Disclaimer: Los personajes que se mencionan a lo largo de la historia, son de Stephenie Meyer. Yo solo estoy jugando con ellos.

Capítulo beteado por Sarai GN (LBM) y Yanina Barboza, Betas de Élite Fanfiction: www facebook com/ groups/ elite. fanfiction

Sarai, Yani Disculpen traerlas "a gorro" con estas actus ;)

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—¿Por qué mierda siempre tienes que arruinarlo todo? —inquirió Emmett, irritado.

A Edward le daba igual si su hermano seguía hablando, en lo único que podía enfocarse era en que Isabella estaba ahí, con ese ajustado vestido azul que moldeaba su escultural figura, destacando sus pechos, su larga cabellera cayendo en suaves ondas enmarcando su hermoso rostro, era como un ángel ahí bañada por la escasa luz del lugar, pero sus ojos… mierda. Nada bueno podía haber en esos pozos oscuros. Ella lo había escuchado.

—¿Podrías dejarme hablar con Edward? —pidió mirando a Emmett, Edward abrió la boca como para replicar, pero al ver la mirada de su esposa, optó por cerrarla. Refunfuñando, Emm pasó a su lado golpeándolo con el hombro.

—Suerte, imbécil, vas a necesitarla.

Edward apretó los puños mirando a su mujer, estaba decidido a reprocharle todo, pero algo le dijo en su interior que estaba caminando sobre una línea muy delgada por lo que se quedó únicamente mirándola. No había querido lastimarla de ese modo. Ella levantó el mentón pese a que lloraba, y caminó hacia él.

—¿Sabes, Edward? Durante todo nuestro matrimonio pensé que cambiarías, pero por el contrario, ahora veo realmente cómo me ves, lo que soy para ti.

—Bella… —Se pasó una mano ansiosamente por el cabello, pensando frenéticamente en las palabras que quería decirle—. No quería decir lo que dije, yo…

—Sí querías. Hubieras preferido matarte conduciendo en la motocicleta como lo hacías hace años, borracho a mitad de la madrugada, antes que haber acabado conmigo. —Se limpió con furia las lágrimas—. Conmigo, que soy… que soy una oportunista que no esperaba otra cosa más que se muriera mi mejor amiga para meterme en la cama de su novio.

—Isabella, ten cuidado con lo que digas, puedes arrepentirte.

—¿Por qué habría de arrepentirme? —preguntó con sus brillantes ojos llenos de furia—. Tan solo estoy repitiendo lo que piensas de mí, o dime si me equivoco.

Edward miró a su esposa, estaba hermosa en su furia y no había otra cosa que quisiera más que abrazarla en esos momentos; se dijo que no había querido llegar tan lejos, ni que ella escuchara esas palabras, pero algo dentro de su corazón le impedía retractarse en voz alta, estaba lleno de rencor contra ella por la manera en la que acabaron juntos, por la forma en la que ambos actuaron frente a un desastre como el que vivieron. Por la manera en la que lo hizo sucumbir ante sus encantos cuando se suponía que debería estar guardando luto.

—¿No puedes, verdad? —Bella lo trajo abruptamente de vuelta, incluso se encontró a sí mismo jadeando, Edward tuvo que sacudir la cabeza, tratando de enfocarse en su esposa.

—Bella, no quiero esto, yo… —suspiró pellizcándose el puente de la nariz—. Lo siento.

—¡Pero sé que no lo haces! —Sacudió la cabeza, lágrimas seguían cayendo por sus mejillas—. Solo respóndeme algo, ¿sientes algo por mí? —Edward frunció el ceño, todavía estaba descolocado por los recuerdos y no entendía el punto de Isabella.

—¿Qué quieres decir?, eres la madre de mis hijos. —Eludió su mirada con una expresión tirante. El silencio que siguió a aquello lo hizo buscarla de vuelta, pero en el momento en que se encontró con los ojos de Bella, lo supo. Solo eso bastó para darse cuenta de todo lo que había implicado su sencilla respuesta.

