Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

-Bla bla - Diálogo.

-Bla bla - Pensamientos.


~oO:: Nada Quedará ::Oo~

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Sin Negación (Capítulo IX)

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Una vez vestida con un corto camisón de dormir, se fue al baño a desenredar su cabello húmedo.

No tardó mucho.

Suspiró cuando terminó de arreglar su cabello, ya que, luego de cuatro días de misión, sin un buen masaje capilar, le pasaba la cuenta.

Contempló su rostro en el espejo, y se perdió en pensamientos.

Después de aquel día en el hospital, se había empeñado como nunca en evitar al Nara. No preguntó por él, no fue a verlo ni aún después de las profundas ganas que tenía de hacerlo. Y por una sola razón, no quería afrontar la realidad.

Incluso había pedido una misión, que por suerte se la concedieron. Consideró oportuno retirarse un poco de tan incómodo ambiente. Además así podía despejar su cabeza, y saber cómo actuar cuando Shikamaru le pidiera la verdad…

Y era consciente de que las interrogantes serían muchas, y las respuestas muy dolorosas como para repetirlas una vez más. Ese era su temor, dañarlo nuevamente.

Sabía que él ya estaba enterado de que habían terminado la relación, pues supuso que era así cuando regreso a su hogar. Pues las cosas de ella no estaban, entonces por lógica se dio por enterado que ya no estaban más juntos.

Además, Chouji le había comentado que Shikamaru le había pedido que le recordaba la causa por la cual ambos habían dejado la relación, él le dijo que no podía hacerlo, que no le correspondía.

Sabía que había muchos cabos sueltos, pero las contestaciones y tener que confesar la verdad era horrible, no quería hacerlo.

Parpadeó un par de veces, y descargó un respiro suave.

Salió del baño, lo único que quería en ese momento, era dormir en su mullida cama. Eran las 6 de la tarde, mas no le importaba, necesitaba descansar su cuerpo después de tan agotadora misión.

Cerró con cuidado la puerta del tocador, y al alzar la vista hacia su cama, se encontró con el moreno sentado en ella, y observándola con cierto deje de tristeza en sus orbes chocolates.

-Shika… - susurró fijando sus ojos en él.

-Te extraño problemática… - le dijo levantándose y acercándose a ella.

No tuvo reacción, de hecho ni siquiera fue capaz de mover un solo músculo.

-Y-Yo – no pudo hablar, ya que los dedos de él sobre sus labios, le impidieron pronunciar palabra alguna.

-Necesito saber Ino, realmente necesito entender por qué nos separamos… Trato de recordar, pero no puedo.

Él suavemente descubrió sus labios.

Fue en ese momento que su corazón comenzó a latir rápidamente. No estaba preparada, aunque creía que sí… sólo que, esperaba al menos tener algo de información sobre lo que realmente pasó. Contaba con Sakura para eso, sólo tenía que esperar una respuesta.

-Shika… y-yo… - balbuceó tratando de no llorar. La fragilidad la había invadido.

Él tomó sus manos, y entrelazó sus dedos con ella.

-Es que no entiendo Ino… ¿Qué fue lo que nos pasó? – pidió sin dejar de mirar sus ojos azules cristalizados. -¿Hice algo mal?... ¿Hice algo que no debía…?

-S-Shika yo…no es tu culpa, fui yo. No quiero lastimarte de nuevo… - derramó un par de lágrimas tibias, cargadas de culpa.

Se sentía horrible. Lo que aumentaba cuando vislumbraba sus ojos chocolates destruidos por la separación… El sólo imaginarse ella diciéndole la verdad, le destrozaba el corazón. No quería hacerle más daño.

Él se acercó más a ella, reduciendo el mínimo espacio, y besó su mejilla suavemente.

-Entonces no lo hagas. – Ino lo miró con sorpresa.

¿A qué se refería?

