—¿Estás bien, Mai?

—Si, estoy bien—contestó anonadada— Es solo que... nunca llegué a imaginar tanto.

—Si, lo sé.—le tomó de los hombros y sonrió para darle ánimos—Todo estará a nuestro favor.

—¿Tú crees, Trunks?

—Por supuesto, verás que sí—Se sumergieron en un cálido abrazo.

—¿Me querrás toda la vida?—preguntó inesperadamente—Es que yo envejeceré más rápido que tú.

—Entonces buscaré las siete esferas del Dragón para hacerte joven y bella otra vez—rió.

—¡Trunks!—exclamó irritada—¡No estoy jugando, niño!

—¿Qué te parece si nos hacemos niños otra vez? ¿o prefieres que yo me haga anciano?—continuaba con el juego.

—¡Hablo en serio!—refunfuñó—Tú eres fuerte, tu raza extraterrestre dura hasta más de 80 años.

—¿Y eso qué importa, eh? ¡Tonta! Yo te querré siempre sin importar nada ¿lo oíste? N-A-D-A—la chica se sonrojó—Ahora hay que pensar en lo que en verdad tiene importancia.

.

.

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Ahora sé qué tan afortunado soy por tenerte a mi lado. Esos «buenos días» que me das en las mañanas Con Aroma de Café, son inigualables. Eres mi felicidad, mi debilidad, mi TODO. Para mí es un halago ser solo tuyo. Seré tu amigo, tu cómplice de aventuras inimaginables, el que te haga reír y llorar de alegría; te amo y te amaré por el resto de mi vida. De aquí hasta la eternidad juntos.

«Todo estará bien mi amor»

Con Aroma de Café

Epílogo Final

Capitulo

X

Nuestra vida.

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Al concluir nupcias, los chicos regresaron de su viaje y de su improvisada «Luna de miel» en las ruinas del Castillo de Pilaf. Volvieron a la Capital del Oeste bajo el mismo método: motocicleta. ¿Y que más se podía esperar de este par de rebeldes? El recorrido se tornó con un ambiente muy satisfactorio, aprovechaban cada bonito paisaje para fotografiarlo. Habían muestras de cariño enormes entre los nuevos esposos, puesto que de alguna forma muy única, habían sido bendecidos bajo la luz Lunar. Ya existía un pacto verdadero entre los dos, algo palpable y real; eran marido y mujer ante ellos. Pero ahora faltaba el reto más grande: la sociedad. ¿Cómo dar una noticia tan repentina y de esa magnitud? ¿Cómo manejarlo en el trabajo? Se debía de buscar la forma más correcta de hacerlo porque ya no se esconderían de nadie. ¿Por qué hacerlo? Si ya habían llegado a ese TODO que tanto deseaban y sería muy injusto reprimirse por querer externar su amor ante el mundo.

...

Departamento de Trunks.

Tomándola en sus brazos accedieron al departamento. Y justo antes de ponerla en pie salió una peculiar frase de sus labios.

—Bienvenida a casa, amor—ésta sonrío un poco apenada.

Cuanta razón había detrás de esas palabras, porque en efecto, ya no era sólo el departamento de Trunks Brief, sino de ahora en adelante seria hogar de ambos. Su nuevo nicho de amor que se empaparía de miles de anécdotas compartidas, «nuestro hogar»; de dos, de pareja. Algo unido desde ya.

Faltaban dos semanas para reincorporarse a sus labores; les esperaba mucho trabajo por hacer. Tenían que poner orden a su nueva vida. Trunks compró bajo una buena oferta la pequeña casa de las afueras de Capital del Oeste. El anciano arrendatario con el ojo cuadrado y de manera inmediata accedió al precio que ofrecía el joven para adquirir el bien. Al decidir comprarla, no era precisamente porque fueran a vivir en ella, sino por el recuerdo que les representaba. Gracias a ese pequeño hogar había comenzado su historia de amor; otra razón fue que Shu y Pilaf tuvieran donde llegar cada vez que regresaran de sus aventuras. Trunks ya sabía lo importante que eran para Mai esos dos pequeños individuos. Igual ellos de vez en cuando podían pasar un buen rato ahí como en los viejos tiempos. Así que el valor que le adjudicaban a la casa era en varios aspectos de sus vidas.

...

Con lo de la pequeña casa resuelto, ahora seguía enfocarse en su nuevo hogar. Por medio de internet solicitaron material para decoración: muebles, tapices, entre otras cosas bajo el gusto de Mai. Como buen marido, el decorado y el rediseño del departamento lo dejaría en manos de su mujer. Por lo tanto, encapsuló todos sus muebles para dejar vacío el lugar; lo único que permaneció sin tocar fue el cuarto de estudio, donde en ciertas ocasiones lo utilizaba para trabajar. El pedido llegó a la puerta de su casa, varios hombres desfilaban con todas las cosas que habían comprado. Mientras Trunks firmaba las facturas, Mai dirigía a los hombres sobre dónde ir colocado los artículos. Una vez solos bajo la intimidad de varias cajas de cartón, él corrió hacia ella, la tomó de la cintura con sus brazos y la alzó dándole altura para así girar un par de veces. Mientras ella se aferraba a la cabellera lila, sus rostros, sus miradas azules, emanaban una felicidad indescriptible, una complicidad de color azul, un lenguaje extraño que ellos y solamente ellos, conocían a la perfección. Después de darse un lindo beso en los labios, había llegado el momento de empezar.

—¿Estás lista, Mai?—preguntó deseoso.

—Lo estoy, niño.

—Bien, entonces … ¡Manos a la obra!

Las paredes que alguna vez fueron de color gris y destilaban «soltería» se convirtieron ahora en color blanco. Las persianas fueron sustituidas por la calidez de unas cortinas color verde olivo; plantas verdes, jarrones de barro, sillones de color beige con cojines pintorescos: rayados, rojos, cafés, entre otros estampados. Lámparas en base de herrería que irradiaban amor con su luz amarillenta. Y todo parecía tener un nuevo aroma; olía a hogar. Una pared de la sala fue pintaba de verde; con taladrado en mano y tornillos, fue cargada de cuadros de distintos tamaños, donde solo ellos dos eran los protagonistas de las imágenes: sobre la moto, paisaje naturales, las ruinas del Castillo de Pilaf, la Luna, pero en el medio de ellas estaba el cuadro más importante de todos; él y ella vestidos de novios besándose y la Luna sobre su hombros bendiciéndoles. Más detalles aquí, allá, una limpieza general al departamento, nueva decoración en la habitación y listo. El nuevo hogar de los «Briefs» había quedado como nuevo.

—¡Quedó perfecto!

Cansados, con manchas de pintura en su prendas, rostros y brazos, fueron a tomar un baño en la comodidad de la tina. Inciensos, pequeñas velas con aroma a Jazmín, era lo usual que acostumbraban poner durante la ducha.

Ambos estaban dentro de la tina, relajados por lo tibio del agua. Mai estaba sentada sobre la pelvis de Trunks; frente a frente tallaban sus cuerpos haciendo desaparecer las manchas de pintura de sus pieles. Pequeños besos en los labios se dieron en repetidas ocasiones; que bello era el amor en su máxima expresión, tanto así que no hacía falta hablar de nada porque con verse a sus ojos se decían muchas cosas hermosas.

De momento, y sin previo aviso el joven Brief salió de la tina.

—¿Tan rápido?—preguntó Mai aún sumergida en el agua tibia.

—Si—contestó—iré al estudio. Voy a revisar algunos pendientes del trabajo—le plantó un beso en la frente. Secó su cuerpo con la toalla y sin importar estar expuesto, fue devorado por el añil. Sin embargo, él siguió su acto con la mayor naturalidad.

—Estaré unos minutos más aquí, niño —le afirmó a su esposo desde la tina—En un rato te veo en la cocina, ¿sí?—éste volteó y sonrío.

—¡Claro!

...

Saliendo de la habitación con un pantalón suelto color gris y una playera negra sin mangas; se dirigió descalzo al estudio. Caminar así era cómodo puesto que sentía la suavidad del alfombrado de todo el departamento en sus pies. Cuando llegó al lugar indicado, encendió el monitor de la computadora de escritorio, tomó asiento. Revisó algunos correos electrónicos que le mandaba su secretaria para ponerlo al corriente de sus pendientes. Una taza de café era su única acompañante en ese instante. Le daba sorbos y más sorbos mientras realizaba sus pendientes. En la barra principal del escritorio se encontraba una carpeta abierta con las fotografías de su viaje que con anterioridad había visto para poder imprimir unas cuantas para los cuadros que fueron colgados en la pared de la sala. La curiosidad de verlas otra vez le ganó, y nuevamente al ritmo del click los orbes azules miraban cada una de las imágenes «más sorbos al café» se plasmaba una, luego otra y otra, hasta que llegó a la que más le gustaba «ellos besándose bajo la Luna» dejó la taza de café a un lado; estudiaba a detalle la imagen, hacia zoom para verla mejor, suspiraba, meditaba «¿acaso será que ...?»


Castillo de Pilaf

Segundo día.

La luz de la alborada se filtró por la ventana anunciando un nuevo amanecer. Los preciosos reflejos tornasoles llegaron a sus ojos azules haciéndola despertar. Se incorporó un poco y al voltear con la vista adormecida, distinguió al niño depravado que tanto amaba a su lado profundamente dormido. Por inercia se cubrió con una sábana, talló sus ojos y se levantó con pereza arrojando ligeros bostezos. Sobre una mesa vieja de madera, estaba una cafetera eléctrica conectada a una fuente de energía, era necesario porque en el lugar no había servicio de luz desde aquel fatal ataque del mono gigante. Encendió el aparato con sus delicadas manos y éste por propia naturaleza hizo su función primordial: café. Vertió un poco del líquido en una taza color roja con la insignia la estrella de Pilaf , esa era la de ella; la de Trunks era de color azul con el logotipo de la «CC». Tomó asiento en una silla rústica de madera un poco dañada y con ciertos signos de polilla entre las patas. Subió sus piernas que pronto rodeó con los brazos mientras en las manos sostenía la taza con café. Le dio varios sorbos a la bebida y su mirada se centraba en el colchón que estaba en el piso y sobre éste; el azul de su vida respirando con tranquilidad.

Lo observaba a detalle; sus mechones lilas era un total desastre, estaban estrujados, despeinados, eran un caos. Tal vez ella había sido causante de eso la noche anterior. Pero aún así, tenía que admitir que se miraba hermoso. Su torso se mantenía desnudo mientras la sábana se aferraba con fuerza a su cintura. Acostado boca arriba uno de sus brazos estaba sumergido en la almohada; mientras que el otro reposaba a un lado de su cuerpo. De esta forma tan natural se le miraba relajado y a Mai le encantaba; nadie sabía mejor que ella su acostumbrada forma de dormir «más sorbos al café» siguió devorándolo con la mirada.

Que bendición estar así, apreciarlo en esa faceta tan natural; fuera de miradas, fuera de chismes, fuera de esos lentes y del traje que para los desconocidos era un fuerte mural impenetrable. Le dio más sorbos al café y en sus labios se dibujó una sonrisa «apenas así dormido el ceño se te suaviza, niño» Y si. Sus cejas estaban relajadas—suspiró—La piel de tez bronceada irradiaba un calor no tan común, tal vez se debía a su raza saiyajin y quizás por esa razón su sangre generaba un calor sobrenatural. Después de tanto tiempo de intimar y dormir juntos se dio cuenta de ese detalle; Trunks se descubría de las sábanas con frecuencia y quizás cuando alcanzaba cierto frío en la piel, recurría nuevamente a ellas.

De pronto el chico empezó a despertar. En primer instante el brazo que mantenía libre, se fue directo hacia su rostro que masajeaba con lentitud; después de haber respirado profundamente exhaló por sus labios. El siguiente gesto llenó a la chica de ternura porque el brazo que se mantenía de bajo de la almohada, se estiró hacia el otro lado del colchón en busca de ella. Pero Trunks al no sentirla junta a él, volteó y poco a poco sus ojos se fueron abriendo. Su expresión era aún de pereza pero aún así se dio cuenta que su amada no estaba. Alzó un poco la vista hacia enfrente y la vio sentada sobre la vieja silla envuelta entre sábanas y con una taza de café en mano.

—Ahí estás—ella asintió—¿Llevas rato que despertaste?—su cabeza volvió a la almohada.

—Tal vez cerca de una hora, niño.

—Ya veo—del otro lado del colchón buscó su móvil para ver la hora— Las 7:00 de la mañana, demasiado temprano—rió—Tal vez si fuera al trabajo me costaría horrores despertarme.

—Eso ni los digas, te pasa muy seguido Trunks. En especial los lunes.

—Vamos, vamos, no te quejes de mí—bostezó—aunque te soy sincero dormí excelentemente bien. Es relajante, no hay rudos de nada. Es el segundo lugar en el que duermo de maravilla. En primer puesto está tú casa, de ahí le siguen estas ruinas y en tercer lugar pondría a Paoz cuando de niño me quedaba a dormir en casa de Goten—estiró el brazo incitándola a volver al colchón. La chica se levantó, dejó la taza sobre la mesa y fue hacia él.

