"Cuando la policía lo encontró, recuperó un momento el conocimiento y pronunció su nombre, por eso le hemos llamado." "Tenemos que esperar a que despierte para saber cual es su estado." "Necesitara tiempo para recuperarse."
Las palabras del amable doctor que había hablado con él durante más de media hora, todavía retumbaban en la cabeza de Peter con fuerza. Desde que el médico se había marchado Peter había entrado en la habitación en la que se estaba recuperando Mohinder y se había sentado en uno de los incómodos sillones junto a la cama.
Había perdido la cuenta de cuantas horas llevaba en aquella habitación, pero le daba completamente igual, pues hasta que no viera despertar a Mohinder, hasta que el profesor le mirara y pudiera ver que se recuperaría, no iba a moverse de allí por nada del mundo; por mucho que la espalda le estuviera matando, por mucho que ya no era capaz de encontrar una postura que no le hiciera sentirse incómodo, todo daba igual.
Peter se acercó de nuevo a la cama y acarició con cuidado la mano de Mohinder. No quería hacerle daño, aunque ya sabía que el brazo fracturado era el derecho. "Lo siento tanto, se que esto lo ha hecho mi madre y te puedo asegurar que pagará por esto." Tragó saliva con cierta dificultad como si notara que la garganta se le estuviera cerrando por momentos. "Pero por favor, abre los ojos, mírame y déjame que le diga que ha fallado, que estás vivo y que te pondrás bien."
Incapaz de contener las lágrimas, Peter se volvió hacia la ventana y respiró hondo. Sin embargo, un momento más tarde, sintió como Mohinder apretaba muy débilmente su mano, cerrándola contra la suya. Peter se volvió rápidamente hacia él y sin poder decir nada, se dio cuenta que el profesor había abierto los ojos por fin y tal y como él le había pedido le estaba mirando.
"Bienvenido." La sonrisa de Peter inundó todo su rostro, mientras muy despacio se acercó a la cama, donde se sentó, junto a Mohinder y deslizó su mano libre por su mejilla. "¿Podrás perdonarme?"
"¿Por qué?" Dijo Mohinder tras carraspear con fuerza. Después de tantas horas sin pronunciar una palabra, le dolía la garganta.
"No quieras hacerme sentir mejor, yo soy el que debería estar haciendo eso." Aunque no quería pensar sobre eso, Peter se dio cuenta que Mohinder parecía diferente, estaba raro, sus ojos lo miraban, como si no lo reconocieran y su mano había dejado de apretar la suya, aunque no había llegado a soltarla del todo. "Sabes muy bien a lo que me refiero. Yo te he puesto en peligro y esto ha sido por mi culpa y por mi madre."
"¿De verdad, esto es culpa tuya?" Aquella pregunta tan falta de sentimiento fue como si realmente le estuviera preguntando si tenía la culpa de lo sucedido.
Peter tardó un momento en contestar, porque no se había esperado que Mohinder pudiera llegar a asumir que era culpa suya que su madre hubiera ordenado su asesinato. La noche de antes le había dicho que nada le separaría de Peter y que las amenazas le daban igual, pero ahora parecía querer saber si Peter tenía algo que ver con su intento de asesinato.
"Si no estuvieras conmigo, mi madre ni siquiera te hubiera llegado a conocer y por lo tanto le daría igual que hicieras con tu vida. Pero ahora que sabe que te quiero..."
"¿Tu… me quieres?" Mohinder se removió en la cama e incluso para sorpresa de Peter alejó un poco su rostro de la mano de él.
"Mohinder ¿Estás bien? Pareces raro." Peter no tomó en cuenta su gesto, achacándolo al trauma sufrido y simplemente continuó hablando. "Claro que te quiero, ¿no te lo he dicho suficientes veces ya?"
"Lo siento, de verdad." Dijo por fin Mohinder y Peter se dio cuenta que parecía estar pensando sus palabras. "Parece que me conoces muy bien, pero no se porque, no se quien eres, ni porque dices que me quieres."
Lo que Peter sintió en ese momento, fue lo más parecido a un disparo en el corazón. Se quedó sin aire, paralizado y sin palabras que poder decir. "Mohinder, soy yo, Peter, soy tu..." ¿Cómo iba a poder decir que era su novio, cuando Mohinder le acababa de decir que no le recordaba, que no sabía porque le quería y que no le había visto en toda su vida? "Hace menos de una semana, me pediste que nos fuéramos a vivir juntos."
"Se quien soy, donde vivo y porque estoy en Nueva York, no se trata de amnesia, pues recuerdo toda mi vida. Pero lo siento, no quiero hacerte daño, pero no se quien eres."
