Hello! Aquí reportándome! Ya vimos cómo empezaron nuestros dos protagonistas, pero ¿todo será tan fácil como Sakura piensa?

Lo veremos

CAPÍTULO 10

LA RIVAL

El silencio reinaba en aquella habitación, no podía dejar de mirarla, desde que había regresado al Japón siempre estaba ella con su postura rígida, sus aires de suficiencia y esa forma tan fría de tratarlo. Pero en ese momento era otra, la que estaba en su cama, viéndose tan frágil, tranquila y dulce… Simplemente hermosa, y no solo por su físico representado en esa piel suave, su cabello largo un poco despeinado y suelto sobre las almohadas, su cuerpo era realmente maravilloso, pero era esa postura de vulnerabilidad, lo fascinaba.

Si alguien le hubiese dicho cuando se reencontraron que esto podría pasar, se hubiera reído y pensado que quien dijera eso estaba loco de remate, pero efectivamente allí estaba ella, Sakura Kinomoto. Eran apenas la 1 de la mañana y no hacía mucho ella había caído en un sueño profundo. Pero él apenas estaba despertando, no de sueño físico, pues no había logrado conciliarlo, sino de la realidad en la que se hallaba. ¿En qué momento había aceptado esa loca propuesta? ¿Qué pasaría de ahora en adelante? Se reprendió a sí mismo por esos pensamientos, estaba acostumbrado a vivir un día a la vez y no se dejaría llenar la mente de negativismo o remordimientos. Iba a luchar, pues aunque ahora ella dijera que no deseaba nada formal, se encargaría de ganar su corazón y destruir esas murallas que ella había levantado para protegerse, porque ahora él estaría a su lado para cuidarla.

Sintió como la suave mano de ella se posó sobre su pecho.

- Ya deja de mirarme como un pervertido y ven a dormir, no se tú pero estoy agotada.

El simplemente sonrió y cedió ante la invitación de la joven, acercándose mas a ella y abrazándola para dejarse llevar por esa calidez emitida por su cuerpo desnudo.

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El molesto ruido de su despertador le indicaba que ya eran las 7 am. Hora de levantarse, se sorprendió al encontrarse completamente solo y una nota en la almohada contigua.

"Shaoran, ¡gracias por todo!"

- ¿Ehhh?

Tomó su móvil para tratar de comunicarse con ella, en ese momento se percató de que no tenía su número, así que se comunicó con la portería de su edificio. Confirmando que la señorita Sakura Kinomoto había salido cerca de las 5 am.

Muy madrugadora… Qué diferencia de cuando viví con ella

Se dirigió al baño y al mirarse al espejo notó que no dejaba de sonreír… Así como tampoco podía evitar que las escenas de la noche anterior se apoderaran de su mente; sus besos, su mirada, sus labios….

- Ya Shaoran – se abofeteaba mentalmente por sus pensamientos – a este ritmo no voy a poder concentrarme y tengo mucho trabajo así que, me daré una ducha para apartar estos pensamientos.

Media hora después estaba listo para ir al laboratorio. Estando en el auto un ruido en su celular llamó su atención.

"Hola… Como no me pediste el número de mi móvil, te lo envío. Solo para "emergencias" Sakura."

- ¡Dios, esta mujer me va a enloquecer!

Llegó al hospital aún mas sonriente que de costumbre, dejando mas enamorado al personal femenino que laboraba en el gran hospital. Ingresó a su área y posteriormente a su oficina y tomó su celular. Deseaba enviarle un mensaje pero en lugar de eso la llamó.

- Hola Li

- Y… ¿Ese cambio?

- Ahora te explico, ¿necesitas algo?

- No… En realidad solo quería saludarte.

- Perfecto, en ese caso, hablaremos luego.

*Corta la llamada*

El muchacho quedó asombrado ante la actitud de la ejecutiva. No sabía que pensar de su comportamiento o qué podría hacer al respecto, cuando sintió de nuevo el sonido de su celular.

-"Siento mucho la manera en que te hablé, pero no estoy sola y recuerda que nadie puede enterarse. Por favor, llámame solo si es una emergencia o algo relacionado con mi madre, de lo contrario, escríbeme." Sakura

- "En ese caso, discúlpame. Pero… Qué se clasifica como emergencia? Shaoran"

- "Eso te lo explicaré personalmente, ¿comemos en tu casa hoy? Sakura"

- "Me parece bien. Yo cocino. Shaoran."

