Luego de un alegre y divertido desayuno Candy entendió que era hora de hablar con Terry y le llevó el bebé a sus abuelitas. Eleonor al ver el bebé corrió a los brazos de Candy a quitárselo y llenarlo de besos; Eleonor veía en el a su Terry en el pequeño. Ella lo abrazaba mientras lagrimas de alegría salían de sus ojos. Candy volvió a su pequeño departamento donde le esperaba un hombre que recientemente había vuelto a nacer.

Terry recordaba por algunos instante el día de ayer, con el mal humor que se había levantado odiando a todo y a todos. Y para el colmo de sus males cómo el destino le jugo la mejor de las cartas al hacer que el tren en el cual se dirigía a la ciudad de New York se averiara justo en esta pequeña ciudad que para el era inexistente. Además de que si a alguien tenia que agradecer era a su madre por ser tan insistente y casi obligarlo a que le acompañara a dar un paseo.

Al entrar Candy suspiro, respiró muy profundo y mirándole a los ojos se acercó a él. Ella trato de hacerse la fuerte pero lagrimas comenzaron a bajar por su mejillas.

Candy dime, por favor háblame…

¡Terry, perdóname!

¿Por qué no me hablas? Dime por lo que más quiera

Lo que más quiero son mi hijo y tu; por ustedes los hice.

Para Terry fue un corrientoso a su corazón al escuchar que ella todavía lo amaba; que era importante para ella pero entonces su cabeza se lleno de confusión.

Entonces… Si soy lo que más quiere ¿Por qué me alejaste de ti y de mi hijo? ¿Por qué me hiciste esto?

Por tu vida Terry y la de mi hijo…

Terry no entendía, estaba desesperado por que hablara todo pero también se acordaba de la señora Martha, tenía que tener paciencia; no quería volver a perderla y muchos menos ahora que tenían un hijo…

El día que salí de New York, luego que te deje con Susana, me di cuenta de mi error, yo era tu esposa y ya sabía que estaba de encargo.

El quería hacerle mil preguntas ¿Por qué no se lo dijo? ¿Por qué se fue sabiendo que tenia su hijo en su vientre?; de repente se recordó de su despedida y de cuando ella le dijo Nosotros estaremos bien; quería preguntar mil cosas pero decidió seguir escuchando; pronto llegaría su turno de hablar.

Cuando llegue a Chicago comencé a caminar al darme cuenta de mi error de haberte dejado, pero fue muy tarde… Unos hombre me agarraron y me llevaron a un callejón oscuro. – Candy no pudo contener el llanto y mientras recordaba comenzó a llorar - Allí comenzaron a golpearme y me dijeron que su trabajo era matar a mi hijo y que si volvía a buscarte te matarían también a ti.

Terry apretó sus puños y de pronto dio un golpe rompiendo la pared. Candy al ver eso dio un brinco del susto y pronto corrió a socorrer su mano. El dolor que el tenia en las manos no era ni cercano al que tenia en su corazón al saber que ella y su pequeño fueron victimas de tantos golpes y de tantas amenazas.

Discúlpame Candy, tu y mi hijo son los más importante en mi vida y saber que te atacaron de esa forma y que yo no estuve para protegerte me llena de rabia e impotencia.

Perdóname Terry…

No tienes que pedir perdón… Continua por favor, necesito saber, necesito entender…

Mientras ella le ayudaba con su mano lastimada y lagrimas caían en sus mejillas seguía narrándole lo sucedido.

Me golpearon tanto que perdí la razón, al despertar me encontré en el hospital junto a mi amiga Lucy, quien es nieta de los señores que conociste. Al contarle la historia y sin saber si aun me seguían y con miedo de que volviesen hacernos daño; pues mi bebé seguía vivo; aferrado a mi vientre a pesar de que yo estaba llena de moretones y bien agolpada nuestro bebe no sufrió nada. Pensé en buscar a Albert pero iba a ser un gran problema para los Andley, si la tía se enteraba hubiese sido un gran inconveniente para la familia. No podía pensar en buscarte pues te podrían hacer daño y entonces Lucy me ofreció su apartamento, su familia y un trabajo que me ha ayudado todo este tiempo a poder mantener a nuestro hijo.

Terry no podía hablar, solo podía llorar, de rabia, de frustración, de tantas cosas que no entendía y agarrándole la mano a su pecosa la llevo a el abrazándola fuertemente con miedo, con dolor pero sobre todo con mucho amor.

Pasaron un lago rato de esta manera, no era necesario que se hablaran pues ellos se entendían sin hablar. Era un lenguaje sólo de ellos dos; algo que los unía y que era inexplicable.

