DISCLAIMER: Harry Potter, Hermione Granger, Ginny Weasley, Neville Longbottom y Shacklebolt, le pertenecen a JK Rowling. Los demás los he inventado yo pero son unos simplones, así que no les presten atención.

ADVERTENCIA: Este capítulo contiene escenas bastante descriptivas. No me conviertas en criminal si eres menor de 18 años…

CAPITULO DIEZ

oO El Rescate Oo

POR: TlalGalaxia

-¡Belden! ¡Sigue en esa dirección hasta que veas tierra firme! ¡Richardson! ¡Mantente a distancia de Belden en una nueva franja! ¡Norris! ¡Tú vienes conmigo!

-¿Y yo?

-Usted váyase a descansar, señorita Weasley. No tenía por qué estar aquí en primer lugar…

Ginny ignoró las palabras de Shacklebolt y aceleró su escoba en dirección del oeste. Estaba segura de que había recorrido aquel camino con la flota del señor Rogers, pero en ese momento se sentía mucho más segura haciendo al menos algo que ya había hecho antes a quedarse sentada en casa esperando a que le informaran los resultados de la investigación. Aunque lo que en ese momento lo que no se podía quitar de la cabeza eran las palabras de Neville antes de verla partir.

"Se lo mucho que te duele, pero creo que te estás extralimitando ¿No crees que ha llegado más bien la hora de que lo dejes ir?"

Ginny no se había dignado a contestarle al hombre que había sido su paño de lágrimas y el hombro sobre el cual se había apoyado los pasados días. Más bien se había limitado a dar la media vuelta y montarse sobre su escoba sin decir más nada.

Seguramente ahora Neville se encontraba se regreso en su casa de Londres, escribiendo tranquilamente sobre sus plantas y sus investigaciones científicas y pensando, al igual que el auror Shacklebolt, que Ginny era la más testaruda de las mujeres sobre la tierra.

Pero todas esas cosas no le importaban. Ginny sabía que Harry debía estar vivo en alguna parte del mundo. Y ella no descansaría hasta encontrarle.

oOoOoOo

Hermione exprimió con fuerzas el top del bikini que acababa de lavar en una de las piedras del estanque. Luego de extenderlo sobre otra roca seca, se dispuso a lavar la parte de abajo. Después de las casi seis semanas en la Isla, había aprendido varios trucos. El primero era que no podía estarse dando el lujo de vestir doble prenda sino quería pasar la mitad del día caminando desnuda por ahí. Algo que seguramente le daría mucha ilusión a Harry, pero que Hermione no se atrevería a hacer ni aún cuando estuviera ella sola. Así que ahora se limitaba a vestir una parte de arriba con una parte de abajo mientras que la otra se secaba a la espera de ser usada.

Cuando hubo terminado en su labor, Hermione se dejó caer sobre una de las piedras a la orilla del estanque. Chapaleando sus piernas en el agua, posó su mirada en el claro que generaba la luz que se colaba en el hoyo de la cueva y se puso a sonreír sin razón aparente. Cualquier persona que la viera en esos momentos, pensaría que estaba loca o la confundiría con Luna Lovegood, que para el caso era lo mismo.

Así que eso era, pensaba. Así que eso era lo que se sentía…

Estar completa de nuevo era una sensación tan maravillosa que le hacía preguntarse si alguna vez lo había sido antes. Estar con Harry de la manera en que ahora experimentaba, había sido una experiencia de otro planeta. Ella sentía que era como haber muerto hacía siglos y vuelto a nacer en una persona totalmente distinta. Así que la sonrisa en soledad, digna de una loca, no era para menos.

Además, desde que ambos habían logrado aceptarse de esa manera. Desde que, mejor dicho, literalmente había hecho el amor. Habían dejado de ver a los fantasmas que durante tanto tiempo los habían seguido y atormentado. Ya ni siquiera se sentían los rastros de lo que habían sido o si habían existido. Hermione y harry había deducido que eso era tal vez a causa de que habían dejado de martirizarse y de culparse a sí mismos. En el momento en el que habían decidido aceptar y abrazar esa nueva vida que les había llegado como obra del destino y se había despejado de todas dudas… era como si las almas de Elizabeth y John hubieran logrado descansar por fin.

