Muchas gracias a los que han dejado sus review, sé que tardé DEMASIADO en subir el nuevo chap, pero espero que me tengan fé ):

-Se está haciendo tarde, por favor Kurumi, ¿podrías decirle a Takahashi-kun donde dormirá?- dijo Yuuri mientras comenzaba a colocar todas las cosas que usamos para los juegos en su lugar.

-Copiado- respondió la chica de coletas, dió media vuelta e hizo una señal con la mano indicando que la siguiera.

Asentí con la cabeza y me despedí de las demás chicas, después seguí a Kurumi.

Caminamos durante un par de minutos, pasado ese tiempo ella se detuvo frente a una puerta, la abrió y del otro lado había una gran sala con una mesa y dos sillas, un pequeño casillero y una alfombra en el suelo.

-¿Aquí voy a dormir?- pregunté mientras observaba el lugar.

-Así es, espera aquí, voy a traer tu bolsa de dormir- salió de la habitación.

Heché un vistazo por los alrededores, pero la habitación no tenía nada fuera de lo común. Sentí repentinamente un dolor agudo en mi región media, mi estómago comenzó a gruñir, exigiendo comida.

-Suerte que siempre traigo algo de comida en mi...- estiré mi brazo por mi espalda -Mierda, mi mochila-

Dí un suspiro, y caminé rumbo a la ventana para calmarme un poco. La vista no era muy diferente a la de mi hogar, pero una gran diferencia era la gran cantidad de estudiantes infectados que se encontraban vagando a travéz del campo de fútbol del instituto.

Unos minutos después, Kurumi regresó sosteniendo un saco de dormir color azul.

-Toma- dijo arrojandolo hacia mí -Si necesitas alguna otra cosa, solo pregunta- dió media vuelta y pretendía írse.

-¡Espera!- ella giró su cabeza en mi dirección -¿No sabrás donde está mi mochila de casualidad?-

-Hmm... creo que se quedó en el auto- respondió, y siguió su rumbo.

-¡O-oye...!- quise detenerla, pero ya había dejado la habitación.

Miré hacia la ventana, y pude notar que estaba atardeciendo, tan solo quedaban unas cuantas horas de luz.

-Será mañana entonces... debería buscar a Yuuri, quizás ella pueda darme algo de comida-

Salí de la habitación con intensión de encontrar a alguna de las chicas.

20 minutos después

-Okey, oficialmente estoy perdido- bajé la cabeza derrotado.

Al parecer los meses que había estado ausente me habían desorientado un poquito.

-Creo que mi destino es morir de hambre- me quejé a la vez que me recostaba en el suelo. -Debí de haber desayunado más...-

El sonido de pasos me alertó que se acercaba alguien.

-¿Qué haces aquí, Ray-kun?- dijo Yuki en tono infantíl.

-Estoy admirando el paisaje, y reflexionando sobre lo sobrevalorada que está la vida- (tono filosófico)

-¿Ok...?- respondió confundida la pelirosada.

-Tengo muuuuucha hambre, traté de buscar a alguna de ustedes, pero terminé perdido- suspiré

-Eso lo explica- sonrió -Yo te llevo a donde está Rii-san, ¡Sígueme!- comenzó a correr por el pasillo, rápidamente hice un esfuerzo por levantarme y fuí tras de ella.

Un par de minutos pasaron antes de que nos encontraramos frente a la sala del Club de Vida Escolar. Yuki seguía igual de inquieta, pero yo ya muy apenas podía mantenerme de pié.

Deslicé la puerta y dentro se encontraba Yuuri escribiendo en una pequeña libreta, con una calculadora a un lado suyo.

-Takahashi-kun, ¿Necesitas algo?- dijo Yuuri sin apartar la vista del cuaderno.

-¿N-no tendrán algo de comida?- pregunté tratando de disimular los gruñidos de mis entrañas.

-En un rato cenaremos todos, ¿Por qué no le pides a Yuki si te da un paseo por la escuela?-

-P-pero...- quise quejarme, pero Yuki me interrumpió.

-¡Sí!, primero iremos a los huertos, después al laboratorio, ¡ah! y por último a las regaderas- decía eufórica

-Espera... ¿Tienen regaderas?- pregunté incrédulo

-Claro, la escuela tiene páneles solares y un recolector de agua en la azotea, así que tenemos agua caliente- respondió, cerrando el cuaderno en el que escribía.

-¡¿Agua caliente?! ¡En serio!, ¡Podría...!, digo ¿Creen que podría darme una ducha?- dije emocionado.

-S-supongo- dijo Yuuri sorprendida por mi actitud.

-¡Genial!- recuperé toda mi energía de un momento a otro -¿Podrías decirme donde están Yuki?-

-¡Claro!- respondió -¡Ahora vuelvo Rii-san!-

Ambos salimos corriendo de la sala del club, con destino a las duchas.

-¡Oh casi lo olvido!, ¡Esperen, Miki-san está tomando un baño!- gritó la castaña -Espero que me hayan escuchado-

-¿Escuchaste lo que dijo?- le pregunté a Yuki.

-Creo que dijo que le bajaramos al baño-


Yuki me había explicado cómo funcionaban las regaderas, y me había dado una toalla para después de ducharme.

-No puedo creer que me ducharé después de tanto tiempo... ¡y con agua caliente!- dije impaciente.

Estaba distraído, y choqué con algo, cayendo al suelo.

-Ughh, ¿Qué fué eso?- me pregunté adolorido

-¿Q-que fué...?-

Escuché una voz conocida.

-¡K-kyaaaaaaa!-

El gito de Miki fué tan ruidoso, que tuve miedo que los zombies de África nos hubieran escuchado.

-¡P-por q-qué estás a-aquí!- gritó Miki, sosteniendo fuertemente la toalla con la que cubría su cuerpo.

-¡T-tú por q-qué estás aquí¡- respondí, cubriendome asímismo con mi respectiva toalla.

-¡Y-yuuri no me dijo nada de que alguien más estaba aquí!- dije en defensa propia.

Incluso cuando ya no hay gobierno que me culpe por acoso sexual, parece que las chicas aquí tienen reglas muy bien definidas, y si me descubrieran rompiendo alguna de ellas... no se que harían, pero no sería bueno.


Cuando el malentendido se solucionó, Miki, quien ya había terminado de ducharse, siguió caminando a recoger su ropa. Sin embargo, unos segundos antes de marcharse, volteó y alcanzó a ver algo...

La espalda de Ray estaba llena de cicatrices y moretones, pero lo que más la sorprendió fué una gran cicatriz que abarcaba desde la parte de atrás de su hombro hasta su espalda baja.

-Me pregunto que le habrá pasado- pensó la chica.

-¿P-por qué me preocupa?- dijo antes de seguir con su camino.


Sentí el agua corriendo por mi piel, esa agradable sensasión que había olvidado ya.

-Ahhh... Esto hace que todo valga la pena- suspiré.

Mientras lavaba mi espalda, pude sentir aquella vieja cicatriz... incluso cuando la había obtenido tan solo un par de meses atrás...

-Y pensar que no sirvió de nada...- miré el techo -Al final... no pude protegerte...-

Terminé de ducharme y me coloque la toalla en la cintura.

Me vestí y me dirigí al salón del club... mi estómago rugía con aún mayor intensidad que antes.