Finalmente, lectores, este es el último capítulo, después de este, habrá un epílogo. Antes, quiero agradecer a quienes siguieron el fic y me apoyaron con sus comentarios. Muchísimas gracias.
Disfrútenlo.
Randy Cunningham Ninja Total, no me pertenece, si así fuera, ya les habría dado temporada 3 y 4. A propósito, no se pierdan el doble episodio final de temporada el lunes 27 de julio.
10
El Poder de los Cunninfans
Corría lo más rápido que mis piernas me lo permitían. Debía llegar a casa lo más pronto posible para llevar la televisión donde se encontraba Randy. Estando a unos cuantos metros de mi casa, el suelo tembló y caí de rodillas sobre el pavimento. Levanté mi vista y vi que el cielo ahora era verde y había un gran remolino de nubes verdes que se hallaban sobre donde debía estar Randy. Fue entonces que escuché una risa malévola, proveniente de la secundaria, me acerqué un poco y vi horrorizada, al Hechicero lanzando humo trokeador a diestra y siniestra. Era como vivir una pesadilla. ¿Cómo se liberó?, ¿qué fue lo qué pasó? A menos… ¡No! ¡Randy!
Estaba temiendo lo peor cuando sonó mi celular. Era una videollamada. Contesté enseguida y vi a Howard, que se hallaba en el Foso de Juegos rodeado por los personajes de la serie, éstos estaban de espaldas a él mirando a través del vidrio.
—¡Howard! —exclamé al verlo—¡El Hechicero está libre! ¿Qué pasó? ¿Dónde está Randy? ¿Está…?
—¿Qué? ¡No! —respondió Howard— Está vivo, al menos por ahora. Está herido y muy débil, no sé cuánto más resista.
—¿Dónde está ahora?
—Insistió en seguir luchando contra los robots y ahora también debe destrokear muchos monstruos. Se negó a que le ayudáramos y atrancó la puerta del Foso de Juegos para que nadie saliera. Necesitamos que traigas la televisión lo más pronto que puedas.
—Estoy en eso, a propósito, ¿cómo conseguiste mi número?
—Ehhh… —Howard se puso nervioso— Cunningham lo apuntó anoche para cuando regresáramos a Norrisville, en caso de que recordáramos esto. Bueno, tengo que irme. Y, por favor date prisa.
Fui corriendo hacia mi casa cuando vi que frente a ella estaban dos monstruos golpeando la puerta con sus enormes garras. Ambos tenían el mismo color de cabello que yo, sólo que uno lo tenía largo y con una diadema rosa y el otro lo tenía corto y usaba gafas. No me dio tiempo de escapar, pues el de la diadema se abalanzó sobre mí y me aplastó con su garra.
—¿Jade? ¿Jason? —pregunté al reconocer a ambos monstruos como mis hermanos. Era Jade la que tenía su garra sobre mí.
De la nada, un zapato de tacón color verde esmeralda golpeó a Jade en la nuca, ésta se volteó junto con mi hermano y detrás de ellos se encontraba mi mamá. Ambos monstruos me dejaron y se dirigieron hacia ella.
—¡Josy, ven aquí! —gritó una voz masculina detrás de mí. Era mi papá, quien recién había regresado de su viaje. Me ayudó a levantarme y ambos corrimos hacia la casa seguidos de mi mamá. Mi papá cerró y bloqueó la puerta antes de que los monstruos pudiesen alcanzarnos.
—¡Oh, Josy, cariño! ¡Qué bueno que estés bien! —dijo mi mamá abrazándome y llenándome la cara de besos.
—Regreso de un viaje, feliz de estar en casa de nuevo con mi familia y ¿con qué me encuentro? ¡Mis dos hijos mayores son unos monstruos que buscan destruirnos y mi hija pequeña está afuera sola! —bramó mi papá.
—Tranquilos, sé cómo acabar con esto —dije y subí corriendo las escaleras hasta que llegué a mi habitación.
—¡Josy, espera! —exclamaba mi mamá mientras subía detrás de mí acompañada por mi papá.
No les presté atención y procedí a desenchufar mi tele y a bajarla con cuidado del mueble donde se encontraba.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó mi papá desconcertado.
—Debo llevar la tele al Foso de Juegos —respondí bajando con cuidado la tele del mueble de madera.