-Si me hiciste daño, no lo vuelvas hacer. No lo hagas de nuevo, sólo olvídalo y quédate conmigo, no me importa lo que pasó, y no quiero saberlo… No puedo vivir sin ti problemática – le susurró rozando sus labios.

Era cierto, ya no podía seguir viviendo sin ella. Kami sabe cuánto la había extrañado, cuánto deseaba poder estar con ella, seguir compartiendo con ella. No quería saber qué había sucedido, era algo que había decidido por varias razones, la más importante; estaba enamorado de ella, la amaba de tal manera que no podía respirar si no la tenía junto a él.

Independiente de lo que haya pasado, le daba igual. No aguantaba un minuto más sin ella. Sólo quería a Ino, nada más.

-Shika… - no pudo resistirse, sus labios eran demasiado adictivos como para hacerse la desentendida y negarse a besarlos.

Apoyó a Ino contra el muro, y se apegó a su cuerpo.

No pudo dejar de besarla, era como una droga que por abstinencia había tenido que dejar, mas al hacer contacto nuevamente, perdió la razón, volviéndose adicto.

Exploró su boca y masajeó con frenesí las caderas de Ino, descendiendo poco a poco para palpar sus muslos expuestos.

Mordió su labio inferior cuando ella jadeó sensualmente en su boca, a causa de la fricción de su erección contra la feminidad de su amada.

-Shika… Y-yo no puedo hacer esto… - dijo ella sin dejar de besar sus labios.

Shikamaru se detuvo y se separó de ella escasos centímetros. Ambos estaban con la respiración entrecortada.

-No Ino, no me importa. Sólo olvídalo ¿Sí? – Ino no supo que responder. No era tan fácil, porque a fin de cuentas le estaba ocultando algo, y eso era prácticamente mentir.

-Shika.

--Ino, no me interesa saberlo. Sea lo que sea, haya pasado lo que haya pasado no me importa. Solo quiero estar contigo… ¿Déjame, si?

Sólo se quedó en silencio, sin saber que decir una vez más.

Pese a que en el fondo quería adjudicar las palabras de él, y hacer un borrón y cuenta nueva. No podía olvidar fácilmente el hecho que de lo había traicionado.

En ese momento, él la abrazó fuertemente, por lo que, escondió su rostro entre el cuello y hombro de él.

-Ino… - Shikamaru acarició sus cabellos largos dorados.

Se sentía de cierta manera ridícula, pues ¿Cómo fue posible dejarse engañar, ya que, la infidelidad fue a causa de algo ajeno a lo que ella quería, por un idiota? ¿Cómo, si tenía a tan buen hombre que la amaba a morir?

-Abrázame fuerte – él lo hizo, la aferró a su pecho.

Sollozó suavemente en su cuello, y se dejó hipnotizar por las caricias de él en su cabello y espalda.

No supo cómo fue que llegó a la cama, sólo logró asimilar la situación cuando él, estando sobre ella, besó su frente. Sonrió de medio lado y rodeó su cuello, si, quería sentir su calor una vez más.

Shikamaru levantó su mentón, y la obligó a iniciar contacto visual. Lo hizo, no hubo negación.

-Te amo – le susurró besando su mejilla, descendiendo con sus labios, para llegar a los de ellas.

La resistencia la había abandonado, por lo que, gustosa bebió de su boca. Cerró sus ojos, y con sumisión se dejó dominar.

Él acarició su cuerpo sobre su camisón, palpando delicadamente sus muslos. ¡Kami…! El solo roce, un solo y simple contacto piel con piel, le derretía el cuerpo.

Gimió cuando Shikamaru ascendió tortuosamente con sus amplias manos por su vientre, hasta llegar a sus pechos, apretándolos con la suficiente fuerza como para hacerla jadear sin consciencia.

Separó sus piernas, rodeando con sus muslos las caderas del Nara. Pudo sentir la rigidez del moreno frotándose deliciosamente en contra de su centro ya húmedo.