Ambos se abrazaron con fuerzas. Se dieron el primer beso de la mañana Con aroma de café—Trunks sonrió al descubrir la delicia de ese magnífico sabor. Mai se acostó sobre su pecho, lo acariciaba con sus manos y dibujaba figuras sobre éste, mientras tanto el chico trataba de adivinar «¿Es un corazón?»

—Trunks...—alzó la cabeza buscando su mirada.

—¿Si...?—respondió a llamado de su mujer.

—¿Qué sigue de aquí?

—¿A qué te refieres, linda?

—¿Qué explicación le diremos a todos sobre esto?—se mostró preocupada.

—No hay nada que explicarles, es nuestra vida, punto. Yo de alguna forma me encargaré de eso—acariciaba su mejilla— Ahora cambiando de tema ¿dónde quieres vivir, Mai?

—Bueno, no me había puesto a pensar en ese detalle—meditó un poco antes de dar respuesta—Creo que por lo pronto tu departamento está bien, Trunks. El problema sería la vieja ca...

—La vieja casa...—terminó la frase—Descuida, Mai. La compraremos—aseguró.

—¿De verdad?—preguntó sorprendida.

—¡Por supuesto! Tómalo como un previo regalo de bodas—la chica sonrió apenada.

—Pero no es necesario, Trunks.

—Lo es—afirmó con decisión—Mai, no te preocupes por nada ¿sí?—besó su frente— Ven, trata de descansar un poco. En punto de medio día emprenderemos marcha.

«Seremos muy felices, te lo prometo mi amor. Lucharemos con todo lo que se nos ponga en frente»

En la habitación con olor a humedad; el óxido adornaba con manchas las paredes con grietas. Las débiles dalas que sostenían al techo, se cubrían por plantas enredaderas secas de tonalidades cafés. Y ahí, estaban dos cuerpos aferrados sobre el colchón que se mantenía en el suelo, rodeado por velas consumidas que habían cumplido su objetivo de alumbrar en la oscuridad y emanar luz tenue . Entre sábanas, sintiendo la desnudez de sus cuerpos, afirmaron con amor, entrega y anillos de plata el juramento que hacía solo una noche se habían prometido.

»Quiero ser tu esposo.

»Y yo ... yo quiero ser tu esposa.


De manera inmediata inició sesión con una cuenta alternativa, abrió la bandeja de entrada del correo electrónico «¿Será buena idea si...?» adjuntó la imagen. Escribió varios destinatarios; primero el de las noticias locales de la Capital del Oeste, después agregó a los editores de la revista semanal: Capsule Corp New Times. Y por último a la cadena televisiva ZTV. Escribió rápidamente un texto en forma anónima «Noticia de último momento: El empresario Trunks Brief contrajo nupcias» fue necesario embriagarse con otros sorbos de café para agarrar valentía ante lo trillado que estaba por hacer. Pero, él pensaba que era necesario «qué más daba» De igual forma todo mundo le observaba, ahora por lo menos les daría una buena razón para que hablaran de él. Lo que realmente quería era gritárselo al mundo y «de ésta manera» era el método más eficiente para que TODOS se enteraran en cuestión de segundos de su matrimonio. Estaba a un «ENTER» para marcar una gran diferencia entre hoy y el mañana. Sería una euforia, lo sabía, pero era mejor que la noticia la fueran digiriendo ahorita que ambos se encontraban aún de vacaciones. Así cuando volvieran a sus labores todo el personal estuviera «tranquilo» Segundos pasaron en lo que su mente maquillaba su plan y sin pensarla mucho lo hizo, presionó la tecla del ENTER «correo enviado» azotó su espalda con el respaldo de la silla, frotó su frente implorándole a Dende y a todos los Kaios que ésta absurda idea saliera bien.

—¿Trunks, estás bien...?—preguntó una dulce voz en el marco de puerta con su ordinaria bata de dormir rosa —la cena está lista ¿no vendrás?—él volteó.

—Sí, por supuesto—se levantó de la silla, fue hacia ella. Tomó de su mano y emprendieron camino a la cocina.

—¿Qué se supone que estabas haciendo, niño?—estaba extrañada.

—Nada, tranquila. Solo eran cosas del trabajo—le sonrió.

En la cocina ambos tomaron asiento, agradecieron por los alimentos y cenaron un rico arroz cantones hecho por la cocinera Mai. En plena comida platicaron un poco de diversos temas: el nuevo decorado del departamento, el regreso al trabajo, las fotografías, etc. Al terminar alzaron la cocina y mientras ella lavaba los trastes, él los secaba colocándolos en el escurridor. Y de momento surgió una pregunta.

—¿Ya le dijiste a tus padres?—preguntó al ras de la tarja mientras jabonaba los platos.

—No, aún no—contestó con la franela en mano.

—¿Crees que se molestarán?

—Tal vez, pero no me preocupa del todo—colocaba un plato en el escurridor.

—¿Ah, no?—volteó hacia él.

—Bueno, como decirlo. no somos unos niños. Tendrán que aceptarlo aunque no les guste—y la chica sonrió por su comentario.

Pero bajo la ignorancia del azul añil, no sabía que «TODOS» de alguna forma se iban a enterar sin necesidad de decir ni una sola palabra gracias a la trillada idea de su esposo.

...

Al terminar con los trastes, secaron sus manos con la servilleta que colgaba del refrigerador. De ahí, se dirigieron al baño para lavar sus dientes. Hábitos de parejas que ahora con más frecuencia compartirían.

Minutos después en la habitación, se sumergieron bajo el edredón blanco y frondosas almohadas, estaban de lado frente a frente viéndose a los ojos. Había sido un día cansado así que era buena idea ir a la cama temprano.

—¿Estás feliz?—preguntó el muchacho. Ella simplemente se limitó a contestar. Solo asintió con ligereza—Yo también lo estoy—susurró Trunks.

Él se acercó a Mai, la abrazó con ternura. Era algo quizás difícil de creer o asimilar; estarían juntos en todo momento. Les causaba ciertos nervios, pero así habían decidido estar: juntos por siempre. Sin embargo, había cosas que pensar al respecto como ¿qué pasaría si discutieran y él tuviera que alzar la voz? No quería llegar a esa necesidad de utilizar un lenguaje subido de tono con ella, porque bien sabía que Mai no se quedaría callada y armarían un pleito mundial. Aunque problemas siempre surgen, por fortuna han sabido arreglarlos adecuadamente.

Pero aún así, no es lo mismo tener sus espacios independientes a estar «JUNTOS» para todo. Por un momento eso les quitaba el sueño, pero en su debido tiempo sabrían qué métodos utilizar para fortalecerse como un matrimonio de bien, bajo la influencia del respeto y la comunicación.

Ahora lo más entretenido era despojarse de sus prendas para proceder al goce de la intimidad. Para ahogarse una vez más en el océano azul que tanto les gustaba, asfixiarse sin piedad bajo el hechizo que solo con la unión de sus cuerpos encontraban.

—Quiero hacértelo, Mai.

¿Y mañana que pasaría?

Mañana simplemente el mundo se engalanaría con la noticia de su amor.

...

Al día siguiente.

Envueltos entre sábanas y dándose calor piel con piel; estaban los señores Briefs recibiendo los primeros rayos de luz filtrase por la ventana.

Desfigurados de amor; entre bostezos y pereza se dieron los buenos días:

—Buenos días, preciosa— exclamó con voz ronca. Pero aún así se acercó a sus labios para darle el primer beso del día.

—Buenos días, niño—sonrió— ¿Qué quieres desayunar?—preguntó avergonzada.

—¡Hot cakes!—dijo entusiasmado—Pero antes tomemos un baño, ¿sí?—la tomó de la mano y la llevó con él a la ducha.

...

Salieron con batas de baño blancas, de ahí se fueron directo a desayunar esos anhelados Hot Cakes. Después se alistaron para ir realizar un par de vueltas como pareja.

Ella usó un vestido color beige de encajes y coquetas plisadas, zapatos sin tacón rojos, mismo color que lucían sus labios; él optó por un cómodo pantalón de mezclilla deshilachado y camisa blanca con rayas azul cielo, dobló las mangas al nivel de sus codos y dejó desabrochados los tres primeros botones mostrándose así parte de su pecho. Y listo.

—Vámonos, Mai—salieron del departamento de la mano.

...

Ciudad Satán.

Departamento de Pares.

—Chicos, ya casi comienza el partido de las Estrellas Naranjas—dijo entusiasmado Goten—dense prisa con la comida.

Todos reunidos en la sala del departamento de la castaña; estaban ansiosos por ver el partido de fútbol. Solo era esperar un rato en lo que terminaba un programa de espectáculos y noticias locales. Mientas tanto en la mesa de centro había una enorme cantidad de bocadillos que Pares y Yohei habían preparado para apreciar el partido. Por lo tanto Zerk y Toya habían salido a conseguir bebidas embriagantes. Goten por su parte ayudaba a sintonizar bien el canal moviendo la antena. También ordenó los sillones para que todos tuvieran una buena vista hacia el televisor.

—¿Ya empezó el partido, cariño?—alzó la voz Pares desde la cocina.

—¡Aún no, preciosa! En un rato más—respondió al llamado.

«Y continuamos con las noticias locales—añadió un simpático conductor»


Mansión Brief

Capital del Oeste.

«Y continuamos con las noticias locales...»

—Bra, cariño, avísale a tu padre que está lista la comida—colocaba platos en la mesa—Seguramente está en la cámara de gravedad—levantó una ceja y suspiró—Ese hombre no sabe hacer otra cosa más que entrenar.

—Sí mamá, en seguida voy—afirmó la jovencita —Me daré prisa porque de ahí sigue la sección de modas y espectáculos—tomó camino.

—¡Ah, linda!— Bra volteó —De paso también dile a los abuelos que vengan.

—Está bien, mamá—le guiñó un ojo.

«Como te decía Richie—dijo el experto en modas— las tendencias para ésta próxima temporada serán los colores frescos»


«¿De verdad?—preguntó el conductor —¡Por supuesto, Richie! Te hace falta renovar esos anticuados trajes de la prehistoria —reía la audiencia—¡estás OUT en la moda! Esos rombos en el saco ¡NI MI ABUELO LOS USA!—hacia ademanes con los dedos llenos de anillos de pedrería de colores»

—¡LLEGARON LAS CERVEZAS!—exclamó alegre Toya.

—¡Así es!—le acompañó Zerk con su alegría—Y para ti Son Goten ¡Soda de naranja!

—Eres un miserable, Zerk—reía desde el sillón.

—¡Venga! No soportas una insignificante bromita, niño bonito—le aventó un bote de cerveza—Toma tu cerveza, bebé—con grandes reflejos lo cachó.

—¡Gracias, lindura!—abrió la lata, le dio un sorbo—¡Aaaah, deliciosa!—los ojos le brillaban por la efervescencia de la sustancia.

—¿Creen que las Estrellas Naranjas ganen?—preguntó Toya—Digo, el equipo de los Potros de la Capital del Norte vienen con todo—Tomó asiento y Zerk también al tiempo que pellizcaban los bocadillos.

—Espero que sí—dijo Goten

«En seguida continuamos con la programación—se escuchó después la canción oficial de las Estrellas Naranjas y el locutor de deportes eufórico desde el estadio de fútbol anunciando: ¡En unos momentos más dará comienzo el más esperado partido por todos los aficionados que viven el fútbol —se escuchaba los gritos de los aficionados—¡EEHHH!

—¡Gracias a los dioses! Ese afeminado de la sección de modas ¡Lo odio!—rió Zerk.

—Creo que sigue la sección de espectáculos para que finalice el programa y de inicio el partido—añadió Goten.

—¡Ah, chicos ya están aquí!— salió Pares de la cocina con dos charolas en mano llenas de bocadillos y Yohei con otras dos.

—Señores, nos esmeramos mucho Pares y yo en preparar todo está delicia, no se aceptan malas caras —colocó las charolas en la mesa de centro.

—Sí, sí, —respondió la chica—le pusimos mucho queso, picante, champiñones y verduras—explicaba—Zerk querido, quiero que te comas todo ¿oíste?

—¡A la orden hermosa, Pares!—contestó.

—Bien, chicos. Hay que acomodarnos porque ya casi va empezar el partido.—sugirió Goten.

Los cinco chicos en compañía de un gran manjar y cerveza, tomaron asiento.

«¡Continuamos! … Hemos llegado a nuestra última sección del programa ...»


«La esperada ¡sección de espectáculos! En primer instante vamos empezar con nuestro acostumbrado Top Ten de los temas musicales más populares»

—¡Ay mamá! Toda la comida estuvo exquisita—dijo Bra halagando a Bulma sin despegar los ojos de la televisión.

—Gracias, mi amor—le hizo un guiño.

«Finalizamos este top ten con una noticia en exclusiva. Por fuentes cercanas nos enteramos que el famoso empresario Trunks Brief contrajo matrimonio hace unos días con una misteriosa chica ¿me pregunto quién será, Richie?»


—¡¿EEEHHH?!—todos estaban sorprendidos, tantos sus amigos como los propios Brief desde la mansión—¡ES TRUNKS!


«Creo que será difícil de descubrirlo. Lo que me impacta es lo hermoso de la fotografía—decía el experto en modas —por favor producción enfoque la imagen: Nótese que beso se dan, por todos los cielos de solo verlos me quedo ¡SIN- A-I-R-E! sus trajes de hechura sencilla pero elegantes muy característico de los Briefs. Y vean que paisaje; la Luna y esas raras ruinas ¡muy original sin duda! ¿Me pregunto qué lugar exótico será? Seguramente gastó una fortuna por estar ahí»

—¡¿Escucharon ESO?!—dijo Yohei, casi atragantado. Se daba de golpes en el pecho para ayudarse.

