replico Matt quien también se disponía a subir, entonces noto que Ryuzaki aun permanecía inmóvil por lo que regreso a donde él estaba y le tomo de la mano- Vamos Ryuzaki- le sonrió con total afecto, siendo correspondido por el azabache. Y ambos comenzaron a subir juntos por las escaleras.
:-:
El sol casi se ocultaba en el horizonte y el clima comenzaba a enfriarse un poco. Pero el ambiente dentro de la casa era acogedor y cálido de sobremanera.
Matt y Beyond lucían expresiones amargas mientras jugaban un juego de mesa en la sala, pues lo que había empezado como simple diversión había terminado como un enfrentamiento sumamente competitivo. Ryuzaki por su parte degustaba una deliciosa taza de caliente café mientras miraba la televisión con su tía.
-¿Y dime Ryu, como va todo en la escuela?¿Ya estás en la universidad, cierto?- le pregunto la pelirroja, después de beber un poco de la deliciosa bebida.
-Sí, así es, hasta ahora todo ha sido muy bueno, no tengo muchas quejas aunque si me he sentido un poco agotado -
-Bueno, tal vez sí, pero solo porque eres un chico dedicado y seguramente porque cumples con todas tus obligaciones, ¿verdad?- sonrío, mirando al azabache, este también le devolvió el gesto y dio un trago más de su bebida –Y, ¿Qué hay de ese novio tuyo... Light, cierto? ¿Aun siguen juntos?-
-Ah, sí, así es, ya son tres años, de hecho- dijo con algo de nerviosismo, pues le incomodaba un poco hablar de su vida amorosa con su segunda figura materna.
-En serio, que bien, tienes que cuidar muy bien a ese chico parece ser muy buen partido- declaro con una ligera risita, dándole un golpecito en la rodilla al azabache.
-Sí, supongo que sí- respondió el azabache, intentando reír también, pero escuchándose por demás nervioso.
-¿Qué me dices de Beyond, ha tenido suerte en el amor?- cuestiono nuevamente, dándole toda su atención a su sobrino quien aun se veía nervioso, pues sabía que no debía inmiscuirse en la vida de su temperamental hermano.
-Bien, pues... no realmente o no es que no tenga suerte, sino más bien que él no es de los que lleva bien las relaciones, porque... es muy... –
-Parafílico- interrumpió Matt, desde la mesa de la sala, causándole sorpresa a Beyond.
-¡Oye!- renegó el ojirojo.
-No digas que no es cierto-
-Oigan no se metan en conversaciones de otros- les reprendió Ryuzaki, Matt se sintió un poco apenado y Beyond por su parte tan solo bufo, ambos volvieron a su juego enseguida. El azabache por su parte devolvió su vista al televisor, esperando que su tía diera por terminada la conversación, pues le incomodaba tratar esa clase de temas.
-Que mal que Beyond no tenga a nadie, aunque estoy segura que el igualmente sería muy buen partido... – la pelirroja continuo hablando en tanto que el azabache solo sonrío nerviosamente, de verdad esperaba que su tía no comenzara a hablar ahora sobre... - ¿Qué me dices de Matt?- para su infortunio la mujer pareció haberle leído la mente. Guardo silencio por algunos segundos, hasta que se animo a hablar, sin mucho éxito.
-Matt, pues, bien... el... esta... con...- intento articular una frase coherente, pero sus nervios eran demasiados ahora, antes de poder armar cualquier oración fue interrumpido una vez más.
-Se llama Mello y es mayor que Matt- fue Beyond esta vez quien hablo, con gran malicia en sus ojos, observando a su ahora nervioso hermano pelirrojo. Ryuzaki por su parte también se hallaba sin palabras.
-Matt, ¿eso es cierto? ¿Ya tienes novio?- La pelirroja le cuestiono con cierta emoción en su voz al mismo tiempo que se levantaba de su asiento para acercarse al menor, quien permanecía completamente estático –Pero vamos pequeño, no te avergüences y cuéntame más sobre ese chico... am, ¿Cómo dices que se llama?- Matt titubeo unos instantes al escuchar la pregunta sin siquiera poder formar palabras en su boca.
-Mello- respondió Ryuzaki, esta vez pudiendo hablar con más firmeza –Creo que ya lo habías conocido, es un amigo mío, también asiste conmigo a la universidad y... aunque me haya ocultado lo suyo con Matt por un tiempo, es un buen chico, así que no debes preocuparte, puedes confiar en él- finalizo con un ligero temblor en su voz. Matt le había escuchado atento mientras hablaba y cuando acabo le dedico una tímida sonrisa, como si le agradeciera lo que acababa de decir.
