Holaaa pequeñuelos, ¿cómo están? yo feliz de haber terminado este capítulo como verán es el más largo que he hecho hasta ahora, me inspiré mucho xD No había caído en cuenta que esta página no deja publicar links para prevenir el spam así que al final del capítulo les vuelvo a dejar mi página por si quieren checar mis fanarts :3

karin-chan150301: Ya casi viene el romance, esto va de poco a poco, calmaos xD

SuwabeKoto-chan: Como le dije arriba a la otra chica, la paciencia es la mejor virtud de todas :V

Al Shinomori: Gracias por tu review, espero que este cap te guste también :3

Esabell: Gracias por tu review, y claro que sí acá estoy continuando la historia xD

anime love: Si, la pobre nunca dura en los trabajos, es que Grimm es su piedrita en el zapato... :V

Y terminando la sección de agradecimientos ¡comiencen con el cap.!

Capítulo 10: Metida de pata

El fin de semana pasó tan rápido que apenas se podía percatar que ya era lunes, nuevamente a la rutina de trabajo, en uno de los edificios más importantes de Japón una jovencita tomaba nuevamente su empleo como secretaria, orgullosa de haber triunfado sobre el mal.

- ¿Nel? NEEEEEEEEL- Soltó a grito entero una de las secretarias que allí se encontraban.

- Aaaaajhdasasjkk… Rangiku-chan… n-no me d-dejas respirar…- Pudo articular con dificultad la peliverde.

- ¿Qué haces aquí amiga? Ay, estoy tan feliz de verte, esa Mila Rose es una aguafiestas, muy seria para mi gusto, ya extrañaba con quien platicar. Dime, ¿viniste por tus cosas? Las he cuidado bien en este corto tiempo de tu ausencia.

- Yo también te extrañaba Ran. Y a ti también Mila Rose.- Dijo en voz alta cosa que la aludida pudiese escucharla, para no hacerla sentir apartada, la mujer la saludó con decencia, no tan emocionada como su amiga pero se notaba que le agradaba verla ahí.

- Te tengo que contar muuuchas cosas amiguis.

- Jejejejeje, si, ya lo creo Ran… Pero será a la hora del almuerzo.

- Ñaaah, no te preocupes, no tengo mucho que hacer así que podemos platicar.

- Si, pero yo si tengo trabajo pendiente que hacer.

- ¿Qué dices? ¿Eso quiere decir que vas a volver a trabajar aquí?- La de cabellos verdes asintió con una sonrisa en su rostro.

- WAAAAAA ¡QUE GENIAL! – Le respondió mientras la volvía a abrazar con fuerza, tanta que el rostro de la chica se estaba tornando de violeta a azul. - ¡Cuéntamelo todo! Si estabas tan decidida ¿por qué volviste?

- Aghhh…- Pudo por fin tomar una bocanada de aire. – Ran, aprecio mucho tus muestras de afecto ¡pero no para que me ahogues en ellas!

- Jajajajaja lo siento, es que cuando me da la emoción no puedo controlarme y debo expresarlo con todo mi ser.- Le contestó mientras se rascaba la nuca de la pena.

- Si, bueno básicamente todo el problema se aclaró y el puesto aún seguía disponible así que… heme aquí.- Le respondió con resumidas palabras para no alargar la historia, a lo mejor se lo contaría todo después.

- Me parece perfecto pero ¿cómo se dio cuenta el señor de que todo fue un engaño?

- Los detalles te los contaré luego, por ahora confórmate con saber que estoy de vuelta.- Dijo muy feliz, mientras daba un giro sobre sí misma, así como cuando los magos hacen aparecer algo que se creía perdido.

- Noooo me aguantaré, faltan muchas horas amiwis…

- Lo sé lo sé, pero…

- Señorita Matsumoto.- Fueron interrumpidas por el jefe de la rubia.- Venga un momento por favor.

- Haaaay ¿tiene que ser ahora? Es que estoy hablando con mi amiga.- Dijo con un notorio puchero en sus labios mientras señalaba a Nel con un dedo, la de ojos oliva saludó al hombre con la mano.

- Señorita Nel, que sorpresa volver a verla por aquí.- Dijo mientras se le acercaba, tomaba su mano y plasmaba un beso en ella cual caballero de la edad media.

- Aaaaish, jefe, las muestras falsas de caballerosidad puede dejarlas para otra ocasión ¿quiere?

- Creí haberla escuchado decir que "nunca volvería por acá".- Le dijo a manera de pregunta el hombre, claramente intrigado por la presencia de la joven ahí.

- Si… lo que pasa es que las cosas se aclararon y pude retomar el trabajo.

- ¿Se aclararon? ¿Con Grimmjow?

- Pues sí, en general sí.

- JA, vaya vaya, que interesante…- Dijo mientras se acariciaba con una mano su propio mentón, incrédulo aún de lo que sus oídos escuchaban.- Jamás creí que después de lo sucedido el orgulloso ese te diera otra oportunidad…- Ahora su mirada había cambiado a una expresión curiosa y a la vez pícara.- Bueno, por lo general nunca da su brazo a torcer pero… en todo caso eres afortunada, yo de ti aprovecharía esta "nueva oportunidad", debes tener algo especial para él…- Aparentemente quería decir unas cuantas cosas más pero se arrepintió.- Bueno, como sea, Matsumoto venga conmigo, necesito que me ayude con unos papeles.

- AAAAsh, okay, hablaremos luego amiga.- Dijo mientras caminaba detrás del joven y se despedía con la mano, desapareciendo finalmente tras la puerta.

- "Que comentario tan extraño…"- Pensó la chica reflexionando acerca de lo que el hombre acababa de decir, ¿a qué se refería con "debes tener algo especial para él"? y ¿por qué no quiso terminar la frase? Estaba curiosa por saber pero si quería conservar el empleo debía dejar las reflexiones teóricas para otro momento.