—Ahora no es momento de pensar en juegos —dijo mi papá— ¡Es un caos allá afuera! ¡Hay monstruos por doquier! ¡Correrás peligro si sales!
—¡Es que no lo entiendes! ¡Tengo que llevar esto allá y todo volverá a la normalidad!
—¿Qué?
—Papá, escucha, esos dos chicos, Randy y Howard, son los protagonistas de mi caricatura favorita, y están aquí porque le pedí un deseo al cometa Collins. Debo llevar la tele para que Randy entre en ella y así evitar que el Hechicero se apodere del mundo y la serie sea cancelada.
—Hija, ¿de qué estás hablando? —preguntó mi mamá desesperada porque no entendió nada de lo que dije.
—¡Les digo la verdad! ¡Ayúdenme a llevar la tele al Foso de Juegos y verán cómo…!
—¡No! Josy, esto ha ido demasiado lejos —dijo mi papá.
—¡Pero, papá, escúchame!
—¿Qué no entiendes el peligro que corremos? ¡Rus hermanos son unos monstruos y tú sólo piensas en tonterías!
—¡Te estoy diciendo la verdad!
—¡No permitiré que arriesgues tu vida de esta forma! —exclamó mi papá saliendo de mi cuarto junto con mi mamá y cerrando la puerta con llave.
—¡No! ¡Papá, no puedes hacerme esto! ¡Tengo que salir! —gritaba desesperadamente mientras golpeaba la puerta.
—¡Hago esto por tu bien!
—¡No! ¡Noooo! ¡Papá, por favor! ¡Ábreme! ¡ÁBREME! —exclamé hasta que caí de rodillas frente a la puerta y rompí en llanto. Le había fallado a Randy, les había fallado a los Cunninfans, le había fallado al mundo. Ahora Randy morirá por mi culpa.
(PDV General)
El Ninja salió volando después de que el Hechicero le lanzara un rayo de humo trokeador.
—Ríndete ya, Ninja —dijo el Hechicero—. No tienes por qué seguir peleando. Sólo ríndete y haremos esto de la manera más rápida y sin dolor.
—No… no me rendiré —dijo el Ninja débilmente mientras trataba de ponerse de pie—. Un verdadero Ninja no se rinde.
—Qué mal, entonces esto será lento y muy, MUY doloroso —dijo el Hechicero formando una gran bola de humo trokeador y lanzándola directo hacia el Ninja, dándole en el pecho y enviándolo a estrellarse contra un edificio.
El Ninja, mareado por el golpe, apenas pudo ver que el Hechicero le lanzó otra bola de humo trokeador, esta vez, mucho más grande. El Ninja lanzó un grito de dolor.
—¡Noooo! —gritó Howard con horror al ver sufrir a su amigo.
Todo estaba perdido.
(PDV de Josy)
Continuaba llorando, sentada frente a la puerta. Había parado de golpearla. Era inútil tratar de convencer a mis padres de que me dejaran salir. Tampoco podía salir por la ventana porque mi papá la bloqueó con tablas de madera, creo que lo hizo cuando mis hermanos fueron trokeados. Me había rendido. En lo único en lo que podía pensar, era en lo mal que deben estar las cosas para Randy, en cómo se sentirían los Cunninfans de todo el mundo cuando se enteren que su serie favorita se ha cancelado, en cómo pronto el mundo pronto sería del Hechicero. El Nomicon tenía razón, mi deseo se volvió en mi contra y ahora muchos pagarán el precio. Todo era mi culpa.
De pronto, escuché un ruido proveniente de atrás de la ventana. Era un ruido como de madera quebrándose. Me acerqué un poco hacia la ventana y un par de cuchillas atravesaron las tablas de madera y el vidrio de la ventana. Una mano retiró la madera y abrió la ventana. Me llevé una sorpresa al ver quién era.
—¿Grecia? —pregunté sorprendida de verla mientras entraba por la ventana.
—¡Uy! Perdón por lo que le hice a tu ventana —dijo al ver los dos agujeros en el vidrio.
—¿Any? —pregunté al ver a Any entrar por la ventana— ¿Qué hacen aquí?
—Vinimos a sacarte de aquí —contestó Grecia.
En ese momento, dos personas más entraron por la ventana. Eran Matt y Sunny.
—Antes de que digas algo, queremos disculparnos por lo que hicimos —se disculpó Sunny—. No debimos contarle a ese sujeto la identidad del Ninja.