—¡Ese infeliz de Trunks, se casó!—dijo Zerk en shock—Y el muy hijo de puta no nos invitó, chicos.

—Yo... yo sabía que iba a cometer una tontería—dijo Goten—Pero no sabía sus alcances.

—¿Y tú cómo supiste, cariño?— preguntó Pares—Nos hubieras dicho.

—Es que yo lo noté diferente desde la ultima vez que fuimos a beber al bar ¡Rayos!—tronó los dedos—Sí fui muy claro en decirle que me contara TODO.

—Con razón ha estado muy ausente—añadió Yohei.

—Además, el lugar está increíble—dijo Toya anonadado—¿Qué lugar será? Parecen unas viejas ruinas.


—¡PERO SE SUPONE QUE SOY SU MADRE! Debió al menos AVISARMEEE—estaba histérica.

—Tranquila mamá, Trunks ya es un adulto—contestó Bra—Además todo indica que es Mai con la que se casó.

—¡Vamos, Bulma! relájate—dijo, la abuela Brief —Así son los jóvenes de ahora, no seas amargada. A mí lo que encanta es que salen preciosos en la fotografía. Mi pequeñín ya es todo un apuesto hombre —estrechaba sus manos sonriente.

—Es verdad, querida—agregó el Doctor Brief con cigarro en mano y Tama sobre el hombro—Salen muy bien.

—Bueno ... tal vez tengan razón—suspiró Bulma y con desgano se sentó en la silla.

«Mamá ¿cuándo supiste que querías estar con mi padre por siempre?»

Recordó esa inesperada pregunta que Trunks le hizo en su última visita. Se cruzó de brazos y mostró media sonrisa. Todo tuvo lógica a raíz de esas palabras—Dejarás de ser mi hijo— se dijo para sí misma al recordar lo irreverente que había sido ella en su juventud—prendió un cigarrillo, lo llevó directo a sus labios—en ese entonces la aventura le llamaba; si con Trunks en brazos fue capaz de ir ver a esos increíbles androides del Doctor Maki Hero sin importar los peligros ¿qué más se podría esperar de ella? Si era la gran Bulma Brief y nada la detenía: obstinada, tenaz e inteligente.

Se tranquilizó y soltó una ligera risa que llamó la atención de los presentes.

—¿Estás bien, mamá?—preguntó la chica.

—Si, cariño—siguió contemplando el televisor—¿Y tú padre, Bra?—preguntó de momento.

—Hace un par de minutos que regresó a la cámara de gravedad, mamá. No dijo nada con respecto a la noticia.

«Eres una mezcla única y perfecta entre tu padre y yo; aventurero e inteligente como un Brief, pero obstinado como un saiyajin. No te conformas hasta conseguir lo que quieres, Trunks»

.

.

.

Había un poco de tráfico por las calles de la Capital del Oeste. Sin embargo, la pareja de esposos alcanzaron hacer todos sus pendientes con tranquilidad, habían ido por despensa al supermercado para surtir la nevera, ropa nueva, artículos para el departamento, también realizaron unos pagos y demás. Cuando iban de regreso a casa, el chico más listo prendió la radio del convertible con el pretexto de «escuchar las noticias» solo para que Mai se diera de una vez cuenta de su trillada.

Semáforo en verde.

—¡¿POR QUÉ RAYOS HICISTE ESO, TRUNKS?!—estaba como energúmeno al escuchar la noticia desde la radio—¡Al menos debiste avisarme!

—Lo sé, discúlpame—rió mientras conducía—Pero en serio, así nos evitaremos muchas explicaciones. Ahora como ves, todo el mundo sabe.

—Creo que fue algo extremo lo que hiciste—frunció la cejas, respingó y se cruzó de brazos—Ahora soy la «chica desconocida» que se casó con Trunks Brief.

—Vamos tranquilízate, no es para tanto. Supongo que es mejor así—metía cambios y su celular no dejaba de sonar con llamadas entrantes—Verás que cuando nos reincorporemos al trabajo las aguas se calmaran. Ya ni recordarán nada.

—Eso espero, niño... eso espero—suspiró.

...

Al llegar al departamento depositaron todas las compras sobres el sillón de la sala. Mai acomodaba los artículos en su lugar, mientras tanto Trunks atendía llamadas desde su celular, caminaba en línea recta sobre el pasillo que conducía a la recámara; iba y regresaba una y otra vez «Sí, lo siento mucho. Debí avisarles sobre mi boda» disculpas y explicaciones salían de sus labios además de humo del cigarro que fumaba con esmero. Se disculpó con sus amigos «vamos, no sean exagerados, chicos» y de igual forma habló con su madre «Mamá yo ...»

Finalmente cuando terminó de dar explicaciones a los suyos, buscó a Mai. Éste regresó a la sala y miró a la chica que estaba frente al televisor viendo las noticias que para colmo daban el reportaje de su «Matrimonio» en otro programa de espectáculos. A distancia observó que sus brazos se mantenían tensos apretaba los puños con fuerza, refunfuñaba «¿cómo se atreven?»

Con fastidio apagó el televisor con el control remoto. Cerró los ojos, suspiró para mantener la calma. Tal vez nunca pensó que todo esto tendría mucho auge. Lo que más le frustraba era que la mayor parte del reportaje eran mentiras, salvo la fotografía obviamente. Le molestaba ese grado de cizaña que metían. ¿Un millón de Zenis el costo de la boda? ¿Exótico lugar? Y para colmo ¿hotel de lujo nivel diamante? Todo eran patrañas inventadas, en realidad nadie más que ellos sabía la verdad de la situación; ese día no hubo lujos en lo absoluto, solo ellos y un estela pura de naturaleza envolviéndolos. No hubo papeles, no hubo nada más que su amor y su propia convicción de querer avanzar hacia el TODO. Y no necesitaban de tanta cosa que decían los conductores de televisión. Siempre llegaba a la misma conclusión, sabía que Trunks era alguien de importancia, pero técnicamente nadie conocía el verdadero lado del joven millonario. La valoraban por barras de dinero y no por sus sentimientos, ella bien sabía que él no era nada de eso.

Miró su mano izquierda observando a detalle el anillo de plata fina que representaba su promesa de amor. Era imposible quitarle la mirada de encima ¿y cómo? Si le mostraría día con día que era su mujer, su esposa, su compañera para toda la vida. Era algo difícil de asimilar, pero lo amaba. Y lo amaba con todas sus fuerzas.

La voz de su amado niño se escuchó detrás de ella:

—¿Estás bien, mi amor?—volteó y el azul de su vida estaba observándola con la mayor sinceridad.

—Si, estoy bien—él tomó asiento a un lado de la chica.

—No te preocupes de verdad—insistió al tiempo que restregaba su rostro en el de ella—Como te dije, todo se calmará—Mai asintió—A los medios de comunicación no hay como darles novedad, de ahí se olvidan de ti.

—Bueno, quizás tengas razón.

—Aún tenemos algunos días para disfrutarnos ¿Qué quieres hacer, Mai?

—No he pensado en nada en especial, Trunks—le miraba a los ojos—¿Tú has pensado en algo?

—¿Qué te parece si encargamos algo para cenar, nos ponemos cómodos y vemos una película?—ella aceptó.

Ambos con prendas cómodas se acostaron sobre el sillón. Mai como de costumbre optó por una bata de lencería rosa «me matas con eso, linda» Trunks por su partes usó un pantalón suelto gris y el pecho descubierto.

...

Con teléfono en mano hojeaban el directorio para encargar la cena.

—Yo digo que Sushi–sugirió la chica.

—Y yo digo que albondigas de pulpo.

Debatieron por unos minuto y al final encargaron ambos platillos con un bote extra de helado de fresas, petición de la dama.

Al rededor de media hora, la orden de comida llegó a las puertas de la casa. Trunks pagó en efectivo y agradeció al repartidor «muchas gracias»

—¡Llegó la comida!—colocó los platos de corcho sobre la mesa ratona.

—Perfecto, moría de hambre.

...

El segundo debate mientras cenaba fue por el motivo de escoger una película. Había sin fin de títulos de todos géneros.

—Escoge una película, Mai.

—Bueno veamos ...

—¡No, mejor olvídalo!—soltó una carcajada—mejor la escogeré yo.

—¡¿Ay, pero por qué?! ¡No estés jugando conmigo, Trunks!—se irritó.

—Para nada, linda. Es que la ultima película que vimos fue aquella del Hombre Lobo y ...¡Tú sabes!—volvió a reír—No quiero que enloquezcas.

—Nunca piensas olvidarte de eso ¿cierto? Y todo es por tu culpa ¡Mono gigante!

—No, nunca lo olvidaré—rió.

...

Terminaron de cenar, nuevamente se recostaron sobre el sillón; la película electa fue «En tiempos de Cólera» un drama reflexivo sobre la vida de una inocente joven, donde en medio del apocalipsis encontraría el amor y empatía en la persona que menos imaginaba.

En la sala todo era oscuridad, sobresalía la luz incandescente del televisor que alumbraba a los dos cuerpos que se cubrían con sábanas. Estaban en forma de «cuchara»; primero ella, atrás él rodeándole la cintura y respirándole en la nuca.

El drama duró al rededor de dos horas. Dejó a los espectadores con gran sabor de boca.

—¿Quieres ver otra película?—preguntó el muchacho al besar su mejilla—¿O quieres ...?

—Siempre me avergüenzas con tus preguntas en doble sentido—se sonrojó.

—Vamos, ahora más que nunca lo debes de tomar como algo normal. Relájate, soy tu marido. ¡Es más, platiquemos de eso!

—¿Lo dices en serio?

—No seas anticuada, venga. Mira yo te haré una pregunta la respondes y de ahí tú me preguntas a mí.

—Pero es que ... —estaba roja a más no poder.

—Yo empezaré—la miró a los ojos—¿Cómo te gusta que te haga el amor?

—¡¿Qué clase de pregunta es esa, Trunks?!

—Anda, dime—insistió.

—Me gusta ... —tragó saliva, después de unos minutitos contestó—Me gusta que seas lindo.

—¿Eh?—se le dibujó una sonrisa en los labios que segundos después terminó en carcajada—De verdad me esperaba otra contestación—Mai esquivaba su mirada avergonzada—Bueno, no fuiste muy objetiva pero lo tomaré como respuesta. Ahora sigues tú.

—...¿A ti que te gusta?—preguntó arrebatada.

—¿A mí? Bueno, quizás esa pregunta abarca mucho, así que iré por partes—volteó el cuerpo de la chica.

Sin importar las prendas se subió en ella, escabulló la cadera en medio de las piernas blancas, realizando así un improvisado misionero. Sus manos acariciaban su rostro y cabello, le miraba a los ojos con determinación.

»A mi gusta hacerte el amor porque me das vida. Desde la primera vez que lo hicimos, sentí un calor único en ti; una sensación de paz, una madurez que pese a tu inexperiencia me consumió vilmente. Me sumergí junto contigo en la máxima pasión. Fue ahí que descubrí el verdadero concepto del amor y lo que conlleva una verdadera entrega, con los ojos cerrados sin importar nada. Por primera vez me conecté con tu alma, con la mujer ardiente y tenaz de tu interior. A raíz de ahí fui otro, Mai. Siempre te daré las gracias porque bien sabes que «te debo tanto» el empujón que le hacía falta a mi vida; eres tú.

—¿Eso es lo que yo te inspiro, Trunks?—preguntó jadeante la muchacha, clavando su mirada en el azul, sin parpadear, sin aire.

—Eso y más—le dio un beso en los labios: lento, húmedo, amoroso—Simplemente tú eres mi TODO.

—No...—negó con la cabeza

—¿No?—preguntó jadeante el muchacho que desde hacía minutos besaba su cuello. Chocaban sus caderas al ritmo del vaivén de sus cuerpos y su entrepierna delataba su excitación—¿Por qué?—necesitaba saberlo—Dímelo, por favor dímelo.

Después de asfixiarse en el océano infinito de sus ojos, contestó:

—Porque el que ha sido TODO en mi vida...eres tú, Trunks. Tú eres mi todo.

Al no soportar esas palabras, él se prendió de sus labios como un loco lleno de amor. Más decidido que nunca agradeció a los dioses estar así y que «Ella» fuera la mujer que lo acompañaría por el resto de su vida; esa indomable y testaruda que amaba más que a nada en el mundo. Su reflexión, su sendero, su maduración y éxitos eran por ella que con guante blanco le dio una bofetada al decirle lo idiota que era «No eres nada del Trunks que conocí» Y desde ese día su destino cambio.

Éste deslizó su pantalón, retiró la lencería rosa de su compañera; desnudez, alma y corazón sobre el sillón. Y el amor fluyó al formar un solo cuerpo entre la piel blanca y la bronceada. Embestidas lentas, amorosos, se repetían con apuro. Entre jadeos y gemidos imploró.

—Sincérate conmigo—dijo en un hilo de voz.

—Te...te amo—expresó tan sincera como jadeante al percibir como él salía y entraba a su cuerpo desbaratándose.