Se dirigió hacia su escritorio para acomodar las pocas cosas que traía, claramente el puesto estaba "limpio" pues no habían carpetas ni archivos, todo se encontraba en orden, así que debía ir directamente con su jefe para pedirle que le diera algo que hacer, como lo de siempre, digitar documentos, revisar balances de cuentas, nada que estuviese fuera de lo normal. Al entrar a la oficina de su jefe después de llamar a la puerta varias veces sin recibir respuesta alguna se encontró con él hablando con su asistente, al parecer de algo sumamente importante pues estaban tan concentrados que ni se habían percatado de la presencia de la mujer en el lugar.

- Esto no pinta nada bien…- Dijo el chico de ojos amarillos.

- No puedo creer que tenga gente tan incompetente trabajando aquí, el o los responsables de esto deberían ser despedidos.- Comentó el peli azul.

- Todos estos balances están mal hechos, ninguno coincide con el otro, los que van de este mes, hasta los dos anteriores tienen incoherencias que deben ser corregidas.

- Y lo más pronto posible antes de que nos hagan una auditoría y vean esto, nos demandarían por criminales creyendo que hemos robado todo este dinero gracias a alguien que no hizo bien los cálculos.- El escritorio del jefe estaba repleto de archivos y papeles por doquier, más otros tantos que estaban arrumados hacia un costado, ambos hombres revisaban hoja por hoja con detenimiento, y por sus caras se veía que no se trataba de un problema cualquiera.

- Ehh, disculpen…- Articuló por fin la mujer después de estar un buen rato de pie sin que ninguno de los dos determinara su presencia.

- Señorita Nell, que extraño verla por acá.- Le dijo el Vega a manera de saludo, y evidentemente desorientado por la presencia de la mujer ahí.- ¿Vino por su indemnización?

- Ehh no, vine a preguntar qué trabajo debía realizar.

- ¿Cómo? ¿Acaso no había renunciado?

- Este… sí, lo que pasó fue que…

- Se llegó a un acuerdo para que siguiera trabajando.- La interrumpió el peli azul.

- ¿Cómo? Esto no me lo había mencionado…- Le respondió el Vega un tanto extrañado.

- Se me pasó, luego te lo explicaré…- Le dijo tratando de evitar el tema, el joven quedó extrañado pues no entendía lo que sucedía y un cambio tan repentino como ese no pasa todos los días, conocía lo orgulloso que es su amigo así que.. ¿Por qué aceptaría que esa mujer trabajara nuevamente para él?- Y ya que se encuentra aquí, por favor tráiganos café a Vega y a mi.- Le ordenó sin darle oportunidad a la chica de explicar su presencia en el lugar, ella simplemente asintió y se fue por las bebidas.

- ¿Qué fue todo eso?

- Le pedí que volviera a trabajar.

- Nooo, jajajajajaja, eso no te lo creo ni de chiste.- Siguió riéndose descontroladamente, mientras el otro lo miraba seriamente.

- ¿Terminaste?

- Aaaaah, ay… si, no recuerdo cuando fue la última vez que me reí tanto. Bueno, ahora sí la verdadera versión.- El aludido seguía mirándolo seriamente sin responder a esa pregunta.- ¿Y bien?

- ¿Y bien qué? Esa es la verdad.

- ¿QUÉ? No no no, eso no te lo creo ni de broma, ¡tú pidiéndole a una empleada equis que apenas conoces que volviera! ¿Quién eres tú y qué hiciste con Grimmjow?

- ¿Ya terminaste de burlarte?

- Es que es algo nunca jamás antes visto en la historia de tu vida. Ya confiesa ¿qué te hizo? ¿Te amenazó? ¿Te sobornó? ¿Dijo que se acostaría contigo si le devolvías el empleo?

- No, no y no.- Cuando se lo proponía, su amigo podía parecer bastante infantil y fastidioso.

- Aaaah ya veo… entonces todo está bastante claro, esa secretaria te gusta.- Le dijo mientras le hacía una mirada de complicidad.

- ¡Claro que no! Esos no son los motivos por los cuales la traje de vuelta.

- Aaaah mira nada más, o sea que fue usted quien la buscó… jajajajaja, ya tenemos un buen motivo para hacerle bullying con Stark…- Esto último lo susurró, cosa que el peli azul se diera cuenta que había dicho algo pero sin que alcanzara a entender qué.

- ¿Qué dijiste?

- Nada, nada. A demás ¿qué tiene de malo? La chica es guapa después de todo. Si no la quiere usted pues yo podría quedármela…

- Vega deja tus estupideces para otro momento y ponte a trabajar.

- No hasta que me diga lo que sucedió.- Se cruzó de brazos y cual niño chiquito no recibió la orden como si fuese un acto de rebeldía inmadura.

- Aaagh, resulta que me enteré que todo lo que decía era cierto, a ella la incriminaron esas tipas.

- Vaya… ¿y cómo lo comprobó?

- Las escuché hablando sobre eso, de lo "bien que les había salido su plan".

- Pero eso es doblemente grave, primero por culpar a alguien de algo que no había hecho y segundo porque entonces quiere decir que fueron ellas quienes tomaron la llave que da acceso al archivero confidencial ¿no piensa despedirlas?

- El problema es que la señorita me puso como condición no despedirlas para volver a trabajar acá.

- ¿Qué? No me digas que aceptaste la condición.

- Pues, no tuve de otra…

- Jajajajaja, ¿te das cuenta? Llega una secretaria a ponerte condiciones que aceptas sin ningún problema y aparte de todo vas y la buscas ¿qué te pasó? Estás perdiendo el toque amigo.

- No la busqué, me encontré con ella coincidencialmente, además es la única secretaria competente que he tenido hasta ahora, las demás solo se dedicaban a limarse la uñas y a ver de dónde sacaban provecho para intentar seducirme.

- Bueno por ese lado tienes razón.- En ese instante la puerta se abrió dando paso a la chica con los dos pocillos llenos de café, los puso en la mesa.

- Gracias.- Le dijo el joven asistente mientras que su jefe simplemente se limitó a tomar la bebida.

- ¿Necesita algo?- Le cuestionó al ver que la mujer seguía ahí de pie como esperando quien sabe qué.

- Si, iba a preguntar si tenía trabajo que hacer.