Y pensar que de haberlo sabido habrían sido seis semanas de… Hermione se detuvo. De haberlo querido habrían sido seis semanas de ese paraíso en el que ahora estaba. Seis semanas ininterrumpidas, si sus matemáticas no le fallaban. Y estaba segura, como cualquier persona con criterio lo podría estar, que eso era imposible.

Seis semanas…

Hermione se puso de pie al instante y corrió en dirección de Harry, quien se encontraba avivando el fuego en la hoguera de la entrada de la cueva. De alguna manera inconsciente habían decidido resignarse a la vida que habían estado teniendo las pasadas semanas. Y ninguno parecía quejarse. Pero en este momento, había una cosa, una idea más bien, que Hermione tenía que decirle a Harry. Y que cuando lo tuvo en frente, no supo ni como Empezar…

-¿Qué pasa?- quiso saber Harry mientras que agregaba más ramas y palos a la débil hoguera.

Hermione se pasó los dedos por el cabello mientras que se mordía el labio inferior considerando si decirle o no. Harry se reincorporó para mirarla de frente. Y se quedó mudo ante la expresión de Hermione.

No era la primera vez que la veía con esa ropa, tampoco era la primera vez que la veía hacer ese gesto o la primera vez que veía su cabello despeinado por la brisa marina. Tampoco era ese olor a playa combinado con canela y vainilla que siempre despedía. Era más bien la combinación de todos a la vez y un sentimiento nuevo que Harry encontraba tan adictivo como… como nada que hubiera probado antes en su vida.

Así que negándose a resistirse a sus impulsos, Harry se acercó y le pasó una mano por debajo de la nuca, robándole un beso que no necesitaba ser pedido.

Harry se pasó la lengua por los labios como saboreando el resabio que acababa de probar y arrancándole una risotada a ella. En pocos días, Hermione había conocido a un Harry que jamás se habría imaginado ni en sus más locos pensamientos. E ignorando por un instante lo que estaba por decirle, Hermione le concedió un beso más acompañado de un abrazo. Harry se estremeció ante la cercanía y se preguntó a sí mismo si alguna vez dejaría de sentirse así cuando estaba tan cerca de ella. Aunque muy en el fondo deseaba que eso no sucediera.

Y luego sin previo aviso, Harry comenzó a introducirle traviesamente la mano debajo de la camisa y se sobresaltó de una manera bastante positiva cuando se dio cuenta que todo lo que se podía sentir era su suave piel.

-¡Vaya señorita Granger! ¿Así que no trae puesto usted nada debajo de esta camisa?

Hermione miró a Harry de una manera sugestiva y luego agregó.

-Tampoco traigo nada debajo de mi short.

Y eso fue todo lo que se necesitó para que Harry la levantara en sus brazos llenándole la cara y el cuello de besos apasionados. Llevaban cinco días en lo mismo, y parecía que nunca se cansarían de ello. Bastaba con una caricia, un roce o, como en este caso, un inocente beso y una leve sugerencia, para que estuvieran listos para prenderle fuego a la isla entera de ser necesario.

Pero la verdad era que, aunque ninguno lo hubiera aceptado todavía de manera abierta, ambos disfrutaban de esas noches, tardes y días. Incluso cuando no estuvieran haciendo algo. Harry se sentía cómodo con la presencia de Hermione y Hermione se sentía feliz y protegida al lado de él.

Y el sexo… ¡Por Merlín! ¡El sexo! Ninguno de los dos había considerado jamás lo bueno que eso podía llegar a ser. Ya ni siquiera habían vuelto a considerar la posibilidad de ser rescatados. Y por el momento era lo de menos. Sintiéndose tan embelezados el uno con el otro… el tiempo y el espacio perdía su dimensión.

Rindiéndose a él, como ya había aprendido casi desde el principio, Hermione dejó que Harry la depositara tiernamente sobre el suelo. Y lo ayudó con la tarea de quitarle la camisa. Harry hizo lo mismo con la suya y se sintió sobrecogido ante el contacto de la desnudez de sus cuerpos. Era lo mejor que podía sentir, pero no era suficiente. Nunca era suficiente y no estaba seguro si alguna vez lo sería.