Así terminaron con la sesión de mensajes.

Sakura en ese momento se encontraba entrevistando a las nuevas aspirantes al puesto de recepcionista, cuando recibió el primer mensaje de Shaoran, Tomoyo se percató de la reacción de su amiga… Muy sospechoso.

Pero un pensamiento muy lejano se posó en su mente. ¿Sería acaso Yue el causante de esas reacciones?

- Señorita Sasaki, es usted la última de las aspirantes, puede pasar a la oficina, la señorita Kinomoto ya tiene su curriculum.

- Con permiso… habló para llamar la atención de su amiga que seguía absorta en su propio mundo – Señorita Kinomoto….

- Ah si.. Perdón, señorita… Sasaki ¿no es cierto?

- Si señorita.

- Siga por favor. Daidouji, déjanos solas.

- Bueno, veo que tiene un curriculum muy completo, es usted bilingüe, conocimientos contables y secretariales, su anterior jefe la describe como alguien muy eficiente, responsable, capaz y seria. ¿Considera usted que esos calificativos se aplican a usted? – La mirada de Sakura era incisiva, pero la muchacha no se veía intimidada en ninguna manera.

- Así es señorita Kinomoto, considero que cuento con la capacidad, conocimiento y experiencia para moverme en ese campo.

- Tiene usted 23 años. Está aún estudiando. ¿Por qué desea este puesto?

- Como usted lo acaba de decir, me encuentro estudiando, mis padres no pudieron pagar por mi educación, así que estoy acostumbrada a trabajar desde muy joven.

- ¿Dónde adquirió sus conocimientos entonces?

- Bueno, pues no había hecho una carrera como tal, solo unos cursos que me acreditan para trabajar en un cargo como este.

- Si, efectivamente tiene muy buenas referencias. Me pregunto cómo es la señorita sasaki en el entorno laboral.

- En ocasiones han dicho que soy demasiado seria, es solo que me molesta que se desperdicie el tiempo laboral. O que haya comportamientos poco éticos que pongan en entredicho mi credibilidad y la de la empresa en que laboro.

- No puedo negarle que me interesa mucho lo que he visto en su currículum. Le pediré que espere afuera un momento y al salir pídale a mi asistente que entre por favor.

- Tom, ¿qué te pareció esta señorita?

- Sakurita, pues creo que de las demás tiene el mejor perfil.

- ¿Entonces qué dices? ¿La contratamos?

- Igual debe pasar el periodo de prueba, así que podríamos darle la oportunidad ¿no?

- Opino igual, llámala de nuevo.

Así, la señorita Rika Sasaki ingresó como nueva recepcionista de las oficinas de la corporación Kinomoto – Amamiya. En todo este proceso, había pasado ya toda la mañana cuando recibió una llamada.

- Señorita Kinomoto, el doctor Li la llama, dice que es importante.

Si era lo que estaba pensando, ya se estaba arrepintiendo de haber iniciado este juego con LI.

- Buenos días.

- Señorita Kinomoto, espero no ser inoportuno.

- Y ¿por qué me hablas con tanta ceremonia?

- El motivo de mi llamada es para recordarle que necesitamos las muestras de sangre para el mapeo genético del que hablamos la semana anterior, su hermano ya lo hizo, solo tenemos pendiente su muestra.

- Ahmmm y ¿cuándo puede ser?

- Hoy mismo de ser posible. Estaré en mi oficina hasta las 6 y mis asistentes también, así que antes de esa hora por favor.

- En ese caso doctor, nos veremos en su oficina en la tarde y gracias por la información.

- A usted gracias por su atención. Y… Cuídese mucho señorita Kinomoto – esto último lo dijo en un susurro que hizo sonrojar a su interlocutora.

Bueno, al parecer no era lo que ella pensaba, le aterraba pensar que Shaoran fuera un intenso de lo peor que la importunara con llamadas durante todo el día como algunos de los tipos con lo que tenía alguna cita y sonaba bastante serio cuando se lo proponía.

Continuo con sus labores, el tiempo pasaba volando y cuando se dio cuenta ya eran las 12:30

Salió de su oficina, bolso en mano y se encontró con un sonriente Shaoran en el pasillo, sentado muy cómodamente.