- Trabajo siempre hay…- Le contestó el peli azul.

- ¡Claro que sí!- Lo interrumpió su asistente.- Siéntate acá…- Dijo mientras él se ponía de pies y le acercaba la silla donde antes estaba sentado.- Puedes ayudarle a tu jefe a organizar todos estos papeles.- Dijo señalando con su mano todo el desorden.

- Vega se supone que ese es trabajo tuyo.

- Lo sé, lo sé, pero justo ahora recordé que tengo cosas pendientes que hacer así que la señorita Nell estará de acuerdo en ayudarle.- Mientras decía esto se iba alejando poco a poco hasta llegar a la puerta. – ¡Buen día!- Y salió de allí, dejando a ambos personajes solos.

- Ahhh, y bien… ¿qué es lo que tengo qué hacer?

- Tsk…- Chasqueó los dientes el peli azul al ver lo que su amigo acababa de hacer mientras seguía viendo con odio la puerta por donde atravesó.- ¿Ve esa pila de papeles?- La chica asintió.- Son todos los balances económicos del mes pasado, quiero que los organice cronológicamente y que revise los datos, donde vaya encontrando incoherencias los marca para luego revisarlos.

- Si señor.- Le respondió formal. La chica comenzó con su tarea. Mientras revisaba número por número, hoja por hoja, le parecía que el tiempo pasaba lento, la oficina era como un sepulcro pues ninguno de los dos pronunciaba palabra alguna, se sentía un poco de incomodidad en el ambiente, ella nunca había estado sola con su jefe en su oficina y el hombre de las pocas veces que había quedado solo con una mujer en su oficina era para tener… cierta intimidad, se sentía extraño estar a solas con ella en plan de "no va a pasar nada", muy contadas veces había sostenido conversaciones interesantes con mujeres ya que ellas no sabían de lo que él hablaba y a él le parecía totalmente aburrido los temas y las historias que ellas le relataban.

- Listo, terminé con este grupo.- Dijo satisfecha la chica, el hombre la miró extrañado.

- ¿Ya acabó?

- Así es, encontré ciertas incongruencias pero nada que no se pueda solucionar, mire…- Le dijo mientras le acercaba el arrume de documentos.- Estos de acá son los balances que se hicieron desde el primero de diciembre hasta el diez, son los que contienen todos los datos de administración y ventas, y estos de acá son los que van de las fechas siguientes y pertenecen a los ingresos obtenidos, claramente hay cálculos que están mal hechos, esos los subrayé como me lo pidió, pero no es nada que no se pueda solucionar…- Mientras ella le explicaba iba ojeando los archivos, efectivamente estaban bien ordenados y clasificados, le sorprendió ver la rapidez con la que cumplió su deber, apenas si habían pasado un par de horas desde que comenzó. Antes de que terminase de hablar sus ojos pasaron de observar los documentos a observarla a ella, extrañamente ese día a pesar de estar con el cabello un tanto desarreglado, sin nada de maquillaje y con el mismo traje feo del principio le parecía… atractiva, es decir, tiene un lindo rostro claro está, pero ese día tenía algo diferente, algo que estaba seguro no se había percatado antes y como todo "gato curioso" estaría dispuesto a averiguar qué era ese algo.

- ¿Alo?- Cuestionó la peli verde al ver que su jefe tenía la mirada perdida, él reaccionó al instante.

- Eh, si, bien parece que está en orden, sin embargo le daré una revisada después…

- Bien. ¿Algo más con lo que pueda ayudarle?

- Si, aún falta todo esto.- Le dijo señalando el caos de papeles que estaban sobre el escritorio.

- Bueno… pues habré de comenzar…- El joven peli azul trataba de hallar una manera de hacerle conversación, sentía la extraña necesidad en su garganta de hacer salir las palabras solo que no sabía cuáles eran las correctas de pronunciar.

- El dinero de su pago lo sigo teniendo acá al igual que su traje ¿quiere que se los devuelva?- La chica lo miró extrañada ante lo que acababa de decir.

- ¿Mi ropa? Yo creí que ya la había botado a la basura…

- Eh…- Bien dicho cabeza hueca, ahora iba a pensar que era un pervertido que guardaba las prendas de sus secretarias en lugares ocultos.- Pues no exactamente guardado, está por allá en el bote de la basura.- La verdad era que lo había guardado en algún cajón de su escritorio, pero no porque fuese un pervertido sino porque ese día estaba tan alterado y con la propuesta de ir al bar que fue lo primero que se le ocurrió hacer.

- No gracias, no recojo cosas de la basura.- Que digna salió…

- Entonces recibirá el dinero.

- Quizás, pero prefiero tenerlo en una cuenta bancaria, claro, si tuviese una.

- Pues eso se puede solucionar, la empresa tiene su propio banco así que puede crear su cuenta acá.

- Que bien, entonces debería pedirle a alguien que me indique cómo hacerlo…

- Puede hacerlo ahora mismo si gusta.- Al parecer hoy se había levantado de buen humor, que extraño se veía que la tratara con amabilidad pues desde el primer día que se vieron e interactuaron siempre le hacía comentarios e indirectas despectivos, pero hoy era diferente, al parecer esa cachetada que le dio funcionó de algo.

- Bueno, ¿en dónde?

- Acá en mi computadora.- Dicho esto el hombre abrió una página de internet donde se podían abrir cuentas bancarias (obviamente desde el banco de la empresa), la chica no sabía qué hacer, si quedarse ahí donde estaba o ir hasta allá, o qué, pero prontamente el hombre le despejó sus dudas.- Siéntese acá.- Le dijo mientras se ponía de pies y le daba una seña indicándole que se sentara en SU SILLA, o sea, la silla del jefe, del patrón, del dueño, no sabía ni cómo describirlo, se preguntaba a sí misma ¿cuántas otras mujeres habrían puesto el trasero en aquel asiento? Conociéndolo muy pocas o quizá… ninguna ¿Debería sentirse orgullosa? ¿Afortunada?

- Eh, claro.- Dijo con cierta inseguridad. Pasó por el lado de él y tomó asiento, bastante cómoda la silla, y amplia, así deberían ser la de todos los demás.