-Bien, pues me alegra escuchar cosas tan buenas sobre ese jovencito- se acerco a Matt y poso su mano sobre su hombro –además, si escogió al más tierno de mis niños es seguro que tiene muy buen gusto- con gran cariño abrazo al menor tomándolo por la cabeza, haciendo que este se sonrojara.
-¿Creí que yo era el tierno?- cuestiono Beyond con cara aburrida.
-No, solo eres la oveja negra- reitero Ryuzaki mirándole con burla a lo que el ojirrojo tan solo fruncía el ceño.
-Chicos no empiecen- les llamo la mayor, acercándose a la cocina –Porque no mejor empiezo a preparar la cena y así charlamos más a gusto, además, es mejor si se duermen temprano así aprovecharan mas el día de mañana-
-Está bien- respondieron los tres al unisonó. Al momento los tres hermanos se dirigieron al segundo piso. Beyond se adelanto a Ryuzaki con gran velocidad, el azabache intento alcanzarle, pero para su desgracia el otro pareció haberle leído la mente pues entro directamente en el baño.
-¡Beyond!- grito Ryuzaki tocando la puerta repetidas veces –Sal de ahí, quiero darme una ducha- volvió a llamar con bastante molestia -¡Beyond!-
-Mala suerte hermanito, yo planee exactamente lo mismo- le respondió desde la habitación, escuchándose como el agua de la regadera comenzaba a correr –Tendrás que esperar-
-No inventes, te tomas media hora para hacer eso- volvió a renegar, golpeando de nuevo la puerta, al notar que Beyond no se molestaría en responder decidió rendirse y abstenerse a esperar. De pronto, sintió un ligero golpecito en uno de sus hombros, se giro enseguida para encontrarse con Matt.
-¿Por qué no usas el baño de mi habitación?- cuestiono sonriéndole de medio lado –Esta bien, yo puedo esperar, tu no tardas tanto como Beyond- termino de decir, aun con aquella expresión tan tranquila y propia de él. Ryuzaki, un poco apenado por su anterior conducta, tan solo asintió sonriéndole y musitando un apenas audible "gracias". El azabache se dirigió entonces a la habitación siendo seguido por el pelirrojo. Ryuzaki se dirigió al armario de donde saco un nuevo cambio cambio de ropa, en tanto que Matt se poso en la cama baja de la litera, de debajo de la almohada saco su siempre inseparable consola y en pocos minutos comenzaron a escucharse los efectos de sonido que el aparato siempre producía. Ryuzaki no pudo evitar sonreír para sí mismo al notar la tierna imagen que su hermano proyectaba.
-No tardare Matt- le dijo, saliendo de su trance, para después entrar en el baño.
-Está bien- contesto el chico sin despegar su vista del juego. Matt prosiguió con lo suyo por algunos minutos más hasta que escucho correr el agua de la regadera y estuvo seguro de que su hermano no saldría del baño. Cuando se cercioro de que se encontraba solo en su habitación se dirigió al armario en donde había guardado su maleta. La abrió rápidamente y de esta saco una gabardina que había dejado dentro. Del bolsillo de la misma extrajo el pequeño frasco con pastillas que antes había guardado. Rápidamente saco una pastilla y la tomo de prisa, acto seguido tomo agua de un botecito que se había asegurado de dejar en la mesita de noche que había junto a la litera. Suspiro aliviado cuando se dio cuenta que nadie le había visto, se sintió calmado, pero con cierto temor dentro de sí.
El resto de la tarde avanzo con total tranquilidad para los hermanos. Después de haberse duchado, los tres bajaron para cenar, esta hora había transcurrido muy bien para todos, con la única excepción de que su muy maternal y protectora tía había insistido demasiado en tocar el tema del noviazgo de Matt. Ciertamente, al pelirrojo no le había incomodado en lo absoluto hablar sobre tal asunto, pero pudo notar muy bien, a pesar de los intentos de disimulación por parte de Ryuzaki, que al azabache si le incomodaba de sobremanera el escuchar a su "pequeño" hermano hablando de cosas tan, desde su punto de vista, inapropiados. Así que prefirió dejar ese tema de lado y charlar tan solo sobre las trivialidades de la vida, como que tan bien estaba en la escuela o como fueron los cambios al mudarse con su hermano mayor, en fin, las cosas, desde un punto de vista superficial, estaban bien para la familia.