- Ehhhh… Li, ¿qué haces aquí?

- Kinomoto, buenas tardes. Espero a mi amiga Tomoyo para ir a almorzar.

- Ella no me dijo que saldría contigo.

- Si gusta puede acompañarnos, no creo que haya inconveniente. ¿No es verdad Tomoyo?

- Hola señorita Kinomoto, disculpe, mi amigo llegó de improvisto por eso no había avisado con anterioridad.

- Entonces, no les molesta que les acompañe ¿no?

- Para nada, vamos que se nos hace tarde.

Ya en el restaurante conversaban sobre cualquier cosa, Tomoyo se disculpó para dirigirse al tocador.

- Te acompaño.

- No Sakurita, no es necesario, no queremos dejar a nuestro compañero solo ¿verdad? – Salió guiñándole un ojo-

- ¿Le has dicho algo? – indagó Sakura a su acompañante-

- No para nada.

- Yo tampoco

- Pero es tu mejor amiga Sakura…

- Siiii pero creo que por el momento es mejor así, veremos cómo se dan las cosas y ya hablaré con ella.

- ¿Y es que crees que saldrán mal?

- No… ¿Pero no te parece mas emocionante?, es nuestro secreto – le dijo sonriéndole-

- Como quieras… - Mientras dijo esto bajo su mano de la mesa y rozó suavemente la pierna de la joven quien de inmediato sintió como un corrientazo la recorría y se sonrojó por el contacto-

- Eres muy travieso Shaoran.

- ¡Ya regresé! – Tomoyo apareció tomando por sorpresa a sus amigos-

- Sakura, estás roja, ¿te sientes bien?

- Siiii, descuida es solo que… Me dio calor.

- ¿Segura? ¿No será que regresó la fiebre?

- Nooo no, estoy segura que no, es más, voy al baño y ya regreso.

Ambos la vieron mientras partía y no fue ajena a Tomoyo la mirada que Li dirigía a su amiga.

- Ahora si Li, ¿qué es lo que se traen ustedes?

- A… A qué… ¿Qué dices Tomoyo? ¿A qué te refieres?

- Shaoran… Por favor, ¡me conoces! Sabes que me doy cuenta bien de lo que sucede a mi alrededor, y algo está pasando entre ustedes.

- ¿Confías en mi?

- Claro.

- Entonces – dijo tomando sus manos- Por favor espera, no puedo decirte nada ahora y tengo mis motivos, pero te prometo que en cuanto pueda lo haré ¿si?

- Está bien… Pero cuidado por favor, Eres un muy buen chico y no quiero verte pasar un mal rato.

De regreso Sakura observó como Shaoran tomaba las manos de su amiga y la miraba con gratitud y cariño, y si, era su amiga, pero no podía evitar sentirse… ¿Celosa?... No… Solo incómoda con la escena.

Carraspeó su garganta llamando la atención de sus acompañantes, quienes en el acto se soltaron.

- Perdón si interrumpí algo.

- No, para nada, solo estábamos hablando.

- Bueno… Esto…. Yo creo que ya debemos irnos.

- Kinomoto, disculpa mi intromisión, pero lo que te dije esta mañana… De verdad es muy importante obtener esas muestras lo mas pronto posible. Podrías ir conmigo directo al laboratorio.

- Creo que será lo mejor Sakurita, ya ves que solo hay que revisar unos archivos para darles el visto bueno y enviarlos a contabilidad. Eso lo puedo hacer yo sin problema, pero sabes que lo tuyo es muy importante.

- Podemos llevar a Tomoyo a la oficina y salir hacia el hospital, ¿qué dices?

- No, por mí no se preocupen, yo puedo tomar un taxi – intervino la asistente-

- No lo sé, Tom, ¿estás segura de que no hay nada mas? Lo que me dices se que puedes hacerlo con total facilidad, pero tampoco quisiera dejarte ir sola.

- Ya les dije que no se preocupen, ya mismo tomo un taxi, ustedes tómense su tiempo para hacer las diligencias pendientes.

- Gracias amiga – le dio un fuerte abrazo- De verdad no sé qué haría sin ti.

Tal y como lo dijo, la muchacha tomó sus cosas y se dirigió a la salida buscando un taxi, la pareja se quedó en el restaurante mientras traían la cuenta.

