Capítulo 10: ¡Sorpresa!
Sanosuke y Yahiko se miraban el uno al otro sin dar crédito. Habían estado todo el día trabajando sin parar. ¿Cómo podían Tae y Tsubame aguantar ese ritmo todos los días? Estaban realmente alucinados con esas dos mujeres, y después de todo el esfuerzo, ahí estaban las dos, sentadas delante de ellos, intentando comprender lo que ellos estaban pidiéndoles.
- Entonces, Aoshi está enamorado de Misao y quiere declararse de forma especial.
Sanosuke y Yahiko asintieron ambos a la vez, mirándola fijamente.
- Así es, y necesitamos que una mujer nos diga que es lo que la vuelve loca. Como sería una declaración perfecta. Por razones obvias no podemos pedírselo a Kaoru, ella nos delataría y Megumi no es una mujer normal…
Sanosuke se quedó pensando un segundo en cómo definir a Megumi. No había definición posible… Ella simplemente era… distinta, y en su interior, algo le decía que eso no le desagradaba para nada.
Tae sacó a Sanosuke de sus extraños pensamientos dejando escapar una risita divertida. Le encantaban esos follones y sobretodo le gustaba estar al pie del cañón. Aún recordaba vivamente la última vez que Sanosuke y ella habían tenido un plan para ayudar a alguno de sus amigos. Kenshin aún estaba sufriendo las consecuencias y aunque tuviera que sentirse mal por él, todo lo que le apetecía era reírse. Y de paso había visto al pelirrojo desnudo en todo su esplendor, algo que jamás podría olvidar bajo ningún concepto. Que hombre por buda… ¡qué hombre!
Carraspeó, intentando aclararse la voz y dejar de lado sus pensamientos perversos y pervertidos.
- Está bien. Os ayudaré ya que me lo pedís así. Si queréis volver a una mujer realmente loca lo que tenéis que hacer es…
Todos se acercaron a Tae, haciendo un corrillo, escuchando atentamente cada uno de sus consejos. Sí… sería una fiesta memorable…
- Megumi, ¿estás bien?
Misao y Kaoru miraban a Megumi como si fuera un monstruo con tres cabezas. Estaba desnuda, muda, con los ojos desorbitados y el labio inferior le temblaba como si quisiera echarse a llorar. Ambas se acercaron a ella de un solo paso, poniendo sus manos sobre sus hombros.
- Cuéntanos.
Megumi lo último que quería era dar explicaciones porque ni siquiera ella estaba totalmente segura de lo que sentía. De lo que sí estaba segura era de que saber que Sanosuke mantenía una relación con Tae le había atravesado el corazón y no hacía falta ser doctora para saber que ese dolor era amor. Amor en su más profundo estado. Se tapó la cara, avergonzada.
- Me gusta… mucho. No puedo creer que esté con otra persona.
Misao y Kaoru se miraron con los ojos como platos. ¿Le gustaba Tae? ¿Cómo era eso posible? Menudo problema…
- ¿Cuándo te has dado cuenta de eso?
Fue Kaoru quién preguntó esta vez y Megumi, muy avergonzada, sacó las manos de sus ojos para mirarlas con preocupación. No quería ser juzgada por estar enamorada del novio de una amiga.
- Hace tiempo que estoy sintiendo… ya sabéis, cosas. Pero ahora mismo, cuando me habéis dicho que están juntos… que Sanosuke os lo ha confirmado en persona… Creo que ahora es cuando me doy verdadera cuenta de que he estado enamorada desde hace mucho tiempo y no lo he querido ver.
Kaoru se pasó la mano por la frente. No había forma posible de que en esa sociedad donde vivían no fuera juzgada por eso, pero por su parte ella apoyaría a Megumi. Era una persona estupenda, aunque borde, malhumorada, creída, exigente… pero una persona estupenda.
- Tienes mi apoyo, y el de Misao.
Misao la miró como si le hubieran salido tres cabezas. ¡Ella no había dicho nada! Kaoru le dio un codazo y Misao carraspeó y dijo con voz apesadumbrada:
- Sí, tienes nuestro apoyo.
Encontrarían la manera de que Megumi consiguiera sus propósitos como fuera. Tae y ella estarían juntas. No había otra posibilidad. Kaoru la abrazó.
- Déjanos esto a nosotras. Te ayudaremos.
