10: La paz en tus ojos aleja a la luna
Sí me preguntan como terminó esa pelea de amigos, la verdad, creo que bien, aunque no hubo un ganador por que ambos cayeron al mismo tiempo, por el mismo golpe. Ninguno se levanto nuevamente, aunque ambos hablaron: "con tu sangre me mejoraría señorita delegada, me ayudaría a proteger a Kaname-sama, como siempre", mientras el otro decía "siento haber causado problemas líder del dormitorio, la verdad es que si lo aprecio y admiro mucho". Ambas confesiones fueron agradables tanto para Kaname como para mí, y ambos se quedaron dormidos con una sonrisa.
Pero no alcancé a terminar de disfrutar el momento cuando un nuevo golpe afecto mi larga noche. Era un olor a sangre que jamás había sentido, pero me alteraba el cuerpo. Mire a Kaname en ese momento, pero antes de lograr verlo, Zero estaba agarrando con ambas manos los hombros de Kaname, mientras que cada parte de su cuerpo mostraba sufrimiento. Nunca pensé ver a Zero así, su cara con un gesto completamente sombrío y ojos del color de la sangre, más brillantes que de costumbre.
Me acerque a él tomando uno de sus brazos, tratando de romper ese momento, pero no logré nada, solo, y por primera vez, Zero me alejo de un solo golpe con su brazo y sentí mi cuerpo volar, mientras que el culpable decía mi nombre, antes de que me golpeara en la cabeza.
Abrí los ojos, y ahí está la luna, la luna extraña de esta noche, la luna que no debería tener nada especial ante los ojos de una humana. ¿por qué esa luna está llorando lágrimas de sangre? Veo una luna roja de ira y un cielo oscuro de soledad y pena. Y mi corazón se recoge y aprieta en mi pecho como sí yo tuviera la culpa de ello. Siento sed, pero no es sed. Mi garganta pide algo especial, pero ¿qué es?
- Yuuki… - dijo el ex humano al ver lo que habían causado sus impulsos. Por primera vez golpeaba a la compañera que gano a cambio de su familia. – yo… yo no… - el pánico se apoderaba de él, no quería, ni menos podía convertirse en un Nivel E y dejar a esa chica sola, pero que clase de humano era que golpeaba a la persona que quería protegerlo de sí mismo.
- ¿la luna te ha controlado, Kiriyuu? – pregunto el vampiro de sangre pura, sin mover un músculo del lugar. – Lastimaste a Yuuki, así no tienes el derecho de decir que la quieres. No eres capaz de controlarte frente a ella. Es que acaso ¿ya no eres digno de protegerla? – cada palabra del vampiro se clavaba como espadas en el corazón del cazador, y miles de dudas se apoderaron pronto de su mente, mientras que el miedo a las respuestas se apodero de su corazón.
- El único que puede proteger a Yuuki soy yo… - dijo el mitad vampiro en medio de todas sus dudas dejándose caer sobre sus rodillas, por el cansancio que ya sufría su cuerpo.
- Tú seguirás cuidando de Yuuki, pero ten claro… - decía el aristócrata vampiro mientras tomaba el cuello del cazador con una de sus manos obligándolo a levantar la cabeza, y no moverse si no quería morir ahorcado en ese momento. – que ella nació destinada a estar conmigo, esa noche no simplemente la salve porque era mi trabajo, sino que yo me encargo de protegerla desde antes de que ella naciera, porque ella nació para mí. – y dichas estás palabras soltó el cuello del chico, provocando que este cayera finalmente al suelo, sin la fuerza de moverse.
- "¿qué Yuuki nació para él? Destinados a estar juntos… y es que Yuuki es acaso una humana digna de estar con un vampiro? O peor…¿ ni siquiera ella misma sabe que es lo que es realmente? Algo esta tramando ese maldito Kuran, y quiero detenerlo, pero no me puedo levantar. Yuuki…Yuuki… perdóname… perdóname una vez más…" – y con esas palabras en su mente y la cara de su compañera mirándolo con ternura en su memoria, el delegado de la academia cross perdió el conocimiento. Pasando a ser uno más de los afectados esta noche por la magia de la luna.
Mientras la chica se encontraba aun de espaldas al piso, con los ojos fijos en la luna y un brillo especial en ellos.
- Yuuki… - se escuchó la voz del vampiro más importante de la academia, mientras se acercaba a la chica. – Querida Yuuki, levántate.
- "¿por qué? ¿por qué mi vida está llena de vampiros? ¿por qué no recuerdo nada antes de esa noche? ¿quién soy yo? Esa luna roja que veo, me está llamando. ¿por qué me llamas? ¿es que eres mi madre también Luna? ¿yo también puedo ser tu hija?" – la cabeza de la guardiana de la academia se confundía cada segundo que miraba la luna, y parecía que las palabras del preocupado vampiro que estaba a su lado, no eran capaces de penetrar sus pensamientos en ese momento.
