ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.
La historia original en inglés es obra de GoldenOuryuuWooly y se llama "A Different Story". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.
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Capítulo 10: Viaje hacia la aldea de Seiryuu.
"¿Aquí?"
Zeno negó con la cabeza, con un ceño fruncido en el rostro. "No, Zeno cree que es más lejos en dirección a las montañas."
"Estoy de acuerdo… Está aún más al norte de donde estamos nosotros…" Murmuró Kija, cruzándose de brazos mientras permanecía de pie cerca de una aldea somnolienta, con un leve ceño fruncido en su rostro. "Esto es frustrante, parece que la aldea se sigue moviendo cuanto más nos acercamos…"
"Eso es," Zeno suspiró pesadamente a la vez que se estiraba. "es porque nos estamos moviendo constantemente. A Seiryuu le gusta moverse, pero generalmente siempre permanece en la misma zona…"
Yona suspiró a la vez que ellos reemprendían su camino, siguiendo hacia el norte, hacia las montañas que bordeaban Kouka. Si ella estaba en lo cierto, esa era la última aldea que figuraba en el mapa en esa dirección. ¿Hacia dónde les estaban llevando estos sentidos de dragón exactamente?
"Hablando de eso." Habló Yoon, alzando la mirada del mapa para mirarles, con un ceño fruncido cruzando su rostro. "¿Vamos a contar con el factor sorpresa? ¿Sera necesario?"
"Zeno ha sido muy diligente en asegurarse de que me estoy ocultando a mí mismo." Le informó Kija, con un ligero bufido escapándose de sus labios. "Aunque aún no entiendo el por qué. ¿Acaso Seiryuu no es un compañero dragón? ¿Por qué nos estamos escondiendo de él?"
"¡Zeno simplemente piensa que eso será lo mejor!" Le dijo.
Habían pasado unos días desde que habían dejado la seguridad del bosque, el grupo cruzó varias zonas de cultivo, pasaron por muchas aldeas y granjas a lo largo de su camino. Se habían asegurado de parar en las aldeas de vez en cuando, (solamente Yoon, ya que el chico consideraba que los otros tres parecían demasiado sospechosos y por lo tanto tenían que esperar fuera de la aldea) para comerciar con medicamentos y hierbas para conseguir dinero o intercambiarlas por otras cosas que pudieran utilizar.
Y, como habían prometido, Yoon y Yona buscaron en la primera aldea que encontraron que vendía telas, debatiéndose sobre qué tipo de tela usarían para hacer la bufanda de reemplazo de Zeno.
"¿Quieres que sea verde?" Yoon se había quejado con incredulidad ese día, dejando una tela de un vibrante color decorado que había estado sosteniendo, echándola un vistazo. "¿Solo verde? ¿No quieres hacer algo que sea increíble y espectacular?"
"No, solo un verde que sea del mismo color que el de su bandana." Declaró Yona, ojeando las telas cuidadosamente. "Además… de todos modos dudo que nos podamos permitir esa tela tan hermosa, Yoon."
"Sí, tienes razón…" El chico se quedó en silencio, ayudando a Yona en su búsqueda. Después de un momento sacó una, mostrándosela a Yona. "¿Esta?"
"¡Ah! ¡Sí! ¡Esa es realmente parecida!"
"Parece que es la única de este color." Le indicó, mirando por encima el resto de las telas, con un ceño fruncido en el rostro. "¿Eh?, qué raro. De todos modos, ¿cuándo consiguió él esa bufanda?"
"Nunca se lo pregunté."
Compraron la mayor cantidad de tejido que pudieron y se fueron para terminar con el resto de recados que se habían establecido, debatiéndose sobre si tendrían suficiente dinero como para comprar carne para la cena de esa noche o no. Era una conversación simple, como las que habitualmente tenían, eso hizo que Yona sonriera.