Perdóname Terry por no buscarte antes… Perdóname

No tengo nada que perdonarte, todo quedó atrás, yo los voy a cuidar con mi vida si es necesario. Nadie le hará ningún daño.

Me hiciste mucha falta

Y tu a mi, no te imaginas como… Nunca más me vuelvas a dejar te lo suplico

Nunca te dejaré…

Buscando la boca de su mujer; Terry acerco sus labios a los de ella besándola con unas ansias locas, besándola como si fuese el final de los tiempos; demostrándole con cada beso, con cada caricia que él la deseaba más que nunca… Mientras la besaba le iba subiendo el vestido y llevándola poco a poco a la cama. Ella lo besaba con igual pasión y deliro que él; deseando que las tantas capas de ropa no existiesen y poder sentir su piel una vez más.

Ella no pensó que volvería hacer la mujer de Terry. Ni en sus más locos sueños podía imaginarse haciendo el amor en esta su ahora cama junto a él.

Con una agilidad increíble Terry quito el vestido de su esposa, para luego quedar el también desnudo. No fue como las primeras veces, algo sutil y delicado, esta vez era muy pasional, eran meses de desesperación, meses de angustia, meses donde su lívido se esfumo para darle paso al dolor, mismo que hoy hacia su parición haciéndose dueño una vez más de la mujer que para el era la más hermosa del mundo.

Terry la besaba pasionalmente tocaba con sus dedos la intimidad de sus pliegues haciéndola gemir como ya ni ella misma se acordaba podía hacer. El no aguantó más y de un solo golpe se coloco dentro de ella sintiéndola suya, amándola como el primer día; como siempre. Terry hacia un vaivén de movimientos que lograban hacerla arquear la espalda mientras el se deleitaba con verle la cara con cada orgasmo que ella lograba. No pasó mucho tiempo para que el se vertiera en ella, abrasándola y besándola.

Luego de que su respiración volvió a la normalidad Terry abrazaba el cuerpo desnudo de su mujer y con pequeños besos le decía cuanto la amaba.

Mientras tanto en la ciudad de New York Susana esperaba a Terry en la estación de tren feliz de que el por fin volviera de su larga gira… Muchas fueron las personas que bajaban del tren, muchos los actores, actrices y parte del equipo y nada de él, Susana desesperada hacia que su mucama la llevara de un lado a otro tratando de encontrar la esplenda masculina figura de su tan deseado Terry. Desde lejos vio Robert Hattaway y de forma abrupta le grito a su mucama que la llevase a el.

Robert, Robert, ¿Dónde está Terry?

Saludos Susana, acaso se te han olvidado los buenos modales de una joven de tu clase.

No estoy para bromas absurdas en estos momentos. ¿Dónde está Terry?

Terry y su madre decidieron tomar un descanso en un pueblo cercano. Querían despejar su vista y oídos del "ruido molesto" de la ciudad.

¿Cómo es posible que no me lo dijera? ¿Por qué no me escribió? Yo le hubiese alcanzado.

Susana, deberías olvidarte de Terry, nunca te verá de la forma en que tu lo ves a él. Tu bien sabes que su corazón tiene dueña y que te trata amable pues es un caballero.

Tu no sabes lo que Terry realmente siente, en estos meses me ha demostrado que me ama.

¿Te lo ha dicho?

Cuándo el amor es verdadero no hacen faltas las palabras…

No me gustaría que te desilusiones… Mejor ve a tu casa y descansa cuando el vuelva seguro te buscará…

¿Te dijo cuando volvería?

No, y no creo que lo haga por ahora…

Susana molesta por la breve conversación con el productor y peor aún sabiéndose excluida de los planes de Terry decidió ir a su casa y esperar a que Terry volviera y le explicara.

Hija, no estas actuando como una futura duquesa

No me importa ningún titulo, sólo lo quiero a él, aquí conmigo, mío y a mi lado hasta que sólo queden nuestro huesos.

Tranquilízate hija ya nadie ni nada te alejará de él, yo me ocupe de ello y si alguien se atreviera le tendría preparo el mismo final.

Madre…

Las imágenes de las pesadillas de Susana volvieron a su mente el ver una Candy ensangrentada y escuchar los grito de un bebé la hacían alucinar y querer salir corriendo. Susana comenzó a gritar y a taparse los oídos, no podía más con su conciencia; con los gritos de dolor que escuchaba y con las imágenes de sangre. Sangre que no sólo veía en el piso, sino que en sus manos…

¡No, cállense!, madre cállalos, cállalos