—Quiero el divorcio. —Edward se sacudió con un escalofrío pero se recompuso al instante, ella no podía estar hablando jodidamente en serio.

—No digas estupideces, no cometas un terrible error —le advirtió.

—El único error que he cometido es esperar hasta este momento. —Las palabras de Bella fueron bruscas y a la defensiva—. Esta misma noche me iré de la casa, me llevaré a los niños.

—¡Maldición, Isabella! —Sin pensarlo, se encontró cerrando la distancia entre ellos, sin importarle en lo más mínimo su jadeo de sorpresa cuando la sostuvo con firmeza—. ¿Qué es lo que quieres de mí?, ¿acaso no te lo he dado todo?, he trabajado mi culo al máximo para que nunca les falte nada...

—No me lo has dado todo —lo interrumpió con tristeza. Edward supo sin necesidad de más palabras a qué se refería: a su corazón. Pero ella mejor que nadie sabía que en eso no había marcha atrás, tanto así lo sabía, que tan solo sonrió abatida—. Ya no puedo vivir así, Edward, ya no más.

—Dijiste que sí.

—Sé que lo hice, pero ya no puedo continuar.

—Bella, no hagas esto…

—Suéltame.

—No puedo. —La estrechó entre sus brazos, y conocedor de su constante debilidad hacia él, se aprovechó hablándole suave y seductoramente—. Tienes que saber que realmente siento lo que escuchaste.

Bella permaneció completamente inmóvil, con lágrimas cayendo por sus mejillas, el hecho de que no emitiera sonido alguno le puso los nervios de punta.

—No deshagas nuestra familia. —Eso logró su objetivo, ella levantó la vista de golpe.

—¿Familia? —preguntó enfadada, triste y dolida al mismo tiempo—. Lo que tenemos no puede llamarse familia de ninguna manera.

—¿Ah, no? —La cólera comenzaba a empañar su voz—. ¿Entonces qué es?

—Es solo… solo…

—¿Lo ves? —murmuró cerca de su boca, presionándose contra ella de forma que fuera totalmente consciente de su presencia—. Lo que tenemos es una familia, estamos juntos por el bien de los niños y así seguiremos, además… —Se inclinó contra su frente, su respiración le acariciaba los labios, pronto cerraría la distancia y la besaría como venía queriendo hacer desde que la vio vestida tan hermosa—. No puedes negar que a pesar de todo, somos realmente compatibles en muchas cosas.

Ella cerró los ojos llena de tristeza.

—Te perdono por lo que dijiste, pero creo que ya va siendo hora de que esto termine, tiene que haber algo distinto para mí que solo ser compatible contigo.

—Bella, te dejé las cosas en claro desde el principio.

—Oh, sí, vaya que lo hiciste. Hiciste eso y más —espetó con amargura—. Intentaste por todos los medios que te odiara, pero estaba tan desesperada por encontrar el amor que me cegué. Así que en realidad es culpa mía. Ya está. Espero que esta confesión te libere de seguir conmigo. Ahora, suéltame por favor, esto es insostenible, por favor...

Aquellas palabras fueron como ácido en sus manos, y la soltó como si quemara. Y el que le estuviera rogando que la dejara, por alguna razón lo hizo sentir como si le robaran una parte de sí mismo, la sensación de pérdida era algo tan jodidamente aterrador, como lo que sintió cuando...

Se quedó sin aliento ante los inesperados recuerdos, por lo que dio un paso hacia atrás. Bella negó, como si sus últimas esperanzas para que él recapacitara murieran en ese momento, entonces se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia su auto; y mientras la miraba marcharse, Edward se dijo que quizás esto era lo mejor. Nunca le daría a Bella lo que ella realmente quería, y él… bueno, él no quería volver a saber nada que implicara mezclar al corazón.


Bueno ahora si Bella llegó a su límite. ¿Creen que Edward de verdad acepte esto?

Mil gracias a todas por sus comentarios!