"Eh, Zeno cree que aún tenemos un día de viaje, a lo sumo." Refunfuñó el dragón amarillo, sobresaltando a Yona y sacándola de sus pensamientos. "Nos está tomando bastante tiempo…"
"¡Tú fuiste el único que dijo que la aldea de Seiryuu era la más cercana, Amarillo!" Le dijo Yoon bruscamente, mirando a Zeno de forma afilada. "¡Así que deberías callarte!"
"Lo siento, lo siento."
Ella no pudo evitar sonreír ante el grupo que había reunido, los tres discutieron un poco sobre la ubicación del próximo dragón. A pesar del hambre que sentía algunas veces por las noches, haciendo que doliera su corazón por las comodidades del castillo Hiryuu, Yona se sorprendió de cómo lentamente estaba comenzando a encontrarse a si misma prefiriendo la situación en la que se encontraba. No podía imaginarse despertando sin escuchar la voz Zeno quejándose de lo hambriento que estaba, sin los momentos aleatorios del día en los que Kija dejaba escapar un grito de sorpresa ante un bicho volador, o incluso sin Yoon gritándoles a los tres cuando estaban en un acalorado debate sobre algo que probablemente en realidad era muy tonto.
Su antigua vida parecía estarse desvaneciendo con cada día que pasaba, la princesa aprendía cosas que ella nunca habría sido capaz de aprender en el castillo.
Por un momento se olvido de lo que ella había sido a favor de en quién se estaba convirtiendo.
"Princesa, estás muy callada." Se percató Yoon, girándose a mirarla. Ella solo pudo sonreír y asentir con la cabeza, aplaudiendo con sus manos.
"Simplemente estoy muy feliz." Le respondió ella, regalándole su sonrisa más brillante. "Vosotros tres sois muy lindos, ¿sabes?"
"¡Yo no soy lindo!"
"¡Los guerreros dragones son muy lindos, Zeno está de acuerdo!"
"¡No la animes! ¡Ella va a hacer que nos adornemos nuestro cabello!" Espetó Yoon, cruzándose de brazos mientras miraba a Zeno. "¡Este es el comienzo de todo, bestias raras! ¡Cuando os queráis dar cuanta ella nos maquillará, nos probará vestidos y maquillará nuestras caras!"
Ella se rió, aplaudiendo otra vez mientras observaba a los otros tres discutir. Se pregunto si Ryokuryu y Seiryuu también serían así. ¿Se unirían a ellos? ¿Harían comentarios que hicieran reír a los demás? ¿Sobre qué hablarían? ¿Cómo sonarían? ¿Cómo serían?
Yona no podía esperar para conocerles. No podía esperar para escuchar sus historias, para ver cómo peleaban, si ellos luchaban. Quería ser capaz de presenciar el poder que de los Dioses que ellos poseían…
"De todos modos…" Gruñó Yoon, poniendo el mapa delante de los ojos de todos, tratando de conseguir que volvieran al tema. "¿Cuánto nos queda? ¿Un día de viaje según Zeno hasta que lleguemos a la aldea de Seiryuu?"
"¡Sí! ¡Zeno nunca se equivoca en estas cosas, ¿sabes?!"
"¡A las bestias raras no se les permite comentar!" Gritó Yoon, golpeando al dragón con el mapa, Zeno soltó una exclamación en voz alta protestando.
Yona se sorprendió al encontrarse con que amaba cada minuto de su vida tal y como era ahora mismo.
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Zeno lideraba a los tres, marchando con una canción que vagamente recordaba que Guen había cantado alguna vez. Era de los días como soldado del primer Hakuryuu, una canción para mantener la moral alta, si lo recordaba correctamente. Había pasado mucho tiempo, tanto Abi como Shuten gritaban al dragón blanco para hacer que dejara de cantar esa canción mientras que Zeno e Hiryuu se unían a él con entusiasmo.
"¡¿Cuál es esa canción que estás cantando?!" Demandó Kija, tapándose los oídos.
Sin embargo tal vez él no cantaba muy bien.
