Hola de nuevo! Me ausenté por muchos días aquí en el foro, así que pasé dejándoles un pequeño capítulo. También quería hablarles sobre la próxima historia que sacaré, que trata sobre Shion y Yuzuriha. Probablemente en una semana o menos suba el primer capítulo y la podrán escontrar en mi perfil.
Me despido y espero les guste.
La grulla
Dos días después…
-Albafika…-Dijo con cara de aburrimiento- ¿Cuánto tiempo tiene que llevamos esperando? ¿Por qué Shion no llega?-Era la cuarta vez que preguntaba eso en tres horas. El carnero prometió acompañarlos de compras a Rodorio, bueno, en realidad fue manipulado por Rose para ceder.
-Seguro ya no tarda en llegar- Le contestó con poco afán. ¿Por qué es que se preocupaba tanto si no llegaba? ¿De todos modos estaba con él, cierto?
-Bueno, venga o no venga, vamos a bajar a conocer Rodorio. ¿Tú ya lo conoces, verdad?
-No a detalle. Pero he pasado por ahí…-Fue interrumpido por la presencia del Patriarca. Los dos inmediatamente se levantaron de sus asientos para recibirlo con una cálida reverencia.
-Albafika, Rose, ¿Qué hacen aquí? ¿No van a asistir a la ceremonia?-Preguntaba más que nada por Rose, ya que sabía perfectamente que Albafika nunca asistía a la entrega de Armaduras, pero esta era una buena oportunidad para que saliera a distraerse. Y, ¿cómo lo lograría? Con ayuda de su actual oráculo, por supuesto.-Es la entrega de la última armadura de plata que queda libre.
-¿La última? ¿Cuál es?-Dijo con emoción, hoy tal vez conocería al nuevo Cuervo o al Pavo Real.
-Es la de Grulla.
-¡Genial! Claro que iré. ¿Albafika, vienes?
-Muy bien. Shion también estará ahí. Después de todo, el estar presente es muy importante para él.-dijo el Patriarca.
-¡¿Perdón?! - Algo de curiosidad le invadió. Debía saber a toda costa si Shion definitivamente se tenía escondidito algún romance antes de que ella naciera. Nunca le contó nada al respecto y eso que había sido insistente con él; y mucho.
-Te preocupa mucho, ¿No es así? Será mejor que te lo explique el mismo y en persona.- Dijo en tono gracioso Sage y luego miró la cara seria que mantenía Albafika. El caballero de Piscis se ponía cada vez más impredecible. Primero, Piscis le había llegado al recinto principal con una crisis, ahora, mostraba seriedad por una conversación que no alcanzaba a comprender del todo. Podía verlo en su expresión…
-Muy bien. Después de todo, ya sabía que Shion no me decía la verdad.-Tristeza se reflejó en su rostro. Albafika se encontraba confundido, es que sus pensamientos ya iban por otro lado. Bajaron por las casas restantes con el clima frío a flor de piel. En el camino, Kardia los acompañó, solo por Rose, que en verdad mostraba interés. La mayoría de los Caballeros dorados se mostraron más amables que la primera vez que trataron directamente con el oráculo, y ella de paso, les daba indicaciones de como llegar a la reunión que habría mañana por la tarde. Al parecer los santos de Cáncer, Escorpio, Aries y Acuario les contaron cosas positivas de ella. El único que seguía con su arrogancia inicial fue Géminis, que con una simple reverencia al Patriarca y un gesto amargo a sus acompañantes, desapareció en los pasillos misteriosos de su aposento. Ese era el templo que más le indignaba de los doce. ¿Había en verdad una doble presencia en Géminis?
-Antes que comience la ceremonia, ¿te gustaría conocer a la aspirante a santo de plata femenino?-El Superior dirigía la palabra a Rose, con intención de ver cuál sería su reacción. Se encontraban en la parte alta del coliseo, rodeados por los santos de menor rango y alguno que otro aspirante.
-Por supuesto, me gustaría desearle buena suerte…solo espero que no sea igual que Ofiuco…-Susurro.
-Muy bien. Es esa de por allá. No tardes mucho. Tomaré mi lugar en unos momentos.-Después de decir eso, se retiró a poner orden en los chicos que se impacientaban por no ver a nadie peleando.
La vista de Rose, se posó en una figura esbelta y larga muy femenina, recargada grácilmente en una columna parcialmente rota, en la parte más alejada, bajo las hojas de un árbol enano sin frutos. Energéticamente, con esperanzas de conocerla, caminó y no se detuvo hasta quedar frente a ella, atravesando casi la mitad del lugar.
