Disclaimer: Los Juegos del Hambre son propiedad de Suzanne Collins. Esta historia participa en el reto "80 historias" del foro El Diente de León.
Capítulo escrito por Imagine Madness.
Malik Preston. Agente de la Paz. Distrito 11. 26 años.
Be who she wants you to be
—¡Lyrah Wesdert!
La extravagante escolta del distrito grita el nombre de la desafortunada chica que tendrá que luchar por su vida frente a veintitrés críos más.
En las filas intermedias se genera un movimiento, la chica, alta morena y de pelo negro como el ébano se desvanece en el suelo mientras sus compañeras de fila la sostienen por los brazos. En la parte posterior de la plaza, se alza un grito. Uno que sueña como un gruñido animal, una señal de protesta.
Un hombre tan alto y moreno como la chica que apenas es contenida por sus compañeras, irrumpe en la filas de chicos elegidos, se abalanza sobre algunos compañeros agentes que intentan contenerlos mientras el hombre grita y llora el nombre de su hija, quien al escucharle se desgarra en gritos y se vuelve una completa loca en brazos de sus compañeras.
—¡RADIR! ¡KLIRT! ¡PRESTON! ¡SUJÉTENLA! —nos grita el Comandante.
Salgo disparado hacia la chica histérica con Radir y Klirt pisándome los talones. La chica no es muy pesada pero la longitud de su cuerpo y la forma agresiva que la locura le proporciona la hacen fuertes, así que me coloco de tras de ella, tomo sus brazos los cruzo sobre su estómago y los inmovilizo con los míos.
Mientras, Klirt intenta hacer que deje de patearle las bolas. Echo un vistazo a Radir que no sabe dónde colocar las manos para ayudar al inútil de Preston y bufo.
Del otro lado de la plaza, cuatro de mis compañeros luchan por controlar al hombre.
Desde el inicio de la nueva costumbre, el castigo de los distritos por su osadía, el Distrito 11 se ha caracterizado por hacer estos espectáculos tan humillantes año tras año.
El padre de la ahora tributo logra zafarse del agarre de los agentes y corre para llegar a nosotros y hacer el vano intento de arrancar de nuestro lado a la chica histérica.
Por instinto, suelto a la chica y me enfrento al hombre que se abalanza sobre mí y golpea mi rostro. Me recompongo en segundo y saco el revolver de la funda en mi cintura. Le apunto a la cabeza. Justo entre las cejas.
La chica grita más fuerte de lo que es posible y el hombre frena su avance sobre mí.
El padre me mira con sus profundos ojos negros, respira pesadamente, los brazos le tiemblan y las manos las tiene convertidas en puños.
Yo le miro desde una cabeza debajo de su estatura, con el brazo derecho inclinado levemente hacia arriba y el cañón del arma en su frente.
Después de lo que parecen ser eones, el hombre respira profundo y retoma su intención de abalanzarse sobre mí.
Entonces suceden tres cosas a la vez, mi comandante grita una orden, la chica histérica grita aún más fuerte y yo aprieto el gatillo.
Tres segundos después, el cuerpo inerte del padre cae al suelo.
Mi pulso se acelera, me sudan las manos y mi respiración se vuelve pesada. Me quedo observando como la sangre brota del agujero en su cabeza. El comandante ordena a Klint y Radir que suban a la chica al estrado y que retiren el cuerpo y yo me quedo ahí. Mirando el charco de sangre que adorna el suelo.
De seis ediciones de Juegos del Hambre, en el distrito se ha usado la fuerza en tres ocasiones, dos de ellas bajo mi mano. No me arrepiento de ello. No lo hago por ser un mounstro, no lo hago por orden del comandante, es más que eso.
Es un instinto, casi animal que me obliga a hacerlo, es una voz, un murmullo que me dice que hacer en el momento exacto, en que momento apretar el gatillo.
Esa misma voz que me llevó a traicionar a mi familia y unirme a las fuerzas del Capitolio, a vender mi alma al diablo con tal de sobrevivir.
Esa voz que me abandonó en cuanto sus ojos castaños se cruzaron con los míos una noche de abril, en los huertos del distrito.
La voz que callé con todas mis fuerzas esa misma noche al dejarla escapar con un costal de manzanas.
La misma voz que me gritaba y suplicaba que me alejara de ella, a la cual no obedecí.
