Disclaimer: naruto no me pertenece

-*-: cambio de escena

Cursiva: pensamiento

Rosa y Chocolate

Furia. Ese era el sentimiento que le invadía en esos momentos. Dando vueltas en su habitación como un león enjaulado sin encontrar donde descargar esa ira que cada vez aumentaba mas y mas. Ese día ni siquiera bajo a comer, su madre le había mandado a llamar varias veces pero él con voz molesta había dejado claro que no tenia hambre y al parecer su madre había entendido el mensaje pues no lo había vuelto a molestar.

Se tiro en la cama aun muy molesto intentando escuchar algo de música en su reproductor pero le fue imposible ya que su fastidio personal invadía su habitación con una cara que claramente conocía: ¨ Burla ¨.

-¿Qué paso ototo? No sabía que tenías esos gustos – le dijo con falsa sorpresa su hermano. El menor de los dos gruño de mala manera. A veces su hermano podía ser ten molesto e impertinente – Ahora que lo veo así – continuo con pose pensativa y falsa inocencia – creí que si fueras del otro bando, terminarías de Naruto de pareja y no con Hyuga, debo de admitir que me sorprendió – Sasuke levanto la mirada furiosa hacia su aniki que seguía parloteando como si hablara del clima – aunque creo que ustedes se complementan, ambos son muy parecidos. Demasiado serios, fríos, callados – enumeraba Itachi levantando los dedos de su mano derecha; mientras más cosas salían de la boca del moreno mas se incrementaba la molestia de Sasuke – y también siempre andan juntos al igual que con Naruto pero el es muy escandaloso para tu gust… - suficiente. Esa fue la gota que derramo el vaso. Sasuke estaba más que molesto y le voló, literalmente, encima a su hermano. Se lanzo desde la cama hacia su hermano que se encontraba sentado en el borde de esta tirandolo al piso quedando encima de él intentando golpearlo e Itachi muerto de la risa al ver lo que le había provocado a su hermano esquivando los manotazos de Sasuke.

De alguna manera ya estaban golpeándose con cojines y almohadas hasta caer rendidos en el piso alfombrado respirando agitadamente.

-Ja ja ja… cuando tengas otra sorpresita así avísame – decía entre risas y agitación el mayor de los dos.

-Ya cállate – le espeto el menor igual de agitado golpeándolo con el cojín que tenia aun lado. Su hermano sabía como bajarle la molestia de una extraña manera, muy a su modo; a pesar de molestarlo en ocasiones su relación no era mal, al contrario se llevaban muy bien.

Por otro lado de la ciudad, sudado, agotado y con el pelo pegado en el rostro, hombros y espalda, un castaño salía de lo que parecía un salón de entrenamiento hacia la construcción cercana: una extensa casa de dos niveles bastante grande, después de pasarse toda la tarde entrenando. Esa era su forma de despejar el enojo. Aun pensaba en lo ocurrido esa mañana – me las vas a pagar – hablaba par si mismo en voz queda – nadie se burla de Neji Hyuga , mucho menos esa pandita con complejos feministas – seguía mascullando mientras subía las escaleras hacia su habitación cuando en el corredor alguien lo intercepto – cenaremos fuera cariño – le aviso su madre con una tierna sonrisa mientras posaba su mano en su mejilla – estas muy sudado – le dijo con tono jocoso para después alejarse. Así era su madre, bastante alegre. Con largos cabellos oscuros con reflejos morados cortados en capas y grandes y hermosos ojos lilas y piel muy blanca. Una bella sonrisa siempre adornaba su rostro y lograba calmar a su joven hijo. Esbozo una pequeña sonrisa por la actitud de dicha mujer, negó con la cabeza y entro a su habitación, tenia que estar listo a tiempo. Por lo menos algo distraería a los chicos del bochornoso acontecimiento de esa mañana.

