Capitulo 10: Un día más.
Suena el reloj. Son ya las 6:30 a.m. mi nuevo horario; aunque sea domingo tengo que ponerme al corriente con las relaciones de la empresa y sus nuevas contrataciones, innovaciones… sería un día pesado.
Domingo, hoy se cumple la primera semana sin él, me paré de la cama y todo se oía silencioso, solo podía escuchar los ruidos que yo misma producía moviéndome por la casa. Me bañe y me puse uno de los trajes que había comprado antes, uno elegante y formal pero a la vez lindo de color rosa crema… me pregunto que diría el si me viera ahora… seguro sería algo así: jajá… pareces toda una empresaria, pero eres mi linda empresaria… Cuando pienso en esto lloro, pero no debo llorar, hoy tengo que dar una buena impresión, una que diga que soy fuerte y que yo también soy parte de esa empresa, una parte poderosa que no se dejaría manipular por todos los demás… si aquellas personas parecían poderosas yo también.
Beso la fotografía y me marcho.
Esta vez pude conducir con calma mientras escuchaba los ruidos de la ciudad, que en la mañana siempre parece un caos, prendo la radio y escucho la voz de Ino en esa estación, luego puso una canción, y como si supiera que estoy escuchando pone una de mis favoritas: Tsubomi, de Takeuchi Junko; cuando hube llegado subí hasta la sala de juntas, llegue un poco mas temprano, aunque solo unos quince minutos, aun no estaban todos los socios, claro que todos podían elegir su horario mas cómodo pero yo quise ir ese domingo para no estar sola en casa, Ino trabaja por las mañanas y Hinata debe estar apurada preparando todo lo de la clausura de hoy, la pobre se encarga de su grupo y del mio; simplemente no podía quedarme en el sillón todo el día a llorar, porque eso era lo único que se provocaba en mi interior: tristeza.
Anduve merodeando por las oficinas y me encontré a una persona que no esperaba realmente
-Konan-san… usted aquí… -me confundió verla en aquella oficina sola y con un café en la mano
-Buenos días… Sakura-san –me dijo con una sonrisa- pensé que no vendrías tan pronto
-lo siento… buenos días, es que… quiero…-tomo aire- quiero salir adelante y ahora estoy sola en mi casa
-Me alegro que piense así, yo estoy aquí esperando a mi esposo, no desayuno y le traje un café… yo los domingos no trabajo–ella parecía feliz
-su esposo…y ¿Quién es?
-amor estas ahí… -habló una voz detrás de mi, de un hombre entrando a esa oficina
-Pein-san… -dije cuando vislumbre su rostro, él era el que me atendió justo ayer.
-Buenos días Sakura-san, lamento interrumpirlas pero… ¿Qué hace aquí?
-estamos platicando –respondió ella con una sonrisa que él le devolvió, entonces pensé que así nos debimos ver Itachi y yo
-Me tengo que ir… muchas gracias y espero volverla a ver –le dije parándome del asiento que había tomado
-¿A dónde va?
-pues…
-seguro Madara-sama le dijo que entraban a las 8:00 ¿no? Ni el mismo llega a esa hora, además es usted la segunda accionista mayoritaria, no lo olvide, aunque no todas sean suyas, ahora están bajo su control y nadie debería mandarle… ¿Le gustaría desayunar? Yo no tengo nada que hacer y mi esposo tiene que trabajar ¿verdad? –dijo mirándolo
-si, yo tengo mucho trabajo ahora, pero los veo para comer… -dijo acercándosele, acariciando su vientre y besándola a ella
Salimos de ahí y fuimos a la cafetería.