- Sakura, ¿te sientes bien? – Dijo mientras trataba de tomar la mano de la joven sobre la mesa, que ella apartó de inmediato-

- Acá no, nos pueden ver. En el auto hablamos.

Salieron del restaurante sin ningún contratiempo e iban de camino hacia el hospital; el silencio reinaba al interior del vehículo, Shaoran la miraba a través del espejo buscando alguna señal, cualquier minúsculo gesto que le dejara comprender los pensamientos de su compañera. Sin obtener ningún resultado detuvo su vehículo.

- ¿Qué pasa? No hemos llegado aun, ¿por qué te detienes? – preguntaba ella

- Necesito que me digas qué sucede, estás rara desde que fuiste al baño en el restaurante.

- Bueno, pues no me gustan los rodeos y sinceramente no me gusta que tengas esas confianzas con Tomoyo. Es mi amiga y la quiero mucho, pero simplemente no me agrada la forma en que la tratas.

- ¿Era eso? ¡Estás… Celosa! Jajajajajaja

Ella se sonrojó al ver las carcajadas de Shaoran. – ¡No seas ridículo! No tengo por qué estar celosa.

- ¡Pero lo estás! Jajajajaj ay eres tan tierna Sakura.

- ¿Tierna? ¡Por favor! ¿Qué te pasa?!

- Si, es muy tierno pensar que me quieres solo para ti y si te hace sentir mejor, prometo solemnemente guardar mis distancias. Pero eso si, eso levantará mayores sospechas… Es tu juego, tú sabrás.

Y eso era algo en lo que no había pensado, si él de repente cambiaba su forma de ser y de actuar con alguien tan cercano como su amiga azabache, levantaría sospechas al respecto.

- Tienes razón… vamos al hospital por favor.

Siguieron en un incómodo silencio hasta llegar al hospital, las enfermeras y personal miraban con desilusión como uno de sus doctores favoritos ingresaba con esa joven de tan hermoso aspecto. Llegaron al laboratorio donde fueron recibidas por la amable secretaria del ambarino y se adentraron en el consultorio, ella por su parte se dirigió a uno de los amplios ventanales para disfrutar la vista ante ella hasta que sintió como unos brazos la aprisionaban y el aliento de él entre su cabello.

- Tienes un aroma delicioso

- ¿Ah sii?

- Si… Fue lo que más me gustó de despertar esta mañana, tu aroma en mis almohadas y quisiera seguir disfrutándolo cada día.

- Eso puede arreglarse, -se volteó hacia él posando sus manos en el cuello del joven y susurrándole al oído – Puedo regalarte el frasco de perfume.

- Jajajaja ya decía yo que tanta ternura no era propia de ti.

- ¡Hey! Puedo ser tierna… - susurró contra sus labios, el cerró sus ojos esperando un beso que nunca llegó- Pero no ahora. Se separó súbitamente de él con una sonrisa ladeada.

- Sakura Kinomoto, eres realmente perversa.

- Lo se. – Y seguía caminando por la oficina, hasta que sintió de nuevo sus brazos-

- Shaoran….

- Cerré con seguro tranquila.

Nada pudo impedir que la besara con todo su corazón, esa mujer de verdad lo traía loco y aún mas con esa postura provocadora que ella adquiría, no podía creer que tenía a la mismísima Sakura Kinomoto en sus brazos, poder acariciarla y verla disfrutar de sus atenciones. Hasta que ella decidió abrir de nuevo su maravillosa boca.

- Entonces, si tu no puedes cambiar tu forma de ser con Tomoyo, yo tampoco podré hacerlo con Yue ¿no?

- Hasta ahí llegó mi felicidad. ¿Acaso no te das cuenta que le gustas a ese tipo?

- ¿Yue? Por favor Shaoran, somos amigos desde niños, de ser así lo habría sabido antes, él es un tremendo conquistador.

- Pero te quiere y yo lo sé. Ayer lo confirmé.

- No digas tonterías y mejor hazme los exámenes esos que de verdad tengo mucho que hacer ¿si?

- Está bien… Vamos al laboratorio

Tomaron la entrada directo desde la oficina para encontrar un grupo de 3 médicos trabajando en diferentes cosas. – Te presento, la dra Naoko Yanahisawa, el dr Andrew Mc Dowell, él es de Estados Unidos y el dr. Ryu Tomashe.