- Haga click donde dice "Nueva cuenta".- Así lo hizo, en seguida se abrió una página con varias pestañas y datos que debía llenar como su nombre, cédula, fecha de nacimiento, etc… Y por último la contraseña.

- Ahora de click en "enviar formulario".- Lo hizo también. Pero la página le decía que había un error y no se podían enviar los datos.

- Emmm ¿qué sucede?

- Seguramente tiene datos sin completar.

- Pero… no veo dónde y ¿cómo se hace para volver atrás?- Evidentemente no encontraba el botón, por supuesto, al ser el computador del jefe debía ser de la pantalla más grande que pudieron haber encontrado lo que dificultaba un poco la vista de la chica en localizar ciertos elementos pues estaba acostumbrada a la pantalla pequeña.

- Está acá…- Le dijo con un tono un tanto molesto pues sí era rápida para los documentos pero no para este tipo de cosas, lo siguiente que hizo el joven sobresaltó a la chica haciéndola ruborizarse un poco, posicionó su gran mano sobre la pequeña y delicada de ella, llevándole el mouse y el cursor a donde debería ir. Ese breve momento duró apenas un par de segundos que para ella fueron una eternidad, aparte de sentir la mano de él también pudo percibir cerca de su rostro la respiración del hombre, el calor de su aliento hizo que se le erizara la piel del cuello, tanta cercanía le hacía sentir que estaba invadiendo su espacio personal, lejos de "gustarle" se sentía más bien intimidada.- Ahora solo complete las casillas que están en rojo.- Le dijo apartándose finalmente de ella, ni él mismo sabía lo que acababa de hacer, fácilmente pudo haberle indicado con el dedo en la pantalla a donde debería hacer click pero no fue así. Su pequeña y blanca mano tenía la piel suave, como de seda, comparada con la de él que era áspera y robusta, y el aroma de su cabello, como una mezcla entre manzanilla y coco, un dulce sutil y natural, muy diferente a todas las fragancias costosas y de marca que se aplicaban las otras mujeres, estaba seguro que era un aroma que no olvidaría pronto.

- Listo, creo que ya está…- Dijo la chica al haber finalizado con la creación de su cuenta.

- Bien, entonces deme el número de su cuenta y luego le haré el depósito de su sueldo. ¿Quiere una tarjeta de crédito?

- Si claro, son más prácticas de usar…- Y la chica se levantó de la silla para dirigirse a donde se encontraba antes.- Vaya, mire la hora que es.- El reloj de la pantalla marcaba las doce en punto, momento del almuerzo.- Iré a almorzar y luego continuaré ayudándole con eso.- Le dijo la chica avisándole que iba a salir y así lo hizo dejando a aquel hombre solo en el lugar.

- Raaaaan, vamos a almorzar.- Le gritó a su amiga justo apenas cruzó la puerta.

- Nell, compañera, con que ahí estabas eh… Creí que habías salido a algún lado o algo por el estilo ¿qué hacías todo este tiempo dentro de la oficina del señor?

- Le ayudaba a organizar unos documentos.

- Ajam, documentos… íntimos quizás…

- ¿Qué insinúas Rangiku?

- Nada, nada. Vamos, te tengo que contar muchas cosas.- La agarró de la mano llevándosela con ella hacia el ascensor y bajar hasta la parte del comedor. Una vez allí tomaron sus bandejas con los platos y se sirvieron a gusto, tomaron asiento en una mesa para dos y empezaron a comer.

- Cuéntamelo todo Ran.

- Hay un chico suuuper guapo del área administrativa al que creo que le gusto.

- ¿En serio? Y ¿quién es?

- Espera a ver si lo encuentro por acá…- Le dijo mientras observaba el panorama y sus alrededores.- ¿Ves al chico de cabellos negros de por allá, que está haciendo fila para servir su bandeja?- Su amiga asintió.- Se llama Hisagi, y es el hombre más tierno que he visto jamás, desde que lo conocí es bastante atento conmigo y hasta a veces se pone nervioso…

- Bueno… parece guapo sí, pero ¿no que está prohibido tener relaciones amorosas entre empleados?

- Ash, no seas ingenua amiga ¿acaso crees que todo mundo acá cumple con esas normas? Pues debo informarte que no, me he enterado de varios amoríos secretos, hasta de nuestros propios jefes con otras secretarias…- Eso último decepcionó un poco a la peli verde, que ilusa fue al creer que quizás había sido la primera que se sentaba en aquella gran y cómoda silla, y claro ¿qué mejor lugar para hacer cosas que en esa silla? Creyó ser "especial" por instantes que no le duraron mucho.

- ¡Heeeey! Hisagi, por aquí.- Gritó la rubia al percatarse que el joven buscaba donde sentarse.

- Hola Ran ¿qué tal tu día?- Le dijo llegando con su bandeja y cogiendo la silla de otra mesa para tener donde sentarse.

- Bien gracias, mira, te presento a mi amiga de la que te hablé la otra vez. Nell, Hisagi – Hisagi, Nell.

- Hola, mucho gusto.- Se dijeron al unísono.

- Veo que a todo mundo le comentas sobre mí…

- Claro que sí, eres la sensación amiga, el rumor de lo que sucedió la semana pasada ha corrido por toda la empresa y yo le comentaba a Hisagi que la anfitriona de todo eso habías sido tú, o sea mi amiwi del alma.

- Ejejejeje, si Ran pues respecto a eso…

- ¿Qué? ¿Otra vez tu aquí?- Escucharon decir a una voz femenina tras de ellos. Voltearon las caras para ver de quien se trataba.

- ¿Acaso no te habían despedido de una vez por todas?- Continuó la chica de largas coletas.

- Ahhh pero si son las arpías tramposas.- Comentó la rubia alterada, la peli verde no pronunció palabra aún.

- ¿Cómo me llamaste mujerzuela operada?

- ¿Qué dijiste pedazo de escoria?- Esta vez la aludida se levantó de su silla dispuesta a defenderse de la forma que fuera.

- Hey hey chicas calmaos.- Trataba de controlar la situación el hombre.