-lo siento, es que es nuestro primer hijo y hace mucho que lo esperábamos… -dijo sentándose
-y… cuantos meses tiene… -casi no se le notaba el vientre
-apenas cumpliré 3 en una semana, pero háblame de tu, ambas somos mujeres casi de la misma edad, yo tengo 27 y tu…
-23, Konan –es cierto lo que dicen, las mujeres embarazadas derraman de felicidad y tienen un brillo especial en los ojos, perecen como ángeles
-yo… también quería tener un hijo ¿sabes? –de la nada comencé a hablar- pero ahora siento que es imposible… no me imagino nunca con otra persona…
-No digas eso, con el tiempo saldrás adelante y… no renuncies a tener hijos si tanto los deseas porque realmente son la felicidad más grande, cambian tu vida y tu futuro… tu manera de ver la vida, yo ya compré la cuna y Pein… no te lo imaginas cuando el doctor nos dio la noticia –mientras más hablaba mas se le iluminaba el rostro- me llevo a comprar un montón de ropa para bebe y de maternidad… nos pusimos a pintar el nuevo cuarto… y eso que aun falta un montón para que llegue, pero lo deseábamos desde hace años, llevamos cinco años de casados… -hablaba mientras una lagrima surcaba mi mejilla- lo siento… no quise que te sintieras así…
-No es eso… realmente me haces sentir bien, los momentos que pase a su lado fueron los mejores y me hace bien recordarlos, lo que me duele es que el ya no este aquí, tal vez algún día cuando todo pase… vuelva a ser feliz… me alegra que tu lo seas porque… me recuerdas a mi y a él… pero no puedo hacer nada… no se puede cambiar… ahora solo tengo que seguir ¿no? –dije limpiándome las mejillas
-Gracias, y me alegra oírte así, yo casi no conocí a Itachi pero realmente era una buena persona; cuando llegó a mi despacho a redactar su testamento, se me hiso muy extraño, a menudo llegaba gente mayor o con una enfermedad terminal pero el no, era joven y tenía buen historial medico, no me imaginaba la esposa que tenía cuando me contó porque lo quería hacer en ese momento… pero ahora que ya te conozco, sé que eres fuerte, por eso sé que saldrás adelante.
-muchas gracias, de verdad… -le dije ofreciéndole una sonrisa, en cierto modo ella me inspiraba confianza y paz.
-gracias a ti, porque creo que ya encontré una nueva amiga, siento que nos llevaremos muy bien…
Así pase un rato con Konan… desayunamos y platicamos, su compañía me hace sentir bien, yo también pienso que seremos buenas amigas.
Subí otra vez hacia la sala de juntas como a eso de las 8:30 a.m., ya estaba ahí Madara y algunos otros, los cuales me miraron extrañados de que estuviera ahí
-Pensé que vendría a partir de mañana –dijo dirigiéndose hacia mi- no me la esperaba tan pronto después de lo que le pasó a Itachi, realmente parece que es usted fuerte, Sakura-san
-Buenos días Madara-sama –dije extendiéndole la mano la cual el beso- pues como ve, estoy aquí porque necesito saber que se esta haciendo en la empresa de la cual ya soy parte…
-Me parece interesante, realmente es una mujer admirable y decidida, eso es bueno en los negocios –la mirada de ese tipo era penetrante y fría- pues permítame entonces mostrarle su oficina, por aquí por favor –dijo abriendo la puerta y caminando delante hacia mi nueva oficina que estaba justo un piso abajo
Entramos a una oficina bastante amplia y cómoda, con una buena vista hacia abajo, todo se veía tan hermoso y distante desde ahí, el escritorio era grande, de madera con una hermosa computadora de alta tecnología, bueno, si se dedica a la tecnología debe tener buenas instalaciones y mobiliario.