-Hola. ¿Qué tal tu día?-Fue lo único que se le vino a la mente, al admirar su expresión serena y seria. Lo dijo en un tono agradable, sobre todo para que no pareciera agresiva. ¿Qué tal si huía del lugar? Mejor evitar eso; muy en el fondo quería conocer al tipo de chica que le interesaba a su "Padre".
-Yo… espero tranquilamente el desafío. ¿Tú serás mi oponente?
-¿Qué? No, no, yo no seré tu oponente. Yo solo vine a desearte suerte. Enserio espero que ganes.
-¿Cuál es tu nombre?-Estaba impactada y segura de nunca haber visto siquiera ese rostro en su vida. ¿Qué extraña se acerca sin alguna intención?
-Soy Rose, mucho gusto.-Tomó asiento a un lado de ella.
-Soy Yuzuriha, muchas gracias por desearme suerte. ¿Tú competirás por una armadura de bronce, o estás aquí como aspirante principiante?
-Yo soy… una chica normal. No tengo cosmos, como te habrás dado cuenta.-Le contestó con asombro.- ¿Por qué lo preguntas?
-¿Entonces por qué estas en este lugar?
-Yo soy un oráculo-Rió un poco. -Vine a… ayudarlos. Ya sabes, eso de que la guerra santa se aproxima.
-Seguro es duro…-Se sinceró con la chica. Pensó que de seguro alguien en algún lugar esperaba verla de nuevo.
-¿Ahh?¿A qué te refieres?
-Estar alejada de tu familia, hermanos… para ayudar aquí. Sobre todo porque pones tu vida en riesgo. Si es difícil para alguien como yo, seguro es mucho más difícil para alguien como tú.
-Yo… en realidad no tengo a nadie…-Le confesó con decepción y pesar. Aunque le doliera, sabía que decía la verdad.-Yo soy una persona que no tiene lazos sanguíneos con nadie. Así, que sé que no debo preocuparme, mientras luche por una buena causa, eso basta.-Un gesto de sonrisa sincera, una herida que se habría de vez en cuando, aún causandole molestias, eso sentía cada vez que preguntaban algo como eso. -¿Qué hay de ti Yuzuriha? ¿Por qué quieres servir a la diosa Athena?
-Yo… lo hago por mi hermano y mis padres.-Le sonrió.-Este tatuaje es símbolo de ello.-Rose se acercó un poco al lema que tenía grabado en el brazo y con un tacto efímero, una visión del pasado vino llegó a ella. La visión que hizo que Yuzuriha decidiera el ayudar a la tierra. Ahora sabía que el tatuaje estaba hecho con la sangre de un ser querido, y grabado por la promesa que se hicieron antes de ser separados.
"Pelearé junto a la Diosa Athena, hermano"
Con ese simple toque, el oráculo se petrifico.-¿Estás bien?-Trató de moverla, pero como quiera, no conseguía hacer que le respondiera.
-¿Ahh?-Se tocó la cabeza después de recibir esa información en imágenes inconclusas. Se mareó también por los movimientos bruscos que le dio Yuzuriha.
-Oye… ¡oye! ¡OYE!
-¡Ah! N-No sucede nada… me quedé pensando.- "Es algo rara" Pensó la lemuriana al ver el comportamiento de la chica.-Y dime…-Iría directo al grano con lo que quería saber.- ¿Conoces a alguien en el Santuario?-Bueno, no tan directo. Esperaba una reacción común: algún sonrojo al escuchar pregunta, esquivar la mirada, un titubeo, un movimiento brusco…
-Sí, Shion de Aries. ¿Lo conoces?-Pero no hubo fatalmente ninguna señal de compromiso.
-S-Si, lo conozco. ¿Eres su amiga?
-Algo así. Nos conocíamos de niños.- ¡Yuzuriha solo lo ve como un amigo! Gritaba su mente al imaginarse la cara de Shion al saberlo. Ahora entendía por qué nunca mencionó nada al respecto.
-¿Sabes que él vino a desearte suerte?-Aún tenía intenciones de indagar más.
-Lo encontré hace un momento.
-Seguro dijo, "Suerte Yuzuriha" y luego se fue serio hasta su lugar.-Explicó con ironía y un poco de esperanzas de que no fuese así del todo.