—Está bien, chicos —dije—. Ustedes no sabían que él era el villano de la serie.
—Igual queríamos disculparnos por lo que te dijimos en el Foso de Juegos —agregó Matt—. No estuvo bien de nuestra parte.
—Descuiden, lo que importa es que vinieron por mí, eso significa mucho.
Los tres nos abrazamos.
—Ahora, ¡vamos a salvar a nuestro Ninja! —exclamé.
Amarrando varias sábanas y las cortinas, logramos formar una cuerda con la que bajamos, cuidadosamente, la televisión, pasándola por la ventana. Abajo, se encontraban Ale, Eimy, Kath, Steven e Isabella, quienes nos ayudaron a que la tele bajara a salvo y después la subieron a un carrito rojo. Una vez que terminamos, fuimos bajando uno por uno por la cuerda de sábanas hasta que, finalmente, estuvimos todos abajo. Estábamos por irnos, cuando mis hermanos trokeados nos vieron y se abalanzaron sobre nosotros.
—Grecia, préstame tu abanico —le dije a Grecia. Ésta me lo dio y de un rápido movimiento, corté por la mitad la diadema de Jade y los anteojos de Jason. Inmediatamente, ambos volvieron a la normalidad.
—¿Qué pasó? —preguntó Jade.
—¡Hijos! —gritó mi mamá al tiempo que ella y mi papá corrían hacia mis hermanos— ¡Ay, muchachos! ¡Qué bueno que están bien! —mis padres abrazaron a mis hermanos y mi mamá los llenaba de besos.
—Papá, entiende que tengo que hacer esto —le dije a mi papá mientras él, mi mamá y mis hermanos se ponían de pie—. Es la única manera en que todo vuelva a la normalidad.
Mi papá sólo se quedó viéndome unos segundos. Sabía que estaba determinada a hacerlo y no dejaría que nada se interponga.
—Está bien, hija —fue su respuesta—. Voy a confiar en ti, pero más vale que sepas lo que haces.
Sonreí al escucharlo.
—No llegarán a tiempo si van a pie —dijo mi papá—. Necesitarán un transporte.
Inmediatamente, Matt, Sunny, Grecia, Any, mis hermanos y yo, nos subimos a la camioneta, mi papá subió la televisión con ayuda de mi mamá y ambos también entraron al auto, lo encendieron y pronto estuvimos en camino hacia donde se encontraba Randy.
—¿Por qué Ale, Eimy y los demás se quedaron? —pregunté.
—Ellos tienen otra misión —respondió Sunny.
—¿Qué van a hacer? —pregunté con curiosidad.
—Mira esto —dijo Sunny mostrándome la pantalla de su celular. En ella puede ver un correo que ella y Matt enviaron a un grupo de personas muy particular.
(PDV General)
El Ninja bloqueó con su espada una ráfaga de humo trokeador que el Hechicero le había disparado, pero era tan fuerte que hizo que su espada saliera volando de sus manos, dándole ventaja al Hechicero para lanzarle otra ráfaga, que hizo que el Ninja se golpeara contra una pared.
—Enserio eres patético, Ninja —dijo el Hechicero lanzándole otra ráfaga al Ninja—. Arriesgas tu vida para salvar un mundo que ni siquiera es tuyo.
—Puede que este no sea mi mundo —dijo el Ninja tratando de levantarse y de mantener sus ojos abiertos—, pero aún así lo protegeré, es mi deber como Ninja.
—Me das lástima —dijo el Hechicero lanzándole otra ráfaga al Ninja. Éste rodó a un par de metros de él y trató de ponerse en pie, pero sus brazos le temblaban demasiado, de modo que volvió a caer—. Vas a morir por culpa del inocente deseo de una tonta e ingenua niña.
El Hechicero tomó al Ninja por el cuello y lo levantó hasta que estuvieron cara a cara.
—Se acabó, Ninja —dijo el Hechicero con una sonrisa malvada en su rostro al tiempo en que formaba una gran bola de humo trokeador en su otra mano—. Despídete.
—¡No tan rápido, Hechicero!
(PDV de Josy)
—¡No tan rápido Hechicero! —grité a aquél demoniaco ser, el cual se volvió hacia mí al igual que el Ninja.
—Vaya, vaya, pero si es la niña que hizo todo esto posible —dijo el Hechicero en tono burlón—. Creo que debo agradecerte, sin tu ayuda, no habría podido escapar a este nuevo mundo, el cual, dentro de poco, me pertenecerá.
