Capítulo 10
"En los Jardines"
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SAKURA
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La habitación tenía la mampara abierta, el desorden de los futones y el camisón a medio abrir me hicieron comprender a lo que Ran-hime quiso decir cuando me advirtió sobre Indra.
El pensamiento me hizo sonrojar y enfurecer ¿qué se creía aquel estúpido?
Me puse de pie rápidamente y acomodé los futones de manera que pareciese que alguien dormía entre ellos, al reacomodarme modestamente el camisón me eché encima un haori oscuro que estaba un palmo demasiado grande, salí a las frías corrientes del pasillo esperando alguna indicación de Ran-hime.
Me pareció que el sonido de mis pies descalzos sobre la duela de madera retumbaba contra las paredes.
Caminando sola.
Tum, tum.
Mis pies cálidos dejando huellas sobre el barniz.
Tum, tum.
Me hallaba más que cansada de escucharme a mí misma andando sola por la vida, justo cuando pensaba que al fin había encontrado a mi compañero, aquel idiota abusador que se le parecía enormemente me lo arrebataba.
-Sasuke…- gemí silenciosamente como tantas veces lo había hecho a lo largo de la vida.
Antes de doblar una esquina me detuve quedamente para reclinarme sobre la pared.
-¿De verdad te volveré a ver?- con cada segundo que pasaba al lado de Indra, más lejano se me hacía el rostro blanco y atractivo de Sasuke.
Ahogué un sonido de pesar y me pasé la yemas de los dedos por los labios, evocando el toque de los suyos, cerré los ojos.
-Sasuke, yo…-
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Cuando Sasuke me abandonó la primera vez, me sentía sola rodeada por un montón de gente. Una soledad diferente de la que pudieron experimentar mis compañeros; pero tal vez más desgarradora. Pues aunque había personas para llenarla, me resultó imposible desaparecerla.
Luego Naruto se marchó también y la ciudad se me antojaba desierta, allí donde una vez hubo muchedumbres de gente que charlaba y reía; para mí, Konoha se había convertido en una viuda, una villa que solía ser la reina de las naciones, de golpe se hizo su esclava.
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Amargamente lloraba por las noches y en el día había lágrimas sobre mi almohada, sobre mi escritorio, sobre los papeles; sentíame haber sido expulsada al exilio y no podía descansar, todos los sentimientos de dolor que me perseguían acabaron por alcanzarme. Cómo si mis enemigos se hubiesen vuelto mis amos y no había nadie que me liberara.
Entrené con rabia en medio de mis torturas, que encerré en lo más profundo de mí, odiándome por sentirlas; por saber que había gente que había sufrido objetivamente mucho más que yo; y aún así hubiera tardes en que sentía la imposibilidad de respirar.
Luego la verdad me atrapó y me sentí como una cierva que no encuentra pastura, como si mis propios padres se riesen de mi lenta destrucción interior, la cual manoseaba los tesoros de mi corazón, penetrando en mi santuario más íntimo; tal fue la depresión que padecí.
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Sólo mi maestra lo sabía, a ella que jamás logré ocultarle nada tras mi rostro sonriente; Tsunade se vio obligada a sacarme de la aldea para mantener mi débil espíritu de lucha con vida. Y, si yo hubiera sido una ciudad, hubiese dicho que había aguantado un sitio de siglos para después ser arrasada y quemada. Mis ancianos y niños perecieron en mis calles, mis príncipes aplastados bajo mi muralla abatida y mis mujeres asesinadas a las puertas, porque fuera esperaban las katanas y dentro sólo había muerte. Pues a pesar de lo que Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha pudiesen decir, la verdad era que el hecho de que tus seres queridos te fuesen arrebatados sin que tú pudieras hacer nada era doloroso…
Pero era mucho peor que ellos te abandonaran voluntariamente.
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La pena y la vergüenza me cubrieron de tal modo que parecía haber sido tragada por una nube de tormentas. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?
Pero Tsunade me salvó, Tsunade no se rindió conmigo, y lo más importante…Tsunade no tuvo piedad, y en segundo lugar, me dio respuestas.
Porque al cabo, ella había pasado por lo mismo una y otra vez de distintas maneras. Y aunque mis heridas se sentían más profundas que el mar, ella a su modo supo sellarlas.
Tsunade me rescató en los Jardines de Mito.
