Deidara y Sakura entraron la oficina del líder, Pain estaba de espaldas mirando hacia su ventana.
_Que mal Deidara.- dijo el líder sin voltearse.- nunca me imagine que hicieras una idiotez como esta, siempre fuiste el más tranquilo después de Itachi. Creo que estar con Sakura te alborota.
Deidara, avergonzado, bajo la cabeza. Sakura pudo notar como la piel de su compañero cambiaba a un color rojizo. Entonces la pelirrosa se sintió culpable, estaban retando a su compañero por una travesura de la que ella era responsable.
_Bueno, como no entraron a ninguna otra habitación, además de la mía. El castigo no será tan grave- declaró el líder.
Los dos se miraron aliviados, al parecer Pain no sabía que habían espiado a los demás miembros de la organización. Pero el alivio no les duro demasiado. Ya que en ese preciso instante un enloquecido y muy enojado Itachi, entro bruscamente en la habitación.
_ ¡Así que ustedes dos estaban aquí!- gritó enfurecido el Uchiha, para luego dirigirse al líder.- ¡este par de idiotas causaron un gran alboroto, espiaron desde las puertas de las piezas y veían todo lo que hacíamos!
Todos en la habitación se quedaron impresionados, jamás habían visto un Itachi tan alborotado, siempre lo habían visto como una persona totalmente seria e inexpresiva. Después de decir todo aquello, el Uchiha tomo aire y trato de mantener su cordura.
_Con su permiso me retiro.- dijo el chico de pelo azabache ya calmado mientras abría la puerta y salía de la sala.
_Así que no fui el único a quien espiaron ¿eh?- dijo Pain con un tono muy serio- Como la travesura fue mayor, voy a tener que aplicarles un castigo más severo, y aislarlos del resto de los miembros de la organización.
Enseguida Deidara miró a Pain afligido. La pelirrosa lo miró intrigada ¿tan grave sería?
_N-No m-me diga… que parte del castigo será... -tartamudeo el rubio.
_Si, es justo lo que piensas.- aseguró el líder.
Sakura quiso preguntar a qué se referían, pero no le dieron oportunidad.
_ahora vayan a traer sus cosas…-ordenó Pain- Los espero aquí para conducirlos a su habitación temporal…
_ ¡Hai!- dijeron los dos al mismo tiempo.
La pelirrosa se puso algo nerviosa, ¿en verdad sería tan terrible? Está bien, esa era una pregunta totalmente idiota. Estando en una organización criminal ¿esperaba que el castigo no fuera tan malo? Para salirse de dudas, se animó a preguntarle al rubio de una vez por todas.
_Oye…-lo llamó suavemente- ¿Cuál… cuál será el castigo que nos va a tocar?
El rubio la miró algo afligido.
_Resulta que… el líder nos hará quedarnos en una habitación aislada del resto…-dijo mirándola- No tendremos misiones por un buen tiempo.
_ ¿Eso es todo?-preguntó sorprendida- ¿Y cuanto tiempo será?
_Ja, no creas que es todo. En el tiempo que dure el castigo tendremos que limpiar las habitaciones de los demás…-dijo haciendo una mueca de disgusto- En cuanto a lo que dure… eso dependerá de Pain-sama…
_ Pss… no es tan terrible…-dijo ella con una sonrisa de alivio.
Aunque al principio ella no comprendió el por qué era tan grave ese asunto para el rubio, después de pensarlo muy bien. Para un ninja muy poderoso, que vive de las misiones y riesgos diariamente, podría ser totalmente terrible hacer las tareas del hogar, sobre todo si es un hombre. Un castigo muy bien pensado para esa organización.
_ Eso lo dices porque no has visto el baño de Zetsu…-dijo él con cara de espanto- si pones mucha atención, podrás escuchar las voces de su almuerzo.
_ Bueno, si ese es el problema- dijo ella pensativamente- ¿Qué tal si yo limpió la habitación de Zetsu y tú a cambio te encargas de mi habitación?
_Mmm… querrás decir NUESTRA habitación.- dijo comenzando a sonreír- Tendremos que compartirla… quizás, eso sea lo único bueno del castigo- luego se echó a reír.