Se detuvo, y levantó ligeramente su cuerpo para permitir que él la despojara de su camisón de dormir. En ese momento hizo lo mismo con él, lo ayudó a dejar expuesto su cuerpo protegido por aquellas ropas de jounin.

En poco tiempo, él estuvo semidesnudo, al igual que ella. Sólo cubierto por aquellos boxeados que ocultaban su hombría. Mientras que ella sólo estaba vestida con unas diminutas pantaletas.

Shikamaru atacó su cuello, humedeciendo un camino coqueto dirigido a sus pechos desnudos.

Reprimió un quejido cuando sintió la estimulante succión de uno sus pezones, inundándose de la cálida boca del moreno. Mientras que una mano de él apretaba su otro pezón con sus dedos.

-Shika… - él le sonrió, y fue en busca de sus labios.

Se embriagó de su sabor al momento que se movía bajo él, sintiendo la rigidez querer invadirla a través de sus bragas.

Su cuerpo incendiado, involuntariamente comenzó a moverse más rápido conforme a la fricción que le estaba quitando todo el auto control que creía estaba latente.

Mordió el labio inferior del Nara, y lo abrazó.

Él aprovechó esa instancia para bajarle sus pantaletas, por lo que, se separó de él, dándole acceso para que terminara por sacarle completamente la última prenda que la cubría. Amplió sus piernas cuando vislumbró los ojos lujuriosos de él.

Sin esperar más, Shikamaru se sumergió en la feminidad de Ino. Lamió su núcleo, probando el dulce sabor que se desprendía de su cavidad bañada en miel. Pronto, su sed aumentó, por lo que quiso saciar la necesidad. Succionó su punto más sensible, para luego introducir su lengua flexible.

La embistió varias veces seguidas, y dejó de hacerlo cuando notó el cuerpo de la rubia cubierto en una fina capa de sudor. No conforme con sus actos, introdujo dos dedos en su centro, volviendo nuevamente a succionar su botón de carne, aumentando los espasmos en ella considerablemente.

Fue tan exasperante el bombeo dentro de su cavidad, y la succión en su sensibilidad, que gritó inconscientemente el nombre de él.

Se aferró fuerte a las sábanas, con tan fuerza que dejó sus nudillos blancos. Lo que empeoró cuando una ola de placer desbordó por sus poros de tal manera que casi perdió el aliento.

Arqueó su espalda.

No había dudas, Shikamaru si que sabía complacerla.-Increíble...

Sonrió y besó los labios del moreno que una vez más estaba sobre ella.

Separó más sus piernas, otorgándole autorización cuando observó que él ya había retirado sus boxeadores, revelando su miembro erecto.

Cerró sus ojos cuando sintió la invasión en su interior. Oh si, había perdido la razón. En ese momento toda su cordura de había evaporado no dejando rastro alguno.

Un sonoro quejido de satisfacción ahogó en la boca del moreno que la embestía suavemente, y masajeaba cada curva de su cuerpo sudoroso.

Él dejó sus labios para ir a besar y lamer con desesperación su cuello. Aquello sólo provoco que su sangre hirviera más a causa de la lujuria.

Aumentó en la misma frecuencia los movimientos pelvianos, necesitaba sentir la profundización en su interior con cada arremetida. El compás se perdió en sincronía, de tal manera que tuvo que morderse el labio inferior para no gritar.

El calor la embargó, haciéndola perder la cabeza. Ya no era consciente de sus jadeos, ni de sus movimientos, ni mucho menos de el ardor que se acumulaba en su interior, implorando erupcionar. No, ya ni de eso sabía.

Se sintió en el cielo, sofocada en éxtasis que ya no podía seguir reteniendo. Ya no podía, y aquello se reflejaba en el erizado de su piel perlada que recorría todo su cuerpo como una onda de expansión.