"¡Es una antigua canción del ejército!" Le explicó, haciendo una pausa para girarse hacia los demás, moviendo un dedo. "¡Un antiguo amigo de Zeno solía cantarla todo el tiempo cuando ellos caminaban hacia algún lugar! Lo hacía tan a menudo que se quedó atrapada en la cabeza de Zeno, es muy nostálgico, ¿sabes?"
"Suena muy parecida a una canción que la Guardia Real cantaba a veces." Murmuró Yona, con sus ojos brillantes y curiosos. "¿Tu amigo formaba parte de la guardia?"
"Eh, algo así."
El sol se cernía sobre ellos mientras seguían caminando, el dragón amarillo continuó cantando la melodía. Poco a poco, Yona comenzó a tararear junto a él. Después de un tiempo en el que ellos dos fueron las únicas voces, Yoon se unió en voz baja a la vez que murmuraba las palabras junto con ellos, estirando los brazos por encima de su cabeza.
Tal vez una hora más tarde Kija finalmente se unió, tarareando lentamente, solo tarareando algunas partes que seguramente eran las que más le habían gustado al dragón.
Zeno no podía estar más orgulloso, cambió su peso para saltar a la vez que daba un paso, alzando los brazos al aire.
"¡Zeno ha conseguido que la canción se meta en las cabezas de todos!" Exclamó, aterrizando de forma rápida y girándose para mirar a los demás, sus expresiones estaban oscilando entre distintos grados de shock o sorpresa. "¡Zeno está muy orgulloso de todos vosotros!"
"¡Tú bestia!" Gimió Yoon, sacudiendo la cabeza rápidamente.
"¡¿Cómo te atreves?!"
"Es pegadiza…"
Él solo pudo reír mientras les lideraba, marchando con una postura orgullosa, tal y como le habían enseñado siglos atrás. Por un momento pudo fingir que había vuelto atrás en el tiempo, Guen animándoles desde la parte de atrás a la vez que Zeno caminaba hacia donde fuera que tuvieran que ir, Hiryuu se reiría de los dos, llamándoles lindos y pequeños dragones…
"¿Zeno?"
Él se detuvo, girándose hacia Yona. "¿Sí?"
"¿Sabes algo acerca de Seiryuu?"
"¿Seiryuu?" Él frunció un poco el ceño, ladeando la cabeza hacia un lado. ¿Qué podía recordar sobre los ojos de Seiryuu a partir de Abi? "A Seiryuu le fueron concedidos los ojos del dragón azul. Son muy hermosos, ¿sabes? Ellos pueden paralizar a sus enemigos, pero también les resultan contraproducentes, también… Y ellos pueden ver muy bien, muy lejos en la distancia."
"¡Wow!" Yona se entusiasmó, sonriendo alegremente. "¿En serio?"
"¡Por supuesto!" Añadió Kija, asintiendo con la cabeza. "Los ojos de Seiryuu son increíbles. Después de todo ese es el poder del Dios dragón azul."
"Pero esa es la razón por la que la aldea sigue moviéndose mucho…" Zeno suspiró, haciendo una pausa. "Todo comenzó con el primer Seiryuu… La gente adoraba y temía sus ojos al mismo tiempo, así que trataron de decapitarla. Zeno no está seguro de si ellos pensaban que podrían usar el poder de los ojos de Seiryuu a través de un Seiryuu muerto…"
Eso fue justo antes de que los dragones decidieran pasar a la clandestinidad. Abi pasó un montón de tiempo en el mausoleo de Hiryuu después de eso, llorando. Nada de lo que cualquiera de ellos pudiera hacer podría haber ayudado a Abi, y desde entonces ella comenzó a taparse los ojos. ¿Acaso había sido en ese momento en el que comenzó todo el asunto de cubrir los ojos de Seiryuu? Y cuando él visitó la aldea de Seiryuu, tantos años después, el actual Seiryuu se ocultaba detrás de una máscara.