Dejándose llevar por sus instintos, Harry tiró del botón del short de Hermione y bajó cuidadosamente el cierre mientras que su lengua se concentraba en uno de sus senos. Hermione vibró y gimió de placer. Harry aprovechó la distracción de Hermione y siguió el camino iniciado por su mano introduciendo su mano bajo la mezclilla de su short y sintió satisfecho cómo su cuerpo se estremecía ante su intromisión. Luego introdujo un dedo y contempló extasiado cómo se mordía el labio inferior.

-Espera,- gimió ella a duras penas,- tengo… tengo algo que decirte…

Harry introdujo un segundo dedo y luego comenzó a bajar la cara en dirección al sur ignorando las palabras de Hermione quien parecía estar perdiendo la conciencia de lo que le iba a decir al sentir esa lengua jugueteando con esa parte tan íntima de ella como si fuera una bailarina. Y no pasó mucho tiempo antes que la ráfaga de energía la invadiera haciéndola mecerse y estremecerse de una manera frenética.

Harry volvió a subir para susurrarle al oído.

-Podemos terminar aquí si es tan urgente lo que me quieres decir…

-¡¿Estás loco?!

Hermione se giró para ponerse cobre él y comenzar quitarle el pantalón junto con la ropa interior. Ella pudo sentir su calor quemándole la piel cuando ambos cuerpos desnudos hicieron contacto. Pero sobre todo, pudo observar que Harry estaba alardeando al decir esas palabras, dado que era claro que Harry no estaba listo para otra cosa.

Hermione se recostó sobre él haciendo que él hiciera lo mismo sobre su propia espalda. Y lo ayudó con su propia mano a introducirse dentro de ella. Harry comenzó a morder inconscientemente el labio inferior de Hermione. Esa parte de su cara que siempre torturaba cuando estaba nerviosa y que muchas veces, secretamente, había deseado probar por él mismo. Hermione se sintió extasiada y se rindió a sus sentidos. Harry aprovechó para girarse y colocarse sobre ella haciéndola que no pudiera ocultar los suspiros y gritos cuando él comenzó a moverse.

Deseando entregarse aún más a él, Hermione hizo un movimiento involuntario levantando sus caderas y logrando que él llegara a estar mucho más adentro que nunca. Harry se detuvo de súbito.

-No, espera…

Hermione lo hizo un par de veces más adivinando que el placer en Harry era tal, que apenas podía formular palabras.

-N-no…

Harry se perdió en las palabras y en una ráfaga de energía que liberó sin poder contenerse. Hermione lo acompañó casi al instante y se dejó inundar por él una vez más. Luego lo dejó reposar por unos instantes sobre su hombro. Y Harry la abrazó con esa desesperación que solo se siente cuando se tiene frente a sí a lo que más se quiere en la vida y sin lo cual se moriría. Hermione sentía exactamente lo mismo. Pero ninguno de los dos había llegado a decirlo aún. Al menos no con esas palabras.

oOoOoOo

Alejandro Ordaz le dio un par de golpecitos a su sistema de navegación para hacerlo funcionar correctamente. Luego de tantas fallas en sus misiones con el escuadrón de rescate griego, no podía creer que, de todos los pilotos de la compañía, a él le fallara siempre una parte de su helicóptero. A veces creía que los dioses estaban en su contra o algo por el estilo.

Llevaba ya diez años bajo el mando del capitán Rogers y ni siquiera había logrado que lo ascendieran a sargento. Aunque estaba convencido que su trabajo siempre había sido mediocre, no podía dejar de lamentarse ante el hecho de no poder lograr siquiera una victoria pequeña.

Era obvio que el capitán no confiaba en él. Nunca le daba las mejores zonas para buscar porque ni en esas encontraba nada. Alex, como le llamaban sus amigos, pensaba que solo lo dejaba volar porque últimamente tenía más unidades que pilotos. Y lo habían incluido esta vez solo porque la prioridad de la misión ya no era la misma y porque era capaz de hablar el idioma de la mujer perdida.