—Y yo a ti—gimió y reafirmó con la excitación desfigurándole el rostro—Y yo a ti, Mai.

—...Sé mi TODO

—Lo soy. Lo seré siempre.

—¿Siempre...?

—Siempre.

El amor se palpó sobre el sillón como una obra de arte dibujada en lienzo; única y perfecta. Dejando en transparencia el significado del TODO. Violaron sus almas, sus pensamientos; exploraban con los labios cada pequeña fibra de sus cuerpos como si fuera la primera vez; acostados, de pie, sentados sobre el borde del sillón, gozaban de su unión con la poca cordura que les quedaba. Y la cúspide llegó para ambos de forma celestial. Se atragantaron las gargantas con un gemido sincero y profundo dejándoles sin aliento. Azotaron en el sillón ambos cuerpos jadeantes brillantes por las gotas de sudor que les recorrían la piel; tembloroso por llegar al punto máximo del SENTIR. Con pasión cerraron los ojos y se besaron profundamente al borde la asfixia y susurraron en sus labios.

—Gracias...

«Gracias por ser mi TODO»

Por la plenitud que sentían, se regalaron una franca sonrisa. Se estrecharon en un fuerte abrazo, y reían como idiotas por la satisfacción de haber conseguido el TODO que anhelaban. Eso era felicidad; ellos, su mundo, su amor, su trabajo. Lo demás junto con los medios de comunicación se iban al carajo.

Y eso era el TODO.

¿O faltaba más?

—Ahora sí, ¿dime que película quieres ver?

—Eres un depravado, niño—ambos rieron.

.

.

.

Las vacaciones se terminaron, pero en el lapso de esas dos semanas, intimaron en todo instante: en el baño, en la sala, en el piso y en cada rincón del departamento con su nuevo decorado. Amarse era como un pequeño aperitivo antes del desayuno, antes de las tazas Con Aroma de Café. Pasaron de incógnito ante las personas encerrados en la intimidad de su hogar, se levantaban tarde y continuaron ese luna de miel que quedó a medias por tener que regresar a la Capital. Qué maravilla estar entre semana «martes, miércoles, jueves» y ver que ya no existía un motivo para estar separados, sino juntos. Más juntos que nunca. Andar cómodos, disfrutar de su desnudez con todo los derechos, reír, besar, comer y finalmente amarse otra vez.

Una nueva necesidad de pasión nació entre ellos, cada momento parecía adecuado para hacerse el amor bajo cualquier pretexto ¿Pero por qué? Si en realidad podría decirse que ya se conocían, habían tenido intimidad de todas las formas y maneras. Avanzaron juntos de la mano en su pre-aprendizaje como la «pareja» que conformaban desde hacía más de tres años. Pero las exigencias crecían y ahora en su nueva faceta de «marido y mujer» había renacido ese fuego interior. Tal vez, sentían esa libertad por sus cuerpos destilar, o de alguna forma llegaron inyectados con espíritu de aventura, adrenalina y excitación. Llenos de ilusiones por el paso importante que habían aceptado.

...

El primer día de trabajo se dejó venir sin piedad. No llegaron separados como solían haberlo antes, sino ahora juntos en el mismo convertible plateado. Sus elegantes uniformes con la insignia de la «CC» brillaban. Y ahí, iban atravesando la puerta principal de la empresa, siendo observados por todos que con poca discreción se cuchicheaban al oído. «¿Ya los vieron?»

Abordaron el ascensor y cada quien se dirigió a su respectivo departamento.

—Buenos días, Señor Brief—saludó su secretaria.

—Buenos días, Rita.

—Felicidades por su unión, Señor. Me di cuenta de la noticia hojeando la revista semanal Capsule Corp New Times.

—Ya veo—fingió ignorancia—Muchas gracias de cualquier forma. ¿Hay pendientes?—cambió de tema bruscamente.

—Si, señor.

—Bien, pues comencemos—Entraron a su oficina.

...

Ya era cerca de medio día, había avanzado con algunos proyectos, rápidamente se puso al corriente en todo. Ahora solo faltaba firmar unos documentos para autorizar el pedido de unas piezas para los motores de las aeronaves. Sin más, fijó la vista en su mano izquierda; vio el anillo de plata rodeando su dedo anular. Soltó la pluma, dejó las hojas y pensó de momento:

—¿Seré buen esposo?

Si analizaba la situación comprendió que el único modelo a seguir de hombre, era su padre. Si existiera una gráfica que proyectará una comparativa entre Vegeta y él, obviamente si sería un buen hombre. Pero eso no significaba que su padre fuera del todo malo, era un gran guerrero y lo admiraba bastante, demostraba cariño a su forma. De ahí, seguía su abuelo; él por su parte era muy amoroso con su abuela. Adoraba en verdad ver la muestras de afecto entre ellos, eran una gran ejemplo de matrimonio.

—¿Pero qué tan bueno?—continuó reflexionando.

Eso no lo sabia aún. Al menos mejor que su padre, lo sería. Por el momento la máxima prioridad era hacer feliz a su mujer.

—¿Cómo será nuestro diario vivir?—ahora por lo pronto todo era dulzura.—¿Y después?

Admitió a sí mismo tener un carácter difícil. Pero al menos se consideraba un poco tolerante.

Dudas, dudas y más dudas le venían en mente.

Pero eso lo tendría que descubrir día con día. Por lo pronto solo le quedaba seguir disfrutando de tan especial momento al lado de su esposa. Le emociona el hecho de nombrarla así «Mi esposa»

Sin embargo Trunks a pesar de ser un alto mando en la Corporación Cápsula. No se le permitía romper las reglas. Durante la primer semana que ambos chicos se reincorporaron al trabajo; llegaron tarde, aunque trataban de disimular un poco. Caminaban por los pasillos al ritmo de cuchicheos morbosos. ¿Acaso eran muy obvio que llegaban tarde por cosas naturales de recién casados? El ambiente era denso,todos querían saber a detalle lo de ese inesperado matrimonio. El área de recursos humanos hervía en mitotes gracias a las habladurías que se inventaban y peor aún que Giorgi era el rey del chisme. Pero Trunks acostumbrado a eso, no le prestaba mucha importancia. Por otra parte Mai se avergonzaba un poco por estar a la expectativa de los empleados.

...

Departamento de Recursos Humanos.

—¿Podrías sacar unas copias de estos planos, Giorgi?—dijo Mai del otro lado de la ventanilla del saca copias.

—Lo que usted diga señoría Mai—se retractó—¡Oh! quise decir Señorita Brief ¡Ji,ji,ji! Perdone es que aún no me hago a la idea—metía cizaña— Esa noticia salió en la revista semanal de la empresa. Que matrimonio tan más inesperado ¿VERDAD?—hacía ademanes.

«Que tipo tan más odioso»

—¿Ya están lista las copias, Giorgi?—intentaba cambiar de tema.

—En un minuto más estarán listas.

El ambiente se llenó de barullo, puesto que el propio Señor Brief venía saliendo del elevador. Giorgi se sonrojó a más no poder tomándose de las mejillas.

—¡Jefe Trunks, buenos días! supe que fue de luna de miel a unas exóticas ruinas—dijo el afeminado—¿Qué tal el lugar?

—Estuvo genial, Giorgi—llegó a la ventanilla del saca copias.

—Buenos días, mi amor—le dijo en voz baja a Mai y en seguida me guiñó un ojo.

—Bue... buenos días, señor—contestó tensa.

No entendía porqué existía tanta incertidumbre por su matrimonio. Era como si cualquiera se hubiera casado. Aunque el calificativo de «cualquiera» no entraba en su perfil. Trató de ser optimista pensando que todo volvería hacer como antes, aunque faltaba algo por hacer para de una vez callar la boca de todos.

—Aquí están las copias, señorita Mai—le entregó los papeles por la ventanilla. La chica los tomó y agradeció.

—Gracias, Giorgi. Bueno me retiro, con permiso—y antes de girarse Trunks le tomó del brazo.

—Espera Mai—la impulsó hacia él. Levantó su barbilla y la miró a los ojos. Mientras tanto la chica se mostró nerviosa.

«¿Qué rayos te pasa, Trunks? ¿Qué vas hacer?»

El chico acercó sus labios a los de su esposa.

«¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO, MOCOSO?!»

Y en tres segundos«1...2...3» la besó.

Los ojos de Giorgi se abrieron a más no poder por el impacto que fue presenciar la escena. El resto de los empleados y secretarías de los alrededores quedaron boquiabiertos. Cuando el beso finalizó Trunks le susurró en los labios.

—Qué tengas un buen día, linda—se marchó. Mientras tanto Mai seguía en shock.

El objetivo del muchacho se había cumplido de alguna forma. Ya sabían de su amor sus amigos, sus familiares, el trabajo y los medios de comunicación. Ahora solo era cuestión de tiempo para que todo tomará su curso original y menguara.

...

La rutina laboral siguió. Tuvieron un matrimonio estable, obviamente con sus malas y bajas. Se tuvo que tomar carta sobre el asunto en cuestión de horarios. Era frustrante vivir juntos y estás más separados que nunca por sus obligaciones. Para darle solución a eso contrataron supervisores con el objetivo de alivianar sus trabajos y así mismos gozar de más tiempos juntos.

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Al paso de un año.

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Los meses se dejaron venir en un suspiro, Diciembre sonrió bajo la nieve que cubría la Capital del Oeste; pinos, luces, flores de nochebuenas decoraban por los alrededores. Villancicos eran interpretados con gran espíritu por coros de niños por las principales calles de la cuidad, el ambiente era familiar, de paz y amor. Probablemente la estación favorita de muchas personas.

—¿Ahí está bien, Trunks?—le preguntó Mai al muchacho que la observaba sentado desde el sillón.

—Mmmm... creo más hacia la derecha.

—¿Aquí?

—No, hacia tu otra derecha—soltó una risa.

—¡DEJA DE ESTAR JUGANDO CONMIGO, TRUNKS!—se irritó— Deberías de venir ayudarme con el decorado del pino.

—Esta bien, está bien—le quitó de la mano la esfera y él mismo la colgó en el brazo del pino—¡Aquí está bien!

Ambos chicos terminaron de adornar el árbol de del departamento. Sería su primer Navidad juntos como «pareja» botas, gorros, más esferas y, Trunks se elevó un poco junto con la chica para que colocara la estrella en la vara más alta del pino.

—¡Listo, niño!

—Bien, ahora vamos a encenderlo. Apaga las luces—indicó mientras él estaba a punto de conectar a la corriente la serie de luces.

—¡Ya!— y Trunks encendió el árbol.

—¡Vaya!—en los orbes azules se reflejaban las luces led que se prendían y se apagaban con singular simpatía.

—¿Es hermoso, verdad?—él volteó hacia ella y vio el precioso rostro de su amada iluminado por diversos colores, estaba ilusionada por tan poco. ¿De cuánto no se habría perdido por absurdas cosas? Al verla suspirar visualizó aquella pobre niña sufrida que lloraba de hambre en la fiesta de su madre.

—Pero... no es más hermoso que tú— exclamó y al escuchar esa frase ella volteó con él sonrojada.

—Que cosas dices, niño.

—Yo simplemente digo la verdad, Mai—se acercó y la abrazó.

Envueltos en oscuridad con múltiples luces de colores iluminándoles al rostro; sonrieron. Comprendieron rápidamente que esa escena les había sido muy familiar.

—¿Te acuerdas?—preguntó el muchacho. Mai asintió— Así fue más o menos la primera vez que te besé. Habíamos ido a un pequeño festejo Matsuri de las afueras de la Capital, había lluvia de juegos artificiales alumbrándonos. Estábamos sobre un techo y te mirabas igual de hermosa como en este instante. Me dijiste que era un maldito capitalino porque no sabía nada de tradiciones—la chica río.


—¿Y si finges ser mi novia?—preguntó, mientras acercaba su labios hacia los de ella.

— Y si quieres qué finja ser tu novia ¿Qué tendría que hacer?— preguntó nerviosa con los labios temblorosos.

— Tal vez... abrazarnos más fuerte o... besarnos.


—Al menos aprendiste algo, niño—ahora fue él quien soltó una carcajada.

—Ya veo que sí—le robó un beso—Te amo tonta.

—Y yo a ti.

¿Eso era el TODO en sus vidas? Quizás habían llegado al punto máximo de éste y lo ignoraban.

...

Días después.

Un coro de villancicos era interpretado por niños de una institución de huérfanos. Se ubicaban precisamente sobres las pronunciadas escaleras que conducían a la máxima empresa de la Corporación Cápsula. Era común ver en épocas navideñas niños cantar para recabar fondos. El clima era fresco y pequeños copos de nieve caían del cielo. Él de su elegante convertible se bajó cubierto por una gabardina negra, guantes de piel y lentes oscuros. Los niños al percibir su presencia cantaron con más fuerza mientras una monja les indicaba cómo hacerlo al poner una pista en una modesta grabadora negra «¡Mis niños canten más fuerte para el joven Brief!»; Trunks al ver tal gesto se acercó a ellos mostrando media sonrisa.

Cuando los niños terminaron de cantar, el muchacho aplaudió no sin antes quitarse los guantes.

—¡Estupendo, bien hecho!—les dio ánimos

Sin más, una pequeña niña de cabello castaño y gorra de Santa Claus, se escapó de la fila. Fue corriendo hacia él.