-¿Qué le parece? es muy amplia como para solo ocuparla tres días a la semana, si gusta puede venir mas seguido… además es solo para usted…
-muchas gracias, lo pensare y si, esta oficina es muy hermosa
-no tiene que entrar a las 8:00 a.m. exactamente ya que es usted una socia mayoritaria como yo, lo dije por los otros que estaban en la sala ese momento, pero puede venir a las 9:00 a.m. o cuando quiera, claro que después tendría que reponer las horas perdidas como yo, siendo el jefe tengo que estar aquí todos los días y cuando yo falte si tendría que estar obligada a venir –me dijo sentándose con toda la confianza en el mueble que estaba cerca de mi escritorio- por lo pronto le asignare a una secretaria, hoy le mostrara las instalaciones y mañana todas las relaciones de la empresa con otros países y demás; por lo pronto eso es todo, que tenga un buen día Sakura… la puedo llamar Sakura ¿verdad? –me dijo con una mano en su rostro y el codo en el escritorio
-Como guste, pero entonces yo lo llamare Madara –le dije sin titubeos y en ese momento me sentí fuerte, la verdad es que ese tipo intimida, cuando le dije eso pude ver una leve sonrisa de medio lado, nunca había tenido necesidad de luchar por nada en la vida pero, ahora debía ser fuerte, si tenía que salir adelante tenía que cambiar - entonces espero a la secretaria para recorrer la empresa, después de eso si no tengo nada más que hacer me retiraré…
-Si eso quieres, la verdad es que Itachi casi no venía así que no estoy acostumbrado a un nuevo miembro pero siendo sincero me da gusto tenerte aquí, creo que serás importante y tomaras buenas decisiones y, si no tienes más nada que hacer después de salir me gustaría invitarte a comer… -me dijo cruzando las piernas
-pues la verdad por eso quería salir temprano, tengo un compromiso hoy, pero con mucho gusto otro día – le dije y él se puso de pie
-Bueno ahora me tengo que ir, ahora te mando a la secretaria y nuevamente bienvenida.
-Gracias, que tenga un buen día- le dije y se fue, cuando cerro la puerta me dejé caer en la silla, ese tipo realmente da miedo, seguro solo quería que me fuera de aquí y darle parte de las acciones como una vez hiso Itachi pero no lo lograría.
A eso de los diez minutos llegó la secretaria, y me mostro TODA la empresa, a pesar de no hacer nada realmente quedé exhausta, camine casi por 2 horas con zapatillas, no me imagino a la secretaria, cada pauta que hacíamos en un sector importante me explicaba el funcionamiento y la importancia, además de los grandes ejecutivos me pude percatar de que, como en toda empresa, también habían familias de trabajadores que dependían de ella, en el grupo de ingeniería había un grupo de investigadores y desarrolladores de software, tecnología interactiva inteligente apoyada con robótica avanzada…, todo eso era demasiado increíble, por ultimo recorrimos el bufet de abogados, que se encargaba de los contratos y las relaciones de la empresa, el jefe de ese departamento era Pein-san, que aunque no era socio, era muy importante en las decisiones que se tomaban.
Como a eso del medio día, cuando por fin había terminado, subí hasta mi oficina en el decimonoveno
piso (amo los elevadores), no tenía mucho que hacer realmente así que saque de mi bolso la invitación que me había entregado Hinata, era hoy a las dos en punto; creo que ver a mis niños me ara bien. Si me apuraba podía llegar a la 1:30 p.m. De mi casa a la escuela era lo mismo que de mi casa a la empresa que yendo lento eran como 45 minutos, lo malo es que estaban en direcciones opuestas, tenía el tiempo justo para llegar y ayudar en algo a Hinata, que de seguro debe estar apuradísima con su responsabilidad… y la mía, tan solo le deje todo, que desconsiderada soy.
Conduje hasta la escuela y pude ver que ya estaba toda adornada, los niños ya estaban todos listos, cuando Hinata me miro se dirigió hacia mi.
-Sabía que si vendrías, Saku. –dijo abrazándome- los niños no han dejado de preguntar por ti, realmente te extrañan… aunque ya vallan a salir, estoy emocionada y algo nerviosa, te das cuenta de que es nuestra primera generación de graduados… -es cierto, esos niños habían entrado hacía dos años, su ciclo había terminado para que pudieran empezar otro nuevo.