Zeno no iba a admitir que él estaba feliz con el hecho de dejar al niño atrás, dejándole en una aldea que creía que él era una maldición. Si las cosas hubieran ido como había planeado, él aún estaría vigilando a Yona, esperando a ver cómo reclutaba a los otros tres dragones, y luego a partir de ahí habría decidido si iba a reunirse con ella.
"Zeno cree," Comenzó Zeno, tocándose la barbilla mientras pensaba. "que puede ser un poco difícil convencer a Seiryuu de que se una a nosotros…"
"¿Qué quieres decir?" Le preguntó Kija, mirándole en estado de shock. "Él es un guerrero dragón, ¿por qué no querría servir a su maestro?"
"Hakuryuu, necesitas darte cuenta de que no todos los dragones creen que su habilidad es un regalo." Le respondió Zeno, mirando a Kija con una expresión seria.
Eso calló a Kija con bastante rapidez, el dragón le miró confundido. Sin embargo, por alguna razón, no le replicó, en vez de eso se puso a pensar de forma contemplativa.
"Zeno cree que es posible que tengamos que convencer a los aldeanos para que nos dejen entrar." Continuó él, cruzándose de brazos sumergido en sus pensamientos. "Él duda que nos vayan a dejar quedarnos, ya que todos estamos perfectamente sanos…"
"¡Entonces, ¿quieres que alguno de nosotros se hiera?!" Le preguntó Yoon, sacudiendo la cabeza. "¡No, me niego a permitir que eso suceda!"
"No, no, Zeno no está sugiriendo eso. Zeno está sugiriendo que alguien finja que está herido." Le corrigió, agitando su brazo hacia los otros con el ceño fruncido. "Zeno jamás pediría a uno de sus queridos amigos que se lastimara a sí mismo."
"Pero, ¿cómo demonios vamos a poder engañar a toda una aldea?" Le preguntó Kija.
"¡Con vendajes!"
Ellos miraron a Yona, sus ojos morados estaban brillantes. Zeno la sonrió y asintió, aplaudiendo con sus manos. "¡La señorita ha tenido una buena idea!"
"Si vendamos a alguien como si estuviera herido" Explicó ella. "Lo más seguro es que nos dejen quedarnos, aunque solo sea por una noche, ¿no?"
"Pero, ¿a quién vamos a vendar…?" Yoon suspiró, sacudiendo la cabeza. "Esto parece una tontería, ¿por qué no iban a dejar que nos quedemos?"
"La aldea de Seiryuu no es muy amable con los forasteros." Le respondió Zeno, encogiéndose de hombros. Él estiró sus brazos, dejando escapar un pequeño tatareo a la vez que miraba al cielo. ¿Qué pensaría Abi sobre lo degradados y rechazados que se habían vuelto los ojos de Seiryuu? Seguramente ella estaría furiosa.
"Bueno, entonces será mejor que cualquiera de nosotros finja que está herido." Kija suspiró, cruzándose de brazos. "Ya que la aldea está cerca, creo que deberíamos discutir eso ahora…"
"¡Está a un día de camino!" Concordó Zeno.
Ellos continuaron, hablando entre ellos. Esa noche comenzaron a prepararse, Yona y Yoon discutieron sobre cuál sería la mejor manera de fingir lesiones. Si Zeno estaba en lo cierto, ellos establecieron algún tipo de envoltorio.
Solo esperaba que supieran lo que estaban haciendo.
La mañana llegó rápidamente, los cuatro se levantaron a la vez que se estiraban, Zeno saltó con entusiasmo.
"¡Hoy vamos a ir a buscar a Seiryuu!" Él empezó a aplaudir, alzando los brazos al cielo.
"¡Sí!" Añadió Yona, la chica aplaudió rápidamente. "¡No puedo esperar para conocer a Seiryuu!"
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"¡Rápido, rápido!"
Ellos estaban escalando la ladera de la montaña, Zeno corría delante de ellos con entusiasmo. Yona le miraba sorprendida, a la vez que luchaba por mantener el ritmo.