—Hola, señor Brief— Trunks volteó hacia abajo y se agachó para igualar estatura mientras le tomaba de la nuca—¿Canté bonito? ¿Le gustó?—preguntó la voz chillona.

—¡Claro que si! Eso no lo dudes.

—¿De verdad?—se sonrojó.

—Por su puesto ¿Cuál es tu nombre, linda?

—Me llamo Annie.

—Qué bonito nombre—sonrió.

—¡Gracias!—dijo la niña sonriente— Mis ojos son azules.

—Los míos también—retiró las gafas—Se parecen mucho nuestros ojos.

—Señor Brief ...

—Sí, Annie...

—¿No quisiera adoptarme?—agachó la mirada.

—Annie, ya no molestes al señor Brief—dijo la monja encargada del grupo. Pero Trunks negó, señal que no era fastidio.

—Me encantaría, linda. Sin embargo estoy seguro que puedes hacer feliz a alguien más. Verás que pronto te adoptarán y serás muy feliz con tus nuevos padres. Eres muy bonita, ¿y sabes? me recuerdas mucho a alguien.

—¿A su novia?—preguntó inocentemente. Trunks soltó una risa.

—Algo así.

—¿Yo... puedo ser su novia también?—estrechó sus manitas forradas por unos guantes rosas.

—Desde luego—le hizo un guiño—Serás mi novia secreta—susurró. Y la niña expresó una gran alegría a más no poder.

—Señor Brief, tengo que regresar a cantar—la niña le dio un fuerte abrazo y él la recibió tiernamente besando su nuca—¡Feliz Navidad!

—Feliz Navidad, Annie.

La niña regresó con el resto del grupo. Trunks por su parte se acercó con la monja para preguntar de que albergue venían, domicilio, datos importantes, etc.

Cuando estuvo en su oficina llenó un cheque con una generosa cantidad de dinero, ordenó empacar cientos de juguetes, computadoras, ropa, calzado y consolas de videojuegos de la línea «CC» para que fuera enviados a la institución.

Mientras él firmaba unos documentos para autorizar la transacción de los productos y envió. Su secretaria entró a la oficina para atender su llamado.

—¿Dígame joven Brief?

—Rita, ya están listos los documentos para la donación de los niños huérfanos, te encargo por favor que todo llegue bien para antes de Navidad.

—De acuerdo, Señor. Lo que usted diga—sin embargo Rita, estaba extrañada porque un sobre pequeño se mantuvo en los labios de su jefe desde que entró a la oficina—¿Se encuentra bien, señor Brief?—Éste volteó.

—¿Eh?—miró que la muchacha se señalaba los labios—¡Ah! Te refieres a esto—sostuvo el sobre con los dedos— Es un simple antiácido. Verás que desde hace más de un mes estoy padeciendo unas horribles agruras—tocaba su pecho.

—Entiendo ¿será por tanto café por las mañanas?

—Tal vez.

—Bueno, me retiró Señor—sonrió—¡Qué pase una Feliz Navidad! Mándele mis deseos a la señorita Mai.

—Igualmente, muchas gracias. Nos vemos en unos días.

...

Área de electrónica.

—Chicos, que pasen bonitas fiestas—les decía Mai al grupo de mecánicos y eléctricos que estaban a su cargo.

—¡Igualmente, señorita Mai!—exclamaron los empleados.

—Nos vemos en unos días—sonrió.

Un empleado le expresó sus buenos deseos.

—Usted es la mejor señorita Mai, pásela bien. Dígale al señor Brief que la consienta mucho—todos rieron.

—¡Pero qué cosas dicen!—movía las palmas de la mano de un lado a otro avergonzada.

—Descanse—dijo otro—Últimamente se le ve muy cansada.

—¡Vamos, vamos! No se preocupen tanto, chicos. Soy fuerte como un roble—apretó los puños— Además en estas fechas siempre hemos tenido mucho trabajo.

—Es verdad—contestaron los empleados—¡Feliz Navidad!—finalmente exclamaron en una sola voz todos.

...

La fecha de Navidad trajo con sigo mucha alegría. Hicieron un pequeño festejo previo en la comodidad de su departamento con sus amigos: Zerk, Toya, Yohei, Goten y Pares. Todos se pusieron de acuerdo para realizar un pequeño intercambio de regalos entre ellos.

Pero antes de empezar con el intercambio de regalos, Toya había decidido decir unas palabras:

—En estas fechas de Navidad que la paz y la armonía reine en sus corazones y ...

—¡A la mierda! —lo interrumpió Zerk—¡Basta de hipocresía y abran los malditos regalos!— todos rieron por la franqueza de sus palabras.

Papel de regalo, moños y cajas de cartón salían volando.

—¡AAAAAHHH!—gritó Pares emocionada al abrir su regalo—¡Goten mi amor, mira lo que Trunks me regaló. ¡Es el libro del Kamasutra!

—¿Eh? ¿Kamasutra...?—preguntó con sorpresa. Pero una palmada sobre su hombro le hizo voltear.

—Lo siento—soltó una risa— Es lo que la dama pidió de obsequio—dijo Trunks.

—¡Lo estrenaremos ésta noche!—todos reventaron en risa. La castaña les mostraba a los presentes las ilustraciones—¡Miren, Goten sabe hacer el salto del tigre!

—¡Aaaaay, TIGRE!—se burlaban los muchachos.

—¡Envidiosos, envidiosos!—se defendía el muchacho de cabellos negros.

—¡Ja,ja,ja!—y más reían.

—¡Linda, linda, ya basta! Je,je,je Ten un poco de pudor frente a los demás—estaba avergonzado rascándose la nuca e intentando detenerla y Mai le acompañaba tapándose los ojos por las imágenes vulgares del libro.

...

Después del intercambio cenaron un exquisito lomo en piña hecho por los cocineros: Yohei, Pares y Mai. Igualmente no podían faltar las bebidas alcohólicas «¡fondo, fondo!» Era una hermosa velada en todo aspecto.

En el pequeño patio del departamento colgaron una piñata tradicional con los sietes picos que representaba los pecados capitales: lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y vanidad.

Cada chico al pasar le vendaban los ojos y le daban tres giros. De ahí lo soltaban a su suerte y lo reanimaban con sus voces y aplausos.

—¡VAMOOOOOS SON GOTEN!

—A tu izquierda.

—¡No a tu derecha!

—A tu otra derecha.

—Tu puedes TIGRE ¡AARRGG! Saca el poder de tu interior.

—Cuando me quite esta maldita venda, me la pagaran todos infelices.

—¡Ja,ja,ja!

Cuando Son Goten reventó la piñata un manjar de dulces cayeron y una guerra infantil se desató entre los chicos para ver quién recolectaba más dulces. Por lo tanto los dos mujeres los observaban riendo.

«¡Qué infantiles!»

—¡NO ME ESTÉN ROBANDO MIS DULCES HIJOS DE PUTA!

—¡Eeeeey esa mandarina es mía!

Mai al ver al azul de su vida carcajearse de la risa y luchando en el suelo por recabar dulces; rió con él a distancia, amaba verlo feliz y relajado porque le recordaban al travieso niño Trunks.

—¡Estos dulces son míoooos!—dijo el azul.

...

Con varias copas encima, continuaron con el karaoke. Por lo general Yohei preparaba un «agua loca» muy potente, servía de ayuda para relajarse y pasarla bien, además de afinar gargantas.

—¡Por kami! Yohei, esta bebida está demasiado tóxica—dijo Toya mareado sintiendo que la garganta se le desbarataba.

—Ya sabes, las cosas que preparó son explosivas je, je,—le contestó.

—Veamos—dijo Mai. Y al borde de dar el primer trago Trunks la detuvo.

—¡No!—le quitó el vaso desechable—Amor en verdad no tomes esto, es demasiado fuerte. Te traeré una soda mejor.

—¿Eh? ...—no entendió ese insisto protector—...Sí, como digas.

...

Era el turno de Zerk para pasar a cantar. La pista salía por sorteo, así que no sabían con exactitud qué canción les tocaría. El chico con cigarro en mano afinaba su garganta y cantó.

—Y si hacemos un muñecooooooooooo.

Los cuatro jóvenes junto con las dos damas se carcajearon a más no poder.

—Vamos, vamos, no se rían es un linda canción —dijo la castaña.

—¡Aaaaaay princesa!—se burlaron los chicos.

Zerk sin importar nada continuó cantando con todas sus fuerzas:

— Ven vamos a jugaaaaar… solíamos ser amigas... ¿Y si hacemos un muñeco? No tiene que ser un muñeco.

—¡Ja,ja,ja!

—¡Eso, eso, lo haces bien!

...

Al finalizar la reunión, los chicos recogían los desechos en grandes bolsas de basura, mientras Pares y Mai lavaban los trastes. Platicaban cosas de mujeres; cuando Mai lavaba una de las copas de cristal ésta se le escapó como pez en el agua haciéndose trizas en el suelo, apretó los ojos y se sostuvo del borde de la tarja.

—¿Linda, estás bien?— preguntó Pares tomándola de los hombros preocupada.

—Si, no te preocupes—se estabilizó—Estoy un poco cansada, este mes de Diciembre fue muy pesado para mí en cuanto a trabajo.

—Entiendo—ambas chicas se agacharon para juntar los restos de la copa. Y desde la sala Yohei alzó la voz.

—¿Chicas están bien? ¿Pasó algo?

—No fue nada—le contestó Mai—Estamos bien.

—Deberías de descansar un poco Mai, aprovecha estos días para hacerlo. De todas formas te recomendaría visitar a un médico—añadió la castaña.

—Si, lo tendré en cuenta Pares. Gracias.

...

Los anfitriones de la reunión navideña despedían a sus invitados en la puerta principal.

—Chicos gracias por haber asistido—estrechó Trunks su mano con la de su amigos despidiéndose de ellos y luego besó a la castaña en la mejilla—Tengan cuidado en el camino— le echó el brazo a su esposa.

—Gracias a todos, fue divertido—dijo por último Mai antes de cerrarse la puerta.

—¡Nos vemos!

...

En la intimidad de su hogar él la tomó por la espalda rodeando su cintura, le daba besos sin parar en la mejilla.

—Te mirabas muy linda hoy—más besos—¿Qué te regalaron, amor?

—Toya me regaló una bufanda muy bonita ¿y a ti?—volteó hacia él.

—Zerk me regaló un disco de mi grupo favorito.

—Ya veo.

—¿Sabes, Mai?

—Dime—se dirigían a la habitación—¿Qué pasa niño?

Entraron a la recámara y se desvestían. Él se quitó la camisa negra que vestía, la arrojó sobre una silla al lado de la cama y se sentó en el borde de la misma. Jaló del brazo a su acompañante que solo gozaba de vestir el blusón que uso para la fiesta mostrando la blancura sus piernas. La motivo a sentarse en él, sumergió la barbilla sobre sus pechos y con la mirada destilando un gran amor y sinceridad, le preguntó:

—¿Te encuentras bien?

—¿A qué te refieres, Trunks?—se mostró extrañada.

—Bueno, verás ... Últimamente he tenido la curiosidad por preguntarte eso. No se, te siento un poco rara. Si el trabajo es muy pesado para ti puedes decírmelo.

—No hace falta, Trunks. Además, suficiente hiciste con asignarme un ayudante.

—¿Entonces qué te pasa?—insistió—Anda dime, Mai.

—Tal vez estoy cansada—suspiró—Creo que comí demasiado, siento que reviento.

—Comiste como un saiyajin—rió.

—¡Oye!—cruzó sus brazos y respingó—Pues que esperabas, vivo con uno. Me estás contagiando con tus malos hábitos.

—¡Bah! No digas tonterías—se quejó—Yo jamás haría algo para hacerte mal. No ves que te quiero mucho—le lanzó un coqueto guiño y la recostó sobre la cama junto a él—Recuerda que mañana por motivo de Noche Buena iremos con mi familia a cenar.

—¡Oh, es cierto! Por poco lo olvidaba.

—Maaaiii—restregaba su rostro en el cuello de la chica como gato—Linda, cualquier cosa que te aflija, o si te sientes mal por el motivo que sea, por favor no dudes en decírmelo—Le miraba a los ojos—recuerda que soy tu esposo ¿sí? Tengo derecho en saber tus necesidades.

—...Esta bien, Trunks—la chica intentó salir de los brazos de su amado, pero éste no se lo permitió.

—No—besó sus labios—Quédate aquí–sonrió pícaramente y gruñó—¡Aaarrggh! yo te ayudo a desvestirte.

Y lo hizo. Retiró las pocas prendas que cubrían a la chica. Él desabrochó el pantalón y lo deslizó por sus piernas abandonándolo en el alfombrado. El cuerpo de la chica se fue impulsado con la ayuda de los brazos masculinos hacia el centro de la cama.

Como siempre su unión representaba algo mágico. Representaba la cúspide de TODO su sentir. Al mirarse a los ojos era imposible no decir la palabra que le daba sabor a sus vidas.

—Te amo, preciosa.

El arte del amor fluyó entre las dos personas; uniendo cuerpo, alma y corazón. Sin embargo, alguien silencioso percibía el gran amor que se expresaban llenándose cada día de vida, llegando al punto final del TODO. Y bajo la ignorancia de los jóvenes amantes, estaba ahí; presente, escuchando cada palabra salir de sus labios «te amo más que mi vida, eres mi TODO, te debo tanto mi amor» embriagándose con el sabor de ellos mismo. Fue en una noche cualquiera que cobró vida sin planearlo, rompiendo las reglas de la medicación; se materializó sin previo aviso.