La voz que protesto durante noches y días enteros después de sacarla de su casa y llevarla a la mía.
La voz que me abandonó y me entrego a la lujuria y el placer la primera noche juntos.
La voz que una tarde de julio fue apagada por la felicidad que me otorgaba saber que sería padre.
Cuando levanto la vista de la sangre, que ahora roza la punta de las impecables botas de piel que uso, me encuentro con sus grandes y profundos ojos castaños, en la última fila de los elegibles, acariciando su poco visible vientre mientras murmura algo.
Sus ojos me miran tan profundamente que ciento que el mundo a mí alrededor se detiene. Me transmiten paz y comprensión. Me ayudan a no sentirme un asesino aunque en el fondo sé que lo soy.
Ella es tan pura y buena que es capaz de entender y perdonar mis acciones. Sé que nunca me juzgara y que nunca lo ha hecho. Que no importa lo que digan o escuche, ella siempre estar junto a mí, porque confía en mí.
Y eso me hace querer merecer el cielo que ella recibirá.
Pero ¿Y el niño? ¿Qué pensara el de las elecciones que he tomado? ¿Qué pensara de la sangre en mis manos? ¿Me vera como un héroe al que aspirará ser? ¿Cómo un mounstro sin alma? ¿Podré verlo a los ojos y no sentir vergüenza?
No importaba, porque tal vez ahora, nunca conseguiría hacerlo.
Aún tengo tiempo de limpiarme, de redimirme y poder ser el padre que se que ella espera que sea.
NOTA DE AUTOR: Bueno pues aquí estoy con mi aportación, El, espero y haya logrado lo que te imaginabas con este personaje, Malik fue bastante caprichoso a la hora de dejarse escribir, pero lo domine y aqui esta.
Espero que todos lo hayan disfrutado.
Carpe Diem.
Imagine.
Tipo de personaje: Agente de la Paz, distrito de procedencia a elección aunque personalmente sugiero el 2. Desempeña sus labores en uno de los de la periferia (10, 11 o 12)
Edad: 26 años.
Personalidad: tiene un fuerte sentido de la supervivencia, no es particularmente leal a nadie porque para él prima el deseo de conservar su propia vida. No le gusta la tortura ni el uso de la fuerza para conseguir lo que quiere, motivo por el cual choca con el Capitolio (en su cabeza, porque nunca hace nada para cambiar las cosas). Ahora que está esperando un bebé, le aterra la posibilidad de lo que su hijo o hija va a pensar de él al saber las cosas que ha hecho con tal de sobrevivir.
Historia personal: inicialmente servía en la fuerza rebelde, sin embargo al ver que inevitablemente terminarían cayendo, decidió traicionar a los suyos y hacer una alianza con el Capitolio que le permitiera salvar su vida. A pesar de que a los Agentes no se les permite tener familia, está esperando un hijo con una chica que está en edad elegible (entre los 16 y los 18 años). No se encuentra particularmente a gusto con los métodos del Capitolio, pero tampoco es valiente y por eso prefiere seguir como un perro faldero que arriesgarse a encontrar la muerte.
Frase random que pueda ser incluida en la historia: Pero ¿y el niño? ¿Qué pensaría el niño de las elecciones que había hecho? ¿Podría verlo a los ojos y no sentir vergüenza? No importaba, porque tal vez, ahora, nunca conseguiría hacerlo.
Ficha para el siguiente capítulo:
TIPO DE PERSONAJE: Habitante de distrito a elección. A punto de ingresar a la cosecha o que sea la primera. De género femenino.
EDAD: 11 o 12 años
PERSONALIDAD: Sádica, insensible, manipuladora y arrogante
HISTORIA PERSONAL: Quedo huérfana durante la revolución, por lo que fue ingresada en un Orfanato, debido a que no contaba con más familia además de sus padres, a la edad de seis años. Dos años después, fue adoptada por la esposa del reciente alcalde del Distrito, enviado desde el capitolio, quien le cambio el nombre. Fue criada como una capitolina, lo que la convirtió en una persona narcisista. En ocasiones tiene delirios de poder y arrogancia. Cree ser mejor que todos y piensa que es un ser omnipotente por sobre los demás.
FRASE RANDOM: (DIALOGO) –Me mira desde el suelo con odio en los ojos.- ¿Crees poder vencerme? – Suelto una carcajada irónica – Soy (nombre). Nunca podrás conmigo.
