Disclaimer: Los personajes de Sherlock Holmes no me pertenecen, sino a su autor Sir Arthur Conan Doyle, la serie "Sherlock" pertenece a la BBC. Este fic lo hice sólo y únicamente como diversión.

Personajes: Sherlock, John Watson y otros.

Aclaraciones y Advertencia: Este fic contiene Slash, lemon, y lo que se me vaya ocurriendo, kesesesese.

Resumen:Sherlock, John y Sherly han formado una familia, ¿Qué sucede cuando la pequeña princesa decide que es tiempo de ingresar un nuevo miembro?

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La familia de papá

Capítulo 09.1.- Bonus

Sherlock y John se besaban apasionadamente mientras se despojaban de las molestas ropas, el ex militar fue lentamente acostando al menor en la cama; se colocó a horcajadas sobre el detective, devorando sus labios como si fuese la cosa más deliciosa y para él lo era.

Sus cuerpos ardían con la intensidad del mismo fuego que parecía concentrarse entre sus piernas en una deliciosa tortura.

¿Cuánto habían esperado aquello? ¿Cuántas veces se despertaban en la noche sintiendo la excitación del húmedo sueño?

—Tranquilo, no tengas miedo —le susurró y Sherlock puso los ojos en blanco, odiaba que John lo tratara como si fuese una quinceañera a punto de perder su virginidad.

—No me voy a romper —dijo el detective con reproche, pero su voz comenzaba a ponerse ronca a causa de la excitación que poco a poco comenzaba a nublar por completo sus sentidos.

Manos recorriendo la piel ajena, conociendo, aprendiendo cada curva, cada lunar y cicatriz.

Sherlock estaba experimentando el placer carnal, aquel que durante toda su vida se negó a disfrutar, pero en su interior sabía que todas esas sensaciones en su cuerpo, únicamente las podía provocar John y nadie más.

La boca de John bajaba dejando un húmedo camino hacia su pecho, lamió muy casualmente la ya erecta tetilla para luego morderla haciendo gemir a Sherlock.

La respiración de ambos era acelerada y miraba extasiado como el doctor disfrutaba torturando sus rosadas tetillas, primero una, luego la otra.

Sus bocas se encontraron en un beso apasionado. John rompió el contacto y empezó a besar el cuello, el pecho, su bien formado abdomen, metiendo su lengua en el ombligo de Sherlock, robándole gemidos; dejando que los instintos lo guiaran.

John dirigió su atención al sexo, ligeramente flácido del detective, comenzando a masturbarlo.

Sherlock cerró los ojos cuando sintió esto, a pesar de lo bien que se sentía le causaba cierto nerviosismo.

—No te lastimaré… te lo prometo —le susurró John al oído causándole un agradable cosquilleo.

Las manos de John acariciaron la sedosa espalda y por voluntad propia ellas siguieron bajando hasta que encontraron sus suaves y carnosos glúteos, era difícil imaginarse que el dueño de ese cuerpo tan perfecto fuese real.

Sherlock sintió las caricias de John en su trasero mientras su boca recorría su cuerpo. Frotó su miembro entre los muslos del detective, ambos comenzaban a ponerse dolorosamente duros.

Sherlock sintió el insinuante movimiento del doctor y la deliciosa sensación de sus dos miembros frotándose. Gimió cegado por el éxtasis cuando sintió que la boca de John tomaba todo su miembro dentro de ella.

—John... —habló Sherlock, pero una corriente recorrió su cuerpo, haciéndolo arquear la espalda cerrándole la garganta. Watson lamió desde la base hasta la punta, muy tentadoramente, lo suficiente como para excitarlo más, pero no al punto de completar su satisfacción.

— ¿Qué es lo que quieres, Sherlock? —Holmes alzó su mano y tomó el rostro de John para atraerlo hacia sí y besarlo. Lo deseaba tanto, quería sentirlo dentro de él, ser uno solo, pertenecerle.

La suplicante mirada del detective era suficiente para saber lo que quería y Watson se lo concedió, tomó el miembro con su mano y luego lo puso todo en su boca empezando a chupar con todo, deleitándose con los pequeños sonidos que escapaban de su boca.

—Ahhh... —Sherlock jamás había experimentado algo parecido, era tan agradable y tan excitante que difícilmente podía respirar. De pronto su cerebro se había apagado, permitiendo que sus sentidos lo llevaran hasta un lugar desconocido para él.

John era realmente hábil con la lengua; por primera vez, Sherlock se sentía completamente indefenso y sus caderas empezaron a moverse al ritmo del doctor; su cuerpo se retorcía de placer, de pronto, algo ocurrió en su interior, fue como si algo dentro suyo explotara y sintió como algo abrumador tomaba poder sobre todo su cuerpo mientras podía sentir el líquido de su pasión abandonar su cuerpo llenando la boca del ex militar.

—Creo que deberíamos probar los condones que la tía de Sherly envió, ¿no crees? —dijo John con voz cargada de excitación, seguía molesto con la irresponsable mujer, pero no pensaba perder la oportunidad de jugar un poco con su novio.

Salió de la habitación para dirigirse al baño y regresar poco después, cargando unas veinte cajas de condones de diferentes marcas, tipos, colores e incluso sabores. John se decidió por uno ultrasensible, se lo colocó ante la atenta mirada del detective quien lo observaba con la curiosidad de un niño que contemplaba algo maravilloso para él.

John se subió nuevamente a la cama, renovando aquel ritual de amor, por que como dice la canción, tuvo sexo mil veces, pero nunca hizo el amor, no hasta que conocía a Sherlock Holmes.