-Así es.- ¿Por qué Shion es tan tonto y predecible con las chicas?-Parece que lo conoces bien, ¿eres algo así como su… novia?- Esa única pregunta, le dio ánimos de ayudar al carnero en sus propósitos. ¿Así que aunque sea un poquito en verdad le interesaba Aries? Aunque le pareció exagerada la duda.
-¡No! Soy únicamente su amiga.
-Muy bien.-Le pareció ver una sonrisa de alegría bien disimulada. ¿Qué escondía esta chica? ¿Eso era lo que en verdad sentía? ¿Estaba equivocada? ¿O a Yuzuriha le daba igual Shion? Continuaron platicando durante un rato más.
Unos metros más adelante, Piscis tenía un dolor de cabeza infernal, por las habladurías del Escorpión sobre Rose.
-En verdad es que no entiendo como esa belleza se fija en alguien como Shion… ¿Tu qué opinas pez? Hace rato que estas callado y con la vista fija en mi chica.-Lo criticó llevando sus cejas de arriba abajo, en un rápido movimiento chistoso.
-Yo no tengo la vista en nadie.-Bufó y se fijó en otra cosa.
-¿Verdad que es muy bella? Ah… me pregunto que se sentiría si le robara un beso…-Su mente fantaseaba en cosas que el Pisciano ya había experimentado. Aún recordaba la suavidad de sus labios... –Pero bueno, ya caerá.-Albafika volteó exagerado.
-No deberías de decir eso Kardia.
-A ti que Albafika…-(fingiendo molestia).-¿O a caso te incumbe lo que haga con Rose?
-No me importa lo que hagas. Solo digo que ella nunca haría caso a alguien como tú.
Era el colmo. Una risa sarcástica se le escapó a Kardia.- ¿Entonces que quién según tú se fijaría?
-En alguien que use de vez en cuando la mente y que no sea tan egocéntrico. ¿No crees que eso sería lógico?
-Albafika, como se note que no conoces de mujeres. Yo solo quiero aprovechar lo que tú no aprovechas. Mira, ¿ves esos plateados de por allá?-Señaló a un grupo de caballeros de plata, reunidos en grupo, apreciando bobamente al par de chicas platicando, dícese Yuzuriha y Rose.-Los miras, ¿cierto? Bueno. Me he dado cuenta que se comen con la mirada al oráculo. Y estoy seguro de que en cuanto se levante de ahí, el más valiente va a ir a saludarla y estoy convencido de que tiene dos probabilidades. La primera, que lo parta con un rayo, o que le suelte una cachetada como la que me dio hace días a mí.-Ambos rieron por la conclusión tan acertada. –Y no sabes cómo lo lamento por él. ¿Tienes una idea de cuánto duelen esas finas manos? Son como… ¡auch! Directo en la cara con estilo y ferocidad.-Y él lo menciona… Sabía perfectamente a lo que se refería. Pero Albafika había caído plenamente en la trampa del escorpión.-Es decir, una chica como esa… ¿Quién no quiere competir por ella? Y yo, ahora ya estoy completamente seguro de que a ti te sucede algo.- De una manera osada volteó a ver al último de los doce Caballeros Dorados…
-Por algunos momentos te comportas normal y luego…
-Tu…-Lo señalo con su largo aguijón- Eres mi competencia. Nadie te creería si negaras que en estos momentos no tengas ganas de espantar al grupito ese… o que no me quieras golpear el rostro con alguna de tus rosas negras por decir lo que estoy diciendo.
Sin decir nada, simplemente sostuvo la mirada de Kardia.-Bien, bien, tal vez estoy exagerando un poco. Y aprovechando que es así, la invitaré a Rodorio y factiblemente me pierda "de forma accidental" por ahí con ella. De todos modos no soy la primera persona en hacerlo. ¿Tú qué opinas? Qué tal si voy ahora mismo y lo hago… O si provoco que ella me elija a mí como su guardián… sería feliz.
-Haz lo que quieras.
-Ya vengo…-Albafika sabía perfectamente la reacción que tendría Rose.
"Por alguna razón, ella es totalmente predecible."
Prestó toda su atención en cómo se dirigía a ella. En su sonrisa convincente y su caminar estable. Y esa cara llena de confianza. Un escorpión odioso, que le causaba problemas en su cabeza. Estaba inequívoco de que no aceptaría. Lo sabía. En la distancia, se apreció como se acercó a las dos jóvenes sentadas en ese trozo de columna. Ambas se pararon al verlo llegar. Los ademanes exagerados de Kardia hicieron notorio que en ese mismo comento hizo la propuesta, y para su sorpresa, Escorpio recibió un firme asentimiento con la cabeza.