Buscar cadáveres… solo dios sabía que los cadáveres eran más difíciles que las personas vivas. Podían estar, desde enterrados en la arena, en el fondo del mar… o incluso en el estómago de alguno de los peces más grandes. Y para colmo, su sistema de navegación le estaba fallando. Definitivamente ese no era su día. Y tendría suerte si es que el Señor Rogers no lo despedía de inmediato…

Sintiendo que lo mejor sería regresar a la base, intentó una maniobra de giro de ciento ochenta grados. Pero en el proceso algo Salió mal.

oOoOoOo

Hermione se movió un poco hacia un lado cuando Harry se apartó. De cualquier manera, la sujetaba fuertemente de la mano. Hermione sintió con cariño ese apretón mientras que recorría con su dedo índice las facciones de la cara de Harry. La forma de sus ojos, de su nariz, de su boca… le parecía casi imposible que esa persona a la que se había habituado en sus años de juventud, fuera ahora precisamente a quien siempre había necesitado.

Harry se movió un poco una vez más y entre abrió los ojos. Sonrió en el justo instante en que vio que era Hermione quien lo contemplaba. Hermione dibujó su sonrisa con el dedo índice.

-Buenos días otra vez,- le dijo ella ahora acariciando su pelo.

Harry percibió ese olor a canela, vainilla y sal de su piel. Aspiró hondo deseando llevarse consigo ese aroma por siempre. Luego, sin saber por qué, un pequeño destello de lo que estaban haciendo antes, lo hizo recordar que Hermione había ido a buscarlo por otra razón.

-¿Qué era eso tan importante que tenías que decirme?

Hermione dejó de acariciarlo y guardó silencio por unos minutos antes de contestar. Harry colocó su peso sobre sus ante brazos para mirarla mejor dado que la expresión de Hermione le decía que estaba por decirle algo muy serio.

-Cuando estaba en el estanque…- dijo ella por fin,- de pronto me vino a la mente que llevamos casi seis semanas aquí…

-¿Lamentando el tiempo perdido?- inquirió Harry enredando su dedo índice en uno de sus mechones de cabello.

-No… bueno, sí, eso también. Pero es otra cosa. Es decir… pensaba que se haberlo querido, habríamos tenido no una, sino seis semanas ininterrumpidas de…- de pronto, Hermione sintió que la cara le ardía, no podía creer que lo estuviera diciendo así como así.

-¿Del mejor sexo de nuestras vidas?

Hermione asintió a pesar de sí misma. Estaba tan apenada…

-¿Y qué tiene eso de malo?- quiso saber Harry deslizando su dedo a lo largo de su mejilla y bajando lentamente hacia su cuello.

Hermione pudo sentir hacia donde iban las intenciones de Harry. Y por muy tentador que fuera, necesitaba hablar de eso con él lo antes posible.

-Harry, de lo que te estoy hablando es serio,- dijo intentando poner una cara ruda y fracasando totalmente en el intento.

-Esto también es serio,- le contestó acercándose para besar uno de sus hombros.

-No, espera… es que… tienes que ponerme atención.

-Te escucho.

Harry aprovechó el hecho de que seguían sin ropa para acariciar la piel desnuda de Hermione. Hermione sabía que tenía que hablar antes de que la temperatura subiera una vez más.

-Muy bien, pues luego comencé a pensar… me preguntaba como era posible que tuviéramos seis semanas ininterrumpidas de esto…

-La posibilidad es magnífica…- Harry se encontraba deslizando su lengua por su cuello.

Hermione se estremeció, pero decidió continuar explicando su punto.

-Lo que quiero decir es que… para mí… seis semanas… ininterrumpidas… no es normal…

-¿Qué quieres decir?- dijo Harry dirigiéndose a su oreja,- ¿Te preocupa lo que pueda pensar de ti? No te preocupes… estás en el mejor de mis conceptos como siempre…

-No me refiero a eso…- Harry no le estaba facilitando las cosas, si iba a decirlo, debía decirlo de una vez,- Harry, debes saber que las mujeres tenemos un ciclo que…

Harry se detuvo de pronto, su cara se posó a escasos centímetros de la de ella. Hermione tragó saliva antes de continuar.

-¿Comprendes a lo que me refiero ahora?

Harry lo meditó unos instantes.

-¿Quieres decir que en seis semanas tu no…?

-No.

-Y eso quiere decir…

La mirada de Harry bajó y bajó en el cuerpo de Hermione. Hermione se apresuró a corregirlo.