- Yuuki reacciona por favor… - comentó el vampiro cuando intentó tocarla, cosa que no logro.
- "Ahora lo entiendo… porque tú me lo dijiste, querida madre, yo no soy como cualquiera de tus hijos con colmillos, pero soy capaz de acompañarte." - La chica llevaba más de un minuto sin cerrar sus ojos, sin perder contacto alguno con la luna. Sin poder escuchar ninguno de los ruegos del vampiro que intentaba socorrerla. – "Querida Luna, está es tu forma de acompañarme. Mandando a tus hijos a rodearme, es la única forma que tienes de estar conmigo, la más querida de tus hijas. Pero hoy, quieres que regrese a tu lado… quieres que deje a todos los demás aquí para que se destruyan entre ellos, como siempre ha pasado. Está bien, es lo que quieres querida madre…" - Con sus últimas palabras de aceptación cerro sus ojos esperando que pasará lo que tuviera que pasar. Todo se volvió vacío y oscuridad a su alrededor, y lentamente se sintió cada segundo más ligera. Ahora solo era ella y la luz blanca que la tranquilizaba y al mismo tiempo llenaba de tristeza. Fue ahí, en ese momento en el que estaba preparada para dejar todo atrás, cuando escuchó la voz de la persona que se encontraba a su lado. "Te amo" decían. La delegada abrió sus ojos, busco a su alrededor entre la oscuridad y lo vio: ahí estaba Kuran Kaname, el vampiro que una vez la salvo, que ahora estaba ahí de pie en sus pensamiento, tendiéndole una mano como aquel primer día de clases. – " yo… yo aún quiero estar aquí. Quiero estar junto a Kaname. Más ahora que sé que soy digna de él, que ya no existe la diferencia que nos distanciaba"- fueron los pensamientos de la chica, que no dudo al escuchar "vuelve conmigo" de los labios de su amado, correr hacía él y tomar su mano.
Volvió a sentir el peso de su cuerpo, y el dolor en la cabeza por el golpe, pero deseaba en lo más profundo que todo eso no hubiera sido un sueño, que esas palabras hubieran sido de verdad. Y antes de abrir sus ojoso mordió fuertemente su labio inferior para percatarse, que ya no era la misma sensación de antes, ahora habían dos delgadas puntas clavándose en sus labios, antes de que el resto de sus dientes lo hicieran.
No había sido un sueño y Kaname realmente estaba ahí. Abrió sus ojos confundida, buscando la cara de su salvador. Y ahí la encontró, mirándola con algo de desesperación en su mirada. – Kaname… - fueron las únicas palabras que lograron salir de su boca.
- Querida Yuuki, yo estaba… - dijo el vampiro acercándose a ella, y levantándola suavemente entre sus brazos. - … estaba preocupa… - seguía hablando el vampiro, cuando la chica levanto su mano posándola con cariño en la cara del vampiro, provocando que él dejara de hablar.
- Gracias… - la chica movió ligeramente la mano que se posaba en la mejilla del vampiro, hasta llegar a la parte de atrás de su cuello y luego de un ligero impulso y cerrando los ojos tomo los labios del pura sangre que le correspondía con un tierno abrazo.
- Te amo Yuuki… - dijo el chico una vez separaron ligeramente sus labios.
- Yo a ti… - fui lo último que dijo la chica antes de bajar su cabeza y apoyarla en el hombro de su amado, aferrándose más fuerte a la espalda del joven.
- No te preocupes Yuuki… - fueron las palabras que la chica necesitaba escuchar en ese momento, así que levanto un poco su cabeza, se acerco al cuello de él y clavo sus colmillos para beber tanta sangre como pudiera en ese momento. – Mi pequeña Yuuki… - con esas palabras llenas de cariño, el vampiro poso una de sus manos en el cabello de la chica haciéndole una pequeña caricia. Hasta que los labios de la chica se alejaran de su cuello.
- Lo siento… - dijo la chica después de separarse, esperando que la perdonara. Pero en ves de eso, el chico hizo que levantara la cabeza y se acerco a su cuello con las intenciones de repetir los pasos que había hecho la chica unos segundos atrás. Tomo una de sus manos segundos antes de terminar lo que había comenzado, y se dispuso a beber la sangre de Yuuki al igual como ella lo había echo. – Kaname… - La chica cerró sus ojos esperando ese momento en que sellarían un sentimiento con la sangre de ambos.
-- Continuará --
Tan tan P bueno dejó el capítulo hasta aquí… si sé que me odiarán por eso, pero me encantan estos finales de suspenso jajaja
Por favor dejen reviews, ya sea "está bueno", "está malo", "continualo pronto" o cualquier cosa, pero los reviews es la única forma en que puedo saber si están leyendo, les gusta como escribo y cuales son mis errores para mejorarlos. así que gracias a todas las que me han escrito y espero que este capi sea tan bueno como lo que esperaban.
Pronto traeré el próximo bye bye.