—Yo también te amo.


La cena de Noche Buena fue en la mansión de los Briefs, siendo Bulma la anfitriona del gran banquete. En sí, había sido algo muy familiar, aunque Mai no se sentía del todo cómoda. Frecuentaba muy poco a Bulma por temor de algún reproche del pasado, después de todo fueron grandes enemigas.

Por causas de repentinos malestares la chica decidió caminar un rato por el exótico jardín para tomar un poco de aire fresco, con el pretexto de que iba al baño se aisló del resto, lo necesitaba. Conforme a sus pasos su mente se transportaba a bellos momentos, aún recordaba aquel enorme dinosaurio que el niño Trunks la había presentado.


—Es...es ¡es horrendo!—temblaba la niña detrás del pequeño Trunks.

—Tranquila, Mai—acariciaba la cabeza del reptil para darle confianza—No hace nada, te lo garantizo.

—¿No muerde?

—¡Claro que no! Ni que fuera perro—rió—Anda, anímate a tocarlo—la niña estiró el brazo y acarició la piel rígida del reptil—¿Lo ves?

El animal exótico respiró tan fuerte que levantó el flequillo de la pequeña y la melena morada. Y ambos niños rieron sin cesar.


La joven adulta al ver esa escena en sus recuerdos también soltó una ligera risa que cubrió con su mano. Siguió avanzando y el lugar era exactamente igual a como recordaba de niña. Visualizó la palmera «¿verdad que se ven lindas las estrellas, Mai?» y al avanzar más llegó a un lugar clave que hizo que el corazón le palpitara a mil por hora.


— ¡DETENTE! Si das un paso más, te atacaré ¡¿entiendes?!

La gabardina verde se paralizó, de reojo vio una gran bola de energía azul que emitía Trunks con sus manos. Era tan resplandeciente que apreció su propia sombra frente a ella. Conociéndolo bien tenía que parar, sabía y conocía los grandes poderes de Trunks. En cuestión de defenderse el chico nunca flaqueaba, era decidido, era un guerrero que no tenía compasión, llegaría a matar si fuese necesario. Nerviosa apretó sus puños, se resistía a voltear pero tenía que hacerlo, un paso en falso y le costaría la vida o en el mejor de los casos quedaría muy lesionada. Poco a poco la chica levantó sus brazos temblorosos en señal de que se rendía, de que no le hiciera daño.

— ¡Eso es! Parece que valoras tu vida, haz elegido bien.

El joven saiyajin no perdía la posición de ataque. Y la fuerte lluvia seguía encima de ambos cuerpos con violencia.

— ¡Ahora muéstrate! Dime ¿qué es lo que buscas? Si llegamos a un buen término te dejaré ir y fingiré que no paso nada, ¿de acuerdo?—le dijo gritando.

Una delicada y resfriada voz temblorosa le contestó antes de voltear.

— Yo... ¡Yo te busco a ti!

— ¿Eh? ¿a mi?— se sorprendió bastante.

En cámara lenta, la chica sin más opciones se giró lentamente hacia él con la vista hacia el suelo, la quijada rígida y los brazos alzados. En el mero proceso de identificación, Trunks empezó a reconocer esos movimientos. La posición de ataque fue cayendo mientras fijaba una expresión de asombro.

«Mai...»

Ambos estaban agitados bajo la lluvia tomando distancia uno del otro, sin decir palabras, sin emitir sonidos, sin nada.

— ¡Trunks, yo…!

—Ven, sígueme.


El maldito niño era su debilidad, como olvidar ese momento de adrenalina, de máxima necesidad por verle. Su vista se fijó en La Luna, suspiró con sentimiento, sin embargo una voz la interrumpió de sus recuerdos.

—La Luna es como aquella noche de terror ¿verdad Mai?—la chica volteó sorprendida.

—¡Bu... Bulma!—ésta le guiñó un ojo—Te ves exactamente igual como te recuerdo.

«Y supo quién realmente era»

—Yo... yo—sudaba la gota fría—No sé si Trunks te ha comentado algo de mi al respecto, si tú quieres podría explicarte todo—agachó su mirada.

La mujer Brief se cruzó de brazos y mostró media sonrisa.

—¿Trunks es testarudo verdad?—preguntó.

—¿Cómo dices ...?

—Soy una Brief, sé que lo es ser rebelde por naturaleza—le sonrió amablemente a la chica—¿Sabes, Mai? Yo me enamoré de alguien que ni por la mente me pasaba—encendió un cigarrillo y procedió a fumar—Vegeta ha cometido muchos errores, pero todos tenemos una oportunidad de rehacer nuestras vidas.

—Pero tu novio era Yamcha ¿no es así?

—Si, lo era—regresó la vista al cielo—Pero el amor es extraño.

—Lo es—asintió.

—Por eso sé que Vegeta llegó a mi vida en el momento justo. Por él tengo a estos maravillosos hijos. Mi adorado Trunks y Bra—Mai la observaba—Así llegaste tú para mi hijo.

—¿Eh?

—El destino es sabio—tiró la colilla del cigarro al suelo y con su zapatilla roja le dio pisadas. Expulsó la última bocanada de humo— creo que sabe lo que hace. Por lo pronto te diré que ... eres bienvenida a la familia—Mai abrió los ojos con expresión de sorpresa, claramente pensó que existía gran probabilidad de que la rechazara porque en sí había tenido muy poco contacto con ella.

—¡Gra... gracias!—se agachó haciendo reverencia mientras se humedecían sus ojos.

—Regresaré con los demás—tomó camino y dándole la espalda volteó—¡Ah! Por cierto Mai, yo también le pediré a Shenlong que me regrese mi juventud—le guiñó un ojo y siguió su camino.

La chica elevó un poco su rostro y río con discreción.


Días antes de llegar al año nuevo Trunks y Mai regresaron a sus labores, aún había mucho trabajo por hacer. Sin querer por coincidencia se encontraron entre pasillos de la Corporación, ambos con un vaso desechable de café en las manos.

—Señorita Mai, que gusto verla—ésta sonrió con disimulo—¿Cómo estás, amor?—rompió la formalidad y retomó su lenguaje ordinario—¿Mucho trabajo?

—Ya va de salida—contestó y le dio un sorbo al café.

—Me alegra ¿ya te sientes mejor de salud?

—No deberías de preocuparte tanto por mi, Trunks.

—Es inevitable, amor ¿cómo no hacerlo? Digo, es algo natural.

—Lo sé, pero tú bien sabes que soy fuerte con un roble—hizo reír al muchacho— Nada logra tumbarme—empuñó sus manos y adoptó una pose de pelea.

—¿A sí?

—Si—afirmó—¡Además yo soy la gran Mai!.

Pero de repente sintió que el piso se movía, empezó a sudar frío. La vista se le nubló perdiendo claridad del pasillo y ligeramente se tambaleó de un lado a otro. Tomó su frente, apretó lo ojos con fuerza.

—¿Mai?—el chico al verla no pudo evitar extrañarse—¿Mai, estás bien?

Pero ese «¿Mai, estás bien?» se escuchaba a lo lejos y se repetía en ecos «¿estás bien? ¿estás bien? ¿estás bien?»

Mai abrió los ojos y visualizó a Trunks un poco. Sacó fuerzas para contestar y decir —Sí...

Después de eso, se desplomó en el aire pero con ágiles reflejos el muchacho la tomó en sus brazos, el café se derramó por el piso formando un caminito con la oscura sustancia.

—¡¿Mai estás bien?!—le agitaba de los hombros—¡Por favor reacciona!—con la mano tomó su barbilla—¡¿Mai?! Realmente estaba muy angustiado.


Con pesadez en la mirada, enfocó una cortina blanca. El aroma a alcohol y medicamentos impregnaba su olfato sustituyendo el cálido Aroma de Café que recordaba. Todo era blanco, no había otro color más que el blanco. Cuando entró en sí, se incorporó asustada. Se vio sobre una camilla «¡¿qué está pasando?!» ¿dónde estaban sus zapatillas? ¿y su saco? Un suero intravenoso le fue aplicado en su brazo izquierdo. La desesperación le ganó, volteó hacia todos los lados «¡¿Dónde estoy?!» pero enfrente de la cama estaba su amado niño con una cara de preocupación que no podía con ella

—...Trunks...

—Al fin despertaste—suspiró—¡Qué alivio! No sabes el susto que diste, Mai.

—¡¿Por qué estoy aquí?!

—Tranquila, te desmayaste. El doctor dijo que se te bajó la presión. Te sacaron sangre, te van a realizar una biometría hemática. En una hora estarán los resultados.

—Entiendo...—el chico sonrió.

—¿Con qué un fuerte roble, eh?—dijo en burla.

—No es momento para burlarse, Trunks.

Él se acercó a ella, besó su frente.

—Tengo que volver a la Corporación a firmar unos papeles—la chica le miraba a los ojos—Estás en una clínica particular a tres cuadras del trabajo. Probablemente cuando te entreguen lo resultados te llamarán para una consulta. El servicio ya lo dejé pagado—agarró su mano—Volveré lo más rápido que pueda, pero en caso de demorarme tendrás que contarme TODO ¿de acuerdo?—la chica asintió y éste beso sus labios—Ahora vuelvo, mi amor.

Una hora exactamente se había cumplido desde la ausencia de Trunks. Y como él mismo lo dijo, fue llamada por una enfermera para entrar a consulta. Ella entró al consultorio, se sentó. Fue atendida por el simpático doctor Nerd; un señor robusto de cabellos y bigotes blancos.

—Que tal, señorita—saludó el doctor.

—Es un placer, doctor Nerd.

—Estuve revisando sus resultados, le haré un par de preguntas para corroborar mi diagnóstico.

—¿Edad?

«¿La real o la nueva?»

—...29 años.

—¿Cuánto tiempo lleva de casada?

—Cerca de un año.

—Correcto—anotaba en su expediente—¿Último ciclo menstrual?

«¿Eh?»

—Bueno... el mes anterior.

—Ajá—ajustaba el doctor sus lentes—¿Vómito, náuseas, mareos?

—No—se retractó—Bueno quizás ...pocos mareos pero nada grave.

—¿Método anticonceptivo utilizado?

—Pi... píldoras—se sonrojó. Estaba muy nerviosa—¿Qué clases de preguntas son estas, doctor ? Por favor, dígame de una vez que es lo que tengo.

El doctor Nerd retiró sus anteojos y miró fijamente a Mai para proceder con su diagnóstico.

—Bueno pues ...


Tambaleándose la chica daba pequeños pasos arrastrando los tacones de sus zapatillas negras; en shock se dirigía a la entrada de la clínica. En sus manos temblorosas llevaba los resultados, la receta médica, un calendario y una bolsa con medicamentos.

—...No ... no puede ser.

«Lo que usted tiene es algo muy natural, señorita Mai. Por los síntomas y basándome en los resultados sanguíneos puedo diagnosticar con certeza—suspiró sonriente—que tiene dos meses de embarazo—la chica por el impacto de la noticia cubrió su boca con las manos evitando que se escaparan jadeos y gritos, su respiración se aceleró. Negaba con la cabeza mientras sus ojos se llenaban de lágrimas»

—...No puede ser...

«Lo que pasó fue que usted es 0,9% de los casos en donde la píldora falla, pero no es porque no sea efectiva sino por errores humanos, es decir, porque olvidan tomarla o por ejemplo porque se interactúa con otra medicación y pierde potencia. Es entonces señorita Mai cuando lo inesperado sucede. En otros casos, a veces se llega a cierto grado de excitación al tener relaciones sexuales que la matriz ovula y los efectos de las píldoras disminuyen, hay mujeres muy fértiles que pese a tomar píldoras quedan embarazadas»

Las puertas de cristal de la clínica se abrieron de par en par al sentir la presencia somnolienta de la chica que estaba en shock. Con la vista perdida se le vino en mente la recreación del día en el quizás pasó todo.

Hace dos meses habían tenido relaciones con frecuencia, pero, una noche fue donde se sintió una extraña conexión con su amado. Él imploraba a gritos y gemidos «Dame TODO de ti, quiero TODO» esa vez fue bastante especial porque se hicieron el amor enfrascando TODOS sus sentires, no era por quitarle méritos a sus otros encuentros sino que en esa ocasión fue tan parecido a lo ocurrido en el Castillo de Pilaf. El azul de su vida esa noche al verlo como se desbarataba de amor sobre su cuerpo, entre embestidas, gemidos y gritos; sintió estallar. El pecho le quemaba, lo amaba de verdad. Era una belleza exótica con desnudez bronceada bastante embriagante. Lo insoportable llegó al mismo tiempo para ambos, el gemido masculino se mezcló con el femenino creando una sola voz de goce perfecta. Con el cuerpo tembloroso, débil, cayó sobre la chica, se prendió de sus labios y tan jadeante le dijo «Gracias...» inconscientemente, sin pensarlo el muchacho agradeció. En ese entonces ese «gracias» había adquirido otros significados importantes, pero, había algo más. Tal vez él también sintió esa conexión. Ella supo que había pasado algo raro, lo sintió, pero sin darle la mayor importancia se durmió junto con Trunks en sus brazos.