-Es solo una posibilidad. Es decir… hay varias razones por las que una mujer se retrasa en su periodo…

Harry se reincorporó sentándose al lado de Hermione. Algo en su pecho tiraba en diferentes direcciones.

-¿Cuánto se te ha retrasado ya?

-Tres semanas…- Hermione se mordió el labio inferior como acostumbraba mientras se sentaba al lado de Harry. Y la verdad no era para menos.

-¿Y eso es normal en ti?

-En lo absoluto, mi cuerpo es un reloj exacto. Nunca antes…

-Pero… pero tú y yo llevamos una semana...

-Harry, lo hicimos a escasos días de haber llegado aquí. Aquella primera vez… y luego fueron todas esas veces en que yo…

Las palabras de Hermione murieron en los labios de Harry, quien la besaba descontroladamente y la abrazaba con todas sus fuerzas. Hermione correspondió el abrazo y dejó que la guiara hacia donde él quisiera. Para su sorpresa, todo lo que Harry quería hacer era abrazarla. Luego se apartó un poco para mirarla a los ojos y Hermione contempló asombrada que sus ojos estaban vidriosos. El corazón de Hermione estrujó.

-Yo se que esto no es algo que hayamos planeado pero…- Harry sonaba aún confundido, pero en su mirada y su voz denotaban una felicidad infinita,- aun cuando nuestro hijo no haya sido concebido durante estas últimas veces en que tu y yo en verdad queríamos hacerlo y no se cómo decirlo. Esto es simplemente.

-Lo se-Esta vez fue Hermione quien lo abrazó, dispuesta a quedarse así por el resto del día si era posible,- y me encanta la forma en que suena cuando dices "nuestro hijo"

Harry recostó la cabeza en el regazo de Hermione con la sonrisa dibujada aún en su rostro. Solamente pensar en la posibilidad le llenaba el pecho de miles de sensaciones que no podía describir pero que definitivamente eran muy buenas.

oOoOoOo

Ginny Weasley giró un poco hacia al noroeste intentando probar suerte en ese ángulo por muy apartado que estuviera de la ruta normal del barco en el que Hermione y Harry habían sido vistos por última vez. Tal vez la respuesta a sus plegarias estaba en alguna parte impensable para los demás.

A lo lejos, no se podía escuchar ni ver rastros de los aurores que habían venido acompañando a Shacklebolt. Seguramente habían seguido la ruta hacia el sureste o tal vez ya se habían rendido por hoy. Ginny no estaba lista para hacer eso. No importaba lo que dijera Neville ¿Por qué sus palabras le sonaban como dardos clavados en su cabeza? Pensar que Harry pudiera estar muerto era una posibilidad que comenzaba a carcomerla como un cáncer maligno. Y simplemente no estaba lista para eso. Ella no podía ni quería darse por vencida en esto.

Y casi como si el rayo de esperanza comenzara a deslumbrarla por fin, divisó una isla a lo lejos. Apartada de todas las demás y lo suficientemente escondida como para ser vista en sus primeras visitas con el señor Rogers ¿Sería posible?

OOoOoOo

Hermione se vistió y salió a recolectar frutos cuando Harry se hubo quedado dormido por fin. Ella sabía lo cansado que debía estar. Es decir… cansado de todo y no solamente de todo ese ejercicio extra que habían estado haciendo los pasados días, sino de todo lo que le habían ocurrido los pasados días. Empezando con la muerte de Ron y terminando con ellos dos juntos en el exilio de esa isla.

Y mientras recolectaba las naranjas de los árboles más bajitos, la duda la asaltó de manera despiadada. No importaba lo que Harry dijera, no importaba la felicidad que posiblemente estaba sintiendo al igual que ella. Siempre existiría ese fantasma de lo que pudo ser. Un fantasma que no era ni Ron ni Draco, sino el fantasma de lo que pudo haber sido la vida de Harry de no haberles pasado eso. Que de no haber naufragado en esa isla, Harry habría terminado casado con Ginny, la mujer que posiblemente seguía amando

¿Se lo reprocharía Harry alguna vez? Lo conocía lo suficiente como para saber que nunca lo haría, pero eso no quería decir que no lo sintiera…

Envolvió las naranjas en la sudadera de Harry que no usaba y se dirigió a la playa. Tal vez con un poco de suerte lograría bajar uno de esos cocos para cambiar ese sabor a cítrico que siempre traía en la boca. Pero apenas dio un paso a la arena y divisó algo en la orilla que lo hizo soltar todo lo que había recolectado.