Puede que lo haya hecho ver como una broma, pero en realidad, sería una buena idea estar a solas con la pelirrosa. Porque así podría intentar conquistarla ¿no?
_ ¡No seas tonto!- dijo mientras se ponía roja como un tomate.
_Tranquila solo era una broma…-dijo de manera divertida- o… quizás no lo fue…-cambió su semblante y la miró de reojo.
Ella se quedó quieta en su lugar ¿había oído bien? No, esta debería ser una broma más de él. Pensar en eso la decepcionó de cierta forma, ni ella lo entendía muy bien.
_ ¿Qué?-preguntó el chico al ver que se quedaba sin hacer nada- ¿no me crees?
Él sonrió de medio lado al no escuchar respuesta de parte de la chica. Entonces volteó hacia ella y la acorraló en la pared cercana. Se acercó peligrosamente a la ojijade, quería ver cómo reaccionaba. Por su lado, ella no sabía qué hacer, además de sonrojarse al máximo.
El chico sonrió satisfecho, luego se separó bruscamente.
_Bien, yo iré por mis cosas…-dijo con normalidad.
La chica dio un suspiro. No estaba acostumbrada a… esos acercamientos. La verdad es que no había estado nunca tan cerca de un chico, porque, puede que haya estado muy enamorada de Sasuke, pero todos sabemos que eso no llegó a nada.
Supuso, que en situaciones así, debería enojarse con él, pero aquello no le disgustó para nada. Cuando él estuvo a esa corta distancia. Ella sintió que algo se removía con fuerza en su interior, pero no en el mal sentido, si no que una sensación cálida la invadió para entonces.
Se reincorporó nuevamente, no le servía de nada dar más vueltas al asunto, además de que estaba perdiendo demasiado tiempo. Se dirigió a su habitación y allí arregló todo lo necesario.
Aun que sabía que debía apresurarse, y no hacer esperar al líder, ordenó todo lo más lento que pudo. Le ponía nerviosa volver a verlo, pero era inevitable.
Cuando ya estuvo todo listo, caminó hacia la oficina del líder, con el bolso con sus pertenencias en la mano. Cuando llegó, ingresó inmediatamente a la habitación cerrando la puerta tras de sí.
Adentro los akatsukis la esperaban desde hace un buen rato. A pesar de eso, Pain no dijo nada, ya estaba arto de la situación y quería terminarla cuanto antes.
_Bien, ahora que ambos están aquí… síganme.- dijo seriamente.
Los guió por los lugares más remotos de la guarida
Los dos entraron en la habitación y acomodaron sus cosas. En esa sala había dos camas, una cocina, un refrigerador, una mesa con dos sillas y una puerta que llevaba al baño, todo en una sola habitación.
Al verse en esa situación, vivir en esas condiciones, la pelirrosa sintió algo de culpa. Su subconsciente le repetía que ella había ocasionado aquello.
_Pronto les avisaré qué es lo que harán- dijo el líder seriamente- por ahora arreglen sus cosas-se retiró de la habitación dando un portazo.
No dijeron nada. El rubio se aproximó a una de las camas y dejó sus cosas encima.
_Oye…-lo llamó la chica mientras posaba una de sus pequeñas manos en su hombro. Él volteó hacia ella- L-Lo siento…
_ ¿Mm? ¿Por qué lo sientes?-preguntó confundido.
_Porque…-murmuró cabizbaja- Es mi culpa de que estemos aquí…
_Hmp…-se aproximó lentamente hacia ella- ¿Qué no oíste lo que te dije en el pasillo?
Cada vez que se acercaba más Sakura se ponía más nerviosa.
_ ¿Qué…?
_ ¿No te acuerdas?-murmuró con una sonrisa- Pues… te dije que no me molestaba en nada…-apoyó su antebrazo en la pared aprisionándola con su cuerpo. Se aproximó al oído de ella-…estar aquí contigo…
Se sonrojo de sobremanera. Él estaba tan cerca de ella que podía sentir su cálido aliento sobre su rostro. Miró sus labios, tan solo unos pocos milímetros los separaban, sintió unas enormes ganas de besarlo, de sentir esos cálidos labios. Y, por si fuera poco, podía sentir ese aroma tan varonil proveniente del rubio, la embriagaba por completo.