En ellos pude ver la correcta dimensión de las cosas y me aferré a la esperanza que me mantendría andando por los siguientes años de mi vida. Mis dos personas importantes no habían muerto, no se habían marchado a un sitio al que yo no pudiera llegar, aún respiraban, aún sentían, aún vivían bajo mi mismo cielo, veían la misma luna y contaban las mismas estrellas.
Los Jardines de Mito fueron mi salvaguarda y el escudo que me cubrió de la guerra de mi vida mientras me recuperaba, y cuando salí fue para ya nunca más ver hacia atrás.
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Retirando la mano de mi boca, abrí los ojos y percibí un fuerte olor a cerezo mientras que un brillante botón de la flor rosada flotaba frente a mi rostro, arrastrado por una agradable brisa.
-Sakura…
Sonreí al reconocer la voz, hablando directo a mi mente y eché a andar tras el brote que llevaba mi nombre
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SASUKE
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Apreté entre los dedos el pequeño pergamino que tomé apresuradamente del templo Uchiha y lo guardé en uno de los bolsillos interiores del poncho.
A mi lado, Naruto corría con la misma velocidad, acelerado y ansioso, dispuesto a dar todo por todos. Aquella actitud suya me hizo imaginar qué hubiese pasado si Naruto hubiera vivido en la época de mi padre, de que en lugar de haber sido mi amigo, hubiera sido suyo. Tal vez la voluntad de fuego de Naruto habría salvado a los Uchiha y la masacre se hubiera evitado.
Sacudí la cabeza, admitía que su pasión por el "hoy", le había convertido en un hombre de siempre. En realidad no había relevancia sobre el tiempo en el que naciera, le acabaría importando el mundo entero otra vez; al mismo tiempo me aliviaba enormemente haber compartido el mismo destino con él, pues aunque mi voz callara con la muerte, supe que mi espíritu continuaría siguiéndole, a donde quiera que Naruto fuera.
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Luego estaba ella.
Sabía que con aquellos besos, empapados de la verdad más brusca que yo hubiese expresado jamás, ella había comprendido todo lo que nunca me digné o me dignaría decirle, porque mucho antes de aquella escena bajo el cerezo, ya le había dado las tantas cosas que podía ofrecerle, no con los labios; sino con la mirada, y a mi pesar admitía que se lo había estado dando mucho antes de que nada empezara, antes incluso de que Orochimaru apareciera. Tal vez siempre estuvo en mi naturaleza, no lo sabía. Pero… innumerables veces había leído la piedra del monumento del clan y durante muchos años sólo comprendía que al amar, uno caía en la locura. Sin embargo, el mismo amor me había sacado de ella.
Y cuando aferré a Sakura entre los brazos hacía un par de noches, mi corazón le dijo al suyo en desesperante susurro lo exhausto y rendido que se encontraba; que todo lo que yo quería, estaba en su cadencioso latir… al comunicarle eso y ella comprenderme, era otra manera de decirle que no moriría jamás.
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Hace tiempo
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Anochecía.
-¡Nunca había estado aquí! ¿Sigue siendo Konoha, Sakura?
-Sí, son los Jardines de Mito.
Por su tono, no estaba sorprendida y deduje que había estado ahí antes.
Miró hacia la exuberante especie de casa y dijo:
-Esto está al sur de Konoha pero protegido por una barrera. Fue construido por la esposa del primer Hokage, y supongo que si necesitaran un nombre serían…pues, casas de curación.
Naruto parloteó sobre los lugares que había explorado allí, lo mucho que le gustaba su habitación y el hambre que tenía.
El horizonte sobre el río empezó a oscurecerse.
Sakura preguntó si me hallaba cansado, si mis ojos se estaban adaptando y casi sentí el brillo de las pupilas azules de Naruto clavarse sobre mí cuando ella me preguntó sobre las propiedades del doujutsu combinado y si me mareaba al utilizar ambos.
Al responder con monosílabos, pronto nos quedamos sin conversación. Sakura delicadamente, pasó sus preguntas a Naruto, y el flujo de la plática continuó justo como antaño: yo escuchando y soltando algún que otro comentario, y el canturreo de aquel par parecía un cántico de resurrección después de todo lo que me había ocurrido y todo lo que había hecho.