-tienes razón… por eso no podía faltar, dos años…
-Sakura… hoy también… -antes de terminar la frase me abrazo muy fuerte y me dijo- sé que hoy también se cumple una semana dé… te prometo que yo siempre te apoyaré, sabes que no estas sola… y me alegra verte ese traje puesto, significa que fuiste a esa empresa ¿no?, eso es mejor que estar el día sola llorando en una esquina, yo siempre hacía eso cuando mamá se fue porque no soportaba las normas de mi padre y sus tratos… solo me escondía a llorar hasta que te conocí, me di cuenta de que la vida es maravillosa y de que no podía seguir evitando los problemas, por eso cuando crecí me decidí a enfrentarlo y estudiar lo que a mi me apasionaba… y cuando no lo aceptó tuve el valor de mudarme sola… gracias a ti y a Ino me volví fuerte y yo sé que tu lo eres, esta bien sentir dolor pero no dejes que la tristeza te hunda… ¿lo prometes? –me dijo viéndome a los ojos, es verdad que aunque Hinata aun es tímida hace mucho se volvió fuerte y empezó a sonreír una vez más; vamos juntas desde la secundaría y desde que su madre se fue ella no sonreía, solo le importaba cumplir las expectativas de su padre; que ella me diga que lo logro me hace sentir bien porque en el fondo sé que todos tenemos nuestro propio valor dentro.
-Lo prometo… otra vez…
-y qué prometes –me dijo alzando una ceja para hacerme reír
-Prometo encontrar mi propia fortaleza y no dejar que la tristeza me hunda para volver a sonreír… -le dije y para ese momento, ambas teníamos lágrimas en los ojos, pero también extrañamente una sonrisa, cuando mis pequeños alumnos me vieron se abalanzaron hacia mí y me abrazaron todos apilados
-la extrañábamos mucho Sakura-san
-mi mamá me dijo que tal vez ya no iba a venir
-si, yo la vi por ultima vez el domingo cuando…
-shss… mi mamá nos dijo que no habláramos de eso; dijo: porque le dolería
-pero no esta herida
-le dolerá más que cuando me caí de mi bicicleta
-cállate, yo vi cuanto lloro cuando a Itachi-san le hicieron lo que le hicieron a mi abuelo
-nee… aunque haya venido hoy, ¿ya no la volveremos a ver?
Se oía que decían entre atrás cosas, yo no sabia que sentir así que continué con mi labor, Hinata trataba de controlarlos…
-Claro que los volveré a ver… -les dije- porque aun tienen una larga vida, solo espero que me recuerden y que no se les olviden las cosas importantes, háganles caso a sus padre pero también a su corazón, luchen por sus metas pero de forma honesta y… y que estas palabras no sean olvidadas, los quiero mucho –les dije agachándome para abrazarlos nuevamente- pero me ya me tengo que ir –Hinata me miro sorprendida, pero cuando encontró mi mirada supo que me hacia daño seguir ahí, quería mucho a esos niños pero eran solo eso, niños que no saben que hasta las palabras duelen.
-Te veo al rato Saku...
Salí de ahí y conduje mi camioneta hasta que ya no pude más, sin darme cuenta había llegado hasta una florería, entonces me bajé y mire todas esas bellas flores pintadas de tantos colores, en ese momento hubiera querido que mi vida tuviera tan solo un color así, pero era monocroma…
-disculpe… ¿Cuánto cuestan los ramos de sakuras? -
Entonces conduje hasta el cementerio y con sakuras en las manos, me dirigí hasta su tumba, algo extraño… tenia crisantemos frescos de seguro que alguien los trajo hace poco. Me siento a su lado y aunque sé que ahí solo esta su cuerpo, comienzo a hablarle.
-perdón por no venir antes… -le dije poniendo las flores enzima- perdón por no ser tan fuerte… y perdón por no sonreír pero no puedo… -para ese momento las lágrimas salían ya sin previo aviso- no podre hasta que se haga justicia, tu muerte no será en vano y no dejare que quien quiera que sea el responsable siga haciendo daño… lo juro… No sabes cuanto te extraño a cada instante, me duele… ¿por qué tuvo que ser así? No entiendo como funciona la vida… no entiendo nada…
El viento soplaba llevándose consigo los pétalos de los cerezos que aun tenían flores… y mis lágrimas. En ese momento el llanto me inundaba y se confundía con algunas gotas que empezaban a caer del cielo, estaba empezando a llover pero yo no me quería ir, así que después de todo lo de menos sería una gripa. Me hubiera quedado todo el día ahí pero como siempre, hay personas que nunca te dejaran estar sola (sentirte sola); frente a mi, con una paraguas, se encontraba Naruto que al verme ahí se agacho hasta donde estaba sin decir nada y me dio su chaqueta, cuando la lluvia paso solo dijo antes de irse:
-sabía que estabas aquí, Sakura-chan… solo recuerda que a nosotros también nos duele, pero nos duele más verte así.