Él fue bajando su rostro hasta el cuello de la pelirrosa, la chica olía tan dulce, olía a ¿cerezas? Si, dulce y jugosas cerezas.
_ ¿Qué harás para recompensarme por meternos en este lío?-dijo con voz ronca.
_ ¿Q-Qué haré…?-estaba algo atontada al sentir la nariz del rubio en su cuello.
_Mmm…-ronroneó mientras sonreía. Aquello estaba siendo muy divertido- Ya se me ocurre que puedes hacer.
Ante eso, a Sakura, se le vinieron un montón de pensamientos muy poco comunes en ella. ¿Qué le haría hacer? Esa idea comenzaba a excitarle de sobre manera.
_Quiero que…-murmuró suavemente el chico en su oído- Me prepares… ¡Un rico Bakudan! , cuando yo quiera ¿eh? –se separó de ella como si nada hubiera pasado, sonriendo de oreja a oreja. La cara de desilusión de la chica hacía que su ego aumentase.
_ ¿Qué…?-dijo totalmente confundida, ¿qué había pasado hace unos segundos?
_Eso, me prepararás Bakudan cuando te lo pida-sentenció el rubio- o es que… ¿Acaso querías algo más?
_N-No… C-Con eso está muy bien-dijo como tratando de convencerse a sí misma.
_Hmp, como quieras…
El rubio se aproximó a su cama y se tumbó de una encima de ella. Estaba cansadísimo, después del sellado no había dormido ni un jodido segundo.
_ ¿Qué vas a hacer?- cuestionó ella, tratando de sacar de su cabeza lo que pasó.
_Dormir… -dijo como si nada- El líder nos avisará cuando vayamos a hacer algo, y hasta entonces, no hay nada que hacer…
_Mm… tienes razón- concordó la pelirrosa- Creo que yo también descansaré un rato.
Se acercó hacia la cama que quedaba para ella, dejó sus cosas a un lado y se sentó. En cuanto lo hizo, las patas del mueble se rompieron, en seguida salieron un montón de termitas de ellas.
_ ¡Ahh!-gritó ella.
El rubio, luego de la impresión, cayó de su cama, pero se reincorporó rápidamente.
_ ¿¡Qué sucede!- preguntó mientras corría hacia ella.
_ ¡M-Mi cama está llena de bichos!-exclamó mientras señalaba el mueble- Mierda… ¿Dónde dormiré ahora?-bufó lo último.
_Pss… bien, no hay otra opción-dijo dando un suspiro- tú duerme en mi cama…-le sonrió.
_P-Pero ¿Dónde dormirás tú?-dudó.
_En el suelo-dijo sin darle importancia- puede ser muy cómodo…-volteó a mirarla con una sonrisa de medio lado- A menos, claro, que quieras que duerma contigo…
_ ¡Deidara!-exclamó roja como un tomate.
Él soltó una carcajada.
_ Tranquila, era un chiste- sacó los cobertores, que habían sobre la cama destrozada, y los acomodó en el suelo para poder acostarse ahí- Que duermas bien, Sakura…
_T-Tú también…-susurró ella mientras se acurrucaba en la cama.
Durante el transcurso de la noche, Sakura no podía dormir tranquila. Se sentía culpable al pensar de que él dormía en el frío suelo y ella en la cómoda cama. Tuvo una pequeña idea, pero dudó en llevarla a cabo.
_ ¿Qué más da? Después de todo lo que ha pasado…-pensó mientras se sentaba en la cama- Hey… Deidara-le llamó suavemente.
_ ¿Mmm?...- murmuró el adormilado.
_T-Tengo miedo- mintió ella- ¿Podrías… podrías d-dormir conmigo?
_ ¿Eh? ¿Es enserio?-no se movió de su lugar- ¡Bah! Seguro está hablando dormida…
_ ¡Por supuesto que no hablo dormida!- dijo subiendo un poco más el tono de voz. Esa incomoda charla se estaba alargando más de lo que quería.
El rubio levantó la cabeza para mirarla.