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Cuando la última línea color naranja desapareció tras los árboles, Sakura se puso de pie y mientras ayudaba a Naruto a incorporarse me miró y dijo con voz calmada:
-Voy a servir la cena. Si te gustaría tomarla en tu habitación sólo deja la puerta entreabierta y te llevaré la bandeja; Naruto ha dicho que prefiere ver el televisor en el cuarto común.
-O en tu cuarto Sakura- dijo él con zalamería.
-Yo no tengo televisor en mi cuarto estúpido- le espetó mientras lo volvía a arrojar al suelo y echaba a andar hacia la casa.
Naruto se levantó y lanzándome una mirada pícara, se dispuso a seguirla.
La vista de aquellos dos me llenó de recuerdos y pasó un buen rato antes de que yo también entrase en la casa para cenar en el cuarto que ella llamaba "cuarto común".
Naruto devoró su porción y se quedó dormido, espatarrado sobre el hermoso diván blanco y quitándole así cualquier estética al mueble. Sakura disminuyó el volumen del aparato y me preguntó si había un programa en especial que me apeteciese. Pude notar que lo dijo por mera cortesía, sabía de sobre que hacía años había perdido contacto con cualquier medio de comunicación masiva; y así, en silencio embarazoso, nos terminamos la comida; ella al final se levantó para recoger los platos y al alargarle el mío, mi mano se movió velozmente hacia ella.
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Fue un movimiento involuntariamente rápido, pero ahí estaba; al sentir mi brusco acercamiento, el impulso de Sakura fue echarse hacia atrás y llevarse una mano al pecho, protegiendo su corazón.
Yo permanecí estático, mientras ella trataba de disimular su turbación alisándose la ropa y cogiendo el plato.
-Me tienes miedo- más que una pregunta se trataba de una aseveración, hecha para mí que para ella; pero de igual forma se quedó muy quieta; abandonó con suavidad los platos sobre la mesa y se sentó sobre el sofá opuesto a mí.
-No Sasuke, no te tengo miedo- pero nunca le había creído tan poco. –Lo que tengo es una inquietud- la miré escéptico. –Inquietud de que, apenas comience a acercarme a ti, te desvanezcas entre cortinas de humo.
Solté un amargo respiro y ella prosiguió
-¿Sabes? Hace mucho, cuando te fuiste por primera vez; dediqué todas mis energías en volverme más fuerte para encontrarte… pero es muy gracioso el hecho de ver que nunca pensé lo que haría una vez que lo lograra. Ahora ya ves, te hemos encontrado y francamente Sasuke… no sé qué hacer.
Se quedó en silencio un momento para observarme, viendo si yo tenía algo que decir; por lo que respondí en tono pensativo:
-Cuando me fui por primera vez; no tenía en la mente nada que no fuera vengarme… aquel anochecer permanecí frente a la fotografía del equipo, viendo los colores morir poco a poco con la luz del sol; me prometí haber segado cualquier lazo con ustedes porque por breves momentos me hacían olvidar lo que me había propuesto como meta en la vida.
-Al marcharte, te convertiste en la nuestra- me espetó, -Kakashi ya no quería perder a nadie más, Naruto deseaba recuperar a la única persona que llegó a considerar tan parte de sí como si fueses su propia familia.
Sakura permaneció callada y conforme pasaban los segundos parecía querer fundirse con el sofá, mi ojo negro la miró con expresión inquisitiva y ella dejó salir una risa nerviosa
-¿Yo? Yo nunca conté ¿recuerdas? Siempre me dijiste que no podía comprenderte, que siempre había caminado en un sendero de luz que me impedía ver tu oscuridad- la mirada se le volvió acuosa y yo parpadeé incómodo, -Que todo quedaba entre Naruto y tú, yo solo era el sobrante en tu ecuación… me pregunto si ahora lo sigo siendo- añadió con la voz a punto de quebrarse.
-Aún así me pusiste bajo aquel genjutsu para que no los siguiese, fue algo muy cruel considerando lo que te había dicho con anterioridad… pero otra vez; yo no puedo comprender ¿verdad?
Estaba a punto de decirle algo pero ella me atajó:
-Al rogarte que no te fueras de la aldea, me golpeaste y no me dejaste sobre el suelo por pura compasión; pero yo no puedo comprender ¿verdad?
-Sakura…-
Ella se puso de pie y me miró, los ojos verdes le chispeaban con todo el dolor que yo le había infligido en los cortos años de nuestro largo drama juntos.