¿Y ahora, que se supone que iba hacer? Si ya por el hecho de haber vuelto a rejuvenecer, de haberse enamorado y casado con un hombre; ya era suficiente regalo de los dioses. Pero ahora tenía otra bendición más «voy ...voy a ser madre» y el universo la premiaba otra vez con el título más digno para una mujer «MADRE» Daría el cariño que nunca tuvo en esta vida ni en la anterior, sería madre de un ser que materializó con la persona que amaba hasta la locura «un hijo tuyo, Trunks» lágrimas resbalaban de sus mejillas por miedo, alegría, angustia y felicidad. Soltó un llanto desesperado por tantos sentimientos encontrados captando así la atención de las personas «¿estará bien?» y bajo ese mar de lagrimas ignoraba el sonido de su móvil dejando en angustia a su hombre.

...

—¡Vamos Mai, contesta!—terminaba de firmar unos papeles. Su preocupación llegó a tal grado que decidió marcarle al doctor Nerd y preguntarle él mismo que había pasado con su esposa.

En shock, sin aliento, quitó sus anteojos de su rostro, los colocó sobre el escritorio a un lado del cenicero donde un cigarro abandonado se desintegraba sin ser consumido por su dueño; la espalda cayó de golpe sobre el pronunciado respaldo de fina piel, las pupilas de sus orbes azules se dilataron como cual gato sentía adrenalina.

«...Eso es lo que pasó Señor Brief. Bueno, pues ¡Felicidades!»

—…Entiendo..

Colgó, estabilizó su respiración inhalando fuertemente porque sintió que el propio kamikaze explotó sobre su cuerpo. Y en el pecho sintió nuevamente esas agruras que venían atacándolo desde hacía exactamente dos meses.

Ahí todo cobró cierta lógica.

—...Mai.

Sin más se levantó de un salto, salió de su oficina.

—¿Va salir Señor Brief? —preguntó Rita.

Pero ignoró el llamado y se fue directo al elevador ¿qué hacer? ¿volar? ¿ir en el auto? o ¿correr hacia la clínica? Y fue que lo hizo, salió de estampida del elevado, a paso rápido abandonó la amplia recepción, bajo en un dos por tres las pronunciadas escaleras y emprendió marcha; corrió con miedo, alegría, esquivó personas, autos; cruzó las calles sin importar la advertencia del rojo en los semáforos. A pocos minutos la divisó desde lejos, miró que cubría su rostro con ambas manos, tal parecía sollozar.

Sin previo aviso llegó la abrazó con todas sus fuerzas y dio junto con ella en brazos dos giros. Agitado, emocionado, buscó su rostro e imploró.

—¿Es verdad? ¡dímelo por favor, Mai!—levantó su rostro sosteniéndole de la barbilla, mientras con la otra le secaba sus lágrimas. Ella se limitó a contesta y solo asintió para nuevamente volver a llorar—No, no, tranquilízate mi amor, no pasa nada, todo está bien—la abrazó otra vez—...Todo está bien—repitió.

...

Fueron al departamento para hablar con seriedad del tema, se dieron ánimos mutuamente.

«Todo va estar bien, mi amor»

—Tengo miedo, niño—sollozaba—Esto fue inesperado, no planeado—él la abrazó con todas sus fuerzas.

—Yo también tengo miedo, amor. Pero todo va salir bien, te lo prometo.

—Me siento mal. Digo, tu aún eres joven, Trunks—secaba sus lágrimas—Tal vez es mejor irme y no obstaculizar tu camino.

—De ninguna manera, no lo permitiré—se negó—¿Qué diablos estás diciendo?

—¡Tienes mucho para dar, Trunks!—lo encaró—yo ya viví ¿entiendes?

—¡NO!—alzó la voz—Mai, esto es algo que yo hice junto contigo ¡¿con qué derecho me lo quitas?!

—No quiero ser injusta contigo.

—Lo serias si te marcharas sin mi consentimiento. Yo te quiero a mi lado, junto con nuestro hijo ¿lo entiendes? Yo los necesito, Mai. No me quites ese derecho de amarlos como un idiota.

—...Trunks...—la chica reventó en llanto y él nuevamente la abrazó.

—Ya, tranquilízate—besó su frente—no quise alzar la voz, discúlpame. No es momento para discutir, lo sé. Además si sigues llorando le hará mal a nuestro bebé—ella asintió y se tranquilizó—Todo va estar bien, te lo prometo.

...

En la intimidad de su habitación se amaron tiernamente, con mucho cuidado para no lastimar a su bebé, era necesario descargar la emoción de la noticia y el amor que la misma les causó. Estaban desnudos sobre la cama, y él con sus manos acariciaba su vientre, lo besaba en repetidas ocasiones.

—¿Qué quieres que sea?—elevó la vista mientras ella acariciaba los mechones lilas.

—No lo sé, supongo que lo que sea está bien. Con que vengan con salud—él sonrió.

—Te amo—se retractó—O quise decir "los amo"

—Y nosotros a ti, Trunks.

...

La noticia del embarazo fue una euforia para los medios de comunicación. Sin embargo, sus amigos la recibieron con mucha emoción, ni hablar de los Brief que reventaron de alegría por la espera de su primer nieto.

Trunks padeció junto con su mujer los síntomas del embarazo, aunque no tanto como ella, obviamente. Cuando en la madrugada Mai se levantaba con prisa para ir al baño a vomitar, él la reanimaba dándole palmadas en la espalda.

«Tranquila, todo está bien. Ya pasó»

Cocinaba para ella, cumplía todos sus antojos sin importar hora. Si Mai y su bebé pedían fresas y chocolates así fueran las 3am él salía a conseguirlos. Fue una etapa bonita pero igualmente cansada, conforme el vientre crecía, Trunks padecía más insomnio. Velaba cuidando al amor de su vida y al bebé que llevaba dentro, «su bebé»

Eran sus tesoros más valiosos.

Cuando Mai llegó a los 6 meses de gestación, coincidió con el compromiso de Goten y Pares. La pareja fue invitada a una cena en Paoz para celebrar con sus amigos. Trunks vestía un ordinario traje negro y su amada un vestido color vino, de hechura suelta dándole así espacio a su vientre pronunciado. Mientras el chico charlaba con sus amigos «¿tú qué opinas, Trunks?» vio a distancia a Mai que caminaba por lo alrededores apreciando la naturaleza y la hermosa Luna la iluminaba mientras ella acariciaba su vientre con fervor. Bajo ese semblante, Trunks quedó hechizado, boquiabierto, su mujer embarazada irradiaba una preciosa sensualidad que lo encandilaba. Era perfecta, la amaba y el amor que maduraba en su cuerpo lo volvía loco de alegría. Daría su vida de ser necesario, porque vio TODO en ella y su pecho se engrandecía por tantos sentimientos encontrados.

.

.

.

Después de haber fumado tres cajetillas de cigarros, y bebido como veinte tazas de café; Mailliet llegó a sus vidas para llenarlos de felicidad una madrugada de primavera. Cuando la vio dentro de la incubadora desde el cristal que los separaba, lloró con gran sentimiento, es que era tan hermosa, tan linda y frágil que le partió el corazón de ternura. Era su TODO.

El nombre de Mailliet derivó de su madre «Mai» y de la palabra «Alle» que en lengua alemana significa TODO. La «T» del final fue por «Trunks»

«Mai-TODO-Trunks»

Cuando Trunks entró a la habitación donde se encontraba su mujer, se acercó con un gran ramo de flores que colocó sobre un jarrón en el buró. Se agachó besó la frente de su amada. Ésta despertó pero aún así estaba bajo los efectos de la anestesia, le habían practicado una cesárea. Abrió los ojos con lentitud.

—...Trunks..—dijo en un hilo de voz.

—Aquí estoy, amor—sus ojos se llenaron de lágrimas y sollozado hablaba—Eres una mujer valiente, en verdad te debo tanto, tanto.

—¿Cómo está nuestra bebé?

—Perfecta, hermosa— secaba sus lágrimas—Ella sonrió pese a su palidez y cansancio.

—Trunks ...

—¿Sí...?

—Ha sido un verdadero placer... es algo hermoso—susurró y volvió a dormir por causa de la anestesia.

El chico reventó en lágrimas. Se hincó, recargó su rostro en el colchón de la camilla y besaba su mano.

—Te amo, las amo demasiado.

Y una nueva aventura comenzó para los rebeldes enamorados con el TODO en sus vidas.

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4 años después.

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—Yo también quiero ver que hay de bajo de la aero-nave—dijo una vocecita.

—Ya te dije que no, Mailliet.

—¿Mami pero por qué no?—se llenaron los ojos de lágrimas e hizo pucheros.

—Es peligroso, te puedes ensuciar o lastimar, ¿Por qué mejor no vas con papi?—preguntó mientras revisaba unos planos sobre su escritorio.

—¡SIIIIIII! ¡quiero ir con papi!— la niña sonrió

Mai tomó la pequeña mano de su hija. Caminaron por los pasillos de la Capsule Corp. Los empleados la saludaban como un miembro más de la empresa. Pese a su embarazo, Mai nunca dejó de trabajar, era obstinada, no le gustaba mostrar debilidad. Por lo tanto los trabajadores apreciaron a Mailliet desde que estaba en el vientre de su madre.

—¡Hola, pequeña Mailliet!—saludaban a la niña y ésta les regresaba el gesto moviendo su manita.

Mailliet cerca de sus 4 años de edad era una niña alegre, muy activa. Su cabello era negro como el de su madre, su frente era adornada por un flequillo recto; sus ojos eran enormes, azules como los de Trunks. La niña por lo general visitaba con frecuencia el trabajo de su padres. Hacía travesuras por todos los pasillos y áreas, se sabia desplazar sola sin miedo, prácticamente la Capsule Corp era como su segundo hogar.

Al llegar al elevador Mai presionó los botones para indicar el destino. Se agachó y tomó los hombros de su retoño.

—No quiero que juegues con el ascensor. Rita te va estar esperando, pórtate bien con papá ¿sí?

—Sí...

—En un rato más iré para comer juntos.

Las puertas del ascensor se cerraron y Mailliet alzó la voz.

—¡Adióoos mamiiii!—Mai le sonrió desde el otro lado del elevador.

—¡Adiós, pequeña! Pórtate bien.

El elevador ascendió, la pequeña se recargó en una de las paredes de éste, mientras del otro extremo observaba su reflejo y tarareaba una canción infantil. Vestía un coqueto vestido verde militar, una chaqueta manga larga roja, zapatitos de charol rojo y en la cabeza llevaba una diadema del mismo color con un pronunciado moño. Colores por excelencia favoritos de Mai. Cuando llegó a su destino, Rita la recibió.

—Hola, Mailliet—le extendió la mano y sonrió.

—Hola Rita—tomó de su mano—¿Y papi?

—Papi está atendiendo a un cliente nena, en cuanto se desocupe podrás entrar a su oficina.

—Está bien.

Rita le prestó hojas y plumas a la niña. Le dio un campo es su escritorio para que dibujara en lo que su padre terminaba de atender al cliente.

—¡Mira!—le mostró el dibujo a la secretaria.

—¿Quiénes son?—preguntó sin encontrarle forma a lo plasmado.

—¡Son Pilaf y Shu! ¿Qué no los conoces?—le señaló los garabatos—Pilaf es un mono verde parlanchín y Shu es un perro ninja. Son muy graciosos —le susurró al oído.—Pilaf dice que tiene un castillo enorme.

—¿De verdad?

—Ajá...

—También quiere conquistar el mundo—siguió con sus dibujos.

—¿Conquistar ...el mundo ...?—quedó desorbitada.

La puerta de la oficina del Señor Brief se abrió. El empresario Domm salió y se acercó a la secretaria.

—Rita, hágame otra cita con Brief para la próxima semana por favor.

—Por su puesto, Señor Domm.

...

Trunks terminaba de revisar unos apuntes y el sonido de la puerta se escuchó «toc, toc».

—Si, adelante—atendió.

—Señor Brief, tiene una visita sorpresa—indicó la secretaria sonriente.

—¿Eh?—alzó la vista y Mailliet salió detrás de la falda de Rita.

—¡PAAPIII!—la niña corrió hasta la silla de Trunks y éste la tomó entre sus brazos llenándole de besos las mejillas.

—Viniste a ver a papá, mi amor—la sentó en sus piernas.

—Si, ya te extrañaba, papi. Tenía ganas de verte.

—Y yo a ti, mi amor—su hija tenía un poder de convencimiento hacia él que le provocaba gracia.

...

Trunks y Mailliet jugaron un rato en la oficina. La silla del presidente Brief giró más de veinte veces por petición de su hija.

—¡Otra vez, papi!

—¿Segura?

—¡Siii!

Y la silla volvió a girar a toda velocidad.

—¡Ehhh!—reía la niña y Trunks junto a ella.

Después dibujaron desde la computadora. Él hizo un dibujo de algo verde con orejas en forma de pico.

—¿Quién es Mailliet?—preguntó y la niña reventó en risas.

—El señor Pilaf ¡ja,ja,ja!—señalaba el monitor—ahora es mi turno, papi. Cierra los ojos no hagas trampa—la pequeña tomó el mouse y empezó—¡listo!—

Trunks abrió y observó.

—¿Se supone que soy yo?—alzó una de sus cejas.

—Ajá—él soltó una carcajada.