—No lo creo —dije—. Suelta al Ninja, o tendrás que enfrentarte a mí.
—¡Ja! ¿Tú? ¿Y cuál ejército? —preguntó el Hechicero burlándose.
—¡Éste! —contesté y detrás de mí, se acercaron cientos de Cunninfans, usando camisetas de la serie y levantando estandartes que decían "Larga vida al Ninja", "¡Vivan los Cunninfans!", "¡Viva RCNT!" y el logotipo oficial que diseñé para nosotros, que era la silueta de Randy con un corazón rojo en su pecho y frente a éste decía: "Somos más que fans, somos Cunninfans". Incluso el señor Brown y su hija Rebeca estaban ahí.
Matt y Sunny me explicaron en el auto que publicaron un mensaje en Facebook, dirigido a todos los Cunninfans. ¿Recuerdan cuando subí mis fotos con Randy y Howard? Después de eso, muchísimos Cunninfans que las vieron, me preguntaron si eran reales, cuando les dije que sí y les expliqué todo, decidieron venir a Harrisville inmediatamente, de modo que todos ellos viajaron aquí para poder verlos. Ahora cada Cunninfan alrededor del mundo se encontraba aquí, armado con todo lo que se encontró para defender con uñas y dientes a su querido Ninja; y por referirme a que se armaron con todo lo que encontraron, enserio me refiero a que se armaron con todo lo que encontraron, ¡Grecia hasta había llevado su sartén!
—¿Creen que un montón de niños va a detenerme? —se burló el Hechicero apretando más fuerte el cuello del Ninja.
—Un verdadero Cunninfan siempre es sincero de corazón y valiente en cualquier ocasión —dijo Kath—, aún si tiene que dar su vida por la serie que ama.
—¡Sí! ¡No permitiremos que le hagas daño a nuestro Ninja! —agregó Eimy.
—¡Lo defenderemos aunque nos cueste la vida! —exclamó Grecia levantando en alto su sartén.
—¡Por nuestro Ninja! —gritó Steven, e inmediatamente, todos los Cunninfans se abalanzaron sobre los robots y los monstruos.
—¡Mamá, papá! Ustedes lleven la televisión al Foso de Juegos y conéctenla con los cables y extensiones que encuentren —les indiqué a mis padres—, la tele tiene que estar fuera de la tienda. Yo iré por Randy.
—Está bien, cariño —dijo mi mamá—, sólo… ten cuidado, ¿sí?
Asentí y me fui corriendo hacia donde se encontraba Randy. En el camino, pude ver a mis amigos Cunninfans, destrokeando monstruos y destruyendo robots. También vi que mis padres entraron al Foso de Juegos y dejaron salir a los personajes de la serie.
—¡Vamos, todos! ¡Salvemos a nuestro Ninja! —exclamó Howard él, junto con los demás personajes, también se unieron a la batalla.
Grecia golpeó a un monstruo con su sartén en la cabeza y destruyó tres robo-simios usando su abanico como búmeran. Jade usó el flash de su celular y Jason, el vidrio de sus anteojos (los cuales pegó con cinta en el auto), para cegar a los monstruos que los atacaban. Howard estuvo a punto de ser liquidado por Franz, pero Debbie Kang lo salvó arrojándole agua. Theresa peleaba contra el Robo-Ninja hasta que le botó la cabeza, usando su bastón como palo de golf, golpeó con todas sus fuerzas la cabeza del Robo-Ninja hasta que desapareció de su vista. Any, Ale y Steven arrojaron una lona sobre el Hechicero y lo ataron con una soga. El Hechicero estaba frenético, pues no podía usar sus poderes ahora que estaba atado y no podía ver nada con la lona cubriéndole el rostro. Isabella y Kath destruyeron varias robo-lagartijas usando bates de beisbol y encontraron a McFist y Viceroy tratando de escapar y los ataron. Matt y Sunny se hallaban destrokeando monstruos cuando vieron uno que les resultó muy familiar.
—Creo que sé cómo destrokear a ésta —dijo Sunny al ver al horrendo monstruo de color rosa con cabellos dorados.
Sunny saltó sobre el monstruo y buscó en el bolso que llevaba hasta que encontró un celular rosa lleno de joyas de fantasía y lo arrojó al suelo. Inmediatamente, el monstruo volvió a su forma normal, dejando ver a una chica demasiado maquillada, de cabello dorado y ojos verdes que se puso furiosa al ver su celular roto.