- Déjame decirle un par de cosas que se merece esta tipa…

- Ran espera, no creo que sea necesario…

- El asunto no es contigo metiche.- Le dijo dirigiéndose a la rubia.- ¿O qué? ¿Acaso tu amiguita la resbalosa no puede defenderse sola?

- ¡No le vuelvas a llamar de esa forma enana subdesarrollada!- Refiriéndose al cuerpo de adolescente (plana) que tenía.

- ¿Y tú qué haces aquí? ¿Fuiste a hacerle un pete a tu jefe para que te devolviera el empleo o qué? No me extrañaría viniendo de trepadoras como tú.- A estas alturas ya habían varios observando la pelea que se estaba armando.

- No, lo siento, no acostumbro a hacer ese tipo de cosas, pero me imagino que tu si porque el que las hace se las imagina.- Le respondió la peliverde intentado mostrarse lo más calmada posible.

- Eres una…- Estaba a punto de abalanzársele encima para formar una pelea de golpes cuando una voz la interrumpió.

- ¿Qué está sucediendo acá?

- S-señor Grimmjow…- Dijo la de coletas al darse la vuelta y sonrojarse un poco por la presencia de aquel sujeto.

- Resulta señor…- Comenzó a explicar la rubia.- Que esta tipa vino aquí a perturbar nuestro almuerzo, insultándonos y diciéndole a mi amiga un montón de blasfemias.

- ¡Eso no es cierto! Señor, ¿qué hace esa mujer aquí?, creí que la había despedido por criminal.

- Yo mismo la recontraté.

- ¿Pero cómo puede tener a una ladrona trabajando en este lugar?

- Porque sé que no es ninguna ladrona, hace unos días escuché de su propia boca cuando le comentaba a una de sus colegas el dichoso "plan" que habían armado en contra de ella para inculparla.

- Pero…- La mujer quedó sorprendida ante esta declaración, ¿en qué momento de descuido se enteró de todo eso?

- Debería agradecerle a ella el que usted y sus cómplices sigan pisando el suelo de mi edificio, porque me pidió el gran favor de que no las fuese a despedir.- ¿Qué demonios? Ahora esa mujer se quedó sin palabras, quería decir que la arpía esa salió más astuta de lo que pensaba pues eso significaba que estaba "en deuda con ella" ¿Agradecerle? Ni muerta.

- ¡JA! ¿Qué tienes para decir a tu favor eh?- Le dijo desafiante Rangiku.

- Tú cállate pedazo de…

- En mi empresa no quiero escenitas de rivalidades ni mucho menos.- Ordenó el peli azul para calmar la situación.- Todo mundo a trabajar a menos que quieran ser despedidos.- Todos los que observaban la escena a los alrededores salieron corriendo de ahí acatando la orden de su superior.- Y eso también va para usted señorita Odershvank.- Afortunadamente ya casi acababan con sus almuerzos para seguir con los asuntos laborales, justo terminó de decir esto el hombre se retiró del lugar. La chica de coletas se fue humillada de ahí, yendo al encuentro con sus amigas.

- Eso estuvo cerca…- Pronunció el hombre del grupo.

- La que estuvo cerca de salvarse fue la tipa esa que estaba a punto de plantarle un puño en la cara…

- Bueno pero ya pasó, mejor terminemos con esto y volvamos a nuestras labores…- Pronunció la peli verde. Finalmente llegando nuevamente a las oficinas la rubia estando ya más calmada fue hasta su escritorio para seguir en lo que iba mientras que Nel entraba donde su jefe para continuar con la tarea impuesta, él estaba ahí sentado buscando algo en el computador, la chica tomó asiento.

- ¿No la siguieron molestando?

- No, y entiendo los motivos de su intervención pero no era necesario, yo sé defenderme sola.

- SI, si, eso es lo que siempre dice ¿Qué no le gusta que de vez en cuando alguien le dé una mano?

- La verdad no estoy acostumbrada a eso.- Y eran dos ocasiones seguidas en las que este hombre la sacaba de apuros, pero se sentía raro, como si estuviese en deuda con él por lo que había hecho.

- Pues entonces deberá acostumbrarse y le sugiero comenzar con su trabajo ya que evidentemente hay mucho que hacer.

- Si señor.- Le contestó. Aunque a él prefería que lo trataran con formalidad sentía que en la voz de ella no le gustaba que fuese tan… "usteado", pero se supone que así debe ser el trato con los empleados. Las horas seguían pasando y lo que había ocurrido antes volvió a suceder, el silencio sepulcral de la sala, cada uno concentrado en lo suyo, claro que a veces se decían cosas pero relacionadas con lo que estaban haciendo como preguntando acerca de cálculos, números, en fin, cosas por el estilo. Sin percatarse la noche había caído ya y ellos seguían trabajando.

- Listo, por fin terminé con estos.- Dijo satisfecha la mujer al haber concluido con el infinito arrume de documentos, se puso de pies e hizo estiramientos pues había estado casi seis horas sentada en la misma posición.- A este ritmo se me van a aplanar las pompas…- Se dijo a sí misma en voz baja.

- ¿Qué dijo?

- Nada, quería saber la hora…

- Van a ser las siete de la noche.

- ¿Qué? ¿Tan tarde es? Agh, que pereza, el transporte a esta hora es un caos…- El peli azul apagó su computadora, dejó las montañas de documentos a un lado y se puso de pies.

- Si gusta puedo invitarla a comer algo y luego llevarla a su casa.- Le dijo extrañamente amable.

- Eeeeeh…- La chica reflexionó lo que le acababa de escuchar por unos instantes, ¿salir a comer con el jefe? Qué pena pensaba, pero el estómago le gruñía por algo de alimento y ella no cargaba un peso para comprarse cualquier cosa decente que la llenara así que…- Bueno, está bien.- Aquel hombre ya se había resignado a que su secretaria le aceptara la invitación pues ya se había dado cuenta de lo reservada que es, le sorprendió la respuesta que le dio.