El sol se alzaba en lo alto colándose por las ventanas llagando a los rostros de miles de personas anunciando un nuevo día. Apuradas personas andando hacia sus trabajos, jóvenes hacia los institutos y niños llevados a las escuelas por sus padres; un panorama común. En la academia de Konoha, sus alumnos atravesaban las puertas de sus respectivas aulas al igual que algunos maestros. Como era de esperar los murmullos y cuchicheos no se hicieron esperar con la llegada del Hyuga y el Uchiha junto a sus demás amigos a los cuales no dejaban de preguntarles si era cierto lo visto en la fotografía a lo que estos negaban seriamente y agradaban que solo era una broma de mal gusto.

Las chicas por su parte no prestaron mucha atención a dichos comentarios, pues ya esperaban una reacción así en sus compañeros. Bien dicen por ahí que la curiosidad mato al gato, pero con un rumor tan… inquietante acerca de algunos de los chicos mas cotizados del lugar bien valía la pena aun si no tienes siete vidas.

Los cuchicheos fueron callados cuando el profesor de historia pidió silencio a los alumnos – orden para comenzar la clase, después le preguntaran lo que quieran a Uchiha y Hyuga – los chicos no sabían si agradecerle o torturarle por lo que dijo, y a sabiendas de que no podían hacer mucho optaron por fulminarlo con la mirada. Algunos reían por ese comentario.

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Horas después en otro salón de clases los estudiantes esperaban pacientemente a su profesor de literatura que se dignara en llegar. Que mala costumbre de ese hombre el llegar tarde a cada clase. Por su parte los muchachos mataban el tiempo hablando entre ellos o haciendo cualquier cosa para matar el tiempo, en cambio un pelinegro no perdía detalle de cierta chica de ojos azules que se encontraba leyendo un libro, ella sabia algo que el también quería saber y no perdería la oportunidad de preguntarle. Se levanto y camino hacia ella con ese andar elegante y sofisticado propio de él hasta detenerse al lado de ella la cual parecía no reparar en su presencia estando muy concentrada en su lectura. Sus amigas estaban en otro lugar del salón hablando con algunas personas por lo que su s lugares estaban vacíos.

-¿Te molesta si me siento? – escucho que alguien le hablaba y al levantar la vista se encontró con él. Ojos negros al igual que su cabello, piel blanca y expresión serena.

-No, puedes sentarte – intento volver a la lectura pero obviamente se dio cuenta que el muchacho quería decirle algo y al parecer no se iba a ir sin hablar con ella – dime – dijo cerrando el libro en sus manos no sin antes colocar un lápiz para que hiciera la función de separador. Los negros mechones que enmarcan su rostro se movieron gráciles cuando ella volteo la cabeza para enfocar a la persona a su lado.

Con una minúscula sonrisa se aventuro a preguntar - ¿sabes quien lo hizo, cierto? – entendió perfectamente a lo que se refería, y no es que fuera adivina pero piensa si hay un rumor de que tu hermano tira para el otro lado y el ¨ anuncio ¨ fue hecho publico debe ser acerca de eso ¿no?

-¿Qué te hace pensar que yo se algo de eso? – respondió ágilmente. Sus ojos estaban viéndose fijamente azul vs. Negro, ambos se miraban fijamente lo cual era extraño y a la vez complacía al azabache pues muy pocas mujeres lo miraban a los ojos con seguridad pero al poco rato terminaban sonrojándose o nerviosas pero esta chica ninguna de las dos y eso era lo que le complacía. Encontrarse una contraparte.

Por una parte del salón estaban sus amigos, me refiero a los de Itachi, que como él se dieron cuenta que en la chica de ojos azules no hubo ningún tipo de cambio en su comportamiento al encontrarse hablando con el Uchiha mas bien parecía que su mirada era levemente retadora ¿Que estaría haciendo Itachi? Se pregunto mentalmente el rubio compañero suyo ¿estaría invitándola a salir?