—¿Cómo lo…? —preguntó Matt atónito.
—Fácil, reconocería a Candice en cualquier forma —respondió Sunny—, después de todo, no hubo mucha diferencia entre ella y su forma de monstruo.
—Tú… ¡vas a pagar por esto! —amenazó Candice mientras lloriqueaba por su celular.
El Sr. Brown peleaba contra el Robo-Can, cuando Rebeca, usando su máscara hecha con un calcetín, pateó al robot en el tubo de líquido verde en su abdomen, rompiéndolo y al mismo tiempo, destruyendo al robot.
—¡Esa es mi niña! —exclamó el Sr. Brown chocando los cinco con su hija.
Finalmente, llegué donde se hallaba Randy, tratando de recuperarse de su anterior pelea contra el Hechicero.
—¿Estás bien? —le pregunté ayudándolo a levantarse.
—Un poco mejor —dijo jadeando mientras se cubría el corte en su abdomen con su mano.
—Tranquilo, ¿sí? Todo saldrá bien —dije colocando su brazo sobre mi hombro.
Volví mi vista hacia la entrada del Foso de Juegos, mis padres ya habían enchufado la televisión y ya estaba encendida, lista para que Randy entrara en ella.
—Vamos, tenemos que llevarte hacia la tele —le dije a Randy mientras caminábamos hacia allá.
Sin embargo, el Hechicero se había liberado y se puso furioso al verme llevando a Randy hacia la tele.
—¡NO! —gritó el Hechicero con ira y formó una gigantesca mano de humo trokeador rojo que me atrapó estando a unos metros de la tele.
—¡Josy! —gritó el Ninja al ver que la mano me elevaba y me llevaba hacia el Hechicero.
Todos se detuvieron al ver que el Hechicero me había capturado.
—Pobre niña —dijo el Hechicero cuando me tuvo de frente—, ¿enserio creíste que podías detenerme?
—Es… nuestro deber como Cunninfans… proteger la serie —dije tratando de liberarme.
—Tú los animaste a luchar —dijo el Hechicero viéndome a los ojos—, pero sé cómo arreglarlo. Quebrantaré su espíritu… ¡con tu muerte!
El Hechicero hizo que la mano me arrojara al cielo, me fui elevando muy, muy alto… hasta que comencé a caer.
—¡Josy! —gritaron Matt y Sunny.
—¡Josy! —gritaron mis padres.
—¡Bufanda salvadora Ninj-! ¡Uf! —exclamó el Ninja a punto de lanzar su bufanda para salvarme, pero el Hechicero lo aplastó con la mano de humo trokeador rojo.
—No esta vez, Ninja —dijo el Hechicero—. Ahora, veamos cómo cae tu amiguita.
—¡NO! —gritó el Ninja.
Jamás creí terminar así. Caía muy rápido, desde una muy elevada altura. Sólo cerré los ojos, esperando el impacto contra el suelo, hasta que… Abrí mis ojos y vi un destello de luz roja proveniente del bolsillo de mi pantalón. Era el pedazo de bufanda que Randy me había regalado en el Foso de Juegos. Mis ojos no podían creer lo que presenciaban; el pedazo de tela se movía por sí sola y se envolvió alrededor de mí. Unos segundos después… sentí el suelo, pero con mi puño, provocando un fuerte estruendo.
—¡¿Cómo… —empezó el Hechicero.
—...cuándo… —continuó el Ninja.
—…qué?! —completaron mis amigos.
Abrí mis ojos y dirigí mi atención hacia el Hechicero.
—¡Puño de Aire Ninja! —exclamé instintivamente y de mis manos salió un gigantesco puño color azul que le dio al Hechicero, ocasionando que la mano de humo trokeador rojo desapareciera.
—Josy… ¡mírate! —dijo el Ninja asombrado.
Bajé mi vista y vi que mi ropa normal había sido reemplazada por un traje de Ninja, sólo que éste era como una camisa de karate negra atada con una banda roja como la del Ninja, con puntas en zigzag de color rojo y en cada punta, un símbolo del Nomicon de color verde y en el centro de la camisa había un símbolo dorado del Nomicon. Y en vez de bufanda, tenía una larga cinta roja atada en la cabeza como una diadema, mi cabello suelto ahora estaba atado como una cola de caballo.