En una escasa fracción de segundo sus miradas se encontraron y Hermione entró en pánico haciéndola correr de regreso a la cueva en busca de Harry. Detrás de ella las pisadas de alguien más le hacían saber que se había dado cuenta de su presencia en la isla.

-¡Espera! ¡Por favor!- decía la voz a lo lejos.

"No, no, no, no ¿Por qué ahora? ¿Por qué?"

Era un miedo indescriptible pero en el fondo sabía que era inevitable.

Al llegar a la cueva, se inclinó sobre Harry y los despertó desesperadamente.

-¿Qué pasa?- dijo él bastante confundido.

-Vístete de prisa,- le dijo pasándole los pantalones que estaban en el suelo. Harry obedeció al instante sin pensar siquiera el por qué.

-¿Qué es?- dijo él buscando su camisa en el suelo.

-En la orilla de la isla… en… en…es…

-Cálmate ¿Qué ha sucedido? ¿Has visto en fantasma de Ron otra vez?

Hermione clavó la mirada en la entrada de la cueva ya casi resignándose para lo peor. Y entonces lo vieron entrar.

-Por favor, dígame ¿Es usted la señorita Granger?- dijo el hombre en su uniforme militar.

Harry se acercó a él no muy convencido de que quien estaba frente a ellos fuera real. Pero de acuerdo a la forma en que trabajaba la isla, tenía que serlo dado que nunca habían visto a este hombre antes.

-¿Quién es usted?- preguntó Harry.

-Mi nombre es Alejandro Ordaz y soy oficial de la fuerza de rescate aéreo de Grecia,- dijo en un idioma que Harry y Hermione pudieron comprender perfectamente,- ahora dígame, señorita, ¿Es usted la Señorita Granger?

Hermione guardó silencio temiendo darle una respuesta. Pero esta vez fue Harry quien habló.

-Así es, ella es Hermione Granger y yo soy Harry Potter. Estuve con ella el día que cayó de la borda del barco ¿Su presencia quiere decir acaso que estamos salvados?

La expresión de Harry denotaba felicidad. Y Hermione no podía dejar de pensar en esa última palabra que había dicho Harry "salvados" ¿En verdad podía ella decir que estaba salvada?

-Así es,- dijo el oficial al parecer muy contento también,- estaba retirando de las aspas de mi helicóptero los restos de un ave que se enredó en ellas… suele suceder en estos rumbos, pero no es nada grave. Y sino tienen inconveniente, podemos partir en treinta minutos.

Harry se apresuró a ponerse la camisa y luego sujetó a Hermione de la mano. Ella no pudo hacer más que acceder.

-Pues vamos,- dijo él sin poder ocultar su alegría.

Hermione caminaba más bien como una sentenciada a muerte.

oOoOoOo

La noche cayó sin piedad y Ginny entró al departamento de Harry como lo había hecho todos los pasados días desde que había vuelto a Londres. Era mucho mejor hacer la búsqueda en compañía de magos y brujas dad que le daba la ventaja de poder aparecerse en casa en lugar de tener que utilizar los lentos transportes muggles ¿Cómo era posible que tardaran horas en trasladarse de un lado a otro?

Dejó la escoba dentro de closet y aventó los zatos en la entrada del departamento alfombrado lamentado que su gran hallazgo del día fuera una isla poblada y turística que no habían visitado por lo mismo. Y ahora ese departamento solitario y frío le daba la bienvenida. A Ginny siempre le había parecido que tenía más bien una apariencia muggle pero era parte del trabajo de Harry el mezclarse con ellos. Así que no era nada extraño que contaran con instalación eléctrica y aparatos electrodomésticos. Cuando dejó las llaves en la mesita del recibidor, se dio cuenta que el aparato ese que Harry llamaba teléfono estaba parpadeado. Hacía tiempo que Harry le había dicho que eso quería decir que tenía mensajes guardados en la contestadota.