Habla Sasuke:
Me estarían esperando, me dijo con su típica sonrisa, pero a fin de cuentas me había ido, subí a ese avión para deshacer lo que se estaba creando dentro de mí, me bastaron unos días para conocerla, una semana para quererla… pero no podía sentir eso por ella, era mejor alejarme.
Mi vuelo duro casi 15 horas, entonces algo se cruzo por mi mente "como es que puedo estar bien en un avión pero ir casi muriendo cuando ella esta tras un volante", reí, no lo sabia, lo cierto es que ya no la iba a ver pero aun así no podía evitar pensar en ella, aunque no a pasado ni un día, sé con el tiempo todo pasara.
Había reflexionado sobre tantas cosas en mi vida, había encontrado un significado para esta: ser feliz. Aunque no lo era en ese momento, mas adelante si, cuando la deje de querer regresaré y podre estar ahí con ella y mis nuevos amigos… mis únicos amigos.
Me di cuanta también, de que estaba viviendo una vida vacía, así que cuando llegara tendría que cambiar algunas cosas. Ya no podía seguir evitando a las personas, ni a mi mismo.
Llegué como a eso de las doce del día, con el cuerpo todo adolorido y un montón de pensamientos en mi mente, tenía que ir a trabajar pero primero iba a descansar un rato, cuando llegue a mi apartamento me di cuenta de que otra vez estaba solo, cosa que antes no me importaba pero ahora quizás hasta dolía.
Tome una ducha para relajarme pero parecía no ser dueño de mi propio tiempo, Sai me llamo porque mi cliente iba a ser trasladado al reclusorio pero yo no estaba ahí para defender sus derechos
-En una hora estoy ahí, primero necesito hablar con el, saber su situación y de que se le acusa, además… saber si es inocente –le dije a Sai por teléfono
-Ok. Yo hablare con los judiciales y le informaré al interrogador que ya viene, al cliente se le acusa de asesinato, pero asegura ser inocente, aunque estaba en la escena del crimen y no hace nada por defenderse, por eso le dije que le interesaría –me dijo Sai, el siempre a sido un buen empleado y yo siempre lo he tratado mal, no se lo merece- creo que eso es todo, cuando llegue le entregaré todas las evidencias y los datos…
-Sai… gracias… -le dije, y creo que el tardó en asimilar mi primer agradecimiento
-no tiene que agradecer, solo hago mi trabajo –dijo con un tono de voz que se podría decir alegre- entonces aquí lo espero.
Al parecer no iba a tener tiempo ni para respirar, al menos eso era bueno.
Ni siquiera fui a mi despacho, fui directo a donde mi cliente y hablé con él, un caso difícil.
