Shingeki no Kyojin no me pertenece, sólo hago uso de sus personajes para fines sin lucro.

Este fanfic contiene en su mayoría humor, sólo para entretener.

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El comandante Erwin Smith iba cada cierto tiempo la parte trasera del cuartel. Escuchó por accidente que Levi les tenia preparada una sorpresa (con eso se refiere a que les hará algo malo) a los jóvenes solados. No podía permitirle tantas libertades al hombre, ya que pronto partirían a una expedición y necesitaba que estuvieran sanos psicológicamente.

Pero por alguna extraña razón, cada que intentaba acercarse al escuchar algún ruido proveniente de la zona de entrenamiento, se encontraba con la novedad que no había nada allí.

¿Ya estaba paranoico?

¿Los espíritus de sus compañeros caídos estaban jugando con él? Ojalá que no.

Un poco más calmado por la incertidumbre que tenia, volvió a su oficina y al cerrar la puerta, la ventana que se encontraba detrás de su escritorio explotó en pedazos.

¿Qué había sido eso? ¿Fantasmas de verdad? Ya decía él que no le dejarían vengarles tan fácil.

Al acercarse un poco supo entonces que no fueron fantasmas, si no un soldado a quién reconoció como Springer.

Le vio abrir los ojos como poseído y levantarse rápidamente saludándole como es usual.

—Señor, fue un error de cálculo, señor.

—¿No deberías mejor revisarte? Estas sangrando —por inercia se alejo unos cuantos pasos por lo cerca que se encontraba el joven.

—El deber como soldado nunca termina, señor —dijo, pero al sentir la sangre resbalando por su frente palideció—. Con su permiso.

Tambaleante, el chico de cabello rapado se dirigió hacia la salida.

Y bueno, a él se le olvidó preguntarle cómo había llegado a romper su ventana…

Inhaló todo el aire que pudo albergar en sus pulmones tratando de calmar la ira creciente en él, apenas hace unos días que la ventana que les gustaba romper a sus subordinados volvió a ser construida y exhaló pensando que de ahora en adelante sólo le pondría alguna tela, total, no necesitaba mirar hacia el exterior…

Se asomó por el ahora roto ventanal y se encontró con un paisaje algo inusual.

Levi jugueteaba con un objeto circular mirando indiferente el pequeño desastre que provocó, y los chicos a su alrededor estaban haciendo ejercicios de calentamiento muscular.

Eso no era lo raro, lo raro era que una extraña estrella de cinco picos estaba dibujada en el suelo.

¿Era alguna clase de secta adoradora de titanes? ¿Un extraño ritual que necesitaba de sangre virgen de jóvenes adolescentes? Levi estaba algo maniaco últimamente, de él ya no dudaba nada.

Ni siquiera se dio cuenta de cuando hicieron eso, se distrajo mucho toda la mañana con eso de los fantasmas.

No teniendo nada que perder se dirigió a echar un vistazo.

A llegar, unos cuantos jóvenes que se percataron de su presencia le saludaron y otros tantos estaban repartidos en los picos dibujados.

—¿Qué hacen? —preguntó al primer soldado que vio, un chico rubio fornido.

—Entrenamiento, señor.

—Pero de qué sirve, ¿alguna habilidad para desarrollar? ¿Cuál es el fin?

—No sabría decirle, señor. El sargento nos citó por la mañana, haciéndonos dibujar con tiza triturada la estrella y luego nos ordenó atrapar la pelota cueste lo que cueste —explicó el rubio.

Erwin suspiró volviendo su mirada hacia los chicos, la zona era algo irregular y ellos tenían que correr. Se les veía agotados.

—¿Y el chico de la ventana?

—Sí la pelota era lanzada muy lejos Connie era el que lo atrapaba, señor. Pero al parecer creyó que llegaría hasta su ventana y topo con ella.

—Ya veo.

Le hizo señas a Levi para que dejara eso, le vio mover la boca reconociendo algún insulto hacia su alta figura y luego ordenarle a los soldados que descansaran.

—¿Qué? —preguntó el hombre al llegar.

—Explícame la finalidad de esto.

—Me aburrí.

No sabe porque no se sorprende de la respuesta.

—Tú no haces ese tipo de cosas sin sentido.

El hombre chasqueó la lengua mientras se cruzaba de brazos, ahora resulta que debía explicarle a su superior sus actos.

—Estaba usando un método que leí en un libro que adquirí recientemente. Se llama juego de pelota y trata de atraparla o golpeara con un palo —habló indiferente—. No entendí algunas reglas así que las invente. Decía que tenia que dibujar una base de juego, alguna figura, y cuando le pregunté a Eren me dijo que una estrella estaría bien.

Ah, eso explicaba su duda mas grande.

—¿Alguna otra cosa que tengas que decirme?

—No.

—¿Seguro?

—No.

—¿Entonces? —insistió cansado.

—Déjame hacer mi trabajo, joder.