La respiración de Sherlock era aún difícil, pero trataba de ganar algo de aire y no se movió para que aquella sensación que dominaba su cuerpo, se quedara ahí un poco más. El detective sintió a John empezar a subir, deslizándose por su cuerpo hasta llegar a su boca y robarle un profundo beso.

Las expertas manos, nuevamente comenzaron a recorrer el virginal cuerpo del detective. Sherlock sintió que John dejaba en paz su pecho, no pudo evitar soltar un gemino cuando el doctor tomó fuertemente sus nalgas, exprimiéndolas, metiendo sus dedos en la fisura entre ellas y acariciar su entrada para luego insertar un dedo. Holmes brincó soltando un ligero gemidito de dolor ante aquel acto inesperado.

—¿Estás seguro que quieres continuar con esto? —John sabía que Sherlock no era una delicada mujer, pero estaba a punto de robarle la virginidad y no podía evitar sentirse culpable.

—Deja de hablar y hazlo —Sherlock era un demisexual, deseoso de experimentar lo que su cuerpo podía mostrarle.

John asintió y reanudó sus caricias en el cuerpo del detective, centrándose principalmente en el pequeño orificio oculto entre los redondos glúteos. Watson metió un dedo ocasionando que Sherlock se tensara.

—¿Duele? —preguntó John preocupado. Sherlock negó con la cabeza. Cuando Watson sintió que Holmes se relajaba un poco empezó a mover su dedo dentro de él, lentamente, luego metió otro dedo, lo que hizo que el detective arqueara la espalda a causa del dolor pero al mismo tiempo de placer; sus gemidos eran tragados por el beso que aun compartían.

John sacó sus dedos y separó las piernas del detective, posicionándose diestramente entre los muslos del jadeante joven, levantando sus caderas para hacer que las piernas de Sherlock rodearan su cintura.

Holmes abrió los ojos lentamente y vio como John se había puesto tan hábilmente entre sus piernas y podía sentir la gran erección del doctor acariciando su fisura. Le sonrió, aunque tembló débilmente al sentir el miedo a lo desconocido. El doctor lo notó inmediatamente.

—Si lo deseas, podemos detenernos aquí —Sherlock negó con la cabeza, acercando a John aún más con sus piernas.

—Quiero hacerlo… te necesito —le dijo para luego lamer el cuello de John. Watson le sonrió y selló sus labios en un dulce beso. Las suaves manos del ex militar empezaron a acariciar el firme abdomen con insinuantes caricias, tratando de relajarlo, exprimiendo la piel de su cintura mientras él se posicionaba mejor entre las piernas del nervioso detective.

Sherlock estaba inquieto pero a la vez muy excitado, John podía sentirlo, pero también era capaz de ver al temeroso niño, que a pesar de todo, confiaba plenamente en él, hasta el punto de entregarle algo que por años fue prohibido para el mundo y que había decidido entregarle únicamente a él.

John lo penetró repentinamente, no dándole tiempo de reaccionar para evitarle aún más dolor. La inesperada acción hizo que Sherlock levantara su torso de la cama y un sonido inarticulado fue oído. Aquello le había dolido mucho más que cualquier bala o hueso roto. ¿Cómo era que la gente podía disfrutar de algo así? No eran más que idiotas y encima, masoquistas.

—No me moveré hasta que tú lo desees —la voz de John se escuchaba tan lejana, perdida entre las brumas del dolor que le causó la repentina penetración. Algunas lágrimas escaparon de sus ojos. Su miembro se volvió flácido, pero con ayuda de las caricias de John, el placer regresó nuevamente, reemplazando al dolor poco a poco.

—Muévete… —le rogó una vez se acostumbró a la invasión en su interior. Parecía tan irreal el sentir a John dentro suyo… era como un sueño.

John empezó a moverse lentamente, entrando y saliendo. Tomó el sexo de Sherlock en sus manos y comenzando a trabajarlo sin dejar de moverse sobre él.

Ambos gimieron cuando la penetración alcanzó el punto máximo; estaba tan estrecho y delicioso ahí adentro, tan ajustado y caliente que John no pudo evitar el moverse más rápido dentro del cuerpo del jadeante detective.

El doctor estaba moviéndose dentro de su cuerpo y sentía que la resistencia de su pasaje cedía; entonces, una sensación abrumadora recorrió todo su cuerpo cuando sintió que John tocaba aquel lugar que lo hacía enloquecer de absoluto placer.

Jamás había experimentado tal éxtasis, tal deseo y lujuria; era increíble cuan placentero podía llegar a ser el acto sexual, aunque Sherlock estaba seguro que sólo podía experimentar tal éxtasis si estaba con John.

—John... —gimió el detective afirmando aún más su agarre, de manera que la penetración fuera aún más profunda, aún más fuerte y placentera para ambos.

—Sherlock... —era excitante el saber que estaba haciendo el amor con la persona más maravillosa del mundo; era totalmente un sueño y debía agradecerle al cielo por tan hermoso regalo.

Finalmente ambos llegaron al clímax, derramando su semilla; John dentro de Sherlock y éste entre ambos vientres.

—Te amo —murmuró el doctor al tiempo que salía del interior de Sherlock, quedando dormido casi al instante.

—Yo también… hoy y siempre —respondió el detective atrayendo a su amante en un abrazo posesivo.

Fin del bonus.

….

Bueno, aquí termina el capítulo extra, no quise meter el lemon dentro del fic en sí, porque no quería (XD), en fin, en el capítulo 10 veremos a la responsable de darle condones a Sherly y también, algo de la vida familia.

¿Sherlock pasivo? Sí, bueno, yo soy de las que creé que John y Sherlock no tienen problemas de estacionamiento (que son comparten ambos roles), pero ya que era la primera vez de Sherlock, me pareció lógico dejar que John le enseñara.

En fin, nos veremos en el próximo capítulo.