Megumi se sintió totalmente anonadada. ¿La ayudarían a conseguir a Sanosuke? No podía creerse que tuviera a unas amigas así. Les sonrió y se propuso conseguirles la mejor ropa sexy occidental de todo Tokio.
Kenshin negaba con la cabeza intentando no reírse. Aoshi era aún más torpe que él en cuestiones de amor. El hombre mayor a su lado dejó escapar el aire, dándose por vencido.
- Este chico no tiene cualidades para conquistar a una mujer.
Aoshi suspiró. No… si tenía que ser por el arte que tenía en recitar poemas seguro que no conquistaría ni un resfriado. No había nada que hacer, jamás conseguiría sorprender a Misao lo suficiente como para que decidiera olvidar todo el daño que le había hecho siempre y quisiera estar con él.
- Gracias por intentar ayudarme, pero no tengo solución.
Kenshin no estaba de acuerdo con él. Estaba seguro de que Misao siempre había sentido algo especial por Aoshi. Lo había defendido siempre, protegido a pesar de los malos actos de Aoshi. Si eso no era amor… Negó con la cabeza.
- Tiene que haber algo que podamos hacer.
El hombre mayor, resoplando, se metió la mano en el bolsillo y sacó de él una alianza preciosa con una gran piedra en el centro. Kenshin y Aoshi se quedaron al instante maravillados.
- Era de mi mujer. Murió. Me gustaría que esto sirviera para algo más que estar guardado en un cajón o un bolsillo. – Le tendió el anillo a Aoshi – Declárate con esto. Sé sincero simplemente y dile lo que sientes. Si le gustas, esto la dejará completamente estupefacta.
Aoshi cogió el anillo con cuidado, como si fuera una cosa delicada y única. No sabía cómo agradecerle a ese hombre el detalle ni como pagárselo. En esos tiempos nadie te daba nada sin pedir nada a cambio. Ese hombre era todo bondad. Pero había otra duda que lo asaltaba. ¿Cómo le daba el anillo?
- ¿Y cómo se lo doy? ¿Cómo me declaro? Quiero que sea especial.
El hombre sonrió y miró su cubo de peces recién pescados.
- Meteremos el anillo en su pescado. Cuando se lo coma, lo encontrará ahí y entonces tú te declararás.
Los tres hombres sonrieron. Si… tenían un plan.
Sanosuke había acabado con el último ingrediente de la lista de cosas que le había dado Tae. Los tenía todos y por fin podrían empezar a preparar una bonita y romántica cena. Entró con Yahiko en el dojo y empezó con los preparativos. Adornó paredes con guirnaldas, una mesa en el centro bien grande con un bonito mantel… Tae le había dicho que ella llevaría la sorpresa final, pero aún no había llegado.
De pronto, alguien tocó a la puerta del dojo. Sanosuke se giró para ver allí a cinco hombres vestidos con atuendos samurái con sendas espadas colgando de sus cinturones. Se puso alerta al instante.
- ¿Es este el dojo Kamiya?
Sin estar muy convencido, Sanosuke asintió. Uno de los hombres sacó de su bolsillo un papel.
- Venimos por lo del torneo de kendo.
Sanosuke y Yahiko, estupefactos, cogieron el papel donde citaba:
Torneo de Kendo en el dojo Kamiya.
Día 25 de marzo a las 19:00h
Ambos se quedaron mirando y sonrieron. Sí… Tae era una verdadera maestra de las sorpresas. ¿Cómo se expresaba mejor Aoshi? Peleando. Seguramente había pensado que si Misao lo veía pelear y ganar acabaría de perder toda la cordura por él.
Hicieron pasar a cada uno de los invitados al torneo. Tendrían que preparar más mesas. Solo esperaba que Kenshin y Aoshi hubieran pescado lo suficiente para todos.
Aoshi y Kenshin regresaron al dojo con una buena carga de pescado fresco. Entraron a la cocina del dojo y lavaron y limpiaron bien todo el pescado. Aoshi escogió uno de ellos para Misao y colocó el anillo en su boca. La cocción no dañaría el anillo y sería una sorpresa perfecta. Lo dejó a un lado, en un sitio estratégico para que a la hora de cocerlo no se les perdiera y se lo fueran a poner a otro comensal.
Kenshin se arremangó. Iba a ser una cena espectacular. Ambos iban a decirles a las mujeres que querían lo que sentían y tenía que salir todo perfecto. Aoshi y él se miraron con complicidad y se dispusieron a cocinar.