"¿Entonces no te acuerdas de mi?"
Las llamadas en la puerta le impidieron obtener su respuesta. El mismo médico de la última vez apareció en ese momento. "Veo que se ha despertado, me alegro." Se acercó a la cama. "¿Cómo se encuentra?"
"Si supiera como he llegado aquí, lo que me ha pasado, me sentiría mucho mejor." Peter lo volvió a mirar, parecía el mismo Mohinder que le había dicho lo mucho que le quería, el mismo que se había arriesgado a estar con él aún a sabiendas del peligro que eso implicaba, sin embargo, el profesor casi no le había mirado, como si se tratara de un extraño para él.
"Bueno, no se preocupe por eso ahora, lo importante es que descanse y que se recupere, los recuerdos que le faltan le irán volviendo." El médico sonrió al terminar de hablar.
"¿Me acordaré también de él?" Mohinder miró otra vez a Peter y este sintió que estaba a punto de empezar a llorar. Al evitarlo, todo su cuerpo comenzó a temblar con fuerza.
"No se preocupe, deje que su cabeza se recupere del golpe y luego ya llegaremos a eso." Peter se levantó de la cama y acompañó al médico fuera de la habitación. Cuando este se iba a marchar, Peter lo retuvo.
"¿Por qué no sabe quien soy? Usted dijo que pronunció mi nombre cuando lo encontró la policía ¿Cómo es posible que ahora no me reconozca y en cambio recuerde el resto de su vida?"
El médico lo miró en silencio durante un momento antes de contestar. "No lo se, lo siento." Peter lo miró mientras se marchaba, alegando que un paciente le esperaba en otra habitación, aunque Peter sabía que le estaba mintiendo.
Se dio la vuelta hacia la habitación, cuya puerta estaba ahora cerrada. Por primera vez, no estaba seguro de querer ver a Mohinder, no sabía si Mohinder lo querría ver a él o como le sentaría que un extraño lo atosigara. Por ello dudó, mientras un par de enfermeras pasaron por detrás de él.
"Hola Pete." No le hacía falta darse la vuelta para reconocer la voz cariñosa de su hermano, pero si en ese momento no quería darse la vuelta, era realmente porque no quería que le viera llorar, pues ahora que estaba sólo, no había podido evitarlo.
Por fin se volvió hacia su hermano y sin decir nada se abrazó a él, dejando que Nathan le devolviera un fuerte y cariñoso abrazo. Peter rompió a llorar con fuerza, como no lo había hecho en toda su vida, ni siquiera en el entierro de su padre.
Ahora necesitaba hacerlo por pensar en perder al amor de su vida cuando realmente lo tenía detrás de esa puerta; por no poder entrara ahí y darle un beso dulce y tierno para agradecerle que hubiera vuelto con él; por no saber si Mohinder querría tenerlo cerca durante toda su recuperación.
"Eh ¿Qué pasa? ¿Mohinder no está bien?" Nathan separó a Peter de él, que hubiera estado dispuesto a permanecer abrazado durante todo el resto del día.
Al ver las lágrimas correr por su rostro se le rompió el corazón. ¿Cómo había sido posible su propia madre hubiera podido hacerle eso a su hijo?, ¿acaso iba ser capaz de mirar a la cara a Peter y decirle: "Si Peter, yo he intentado matar a tu novio porque no es posible que mi hijo arruine todo mi prestigio"?
"El médico dice que se recuperará sin problemas, que no espera ningún tipo de secuelas."
"Pero eso es genial." Nathan sonrió, creyendo que las lágrimas, tan sólo habían sido la emoción de saber que todo había salido bien, pero al ver que Peter no le devolvió la sonrisa, si no que su misma expresión de dolor y tristeza se mantenía ahí, supo que no era así. "Peter ¿Qué pasa?"
"No sabe quien soy." Nathan lo miró incrédulo.
"¿Tiene amnesia?"
"No, no lo se Nathan. Se acuerda perfectamente de su vida, de quien es y porque está en New York, pero no me recuerda. Le he dicho que le quería y me ha preguntado por que." Sin darse cuenta Peter había levantado la voz. "¿Cómo es posible?"
"No lo se." Nathan se paró a pensar un momento y entonces se le ocurrió algo. "Déjame que hable con él un momento. Un tiempo antes de comenzar a salir contigo, conocí a Mohinder, no fue el mejor momento para hacerlo, pues pensé que se trataba de un lunático, pero él me conocía cuando vino a verme, tal vez tampoco se acuerde de mi y todo esto tan sólo sea una cuestión temporal."