Finalmente el reloj marco las once de la noche por lo que los chicos, más bien a instancias de su tía que por propia voluntad, decidieron que era hora de dormir. Se dieron las buenas noches y cada uno fue a su respectiva habitación. Beyond, como la mayoría de las veces, se había salido con la suya, por lo que la litera superior era toda suya. Matt tuvo que resignarse a tomar la cama de abajo y Ryuzaki se acomodaría en el sillón que había en la misma habitación. Ya los tres se preparaban para dormir, cuando, justo antes de que el azabache ojinegro se recostara, matt le llamo desde la cama.
-Ryu, ¿Por qué no duermes conmigo?- pregunto el menor con toda calma, ante el desconcierto del mayor quien dudo por algunos segundos.
-No te preocupes Matt, seguro que aquí también estaré cómodo, además no quiero incomodarte- le respondió sin verle pues ya se había acomodado en el mueble.
-Pero... no quiero que estés tu solo... – bajo un poco la cabeza, apenado –además, hace algo de frío y si estamos juntos no tendremos tanto-
Ryuzaki, entonces, volteo a verle, y al notar la mirada tan suplicante que su hermano tenía en el rostro, decidió cumplirle su capricho –Esta bien, Matt- respondió, levantándose de nuevo y tomando su almohada. El pelirrojo se hizo a un lado, dejándole espacio a su hermano, quedando del lado de la pared. Ryuzaki espero a que el menor se recostara para después acomodarse junto a él. Matt le abrazo tomándole de los hombros y colocando su cabeza junto a su cuello, comenzando a respirar tranquilamente. El azabache se sintió completamente feliz en ese momento pues nunca antes se había sentido tan aceptado por su hermano menor –Descansa- susurro fraternal, también abrazándole.
:-:
El día siguiente transcurrió igual de bien para los tres, habían salido desde temprano para aprovechar al máximo el fin de semana que tendrían para estar juntos, acompañados de su siempre protectora tía-segunda mama, quien disfrutaba gratamente el ver como sus niños se la pasaban de maravilla estando juntos.
Habían paseado por algunos sitios familiares para ellos, pero que no habían visitado desde hace mucho tiempo atrás. Volvieron a recorrer aquel hermoso parque en donde solían jugar cuando eran más pequeños, además encontraron que aquella vieja heladería, en donde tanto habían disfrutado ir, aun se encontraba abierta. También lograron reconocer algunas antiguas caras, de amigos o tan solo conocidos, con quienes habían perdido contacto por mucho tiempo. Y, aunque también fue triste darse cuenta del tiempo perdido que había transcurrido, también sabían que era tiempo de dejar esas cosas en el pasado y disfrutar de todo lo que tenían ahora.
Ahora mismo la alegre familia transitaba por una pintoresca plaza en el centro del lugar, pasaban sus miradas por las tiendas que había en los alrededores, pero una en especial llamo la atención de Mail, se trataba de una florería en la cual rebosaban hermosos ramos de distintos tipos de brillantes flores, de entre todos los manojos uno intereso en particular al pelirrojo, se trataba de un ramo de lindos tulipanes.
-¿quieres comprar algunas?- Matt sintió una voz detrás suyo, volteo de inmediato topándose con el rostro de su hermano mayor, supuso entonces que este había notado su gran interés por aquellas flores, así que fue sincero y respondió a su pregunta con un movimiento de su cabeza –Bien, pues vayamos entonces-
Matt entro en la tienda junto con su familia, ellos también decidieron comprar algunas flores, de distintos tipos, pero Matt fue tan solo para comprara ese ramo tan bonito que le había gustado tanto. Al terminar sus compras salieron nuevamente para retomar su camino, esta vez con dirección de vuelta a su hogar.
-¿vas a dárselas mañana?- volvió a preguntarle el azabache al menor. Este asintió nuevamente moviendo solo su cabeza.
-Sí, son sus favoritas- susurro suavemente observando las flores detenidamente, aspirando el dulce aroma que estas emanaban. Aquellas flores significan tanto para Matt en esos momentos.
...
El día siguiente había corrido como el anterior, los chicos habían despertado temprano, después desayunaron juntos el delicioso platillo que su tía Sara había hecho especialmente para cada uno. A las once de la mañana salieron nuevamente de la casa, esta vez tendrían que ir a un sitio un poco más alejado de esa zona, por lo que deberían viajar en auto.
Los chicos salieron y se dirigieron al vehículo. Los tres se veían bastante serenos, pero la mayor pudo notar cierto malestar en su sobrino más pequeño.
-Matt, ¿te encuentras bien?- le llamo antes de que este subiera al asiento trasero, el pelirrojo le dirigió la mirada un tanto sorprendido.