Con una expresión de regocijo, regresó al lugar casi burlándose del semblante de Piscis. -¿Qué pasó rositas? Te dije que aceptaría. ¿Vez? Sabía que ella se daría cuenta más tarde.
-Me voy.-Se alejó de la presencia de Kardia. Lo echó a perder. No entendía muy bien por qué se mostraba enfadado. Después de todo, no le hizo ninguna invitación a su "hermanita menor".
-¿Por qué?-En verdad pensó que Albafika soportaría las varias tonterías que decía.- ¡Ya te enojaste! ¿Te vas a ir y me dejarás solo?- El canceriano tenía razón en lo que le dijo. "Albita esta raro con esa chica".
-Estoy seguro de que no te sucederá nada en mi ausencia. A menos que te caiga de la nada una Bloody Rose.-Formó de pronto una sonrisa torcida y sostenía entre las manos una rosa blanca,
-¿A-Albafika? ¿No estarás hablando en serio?
-¿Y si lo hago? Supongo que a ti no te incumbe lo que haga.- No daba créditos a lo que presenció. ¿Será que nunca sostuvo una plática con él y por eso no lo llega a comprender, o qué esa sonrisa dibujaba una claro significado de advertencia?
Murmullos se escuchaban por doquier al ver desfilar la armadura de Piscis por el coliseo. Las amazonas ignoraban a la imitación de hombre que eran la mayoría de los chicos a su alrededor. Era algo inusual ver a ese Caballero en especial merodeando por ahí, pues sabían que nunca asistía a asambleas sin importancia. De entre todas las chicas presentes, había una que despertó los celos de las demás. Rose, se acercaba al joven que la miraba de frente.-Albafika… ¿has visto a Shion? Necesito hablar con él para decirle que deje de ser tan predecible.
-No lo he visto, seguro está sentado en algún lugar.-Al aproximarse a los peldaños de piedra, supo que todos los observaban con perplejidad. –Ustedes, ¿han visto a Shion de Aries por aquí?
-Está por allá.-contestó un chico sin mucho interés.
-Muchas gracias. Ven, Albafika, ya lo encontré.-Pasaron entre la gente, evitando hacer demasiado alboroto y pese a que susurraban mucho, Piscis pudo hallar por qué los miraban tan intrigados.
-¿Cómo esa chica común puede hablar con él? -¿Qué no se supone que es peligroso estar a su lado? -¿Esa es la chica que lazó el rayo? -¿Has visto a esa chica? Algún día la invitaré a salir…
-Ya lo veo cerca. Vino sin armadura… Espera, lo asustaré ¡Genial!- Una vez estuvo detrás de Shion, le tapó los ojos.-¿Soy la persona que esperas que te partirá con un rayo por no decirme que te gusta alguien?
-Rose. ¿Qué haces aquí?
-No te hagas Shion. Te lo tenías bien escondidito…-Fingió estar afligida y se sentó a un lado. Albafika la imitó, quedando del otro lado de Rose.
-¿Tu también?
-Vinimos con el Patriarca.-Le contestó para evitar enemistar con su compañero.
-Sí, el nos ha invitado. Pero tengo asuntos más importantes para hablar contigo. ¿Por qué no me dijiste que vendrías aquí hoy? Estuvimos esperándote toda la mañana. ¿Viniste por Yuzuriha, cierto?
-¿Conoces a Yuzuriha?
-Sí. Lo suficiente como para saber que te gusta.
-¿Qué te hace pensar eso?-Volteó la cabeza hacia otro lado
-¡Eso! ¡No voltees la cabeza! Si te gusta, te gusta. Yo creo que es perfecta para ti, carnerito. Solo que eres un bobo. ¡¿Por qué no la has invitado a salir?!
-¡Que no me gusta!
-Ajá… bueno, si no te gusta, pruébamelo e invítala a salir. Entonces así te gustaría.
-¿Por qué se supone que debo charlar sobre esto contigo?-Dijo minúsculamente frustrado.
-No te hagas el martirizado Shion. Dohko no sabe ni papa de cómo hablar con mujeres. Y si no quieres hablar conmigo, ¿con quién lo harás?
-Albafika es el único que está aquí en este momento, por lo tanto, él es el único que me entiende.-Empero sin dudar. El joven mencionado, se hizo de oídos sordos.
-¿Tú hablas de eso con Shion?-Volteó a verlo.