Presionando el botón que le mostraría los mensajes, como Harry le había enseñado hacía ya tiempo, se dejó caer sobre el sillón más grande de la sala que se encontraba en frente de la televisión. Sacó su varita y se apareció un vaso con agua mientras que corría el mensaje principal de la máquina.

"Usted tiene tres mensajes"

"Mensaje uno: Señor Potter, le llamamos de la joyería para avisarle que su pedido nos llegó hace tres días. Le rogamos pasar a recogerlo lo más pronto posible. Si tiene alguna duda, llame al teléfono de siempre. Muchas gracias"

Ginny se estremeció ante el mensaje. Así que Harry ya había ido a la joyería…

"Mensaje dos: Potter, soy McGregor. Comunícate conmigo lo más pronto posible ¿Sí? Leí en el profeta algo que me dejó inquieto. Llámame a cualquier hora, estoy preocupado"

Ginny recordaba a Richard McGregor, era el contacto muggle de Harry. Aunque en realidad era un squib, por eso es que leía el profeta y sabía de tecnología.

"Mensaje tres: Señorita Weasley, me comunico con usted al único teléfono que me dio para localizarla. Soy el señor Rogers y tengo muy buenas noticias para usted. Hemos encontrado a su amiga, pero hay un detalle… bueno, creo que lo mejor es que tome el primer vuelo a Grecia."

Ginny se reincorporó de inmediato. Tomó su varita y estaba a punto de aparecerse directamente en Grecia cuando…

-No creo que sea buena idea…- dijo alguien saliendo de la cocina.

-¿Neville? ¿En qué momento llegaste?

-Llegué antes que tu y estaba haciéndome un poco de te.

-¿Por qué no me dijiste que estabas aquí?

-En eso estaba cuando me di cuenta de lo que estás por hacer. Pero creo que no es una muy buena idea.

-¿Y eso por qué?

-No estás pensando bien, Ginny. Son muggles a quienes estas por ir a ver. Si ese mensaje lo has escuchado apenas y te apareces de buenas a primeras… ¿No crees que te verás un poco sospechosa? La comunidad mágica lleva milenios escondiendo su rastro como para que tu eches a perder eso al actuar visceralmente.

Ginny bajó la varita y respiró hondo.

-¿Te das cuenta que el señor Rogers dijo haber encontrado a Hermione pero con un ligero inconveniente? No menciona a Harry para nada y…

-No lo menciona porque nosotros tampoco lo hicimos ¿Recuerdas? El inconveniente puede ser que Hermione no estaba sola. Piensa, Ginny.

Ginny se dejó caer en el sillón con una expresión de angustia.

-¿Entonces qué sugieres?

-Creo que debemos tomar un avión,- Ginny abrió la boca para protestar pero fue frenado por su amigo,- lo se, lo se, esto debe ser muy duro para ti. Pero no debes olvidar la situación en la que estamos. Debemos actuar con la mente fría.

Ginny lo meditó por unos instantes pero no cabía duda que Neville tenía razón. Así que se hundió en el sillón con los ojos cerrados. Neville supo que había ganado la batalla.

FIN DEL CHAP!

Y LOS DÍAS EN LA ISLA LLEGARON A SU FIN :S. DE ALGUNA MANERA ME SIENTO TRISTE POR ELLO. ES COMO CUANDO YUURI DEJÓ SU REINO Y NO PORDÍA VOLVER ;'( (SORRY, ES ALGO DE KYOU KARA MAOU, MI NUEVA SERIE FAVORITA). EN FIN, MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEWS DEL CHAP PASADO. ESPERO KE LES GUSTE ESTE Y NOS VEMOS EN EL BLOG. EL SIGUIENTE CHAP DE TEC SERÁ EN LO KE TRABAJARÉ AHORA, EEDH ESTÁ ABANDONADA POR EL MOMENTO DADO EL ABANDONO DE LOS LECTORES… :S. NO ME DEJEN SOLITA KE YO NO LOS DEJARÉ (COMO DICE CHENTE: MIENTRAS USTEDES SIGAN REVIEWANDO, TLAL SIGUE ESCRIBIENDO… BUENO, NO ERA ASÍ, PERO SE HACEN A LA IDEA ¿NO?).

TLAL