- Bien, entonces vamos.- Ambos salieron del lugar y tomaron el ascensor, la chica debía admitir que le era incómodo salir con su propio jefe, no sabía ni de qué hablar con él que no estuviese relacionado con el trabajo y le daba pena ir a decir comentarios estúpidos o que de plano a él no le interesara para nada, nuevamente el silencio dentro del ascensor que finalmente fue interrumpido por el hombre.- ¿Qué tipo de comida le gusta?- Le cuestionó para tratar de hacerle conversación.

- Este pues…- Carajo ¿por qué le era tan difícil hablarle con naturalidad a ese hombre? Seguramente era porque no quería que pensara lo peor de ella, ninguna respuesta a esa pregunta le parecía adecuada, pizza, hamburguesas, perros calientes, emparedados, donas, ¿es que no se le ocurría ninguna receta fina a las que él estuviese acostumbrado? Justo cuando ya le iba a responder la campana la salvó, literalmente pues el teléfono del joven sonó.

- Disculpa, debo atender esta llamada.- Dijo al ver el número y enterarse de quién se trataba.- Bueno. Aja. Si claro. ¿Ahora? ¿Tiene que ser ahora mismo? Bien, si no hay de otra dígale que voy para allá.- Colgó el celular, por las pocas palabras que escuchó la mujer pudo deducir que se le presentó algún asunto de improvisto, algo que claramente debía atender con urgencia, "me salvé por esta ocasión" pensó.

- Diablos, no me acordaba de la cita que debimos haber tenido hoy con Aizen, y el inútil de Vega se desapareció todo el día y ni siquiera se tomó la molestia de acordarme…

- ¿Cita con el dueño de la cadena de hoteles?- Cuestionó la mujer.

- Así es, entonces cambio de planes, usted me acompañará a ver a ese sujeto.

- ¿Qué? Pero… si ya es muy tarde, y debo madrugar mañana, y tengo hambre…- Excusas y más excusas.

- Seguramente allá nos ofrecerán algo de comer, y ¿qué le preocupa si es conmigo con quien va a estar? De todas formas necesito de alguien que sea testigo de lo que hablemos Aizen y yo para que luego no se inventen cosas que no son ¿nunca le enseñaron de eso cuando estudió?

- Aaaah, no, la verdad solo me enseñaron contabilidad y conceptos básicos de mercadeo pero nada que tuviese que ver con negocios…

- Pero aquella vez en la reunión usted supo crear un plan estratégico de negocios bastante acertado.

- Si, pero es porque debía calcular diferentes precios para llegar a opciones que fueran viables y económicas para la empresa.

- Entonces es otra razón más para que vaya conmigo, puede ayudarme a negociar los precios.- Al parecer no le quedaba de otra que aceptar. Llegaron al parqueadero del edificio en el sótano, el joven se dirigió hacia uno de los carros más lujosos que habían en el lugar, un Jaguar negro de alta gama el cual estaba segura la chica de haber viso antes, el joven muy caballeroso le abrió la puerta para que entrase y luego él se subió del otro lado, ella jamás en su vida imaginó sentarse sobre quien sabe cuántos millones de dólares no sabía si sentirse afortunada o extrañada ante esto.

- Así que fue usted quien casi me atropella el día de la entrevista.- Le habló la peli verde al recordar aquella ocasión.

- Aaah ¿fue usted? Ya ni lo recordaba…- Le contestó sin darle mucha importancia a ese evento pasado. El auto arrancó y salieron del edificio, el trayecto fue bastante corto o como ese auto era rápido llegaron a su destino antes de lo pensado, la chica estaba notoriamente inquieta pues no sabía a qué iba a enfrentarse en aquel lugar, llegaron a otro gran edificio, este decía "Hotel Las Noches" y antes de ingresar al parqueadero un celador se les acercó para confirmar quienes eran los visitantes.- Grimmjow Jeaggerjaques.- Le respondió ante la pregunta.

- Por supuesto señor, siga.- Y así lo hizo, estacionó su auto en uno de los lugares exclusivos para "gente importante" y ambos bajaron del auto, el joven iba a abrirle la puerta a la chica pero ella se le adelantó, inocentemente pues no estaba acostumbrada a que le hicieran de todo.- Por acá por favor, el señor Aizen los está esperando.- Dijo otro hombre que tenía pinta de mayordomo.- Subieron a la recepción y tomaron el ascensor el cual marcó hasta el último piso, seguramente en un exclusivo pent-house o suit presidencial, durante el trayecto antes de llegar a su destino el joven le dijo unas cuantas observaciones a la chica en voz baja.

- Cuando lleguemos no se separe de mí, no reciba nada de lo que le ofrezcan allá a menos que yo lo apruebe, no se deje intuir por las personas que vayan a estar, Aizen es un tipo… extraño así que trate de no contestarle a lo que le pregunte, cualquier indiscreción podría molestarle y vamos a estar en su territorio.- La chica asintió en silencio pero por dentro sentía morirse de los nervios, ¿qué clase de hombre era ese tal Aizen y por qué habría de tenerle tanto cuidado? Llegaron al piso y el mayordomo con una llave especial abrió la puerta y los dejó entrar en aquel lugar, lo que se pudo observar al traspasarla parecía sacado de una película de Hollywood, un salón enorme totalmente oscuro, con luces brillantes de colores fucsia, azul y violeta iluminando lo que parecía ser una pista de baile, pero no cualquier pista de baile, esta tenía piso luminoso, una bola brillante colgando del techo, habían pequeñas tarimas donde tipas semi desnudas bailaban en tubos al ritmo de la música electrónnica, del otro lado el bar donde también había varia gente sirviéndose y tomando y más hacia el fondo amplios sillones en forma de "U" con sus respectivas mesas en uno de los cuales se podía observar a su anfitrión sentado esperándolos con aparente compañía, ambos se acercaron a la mesa.