-Yo…-Observó la cara de desesperación de Shion. Le suplicaba con gestos para que asintiera afirmativamente y que terminara ese interrogatorio agresivo.-Solo a veces…
-Ahh… Bueno… ahora TÚ solo debes de apoyarla a ella durante el combate. Nosotros te miramos desde aquí Aries.
-Eso no será difícil…-El patriarca comenzó estableció las reglas del combate y este, inició inmediatamente.-Esto será duro, Yuzuriha tiene mucho que aprender aún antes de enfrentarse contra Ofiuco.
-Y que lo digas, ella es muy agresiva. Lo he experimentado por mí misma.
-Los cosmos son similares. Tu amiga tiene oportunidad Shion.
-¿Ves Shion? ¿Por qué no eres de vez en cuando más como Albafika? El es muy positivo.-Le replicó, mientras que él respondía con una cara de interrogación.
-¿Qué no tú acabas de decir lo mismo que yo?
-No, ahora estoy del lado de Albafika. Y si crees que será duro, ¿Por qué no la apoyas desde aquí?
-No debería… la verdad…
-¡SHH! Ya va a empezar.-Shion movió la cabeza. ¿Cuándo era el momento adecuado para que le prestara atención? Ojalá tuviera rosetas de maíz en este mismo momento...
Diana de ofiuco, atacó primero con una técnica ofensiva dirigida a las costillas. Yuzuriha lo esquivó con agilidad y luego lanzó un golpe para romper el equilibrio de su oponente, que cayó fácil en la trampa. Se alistó para dar un golpe final, que planeó con ir directo a su rostro. Pero de la nada, Diana jaló su pie, provocándole caer de espaldas.
-¡Arriba Yuzuriha!-Se le adelantó Rose a Shion, que estaba por decir lo mismo.
Esas palabras apenas llegaron a sus oídos. Y le dieron aliento. De inmediato, el coliseo entero estalló en habladurías contra Yuzuriha. Todos estaban del lado de ofiuco, y lo demostraban escandalosamente.
-Diana, ¡No dejes que esa debilucha consiga una de nuestras armaduras! ¡Hazla pedazos!-Gritó un tipo detrás de Albafika.
-¡¿Perdón?! ¡Yuzuriha puede hacerlo! Y es mejor que cierres la boca antes de que la chica junto a mí, te parta con un rayo.-Le contestó indulgente al tipo para luego mirar la sonrisa burlona de Rose.
-Con gusto lo parto con un rayo Shion… ¿pero eso que vi fue un ataque en su defensa?
-Como sea.-Agachó la cabeza. Torpemente dejó salir la verdad.
-Estoy feliz porque por fin lo has admitido, Shion. Ahora, ¡hay que apoyarla!-Se levantó de su lugar y gritó ferozmente-¡Yuzuriha, los tres creemos que lo lograrás! ¡Y Shion te apoya también!-Bajó nuevamente la voz y se sentó. Le dio un codazo a su amigo Aries que se había sonrojado por lo que le grito.-Ahora es tu turno. Debes decirle algo alentador, antes de que me arrepienta y grite la otra cosa.
El lemuriano sin levantarse ni hacer ningún movimiento, envió la frase telepáticamente a su querida amiga.
-¿Por qué no haces nada? ¡Shion! Yuzuriha volteo hacia acá.-la señaló alegre.- ¡Te está mirando! ¿Qué sucede?
-Solo le di alientos, eso es todo.-Sonrió mientras le hablaba a Albafika también telepáticamente. "Albafika, juro que si le hablas sobre esto a alguien, le cuento a Rose lo que pasó aquella noche, cuando no volvieron."
El Pisciano se asomó a verlo, para solo recibir, una sonrisa sin vergüenza de Aries.-¿Sucede algo Albafika?-Le dijo como si nada. Así que se acomodó de nuevo fingiendo lo mismo.
¿En qué me he metido?
La lemuriana, como si le hubieran inyectado energías, se levantó y quedó de frente con su oponente.
-¡Están hablando! ¡Seguro le está presumiendo a Ofiuco que te conoce!
Diana atacó a la cara, y dejó un salvaje rasguño en su rostro, y ella ni siquiera se quejó.
-¡Eres una Bárbara! ¿Te da envidia de que ella es más bonita que tú? ¡Seguro es eso! !Por eso mejor no te quites la máscara Ofiuco!–Gritó de nuevo.