Cuando estuvo todo listo, separaron el plato de Misao del resto y fueron a cambiarse para la gran noche.
Las chicas llegaron al dojo a toda prisa. Seguramente ya habían empezado a llegar los invitados al torneo y ellas iban con retraso. Al pasar por la cocina un olor a pescado recién hecho les llamó la atención e hizo que sus estómagos rugieran. No habían comido nada en todo el día. Se acercaron a los humeantes platos y tuvieron que relamerse.
- Kaoru, tengo que admitirlo. Kenshin es un maestro no solo de la espada. Dale un cuchillo y un fogón y te hará una maravilla de comida.
Las tres mujeres rieron y se fijaron en un plato que había a parte de todos. Fruncieron el ceño.
- ¿Y eso?
Era el plato mejor hecho. Más apetitoso, más grande y más suculento de todos los que allí habían. Misao y Kaoru se miraron.
- ¿Megumi, quieres realmente declararte?
Esta asintió y en seguida vio el plan de sus amigas. ¿Qué era lo que le gustaba más a Sanosuke? Comer… darle el mejor plato seria como darle el cielo. Sonrió. Qué amigas más listas tenía… ¡qué amigas más listas!
Apartaron el plato a otro lado, no fuera que lo perdieran de vista. Sí… iba a ser una gran noche. De allí todos saldrían beneficiados.
Cuando Tae llegó al dojo Kamiya se quedó con la boca abierta. ¿Qué hacía allí tanta gente? Sanosuke y Yahiko se habían vuelto locos… Ella no les había dicho que trajeran testigos ni mucho menos. Entró como una furia al dojo, pero se quedó estupefacta. Quizá después de todo no había sido tan mala idea. Estaba todo decorado de forma romántica, pero sin perder ese cariz de pelea que siempre llevaba Aoshi encima. Era como mezclar dos personalidades en un solo lugar. La guerra interior de Aoshi con el amor que sentía por Misao. Estaba todo precioso. Se había organizado todo de manera perfecta. Tenía que admitir que Sanosuke se lo había trabajado muy bien todo.
Dejó un gran ramo de rosas rojas sobre la mesa central y sonrió a Sanosuke que estaba al otro lado justo cuando entraban el resto de chicas y los chicos por la puerta. ¡La fiesta acababa de dar comienzo!
Megumi tuvo que tragarse las ganas de gritar cuando vio a Tae sonreír a Sanosuke y aún más cuando este le devolvió la sonrisa. No sabía si debía meterse en medio. Quizá ellos dos estuvieran realmente enamorados… pero las dudas le asaltaron de nuevo al mirar a Sanosuke. Ahora la observaba directamente a ella, con esos ojos oscuros y penetrantes. La ponía nerviosa… inquieta. Sí, tenía que conseguir a ese hombre como fuera.
Kenshin y Aoshi miraron a Sanosuke y a Yahiko. ¿Habían montado todo eso solos? Qué genios… ¡Qué genios!
Entre risas y nerviosismo empezó el torneo. Fueron pasando uno a uno todos los contrincantes hasta solo quedar Kenshin y Aoshi. Ambos se miraron con estupefacción. ¿Debían dejarse ganar? ¿Debían pelear de verdad?
Una mirada de Kenshin a Kaoru le indicó que se dejara ganar si no quería terminar durmiendo en otro cuarto de nuevo y él, sin ninguna objeción así lo hizo.
Aoshi no podía creerlo. Estaba seguro de que Kenshin se había dejado ganar, seguramente para que él pudiera lucirse ante Misao. Qué gran amigo era el pelirrojo después de todo. Agradecido, recibió la condecoración por haber ganado el torneo y se sentaron todos a comer.
Vio como Kenshin ponía frente a Misao el plato de la declaración y empezó a ponerse nervioso.
A su vez, Kaoru sonrió poniendo a Tae el plato reservado. Allí esa noche habría varias declaraciones. Todos parecían estar nerviosos, exaltados. Se miraban los unos a los otros. Kaoru se frotó las manos.
Empezaron todos a comer y Aoshi no dejaba de mirar cada pellizco que Misao le daba al pescado con los palillos. ¿Dónde estaba su anillo? De pronto escuchó chillar a Tae, emocionada.
- ¡Dios! ¡Un anillo!