_ ¿Quieres que duerma contigo?-preguntó sumamente extrañado.
_S-Si… por favor-dijo ocultándose cada vez más entre las sábanas.
Deidara se levantó de su "cama" improvisada. Levantó los cobertores de la cama de Sakura y se acostó con ella, ambos quedaron frente a frente, mirándose fijamente. Con sus brazos la rodeó por la cintura y la atrajo hacia sí mismo.
Sintió como un fuerte estremecimiento la recorrió de pies a cabeza. Era una sensación tan cálida… Sentía un millón de mariposas revolotear. Sin esperar un segundo más, lo abrazó también apoyando su cabeza en su pecho.
Con aquella tranquilidad, ambos, se quedaron dormidos.
Aquella noche durmió tan bien, tanto que maldecía internamente que el sol saliera por las mañanas, obligándola a levantarse para comenzar un nuevo día. No, ella quería quedarse así para siempre, pero aun así- inconscientemente- abrió los ojos, como cualquiera lo hace luego de dormir.
_Hmp… al fin despertaste-habló una voz varonil cerca suyo, muy cerca- Que mal, estaba bastante cómodo así…
Se confundió, ¿Por qué él decía eso? Entonces lo comprendió, había dormido con su mejilla apoyada en su pecho y abrazándolo fuertemente. Ahora recordaba, le había pedido que durmiera junto a ella, ¿sería ese el motivo por el cual durmió tan bien? Inmediatamente se arrodilló en la cama, separándose de él.
_L-Lo siento- dijo la pelirrosa avergonzada.
_No te aflijas….-el rubio se acercó a su oído- Además… dormí muy bien contigo…-le susurró.
Agradeció estar arrodillada en la cama, ya que con el escalofrío que la recorrió de pies a cabeza le hubiera sido imposible mantenerse de pie. Dios, él sí que sabía ponerla nerviosa.
Se levantó de la cama tratando de ignorar lo que le dijo recién, no quería que él supiera lo que provocaba en ella. Se aproximó hacia la puerta que daba al baño y tomo el pomo, luego se giró hacia él.
_Tomaré un baño…-le informó con una sonrisa- Luego veré lo que haremos para el desayuno.
El rubio sonrió de medio lado.
_ ¿Puedo bañarme contigo?-preguntó sin vergüenza alguna.
_ ¡Idiota!-exclamó ella procesando lo que dijo. Si ya estaba nerviosa, eso no ayudo mucho.
El ojiazul soltó una carcajada mientras ella se metía rápidamente al baño muerta de vergüenza. Cómo le gustaba ponerla nerviosa, le divertía muchísimo.
Sakura, luego de cerrar la puerta con pestillo-ya que no quería inconvenientes-, se quitó su ropa y se metió a la ducha. El agua caliente sobre su piel la ayudaban a relajarse y despejar su mente.
Inner: ¡Shannaro! ¡Qué bien se sintió dormir con ese chico anoche! ¡Ahora me imagino cómo sería sin ropa!
¿Pero qué mierda? ¿Desde cuando tenía pensamientos tan pervertidos? ¿Y por qué con él? No entendía muy bien qué era lo que le pasaba, esto ya iba más allá de una simple relación entre compañeros de equipo. Cada vez que él se le acercaba se ponía totalmente nerviosa, esa no era una reacción propia de ella. Desde que Tsunade la entrenó se consideraba una chica fuerte y ruda, sobre todo con los hombres -un ejemplo: Naruto-, pero él con pronunciar cualquier frase la desarmaba completamente.
Bien, ya habría tiempo para pensar en ello. Ya estaba demorando demasiado en la ducha.
Salió del baño ya lista. Y se sorprendió al ver que el chico la esperaba sentado en la pequeña mesa con el desayuno ya servido.
_ ¿Y todo esto?- preguntó sonriente mientras se sentaba en la otra silla que había.
_El desayuno-dijo lo obvio- ¿Creías que no sabía cocinar?-sonrió de medio lado.
_Nunca me lo imaginaría de un Akatsuki… creí que eran inútiles para estas cosas-bromeó la chica.
_Hmp-se limitó a responder. Tomó los cubiertos- Comencemos a comer antes que se enfríe.