Todos saludaron con una reverencia a la recién llegada.

- Ella es la señorita Sakura Kinomoto, es la hija de nuestra paciente Nadeshiko y le tomaremos las muestras para el mapeo genético.

- ¿Quién hará el estudio? – indagó la joven de ojos verdes-

- Hemos contratado una genetista que apoyará las labores, vendrá desde China.

- Ehhh… Dr, lamento interrumpirlo pero ella ya llegó, salió a almorzar, seguramente llegará pronto. – indicaba Naoko –

- ¡Perfecto! Entonces mientras ella llega, te explicaré un poco cuál es el proceso ¿si?

Mientras Shaoran explicaba a su acompañante el proceso a seguir y la manera como buscarían si era o no portadora de la enfermedad, ingresó al laboratorio una mujer muy hermosa, cabello negro y largo, presencia imponente, ojos rubíes y un cuerpo maravilloso.

- Doctor Li. – Se acercó por detrás del galeno – Mucho gusto, mi nombre es Meiling Yuang soy genetista y vengo a apoyarlo en su caso.

- Que bueno que llega señorita, mucho gusto, soy Li Shaoran este laboratorio está a mi cargo y… Nada, bienvenida, ella será su paciente para tomar las muestras.

- Mucho gusto señorita – decía Meiling-

Sakura le lanzó una mirada despectiva, le había desagradado desde esa primera mirada. – Sakura Kinomoto. – Hizo una leve reverencia-

- Bueno señoritas, las dejo entonces ah y señorita Yuang siéntase en casa, lo que necesite estoy a su servicio.

- Gracias Dr. Y puede llamarme solo Meiling – Le guiñó un ojo-

- Ahhh… bueno en ese caso, llámame Shaoran.

Sobra decir que Sakura estaba ardiendo de furia, quería saltarle a la Yugular a esa atrevida y el atolondrado de Shaoran como siempre lo había tomado todo de la manera mas inocente. ¿Por qué tenía que ser así?

Saliendo del laboratorio el pobre se estrelló con una de las mesas tirando el contenido de una bandeja. El accidente del día, no podía salir de ese laboratorio sin dañar algo a su paso. Ya se estaban acostumbrando, así que solo sonreían ante la torpeza de su joven jefe.

- Ahora Sakura, quítate el abrigo por favor y estira el brazo – decía Meiling-

- Para usted soy Kinomoto.

Ante esto la doctora sonrió – Como quieras querida, no soy de mucha ceremonia pero bueno… -

¿Querida? ¿Le había dicho querida? Pero ¡qué le pasaba a esa loca! Estaba ardiendo de la furia que sentía.

- Uy, pero ¡estás roja! Te tomaré la presión antes, no es bueno empezar los exámenes si estás muy exaltada. -Tomó el brazo de Sakura y empezó a monitorear su presión – Como lo temía, es mejor que te relajes un poco, sal a dar una vuelta y luego regresas… Debo hablar con el Dr Shaoran.

¿Esta mujercita pretendía matarla de un disgusto? – No creo que sea posible, porque precisamente voy para la oficina de Shaoran, capaz y allí pueda relajarme mejor ¿no? – dijo Sakura dándole la espalda a la recién llegada.

Salió sin dar mas explicaciones por la puerta que conducía a la oficina sintiendo como sus mejillas ardían y su corazón latía como loco, ¡estaba furiosa! Lo peor era su comportamiento, era ella la que le exigía a Shaoran que moderara sus reacciones para no ser descubiertos y ahora había actuado como una estúpida celosa – qué ¿me pasa? ¡Yo no soy así!, pero esa… ¿Cómo se atreve a dirigirse a Shaoran de esa manera? –

- Sakura… ¿Estás hablando sola? – El aludido la miraba sorprendido, estaba frente a ella mirándola por encima de sus lentes – Mírate, estás ardiendo y estás roja – la abrazó en el acto – No estás en condiciones para hacerte los exámenes, déjame llevarte a tu casa ¿si?

- No es para tanto, es solo…

- ¿Qué pasa entonces?

Respiró profundo apretándose contra el pecho de Li – No es nada… De verdad, me siento mucho mejor ahora.