Y por otra parte estaban las amigas de la pelinegra que se dieron cuenta cuando el Uchiha se sentó al lado de su amiga aunque estas miraban de vez en cuando. Alguien debía ser discreto en ese salón.

-Hmp – se acerco un poco más a ella. Ella tenía su brazo derecho apoyado en el respaldo del asiento y el que estaba sentado con la espalda recta se inclino hacia delante. Abrió la boca para decir algo más pero el sonido de la puerta los alerto de que alguien había entrado. La pelinegra desvío por unos segundos su vista de la persona que tenia enfrente para cerciorarse de que haya sido el prof. Hatake hubiese sido el que hubiera entrado. Confirmado esto volvió a fijar su vista en el pelinegro, en sus ojos se leía claramente un hablaremos luego para luego levantarse y dirigirse a su asiento desde donde mantuvo el contacto visual con la pelinegra hasta que las amigas de esta le impidieron seguir.

Con las explicaciones que habían dado los muchachos los rumores poco a poco se habían ido aplacando y por algo agradecían que el siguiente día fuera sábado así con dos días fuera de la escuela los demás se olvidaran de el suceso y los dejarían en paz. Arrogantemente pensaban quien podría creer que ellos eran gays, es decir ellos. Pero por ser tan creídos ya les habían bajado los humos muestra de ello: ese rumor confirmado con fotos, aunque hayan sido con foto shop.

El primer descanso les llego para todos y ciertas chicas pasaron por en frente de los muchachos y no evitaron soltar una que otra risita – me las pagaran – fue el pensamiento al unísono de los afectados cuando las vieron pasar.

En el salón de música, como ya se le había hecho costumbre una pelinegra se encontraba tocando el piano cuando alguien más entro al aula. Percatándose ella de quien era no se inmuto ni dejo de tocar.

-¿Me estas siguiendo? – dijo al recién llegado

-No me respondiste – dijo apoyado del marco de la ventana mirándola directamente

-Eres muy insistente ¿sabias? – dijo con una risita

-Lo se, es uno de mis dones – dijo orgulloso – pero ahora respóndeme ¿Quiénes lo hicieron?

-¿Para que quieres saber? – le rebatía con otra pregunta - ¿acusarías a quien lo hizo? – esta vez levanto la vista para enfocar sus ojos. Ahí estaba otra vez, esa mirada segura y un tanto desafiante.

-No. Solo es curiosidad – dijo encogiéndose de hombros – mi hermano fue uno de los afectados pero se que si él no le hubiera hecho algo a la persona que lo hico no hubiera pasado esto. Además, ayer te oí murmurar algo de rosa y chocolate

-Es cierto, y si se quien lo hizo – hizo una pequeña pausa – mis primas lo hicieron como venganza – el no dijo nada dejándola continuar – me entere el mismo día –dejo de tocar – tu hermano y su amiguito se metieron con las personas equivocadas – un quienes son salio de la boca de Itachi, podría ser obvio que eran del mismo salón de Sasuke como lo podrían ser de otro salón – no se si las has visto, una de ellas tiene el pelo rosa y ojos verdes y la otra tiene el cabellos castaño oscuro y los ojos marrones. Siempre andan juntas. La última tiene recogido el cabello en dos chonguitos.

Al momento que ella daba esta explicación cuatro chicas se encontraban con una rubia la cual la felicitaba por lo que les habían hecho a esos ingeridos, pretenciosos y no es que a Temari le cayeran mal solo que ellos se lo merecían.

-Que extraña combinación de colores – dijo tratando de recordar a las mencionadas – sin ofender es solo que tu tienes el cabello negro y tus primas rosa y castaño, es un poco raro. Ahora entiendo lo de rosa y chocolate.

-Quizás algún día te diga algo más

-Quizás si salieras conmigo – dijo seductor. La de ojos azules sonrío y salio del salón – algún día vas a ceder – siguió sonriente hasta que el timbre sonó anunciando la clase siguiente antes del almuerzo.

lamento la tardanza, espero y les guste la conti