Abrazó a Shikamaru y ahogó un gemido en su cuello una vez que sus extremidades comenzaron a tener espasmos repetitivos, cada vez más intensos y cálidos que le quemaban el alma.

El ardor almacenado viajó por sus venas, acrecentando la lascivia que ya empezaba a culminar. Sus músculos se contrajeron sin consentimiento, provocando una reacción en cadena que recorría sus nervios, obligándola a reaccionar involuntariamente a cada embestida salvaje.

-Shika… - gimió en su oído.

Continuó frotándose con exacerbación en contra del gran torso fibroso que la acogía con cada arremetida.

Sus pezones endurecidos, y sensibilizados a más no poder, solo produjeron que en cada roce la euforia se propagara en su interior. Pudo sentir el calor en su sangre, vibrando y suplicando florecer.

Mordió su labio inferior, y se reprimió de un grito gutural.

El éxtasis escapó incesante por sus poros, liberando todo el descargo de placer que casi le quemó la razón.

-¡Shika!

-Ino… - él besó sus labios hinchados, mientras continuaba moviéndose dentro de ella.

Una última embestida, y él cayó rendido sobre su cuerpo agotado, ocultando su rostro en su cuello. Lo abrazó con fuerzas que no sabía que tenía, y escuchó el golpeteo rápido de su corazón en armonía con el suyo. En ese momento eran uno sólo.

-Te amo Ino… - susurró él en su oído, volviéndole a erizar la piel.

Sintió sus ojos con finas lágrimas. Quería decirle que ella también lo amaba, porque era cierto, pero el daño resonando sin compasión en su cabeza, le impedían hacerlo.

Quizás era una estupidez de su parte, pero no sabía que hacer.

Shikamaru se acomodó a ambos lados de su cuerpo, conteniendo el peso con sus codos, y besó sus labios en un suave roce. Luego besó su mejilla, y nuevamente sus labios, pero esta vez con autorización masajeó su lengua.

Sólo correspondió con igual intensidad. Por alguna razón, le era irresistible alejarse de sus labios.

Soltó un gemido cuando él le tironeó su labio inferior seductoramente. Y no reprimió los siguientes cuando el moreno aún dentro de ella, comenzó a pujar hacia su interior.

Tenía conocimiento de que el Nara se recomponía rápidamente, pero había olvidado lo bien que se sentía. Pues aún con la respiración entrecortada, y su frecuencia cardiaca alta, la sensación de hormigueo en su núcleo avivaba la necesidad de querer más. Y era un hecho que quería más, mucho más.

Su cuerpo se volvió a encender, de tal manera que el ardor viajaba exquisitamente por su organismo, expandiendo el éxtasis a través de su sangre.

-Shika… - susurró abstraída.

Él se separó de ella, y le acomodó las piernas a ambos lados de sus caderas, levantándolas levemente para embestirla con mayor profundidad. Logrando que Ino gritara su nombre una y otra vez sin descanso.

Rodeó los brazos firmes del Nara con sus manos, y no fue capaz de controlar su fuerza, por lo que, le encarnó sus uñas en la piel.

Observó sus ojos caoba, y luego sus labios que esbozaban una sonrisa coqueta.

Se apegó a su pecho, y lo obligó a darse vuelta. Una vez estando sobre él comenzó a mecerse a su propio ritmo. Un ritmo desesperante, tortuoso, y tan placentero que se vio en la obligación de apoyar ambas manos en el pecho de él.

Lo miró a los ojos, pero pronto desvió la mirada. Cerró sus ojos, y continuó estimulándose en goce.

Un cosquilleo imparable le invadió su vientre, que se convirtió en un ardor descontrolado que impactó violentamente en contra de su interior. Aumentó el balanceo, dejándose explorar por las amplias manos del Nara que apretaban con euforia sus pechos.

Abrió sus ojos, y retiró sus manos del pecho del moreno, para colocarlas y apoyarse con ellas en los muslos de él.