—¿Cómo fue que…? —preguntó el Ninja acercándose a mí.
Tomé un extremo de la cinta de mi cabello y recordé lo que había pasado mientras caía.
—La cinta que me diste… —comencé— está hecha con la tela de tu bufanda.
—El traje es mágico —continuó el Ninja—, y la bufanda es parte del traje, entonces…
—…debió activarse cuando estaba en peligro —deduje—. ¡Esto es increíble!
Nuestra plática fue interrumpida por el gruñido del Hechicero, quien se había recuperado y nos miraba con ira.
—¡Vamos, Ninja! ¡Tenemos un Hechicero que derrotar! —le dije al Ninja y ambos nos colocamos en poses de batalla, listos para pelear.
El Hechicero nos lanzó una ráfaga de humo trokeador (el verde), pero logramos esquivarlo dando un salto.
—¡Bola Pegajosa Ninja! —exclamó Randy arrojando una bola amarilla que, al impactar con la cara del Hechicero, la cubrió con una sustancia amarilla viscosa.
—¡Bola de Fuego Tengu! —exclamé arrojando una bola de fuego que el Hechicero logró bloquear.
—¡Guadañas Ninja! —Randy arrojó su cadena hacia los pies del Hechicero, causando que éste cayera.
—¿Lista? —me preguntó Randy.
—Lista —le contesté.
Ambos dimos un gran salto en el aire y exclamamos:
—¡Puño de Aire Ninja!
Ambos Puños de Aire se volvieron uno solo y golpearon fuertemente al Hechicero, mandándolo a estrellarse contra un edificio.
Todos comenzaron a ovacionarnos. ¡Habíamos conseguido vencer al Hechicero!
—¡Sí! ¡Lo logramos! —exclamé abrazando fuertemente al Ninja para celebrar nuestro triunfo.
—¡Cuidado! —advirtió el Ninja empujándome.
El Hechicero había lanzado un rayo de humo trokeador rojo directo hacia mí, pero el Ninja me apartó del camino, recibiendo el impacto en el pecho.
Cuando el humo se disipó, pude ver al Ninja yaciendo inmóvil en el suelo.
—¡RANDY! ¡Noooo!—grité con todas mis fuerzas.
El Hechicero comenzó a reír maniáticamente.
—Debí saber que el Ninja sería tan tonto como para dar su vida para salvarte —dijo el Hechicero acercándose a mí—. Lamentablemente, su sacrificio será en vano, porque ahora… acabaré contigo.
Me quedé en el suelo. Volví mi vista hacia Randy. No podía dejarlo morir, no podía dejar ganar al Hechicero. Tenía que hacer algo. La ira se apoderó de mí e instintivamente me lancé sobre el Hechicero. Tomé un extremo de mi cinta del cabello para cubrirle los ojos y dirigir su camino jalando los otros extremos. Ahora tenía un nuevo plan, debía hacer que el Hechicero entrara en mi televisión.
—¡Quítate de encima! —exigió el Hechicero luchando por liberarse de mí.
El Hechicero trataba de lanzarme ráfagas de humo trokeador para derribarme, pero logré esquivar sus ataques, aunque estuve a punto de caerme un par de veces.
Continué jalándolo hasta que finalmente estuvimos frente a mi televisión. Mágicamente, un portal apareció en la pantalla y salté de la espalda del Hechicero. Éste fue succionado por la TV, dejando oír un fuerte grito mientras desaparecía. El portal era demasiado fuerte y comenzaba a succionarme también, a pesar de que utilicé un par de sais Ninja para sujetarme del suelo. Cuando estaba a punto de desaparecer en el portal, una mano me detuvo. Era Matt, y detrás de él, estaba Sunny, detrás de ésta, Grecia, Any, Howard, Steven, Kath… cada personaje y Cunninfan estaba ahí, formando una cadena para evitar que fuera absorbida.
A lo lejos, pude ver como Randy se levantaba con dificultad.
—Espada… corta-televisión… Ninja —dijo tomando su espada y, con las pocas fuerzas que le quedaban, arrojándola hacia la televisión, atravesándola y destruyéndola.
—Chicos, me salvaron —les dije a mis amigos una vez que estuvimos a salvo.
—Por supuesto, por nada del mundo te dejaríamos —dijo Sunny.
Pronto, dirigí mi atención hacia donde yacía el cuerpo del Ninja.