-le juro que soy inocente, es solo que no puedo decir lo que pasó a nadie… -me decía la señora frente a mi, con los ojos perdidos en algún lejano lugar, su rostro parecía demacrado
-Yo soy su abogado, usted me pidió a mí exclusivamente pero si no me dice lo que pasó no veo como podré ayudarla… solo tiene que decirme la verdad y yo la ayudaré a usted… -no me dejo continuar cuando dijo
-y a quien estoy encubriendo… ¿Lo ayudara?... –me dijo llorando, una mujer como de 40 años, con algunas marcas de golpes en la cara, al menos esos fueron los que pude notar pues llevaba una blusa de mangas largas y un pantalón
-Fue su esposo verdad… el la golpeaba y entonces alguien al tratar de defenderla lo mató… -concluí, ella lloraba más fuerte
-mi hijo solo tiene 16… él… él no quería hacerlo pero… cuando mi esposo tomo una botella de alcohol rota y se dirigió hacia mi, él solo actuó por instinto, tomó la pistola de su padre y le pidió que se detuviera… pero…
-Pero él no lo hiso y todo paso… -ella se doblo de llanto y no pudo articular mas palabras- usted es inocente y yo la sacaré de aquí, pero tendré que decir la verdad de los hechos
-¡No! Se lo suplico… yo fui la responsable por aguantar tantos años todos sus golpes y sus borracheras… si para que mi hijo sea libre yo tengo que estar aquí entonces lo aré… pero no permitiré que él este en prisión… él no es un asesino… no lo es… -de cierta forma comprendí a esa mujer, el amor de una madre siempre es muy grande… como el amor de un hijo
-Le prometo que yo no dejaré que su hijo ponga un solo pie en la cárcel, podemos acusar a su esposo de maltrato familia, psicológico… físico y podemos hacer ver que su hijo y usted son las verdaderas victimas, además el arma era de su esposo, lo mucho que le harían si pierdo es ponerlo en la tutelar de menores y darle ayuda psicológica, pero aré todo lo que este en mis manos…
-pero yo no tengo tanto dinero como para un juicio justo… o tan largo
-No se preocupe… el dinero no lo es todo en la vida… -en ese momento supe que había cambiado, si hubiera sido el yo de antes y esa señora sin dinero, no hubiera durado más de dos minutos ahí- ahora necesito sacarla de aquí, localizar a su hijo y conseguir todas las pruebas necesarias, pero puede que tarde unos meses… todo estará bien. –le dije ofreciéndole una sonrisa para darle seguridad
-ya veo porque… aun siendo tan joven es conocido como uno de los mejores del país… señor Uchiha… Gracias… de verdad… -y entonces sonrió
Habla Sakura:
Todo el camino a casa retumbaba en mi mente lo que me había dicho Naruto, cuando llegué pude ver un papelito debajo de mi puerta, era de Ino y me decía que había ido pero como no estaba volvería al día siguiente; es cierto, no estaba sola, aunque en esa casa lo estuviera…
Me despertaba sola, ni siquiera cocinaba porque solo era yo, desayunaba sola… no hablaba con nadie… tal vez hasta extraño a Sasuke, mi madre tenía razón dijo que nos apoyaríamos y así fue, pero ahora mismo me sentía sola, aunque sabía que no lo estaba. Si bien todos tienen responsabilidades a mi no me ara bien tirarme a llorar mientras espero a que alguien llegue.
Dejo mi bolso en la mesita de la entrada y solo tomo mis llaves y mi celular, mi propósito para cuando estuviera sola era encontrar al culpable de mi dolor, pero si no hacia nada no iba a encontrar nada. Por ahora solo quería caminar.
No soy masoquista, juro que me siento bien al recordar los momentos que pasé con él, como ya dije: lo que me hace mal es no tenerlo. Camine hacia el parque donde siempre íbamos y me compre un helado yo sola pero en ese momento, por alguna razón, no me sentí así… era casi como tenerlo a mi lado, sentado en aquella banca.
Tomo el teléfono y le hablo a mi mamá, me dijo que cuando llegara me hablaría mas no lo ha hecho; la llamo pero no contesta… que extraño… la vuelvo a llamar pero es el mismo resultado.
Regreso a casa como una hora después y me encuentro con algo que para mi sorpresa no era inesperado: un camión de mudanza frente a mi casa.
Entro a mi casa y me asomo por la ventana para observar como lo único que bajaban eran cuadros… esculturas y materiales para crear a las mismas, tan solo algunas maletas y nada mas. Algo raro, como si quien se mudaría fuese un artista. Supongo que Chiyo-ba rento su casa amueblada, que bien; a ella también le gusta esculpir en la mayoría de los materiales, supongo que dejo su casa en buenas manos.
Subí a mi recamara y me di un baño, me puse mi típica ropa de casa, unos pantalones blancos y una blusa negra toda holgada, total que estoy solo yo… eso creí. Como a eso de las cuatro, alguien tocó a mi puerta, baje a abrir: que raro… "Tal vez se equivocaron de casa" pensé pues no conocía al hombre frente a mi.