—Qué buena versión de tu padre, mi amor.

—Sí—rió la niña burlona.

—¿Ah te estás burlando de mí, eh?—la amenazó—te haré pagar con un ataque de cosquillas ¡Aaarrgg! ¡Toma, toma!—la niña reía y gritaba sin parar.

—¡Basta papi, basta!—imploraba—¡Ja,ja,ja!

Por último se tomaron fotografías con el celular de Trunks. Sacaron sus lenguas —aaaahhh—hicieron sin fin de poses graciosas, pero la captura más linda fue cuando la niña inocentemente tomó el rostro de su padre y le depositó un beso con aroma a cereza cerca de los labios.

—Te amo, papi—Trunks sintió morir con esa frase.

—Y yo más que a mí propia vida, mi amor.

...

Pasó al rededor de una hora y Mailliet quedó dormida. Trunks se levantó y la llevó entre sus brazos al sillón para recostarla. Cuando dejó a la pequeña, fue abrir la ventana y observó el horizonte por un momento, su cabello se elevaba por el aire que se filtraba. Decidió fumar un cigarrillo para relajarse, al terminar lanzó la colilla por la ventana.

La puerta de su oficina se abrió sin previo aviso, él volteó.

—Hola, linda—sonrió.

—Hola—contestó el gesto de igual forma—traje comida china, Trunks—la chica volteó hacia un lado y vio a la niña—Se durmió.

—Sí—suspiró—No sé de dónde saca tanta energía.

La chica dejó los platos de corcho sobre el escritorio y fue hacia la ventana con Trunks, le miró a los ojos.

—Se parece a ti—acarició su corbata.

—¿A mí? Y yo creo que se parece a ti.

—Bueno, bueno, se parece a ambos.

Se miraron a los ojos por un rato, azul con azul. Ya eran unos adultos de 33 años y tenían una hija creación de su amor. Un suspiro se escapó de Mailliet y los hizo voltear. La observaron; era perfecta. Les llenó de amor el alma y regresaron a sus rostros en busca de sus ojos, por mero impulso se abrazaron con todas sus fuerzas, estaban deseosos. Amaban con todas sus fuerzas a su hija pero les absorbía mucho, hacía falta reencontrarse con la pasión, sumergirse en el océano azul, asfixiarse.

—¿Puedo decirle a mi madre que cuide a Mailliet esta noche?—besó sus labios.

—¿Y si se queda llorando?

—Pues con otra persona—restregaba su rostro en ella—Linda yo... te necesito.

—Y yo a ti.

—Si estuviéramos solos, en este instante podría hacerte un hijo—rió y ella golpeó su pecho.

—¿Estás loco? No podemos con Mailliet, imagínate dos, sería un caos. Si así, caes como tronco en la cama.

—¡Bah! exagerada—ella sonrió—Bien sabes que por más dormido que esté puedo hacértelo cuando veces quieras—ella se sonrojó— ¿Entiendes? Nunca estaré cansado para «eso»

—Basta, basta, vamos a comer.

Cuando se disponían a comer la niña despertó, volteó hacia ellos.

—Mami, papi—les llamó entre bostezos.


La noche llegó y el joven Trunks junto con sus chicas partieron al departamento. Mai bañó a Mailliet, le dio de cenar y la vistió una coqueta pijama.

—¿Papi, van a salir?

—Si mi amor, solo por un rato. Mamá y yo no tardaremos en ir por ti. El tío Goten te llevará a su casa.

—Pero yo quiero ir contigo—expresó la niña viendo como su padre enrollaba la corbata en su cuello.

—No, mi amor.

Sonó el timbre.

—Creo que ya llegaron.

Trunks atendió a la puerta y Mailliet corrió a los brazos del tío Goten.

—¡TÍO GOTEEEN!—el joven Son la cargó.

—¡Hermosa Mailliet!—besó su mejilla—¿Cómo estás, nena? ¿ya saludaste a la tía Pares?

El tío Goten junto con la tía Pares se ofrecieron en cuidar a Mailliet por un rato.

—Hola tía Pares—saludó dándole un beso.

—¡Vamos linda! El tío Goten te llevará a jugar videojuegos a su casa—la tomó en sus brazos.

—¡Siii!—se emocionó la niña.

—Comeremos nieve—añadió la castaña haciéndole un guiño.

—¡Yupiiiii!

—Tengan mucho cuidado por favor—dijo Mai preocupada quien vestía un elegante vestido negro.

—Descuida cuñada, estará bien—aseguró la pareja.

Los jóvenes se marcharon con la niña y los esposos quedaron en la intimidad de su departamento. Trunks pescó a su mujer por la cintura.

—¿Lista?—ella asintió.

Trunks y Mai fueron a cenar a un fino restaurante "La Mona" de giro español. El lugar era pintoresco y el servicio de primera. El principal motivo fue convivir en pareja, celebrar que seguían juntos, que el trabajo iba bien, por su hija, por TODO.

La cena fueron unos exquisitos medallones de res bañados en salsa agridulce, ensalada y puré de papa como guarnición. Brindaron con copas de Champagne. Charlaron amenamente de todo. Un grupo bohemio interpretaba música alegre, sin más una balada al ritmo de guitarra acústica comenzó.

—¿Bailamos una pieza?—invitó el muchacho.

—...Está bien.

Abrazados se mecían con lentitud de un lado a otro. Suspiraban como dos enamorados y con amor restregaban sus rostros.

—Trunks ...

—¿Si...?

—Sé de su secreto—sonrió bajando la mirada.

—No sé de qué me estás hablando, Mai—fingió demencia pero su sonrisa lo delató.


Mailliet representaba los mayores desvelos de sus vidas. Pero la niña tenía un pequeño secreto con su padre que recurría a él en las noches cuando no podía dormir.

Con sus manitas abría con torpeza la puerta de la recámara de sus padres. Pero para Trunks era inevitable no sentir su presencia, era su hija.

Con rapidez la niña se iba directo del lado de la cama donde dormía su padre y con sus enormes ojos azules le miraba en silencio. En sus brazos llevaba un peluche de un perro ninja algo muy parecido a Shu.

Trunks fingía estar dormido pero bien sabía cuál era el propósito de Mailliet. Con los ojos cerrados susurró.

—¿Quieres un vaso de leche con galletas de chocolate, mi amor? —la niña se emocionó.

—...si quiero, papi—dijo en susurros y a él se le pintó una sonrisa en los labios.

Se incorporó de la cama, le hizo la señal de silencio, mismo gesto que imitó la niña para no despertar a su mamá. La tomó de la mano y caminando por el pasillo se dirigían a la cocina.

—¿Será nuestro secreto, papi?—volteó a ver a su somnoliento padre.

—Será nuestro secreto, Mailliet—sonrió.


—¿Vaso de leche con galletas de chocolate, Trunks Brief?—preguntó Mai.

—¡Me doy!—rieron—soy culpable del vicio de nuestra hija.

Al finalizar la melodía se dieron un tierno beso en los labios.

Rato después pagaron el servicio, salieron del lugar y al ras de la calle el chico preguntó.

—¿Qué quieres hacer mi amor? Aún falta rato para ir por Mailliet.

—No sé, Trunks— él la miró a los ojos y sugirió.

—¿Quieres volar...?

—¿Eh?

...

En el cielo, como un comenta rodeado por una aura azul, iban los chicos entre las nubes. Trunks sabía que Mai no era muy afecta a volar, pero se esforzaba por seguir sus locos impulsos. Aterrizó en un lugar ya conocido para ellos: El Risco.

Fueron hacia la punta de éste, se abrazaron y se mecían de un lado a otro. Eran iluminados por el claro de Luna tal cual como el día de su improvisada boda.

—¿Estás bien, Mai?

—Sí, estoy bien—contestó anonadada— Es solo que... nunca llegué a imaginar tanto.

—Si, lo sé.—le tomó de los hombros y sonrió para darle ánimos—Todo estará a nuestro favor.

—¿Tú crees, Trunks?

—Por su puesto, verás que sí—volvieron al abrazo.

—¿Me querrás toda la vida?—preguntó inesperadamente—Es que yo envejeceré más rápido que tú.

—Entonces buscaré las siete esferas del Dragón para hacerte joven y bella otra vez—rió.

—¡Trunks!—exclamó irritada—¡No estoy jugando,niño!

—¿Qué te parece si nos hacemos niños otra vez? o ¿prefieres que yo me haga anciano?—continuaba con el juego.

—¡Hablo en serio!—refunfuñó—tu eres fuerte, tu raza extraterrestre dura hasta más de 80 años.

—¿Y eso qué importa, eh? ¡Tonta! Yo te querré siempre sin importar nada ¿lo oíste? N-A-D-A—la chica se sonrojó—Ahora hay que pensar en lo que en verdad tiene importancia.

Y lo importante ya estaba materializado con alma, cuerpo, corazón y nombre: Mailliet.

La vida los llevó por una gran prueba de amor, en donde el destino se encargó de juntarlos de la manera más inesperada y única. A veces simples vínculos como una taza Con Aroma de Café pueden ser lazos y conexiones suficientes para llegar con la persona indicada. Demostraron bajo cualquier obstáculo que cuando se está predestinado a alguien, así tiene que ser, sin importar tiempo, edad o condición humana. En esta vida, en la próxima o en su reencarnación; estarían juntos por siempre. Una noche de infantes sobre la palmera fue la pauta del inicio de su amor, otra noche bajo la lluvia fue su máxima confesión a la locura, y otra noche bajo las ruinas del Castillo de Pilaf; fue su TODO.

Satisfechos por haber encontrado ese TODO que tanto anhelaban.

—Tú y Mailliet son TODO para mí—besó su frente.

El madurar y crecer siempre no resultó ser tan malo como creía.

»Nunca pensé que iba a decir esto, pero eres la persona que más feliz me hace, eres la persona con la cual yo quiero estar todos los días, solo contigo y con nuestra hija quiero pasar el resto de mis días. Por eso solo te puedo decir que te adoro, que eres mi TODO, no importa las cosas que pase, yo estaré contigo siempre .

—¿Siempre?

—Siempre—abrió los labios en busca de su pareja— Bésame Mai.

Sus labios se unieron sintiendo su calor. Y la patriarca Lunar los bendecía una vez más. Ella y nada más que ella era la gran testigo de su historia. Bajo la misma Luna se conocieron, bajo la misma Luna se separaron y bajo la misma estarán unidos por siempre.

—Gracias, mi amor.

FIN.


Una vez más, gracias querido lector por llegar hasta aquí. A todos que desde el principio me tuvieron un poco de fe. A los que me han acogido entre sus favoritos, aquellos lectores silenciosos que sé que ahí están. ¡Gracias, mil gracias!

Dedicatorias especiales:

Tourquoise: Linda, mil gracias por estar conmigo desde el inicio, por tu paciencia, por tus revisiones. Debes de saber que este fic es tanto tuyo como mío. Eres una joya de persona.

Brenn: Mi querida che, por alguna extraña razón depositaste tu confianza en mí y quién sabe porque rayos xD pero gracias por los ánimos y por creer en mis locuras.

Cereza de Pastel: Gemela maligna que llegaste del planeta Romel a leerle, mil gracias por disfrutar de este oficio conmigo y por brindarme más allá de tu yo escritor ¡ah! también por soportar mis trilladas.

Jimena: Fiel lectora y fan el trumai, gracias por seguirme.

Lector Shenlong: Gracias por tu valioso tiempo y por acompañarme hasta aquí.

Comunidad Trumai de la página de Facebook Trunks & Mai: Anayeli, Mai inyu, Karol, Anais, gracias chicas y en verdad si se me olvida alguna mil disculpas.

Esto comenzó como un pequeño One Shot horrendo; después me dije ¿y si lo recapitulo? Empecé a diseñar un borrador general de la idea e hice sin fin de correcciones, mi beta me ayudó demasiado en evaluarme cada capítulo, le estaré infinitamente agradecida. Y pues el resultado lo tienen enfrente de sus ojos. Apenas me lo creo, por lo general era lector silencioso hasta que un día me animé a escribir. Sé que no soy la mejor y para serles franca no pretendo serlo, simplemente quiero ser YO y dejar un sello Kuraudeico en éste fandom del Dragon World. ¿Qué me llevó a escribirlo? Las pocas historias que hay del Trumai, la auto complacencia fangirl jajaja y dar un pequeño aporte a la comunidad de fanfiction.

Me da tristeza, alegría y un mundo de sentimientos en el pecho. Cada capítulo en sí, tenía la capacidad de ser dividido en dos partes, por lo tanto hubieran sido 20 capítulos en total, pero como yo también soy lector no quise martirizarlos tanto jajaja y me fui al grano.

Me da gusto que todos me hayan acompañado en disfrutar una exquisita historia Con Aroma de Café, pero qué tal si ahora todos nos vamos "Hacia el mismo rumbo" ¿Que dicen? ¿Aceptan el reto? Así que tenemos una próxima cita ustedes y yo ;)

Por mi parte seguiré escribiendo Drabbles y One Shots de distintos personajes para ampliar panoramas, pero venga, también tengo aún más del trumai que mostrarles.

Empecé un 24 de octubre del 2015 y termino hoy un 30 de marzo 2016.

Digan no al plagio de historias y respetemos los derechos de autor.

Gracias por todo.

Con cariño:

Kuraudea.