Peter se había apoyado en la pared y había cerrado los ojos un momento, toda aquella situación le había sobrepasado. Lo había pasado tan mal al pensar que Mohinder pudiera estar muerto que no podía soportar ahora pensar en perderlo porque le hubiera olvidado.
Finalmente se volvió hacia su hermano y asintió, viendo como un momento después, Nathan entraba en la habitación y cerraba la puerta detrás de él.
- o -
"¿Mohinder?." Al entrar en la habitación, Nathan vio que Mohinder tenía los ojos cerrados y parecía dormido. Sin embargo, al dar un par de pasos, se dio cuenta que el profesor abría otra vez los ojos. "Soy…"
"¿Por qué ha venido Mr. Petrelli? La última vez que nos vimos me apartó de su vista y creí que no quería saber nada más de mi." Nathan no podía creer lo que estaba escuchando.
Realmente Mohinder le reconocía, recordaba perfectamente su primer encuentro, como si hubiera ocurrido tan sólo un día antes. No se lo podía creer, no era posible que le reconociera a él y no se acordara de Peter.
Si no los hubiera visto juntos, tal vez hubiera llegado a pensar que era posible, pero los había visto, había visto al profesor junto a Peter, como le hablaba, como lo miraba, como le tocaba y no le cabía en la cabeza que realmente no le conociera.
"¿Te acuerdas de mi?"
"Claro que me acuerdo de usted, aunque no entiendo por que me tutea."
"Vamos Mohinder, no puedes decirme que me reconoces a mi y luego decirme que no sabes quien es mi hermano. Él te quiere más que a nada en el mundo y tú le dices que no te acuerdas. Sinceramente no lo entiendo." Nathan se movió por la habitación algo nervioso, nada de todo aquello tenía sentido.
"¿Así que el hombre que estaba antes en mi habitación era su hermano? Él me ha dicho lo mismo que usted, pero le puedo asegurar que eso no tiene ningún sentido para mi. No se de que me conocerá su hermano, pero lo único que me importa ahora es el trabajo, la investigación de mi padre es demasiado importante como para perder el tiempo con flirteos."
"¿Flirteos? Peter no está flirteando contigo, está demasiado enamorado como para flirtear."
Aquello ya era demasiado para Nathan. Por mucho que aquel hombre pareciera sincero, que no tuviera intención de hacer el daño que le estaban haciendo sus palabras; recodar como estaba Peter, no le permitía dejar las cosas como estaban y ver de nuevo lo destrozado que estaba su hermano pequeño.
"¿Ha sido mi madre verdad? Ella ha tenido algo que ver con esto y esto es cosa de alguno de los hombres que trabajan para ella." Nathan no hubiera esperado decir aquello en voz alta pero al hacerlo, se dio cuenta que Mohinder se había quedado quieto y sin habla.
"Disculpe, no quería molestar, pero su hermano se acaba de marchar y el paciente necesita descansar." Al darse la vuelta, Nathan vio a un médico de cierta edad y a su lado otro hombre, negro, vestido de enfermero, silencioso y casi invisible. Volvió a mirar a Mohinder, antes de irse necesitaba que el profesor le dijera algo que le sirviera de respuesta.
Sin embargo Mohinder tenía la mirada clavada en el hombre negro; incluso Nathan se dio cuenta que parecía haber palidecido de repente. "¿Te encuentras bien?"
"¿Le conozco de algo?" Le dijo Mohinder al extraño hombre. Sin embargo este no contestó y se fue con el médico. Mohinder se volvió otra vez hacia Nathan. "Conozco a ese hombre, no se de qué, pero le conozco. Esto es tan frustante."
"¿Estás seguro?" En ese momento si que no le cabía ninguna de duda de que su madre estaba implicada en todo aquello. Conocía a ese hombre, no sabía como se llamaba, pero lo había visto con su madre.
"Si, pero no me acuerdo de que."
"Mamá…"
- o -
Un momento después Nathan salió de la habitación y descubrió que Peter realmente se había marchado. Conocía demasiado bien a su hermano para saber donde había ido. No sabía como, pero estaba decidido a solucionar todo aquello y ahora que estaba seguro que su madre le había hecho algo al profesor, volvería a hablar con ella para que deshiciera el mal.
Peter llamó con insistencia a la puerta en casa de su madre. Sabía que estaba en casa e iba a hablar con ella costase lo que costase. Esperó un momento más, pero cuando no obtuvo respuesta, movió la mano con rapidez y con la fuerza de su mente, abrió la puerta de golpe.
"¡Mamá, se que estás aquí y que le has hecho algo a Mohinder. VEN!"