- ¿Segura?... Por favor, me preocupas, si no te sientes bien, solo dilo.

- Hagamos algo… Voy a tomarme las estúpidas muestras… y tú me esperas aquí para irnos a tu apartamento, prometiste que harías la cena ¿recuerdas?

Él levantó su barbilla y le dio un suave beso – Aquí te espero entonces…

Ella empezó a caminar nuevamente hacia el laboratorio – al mal paso darle prisa, y esa mujer no conseguirá alterarme, no señor. Soy yo la que controla las situaciones no al contrario y he tenido peores rivales.

- Ya regresé… - Meiling no se encontraba-

- Señorita Yanahisawa, ¿sabe usted donde está la dra Yuang? –Preguntó Kinomoto-

- Salió, dijo que por un café y luego iría a la oficina de Li. – Respondió Naoko-

¡Maldita sea! Era toda una oportunista. Dio media vuelta de regreso a la oficina de Shaoran, definitivamente estaba siendo mas complicado de lo que pensó.

Al entrar, la encontró sentada frente al escritorio del dr. Con sus piernas cruzadas, que no eran cubiertas por el delantal que ella portaba y la minúscula falda que usaba, podía observar cómo lo miraba por encima de sus lentes mientras él le sonreía totalmente sereno, seguramente ajeno a las insinuaciones de aquella mujer.

- Shaoran

- Oh, señorita Kinomoto, pensé que se había ido. Verás Shaoran, tenía la tensión bastante alta, no consideré prudente tomar las muestras en ese estado, pensé que había salido a dar una vuelta o algo.

- No, como puede ver aquí estoy. Fui al laboratorio y no se encontraba allí, por eso vine por ti Shaoran… ¿Podemos irnos? Creo que regresaré mañana y tenías razón no me siento muy bien.

Ante lo dicho anteriormente él se levantó rápidamente de su asiento para acercarse a la ejecutiva y tomándola de la mano la acercó al sofá ubicado cerca a la ventana.

- Permíteme recojo unos documentos que debo estudiar y salimos ¿si?

- Claro que si – Ella le dedicó una sonrisa hermosa, pero ante todo sintiéndose victoriosa-

- Dra Meiling. ¿Necesita algo más?

- Ahh… No dr. Solo que no pensé que se iría tan pronto y pensé que tendría mas tiempo de hablar con usted.

- Bueno, pues si lo que necesita hablar conmigo es urgente, podría quedarme un poco.

- Pero… Y la señorita Kinomoto… Digo, no sé si se aburrirá con nuestra conversación.

- No lo creo Meiling, no hay nada que deba decirme que ella no pueda escuchar, así que como le digo, si es importante, soy todo oídos.

- No se preocupe, será otro día entonces. – Se dirigió a Sakura – señorita Kinomoto espero que se sienta mejor y la estaré esperando. Dr. Nuevamente reitero mis agradecimientos por permitirme trabajar a su lado. Con permiso.

La vieron marcharse de la oficina por la puerta principal, pues la que usaban Sakura y Shaoran era exclusiva para ellos.

- Ahora sí, podemos irnos.

Ella solo asintió en silencio, se desconocía totalmente, había actuado bajo el impulso de los celos, no había calculado sus movimientos como siempre lo hacía. ¿Cómo podía transformarse de esa manera por Shaoran? El muchacho con quien no llevaba ni un día de relación. Eso le trajo muy malos augurios, y ahora con esa mujer trabajando tan cerca de él… Tendría que aprender a controlarse y confiar en él, su maravilloso, gentil y despistado Shaoran, quien le demostraba cada día que la quería y que de no ser por ella y su pedido de guardar silencio, estuviera gritando por toda la ciudad que ella era su novia.

Bueno queridos lectores... Llegó Meiling... ¿Qué creen, le traerá muchos problemas a Sakura? parece que es de temer! aunque por otro lado a veces son mas grandes los líos que nos armamos en la cabeza que lo que en realidad sucede.

Pero interesante el secreto no? ¿Podrán mantenerlo por mucho tiempo?

Gracias como siempre por leerme y por sus hermosos reviews, siempre se los digo... lo sé, parezco lora mojada, pero en realidadd deberían ver mi cara cuando llegan, mejor dicho! Besos y abrazos por montones!

Ale- San