- Grimmjow Jeaggerjaques, que gusto verlo por aquí ¿desean tomar algo? Esta noche son mis invitados especiales.- Un tipo bastante atractivo (debía admitirlo la chica), de cabellos lisos y marrones, con un estilo elegante y un mechón que caía por su frente, vestía con un traje negro pero sin corbata y abierto en la parte del pecho, a él lo acompañaban dos mujeres de cada lado bastante guapas también.- Y no me dijiste que vendrías con alguien, yo ya te había reservado acompañantes para pasar el rato.- Se refería a otro par de chicas que iban a sentarse a su lado, estas estaban semi desnudas apenas con un par de stickers que les cubrían los pezones y estaban en tangas, las chicas seguían de pies esperando alguna orden.- Pueden retirarse señoritas.- Les dijo el castaño, a lo cual obedecieron sin pronunciar palabra alguna. La música sonaba a todo volumen en la pista de baile, un ritmo pegadizo de electrónica, pero donde estaban ubicados se podían escuchar perfectamente el uno al otro sin tener que esforzar demasiado la voz. El hombre le extendió la mano al peli azul con una caja abierta llena de tabacos turcos, de la mejor calidad del mercado a lo cual el joven no podía rechazar, tomó uno y lo encendió.

- Y esta bella señorita es…

- Soy Neliel, gusto en conocerlo señor Sousuke.- Le dijo recordando el apellido del susodicho y extendiéndole la mano a manera de saludo a lo cual el hombre la tomó y plasmó un delicado beso en ella.

- Puedes llamarme Aizen linda. Debo admitir que tienes buen gusto para elegir mujeres bellas Grimmjow, ¿desde hace cuánto son pareja?

- No somos pareja, ella es mi secretaria personal.- La chica se sonrojó un poco ante el comentario de aquel hombre.

- Aaah ya veo, entonces no le molestará si invito a la señorita Nel a tomar un trago ¿no?- Dijo mientras la miraba.

- Eeeeh no, claro que no…- Respondió ella bastante nerviosa.

- Camarero tráigale por favor de las mejores mezclas que tengamos en la barra a la señorita.

- En seguida.

- Bueno, no vinimos a hacer vida social sino a hablar de negocios.- Recordó el de ojos azules.

- Oh claro, ya hasta lo había olvidado. Pero relájense, tómenlo con calma, es una invitación cordial de mi parte.

- Resulta que tenemos otros asuntos pendientes así que seremos breves.- Soltó un poco de humo al aire.

- Como gusten. Entonces ¿cuál es la propuesta?

- Para el inicio de la construcción se estima que tengamos que invertir una cantidad de quince millones de dólares aproximadamente. Y al finalizarse se haya invertido un aproximado de la misma cantidad siendo así un total de treinta millones, que estarían calculados más o menos para un año y medio.

- Me gusta, me gusta…- Exclamó el castaño evidentemente interesado por lo que le decía.

- Llegamos a un acuerdo con los accionistas de la empresa en que esa deuda puede irla pagando a medida que cada condominio sea construido, se alquila o se arrienda a un precio justo.

- Señor Jeaggerjaques, sabe que para mí el dinero no es ningún problema, simplemente dígame donde firmo y empezamos con esto.

- Bien, puede ir mañana mismo a firmar el contrato.

- Con gusto asistiré, y ¿cuándo irán a ver el terreno?

- Mi asistente se encargará de ese asunto.- Refiriéndose a su amigo, en ese momento el celular del peli azul sonó pues le estaba entrando una llamada la cual debía atender.- Disculpen un momento, debo atender esta llamada.- Se puso de pies y se dirigió a un lugar lejos de la música.

- Aquí tiene su coctel señorita.

- Gracias.- Le contestó la chica.

- Y cuéntame linda ¿cómo es la relación con tu jefe?

- Este… pues bien, solo profesional.- Tomó un sorbo.

- Ya veo, debe tenerte mucha confianza como para traerte aquí a presenciar un cierre de negocios.

- Si, supongo…

- ¿Vega?- El joven peli azul salió hasta el balcón para evitar lo más posible el ruido hasta que por fin pudo escuchar la voz del otro lado.

- Wow, oye ¿te fuiste a una fiesta sin mí?

- ¿Dónde estuviste todo el maldito día ah? ¿Sabes dónde estoy? En la suit privada de Aizen cerrando el negocio que tu deberías estar atendiendo.

- Aaaah eso, lo olvidé por completo, pero ¿de qué se queja si usted sabe manejar bien esos asuntos?

- Me quejo porque es tu trabajo. Me tocó traer con migo a la señorita Odershvank.

- ¿En serio? No te lo creo jajajajajaja. Por cierto ¿cómo la pasaron hoy? ¿Se divirtieron en tu oficina?

- ¿Qué insinúas idiota?

- Nada nada, no sé qué cosas se habrá imaginado usted yo solo preguntaba…

- Si como no…

- ¿Y está ahí con usted?

- Si…- Recordó que la había dejado sola en la mesa con ese tipejo.- Espera, no, es decir… luego hablamos, y colgó el teléfono. El joven se dirigió lo más rápido que pudo esquivando personas que se le atravesaban por el camino llegando a la mesa donde estaban antes pero, ahí ya no había nadie.- Demonios.- Se dijo a sí mismo, ahora tendría que buscarlos entre la multitud.- Disculpen, disculpen…- La poca luz que había en el lugar dificultaba la visibilidad, solo esperaba que ya no la tuviera desnuda en una cama dentro de alguna de sus tantas habitaciones, ahora sí empezaba a preocuparse de sobremanera, pasó por la pista de baile y vio una cabellera verde que reconocería en cualquier sitio.

- ¡Wooooo me encanta esta música!- Gritaba eufórica la mujer.

- ¿Por qué no nos haces un streeptes preciosa?- Le decía el hombre castaño que se encontraba cerca de ella.

- ¿Qué? Ahhh ya sé a qué se refiere, algo como esto…- Se quitó el bléiser y lo tiró por algún lado de la pista, no sin antes hacer movimientos sensuales al quitárselo.- Y ahora… esto…- Decía mientras se desabotonaba la blusa dejando al descubierto sus grandes atributos (con el brasier claro está) pero antes de que pudiese continuar unas manos por atrás la detuvieron.

- Bueno, ya es hora de irnos.