El rubio miró a los jóvenes quienes trataban de regular su respiración, vio a Eren quien era atendido por Ackerman y Arlert, la chica parecía más afectada pero aun así ayudaba a su amigo. Que lealtad más grande la de esos jóvenes.

—Bien, supongo que debe ser para algo bueno.

—Resistencia física, es obvio. ¿Ves a ese niño rubio y a la chica bajita de allá? Son los que más necesitan de esta actividad, pero el mocoso de Jaeger y Ackerman se ofrecen a ir por la pelota siempre.

Ahora comprende porque la chica parece más agotada que el resto, suple a dos personas… uno por solidaridad y al otro por sobreprotección.

—Termina pronto, hay expedición en dos días.

—Si, si.

El más bajo se retiró y le indicó a los que habían estado descansando que se colocaran en los picos dibujados, casi de inmediato Eren se levantó del suelo y dijo qué iría de parte de Armin.

Otro joven de cabello más claro dijo que él seria quien fuera por el rubio. Mikasa le dijo que se callará y así lo hizo…

Levi quiso replicar pero la verde mirada del castaño le hizo desistir de ello.

La debilidad del "hombre más fuerte de la humanidad" es la llamada "esperanza de la humanidad"; un adolescente de quince años.

Tenía que compartir ese chiste con Hanji cuando llegase.

Pues bien, iría a revisar algunos detalles de la próxima salida, quedarse a ver como Levi trata de "entrenarles" no era algo divertido.

Cuando el hombre de pelo negro vio que el comandante se alejaba, la pelota que tenía en la mano fue lanzada hacia Ackerman, la insubordinada mayor, con el más profundo odio que su corazón albergaba solo para ella. Pero desafortunadamente le recibió con un fuerte golpe de su cuchilla y mandándola lejos.

Ahora que Connie no estaba, la encargada de recoger la pelota cuando se iba muy lejos era Sasha, quien se quejó al verse interrumpida. Estaba a punto de terminarse su trozo de pan. Desplegó su equipo de maniobras y fue a buscar la pelota, pero al ir distraída topo con un árbol atragantándose con el pedazo de pan que tenía en la boca.

¿Cómo sucedió? Se preguntaba; ella tenía experiencia y bastante habilidad logrando hazañas impresionantes cómo comer en el aire.

Le auxiliaron entre Christa y Ymir.

El entrenamiento se vio interrumpido a falta de personajes que pudiesen obedecer sin rechistar.

Pero una persona estaba algo inconforme, Armin no entendía porque no le dejaron hacer nada él era un soldado, ese tipo de cosas no eran nada a comparación de los titanes. ¿Por qué sus amigos eran demasiado… ellos?

Ni Jean, quien se supone le debe apoyar se compadeció de él.

¡Ni si quiera le dejaron preguntar de que se trataba el entrenamiento ese día!

Estaba recogiendo su equipo que no utilizó mientras sus amigos le esperaban.

Kirschtein al percibir el futuro reclamo del que seria participe se acercó y le dijo:

—Quiero hacer algo por ti, Armin. Déjame soportar tu carga y sé nuestro guía, cómo sólo tú sabes hacerlo —sonrió brincándole apoyo. El rubio al escucharle sonrió agradecido algo más calmado—. Al menos a mí, reclámale al suicida algo.

Arlert rió nervioso, pues sus amigos se habían acercado hasta ellos, le tomaron del brazo arrastrándolo de vuelta al cuartel, no sin antes mirar de mala manera a Jean. Éste bufó frustrado, estar un momento a solas con Armin era la cosa más difícil (aparte del entrenamiento con el sargento) que ha hecho en su vida.

Ese par de amigos era un escudo alrededor del rubio, eran cómo el cinturón de castidad sin llave de Eren, pero ni si quiera con algo de violencia podía retirarles.

Joder, los odiaba.

Extrañaba poder acercarse al adorable pero admirable chico de grandes ojos azules, y escucharle hablar con aire soñador sobre su futuro en el exterior…

—Deja de mirar hacia allá, me incómoda —escuchó la indiferente voz del sargento, haciéndole sobresaltar de la impresión.

¿Qué creía ese hombre que veía? ¿A Eren? Que miedo, no. Y que asco a la vez, él solo tiene ojos para el pequeño rubio.

La figura del más bajo le pasó de largo, probablemente seguirá al trío de amigos.

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Eren no tenía ganas de comer, ni de caminar, ni respirar. Y su amigo le guió hasta el dormitorio pero ahuyentando a su amiga de pelo negro, ella no tenia permitido, es mujer.

Al rubio se le hizo más fácil que llevarle al calabozo de vuelta.

A regañadientes, Mikasa aceptó no sin antes decirles que más tarde mandaría comida.

Al llegar el castaño se acomodó en una litera libre mientras Armin se sentaba a su lado, pasándole un poco de agua en un vaso.

—Eren, puedo defenderme solo.

—Sé que puedes y no me regañes ya, Armin —sorbió un poco del liquido, refrescándose y se volvió a acomodar en la cama, cubriendo sus ojos con su brazo—. Pero mientras nosotros estemos allí no tienes de que preocuparte.