_Bien, veamos cómo te quedo…
_Hmp… después no te sorprendas.
Tomó también los cubiertos se llevó a la boca un poco de lo que él había preparado.
_Umm…-murmuró ella- Está muy rico. Quién lo diría, cocinas bastante bien.
_ A veces me menos precias demasiado…hmp-dijo el rubio en tono divertido.
_Perdón, perdón-se rió-No te menos precio, al menos yo y Tobi te apreciamos mucho…
_Prefiero que Tobi me odie-dijo con fastidio de solo recordar al molestoso de su compañero- Aunque tú puedes apreciarme todo lo que quieras.
La pelirrosa rió por el comentario del rubio.
_ ¡Por favor!-dijo aún riendo- Admite que Tobi te divierte aunque sea un poquito.
_No, él me molesta y me cae mal…
_ ¡Vamos, admítelo!-insistió ella- A pesar de tu carita seria, debes admitir que te causan gracia algunas cosas que hace.
El rubio suspiró.
_Si, está bien, lo admito-se rindió- Puede que Tobi sea un poco simpático, pero muy poco-recalcó lo último- No le vayas a decir esto ¿eh?
_Y…-dijo ella jugando con su comida- ¿Qué pasa si… le digo?-amenazó.
_Me veré en la obligación de castigarte-sentenció mirándola intensamente.
_ ¿Así?-dijo ella divertida mientras se paraba- ¡Tobi!-fingió llamar al susodicho- ¡Tobi, adivina lo que dijo tu sempai!
_No te atreverías…-la desafió de manera divertida. Se puso de pie al igual que ella.
_ ¿A, no?-rió por lo bajo- Pues obsérvame. ¡TOBI!
El rubio comenzó a perseguir a Sakura por la habitación, y ella –entre risas- le tiraba cojines para tratar de detenerlo, pero él los esquivaba con facilidad, algo propio de un buen ninja.
_ ¡Vaya, vaya! Con si sabes Taijutsu- exclamó ella.
_ Pero claro que sí…- dijo él- ¿Qué esperabas? Después de todo soy un ninja.
_ Sí, pero como tus ataques son de largo alcance creí que tu Taijutsu daba asco-se burló, luego estalló a carcajadas.
_ ¿Así? ¿Crees que mi taijutsu es un asco?-pregunto él desafiantemente.
Con la pura intención de provocarlo aún más, asintió con la cabeza y siguió riendo.
_ Hmp… Bien, entonces ven y comprueba tú misma qué tan bueno soy…-dijo poniéndose en posición de batalla.
La pelirrosa no lo dudó, se acercó a él y comenzaron a "pelear" juguetonamente. Bueno, más bien era ella la que lanzaba golpes y el los esquivaba con suma facilidad. Cuando él vio la oportunidad de atraparla, se lanzó hacia ella, ambos cayeron a la cama que no estaba dañada, quedando él encima de ella.
_Te tengo- murmuró con una sonrisa de medio lado, se aproximo al rostro de la chica.
Sakura lo miraba divertida, pero poco tardo en darse cuenta de su situación. Intentó zafarse, pero él no la dejo.
_ ¡Eh! No te dejaré ir-rió por el nerviosismo de ella- Ahora, ¿qué decías de mi taijutsu?
_Que… es un asco -volvió a provocar.
¡Rayos! Las palabras salían solas de su boca, la verdad es que no quería empeorar lo que pasaba, pero una parte de ella –que era la mayoría- quería seguir jugando de esa forma con él.
Al ver que ella seguía insistiendo en provocarlo, soltó una pequeña risita.
_Hmp… Veo que quieres que te castigue, pequeña.
Ya estaba, todo su nerviosismo desapareció, ahora la invadían unas terribles ganas de besar aquellos labios que estaban a escasos centímetros de los suyos. Además, lo que le decía el rubio no hacía más que provocar que su imaginación volara ante todo lo que él podría hacerle para castigarla, no eran pensamientos muy inocentes.
_Quiero ver que lo hagas…-lo desafió la ojijade.
_Hmp, después no vayas a arrepentirte, pequeña…