—¡Randy! —exclamé al tiempo en que corría hacia él.
Me puse de rodillas una vez que estuve frente a él.
—¡Randy! ¡Por favor, Randy, despierta! —imploraba mientras le sacudía suavemente los hombros.
Todos los demás, mis padres, mis hermanos, mis amigos, Cunninfans y personajes, se acercaron a nosotros, rodeándonos.
—¡Vamos, por favor, aún puedes hacerlo! —decía mientras las lágrimas comenzaban a resbalar por mis mejillas.
Le arremangué la máscara hasta por encima de su nariz para que pudiera respirar. Al ver que nada hacía efecto, me agaché sobre su pecho para escuchar su corazón… Nada. El corazón del Ninja había dejado de latir.
—¡Oh, no! —dije antes de romper en llanto sobre el pecho del Ninja.
Los demás igual habían empezado a llorar, Grecia, Kath, Sunny, Howard… todos lloraban la pérdida de nuestro héroe.
Después de varios minutos llorando, abrí los ojos y vi mis manos. Enseguida recordé que ahora tenía mi propio traje Ninja. Entonces, se me ocurrió una idea. Todavía había una forma de salvar a Randy. Me limpié las lágrimas, le puse a Randy la máscara en su lugar, me levanté y puse mis manos a la altura de mis hombros, dirigiéndolas hacia Randy.
—¿Qué haces? —preguntó Matt.
—Aún hay una forma de salvarlo —respondí—. No pienso dejarlo morir.
—Espera, ¿no harás…? —preguntó Grecia.
—Así es —contesté.
—Pero eso es muy arriesgado —replicó Howard—. Consumirá mucha de tu energía, además, no sabemos si funcionará.
—Funcionará —dije decidida—, estoy segura.
Me volví hacia el cuerpo del Ninja y cerré mis ojos.
—Por favor, funciona, funciona —imploraba—. Arte de Curación Ninja.
De mis manos salieron ráfagas de luz roja que envolvieron el cuerpo del Ninja. Pude ver como curaba sus heridas y se regeneraban las roturas de su traje. Pronto, sentí que me quedaba sin energía y me desplomé al suelo, agotada. Luego, levanté mi vista hacia Randy y me acerqué para comprobar si había dado resultado. Acerqué mi oído a su pecho para escuchar los latidos de su corazón, pero no oí nada.
—Lo siento, Randy —me lamenté abrazándolo mientras comenzaba a llorar—. Lamento no haber podido salvarte.
—Sí lo hiciste —dijo una voz. Levanté mi vista y vi que Randy había despertado.
—¡Estás vivo! —exclamé de alegría y me abalancé sobre él, abrazándolo. Él igual me abrazó.
—¡Cunningham! —exclamó Howard dirigiéndose hacia nosotros.
—¡Howard! —exclamó el Ninja, feliz de ver a su amigo.
Howard saltó sobre nosotros y nos abrazó.
—¡Randy! —gritaron Grecia, Any y los demás Cunninfans, alegres de que su héroe estuviera vivo.
—Bien, chicos, creo que fue suficiente —dijo Randy tratando de respirar, pues Howard y yo lo estábamos estrujando.
—¡Ups! Lo siento —dije retirándome apenada mientras Randy y Howard se ponían de pie.
Luego, dirigí mi vista hacia la tele, había quedado destruida.
—Descuida, podemos arreglarla —dijo Randy.
Ambos caminamos hacia la tele, Randy retiró su espada y ambos usamos el Arte de Curación Ninja para repararla. Pronto, la tele había quedado como nueva.
Randy se quitó la máscara y pudimos ver que había quedado como nuevo. Tan perfecto (y guapo) como siempre ha sido.
—¡Josy! —exclamaron mis padres al tiempo que me abrazaban fuertemente y me llenaban de besos.
—¡Ay, cariño, estaba tan angustiada! —dijo mi mamá.
—Lo hiciste bien, hija —dijo mi padre con una mirada de orgullo hacia mí.
—¡Josy! —exclamaron Matt y Sunny, quienes también me abrazaron.
—¡Chicos! —exclamé devolviéndoles el abrazo.
—Nos alegra que estés bien —dijo Matt sonriéndome. Le devolví la sonrisa.