-lo siento… creo que se equivoco de casa…- le dije al pelirrojo frente a mi, pero este solo sonrío y hasta ¿se sonrojo?, volteo la mirada pero luego me volvió a ver y
-No me equivoque… creo que a partir de hoy seremos vecinos, me llamo Sasori –dijo extendiendo la mano- mucho gusto en conocerte
-mucho gusto… yo soy Sakura… em… ¿quieres pasar?...-le dije
-Es que… yo te venia a invitar a comer… invité a demás vecinos pero creo que como soy nuevo no confían y bueno, solo estaré aquí unos meses pero… ¡llevémonos bien!... no me gusta comer solo, ¿Qué dices? Prometo no hacer nada extraño frente a ti
-¿Extraño?… -dije enarcando una ceja
-Bueno, la gente piensa que soy extraño porque me gusta crear esculturas… pero esa es mi forma de expresarme, claro que si te incomoda me puedo callar y solo comer…
-aha… entonces con mucho gusto y no tienes por qué callarte, a mí me gusta admirar el arte… la dueña de la casa también es artista aunque ya es mucho mayor
-Lo se. Dejó muchas en un cuarto y pienso que son realmente hermosas y… hasta una forma única de expresar lo que se siente y piensa… bueno, entonces te espero, y gracias… odio estar solo.
-Yo también… entonces solo me cambio, ¿quieres que lleve algo?
-No te preocupes, con que me dijeras que si, basta –me dijo con una sonrisa y se fue
Subí rápido a cambiarme, al menos parece que no voy a tener problemas con el vecino, tan solo me pondré un vestido… y unos zapatos cómodos. Miro hacia arriba y veo unos que combinan perfecto con el vestido crema que tengo, además casi no los uso… tal vez porque están hasta arriba del armario.
Tomé un banco y me subí en el, aunque aun así no los alcanzaba, me tuve que parar de puntitas y jalar la caja rápido, aunque con eso también se vinieron otras cosas…
Me baje a recoger el desorden que yo misma había causado y entre los papeles y cajas… un diario… ¡de Itachi!... siento como el corazón se me acelera cuando abro la primera página y me encuentro con un montón de fechas… registros… anotaciones…
-Gracias Itachi –había encontrado lo que necesitaba, pero ahora tenía que ir a comer con el vecino… le hubiese dicho que no pero a decir verdad gracias a él encontré esto.
**************Mientras… en la casa de en frente: ***************
Estoy en esta casa en la que me debo quedar por ordenes de mi padre hasta que el cumpla sus objetivos, aunque no sé que quiera de esa mujer. Solo tengo que complacerlo.
Recibo una llamada… es él
-Bueno…
-Sasori, ¿ya estas en esa casa?
-Si padre.
-Bien, no pudimos tener más suerte de que esa vieja la rentara justo ahora. Bueno… tú nunca me decepcionas, ya sabes para que estas ahí.
-Claro, yo nunca voy a fallarte –nunca, por mi padre yo aria lo que sea.
Por ahora solo tengo que saber que planea y cómo es realmente, no es normal que se muestre tan feliz cuando acaba de morir su esposo, es que acaso no lo amó realmente… No entiendo a las personas.
Creo que tendré que seguirla de vez en cuando. Me haré su amigo y haré que me cuente todo, sus problemas, sus pensamientos, todo.
Capitulo siguiente: Las memorias obligadas a olvidar.
Ps. Qué opinan del nuevo vecino de Sakura… es algo peculiar pero, ¿Qué ara en nuestra historia?
Sasuke piensa que puede controlar lo que su corazón siente como si fuera un robot, pobrecito. Parece que se tardará mucho antes de poder regresar pero ya veremos que pasa antes.
Poniéndome seria les digo que ya todo esta preparado, aunque aun nos falta un largo camino.
Gracias por los reviews, siempre los leo todos, lo que pasa es que a veces no me da tiempo de contestar, pero me da gusto cuando los leo y se lo que piensan sobre como va la historia, me hacen sentir bien; me gustaría contarles de lo que pasará pero sé que también estarán aquí así que los veo la otra semana, saludos a todos. En especial a LadyRose23 y Dulcecito311, que sé que están aquí. Besos.
Ai no kotoba.