-Rose, te meterás en problemas.- Albafika se mostró bastante preocupado por la situación.-Esa amazona tiene un cosmos muy agresivo.
-Tienes razón. No quiero meterte de nuevo en problemas. Dejaré de abuchearla. Solo porque lo pediste. –Sentada esta vez, cruzó los brazos.
-¡Eso no se hace!-Shion se atrevió a abrir la boca públicamente. Yuzuriha volteó de nuevo a verlo. -¿Qué esperas Yuzuriha? ¡Consigue esa armadura!
Decidida, se levantó. En una maniobra algo extraña, se quitó de encima a la fiera llamada Diana y la azotó sádicamente contra el suelo, dejándola inconsciente.
-¿Qué fue lo que hizo? ¡nunca ví algo como eso! !Wuhu!
-Ella utilizó ese movimiento…-Al verla triunfante, pasaron tantos recuerdos por su mente en forma de diapositivas, que olvidó por completo todo a su alrededor.
*Recibió un gracias en su mente.*
-Yuzuriha de Grulla. De ahora en adelante deberás proteger a la Tierra entera, sirviendo plenamente a nuestra Diosa Athena.
-Así será.-Contestó arrodillada y con la caja de pandora a un lado suyo.
-Eso es todo, deberás conseguir una máscara como es debido para cumplir las reglas para mañana. Puedes retirarte.-Rose y compañía, la miraban desde los altos escalones del coliseo. Se levantó y tomó su nueva armadura para llevarla con ella.
-¡Kya! ¡Viene hacia acá! Shion, felicítala. De lo contrario, pensara que no le interesas y te verá como un simple amigo.
-Pero si soy su amigo…
-Por favor no hagas que utilice artimañas de mi época. Solo te digo la verdad. Mira, para que estés más seguro de ti mismo, te diré un secretito. Bueno, serán dos. El primero es… ¡Que estoy tan feliz de que hayas aceptado mi ayuda! El segundo es…
-Albafika, tu también toma nota.-Se acercó sin interés a la conversación. Todas esas cosas del cortejo le causaban incomodidad.
-Continúa, Rose.
-Gracias Albafika; pero mejor primero dale tú un consejo, ya que sueles platicar mucho con Shion, ¿no es así?
Abrió los ojos de forma brusca. Estaba seguro de que tal vez lo que iba a decir le produciría disgusto a alguno de los dos.-Como te he dicho, solo sé tú mismo.
-¡Con razón no le ha dicho nada! El ser "uno mismo" con Shion no funciona. Como te habrás dado cuenta Albafika, esta es una situación crítica y necesita de ayuda de un profesional. Por suerte, yo conozco a alguien que es un profesional en esos temas. Lo único malo es que, no se encuentra en este momento. Pero si estuviera aquí seguro diría "aparentar celos no es del todo malo" o "deja de comportarte como un niño y hazlo como un chico mayor."
-Eso suena… como de Kardia.
-Bueno, ciertamente es de un canceriano, pero el punto no es ese. El punto es que… ¡Ahí viene Yuzuriha! Suerte con eso. Tal vez cocinándole algo funcione, o invítala a algún lugar. –Corrió hacia donde estaba.-Déjame ayudarte con ese rasguño. –Toco pasible su mejilla y utilizó su poder de curación para sanarlo de inmediato.
-¿Qué fue lo que hiciste?-Tocándose el rostro.
-No podía dejar que Shion te viera de esa forma. Estamos muy felices por ti y él está orgulloso. Nos vemos luego Yuzuriha, espero verte pronto. Ah, por cierto, ven.-La llevó hasta donde se encontraba el par de caballeros.-Olvidé presentarlos.
-Soy Yuzuriha.-Sonrió para no ser grosera.
-Albafika de Piscis.
-Muy bien, los dejaremos solos, hasta luego.-Se despidió de la pareja con un saludo afectuoso y continuó el camino hacía el doceavo templo.
-Albafika, ¿Crees que les irá bien?
-Depende de ambos.-Continúo su camino, sin voltear a verla. Los días desde que la conoció fueron consecutivas sorpresas, que nunca pensó vivir, salvo que todo fuese un sueño.
-¿En verdad crees que ser esos consejos para conseguir pareja son tontos?
-De cierto modo.-Comenzaba a preocuparse por el rumbo que seguía la conversación.
-Entonces desde ahora, seré yo misma.- "Para agradarle más a Albafika, seré solo yo misma".
Él solo volteó a verla escéptico y ruborizado, ¿Había escuchado bien?