- Haaaaay nooooo jefesito, la fiesta está mega divertidaa, venga por qué no viene y baila un rato así se desestresa…

- Nos veremos luego Aizen.- Dijo ignorando las palabras de la chica. Recogió el bléiser del suelo, se lo colocó encima a la mujer y mientras la empujaba como podía lograron finalmente salir de ese lugar, llamo al ascensor, este inmediatamente abrió sus puertas y entraron en él.- Bueno ¿y tú qué fue lo que tomaste ah?- Dijo dirigiéndose a la mujer que se tambaleaba un poco de lado a lado.-

- Nada, naaada, una copita, un coctelito nada más, lo juro…- Parecía estar bastante borracha como para haber sido uno no más.

- Déjame ver…- Con una mano le sostuvo el mentón para que lo mirase directamente a los ojos y con la otra le obligó a abrir el párpado lo más que pudo contra la luz, tenía las pupilas dilatadas.- Ese sin vergüenza te drogó, seguramente le puso algo a la bebida…

- Aaaah? De qué habla jefesito, venga volvamos a la fiesta…- Estuvo a punto de marcar un número con la intención de devolverse pero si no la detenía seguro marcaría todos los pisos impidiendo que llegaran al último que era su destino.

- NO NO NO.-La agarró de los brazos para frenarla y que cometiera algún disparate.- Quédate quieta.

- Pero si lo que io quiero es divertirme…- Se tambaleaba cada vez más como amenazando a caerse, el hombre no tuvo más remedio que abrazarla con un brazo para que se sostuviera sobre él. El ascensor paró en el piso número 20, donde un grupo de señores mayores y bastante elegantes entraron. - Oie ¿Quiénes son esos? ¿Más invitados a la fiesta?

- Eeeeeh…- Aquellos finos señores y señoras los voltearon a ver extrañados por el comentario de la mujer, mierda, debía decir algo que no los fuese a meter en algún problema pues nunca es bueno dar una mala imagen ante gente distinguida como ellos.- Eeeeh no amor, la fiesta ya se acabó… Discúlpenla por favor, tomó unos tragos de más y no sabe lo que dice.- Trató de excusarse.

- ¿Amor?- Cuestionó la mujer.

- Si, si soy yo cariño, ya no te preocupes llegaremos a casa y podrás descansar, JA JA JA.- Afortunadamente para él aquel grupo de ancianos llegó a su piso de destino, salieron del ascensor y ellos pudieron continuar unos pisos más abajo con el trayecto.- Fiu, eso estuvo cerca…- Se dijo a sí mismo.

- ¿Quién está cerca?

- Nadie, solo camina.- Le respondió justo cuando las puertas se abrieron en el sótano, la mujer casi no podía dar un paso seguido de otro y con los tacones que traía puestos menos.

- Oye ¿está temblando?- La chica cayó de pompas en el suelo.

- No, vamos que ya casi llegamos…- Volteó hacia atrás y vio a la chica en el piso.

- Estos tacones me incomodan…- Se los quitó.- Listo, mucho mejor.- Y lo siguió descalza.- Hola lindo hombrecito de jengibre.- Dijo saludando al celador. Entraron finalmente en el auto y salieron del edificio, tuvo hasta que ayudarle a ponerse el cinturón pues no daba con el cerrojo donde se debía ajustar, estaba totalmente vuelta un desastre, sin zapatos, con la falda subida a tal punto que casi podían vérsele las bragas, el bléiser en sus codos y la blusa desabotonada hasta la mitad.

- ¿Dónde queda su casa?

- ¿Mi casa? Aaaaah claro, esa… emmm déjeme pensarlo… ehhh… ah es por allá.- Le dijo señalando una carretera que llevaba hacia un barrio de edificios un tanto viejos de departamentos pequeños.- Acá, acá es.- Se detuvo, salió del auto y le dio la vuelta para ayudarla a salir a ella, la tomó de un brazo para que no se fuese a caer y ambos entraron al edificio, subieron un par de pisos.- Es esa puerta de por aia.- Ambos se dirigieron a la dichosa puerta, la chica sacó la llave pero tampoco pudo encajarla en el cerrojo así que optó por golpear y llamar a su amiga que seguramente a estas horas ya estaba en casa.- Ruuukiaaa, amigaa, soy yooo, ábreme!.- Gritaba a todo pulmón mientras golpeaba con fuerza, después de varios intentos la puerta se abrió.- ¡Rukia! Amiga, que rara te vez hoy ¿Cuándo subiste de peso eh?

- ¿Quiénes son ustedes? ¡Auxilio, auxilio, hay ladrones que quieren entrar a mi propiedad!- Una señora un tanto robusta, con una levantadora y rulos en el pelo gritó a más no poder para alertar a todos sus vecinos.

- Ay que escandalosa te volviste Rukia…

- Oye creo que esa señora no te conoce…- Le dijo su acompañante por atrás.

- Ñaaah ¿keh? Pero si es mi amiga…- Al voltear pudo ver que esa señora se le iba a abalanzar con un rodillo de cocina en mano, a lo que el hombre reaccionó a tiempo y la haló de un brazo para evitar el golpe.

- Tonta, este no es tu vecindario.- Y como pudo, la cargó de brazos y salió corriendo de allí antes de que el resto de vecinos salieran a golpearlos también. Llegaron al auto, él la acomodó como pudo y se fueron de ese peligroso lugar, la mujer ahora estaba durmiendo.

- Tsk, que rollo… creo que no hay de otra, la llevaré a mi casa.


Chicos, les debo confesar que me reí demasiado con el final, es decir, escribí la historia y lo volví a leer y casi no puedo de la risa, esta Nell es toda una cajita de sorpresas :'V

Acá les dejo el link de mi página: kathyanadraws. tumblr. com (separado para que no me lo eliminen xP)

No había caído en cuenta y los links que había dejado como en el cuarto capítulo tampoco se dejan ver xP Así que pueden buscar en imágenes a Giriko Kutsuzawa (quién es el mayordomo de Grimm en mi fict) y a Aya Brea (quien sería la modelo que anda detrás de Grimm xP)

Nos veremos en el siguiente cap! (^.^)/