Sin dejar de mecerse, cambió los movimientos, por unos más pausados y lentos, pero que producían el mismo efecto en ambos. Con suaves balanceos pelvianos, pudo sentir que la quemazón aumentaba con creces en su cuerpo.

Escuchó los jadeos pesados y roncos de él, encontrándose con los de ella en la atmosfera que los envolvía con delicia.

-Shika… - mordió su labio inferior cuando sintió la masculinidad adentrarse en su interior, con tanta intensidad y fuego, que estaba segura que de que moriría en placer en ese momento. Era divino.

Shikamaru dejó los pechos de Ino, para agarrar no con mucha presión la cintura de ella, y acompañarla con sus movimientos de cadera.

El sentir el interior de la rubia rodeando deliciosamente su rigidez, provocaron que una descarga eléctrica recorriera velozmente su médula, dando paso así a movimientos frenéticos, que pronto comenzaron a controlar sus músculos sin consentimiento.

Se estaba perdiendo en ella.

Escuchó un suspiró enérgico de parte de él, por lo que la fricción e intromisión se hizo más rápida. Movió con fuerza sus caderas, introduciéndose en él hasta más no poder. Tratando de aguantar la erupción, se arremetió más en su contra, alternando los movimientos entre balanceos y brincos cargados en encanto deseoso.

Cerró sus ojos, y continuó con lo mismo una y otra vez, fusionándose con el mismo ritmo de él, dejándose llevar por las sensaciones que incrementaban la satisfacción de sus cuerpos.

Sin poder más, se aferró al pecho del Nara, para así besar su cuello con ímpetu al momento que seguía embistiéndose sobre él.

Ni siquiera se dio cuenta cuando Shikamaru la dejó bajo su cuerpo para adueñarse de la situación.

Entreabrió sus ojos, y dibujó una sonrisa en sus labios por la iniciativa.

Eliminó un jadeo sonoro, al momento que él arremetiéndola sin control le causó la contracción involuntaria de sus músculos.

Lo abrazó con fuerza, enterrando sus uñas en su ancha espalda cuando la ola de calor se hizo masiva. Juro que a cada segundo que pasaba, se intoxicaba más de él, con él.

El bombeo se acrecentó de tal manera que su vista se llegó a nublar, no siendo ya consciente de nada más, sólo de sentir los anhelantes revoloteos en su interior que le quemaban la piel poco a poco.

Shikamaru cegado por las emociones, y sensaciones sofocantes, besó y mordisqueó suavemente el cuello de Ino, para luego lamerlo con más pasión mientras no dejaba de embestirla.

-Ino… - murmuró tratando de soportar la presión en su miembro, que ya no aguantando más la acumulación, imploraba acabar.

Continuó más rápido, más fuerte, más profundo, hasta que sintió el placer explotar dentro de ella, trayendo consigo una descarga de cosquilleos que le erizaron todo el cuerpo y le provocaron miles de temblores en todas sus extremidades.

-¡Oh Kami! – gritó Ino estridente cuando apreció el placer recorrer cada espacio de su piel, lo que fue más delicioso cuando sintió la impregnación de la lujuria bañarle su interior.

Él besó sus labios, y luego se recostó a su lado, abrazándola por la cintura.

Se acomodó a su lado a duras penas, pues las energías la habían abandonado, y buscando refugio en él, aún con la respiración por las nubes, recargó su cabeza en el pecho de Shikamaru.

Su palpitar era incluso más rápido que el suyo.

-Te amo problemática… - le besó la frente, y acarició su cabello. -¿Estás bien? – le preguntó luego de una pausa silenciosa, en dónde sólo se oían sus alientos irregulares.

-S-Si – susurró abrazándolo, y dejándose vencer por el sueño. Ya no podía más.

Shikamaru la apegó más a su cuerpo agotado, besando una vez más su frente, y quedándose dormido profundamente al lado de su amada problemática.

TO BE CONTINUED...