Sin alzar la voz ni medio tono, declaró:
-Fui a través de tormentas de sangre en hospitales y tugurios, soporté largos días, semanas y meses de tufo maloliente en medio de gente que se pudría en vida dentro de oscuras cavernas; me enlacé con personas a las que les habría dado mi propia vida a cambio de poder aliviarles el dolor y sentía como mi corazón se hacía trizas cada vez que millares de hombres, mujeres y niños daban el último respiro entre mis brazos. Pero tal es la vida de un médico, el camino que escogí desde que tenía 13 años…pero yo no puedo comprenderte ¿verdad?
Limpiándose los ojos hizo ademán de retirarse, pero yo me interpuse en su camino, quería decirle que por lo menos algo estaba mal en su forma de ver la vida respecto a mí.
-Siempre contaste- Sakura trastabilló en sus pasos, como si se hubiese vuelto una frágil muñeca de papel, -Por lo menos contaste tanto como para que yo deseara borrarte y matar lo que hubieses podido llegar a sentir.
Dicho esto, me deslicé hacia la habitación en la que había despertado por la tarde y no miré atrás.
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Naruto y yo alcanzamos el cerezo al romper el amanecer del día siguiente, la capa de Sakura seguía sobre el suelo, oscilando con la brisa matutina, en el mismo sitio donde ella la había dejado caer.
-¡Muy bien!- exclamó mi compañero con aire triunfal y sacando un kunai de su bolsa; se abrió la palma de la mano con un corte bastante mal logrado, intuí que se le infectaría al día siguiente.
Eso si llegábamos al día siguiente y sin embargo, tanto él como yo teníamos claro que no volveríamos a Konoha sin Sakura a mi lado.
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INDRA
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-¿Ahora qué quieres Ashura?
Faltaban unas cuantas semanas para que nuestro padre declarara quien sería su sucesor pero la sola vista de mi hermano menor lograba ponerme en un humor de perros.
-He sentido el cambio de presión en el aire del castillo y la explosión de ayer por la noche que hubo sobre la Mansión Principal. ¿Qué has hecho Indra?
Los ojos oscuros, habitualmente alegres de Ashura se veían sospechosos y me estudiaban con precaución.
-Sé que has estado estudiando maneras para deshacer el hechizo sobre ése árbol pero ya sabes que…-
-No hay manera- le interrumpí hoscamente, -no hay nada que hacer.
Ashura me miró levemente impresionado
-¿De verdad te diste por vencido?
-Simplemente cambié un poco las cosas para que el árbol me fuera de utilidad- levantándome con presteza, me dispuse a retirarme cuando de pronto una brisa perfumada entró por la ventana abierta de la salilla en la que estábamos y un sirviente penetró en la estancia armando un escándalo de los demonios
-¡Amo!- el anciano se veía agitado y en extremo asustado, -¡La señora! ¡La señora no está en sus aposentos!
El alma se me fue a los pies y salí corriendo de allí con Ashura pisándome los talones en su natural ánimo entrometido.
-¿Señora? ¿De qué habla? ¿Qué está pasando Indra?
Pero yo solo podía pensar en la belleza lozana de la joven que había traído del futuro, arrebatándola de brazos de un hombre que bien podría haber sido yo.
-¡Sakura!- gritó mi espíritu angustiado.
No podía perderla.
No otra vez.
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Tadah! Jaja espero y les haya gustado, algo angustioso porque vemos como Sakura si quedó muy lastimada, pero aún así lo quiere...Ah! el amor jajaja XD
Reviewers sin cuenta:
karlaBN Muchas gracias, es muy entretenido para mí escribir, aunque ya no puedo dedicarle tanto tiempo como antes. Igualmente y espero te guste esta nueva entrega!
Mona-Hime Si bueno, Sakura es el único personaje principal mujer, así que eso la hace la heroína. Las viejas épocas del equipo 7 siempre serán mi parte favorita de la historia y la vdd encuentro un cierto encanto agridulce en recrearlos ahora que ya son adultos jaja XD
Abril Que va, muchisimas gracias a ti por seguirla a pesar de lo que me toma actualizar; sé lo frustrante que es dar click a una historia y que aún no actualice, pero bueno... en realidad no puedo hacer nada para mejorar la situación; excepto pedirte que aguantes conmigo jejeje ;)