-¿Qué...? ah, si no es nada, es solo que mi estomago está un poco inquieto- respondió, con un ligero temblor en su voz. La pelirroja supuso que estaría algo sensible por el viaje así que tan solo le sonrió con comprensión.
-Tranquilo, estas con tus hermanos y conmigo ya no debes estar triste- le acaricio una mejilla con ternura a lo que este tan solo respondió con una media sonrisa, intentando que todo se calmara. Cuando dejo en claro que ya no se encontraba tan tenso subió al auto dejando a su tía mas tranquila aunque realmente él no se sentía tan bien.
El resto del viaje transcurrió con normalidad, dentro de lo que cabe, los dos hermanos azabaches se veían serenos, contando una que otra broma entre hermanos que realizaron para destensar el ambiente. Matt también les siguió el juego para evitar que sus molestias internas afloraran demasiado.
Luego de media hora de viaje, el auto se introdujo en un lugar cuya puerta principal estaba majestuosamente construida, contaba con bellos y brillantes jardines verdes, a lo lejos podían ver algunas de las lapidas que conformaban el enorme cementerio. Por más extraño que pudiera parecer, aquel lugar, que en cualquier otra situación o para cualquier otra persona pudiera inspirar tristeza o miedo, esta vez hacía sentir en la pequeña familia Lawliet-Jeevas un sentimiento de completa paz y esperanza, pues estaban consientes que no tenían nada porque sentir pesar.
El camino terminaba antes de una zona mayor del cementerio, por lo que los chicos junto con su tía, se vieron obligados a seguir a pie. Llevaban con ellos las flores que habían comprado el día anterior, Matt cargaba su ramo de tulipanes con sumo cuidado, cuidándolas como si fueran su gran tesoro. Finalmente llegaron hasta la lapida que buscaban, en ella había aun algunas flores que la adornaban bellamente, algunas marchitas, pero aun así tenia cierto brillo especial.
-Se ve bien, aunque no hayamos venido por un tiempo- declaro Beyond con tono seco, hincándose a un lado de la tumba para quitar las flores más secas y remplazarlas por las nuevas que él había llevado. Ryuzaki le ayudo en su tarea y juntos colocaron el resto de las flores, a excepción del que Matt tenía. Al finalizar observaron satisfechos su trabajo, el azabache ojinegro sonrió ampliamente y miro a su hermano ojirojo, este le devolvió el gesto, aunque más sutilmente.
-¿Quieres darle tus flores ahora?- inquirió el azabache a su hermano menor quien aun llevaba su ramo con gran cuidado. El pelirrojo asintió con sutileza y se situó a un lado de sus hermanos para colocar los tulipanes justo frente a una pequeña vitrinita, que yacía bajo la lapida, en la cual había algunas fotografías de los tres hermanos, aunque más pequeños, junto con su madre.
-¿Hay algo que quieran decirle a su mama, chicos?- les cuestiono la mujer pelirroja quien se encontraba detrás de ellos. Estos guardaron silencio por algunos segundos.
-No, creo que ella sabe que al final pudimos arreglar las cosas y ahora los tres estamos bien y estaremos juntos como ella deseaba que estuviéramos- hablo Ryuzaki primero, dirigiéndose fraternalmente a sus hermanos.
-Yo solo quiero que sepa que ya no seré tan inmaduro y que siempre cuidare a Ryuzaki, aunque a veces sea tan entrometido- esta vez fue Matt quien hablo sonriéndole al aludido quien enseguida le acaricio la cabeza juguetonamente. Beyond por su parte aun estaba en completo silencio, así permaneció por unos segundos hasta que de pronto tan solo se puso de pie. Ryuzaki de inmediato le llamo por eso.
-¿Y qué hay de ti, no dirás nada?- inquirió curiosamente.
-No, está bien, como sea yo siempre hablo con ella- respondió, bastante tranquilo, y sonriente, se le veía bastante tranquilo en cambio Ryuzaki se mostro un poco sorprendido.
-Por dios, ¿enserio le hablas usando tu dichosa ouija?- cuestiono, sonando aquello mas como una aseveración que como simple pregunta.
- Ni siquiera yo me esperaba eso de ti- le siguió Matt también con cara sorprendida. Beyond enseguida reacciono completamente sorprendido por la reacción de los chicos.
-No sean idiotas, yo me refiero a rezarle- respondió, de manera más bien ofendida, pero con gran molestia. Los dos hermanos se estremecieron al instante.