"¡¿Cómo te las arreglas para subir tan rápido?!" Le demandó ella, deslizándose sobre una roca suelta antes de dejarse caer hacia delante. "¡Ah!"
Kija la atrapó, por suerte, ayudándola a orientarse.
"¡Zeno tiene una gran resistencia!" Exclamó el dragón amarillo, deteniéndose al llegar a una superficie aparentemente plana. "Siempre la ha tenido. Zeno nunca se cansa, ¿ves?"
"¿Ese es el poder de Ouryuu?" Se quejó Kija, manteniendo cuidadosamente el equilibrio mientras se abría camino hacia arriba, lanzándole a Zeno una mirada de fastidio. "Esto sería un conocimiento muy útil para mi aldea, para el próximo Ouryuu…"
Yona vio como Zeno parecía congelarse en el sitio, para después sacudir la cabeza rápidamente. "No, solo se trata de Zeno."
"¡Ustedes bestias raras sois todos molestos!" Gritó Yoon, luchando por mantener el ritmo, todavía bastante por detrás de ellos. "¡Incluso la princesa está más arriba que yo!"
Ellos se detuvieron, girándose hacia él mientras él se tambaleaba hacia arriba, el niño les lanzó a cada uno de ellos una mirada oscura. Él piso fuerte adelantándose a Kija y Yona, para llegar a la superficie plana en la que se encontraba Zeno, ignorándole a la vez que rechazaba cualquier ayuda que Zeno le pudiera ofrecer.
"Vaya." Murmuró Yona, con los hombros caídos. "Hemos hecho que Yoon se enfade."
"Zeno se estremece al pensar lo que esto significará a la hora de sus comidas…"
"¡No recibiréis ninguna hasta que esté seguro de que lamentáis el hecho de haberme dejado atrás!" Espetó Yoon, lanzándoles una mirada. "¡Valeos por vosotros mismos!"
"¡Eso es duro!" Declararon Yona y Zeno, la chica se puso al día rápidamente. Zeno había agarrado el brazo de Yoon, tirando suavemente de él.
"¡La comida del muchacho es mucho mejor!" Trató de explicarle, su voz de había transformado en un gimoteo alto y agudo. "¡Zeno no puede cocinar muy bien, y la comida de la señorita se sigue quemando!"
"¡Oye!"
"Él tiene razón, princesa, su cocina es… No ha sido muy habilidosa, hasta el momento…" Murmuró Kija, poniéndose finalmente al día, casi tropezando con la parte inferior de su túnica. Yona se giró hacia él, golpeándole en la cabeza con un bufido molesto. "¡Ay! ¡¿Por qué me ha golpeado?!"
"¡Mi forma de cocinar es impecable!" Le dijo ella con un bufido. "¡Yoon me está enseñando a cocinar!"
"… No, están en lo cierto, princesa. Eres una completa inútil sin mi…" Yoon suspiró, golpeándose la cara con una mano y dejando caer sus hombros. Yona se cruzó de brazos con un bufido de indignación ante sus palabras. "¿Por qué me uní a vosotros tres…?"
"¡Sin embargo el muchacho está consiguiendo explorar el país!" Exclamó Zeno, a la vez que aplaudía. "¡Zeno recuerda lo emocionado que estaba el muchacho cuando nos fuimos! ¿Lo recuerdas, señorita? ¡El muchacho estaba tan contento y proclamaba que iba a escribir sobre sus viajes!"
"¡No es necesario que digas eso en voz alta!" Le gritó Yoon, golpeando la cabeza de Zeno, el dragón amarillo se rio ante la muestra de afecto del chico.
"¡El muchacho esta violento hoy!"
"¡Cállate bestia rara! ¡Tenemos una aldea a la que aproximarnos!"
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Os vuelvo a recordar, para los que lo hayáis olvidado, que en este fanfic Abi es una chica, tal y como expliqué en uno de los capítulos anteriores. No es un error de traducción ni nada por el estilo.
Muchas gracias por todos los reviews.
Nos vemos.