Tae miró Sanosuke con los ojos brillantes, este se atragantó, Misao y Kaoru miraron a Megumi expectantes, esta se enfureció, Kenshin y Aoshi se miraron el uno al otro, lívidos y a Yahiko se le cayó el trozo de pescado que se iba a meter a la boca al suelo.
- ¿Qué significa esto?
El grito fue unánime y se quedaron mirando los unos a los otros, expectantes.
- A Megumi le gusta Tae.
Fue Misao quién hablo. Megumi se atragantó, seguida de Tae y a Sanosuke se le vino el alma a los pies. ¿Pero cómo?
- ¡A mí no me gusta Tae estúpidas! – Kaoru y Misao ya no entendían nada. – Me gusta él. – Señaló a Sanosuke que se atragantó más si es que podía.
Todos se quedaron mirando estupefactos y Kaoru preguntó.
- ¿Entonces el anillo es de Sanosuke para Tae?
Este negó corriendo, mirando a Megumi. ¿Ahora que sabía que Megumi estaba dispuesta a estar con él como iba a declararse a Tae? ¡A Tae! Si ni siquiera le gustaba un poco…
Kenshin se llevó las manos a la cara. ¡Qué desastre!
- El anillo lo puse yo ahí.
Esta vez todos miraron a Kenshin. ¿Cómo que lo había puesto él si él ya estaba casado? A Kaoru empezó a subirle el color a la cara. Ese hombre tenía muchas explicaciones que darle. Habló despacio, con un tono tan frío que hasta Aoshi se estremeció.
- ¿Estás pidiéndole a Tae que este contigo… Kenshin?
Kenshin se puso blanco y negó corriendo. Ah no… no quería meterse en líos. Empujó a Aoshi.
- Es de su parte.
Esta vez fue Misao quién miró a Aoshi mal, dolida. A la porra sus intenciones de ganarse su amor. Aoshi ya había decidido con quién estar y no era con ella, era con Tae. ¿Por qué había sido tan ingenua? Estaba a punto de echarse a llorar cuando al fin Yahiko dio un grito que dejó a todos callados y parados en el sitio.
- No sé cómo un niño puede entender más que todos vosotros que sois adultos. – Todos lo miraron – Vamos a ver, el pescado no era para Tae, era para Misao de parte de Aoshi. A Megumi no le gusta Tae, le gusta Sanosuke y el torneo de Kendo no lo hemos montado nosotros – Le dio una colleja a Sanosuke- Eso ha sido cosa de las chicas de lo contrario Kaoru estaría enfurecida de que hubiera tanta gente en su dojo.
Cuando todos empezaron a comprender se miraron. De pronto, echaron todos a reír. Todos menos Tae.
- ¿Entonces a mí no se me declara nadie?
Se quedaron mirando los unos a los otros, sin saber que decir y de pronto Tae rio a carcajadas.
- Menos mal, porque entonces os tendría que haber rechazado. Yo ya tengo novio.
Las chicas se quedaron mirando a Tae sin dar crédito. ¿Tenía novio y no les había contado nada? Tendrían que hablar con ella seriamente.
Acabaron la cena con más tranquilidad, aunque nerviosos, cada uno de ellos mirando solo a quién le interesaba. Al terminar, cada supuesta pareja se fue por separado. Todos tenían mucho de qué hablar. Y las chicas tenian mucho que enseñar.
Tae y Yahiko se miraron el uno al otro y chocaron la mano. Que genios eran… ¡Qué genios!
FIN
Bueno, ¿qué os ha parecido? Espero que haya podido sacaros unas risas todo este loco fic porque para eso es que está hecho, para olvidarnos de todo, reír y pasarlo bien.
Un saludo a todos. Gracias por estar ahí y comentar.
AGRADECIMIENTOS A:
Le chat et le abeille: Creo que si les ayudó después de todo aunque los malos entendidos han estado hasta el final!
Lica: Bueno no sé si has tenido suficiente lio o no jajaja
Pajaritoazul: Si, todo les sale fatal hasta el final, pero todo se acaba sabiendo.
23: Loca xD ya está acabado
Wiloend: Pues aquí tienes el final espero que te haya divertido leerlo todo. Gracias por estar ahí.
Guest: Bastante necesitados jajaja
rogue85: El malentendido con Tae hasta el final jajaja
Isadi: Casi la lian pero al final salió todo bien.
okashira janet: Espero que te haya gustado todo el fic, gracias por seguir tantos años ahí.