—También tengo a Jean —murmuró, pero su amigo le escucho muy bien.

—No entiendo como escogiste a ese tipo —se incorporó de golpe sobre la cama.

Viendo fijo a su amigo, castañeando los dientes enojado.

—De la misma manera en la que tu escogiste al sargento.

Y porque Jean sabe maniobrar muy bien su equipo, es inteligente y el uniforme se le ve muy bien. Oh no, ahí vienen de nuevo esos pensamientos.

Eren se ruborizó dejándose caer en la cama y volviéndose a cubrir el rostro.

—Supongo que tienes razón, pero no le digas a Mikasa. Puedo entender como te sientes, un poco, algo. Pero no por el cara de caballo.

—Descansa, Eren —rió de forma sutil, era la forma de decirle que lo aceptaba pero que tuviese cuidado.

Se retiró sin hacer mucho ruido, al cerrar la puerta y girar para irse, el rostro inmutable del sargento le asustó.

—Eren no está donde se supone debería de estar.

Lleno de miedo, apuntó la puerta del dormitorio. El hombre asintió dando media vuelta yéndose por el pasillo que daba al comedor y él hizo lo mismo.

Pero cuando llegó, el sargento no se encontraba ahí.

Que agilidad tiene; pensó. Se escabulló de forma rápida y precisa a donde su amigo estaba. Las habilidades de su superior nunca dejaban de sorprenderle.

Pero, ¿por qué no se ahorro tiempo y esfuerzo entrando cuando pudo? Los pensamientos que tenían también le sorprendían mucho.

Un asiento libre a lado de Jean le llamó la atención, viendo como el castaño agitaba la mando indicándole que se sentara a lado suyo.

Había preparado una charola de comida para él.

—Quería agradecerte por lo de hace rato.

—No te preocupes por eso, ya sabes, bueno… —el castaño de cabellos claros se ruborizó al sentir la presencia de Armin cerca, tratando de encontrar las palabras correctas sin verse muy estúpido (o al menos intentarlo).

Pero Mikasa llegó y se sentó en medio de ellos con su charola de comida.

—Llegue —dijo como si nada.

Jean, por segunda vez en el día fue el hombre más frustrado del mundo.

Intentó decir algo mordaz o sarcástico para que se fuera pero la interrupción de Sasha y Connie con su usual bullicio les llamó la atención.

—¡Te ves muy bien con la venda en la cabeza, Connie! —gritó entusiasmada la chica castaña.

Salieron de la enfermería y cómo siempre, la primera opción era el comedor.

—¡Lo sé! Parezco una momia. ¡Tú también te ves genial!

—¿Tu crees? ¡Si! Somos pareja de vendajes.

Y rieron pasando por enfrente de la mesa de los jóvenes.

Mikasa al escuchar "pareja" se levantó de su asiento.

—Iré a conseguir vendas —dijo—, y le llevaré algo de comida a Eren.

—No, Mikasa. ¡Espera! —trató de detenerla.

¡Eren estaba con el sargento!

—Nos vemos luego, Armin —se despidió corriendo con su charola en la mano hacia la salida.

Negó varias veces frustrado, su amiga iba sola hacia su tortura.

Lo peor del asunto, es que para ellos ver a Mikasa maldiciendo en voz baja todo el día a su superior también lo era.

—No te preocupes, no creo que suceda algo malo —le intentaba calmar Jean.

Pero él no sabía lo que él sabia…

Segundos más tarde, la premonición del rubio se hizo realidad.

—¡Ackerman! —se escuchó el fuerte grito del sargento.

Seguido de unos pasos apresurados fuera del comedor y la voz del comandante tratando de impedir un homicidio.

Un día totalmente normal en el cuartel.

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Notas : Me alegra saber que les guste (: Y pues nada, como han sido buenos yo actualize más rápido (?) y porque sin querer nasha . melynk me pasó inspiración xD

Guest: ¡Gracias! Ah, bueno, este fanfic originalmente era un One-shot y se ha ido haciendo un fic largo Pero si me surgen ideas podría alargarlo, todo depende de la vida (?) A mi también me agrada Armin, de hecho todos pero nadie se salva de mi bullying, nadie. Y según yo voy por el camino del Erwin x Armin, pero en cuanto la inspiración ande de buenas pudo hacer de todo jajajajaja ¡Saludos!

Chicapatata: Que bueno que te gusta y le hayas dado una oportunidad *_* Y si, han sido buenos y actualize más rapido de lo normal, ¡aleluya! Sigo mejorando en eso de narrar, espero no aburrir mucho xD Muchas gracias por comentar, saludines. :3

SamuneHikari: Gracias :3 En todos los fanfic que hago me sale diferente xD Eren es de Levi y Levi es de él, seh. Mientras no sean reales yo les hago hacer yaoi (?) Jo~ El JeanxArmin fue un extra xD gracias por comentar, ¡saludos!