Luego, recordé algo muy importante. Todo esto de la batalla, había durado horas, el sol había comenzado a salir. Ya era domingo. Al día siguiente deberían haber nuevos episodios de Randy Cunningham Ninja Total. Era momento de regresar a Randy a su serie.
—Bueno, creo que… ya… debes irte —dije desanimada cuando estuve frente a Randy.
—Esto no es una despedida —dijo Randy—, aún podrás vernos en la televisión, recuerda que mañana hay nuevos episodios.
—Y serán ultra brutales —agregó Howard.
—Pero… recuerda lo que dijo el Primer Ninja, cuando vuelvas a Norrisville… ya no me recordarás.
—Bueno, dijo que era probable —dijo Randy para animarme.
Instintivamente lo abracé.
—Te voy a extrañar mucho —dije con los ojos anegados de lágrimas.
—Igual yo —dijo Randy devolviéndome el abrazo.
Hubo un momento de silencio. Ambos nos quedamos mirándonos a los ojos hasta que, ambos comenzamos a acercar nuestras caras y a cerrar los ojos lentamente… Antes de darme cuenta, Randy y yo nos estábamos besando… en los labios. Pude ver a varias Cunninfans atónitas y a mis amigos y familia, boquiabiertos ante la escena. También pude distinguir a Howard tomándonos una foto con su celular. Ambos nos separamos, sonrojados por aquél beso. Nunca creí que fuera posible, pero lo hice. ¡Lo besé! ¡En los labios! Cuando lo hice, me sentí en las nubes, sentí como si estuviera en un hermoso y mágico sueño del que jamás querría despertar.
—Bueno, es hora de irme —dijo Randy dirigiéndose hacia la tele cuando fue detenido por Rebeca.
—A ella la besaste, ¿y a nosotras? —preguntó Rebeca seguida por las demás Cunninfans.
Randy se volvió hacia mí y me encogí de hombros. Randy se volvió hacia las Cunninfans y suspiró.
—Está bien —dijo y besó a Rebeca en la mejilla, luego a Eimy, Isabella, Any… todas las Cunninfans se enfilaron para recibir un beso de Randy, hasta que Grecia se aprovechó y le robó un beso en los labios, lo mismo hizo Kath. Ambas estaban contentas por haber besado a Randy en los labios, mientras que Randy las miraba confuso.
Una vez que terminó con los besos, me quité la cinta del cabello, e inmediatamente el traje de Ninja desapareció, dejando ver mis Converse púrpuras, mis pantalones de mezclilla y mi camiseta roja que dice "Amo RCNT" con el símbolo de la máscara Ninja.
—Toma —le dije a Randy dándole la cinta que me había dado.
—No, quédatelo —dijo Randy—. Cuando te lo di te dije que era un regalo, además, tiene una sorpresita al reverso.
—Gracias —le dije—, muchas gracias.
—¿Por qué? —preguntó Randy.
—Por existir.
Randy fue quien me abrazó primero esta vez. Le devolví el abrazo y pude ver que a Howard se le escapaba una lágrima.
—Bueno, creo… que te veré luego en la tele —le dije una vez que nos soltamos.
—Sí, y recuerda: "Season three, H and me. Gonna have to wait and see" —dijo Randy aquella frase del episodio "Bro Money Bro Problems", refiriéndose a que tal vez, haya una tercera temporada.
Randy se dirigió hacia la tele, se volvió para darme un último vistazo hasta que, finalmente, entró en ella. Inmediatamente, los personajes comenzaron a resplandecer hasta que se volvieron siluetas blancas y desaparecieron, lo mismo ocurrió con el Foso de Juegos, Mundo Yiupi, Industrias McFist, y todo lo demás que fuese de la serie.
Finalmente, todo había vuelto a la normalidad.
Esto fue todo del capítulo 10, espero lo hayan disfrutado, recuerden que todavía falta el epílogo. Además, les tengo otra sorpresa: haré una secuela de este fic, pues vi que les gustó mucho. Perdón si no pudieron hacerse la idea con la descripción del traje de Josy (no sirvo describiendo vestuarios), pero en mi página de Facebook (The Brucest Writer, pueden encontrar el link en mi perfil), pueden ver un dibujo que hice del traje.
Otra cosa, la frase que dice Kath al momento de enfrentarse al Hechicero junto a los demás Cunninfans, la dijo mi amiga Mary C., a la cual agradezco mucho por eso.
¡Nos vemos en el epílogo!
¡Bomba de humo!