-Beyond cuida un poco tu lenguaje, no olvides en donde estamos- le llamo su tía mirándole con cierta represión.
-Pero... – intento repelar, pero casi al instante se detuvo. Lo pensó dos veces y prefirió actuar más maduramente al cabo más tarde haría pagar a sus hermanos- De acuerdo-
-Así me gusta- le sonrió la pelirroja al verlo tranquilizarse –Bien chicos, necesito hablar con el encargado así que porque no esperan por aquí mientras regreso-
-¿para que necesitas hablar?- le cuestiono Ryuzaki, un tanto curioso.
-Solo quiero asegurarme de que cuiden bien la tumba de mi hermana, después de todo estoy pagando mucho por eso- le respondió, sonriente y apacible como siempre hacía.
-Bien, entonces te esperamos aquí- le dijo el azabache
-Porque no mejor vamos a buscar una sombra, el sol está comenzando a picar demasiado- hablo Beyond cubriendo su rostro con su mano.
-Bueno, tienes razón, entonces vamos... ¿Matt?- Ryuzaki dio unos cuantos pasos hasta notar que su hermano menor aun seguía sentado a un lado de la lapida tan solo observándola. Sonrió con ternura al verle y volvió a llamarle suavemente esta vez captando su atención. El pelirrojo se puso de pie y camino junto con sus hermanos. Los tres se acercaron a un gran y frondoso árbol el cual brindaba una refrescante y cómoda sombra. Allí los chicos tan solo disfrutaron de la frescura que el gran arbusto les brindaba y permanecieron en silencio por algunos minutos. Después de un determinado tiempo Ryuzaki comenzó a notar cierta inquietud en Matt quien había comenzado a jalarse el cuello de su camisa.
-Matt ¿estás bien?- le cuestiono llamando su atención de pronto. Este le miro con cierto nerviosismo.
-S-sí, no es nada es solo... que... hace mucho calor- intento responder tranquilamente restándole importancia.
-¿Seguro?- volvió a inquirir el azabache notando que el rostro del pelirrojo se había tornado de un tono rosado –Mejor toma un poco de agua, creo que vi un bebedero por allá, ven yo te llevo- le tomo suavemente de la mano y le dirigió hasta un pequeño camino formado por pequeñas piedritas. En cierto punto Ryuzaki soltó la mano de su hermano para encaminarse más rápidamente, casi llegaba hasta la fuente cuando escucho de pronto la voz de su hermano ojirojo.
-¡Matt!- se le escucho preocupado, el azabache no comprendió porque hasta que se giro para ver que el pelirrojo se encontraba en el suelo sosteniéndose apenas con su antebrazo. Rápidamente Ryuzaki corrió para acercarse.
-Matt... ¿estás bien? ¿Qué tienes?- cuestiono, completamente preocupado, tomando al menor haciendo que se recargara en él.
-Y-yo...- susurro suavemente, apoyando su rostro en el pecho de su hermano -m-me duele- dijo con su voz denotando cierto dolor. Tomo del brazo del azabache con algo de fuerza, pero casi al instante deshizo el agarre, quedando inconsciente en los brazos del mayor.
-Ryuzaki, ¿Qué tiene?- Beyond se acerco hasta los otros para intentar ayudarlos, pero ambos estaban ahora sumamente confundidos.
-N-no, no lo sé, se desmayo- respondió el otro, levantándose con Matt en sus brazos -Lo llevare al auto, trae rápido a mi tía- le dijo de prisa encaminándose al vehículo a lo que Beyond acato la orden enseguida dirigiéndose a donde se encontraba la pelirroja.
Ryuzaki llego finalmente y abrió la puerta del asiento trasero para después recostar a Matt, el azabache tambien se acomodo de modo que la cabeza del pelirrojo descansara sobre sus piernas. Pasaron unos minutos cuando Matt comenzó a reaccionar.
-Matt, tranquilo, estas bien- le hablo despacio Ryuzaki tocándole una mejilla. El pelirrojo abrió sus ojos ligeramente y miro fijamente a su hermano pero sin decir ni una palabra -Descuida, te llevaremos al hospital y estarás bien- volvió a frotarle la mejilla cariñosamente sin notar que los ojos del menor se habían paralizado por completo.
-N-no, no Ryuzaki, por favor...- hablo, con su voz hecha un nudillo de nervios -no quiero- su voz continuaba temblando.
-No te pasara nada, lo prometo- volvió a hablarle de manera serena, sonriéndole, intentando calmar al menor. Sin embargo la mirada de Matt no reflejaba sino angustia, así como puro temor.
